Jason:
Thwack!
La fuerza del golpe que acabo de dar recorre mis brazos, mandando vibraciones dolorosas hasta mi espalda. No me importa.
Thwack!
El sudor me cae en la cara. Durante la hora que he pasado mermando este roble, ampollas han comenzado a salir en mis manos, ya callosas y comienzan a abrirse. La sangre se junta con el sudor, y el hacha amenaza con salir volando si dejo de apretarla. No lo hago. Muerdo mi labio e ignoro el dolor, concentrándome en el árbol masivo, al que apenas le he hecho un rasguño.
Thwack! Thwack! Thwack! Thwack!
Con cada golpe, otra imagen se cuela en mi cabeza, de lo que pasó en la tarde. Burgen adelantándose en la plaza para decir algo. La cara de Blight al darse cuenta que su padre lo había traicionado. Los flasos vítores que mis amigos le gritaron mientras estaba yo parado en shock, demasiado entumido para hacer nada. Blight en el escenario, junto a Charlie, ambos haciéndose los valientes para las cámaras. Blight en el municipio, se veía como si el mundo entero le hubiera dado la espalda y no supiera por qué. Blight, mirándome a mí con más odio y furia del que había conocido en mi vida.
No sé qué es lo que está corriendo por mis mejillas, si sudor o lágrimas pero estoy lo suficientemente ido para que no me importe. Las olas de culpa y vergüenza que comenzaron esta tarde en los establos, (¿en verdad eso fue hace unas horas?) y llegaron a su punto más alto ésos horrendos momentos en el municipio no se han ido. Si acaso, han estado llegando como olas, mientras he tenido tiempo de reflexionar, y no hablo de los eventos de hoy, sino mis acciones a lo largo de los años. Nunca he tratado a Blight con algo más que casual desdén y ocasional crueldad. Si, me dije a mi mismo que sólo era diversión. Si, la presión de Connell y Tobin y el resto tenían que ver. Pero nunca, yo nunca pensé que llegaría tan lejos.
Daría lo que fuera para hablar con Blight una vez más, incluso si eso significa que me gritará otra vez. No puedo explicar lo que pasa en mi cabeza, qué es lo que está causando que mi estómago se llene así mismo de plumas o plomo alternativamente. Y no sólo es algo físico, incluso si Blight es, en mi cabeza, extraordinariamente bien parecido. Algo en ese chico se ha pegado a mi como nada lo ha hecho jamás. Lo noté por primera vez en el establo, pero creo que ya estaba ahí desde antes. Verlo tratar a los caballos con tanto amor y habilidad, riéndose con los pequeños que lo ayudaban, haciendo bromas de gente en el distrito que sabía que yo entendería. Quizás es la forma en que trata la vida, como una gran broma, o el hecho de que pueda encontrar diversión y felicidad en cualquier cosa. Incluso cuando habla con Connell y los demás, es una forma de fuerza, un medio para conservar su dignidad frente a las situaciones más humillantes posibles.
Los golpes que le doy al árbol se vuelven más rápidos y erráticos. Blight está en el tren rumbo al Capitolio justo ahora. ¿Está asustando? Seguro que sí, pero no lo mostrará. ¿Se habrán regodeado con su sufrimiento los del Capitolio? Incluso a éstas alturas, creo que sí. Esos viven y respiran por entretenimiento como éste. ¿Estará hablando en éstos momentos con su mentor, planeando una estrategia para enfrentar a veintitrés oponentes en una arena desconocida? ¿Incluso si algunos de ésos se han entrenado toda su vida para ello? Más le vale estar haciendo eso, porque si Jules, Vera o Eamon regresan al Distrito 7 sin él, no necesitaré el hacha. Los destrozaré con mis propias manos.
Thwack! Argh!
Una ampolla particularmente grande se rompe y dejo caer el hacha. Aprieto mi mano, que sangra profusamente, Todos mis sentimientos de frustración, enojo y vergüenza se juntan y explotan, haciéndome patear el roble con todas mis fuerzas. A pesar de las duras botas de trabajo, no puedo evitar sentir que he roto mi pie.
— ¿Planeas intentarlo de nuevo o ya acabaste de actuar como un niño enojado?
