El capítulo es algo más largo de lo habitual y no creo haber tardado más de lo que me habría gustado en terminarlo así que estoy satisfecho xD
Espero que os guste.
Capítulo 15
Estaba amaneciendo en la Villa Oculta de la Hokage. El campo de entrenamiento número trece estaba siendo iluminado por los primeros rayos de sol. Boruto Uzumaki y Sarada Uchiha estaban frente a frente.
Ambos estaban totalmente concentrados, la tensión prácticamente podía cortarse con un kunai.
En el centro, estaba el Maestro Hokage que miraba hacia el cielo, esperando que llegara la hora indicada. No había nadie más, solo ellos tres.
- Luchareis hasta que uno de vosotros no pueda seguir. – Dijo Naruto ganándose la atención de ambos. – Podes utilizar cualquier técnica, herramienta o arma que queráis sin ningún tipo de limitación.
- ¿Cómo si fuera un combate real? – Preguntó Boruto sorprendido por aquellas libertades.
- Es un combate real, esa es vuestra prueba. No hay trucos, ni campanas a recoger. Solo habrá un vencedor.
El Hokage quería que entendieran que aquello no fue como la prueba de las campanas que hicieron con Konohamaru. Solo cuando uno de los dos se alzara victorioso y el otro estuviera derrotado habrían acabado la prueba.
- Hai. – Respondió Sarada con decisión y haciendo que Naruto mirara a su propio hijo.
- Hai… - Respondió Boruto.
Naruto se dio la vuelta y se posicionó en un lateral del campo de entrenamiento para dejar espacio a los dos aspirantes que se miraban fijamente.
- ¡Comenzad! – Ordenó el Séptimo Maestro Hokage.
Sarada Uchiha fue la primera en atacar, se lanzó a gran velocidad contra su compañero que no dudó en defenderse. Ambos chocaron sus antebrazos en el centro, tras quedar en tablas dieron un salto hacia atrás.
La pequeña de los Uchiha comenzó hacer sellos a gran velocidad, de su boca salió una enorme bola de fuego que avanzaba hacía Boruto. El Jutsu impacto de lleno sobre el cuerpo de su rival, creando una gran explosión de fuego.
- "Lo tengo." – Pensó Sarada contenta.
Sin embargo, cuando se disiparon las llamas y el humo de la explosión pudo ver que no había nadie en aquel pequeño cráter. La Uchiha se dio la vuelta y pudo ver como Boruto estaba descendiendo hacía ella buscando encajarle un puñetazo con todas sus fuerzas.
Sarada evadió milimétricamente el puño de su rival y luego pudo alejarse de él dando un salto lateral.
- "¿Cómo ha podido evadir así mi…?" – Boruto no necesitó terminar aquella pregunta mental.
Sarada Uchiha estaba mirando a Boruto con unos ojos rojos como la sangre. Había activado el Sharingan y ahora tenía una enorme ventaja en el cuerpo a cuerpo.
Decidida a explotar su nuevo recurso, Sarada saltó hacia su rival y comenzaron a intercambiar gran cantidad de golpes. En Taijutsu tenían un nivel similar, pero Sarada contaba con una enorme ventaja al poder anticiparse mejor.
Boruto conocía únicamente las bases del estilo de Taijutsu de la familia Hyuga, al no poseer el Byakugan no podía pasar al siguiente nivel. No obstante, lo poco que sabía ya le hacía poseedor de un Taijutsu más refinado y fluido que el de Sarada.
- "El Sharingan no me hará más rápida…" – Dijo Sarada viendo como Boruto era capaz de desviar todos sus golpes, el Uzumaki estaba a la defensiva.
Boruto había sido inteligente, tras observar a Sarada en muchas misiones se había dado cuenta de que la principal utilidad básica del Sharingan era la de permitir contraatacar de forma efectiva. Si se limitaba a esquivar los ataques de Sarada solo tenía que buscar un buen momento en el que lanzar su ofensiva.
Sarada giró sobre sí misma para darle un fuerte taconazo a Boruto. Con suavidad, desvió su pierna hacia arriba y aprovechó el momento en que la Uchiha estaba girada sin poder mirarle para darle un ligero golpe en el pie de apoyo, provocando que se desequilibrara y comenzara a caer.
