Dissclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug and Chat Noir es propiedad de Thomas Astruc, Zagg Studios, Toei Animation y un montón de gente que no soy. La historia es lo único que me pertenece, pero está hecha sin fines de lucrar con ella. La canción Sweet Pandemonium es de sus respectivos autores y yo utilizo su letra sin fines de lucro. La imagen utilizada de portada tampoco me pertenece.


Epifanía

Capítulo I.

El amanecer de una oportunidad.

≪The truth that could set souls free

Is burried within sweet pandemonium≫

Sweet Pandemonium, Him.

Los amaneceres compartidos con Ladybug, como a Adrien le gustaba llamarlos, se hicieron más frecuentes, siempre que la chica del traje moteado tuviera tiempo para pasarlo con él. Nunca pensó que uno de sus propósitos de año nuevo pudiera cumplirse, siendo que lo había pedido para años anteriores. Pero no iba a quejarse.

El único molesto con la situación era Plagg. Pero Adrien no entendía realmente el porqué. Solo sentía los bufidos de su kwami, mientras comía su queso con lentitud, cada vez que él le comentaba sobre las charlas que tenía con Ladybug. Charlas completamente banales, pero que para él significaban mucho. Plagg, luego de escucharlo, se iba a encerrar a su cajón con quesos, argumentando que si seguía hablando cursilerías, le daría indigestión.

Pero Adrien no le hacía caso. Estaba tan entusiasmado, que prefería soñar despierto sobre su relación con Ladybug. Al menos como Adrien se estaba volviendo más cercano a su compañera que como lo era como Chat Noir, pues había descubierto nuevas facetas de ella que la hacían adorable.

Como que Ladybug, podía llegar a tartamudear y se sonrojaba con facilidad. No entendía porqué con él era mucho más cariñosa que con Chat, seguramente porque no lo conocía, o no trataban a diario, o quizás porque intentaba mantenerse fuerte, a pesar del escaso vínculo. No le importa la razón. Le parecía demasiado tierna para su propio bien.

Quizás por eso es que, en alguno de los amaneceres compartidos, Adrien pensó que sería una buena idea intentar que Ladybug se enamorara de su alter ego. Llegó incluso a sugerirle a Ladybug que aceptara una salida con Chat Noir.

–¿Por qué con Chat Noir? –había respondido ella, frunciendo el ceño con extrañeza–. Él tiene novia. Y a mí me interesa otro chico.

Claro que a Adrien le sentó como una patada en el estómago la mención del otro chico. Pero volvió a acariciar su nuca con la mano antes de responder intentar explicar que él, como fan, se imaginaba que salían a diversos lugares durante sus patrullajes. Ella intentó camuflar una sonrisa nerviosa en una mueca extraña. No lo logró.

Y Adrien entendió que Chat Noir debía estar en la ecuación si quería enamorar a Ladybug. Lo que le causaba sentimientos encontrados, considerando que él es Chat Noir. Pero no se iba a rendir. Encontraría la forma de incorporarlo a aquel extraño triángulo amoroso en el que estaba. Porque, si de algo estaba seguro, era de que Ladybug se sentía mucho más a gusto con Adrien que con Chat Noir. Casi tan a gusto como si Adrien tuviese más posibilidades que el mismo Chat.

Especialmente porque Ladybug lo había escogido como su compañero. Y no, no se refería como Chat Noir, sino por el incidente de Desperada, cuando ella pensó que sería buena idea otorgarle el miraculous de la serpiente a Adrien Agreste. Si bien, al final no resultó como había esperado, nunca olvidaría las palabras de Ladybug al entregarle el miraculous de la serpiente.

Por eso, se armó de valor un amanecer particularmente frío de finales de enero y le pidió una cita a Ladybug. Nada comprometedor. Solo ver el amanecer llegar para el día de San Valentín.

Ladybug, sonrojada, se quedó mirándolo por segundos que le parecieron eternos. Pensó por un momento que le iba a responder negativamente a su propuesta. Sin embargo, se sorprendió gratamente al verla asentir con la cabeza. ¡Ladybug le había dicho que sí!

¡Ladybug dijo que sí!

Cuando la superheroína dejó una estela de su aroma a vainilla mientras se alejaba de su ventana, Adrien se giró hacia Plagg.

–¡No puedo creer que tenga una cita con Ladybug, Plagg! –comentó, emocionado, mientras le extendía a su kwami una rueda extra de queso.

Plagg suspiró.

–¿No que tú estabas saliendo con Kagami? No soy un experto en relaciones humanas, pero, ¿no se supone que deberías dejar de salir con chicas, al menos por un tiempo, luego de romper con tu novia?

–Sí, pero ella decidió terminar conmigo durante la celebración del año nuevo. Y ya ha pasado tiempo de eso. Es San Valentín, Plagg. ¿Qué podría pasar? Debo solo encontrar la forma de que Chat Noir se cuele a la fiesta –A Plagg le dolió ver aquel brillo de emoción en Adrien.

–Pero, no es bueno usar los miraculous para beneficio personal, Adrien.

