Siento haberme demorado tanto, realmente he estado muy poco inspirado para este capítulo. Lo he escrito aprovechando las vacaciones del trabajo ya que este último mes solo tenía ganas de cortarme las venas xD
He estado pensando en lo lento que estoy escribiendo esta historia y creo que lo mejor será acelerar las cosas que están pasando en los capítulos o al final estaré tres años escribiéndola y no me apetece.
Ahora me centraré en pensar en un buen final y en tratar de alcanzarlo en seis o siete capítulos aproximadamente.
CAPÍTULO 13
Un desgarrador grito llenó el vacío de aquel lugar. Naruto Uzumaki se encontraba atado a lo que parecía un extraño árbol, aunque en aquella dimensión era difícil describir que era cada cosa. Aquel enorme árbol se parecía al Shinju que fue invocado por Madara Uchiha durante la guerra, pero estaba reseco y muerto.
El Hokage solo llevaba puesto su pantalón, en el estómago podía verse claramente el sello que mantenía al Zorro de Nueve Colas en su cárcel particular. Un rayo de energía rojiza estaba saliendo directamente del sello hacía la mano de Momoshiki.
Aquello era lo que hacía gritar de dolor al Hokage.
El Ötsutsuki cerró el puño y el rayó desapareció, haciendo cesar así el terrible dolor. Naruto suspiró por la paz momentánea recibida.
- ¿Qué es lo que buscáis? – Preguntó Naruto tras recuperar el aliento.
- ¿Qué buscamos? Lo que es nuestro. – Respondió sin dudarlo.
- El Chakra… ¿Crees que es vuestro? – Preguntó Naruto enfadado.
- ¡Por supuesto que sí! – Gritó Momoshiki enfadado. – Kaguya Ötsutsuki nos lo robó… y lo que es peor aún… lo perdió.
- ¿Lo perdió? ¡Se lo arrebatamos! La voluntad de los Shinobi lo hizo.
- ¿Los Shinobi? – Preguntó riendo Momoshiki. – Patético… a Kaguya le derrotaron sus propios hijos. Y la segunda vez fuisteis Sasuke Uchiha y tu… los transmigrantes de los hijos de su hijo. Llámate Shinobi si quieres, pero por mucho que me duela estás más cerca de nosotros que de esos… Shinobi. – Dijo con desprecio al final.
Naruto se enfadó por aquel comentario, pero muy a su pesar no sabía cómo negar la afirmación de Momoshiki.
- El Chakra, como vosotros lo llamáis, está muy disperso… tú tienes el pedazo más grande, por eso empiezo contigo. Pero no me detendré hasta haberlo reunificado, hasta que sea mío de nuevo.
- ¡Te derrotaremos! – Gritó Naruto.
- ¡Silencio gusano!
Abrió la mano de nuevo y el rayo rojo volvió a salir, robando el Chakra que Naruto escondía en su interior.
- Yo no soy Kaguya, transmigrante... no recuperaré el Chakra sumiendo a los humanos en un plácido sueño que los consumirá de forma indolora… los mataré a todos, y les extraeré lo que es mío por derecho.
- Sois escoria… - Dijo Naruto alzando su vista, soportando el dolor. – Vais de mundo en mundo consumiendo la fruta del Chakra de todos ellos… despojándolo de la energía que mantiene la vida…
- Vaya, veo que sabes mucho. Aunque supongo que eso lo habrá descubierto el otro… tú eres el tonto de los dos después de todo. – Dijo provocándolo.
Y funcionó, Naruto usó toda su fuerza para mover su brazo y logró destrozar una de las ataduras. Pero antes de que pudiera moverse estas se repararon y lo tomaron de nuevo, haciendo que no pudiera golpearle tal y como deseaba.
- Reconozco que me sorprende vuestra fuerza… me sorprende lo lejos que habéis llegado. Aunque supongo que es de esperar para dos gusanos que han rozado el poder de los Ötsutsuki. – Dijo Momoshiki con gran soberbia, parecía disfrutar de aquel momento.
- Morirás… lo prometo… y yo… nunca rompo una promesa…
Ante aquel comentario Momoshiki abrió la mano aún más y el rayo rojo pareció volverse más intenso. Naruto volvió a gritar de dolor.
-x-
Estaba anocheciendo en Konoha, Sakura Haruno estaba en lo alto de la Torre Hokage apoyada en el borde mientras observaba las ruinas del Estadio de Konoha. Le parecía un milagro que solo hubiera heridos al observar tal devastación.
Realmente todos los ninjas de Konoha y de las villas invitadas habían hecho un gran trabajo. Aunque sabía perfectamente que había sido la actuación de Naruto y Sasuke lo que había evitado una verdadera catástrofe.