Apoyó sus manos en el suelo para evitar la caída, pero antes de que pudiera incorporarse recibió un terrible golpe de Boruto. Le ataque con un golpe de vacío de los Hyuga, aunque no pudiera ver los puntos de Chakra sí que podía liberarlo a través de la palma y habiendo golpeado directamente en el pecho seguramente había afectado alguno de los órganos principales.
Sarada salió despedida varios metros hacia atrás totalmente desplomada. Comenzó a levantarse poco a poco mientras se llevaba una mano al pecho y tosía algo de sangre.
- ¡Se acabó! – Grito Boruto preocupado mirando a su padre.
- El combate no ha terminado. – Respondió el Hokage.
Al decir aquello Boruto volvió a mirar a su amiga, en aquel momento sentía un terrible arrepentimiento de haber utilizado un Jutsu tan dañino contra la que se había convertido en su mejor amiga.
- Aun… estoy aquí… - Dijo Sarada con decisión.
La Uchiha atacó de nuevo a Boruto, pero ahora sus golpes eran más lentos y erráticos que antes. A pesar de ello, Boruto estaba únicamente a la defensiva esquivando los ataques de su amiga.
Cuando Sarada estaba a punto de encajar un golpe en Boruto sintió un terrible pinchazo en el pecho, creando así una apertura de nuevo. El Uzumaki fue a golpearla, pero en el último momento se detuvo.
No pudo atacar a su compañera herida.
Sarada aprovechó ese momento para un puñetazo con todas sus fuerzas a Boruto, provocando que cayera al suelo de espaldas, donde se quedó tendido sin volver a moverse. No estaba derrotado, podría haberse levantado de haber querido.
Había perdido todo el espíritu de lucha.
- Estáis suspendidos. – Dijo el Hokage mientras Boruto miraba al cielo y Sarada observaba a su compañero.
-x-
Habían pasado cuatro horas desde la prueba. Naruto llevó a Sarada con su madre para que curara la herida interna que Boruto le había provocado, lo primero era garantizar que no fuera a más.
Una vez recuperada, Naruto había citado a los dos aspirantes a su despacho para poder hablar sobre lo que había sucedido. Ambos estaban muy serios, sin hablar y sin sostener la mirada al Hokage.
- Boruto… - Dijo el Hokage haciendo que su hijo lo mirara. – Os pedí que lucharais en serio y tu dudaste. Menospreciaste a tu rival, ella lo estaba dando todo en aquel combate y tú no pudiste hacer lo mismo. La has insultado.
Cuando Boruto escuchó aquello ladeó la cabeza para mirar a Sarada, ella hizo lo mismo para no tener que encarar a su amigo. No quería ahora, estaba realmente molesto.
- Si le hubieras dado el último golpe os habría aprobado a los dos. Quería poneros a prueba… quería saber si erais capaces de llegar hasta el final.
- ¡No es justo! – Gritó Boruto enfadado. – Tu dijiste que el que ganara de los dos sería ascendido. Ella ha ganado… ¿No? – Preguntó Boruto.
- ¡Tú te has dejado ganar! – Grito Sarada enfadada.
- ¡Estabas herida! – Se defendió Boruto.
- ¡¿Y qué?! Prometiste que lucharíamos con todo… y no lo has hecho.
Naruto se aclaró la garganta haciendo que ambos se callaran, estaban discutiendo delante del Hokage después de todo.
- Boruto, en ningún momento corristeis peligro. En el hospital ya había gente esperando para cualquier urgencia y yo podía llevaros en un instante. – Aclaró Naruto.
- Pero… tu…
- Os mentí. En ningún caso iba a valorar únicamente vuestra fuerza. La cualidad de un Chunin no es su fuerza. Debe tener decisión. ¿Y si tuvieras dudas en una misión? ¿Y si de repente no estuvieras listo para luchar a muerte contra un ninja rival? Tus compañeros y tu podríais morir por ello.
- ¡No es lo mismo! – Dijo Boruto molesto. – Ella es mi amiga.
- Durante la prueba era tu rival y nada más. Boruto, puse unas normas muy claras y no las cumpliste. Tienes un gran talento, te lo he dicho muchas veces. Pero te falta decisión y entrega. En el mismo momento en que golpeaste con un Jüken a Sarada te arrepentiste de ello.
