Hola señoras y señoritas, aquí seguimos con el capítulo del día de hoy, espero les guste ya que está hecho con mucho cariño para cada una de ustedes, y como ya saben lo que se dice, los personajes no son míos y la historia la hago sin fines de lucro, no es apta para menores de edad, así que ¡COMENZAMOS!
EL HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ
"Tú eres una de esas oportunidades que la vida no me daría dos veces… y entonces te das cuenta que todo comienza de nuevo, y la sonrisa vuelve a ser la dueña de tu vida".
OPORTUNIDAD
CAPITULO XI
Los días pasaban y Anthony no había podido siquiera ver a Candy, no habían coincidido ni un día. Siempre que salía por ganado le tomaba más de tres días el ordenar todo y esa vez no había sido diferente, Candy extrañaba su presencia y gracias a lo dormilona que era no le había tocado encontrarse con él, aunque también lo evitaba después de que le habían dicho que iría al famoso baile en compañía de aquella joven, de todas formas ella ya no cabía en su corazón, pensaba Candy triste.
Candy se subía por la colina para observar de lejos al guapo vaquero que le había vuelto a robar el sueño y los pensamientos, se reprochaba a sí misma el haberlo dejado ir, aunque no sabía que estaba vivo, ella nunca había podido olvidarlo y se sentía como tonta porque él ya no podía corresponderle, aunque muy en el fondo se daba ánimos al recordar los besos y los roces de labios que habían tenido, desilusionándose ella misma al pensar que era solo por el gusto de volverse a ver.
Lo observaba a lo lejos tan guapo, su fuerte y estilizado cuerpo, tan trabajador. El rubio era ajeno al par de ojos que lo estaban observando a la distancia, mientras estaba al pendiente del ganado y ocupaba sus pensamientos precisamente en aquellos ojos que lo observaban con amor.
El día del baile llegaba y Anthony se levantaba como cada día a realizar sus labores, sus primos se habían acostumbrado ya a la rutina que seguía y al levantarse lo esperaban a que regresara de la entrega de los víveres y la revisión de los pastizales, para desayunar con él, con Tom y con Jhon. Los cinco chicos platicaban muy alegres en el comedor iniciando la ansiada plática del baile.
-¿Ya estás listo Tonny? – Preguntaba Tom emocionado.
-¿Yo? – Preguntó confuso. – A mí nadie me confirmó que Candy iría. – Dijo tranquilo disfrutando el desayuno.
-Te dije que yo me encargaría. – Decía Tom, no podía permitir que ahora que lo habían orillado a invitar a la maestra al baile, Anthony se echara para atrás.
-Aún sigo sin una confirmación. – Dijo ante la mirada de molestia de Tom, no quería sacrificarse en vano.
-¡Oh, vamos Tonny! – Decía Archie. – Si no va la gatita vamos los tres, de todas formas iremos solteros. – Archie tenía la intención de ir al baile y pasar un rato sano aunque eso significara no bailar. Él sabía perfectamente que no podía faltarle el respeto a su amada Annie.
-¿Ya ves Tonny? Archie está muy animado y me imagino que tú igual Stear.
-Por mí no hay ningún problema, no quiero causar alborotos. – Decía Stear juguetón mientras los demás reían de sus ocurrencias. Anthony aunque reía con ellos de lo que decía Stear, sabía perfectamente que tenía mucha razón de lo que decía, él más de una vez tuvo que salir de improvisto del baile por el acecho de las chicas que querían bailar con él o peor aun las que querían que las acompañara a casa.
-¡Vamos Tonny! – Animó de nuevo Tom, sería una verdadera pena que él llegara solo acompañado de la maestra.
-Si Tonny. – Dijo Jhon. – Nosotros te ayudaremos con las féminas. – Dijo coqueto, tenía novia pero no le impedía observar el panorama.
-Tiene razón Jhon. – dijo Archie convencido.
-Mucho cuidado. – Decía Tom advirtiendo a Archie con una sonrisa de lado.
-¿Qué sucede Tom? Es la segunda vez que adviertes a Archie sobre respetar a su novia, él es un caballero es incapaz de faltarle a su novia, ¿Por qué no reprendes a Stear? – Preguntó Anthony quien había captado esos comentarios.
-Lo que sucede Tonny, es que Archie esta de novio con Annie. – Dijo ante la mirada de Anthony, quien seguía sin comprender hacia donde iba. – Annie es mi hermana.
-¿Hermana? "A este paso resultaré hermano de Candy, y no podré casarme con ella" – Pensó el rubio.