Intentaba pensar en otra cosa, pero sin duda tenía su mente en otro lugar. Era muy frustrante, se había pasado los últimos meses con su debate interno particular sobre lo que sentía realmente por Naruto. Tanto tiempo pensando entre si era simplemente la liberación que necesitaba para su monótona vida o si sus sentimientos eran reales.
Tanto tiempo pensando y en aquel momento solo deseaba tenerlo delante para poder decirle que le quería. El miedo de pensar que no iba a poder volver a hacerlo era terrible.
- ¿Mamá? – Le distrajo una voz conocida haciendo que se girara.
Sakura se giró, pudo ver rápidamente a su hija Sarada acercándose hacia donde estaba ella, la pequeña parecía preocupada.
- Te estaba buscando. – Añadió llegando hasta el borde donde estaba Sakura.
- Lo siento… no te dije nada. – Contestó la pelirrosa forzando una sonrisa.
- ¿Estás bien? – Preguntó viendo a través de aquella sonrisa.
- Estoy preocupada. – Respondió Sakura sin querer mentir a su hija.
- Ya… yo también. Me preocupa papá… el enemigo parecía muy fuerte.
- No te preocupes por eso. – Dijo Sakura sonriendo, esta vez de forma sincera. – No importa contra quien luchen, si Naruto y Sasuke luchan juntos no hay nadie a quien no puedan vencer.
Sarada pareció animarse por segundos. Aunque luego pareció ponerse seria.
- Pero… ¿Y si no llegan a tiempo? El Hokage estaba muy herido antes de recibir el ataque final. Y luego la explosión que destruyó el estadio…
- Hace falta más que eso para detener al Hokage.
- Podría haberse ido con Boruto, marcharse de allí y ponerse a salvo. Eligió protegerme a mí y a Mitsuki a pesar de recibir un ataque tan duro y luego… le dijo a papá que nos pusiera a todos a salvo para contener la explosión… él solo…
Sakura se acercó a su hija y le puso una mano sobre la cabeza.
- Cariño… eso es lo que un Hokage hace. Eso es algo que tu tendrías que tener muy en cuenta.
- ¿Sabes? Creo que empiezo a entender porque Boruto tiene tantos problemas con su padre. – Dijo Sarada entristecida.
- Puede ser. Pero la villa necesita un Hokage. Necesita a alguien que esté dispuesto a hacer lo que solo un Hokage puede hacer. La villa necesita a alguien que tenga la voluntad de sacrificarse por cualquier ciudadano y shinobi que viva entre sus muros. Y que con su sacrificio sea capaz de inspirar a las nuevas generaciones. Dime… ¿Crees que tú puedes ser esa persona?
Sarada se quedó unos segundos meditando la respuesta que tenía que dar a continuación. Realmente nunca había visto el cargo de Hokage de aquella manera. Para ella ser Hokage implicaba ser la más fuerte y la mejor líder.
Pero ahora se daba cuenta de que aquello no importaba, lo que necesitaba un Hokage era la voluntad para proteger a los demás como si fueran su propia familia.
- Si. – Respondió Sarada después.
Sakura sonrió, sin duda pensó que estaba muy orgullosa de su hija. Le encantaría poder verla algún día con el ridículo gorro de Hokage.
- Aunque espero que tenga que pasar mucho tiempo hasta pensar en un nuevo Hokage. – Añadió después la niña pensando en Naruto Uzumaki.
- Yo también. – Respondió Sakura, aunque sin duda su hija no entendía hasta qué punto lo deseaba de verdad.
-x-
Se abrió una brecha y de ella salieron Sasuke y los cuatro Kages, se encontraban en una de las dimensiones que los Ötsutsuki utilizaban como refugio, uno de tantos mundos que habían devastado consumiendo la Fruta del Chakra.
- ¿Será esta la definitiva? – Preguntó el Raikage algo molesto.
- No tengo la capacidad de adivinar en cuál de estos mundos rotos están. – Respondió Sasuke rápidamente. – Aunque si, están aquí.
- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó Gaara.
- Puedo sentirlo, vamos.
Avanzaron durante unos minutos, ninguno de ellos no era capaz de saber exactamente hacia donde al no existir ni conocer ningún punto de referencia. Aquel mundo estaba totalmente vacío y sin vida, toda su energía había desaparecido y no quedaba nada.
Solo un terrible y árido paisaje. Mirando al cielo podrían decir que estaba atardeciendo, pero tampoco se veía nada parecido al sol. Quizás aquel color era únicamente la atmosfera de aquel mundo muerto.
- ¿Así acabaría nuestro mundo si los Ötsutsuki robaran todo el Chakra? – Preguntó Gaara preocupado.