- Al menos… apruébala a ella… luchó hasta el final y venció.
Sarada iba a volver a recriminarle, pero Naruto la detuvo haciendo un gesto con su mano. Luego la miró a ella directamente.
- ¿Cómo puedo aprobarla si su rival no ha luchado en serio? Sarada… he visto tus resultados en las misiones y sé que podrías haber hecho más en este combate. – Dijo captando la atención de la chica. – Sé que podrías haberlo hecho mucho mejor, pero has querido llevar el combate al cuerpo a cuerpo incluso aunque sabias que Boruto es mejor en ese ámbito gracias al entrenamiento que ha recibido de su madre. Todo porque querías vencer como una verdadera Uchiha… gracias a tu Sharingan.
Sarada miró hacía el suelo, no tenía mucho que objetar en ese momento.
- Cuando estabas herida ni siquiera se te pasó por la cabeza en practicar los primeros auxilios con las técnicas curativas que tu madre te ha enseñado los últimos meses. Solo pensabas en ganar y en demostrar tu valía.
- Yo quería… aprobar…
- Querías demostrar tu fuerza. Y eso está bien, pero no hasta ese extremo. Sarada, si algún día en una misión recibes una herida como la de hoy… no te sacrifiques. Vuelve a la villa, fracasa en tu misión y vive un día más. – Sarada pensó que aquellas palabras no eran propias de un Shinobi. – Si mueres no podrás ser Hokage y no podrás dar tu vida por algo que realmente merezca la pena.
- Pensaré… en ello… - Contestó Sarada.
No estaba realmente convencida de aquellas palabras, ella no podía verlo así al menos. Sin embargo, sabía que si el Maestro Hokage era quien lo decía sin duda valía la pena meditar sobre ello.
- Tienes mucho potencial Sarada… por tus venas corre el poder del Clan Uchiha. Pero no has sido capaz de sacar provecho de tu Sharingan y a pesar de ello has abusado de él una y otra vez.
- ¡No es mi culpa no saber usar el Sharingan! – Gritó Sarada molesta. – Yo…
- Se perfectamente porque no sabes usarlo Sarada, no he dicho que sea tu culpa. Solo quiero que entiendas que si no has aprobado es debido a las malas decisiones que has tomado hoy. No has sabido aprovechar tus ventajas sobre Boruto y no has sabido cuando detener el combate.
Tras aquello se hizo un silencio sepulcral, Naruto pudo sentir la frustración que tenían aquellos dos.
- Sé que ahora estáis enfadados. – Dijo Naruto haciendo que lo miraran. – Y lo entiendo, pero no os estoy diciendo todo esto para que os sintáis mal u os frustréis, eso es lo último que yo querría. Quiero que sepáis en que debéis centraros y en que debéis mejorar.
Boruto se dio la vuelta y se marchó del despacho del Hokage. Estaba enfadado con su padre, sentía que les había engañado y que había provocado que Sarada se enfadara con él. Cuando Boruto se marchó, Naruto y Sarada se miraron un momento.
- Aprobaré el próximo examen. – Dijo Sarada con decisión.
Luego se dio la vuelta y se dispuso a marcharse, incluso la Uchiha estaba molesta en aquel momento y había perdido todos los formalismos que habitualmente tenía con el Hokage.
- Sarada. – Dijo Naruto ganándose la atención de ella una vez más. – Tu padre te quiere y está orgulloso de ti… incluso aunque aún no controles tu Sharingan.
La Uchiha miró hacia el suelo unos segundos pensando en aquellas palabras, le resultaba frustrante que el Hokage hubiera visto tan claramente cuál era su motivación para querer derrotar a Boruto con el Sharingan.
- Gracias Hokage-Sama. – Dijo Sarada antes de marcharse. Por enfadada que estuviera sabía que todos aquellos consejos podían acercarle a cumplir sus objetivos.
Cuando la chica se fue Naruto suspiró, era muy frustrante haberse ganado toda aquella hostilidad únicamente por intentar ayudarles. Sabía que era algo que se le pasaría a ambos, solo esperaba haber podido influirles en algo.