Me volteo y veo a Mack recargado contra otro árbol. Me da la impresión de que ha estado ahí un tiempo y tengo un par de palabras que quisiera decirle por eso, pero me las trago. Mack no es la clase de persona con la que querría pelearme. Es grande, más grande que Burgen o Abel y a pesar de tener casi cuarenta es igual de fuerte que en sus veintes. Muchos ebrios han experimentado el ser tomados de la cabeza y aventados fuera de la Taberna cuando sus acciones comienzan a atraer la atención de los agentes de paz, así que procedo con precaución.
— Estoy… Estaba intentando hacer un par de horas extras, ya sabes, adelantar trabajo. Unos sesterceres más ayudarían mucho a mi hermana. ¿Cuál es tu problema con eso?
No espero que compre ésa mentira, y su bufido de incredulidad lo confirma.
— Bueno, está el hecho de que intentas derribar tú solo un árbol que normalmente tomaría la mitad de un escuadrón con un hacha dentada, también el hecho de que estás sudando y sangrando como un cerdo en matadero. Y está el pequeño detalle de que nunca has actuado como un completo imbécil un solo día de tu vida y hoy estás solo en el bosque. Casi a mitad de la noche. Con un hacha. Cualquiera de ésas podría ganarte un arresto, y las tres juntas podrían ganarte una ejecución y lo sabes.
— ¡Déjame en paz! —Gruño. Me agacho y recojo el hacha— Puedo ocuparme de mis propios asuntos, y me encantaría que te ocuparas de los tuyos.
Levanto la mano para seguir golpeando el árbol, pero Mack ya está a mi lado, deteniendo mi brazo con su agarre que parece de acero. Peleo por dos segundos, que es lo que le toma inmovilizarme contra el inamovible roble.
— ¡Niño idiota! ¡No he estado cuidándote todos estos años para que desperdicies tu vida por propia estupidez! ¿Crees que eres el único que sufre hoy? Yo no veo al Alcalde aquí afuera, ¿y tú?
Evado sus ojos, cosa difícil estando tan cerca de mí. — No sé de qué estás…
— A mí no me haces pendejo. —Le da una sacudida al cuello de mi camisa— Hundirte en auto compasión no ayudará al chico a volver a casa.
— No va a volver —Las palabras salen de mi boca traicionera— No va a volver a casa. ¡No va a volver! ¡Él no va a volver! —El hacha resbala de mis dedos sin fuerzas y estoy temblando. No puedo evitarlo más y pronto los brazos de Mack dejan de inmovilizarme y me envuelven en un abrazo. Yo suelto todo. La forma en que tratamos a Blight, los establos, el municipio, la determinación de Blight de morir sólo para molestarme. La moneda de papá que está en mi bolsillo derecho. Mi culpa, mi vergüenza, mi confusión. Mi extraña e innegable atracción. Y porque es Mack no dice nada, sólo escucha. Al final, levanta el hacha del suelo, pone su mano sobre mi hombro y me obliga a caminar de regreso.
— Te voy a decir lo que va a pasar. Volverás a casa de tu madre, te darás un baño. Estarás en la Taberna en una hora para ver las demás Cosechas, donde los agentes de paz puedan verte. Estarás ahí todos los días mientras dure la cobertura obligatora, que es la que todos debemos ver, como un buen hombre de éste Distrito. Verás cada momento de los juegos sin pestañear. Y de ahora hasta que acaben los Juegos del Hambre no harás nada estúpido. ¿Entendido?
— Si
— Eres un buen hombre.
No hablamos por el resto del viaje de regreso, lo que está bien, porque me hizo darme cuenta que Mack tiene razón. No queremos atraer la atención de los agentes de paz. Nos despedimos en el linde del bosque, después de cerciorarnos que nadie nos veía.
La casa está vacía. Mamá seguramente está viendo la cobertura obligatoria con los vecinos. Probablemente tejiendo y hablando lo más fuerte posible. Eso es bueno, no quiero compañía ni preguntas ansiosas de lo que le pasó a mis manos.