- Si. – Respondió Sasuke rápidamente.
- Y aquí estamos, persiguiendo a dos tipos capaces de convertir nuestro mundo en un erial. – Dijo Chojuro con ironía.
- Nuestra única oportunidad es liberar al Hokage, no lo olvidéis. – Añadió Gaara.
Era frustrante, pero todos sabían que la única oportunidad de vencer aquel día era que Naruto y Sasuke pudieran luchar juntos y sin preocuparse del fuego amigo.
- El pequeño es el líder, es capaz de absorber cualquier Ninjutsu y devolverlo con más fuerza. Su punto débil es el Taijutsu. El grande es bastante decente usando Ninjutsu, pero lo más peligroso es su fuerza física y su habilidad para el combate cuerpo a cuerpo… no os fieis por su tamaño, es muy rápido. – Sasuke estaba contando todo lo que había visto en la pelea del estadio.
- Sin duda hacen un buen equipo. – Comentó Darui, las fortalezas de ambos servían para anular las debilidades del otro si luchaban en conjunto.
- No os preocupéis por eso… - Contestó Sasuke deteniéndose, habían llegado.
-x-
Naruto seguía sufriendo el terrible Jutsu de Momoshiki. De no ser por el sello que mantenía al Kyubi encerrado la extracción del Chakra habría sido más rápida y menos dolorosa. Aunque ya habría muerto.
El Hokage sonrió.
- ¿Qué te hace tanta gracia? – Preguntó Momoshiki enfadado, odiaba que alguien a quien consideraba un gusano se resistiera tanto.
- Al final… podré cumplir mi promesa yo mismo.
Antes de que el Ötsutsuki pudiera decir algo, tras Naruto apareció Sasuke prácticamente en un parpadeo. Llevaba su Katana en la mano derecha y estaba a punto de destrozar las ataduras del Hokage.
A la misma velocidad con la que llegó, se lo impidieron. Kinshiki interceptó el ataque y alejó a Sasuke con todas sus fuerzas.
- Acaba con él. – Ordenó Momoshiki confiado. Estaba convencido de que si el Uchiha luchaba solo no sería capaz de superar aquella barrera.
Kinshiki se lanzó con todas sus fuerzas hacia Sasuke, que se limitaba a evadir todos los golpes que recibía, sabiendo que uno solo valdría para partirlo en dos, por suerte sus ojos le permitían ver claramente incluso a esa velocidad.
- ¿Cómo osas entrar en nuestro reino una vez más? – Preguntó Kinshiki muy enfadado.
- ¿A esto llamas reino? – Preguntó Sasuke esgrimiendo media sonrisa, provocando todavía más al Ötsutsuki.
El combate era increíblemente rápido, tanto que las embestidas de Kinshiki estaban provocando que Sasuke se alejara cada vez más de Naruto haciendo parecer que la posibilidad de liberarlo fuera cada vez más complicada.
- ¿Esta es la última esperanza de la humanidad? – Preguntó Momoshiki sonriendo.
- No. – Respondió Naruto, el Ötsutsuki frunció el ceño extrañado.
Cerró la mano y dejó de absorber el Chakra de Naruto, que suspiró aliviado. Luego se hizo a un lado evadiendo la estocada vertical que Chojuro le había lanzado con su arma. El Mizukage continuó con un corte horizontal que hizo que el Ötsutsuki se viera forzado a dar un salto hacia atrás para evitar una muerte prematura.
El Raikage aprovechó para hacer acto de escena tras Naruto, buscando cortar las ataduras del Hokage con su espada rectangular. No pudo hacerlo cuando Momoshiki alzó su otra mano y bombardeó al Raikage con su demoledor Ninjutsu, obligándole a alejarse de su objetivo.
Gaara aprovecho la distracción para moverse a gran velocidad con su arena, portando con él a la Tsuchikage que saltó hacía Momoshiki y le golpeó en la espalda utilizando su Jutsu que le permitía aumentar considerablemente el peso de su cuerpo, y con él la fuerza aplicada.
El ataque provocó que el Ötsutsuki recibiera su primer golpe y que cayera al sueño por el impacto. Humillado y enfadado se levantó observando a sus enemigos, que lo estaban rodeando y esperando el momento para liberar a Naruto.
Darui, Chojuro y Kurotsuchi comenzaron a hostigar a Momoshiki mientras Gaara se mantenía en la retaguardia utilizando su arena a modo de escudo contra el Ninjutsu. Momoshiki estaba en apuros, sin poder recargar sus energías con el Ninjutsu de sus enemigos su combate se volvía deficiente.