Naruto realmente tenía muchas esperanzas en ellos dos. Ambos tenían un gran talento y ambos lo estaban desperdiciando. Boruto necesitaba más entrega y decisión y Sarada necesitaba dejar de pensar en ganarse la aceptación de su padre.
-x-
Aquel mismo día, tres horas después, Konohamaru había ido a hacer una visita al Maestro Hokage para hablar de la prueba que había acaecido aquel examen improvisado para evaluar si Sarada y Boruto tenían lo necesario para progresar en su carrera ninja.
- Supongo que me equivoqué… - Dijo Konohamaru frustrado.
- No te culpes, eres su Sensei, es normal que los veas con buenos ojos. Y ambos sabemos que son fuertes, pero aún son muy jóvenes. – Dijo Naruto mientras terminaba de sellar algunos documentos. – Estamos en paz y no hay ningún conflicto a la vista… no necesitamos escuadrones nuevos, así es mejor dejar que pulan sus habilidades antes de exponerles a peligros mayores.
- Me encargaré de que se centren más y se hagan más fuertes. – Respondió Konohamaru con decisión y haciendo que Naruto sonriera.
- ¿Sabes? A veces me arrepiento de haber ascendido a Hokage tan pronto… me habría gustado ser el Sensei de unos cuantos mocosos.
- Sabes que te considero mi Sensei, Hokage-Sama.
- Te enseñé unas cuantas técnicas, me refiero a acompañarles durante todo su aprendizaje, las misiones y esa relación que formamos entre alumnos y maestros.
- No seas tan duro, todos los Genins de la villa te idolatran.
- No seas tú tan indulgente. – Dijo Naruto sonriendo. - ¿Cómo están?
Konohamaru suspiró.
- Bueno, Boruto está muy disgustado. Siente que has jugado con ellos. Sarada está enfadada.
- ¿Conmigo? – Preguntó Naruto frunciendo el ceño.
- Con Boruto…
- Ya, bueno. Ella es muy orgullosa… y siente que Boruto la ha traicionado. – Añadió el Hokage.
- Se le pasara, son buenos amigos.
Naruto asintió. Lo último que quería es que aquella prueba sirviera para enfrentar a un grupo tan bien compenetrado.
- ¿Sabías que Boruto fallaría? ¿Por eso pusiste esas normas? – Preguntó Konohamaru con curiosidad.
- Boruto es muy fuerte, pero le falta decisión. Dijo que quería ayudar a Sarada a ser Hokage, así que tenía la corazonada de que si debía elegir preferiría que aprobara ella en lugar de él. En el momento en que Boruto empiece a querer ser realmente un ninja, no tardará mucho en llegar a Jonin.
- ¿Y Sarada? ¿Qué opinas de ella?
- Tiene muchas habilidades distintas, pero no domina ninguna y tampoco sabe usarlas en conjunto.
- ¿Tan mal la ves? – Preguntó Konohamaru sorprendido.
- No, en absoluto. Si llevara al siguiente nivel dos o tres de esos aspectos y los usara todos a la vez en combate… Boruto no podría pararla.
- Sakura-San le ha enseñado mil cosas distintas, tanto que Sarada no quiere aprender nada de mí. Desde que despertó el Sharingan está obsesionada con luchar utilizándolo…
Naruto iba a decir algo más, sin embargo, fueron molestados por una visita inesperada. Siendo ya de noche era raro que alguien visitara al Hokage. Se trataba de Sasuke Uchiha, que estaba mirando fijamente a su amigo.
El Hokage sintió como el estómago le dio un vuelco. SI pensaba en lo desagradable que le resultaba tener que encararlo era sencillo imaginarse como debería sentirse Sasuke.
- Os dejaré a solas. – Dijo Konohamaru.
Fue hacia la puerta, deteniéndose un instante para hacer una pequeña reverencia al Uchiha. Luego se marchó.
- Sasuke… yo… - Las palabras se agolpaban en la boca de Naruto.
- Necesito un permiso para abandonar la Villa. – Dijo Sasuke, sin querer escuchar lo que el Hokage quería decirle.
Naruto puso cara de no comprender nada.
- No lo necesitas… estás de misión. – Respondió refiriéndose a la investigación sobre los Ötsutsuki.
- No es para mí. Es para Sarada. – Contestó Sasuke dejando a Naruto sorprendido, no esperaba aquello.