-Sí Tonny. – Dijo Archie. – Annie Britter es mi novia.
-¿Britter? ¿La niña que te seguía y enviaba cartas a diario? – Stear y Anthony comenzaron a reír a carcajadas ante el sonrojo de Archie y la mirada incrédula de Tom y de Jhon.
-¿Qué es tan gracioso?
-Cuando Annie perseguía a Archie, él siempre se molestaba y decía que lo último que haría sería ponerse de novio con una chica tan insistente.
-Un día en un baile se la pasó huyendo toda la noche, inventando que se sentía mal del estómago. – Dijo Anthony divertido. -¿Pero cómo fue posible? ¿Y por qué es tu hermana? – Decía divertido. Archie cambió de expresión a una más seria volviendo sus memorias en el tiempo, a un pequeño bosque que pertenecía al Colegio de Londres, un rechazo y dos corazones rotos. No se animaba a hablar, temía lastimar a su primo, en ese tiempo él lo creía muerto e hizo lo que su corazón le dictaba.
-Yo… lo siento Anthony. – Dijo bajando la vista notando Anthony el pesar en los ojos de su primo y poniéndose el ambiente tenso, lo que revelaría Archie era algo que le pesaba en el alma.
-¿Qué sucede Archie? - Preguntó Anthony confundido al ver que de la risa, al bochorno y ahora a la tristeza había pasado su primo en un santiamén.
Stear decidió levantarse de la mesa y Jhon y Tom le siguieron dejando a los dos primos a solas para que hablaran.
-¿Quieres ir al despacho? – Preguntó Anthony al ver el semblante de su primo mostraba que le quería decir algo muy serio. Archie asintió.
Ambos entraron al despacho para tener la temida charla por Archie, una que había tenido con Anthony hace muchos años, solo que aquella vez había sido diferente ya que le hablaba a una fotografía en el cuarto de un colegio de Londres.
-Tú dirás Archie ¿Por qué has cambiado de actitud? ¿Sucede algo?
-Anthony. – Dijo nervioso, no sabía cómo iniciar esa platica. – Cuando éramos niños, los tres sabíamos de nuestros sentimientos hacía Candy. – Anthony asintió, sintiéndose incómodo de saber por dónde iba la plática, no comprendía por qué ya que habían estado hablando de la novia de Archie. – A más de un año de tu supuesta muerte, yo seguía enamorado de Candy. – Anthony no decía nada, se mantenía a la expectativa esperando que su primo continuara con esa plática que se veía era difícil para él. – Ella no había vuelto a sonreír como antes desde aquel día, nunca más volvió a ser la misma, yo esperé a que se recuperara, aunque también entendía que eso era imposible. Stear y yo tampoco volvimos a ser los mismos. Con el paso del tiempo comenzó a ser la misma, bueno casi la misma, ayudaba a la gente inclusive metiéndose en problemas, y de pronto apareció él… - Dijo tensando la expresión de su rostro, Anthony lo seguía.
-Grandchester. – Dijo Anthony no como pregunta sino como una afirmación.
-Grandchester. – Confirmó Archie. – Yo no estaba dispuesto a cederla a él, yo no quería hacerme a un lado. – Le dijo mirándolo a los ojos, para después bajarlos una vez más. – Lo había hecho por ti, no solo porque eras mi primo, sino porque Candy te amaba a ti. Tanto Stear como yo éramos simplemente sus primos, en cambio tú eras lo más importante para ella. Creí tener una oportunidad con ella. – Le dijo como excusándose al ver a Anthony levantarse de su asiento para dirigirse a la ventana. – Le había dado su espacio por respeto a tu memoria, pero cuando llegó él me sentí amenazado. Según yo habías muerto y hablé contigo seriamente, pidiéndote permiso para hablar con ella de mis sentimientos.
-¿Y qué sucedió? – Preguntó Anthony serio, le dolía escuchar aquello, no por celos, sino porque su primo seguía sufriendo por Candy, su Candy, la chica de la cual él seguía perdidamente enamorado.
-Un día antes de mi cumpleaños la seguí al bosque del colegio para que no nos sorprendieran las hermanas, le dije que no la perdería ante Grandchester, que yo tenía mucho tiempo amándola.
-¿Y qué te dijo? – Decía Anthony seriamente.