La traición de Kaguya había provocado que pasara demasiado tiempo sin consumir la energía de la fruta producida por un Shinju, ahora su único sustento era la energía de los demás y sus oponentes solo le estaban golpeando cuerpo a cuerpo.
Podría convertir en píldoras el Chakra que le había robado a Naruto, pero el incesante ataque a tres bandas no le daba ni un solo respiro para poder hacer algo así.
- ¡Momoshiki-Sama! – Gritó Kinshiki haciendo que Sasuke sonriese.
Kinshiki utilizó su gran velocidad para acercarse hacía el otro combate, alejándose del Uchiha. Sasuke hizo recorrer Raiton sobre su espada a la vez que su ojo cambiaba mostrando el Rinnegan. Cuando el Ötsutsuki se encontraba al lado de los restos del Shinju utilizó el Amenotejikara cambiando su posición con la de Kinshiki.
Alejó la amenaza y a la misma vez se colocó frente a Naruto, el plan había sido un completo éxito. Un simple barrido vertical cortó las ataduras y liberó por fin al Hokage, uniendo por fin las dos cartas de triunfo de las que disponía la humanidad para encarar a los dioses.
- ¿Necesitas un descanso? – Preguntó Sasuke, provocando a Naruto.
- Ni hablar. – Respondió el Uzumaki levantándose y poniéndose junto al Uchiha.
De nuevo, Kinshiki se abalanzó sobre los dos tratando de detenerlos, pero fue interceptado por la arena de Gaara, que lo frenó parcialmente. Aprovecharon aquel momento para ir los dos juntos a por Momoshiki, mientras los Kages cambiaban de objetivo encarando a Kinshiki.
El plan de Sasuke había sido un éxito, primero había distraído a Kinshiki permitiendo que los Kages atacaran por sorpresa a Momoshiki y lo pusieran contra las cuerdas aprovechando sus debilidades. Aquello había provocado que Kinshiki abriera una apertura que dejó que Sasuke pudiera liberar por fin a Naruto.
Ahora los Kages podían enfrentarse a Kinshiki, con sus Jutsus y estilos de combate podrían lograr capturarle vivo y, sin duda, eso sería una gran fuente de información. Por la naturaleza de sus habilidades, era imposible capturar a Momoshiki así que por eso lucharían los dos juntos contra él.
Para eliminarlo de una vez por todas.
- ¿Cómo osáis desafiar a los dioses? – Preguntó Momoshiki enfadado.
- Nada nos detendrá, para proteger nuestro mundo… lo aprenderéis por las malas. – Dijo Naruto superando el enfado del Ötsutsuki.
- Recuerda, nada de Ninjutsu. – Dijo Sasuke comenzando a caminar hacia Momoshiki.
- Lo sé. – Dijo Naruto sonriendo con superioridad mientras se ponía en posición de combate.
Ambos desaparecieron de la vista de Momoshiki y le atacaron de forma conjunta, el combate era muy rápido y el debilitado Ötsutsuki no podía defenderse de los transmigrantes.
Mientras tanto, los Kages habían atrapado a Kinshiki usando la arena de Gaara y las técnicas de Kurotsuchi, el plan estaba saliendo a la perfección. Sin embargo, Kinshiki tenía la vista fija en el combate que su compañero estaba librando. Las facciones de su rostro mostraron un profundo enfado a la vez que comenzaba a gritar desesperadamente.
- ¡Se está liberando! – Gritó Gaara mientras cerraba sus manos y empezaba a aplicar más Chakra en su agarre con la arena.
Kurotsuchi se preparaba para aplicar una segunda capa de Yoton cuando Kinshiki se liberó, arrancándose el brazo izquierdo en el proceso. A gran velocidad se movió hacia donde estaban Naruto, Sasuke y Momoshiki atacándoles con gran cantidad de sus armas creadas con puro Chakra.
El eterno guardián se colocó entre su señor y los transgresores que intentaban frustrar sus planes. Momoshiki sonrió, mientras Naruto parecía preocuparse por momentos. Sabía que aquellos dos juntos cubrían sus debilidades a la perfección.
- Mantén la calma, el grande está herido y el pequeño no le queda apenas Chakra. – Dijo Sasuke sin inmutarse.
Naruto se fijó en que Kinshiki estaba jadeando por el dolor de haberse arrancado un brazo y sabía perfectamente que a Momoshiki no le quedaba energía para realizar Ninjutsu siempre que no cometieran la imprudencia de atacarles con técnicas ninja.
- Convertid el Chakra que habéis obtenido del zorro en píldoras, es nuestra única opción. – Dijo Kinshiki.
- Supongo… pero para ello primero necesito que los disperses.