- ¿Quieres llevarte a tu hija a tu misión? – Preguntó el Uzumaki sorprendido.
- Ella me lo ha pedido. Me ha explicado lo que ha sucedido en el combate de hoy, quiere hacerse más fuerte.
- Pero, puede ser peligroso.
- ¿Crees que no tengo la capacidad para protegerla? – Preguntó Sasuke, poniendo nervioso a Naruto.
El Uzumaki recordó que vio a Sasuke Uchiha utilizando el poder de la gravedad para atraer un meteorito a un mundo devastado.
- No… no es eso. – Dijo Naruto rápidamente. - ¿Crees que es lo mejor para ella?
- Fuiste tú quien dijo que debía pasar más tiempo con ella. Además, nosotros hicimos lo mismo. Este viaje le vendrá bien, para aprender.
- No creo que sea una situación comparable.
Al decir aquello Naruto no pudo evitar sonreír al recordar su viaje con Jiraiya. Debía reconocer que aquella fue la vez que más llegó a crecer como persona, no fue únicamente un viaje que le hizo más fuerte.
- ¿Sakura que dice? – Preguntó Naruto.
- No lo sabe aún.
- ¿No crees que debería opinar al respecto? – Dijo Naruto, al decir aquello pudo ver como Sasuke suspiraba brevemente.
- Sarada quiere… y yo también. Aunque Sakura se negara no podría evitarlo. Siempre que tu autorices la salida de Sarada de la villa.
Sasuke y Sakura no estaban divorciados oficialmente por lo que ambos compartían a partes iguales la custodia de su hija. Realmente Sasuke tenía razón al decir que Sakura no podía evitarlo.
Naruto pensó que su novia no llevaría precisamente bien separarse así de su hija. Por un segundo pensó en velar por los intereses de Sakura y rechazar aquella petición.
Sin embargo, luego pensó en Sarada. Aquel mismo día se había cansado de poner en evidencia los defectos de Sarada y sabía que todos ellos se podrían solucionarse con aquel entrenamiento. En el fondo sabía que aquello era lo mejor para ella y también para Sasuke.
Al final, decidió pensar en los intereses de Sarada que lo que más anhelaba era poder ser más fuerte y poder pasar más tiempo con su padre.
- ¿Durante cuánto tiempo? – Preguntó Naruto mirando hacia su mesa.
- Un año.
- De acuerdo, lo tendrás mañana por la mañana. – Respondió Naruto suspirando.
Sasuke asintió y se dio la vuelta pensando en marcharse del despacho de Naruto, no quería alargar más de lo necesario aquella reunión.
- Sasuke. – Le llamó Naruto.
- ¿Si?
- Yo… quería… pedirte perdón. – Naruto no fue capaz de sostenerle la mirada al Uchiha.
- ¿Por qué?
- Yo nunca quise… hacerte daño…
Sasuke se quedó en silencio durante unos segundos, sin duda no le apetecía hablar de eso. Naruto tampoco, pero sentía que debía hacerlo.
- ¿Sabes? Con el tiempo he aprendido que las personas que más daño te hacen son aquellas que no quieren hacerlo. Y que las personas que hieren a los demás sin haberlo buscado, son las que nunca podrán perdonarse a sí mismas.
Sin duda Sasuke hablaba de su propia experiencia. Era doloroso no poder odiar a Naruto y a Sakura al saber que nunca buscaron nada malo para él. Y también sabía que no podría perdonarse haber causado un daño irreparable a su mujer y a su hija durante los últimos años.
- Yo tendré que lidiar con lo primero… y tú con lo segundo.
Sasuke se dio la vuelta de nuevo y se marchó de la oficina, dejando a solas con sus pensamientos al Maestro Hokage.
-x-
Casi dos horas después, Naruto estaba saliendo de su despacho tras una larga jornada. Definitivamente había sido un día difícil.
Cerró la puerta de su despacho con llave y comenzó a bajar las escaleras hacía el primer piso. Todo el edificio estaba a oscuras, el Hokage era la última persona en marcharse aquel día.
Tras dar un profundo suspiro salió al exterior del edificio y se llevó una extraña sorpresa a la salida.
- Hola. – Dijo la persona que le estaba esperando.