-No alcanzó a responder, entre los arbustos salió Annie. – Dijo Archie con una mirada ilusionada y una sonrisa nostálgica. – Arrojó un regalo que me había preparado, suplicando que no dijera nada más. En ese momento aunque estaba sorprendido me había enojado con ella por haberme seguido e interrumpido mis planes. Pero cuando vi la cara de angustia de Candy y la mirada de reproche que me dirigió cuando volteo a verme, supe que Candy nunca me correspondería. Algo dentro de mí se quebró, pero también fue como si una venda se hubiera caído de mis ojos, y pude ver que Candy no era la chica para mí.
-Yo lo siento mucho Archie. – Dijo Anthony sinceramente ante las palabras que escuchaba de su primo menor.
-¿Por qué? Nosotros hablamos esto desde niños, Anthony, y sabíamos desde entonces que Candy estaba enamorada de ti, y tanto Stear, como tú y yo acordamos respetar la decisión de ella.
-Lo sé, pero siento mucho que hayas tenido que pasar por lo mismo de nueva cuenta.
-Cuando Annie me arrojó el regalo, este se abrió y ahí estaba una nota en la cual decía que me amaba, eso sacudió mi mundo, yo amaba a Candy, pero ella no me amaba a mí. Sin embargo, esa tímida muchacha me amaba a mí y me dolió en el alma verla en ese estado. Candy salió corriendo detrás de ella. Al parecer ya antes le había reclamado, no se bien que pasó entre ellas, pero Annie reprochó a Candy y terminó revelando que ella también había sido adoptada en el hogar de Ponny.
-¿Annie es adoptada? – Archie asintió. – Eso sí que no me lo esperaba, siempre fue una niña muy propia a pesar de que siempre estaba detrás de ti.
-Por eso Tom me ha advertido que me porte bien. – Dijo con una sonrisa.
-Archie. – Habló Anthony sintiéndose algo incómodo. - ¿Tú aún sientes algo por Candy?
-No Anthony, desde ese día algo cambio en mí. Admito que fue muy difícil olvidarme de ella, pero Annie siempre estuvo ahí a mi lado y a pesar de que ahora la tía abuela se opone a mi compromiso con ella, mis sentimientos hacia ella se han fortalecido, han madurado. Annie es la chica que me mira y suspira por mí, como Candy lo hace por ti, y aquella tarde en el Colegio me di cuenta de ello.
-Me alegra escuchar eso.
-No te preocupes Anthony, tanto Stear como yo hace tiempo que dejamos de pensar en Candy de una manera romántica. – Anthony sonrió aliviado, no era lo mismo competir siendo unos niños por el amor de Candy, al ser ahora adultos él tendría más consideración hacia sus primos, aunque no podía negar que si Candy llegara a amarlo de nuevo, él no se detendría ante nadie para estar junto a ella, la única forma para dejarla ir es que ella no lo amara, solo así se alejaría de ella para siempre, pero por lo menos trataría de reconquistar su corazón.
-¿En qué piensas Anthony?
-En Candy, yo aún la amo Archie. – Dijo seriamente.
-Eso salta a la vista. – Le dijo divertido. - ¡Vamos Anthony! Tienes el mismo brillo que reflejabas antes al mirarla. – Le dijo ante la mirada de interrogación de Anthony de "cómo te diste cuenta".
-Lo malo que no puedo decir lo mismo de ella.
-No estés tan seguro, los celos que muestra por esa señorita no son los de una chica desinteresada. – Le dijo pícaramente.
-¿No crees que siga enamorada de Grandchester?
-Terry siempre fue un idiota Anthony, y terminó de echar todo a perder cuando decidió quedarse con Susana Marlowe.
-¿Sabes que sucedió? – Archie negó con la cabeza.
-Candy solo nos dijo que habían decidido separarse, y decidimos no indagar más. – Stear tocó la puerta del despacho para ver si ya habían terminado de hablar.
-Adelante Stear. – Dijo Anthony.
-¿Siguen hablando? ¿O ya puedo incluirme con ustedes? – Dijo con un sonrisa chistosa, al ver que se había quedado solo, no le provocaba quedarse afuera esperando a su hermano y a su primo.
-Adelante Stear, no es secreto lo que hablamos. – Dijo Archie para que su hermano entrara con toda confianza.
-Lo sé hermano, pero quise darles privacidad.
Stear se unía a los otros dos chicos recordando parte de su vida en el colegio, comentando a Anthony cómo es que había conocido a Patty y que todo había sido amor a primera vista, bueno a primer choque ya que ambos chocaron y terminaron perdiendo sus gafas, y después de ese baile se hicieron inseparables.