Mientras me aseo un poco en el lavabo, pienso que Mack lleva razón, normalmente lo hace. He estado actuando como un idiota y ahora debo compensarlo. Si Blight debe soportar los Juegos del Hambre, lo menos que puedo hacer es estar ahí en todo momento para apoyarlo. Nunca he estado más agradecido de tener a Mack de mi lado. Era el mejor amigo de papá, hasta que murió en la Gran Fiebre, con tantos otros. Desde ése día Mack me ha cuidado la espalda, se aseguró de que acabara la escuela y cada tanto iba a casa a ver que mi hermana y mi madre tuvieran qué comer. Me buscó un turno de cuatro horas para que pudiera trabajar después de la escuela y no tomara tesela. Y lo mejor que ha hecho por mí fue cuando era un estúpido y confundido niño de quince años y le grité lo que sentía por él, mi crush de la adolescencia. Me miró y me dijo, de hombre a hombre, que era una combinación de hijo y hermano pequeño para él, pero que si alguna vez necesitaba algo, o quería hablar fuera a verlo. Y que lo que yo pensaba que era un secreto vergonzoso no era tan pesado, ni tan temible. Porque el hombre que más admiraba y respetaba por sobre todos los demás había entendido y actuado como si no supusiera ninguna diferencia.
Me he limpiado y he cubierto mis heridas. Quizás en una semana logre juntar para comprar un antiséptico barato, para prevenir infecciones. Por ahora esto basta. Me cambio de ropa y voy a la Taberna.
Como es usual, está a reventar de leñadores, recolectores, damas de compañía, agentes de paz y uno o dos capitolenses que vinieron a hacer algún negocio. Como es verano, los paneles de hasta atrás se han abierto, y ahí afuera la gente sentada en las mesas puede ordenar mientras observa lo que pasa en las enormes pantallas de la plaza. Dentro de la Taberna hay televisiones nuevas de plasma, recién hechas en el Distrito tres, nada que podamos siquiera soñar con tener en casa. Las transmisiones de las Cosechas ni siquiera han empezado, están pasando las mejores escenas del año pasado, la brutalidad de los Profesionales me hace no querer voltear a ver ninguna de las pantallas, no con Blight aún en mi mente.
Ni bien había entrado, un corro de gente me llamó hacia la esquina. Era mi equipo con algunos otros amigos, están en una esquina disfrutando de compañía femenina cuestionable y dos o tres cervezas. Me encamino a donde están y tomo un asiento entre Ercole y Jonel, al sentarme, una frondosa mujer pone una mano en mi hombro y me pregunta que qué me puede ofrecer. Ignoro el tono de su voz, que sugiere otro tipo de servicio que no implica bebidas y le pido un tarro amablemente. Abel y Tobin sueltan una sonora carcajada ante un chiste nada divertido, clara señal de que están intoxicados. Llega mi cerveza y antes de que pueda poner una mano en mi bolsillo Abel ya le ha pagado.
— ¡Jason! Te perdiste la diversión esta tarde. —Logra balbucear Tobin.
— ¿Si? ¿Qué pasó? —Pregunto haciéndome el inocente.
— Fuimos a transmitirle al elfo nuestros buenos deseos. Ya sabes, unas palabras para que nos recuerde ahí donde va. Dioses, debiste ver su cara, juro que pensé que vomitaría la alfombra.
Su comentario es recibido con una ola de risas estridentes. Yo le doy un largo trago a mi cerveza. Abel me hace un gesto para llamar mi atención.
— ¿Por qué no has puesto tu apuesta todavía?
— No estaba enterado del plan. —Digo encogiéndome de hombros—. Parece que todos ustedes lo estaban, pero yo estaba igual de sorprendido que Blight cuando lo ofrecieron de "voluntario".
— ¿¡Viste su cara!? ¡Dime que viste su cara! ¡Fue hermoso! He estado esperando este momento todo el año, y no me decepcionó. ¿Quién parece un oso ahora eh elfo? —Connell está fuera de sí de alegría. Algo que dice se registra más que lo demás.
— ¿Así que han estado planeando esto todo el año? —Le pregunto a Abel. Recuerdo lo que dijo Mack, que no hiciera nada estúpido, así que pongo una gran sonrisa en mi rostro, como si estuviera ansioso por saber más detalles de la ingeniosa broma. No sé si es convincente, así que tomo casi la mitad de lo que me queda de cerveza en un trago para disimular. Abel me pide otra antes de responder.