- Hola… Hinata. – Respondió Naruto extrañado. - ¿Necesitas algo? – La situación era extraña, pero sabía que su todavía mujer no iría a esperarle si no ocurría algo.
La Hyuga asintió. Ambos comenzaron a caminar por las calles de Konoha, ambos compartían parte del trayecto de regreso a casa. Hinata le contó la última conversación que había tenido con su padre. Aquella en la que la puso entre la espada y la pared sobre su futuro y el de sus hijos.
Hinata debía aceptar que su hijo renunciara a sus derechos en la línea sucesoria para poder mantener su estatus y el de su otra hija o sufrir a la fuerza ese destino sus hijos y ella.
Naruto no daba crédito a lo que escuchaba.
- Pensaba que Neji fue capaz de cambiar a Hiashi-Dono… veo que me equivocaba. – Dijo Naruto mientras seguía caminando.
- Yo pensaba lo mismo. – Contestó Hinata. - ¿Hay algo que pueda hacer?
- Me temo que no. Como líder de la familia puede decidir sobre ese tipo de cuestiones. Si quiere puede negarle el apellido a cualquiera de sus familiares… por no hablar de echarles de la casa familiar. – Dijo Naruto frustrado. – Maldición.
Naruto estaba muy enfadado, solo de pensar en el trato que estaba recibiendo su hijo por parte de su abuelo se le revolvía el estómago. Ya tenía muchos complejos el pobre chico por no haber despertado el Byakugan como para hacerle pasar por eso.
- Lo primero que pienso siempre es que ni hablar le haría eso a Boruto, no le haría pasar algo así. – Dijo Hinata frustrado. – Pero luego pienso que si no lo hago igualmente ocurrirá y afectará también a Himawari. No sé qué hacer.
- Pero no es lo mismo si lo haces tú o que lo haga su abuelo. – Contestó Naruto.
Hinata tenía razón, si no hacía nada igualmente pasaría. Pero no sería lo mismo si Hinata lo aceptaba, Boruto necesitaba saber que su madre le apoyaba.
- Creo que… es algo que deberíamos decidir entre los dos. – Dijo Hinata. – ¿Tu qué crees que deberíamos hacer?
Naruto meditó unos segundos sobre que sería lo mejor para su hijo. Sobre cuál sería la mejor opción a realizar.
- ¿Y si… dejamos que lo decida Boruto? – Preguntó el Hokage.
- ¿Cómo? – Preguntó Hinata sin entenderlo muy bien.
- Boruto ya no es un niño, es un ninja. – Dijo Naruto. – Creo que deberíamos decírselo y que sea el quien tome esa decisión que lo marcará para siempre. Decidir si es capaz de renunciar a su derecho como primogénito voluntariamente por proteger a su hermana… o no…
- No lo entiendes… mi padre quiere someterle al "Hyüga Söke no Juinjutsu". - Dijo Hinata. – Es la única forma de garantizar que no tendrá ningún derecho de sucesión sin quitarle su apellido. Quiere que siga siendo miembro de la familia… un miembro de segunda…
Hinata estaba bastante alterada. Naruto realmente sentía nauseas en aquel momento. Hiashi pretendía convertir a la fuerza a Boruto en el protector de su hermana a la misma vez que a Himawari le daba la capacidad de matar a su hermano con un leve movimiento de manos.
- El pájaro enjaulado… - Dijo Naruto suspirando. Por un instante Naruto sintió la tentación de presentarse en la mansión Hyuga y tener una desagradable conversación con Hiashi. – Pensé que esas cosas se habían acabado.
- Y así había sido… hasta ahora. Es irónico que se quiera rescatar esa tradición con el legítimo heredero del clan.
- Mi opinión no cambia. Debe ser Boruto quien decida. No es algo que deba decidir Hiashi, tu o yo…
- Pero, ¿cómo decirle algo así? – Preguntó Hinata, solo de imaginar esa conversación se odiaba a sí misma.
Naruto la entendía, era normal que ella no quisiera decirle eso a su propio hijo.
- Deja que sea yo quien lo haga. Hablaré con él. – Dijo el Hokage sorprendiendo a su esposa.
- ¿Estás seguro? – Pregunto Hinata preocupada, después de todo ya conocía la difícil relación que tenían ellos dos.
- Si, no te preocupes.