-Por lo que me cuentan Candy fue su cupido. –Dijo con su hermosa pero melancólica sonrisa, ambos hermanos suspiraron y veían el rostro de Anthony, les daba pena verlo así, cuando en el pasado él era el que estaba enamorado y bien correspondido por la rubia pecosa que sabían seguía en su corazón.
-Anthony, no tienes de qué preocuparte, Terry no es más que un arrogante y malcriado. – Dijo Archie refiriéndose al joven actor.
-Eso es verdad Anthony, aunque debo admitir que cambio mucho, la última vez que lo vimos seguía siendo arrogante y busca pleitos.
-No lo sé muchachos, tal vez Grandchester despertó en Candy sentimientos que yo no pude despertar. – Decía desanimado. – Él no me pareció mala persona, simplemente él estuvo junto a Candy cuando yo no pude estar.
-¿A qué te refieres con eso de que "no te pareció"? ¿Acaso lo conoces? – Preguntó Archie.
-¿Lo conoces? – Preguntó también Stear, mientras Anthony asentía.
-Hace unos años vino a conocer el hogar de Ponny, yo no sabía quién era y me ofrecí a darle indicaciones, cuando se presentó ya teníamos buen rato hablando. –Dando a entender que ya era tarde para evitarlo.
-Pues andaría de buenas, porque es un imbécil. – Dijo Archie que aún no lo soportaba y menos de pensar que por su culpa su primo estaba padeciendo.
-Es un hombre de trato delicado. – Dijo Stear. – Y tenía una especie de desprecio por la gente de América.
-Será con los caballeros, porque con las damas. – Dijo Archie refiriéndose a Candy y a Susana. – Anthony los escuchaba atento formándose sus propias conclusiones y aunque sabía que Terry era el culpable de que Candy ya no lo amara, sabía también que no era responsable de sus sentimientos ¿Quién no amaría a Candy? Su belleza y su buen corazón había capturado la atención de varios chicos, entre ellos sus primos, Grandchester y hasta el mismo Neal, todos habían caído a su encantos y ninguno era culpable de ello, pero no por eso dejaba de afectarle esa situación. Él la amaba y estaba al tanto de su vida gracias a Tom quien a pesar de haberle repetido más de una vez que ya la había olvidado, nunca le había creído del todo, por eso le confesaba todo lo que la pecosa hacía, conociendo así su situación amorosa. Se enteró de la separación de Terry y no queriendo aprovecharse de esa situación le dio su espacio, pero ahora que ya lo había descubierto no se detendría por nada ni por nadie para lograr ganar su corazón nuevamente, de lo contrario recuperaría su vida y se iría para siempre de América.
Los Cornwell solo lo escuchaban atentos no compartiendo los planes del rubio, creían que tenía una oportunidad con Candy y no era una mínima sino una gran oportunidad, las miradas que ambos se dirigían y los celos que demostraba la rubia no eran de lo más normales pero el miedo que ambos tenían los detenían para avanzar uno al otro.
-Anthony que cosas dices, Candy te ama no lo dudes. – Le decía Stear convencido.
-Tom dice lo mismo, sin embargo no lo ha demostrado, ya no es la chiquilla que buscaba un pretexto para estar junto a mí, ya tiene días que no viene a verme.
-Mira quien lo dice, tu tampoco eres el mismo chico que inventaba cualquier pretexto para ir a verla, o en cuanto tenía oportunidad la abrazaba cerrando los ojos para disfrutar el momento, tú tampoco la has buscado. – Dijo Stear. – Esa es la misma terquedad que tú tienes primo, tal vez Candy no es la chiquilla de antes, pero tú tampoco eres el mismo jovencito dulce que hacía todo por verla sonreír. – Le dijo dejándolo pensativo, reconociendo la razón en las palabras de su primo.
Tom llegaba al hogar preguntando por Candy, quería convencerla de ir al baile para que Anthony fuera, era una muy buena oportunidad para reunirlos, sobre todo que no quería ir solo con él y que las muchachas lo obligaran a irse de nueva cuenta como en años anteriores.
-¿Qué sucede Tom? – Preguntó Candy curiosa de verlo ahí afuera tan nervioso y recargado en la cerca.
-Hola Candy. – Dijo bajando la mirada y quitándose el sombrero porque no sabía por dónde comenzar. - …Verás… - Decía nervioso.
-¿Qué sucede? ¿Es Tonny? –Preguntó angustiada - ¿Le pasó algo? – Preguntó con los pies dispuestos para el rancho de Anthony.