— Mas o menos, sí. Lamento que no te hayamos dicho antes pero no sabíamos cómo reaccionarías, amigo. Es decir, todos sabemos que odias al hijo del musgo igual que todos, pero después de lo que pasó en el Vasallaje hace dos años, ya sabes, pensamos que tendrías sentimientos encontrados.
Me bebo el segundo tarro de golpe. — Bueno, no es como si ver a tu primo morir en televisión nacional te afecte ni nada parecido.
Jonel pone su cabeza en mi hombro. — Esto es diferente —Dice con voz suave—. Tu primo Cameron era una buena persona, todo el mundo quería que volviera, fue difícil verlo partir, sobretodo después de la Gran fiebre. Pero Blight es diferente, nota que esto es bueno para el distrito, es decir, alguien TIENE que ir a los juegos, así que lo mejor es mandar a alguien que nadie vaya a extrañar.
NNunca he querido golpear a alguien tanto en mi vida como en este momento, Blight es su hermano. ¿Qué podría haberle hecho para ganarse un odio tan profundo?
— Hijo de perra, de perra de agente de paz. —Aporta Abel.
— También era tu madre. —Digo, y maldigo al alcohol.
La respuesta de Abel se pierde en el alboroto que se origina del otro lado, Burgen está parado en la barra, y si sus hijos están borrachos, no es nada comparado con su padre. Manchas de cerveza adornan su playera y a penas si se mantiene en equilibrio, parece que se caerá y hace una especie de baile gracioso, la gente lo vitorea. Un agente de paz se sube, pero se ríe también y sólo lo ayuda a no caerse. Del otro lado, Mack está haciendo lo mismo, Burgen se agacha a decirle algo y Mack suelta una carcajada, es difícil creer que sea el hombre que habló conmigo hace rato. Burgen hace ademanes y carraspea, levantando su tarro.
— ¡Damas y caballeros, amigos y... y... amigos! ¡Agentes de paz y... todos los demás! Brindemos por mi esposa, la muy puta. ¡Levantemos nuestras bebidas por su bastardo, el sucio elfo que fue mandado a los Juegos, y por mis hijos, mis verdaderos hijos, Abel y Jonel, quienes se harán ricos junto conmigo!
— ¡SALUD! —Los tarros chocan por toda la Taberna, hago lo mismo y vuelvo a vaciar mi cerveza en un trago. Deseando secretamente que Blight vuelva a casa. Mi cerebro comienza a dar vueltas, y no noto que Mack me ha puesto una silla detrás y me ha sentado, dándome otra cerveza.
— Está iniciando el recuento de las Cosechas. Concéntrate chico.
Intento ponerles atención pero no logro concentrarme, voy en la quinta, no, sexta... ¿séptima cerveza? ¿Cuántas me he tomado? ¡Carajo! ¡Oh mira, es Blight! ¡Blight está en la tele! Su camisa es bonita, es azul marino. Él es bonito también. No, no eso es tonto, los hombres no son bonitos. ¡Él es guapo! Espero que venga de visita a casa algún día. ¿Qué me dice Mack? Ah si, intenté darle un amuleto del distrito, pero no lo quiso. Pensé que le gustaría ya que tiene un caballo. ¿Quieres verlo Mack? ¡Claro que sí! ¿No es lindo? Papá lo hizo para mí, antes de que muriera. Antes de que Cameron muriera. Antes de que Blight muriera. Bueno... Blight no ha... Bilght...
Me levanto en mi cama de vuelta en casa. Tengo un dolor de cabeza que podría matar a cien osos. Ugh. ¿En qué estaba pensando? Y encima debo trabajar hoy. Mack debió traerme, ni siquiera recuerdo lo que pasó después de las primeras tres Cosechas. Carajo...
No es hasta que estoy comiendo un pedazo de pan duro, para aliviar mi resaca, que me doy cuenta que he perdido algo. La moneda de papá, el amuleto que intenté darle a Blight ha desaparecido.
Muchas gracias por los Reviews y los PM. Hice esta traducción porque creo que ésta historia merece ser escuchada, y si aunque sea llega a una persona más, seguiré haciéndolo. En verdad me animan y también al autor, está muy emocionado.
Les recuerdo que su perfil es Oisin55 y pueden encontrarlo en mis favoritos, así como la historia original: "The Lumberjack and the Tree-elf". Si tienen sugerencias o comentarios no duden en dejar un Review o mandar un MP. Gracias.
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