Hinata asintió, debía reconocer que perder aquella carga era un gran alivio. Aunque aquello no hacía que siguiera profundamente preocupada por el desenlace.
Ya habían llegado al punto de la villa en que debían separarse. Naruto debía seguir en dirección opuesta.
- ¿Sigues viviendo en tu apartamento? – Preguntó Hinata.
- Si… - Respondió Naruto, ahora algo incómodo.
- ¿Por qué? Nuestra casa está vacía desde que nos trasladamos a la Mansión Hyuga.
- Lo se… pero… no me parecería bien. Quiero decir… no sería justo. Además… si Boruto decidiera no someterse al sellado… lo mejor será que la uses tú.
Hinata asintió, en ese momento parecía estar muy abatida.
- ¿Sabes? Es muy frustrante tener que depender económicamente de un padre que ha resultado ser un cerco… o de un… futuro exmarido. – Dijo Hinata muy apagada. – En este momento me arrepiento más que nunca de haber dejado de ser Kunoichi.
- Yo nunca te pedí eso. – Respondió Naruto poniéndose a la defensiva.
- Lo sé, no te estoy echando la culpa. – Añadió ella. – Es solo que… todo esto empieza a desbordarme. ¿Cuándo se torcieron tanto las cosas?
Naruto cada vez estaba más incómodo en aquella conversación. Pudo fijarse en que del rostro de Hinata comenzó a rodar una lagrima por su mejilla izquierda.
- Con todo… el tiempo que llevamos separados… ¿Sigues pensando que realmente no hay una oportunidad para nosotros? – Preguntó Hinata con un gran dolor en su corazón.
Naruto prácticamente se quedó sin aliento. Definitivamente aquella conversación había tomado un rumbo demasiado doloroso para ambos.
- No Hinata. – Respondió Naruto.
- ¿Tanto me detestas? – Preguntó Hinata, empeorando la situación.
- No te detesto… Hinata… yo… estoy con otra persona. – Confesó Naruto por fin.
Los ojos de Hinata se abrieron como platos, realmente no se imaginaba que su marido hubiera rehecho su vida tan pronto. Entrecerró parcialmente los ojos y miró hacia el suelo.
- ¿Con quién? – Preguntó Hinata con una curiosidad que solo servía para hacer más grande y dolorosa la herida.
Naruto duró, por un segundo creyó que no era buena idea decirlo. Luego recordó la conversación que había tenido con Sakura unos días antes sobre que debían empezar a plantearse hacer pública su relación, para que llegara el día en que pudieran dejar de verse a escondidas.
- Sakura-Chan…
Hinata se quedó totalmente en silencio, luego las lágrimas comenzaron a multiplicarse una y otra vez en sus ojos. La curiosidad mató al gato.
- Ya veo… - Dijo Hinata tratando de contener su dolor. - ¿Siempre fue ella verdad? Nunca… nunca me quisiste de verdad. Supongo que ahora ya lo veo…
Naruto no pudo responder, su respuesta era obvia y pronunciarla solo provocaría más dolor a Hinata. La Hyuga le dio la espalda al Hokage.
- Puedes pasar a buscar a Boruto cuando quieras… gracias por preocuparte así por él.
Tras decir aquello Hinata se marchó rumbo hacia la mansión Hyuga. Naruto se quedó quieto durante casi un minuto, aquella conversación había sido realmente terrible.
En su corazón se mezclaban el dolor y el alivio a partes iguales, provocando un sentimiento muy confuso y extraño. Sabía que era algo que debía pasar, pero no imaginaba que fuera tan pronto. Sabía que había sido lo mejor, aunque Hinata ahora se sintiera mil veces peor, dejaría de hacerse daño pensando en que la reconciliación era imposible.
Las palabras de Sasuke resonaban en su cabeza, definitivamente no había perdón ante el dolor causado a personas a las que no deseabas ningún mal.
Naruto se dio la vuelta y comenzó a caminar hacía su apartamento, donde se reuniría con Sakura y debería contarle que Hinata ya era conocedora de su relación y que Sarada se marcharía al día siguiente con su padre durante todo un año.
- "Menudo día más horrible…"
-x-
Acababa de amanecer en la Villa Oculta de la Hoja. En la salida sur, la más transitada, había reunidas cuatro personas para una despedida.