Kinshiki obedeció y utilizó una de sus armas de Chakra para dar un rápido tajo al aire que provocó que gran cantidad de viento expulsara a Naruto y Sasuke lanzándolos hacia atrás y chocándose contra los restos del Shinju.
Momoshiki sonrió. Levantó su mano hacia Kinshiki y el cuerpo de su compañero comenzó a retorcerse y comprimirse hasta tornarse del tamaño de una simple fruta de color rojizo.
- Tengo planeado unificarlo todo en uno solo… pero no esperaba comenzar por ti. – Dijo Momoshiki mientras comenzaba a comerse aquella fruta.
Ante la atónita mirada de todos los Shinobi que allí había, se llevó la fruta a la boca y no dudó en devorarla lo más rápido posible. Tal cual lo hizo su cuerpo comenzó a crecer ligeramente, el velo que cubría su pelo se soltó mostrando una cabellera mucho más larga que antes.
Sus músculos se agradaban y parte de su blanquecina piel se volvía negra, especialmente en el rostro. Mientras su cuerpo sufría aquella transformación sonreía al asimilar la energía de su fiel guardián.
Los cuatro Kages se lanzaron a por Momoshiki y fueron súbitamente derrotados en menos de siete segundos. Ahora que Momoshiki había recuperado su verdadera fuerza y asimilado las habilidades de Kinshiki unos simples Shinobi no tenían nada que hacer, aunque fueran los Kages.
- Así que… ya no tiene debilidades. – Dijo Naruto levantándose del Shinju.
- No podemos usar Ninjutsu… y nos supera en Taijutsu. – Contestó Sasuke imitándole.
- Bien, entonces habrá que ponerse serio.
El cuerpo de Naruto se envolvió en un aura amarilla, utilizando todo el Chakra de Kurama junto a la energía natural del ambiente para obtener su modo más poderoso. Sasuke utilizó su única mano para retirar la capa que lo envolvía y mientras desenvainó la Katana activó en sus ojos un Rinnegan y un Mangekyo Sharingan Eterno.
- Como en los viejos tiempos. – Añadió Sasuke recordando el combate contra Kaguya Ötsutsuki.
- Démosle una lección.
Naruto y Sasuke desapareciendo en un parpadeo, una velocidad que un ser humano normal era incapaz de obtener. No obstante, sendos golpes fueron detenido fácilmente por Momoshiki que se limitó a sonreír.
- Os arrepentiréis de haberme atacado cuando estaba débil, pagareis con la vida vuestra osadía.
Naruto se soltó rápidamente del agarre de Momoshiki y le golpeó con fuerza en el pecho haciendo que saliera disparado hacia atrás con gran fuerza. Sasuke aprovechó la apertura para ponerse sobre Momoshiki, que aún seguía en el aire.
Cuando fue a atacarle se dio cuenta de que el golpe de Naruto no había provocado daño alguno, solo lo había desplazado por la fuerza aplicada. Momoshiki sujetó a Sasuke de la pierna y dio una vuelta sobre sí mismo, recuperando su posición en el suelo y estampando al Uchiha contra la dura roca que pisaba.
No le soltó, por lo que luego levanto su mano y se quedó mirando a Sasuke que estaba bocabajo frente a él, su mirada denotaba la superioridad que sin duda creía poseer.
- No eres más que un insecto.
De la mano de Momoshiki salió una espada de color morado, emulado el Jutsu de Kinshiki y buscando tajar en dos el cuerpo del Uchiha. Este se limitó a abrir su Rinnegan provocando que su cuerpo y una de las raíces muertas del Shinju se intercambiaran. Momoshiki solo cortó madera muerta.
Naruto se lanzó hacía Momoshiki con un Rasengan en su mano, lo que hizo que el Ötsutsuki alzara el brazo buscando absorber el Chakra que formaba la esfera espiral. Cuando el Rasengan estaba a punto de chocar contra el Rinnegan de la mano derecha de Momoshiki, el Amenotejikara de Sasuke provocó que su cuerpo se intercambiara con el de Naruto.
Esto provocó que Sasuke pudiera sujetar el brazo derecho y que Naruto pudiera impactar el Rasengan en la espalda de Momoshiki, creando una violenta explosión que lanzó con fuerza a su rival hacia atrás, Sasuke se apartó usando el Sunshin no Jutsu y colocándose al lado de Naruto de nuevo.
- Tenías razón… solo puede absorber Chakra con la mano derecha. – Dijo Naruto viendo como Momoshiki se alzaba de nuevo.
- Eso nos da una apertura a usar Ninjutsu. – Dijo Sasuke invocando una nueva Katana, sabía que para poder usar Ninjutsu primero había que distraerle.