–Tranquilo Plagg, es solo ver el amanecer nuevamente. No estaré usando el miraculous para algo personal. –dijo, mientras se ponía el pijama y se acostaba en su cama–. Es casi como una cita.

Plagg se quedó mirando a su portador con tristeza.

–No me gustaría tener que decir ≪te lo dije≫, chico. –susurró, siguiéndolo hasta el interior de su cama.

Pero Adrien no lo había escuchado. Se había quedado dormido a penas su cabeza tocó la almohada, pues al día siguiente, tenía un San Valentín que celebrar, junto a Ladybug.

El día estaba soleado. Era sábado y eso le daba a Adrien más tiempo para planificar la velada perfecta para él y Ladybug. Durante el desayuno, casi soltó una carcajada nerviosa cuando Nathalie lo quedó mirando con su habitual seriedad, luego de hacer un pedido de rosas para llenar su habitación. No supo si al final logró convencerla de que quería bañarse en pétalos de rosas para conservar su belleza, pero, esperaba que su padre no quisiera echar un vistazo a su alcoba a supervisar sus clases de piano justo cuando él estuviera con Ladybug.

De todas formas, dudaba que ocurriera algo como eso, especialmente porque según la agenda de Nathalie, su padre tenía tiempo para él en tres semanas más. Así que, luego de participar en una sesión de fotos, logró obtener algo de tiempo para decorar su habitación para Ladybug.

Los pétalos de rosas estaban perfectamente repartidos por el suelo de la alcoba de Adrien. Velas encendidas decoraban el lugar, dando el toque romántico. En donde debía estar el piano, se encontraba una manta extendida y una cesta con varios pain au chocolat de la panadería de los padres de Marinette, porque el chocolate era un infaltable en San Valentín.

Adrien se sentó en medio de la manta, sintiéndose como en un manga shoujo. Excepto porque él no iba a entregarle un chocolate hecho a mano a Ladybug, pero le entregaría algo muy parecido, junto con su corazón.

El anochecer cayó y cerca de las diez de la noche, la heroína de traje moteado se posó en una de las ventanas abiertas del cuarto del modelo rubio.

Sin embargo, quien la recibió no era Adrien, sino Chat Noir.

–¿Qué haces aquí, Chat? –escuchó a Ladybug preguntar.

–Tengo una cita, Ma Lady.

Ladybug lo miró extrañada.

–¿Aquí? –preguntó con el ceño fruncido.

–Sí. –dijo con solemnidad y la miró, esperando que ella se diera cuenta.

Casi pudo ver los engranajes en la cabeza de la chica moverse hasta hacer click.

–¿Adrien? –preguntó, con lo que parecía ser, horror.

Chat Noir dió un paso hacia atrás, inseguro. Pero ya el daño estaba hecho. A Ladybug le cayeron dos lágrimas por las mejillas, dos gotas de agua salada causada por la impotencia.

Chat pasó saliva nervioso. No era la revelación que se había imaginado.

–¿Ma Lady? –Tanteó el terreno. Luego de alejarse, volvió a dar dos pasos hacia la chica, quien apretaba los puños y los dientes con fuerza frente a él–. Te harás daño.

–¿Más del que me hiciste tú? –medio gritó.

Chat se acercó a ella, intentando abrazarla y calmarla, pero Ladybug no lo dejó. Los ojos azules llenos de lágrimas lo frenaron de volver a hacer otro intento de acercarse.

–¿Sabías que después de eso tengo que quitarte el miraculous? ¿O lo olvidaste convenientemente? –preguntó con ironía y luego lloró de impotencia.

Chat Noir, quien había extendido una mano para poder tomar la de ella, dejó caer ambos brazos a sus costados. Los aretes de Ladybug sonaron en breves pitidos, pero ella los ignoró. A los minutos, la luz rosada cegó por segundos Chat, quien se tapó los ojos para luego girarse a ver.

Frente a él estaba Marinette Dupain-Cheng.

Y él solo quería la tierra se lo tragara.

–Ahora no tiene que haber más secretos entre nosotros, ¿verdad Adrien? –respondió Marinette con frustración, para luego salir de la habitación del modelo, luego de transformarse.


Notas de Autora:

Creo que olvidé decir algo importante en las notas de autora del capítulo anterior: Este fic está compuesto de one-shots concatenados y se irá actualizando una vez al mes. Lo que significa que no habrá actualización de este fic hasta marzo.

Eso nos deja en un mal escenario, porque, creo que sé lo que están pensando: ¡¿Qué clase de especial de San Valentín es este?! Digo, Mari y Adrien enojados por la revelación de identidades y ¿lo dejo hasta ahí hasta marzo? Bueno, marzo es la próxima semana jajajaja así que, ¿qué se le va a hacer? Son normas del reto jejeje.

Muchas gracias a AquaticWhisper, Chrisbooth-Grey, AkiRoss y MeimiCaro por sus reviews en el capítulo 1 ^^ Y nos estamos leyendo :D


Próximo capítulo: Nuestras viejas fotografías escolares.