Por un lado, estaban Sakura Haruno y Sarada Uchiha hablando. Más cerca de la salida, estaban Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha mirando la situación a unos diez metros de distancia, para dejarles algo de intimidad.
Sakura estaba luchando por no llorar, pero era demasiado difícil evitarlo al pensar en estar un año sin su hija. Sabía que ella realmente quería irse, no quería hacer tan traumática su partida.
Naruto recordó la conversación que tuvo aquella noche con Sakura, ella se sintió realmente disgustada y no pudo evitar culpa a Naruto por haberlo permitido. Podía entender su reacción, así que no la culpaba.
La pelirrosa se sentía realmente dolida, durante tantísimos años había sido la única que había cuidado de su hija y ella solo tenía ganas de irse y dejarla. Sarada había estado toda su infancia sola con su madre y en lugar de valorar el tiempo que pasaron juntas se limitaba a maldecir el tiempo que pasó sin Sasuke.
- Ten mucho cuidado. ¿De acuerdo? – Preguntó Sakura que estaba acuclillada frente a su hija.
- Claro que si mamá. – Respondió Sarada.
- Y si tu padre lucha con alguien fuerte… limítate a esconderte. – Dijo Sakura después.
- Mamá, que no soy una niña. – Sarada parecía molesta por aquella conversación.
- Te echaré de menos.
- No seas exagerada… si solo es un año… - Contestó la Uchiha.
- Será un año muy largo… - Dijo Sakura triste.
Sarada pensaba que su madre estaba exagerando, después de todo habían estado juntas muchos años, no pasaría nada por uno solo en que no se vieran. No obstante, sabía que su madre no estaba bien y se acercó a ella para darle un abrazo, Sakura rápidamente lo respondió.
- Pensaba que no lo harías. – Dijo Sasuke.
- ¿El qué? – Preguntó Naruto extrañado.
- Pensé que no firmarías el permiso.
- No te mentiré… pensé en no hacerlo. Pero… es lo mejor para Sarada, es obvio. – Respondió el Hokage rápidamente.
Sasuke no respondió, tampoco hacía falta. Sarada se alejó de su madre y empezó a caminar hacía los dos chicos. Sasuke empezó a caminar hacía la salida de la villa, sin despedirse de Naruto o Sakura.
- Sarada. – Dijo Naruto haciendo que la chica se detuviera un momento.
- ¿Si? – Preguntó la Uchiha.
La chica todavía sentía algo de recelo hacia el Hokage después de la extraña prueba a la que había sometido a Boruto y Sarada. Sin embargo, seguía siendo el Maestro Hokage.
- Estoy seguro que cuando vuelvas serás mucho más fuerte. Aprovecha esta oportunidad, y vuélvete digna de ser Hokage.
- Lo haré Hokage-Sama. – Respondió Sarada apretando el puño de la misma forma que hacía su madre.
Sarada y el Hokage se despidieron, la pequeña de los Uchiha agarró su mochila y fue donde su padre para marcharse junto a su padre. Se los quedó mirando cerca de medio minuto hasta que ya estaban bastante lejos de la entrada.
Cuando se dio la vuelta, pudo ver que Sakura estaba mirando la espalda de Sasuke y Sarada mientras no podía evitar llorar como hacía tanto tiempo que no lo hacía. Naruto empezó a caminar hacia ella.
Cuando estaba a menos de un metro se dio media vuelta, evitando así a Naruto. Toda la frustración que sentía la seguía convenciendo de que Naruto podría haberlo evitado.
- Lo siento… - Dijo Naruto una vez más.
- Podrías habérselo impedido.
- Si, podría haberlo hecho. – Dijo Naruto haciendo que Sakura se sintiera aun peor. – Pero sabes que Sarada no me lo habría perdonado… ni a ti…
- ¿Por qué le quiere más que a mí? – Preguntó frustrada y dolida.
- No le quiere más que a ti Sakura-Chan. Simplemente… nunca ha tenido la oportunidad de echarte de menos.
Sakura se dio la vuelta y apoyó la cabeza en el pecho de Naruto, este se limitó a abrazarla para tratar de reconfortarla. Sarada Uchiha se había ido y estaría lejos de Konoha un año.
CONTINUARÁ…