- No son dioses. – Dijo Naruto mientras cerraba el puño con fuerza, refiriéndose al Clan Ötsutsuki en general. – Solo son estúpidamente fuertes.
Naruto y Sasuke iniciaron una ofensiva totalmente coordinada, de la forma en la que solo ellos podían hacer. Daba igual cuanto tiempo pasaran sin verse, cuanto tiempo estuvieran sin hablarse y cualquier cosa que pudiera haber sucedido entre ellos… en el campo de batalla eran capaces de luchar como si fueran uno solo.
Sin embargo, el combate era totalmente equilibrado, entre las venas de Momoshiki corría la sangre de un devorador de mundos. Solo juntos podían enfrentarlo, si solo uno de los dos hubiera faltado aquel día se habría sentenciado el futuro del mundo.
- Necesitamos un ataque que no pueda evadir. – Dijo Naruto posicionándose al lado de Sasuke.
- Está en camino. – Contestó Sasuke extrañando a Naruto, aunque luego lo entendió.
- Ah, ya veo.
Momoshiki, sin embargo, no escuchó aquella conversación, estaba flotando en el aire mirando a ambos Shinobi, movió sus manos y generó cuatro enormes dragones de tierra que se movieron a una velocidad que ni el Sharingan de Sasuke y las increíbles capacidades sensoras de Naruto pudieron predecir.
Ambos fueron brutalmente golpeados, las técnicas que utilizaba Momoshiki sin duda estaban lejos de lo que un Shinobi pudiera alcanzar. Aunque no era el único, pronto todo a su alrededor fue cubierto por una enorme sombra, Momoshiki alzó su vista y pudo ver un enorme meteorito que había ocultado la poca luz que llegaba desde el espacio y que estaba a punto de caer sobre él.
- ¡Tengai Shinsei! – Grito Sasuke deshaciéndose del ataque de Momoshiki e incrementando la velocidad con la que el meteorito estaba llegando a aquel mundo.
Momoshiki intentó apartarse volando, sin embargo, pronto se vio atrapado por una gran fuerza gravitacional que le impedía moverse con normalidad, no podía marcharse.
- ¡Chibaku Tensei! – La segunda técnica de Sasuke generó una pequeña esfera de color negro que estaba atrayéndolo todo a su alrededor, incluido Momoshiki y el propio meteorito.
- ¡Maldición! – Gritó Momoshiki frustrado.
Naruto estaba al lado de Sasuke, pero había formado la cabeza de Kurama a su alrededor y estaba concentrando una enorme cantidad de Chakra frente a él. Toda aquella energía se había arremolinado en una gigantesca esfera de color negro que estaba rodeada por un Shuriken de viento todavía mayor.
Sin embargo, al lado de ambos también había un clon de Naruto que había formado un simple RasenShuriken que lanzó antes hacía Momoshiki queriendo debilitarle aún más.
Un segundo después, el Hokage abrió sus brazos y el imponente proyectil salió disparado a gran velocidad. Pronto la Bijudama de Naruto chocaría con el meteorito de Sasuke. Superando la enorme presión del Chibaku Tensei, Momoshiki alzó su mano hacía el Jutsu de Naruto tratando de absorberlo y evitar así parte del impacto.
Momoshiki creyó que Naruto intentaba distraerle con aquella técnica más débil, le había menospreciado al creer que no podría absorberlo antes de que llegara la Bijudama. Momoshiki sonrió, aunque solo por un segundo.
El RasenShuriken explotó en una bola de humo de la que salió Sasuke Uchiha portando su Katana.
- ¿¡Que…!? – Gritó Momoshiki engañado.
Sasuke hundió su Katana en la mano derecha de Momoshiki, inutilizando así su capacidad para devorar el Chakra de cualquier cosa. El ojo de Sasuke brilló y su cuerpo se intercambió con el del clon de Naruto, que se encargó de mantener sujeta aquella Katana y el brazo del Ötsutsuki.
Medio segundo después, la Bijudama chocó contra el meteorito. Momoshiki quedó justo en el centro de aquella colisión. Pronto se sucedió una terrible explosión que esparció centenares de fragmentos de meteorito que devastaron la zona.
Naruto y Sasuke se protegieron fácilmente, mientras que los Kages se valieron de las defensas de Gaara y Kurotsuchi para salir con vida.
El Uzumaki suspiró, había depositado todo el Chakra que le quedaba en aquel último ataque. Sasuke sentía que estaba a punto de caer desmayado, había sobrepasado su límite al atraer un meteorito desde el espacio y de mantener un campo gravitacional tan intenso como para que Momoshiki no pudiera alejarse volando.
Los Kages se pusieron al lado de los dos transmigrantes, sin duda en aquel momento eran conscientes de la enorme diferencia que había entre los Shinobis más fuertes de sus respectivas villas y aquel par.
- Se acabó. – Sentenció Sasuke Uchiha.
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Naruto estaba tumbado en la cama de un hospital, llevaba ya allí cinco horas con todo el cuerpo demolido. Estaba cansado y le dolía cada centímetro de su cuerpo.
La explosión en el estadio, la extracción de Chakra y el combate final contra Momoshiki le habían dejado para el arrastre. Pero se recuperaría, como siempre. A veces parecía que mientras quedara una gota de Chakra en su cuerpo no había nada que pudiera matarle.
- ¡Papá!
Naruto se giró sorprendido, hacía mucho tiempo que no escuchaba esa voz. Se giró hacia la entrada de la habitación y presenció una escena muy lejana y familiar a la vez. En la puerta estaba Hinata junto a sus dos hijos. Boruto estaba de pie y Himawari estaba siendo sujetada en brazos por su madre.
Los tres se acercaron hacia la cama, una vez allí Hinata dejó a su hija con su padre. La pequeña se abrazó rápidamente al cuello del Uzumaki, parecía que había estado llorando.
Naruto la abrazó con fuerza, estaba confuso entre sentirse realmente contento por la situación y triste por pensar en todo el tiempo que hacía que no veía a su hija.
- Hola chicos. – Dijo refiriéndose a sus hijos.
Tuvo que contenerse parcialmente, estar de nuevo con su hija hizo que casi se le escapara una lágrima. También le alegró mucho ver a su hijo, lo último que sabía de él es que lo había dejado a cargo de que Sasuke lo pusiera a salvo.
- Estás para el arrastre. – Dijo Boruto tratando de molestar a su padre. En realidad, era raro, era la primera vez que lo veía tan débil.
- Lo sé. – Contestó Naruto suspirando. – El enemigo era muy fuerte.
- Pero ganaste. – Boruto se puso algo más serio.
- Bueno, si… pero no luché solo.
Boruto había estado muy preocupado, en realidad en aquel momento estaba muy aliviado. Pensó en las palabras que Sasuke le dijo. Su rival era un dios y aun así él podía derrotarle. Sabía que su padre era fuerte, siempre lo había sabido. Pero hasta aquel momento no había sido capaz de imaginarse hasta qué punto lo era.
- Chicos, id a buscar una enfermera para que traigan la comida a vuestro padre. – Dijo Hinata.
Boruto y Himawari obedecieron, salieron de la habitación dejando solos a sus padres, se formó un silencio incomodo de varios segundos.
- Vi lo que ocurrió en el estadio, lograste salvar a todo el mundo. – Dijo Hinata queriendo romper el hielo.
- Supongo que… los viejos hábitos no cambian. – Contesto Naruto.
- Eso parece. – Hinata forzó una sonrisa en aquel momento.
De nuevo se quedaron callados unos segundos. Era la primera vez que hablaban después de que Naruto marchara de casa, la situación era incómoda para ambos. También era doloroso tener que sentirse así con alguien con quien habían compartido tanto tiempo.
- Quería… pedirte perdón. – Dijo Hinata mirando hacia el suelo.
- ¿Por… por qué? – Preguntó Naruto totalmente extrañado. No entendía que podía llevar a Hinata a decir algo así.
- Himawari… no quiero que pienses que la estaba alejando de ti. Solamente… quería que estar segura que realmente ella entendía lo que estaba ocurriendo.
- Yo… no llegué a pensar eso. Supongo que pensaba que… bueno… con el poco tiempo libre que tengo y lo pequeña que es ella… creía que simplemente no confiabas en que pudiera… - Naruto no supo cómo acabar aquella frase.
Hinata negó con la cabeza.
- Siempre he sabido que eres un buen padre… también un Hokage muy ocupado. Pero una cosa no quita la otra. – Contestó Hinata sincerándose. – Cuando quieras estar con ella solo dilo… si quieres… podemos establecer un calendario o algo así.
- Me encantaría. – Contestó Naruto sin pensarlo.
Hinata asintió con la cabeza, se la veía bastante frustrada por toda aquella situación. Ella seguía amando a aquel hombre que la había mirado a los ojos y le había dicho que quería separarse de ella.
Era triste, pero se había prometido a si misma que no suplicaría ni se arrastraría, enterraría aquellos sentimientos en lo más profundo de su ser y los sufriría en silencio.
- He de ir hacer unos recados. Quédate con los niños un rato… luego vendré por ellos. – Le dijo Hinata pensando en abandonar ya aquella sala.
- De acuerdo… hasta ahora.
Cuando Hinata se fue, Naruto suspiró. Realmente aquella conversación había sido muy dolorosa. Puede que hubiera decidido aceptar que no la amaba, pero ser consciente de todo el sufrimiento que había provocado a la madre de sus hijos era algo difícil de soportar.
Al final sus hijos volvieron, trajeron ellos la cena directamente. Pasó un rato muy agradable con ellos. Realmente deseaba poder pasar más tiempo libre junto a ellos, había pensado que podía tomarse más tiempos libres en el trabajo para poder hacerlo.
El tiempo fue pasando, al final la visita se fue y Naruto se quedó a solas en el hospital. Ya era de noche, todo estaba a oscuras y el Hokage estaba mirando el techo, pensando.
- Hola. – Dijo una voz conocida haciendo que Naruto ladeara su cabeza.
Sakura Haruno había ido a visitarle, Naruto se fijó en su rostro cansado. Sin duda se notaba que había gastado casi toda su energía en sanar a los heridos que dejó el ataque al estadio. Sin embargo, lo que más sorprendió a Naruto fue que su amante estuviera acompañada de su hija, Sarada Uchiha.
- Le dije que venía a verte… y ha insistido en acompañarme. – Dijo Sakura, hizo un leve movimiento de rostro que hizo saber a Naruto que en realidad habría preferido venir sola.
Sarada comenzó a caminar hacia Naruto ante la interesada mirada de su madre. Naruto se incorporó un poco, también tenía curiosidad por lo que iba a hacer la pequeña.
- Hokage-Sama. – Dijo Sarada muy seria.
- ¿Si? – Preguntó Naruto con curiosidad.
- Gracias. – Dijo ella haciendo una reverencia y con mucho respeto.
Naruto se rascó un poco la cabeza, no esperaba aquella reacción.
- Gracias por salvar a mi padre. – Dijo Sarada haciendo que tanto Naruto como Sakura se extrañaran todavía más, aquello no tenía sentido.
- No recuerdo… haber hecho eso hoy.
- Salvó a los civiles, nos salvó a nosotros y a toda la villa y… en medio de todo aquel caos… le salvó… de tener que cargar con la culpa de dejar morir a inocentes… por salvarme a mí.
Sarada estaba realmente emocionada. Sabía perfectamente que haber tomado aquella decisión fue lo que abrió una apertura en las defensas de Naruto, aquello fue lo que hizo que lo capturaran y ahora estuviera allí en el hospital.
- Tu madre me ha dicho que quieres ser Hokage. – Dijo Naruto haciendo que ella alzara la vista, sorprendida.
- Eh… si… - Contestó sonrojada.
- Cuando yo tenía tu edad quería ser Hokage también. Solo quería serlo para demostrar que era el mejor y que todos me respetaran. Con el tiempo me di cuenta de que aquello no era ser Hokage. Si cuando pase el tiempo sigues realmente deseándolo de corazón… si consigues entender lo que significa serlo… entonces serás una gran Hokage.
La Uchiha se sintió muy feliz por aquellas palabras, escuchar de Naruto que podría llegar a ser una gran Hokage era algo que no esperaba oír.
- Gracias… Hokage-Sama.
- De nada. – Contestó Naruto sonriendo.
- Sarada. – Dijo Sakura haciendo que su hija la mirara. - ¿Me dejarías hablar a solas con el Hokage? ¿Puedes esperarme en casa?
- Claro. – Contestó su hija rápidamente, sin duda entendía que había cosas que el Hokage solo podía hablar con aquellos ninjas de más confianza. Después del ataque recibido a la villa pensaba que era lógico que una simple Genin como ella no pudiera escuchar aquella conversación.
Sarada se marchó, ya le había dicho al Hokage lo que realmente quería decir así que no importaba. Cuando salió del hospital, Sarada se encontró con su padre que estaba caminando hacia ella.
- Papá… - Dijo Sarada sorprendida. - ¿Dónde vas?
- Venía a visitar a Naruto. – Respondió con normalidad.
- Ah, ahora está con mamá. Así que puedes aprovechar.
Sasuke se quedó en silencio mirando hacia la fachada del edificio, luego negó con la cabeza.
- Entonces mejor iré más tarde. – Sarada pensó que Sasuke quería evitar a su madre. Aunque en parte tenía razón, Sarada no era capaz de imaginarse el verdadero motivo.
- Podríamos… ir a cenar los dos. O algo. – Dijo Sarada, quería aprovechar antes de que volviera a irse.
Sasuke se quedó en silencio de nuevo, sin embargo, esta vez lo hizo mirando a su hija.
- De acuerdo. – Contestó dándose la vuelta y comenzando a caminar en dirección opuesta.
CONTNUARÁ…