-¡No, no! No te preocupes Candy, esta vez se trata de mí. – Le decía con una sonrisa nerviosa, no sabía si era una buena idea lo que haría, pero todo era por la felicidad de ambos rubios, los cuales quería mucho. – Necesito un favor revoltosa. – Dijo por fin decidiéndose en llevar a cabo su plan aunque no lo favorecía a él.
-¿Un favor? – Tom asintió. – No iré al baile Tom. – Dijo Candy segura.
-¡Oh vamos, Candy! – Dijo suplicante. – Invité a una muchacha. – Dijo por fin sin estar convencido. – Y no tiene amigas en el pueblo y solo irá conmigo si llevo a una amiga con nosotros. – Dijo totalmente rojo de la vergüenza no por lo que decía, sino por lo que iba a tener que hacer por sus hermanos.
-¿Una amiga? ¿Quién es? – Lo veía desconfiada, ya que ella no lo había visto acompañado de nadie, simplemente lo había visto una o dos ocasiones escaparse muy noche del rancho y montar su caballo cuando estaba bastante retirado, tomando un rumbo desconocido para ella.
-Se llama Jéssica Smith. – Dijo por fin animándose a revelar el nombre de la maestra que le habían colgado sus primos como su "pretendida".
-¿La maestra? – Preguntó Candy sorprendida, no pensaba que ese tipo de muchachas eran el gusto de Tom.
-¿La conoces? – Preguntó Tom igual de sorprendido no contaba con ello, tal vez le iría peor al descubrir que no era cierto lo que decía, pero ya se haría cargo de eso después.
-Ha venido unas cuantas veces a dar clases a los niños. – Dijo tranquilamente. - ¿No te habías dado cuenta? – Preguntó curiosa ya que si la pretendía sería muy común que estuviera enterado de algo como eso.
-No… digo… si… ya me había dado cuenta. – Dijo nervioso.
-¿Vas a ir con ella?
-Sólo va si tú vas conmigo, es decir no quiere ir sola conmigo. – Decía aun sin saber porque no había ido a preguntarle siquiera.
-Mmmmm… Está bien Tom, iré contigo ¿Irán los muchachos? – Preguntó en general, pero quería que Tom le confirmara que realmente iría Anthony con Magdalena tal y como se lo había dicho Dayanna.
-¿Stear y Archie? – Preguntó Tom y Candy asentía tímidamente.
-¿Y Tonny? – Preguntó sonrojándose, Tom se hacía el desentendido no dándole mucha importancia, no quería ser descubierto.
-Tonny no quiere ir. – Dijo tranquilo. – Dice que no tiene con quién ir. – Candy se sorprendió pero inmediatamente sus ojos se iluminaron y el rostro se le alegró de pronto, captando rápidamente Tom su entusiasmo. – Así que aún no lo convenzo de ir.
-Dile que vaya, por favor. – Dijo dándole la espalda a Tom, como queriendo ocultar el latido de su corazón, se abrazaba a su pecho juntando sus manos como suplicando emocionada por saber que no iría con Magdalena.
-Por cierto lo que dijo Dayanna no es cierto… -Dijo Tom emprendiendo el regreso hacia el rancho. – Gracias Candy. – Le dijo amablemente, caminando feliz y poniendo una cara de granuja por haber conseguido que Candy fuera al baile. Ahora tenía que avisar a Anthony que tenía que estar listo para ir al baile y a preguntarle a la señorita Smith si quería acompañarlo a él, Tom dio un largo suspiro por la noche que le esperaba, estaba convencido de haber hecho lo correcto de lo que no estaba convencido es de los medios que había utilizado para llevarlos a cabo, solo esperaba que la maestra no se ilusionara con él y que los chismes no corrieran más allá del pueblo, porque si no tendría serios problemas con su adorado tormento.
-¡Tonny, Tonny! – Entró gritando a la casona.
-¿Qué sucede Tom? – Contestó Anthony saliendo del despacho donde aún permanecía con sus primos.
-Prepárate, porque Candy ha aceptado ir al baile y me ha pedido que te convenza de ir. – Dijo orgulloso de sí mismo.
-¿Qué? – Dijo Anthony feliz y contento.
-Lo que oyes. – Anthony ensanchó su sonrisa.
-¿Estás seguro? – Tom asentía también con una sonrisa de felicidad.
-¿Cómo lo hiciste, Tom? – Pregunto Archie.
-Tengo mis métodos. – Dijo orgulloso y pagado de sí mismo, aunque pensaba que le había costado mucho convencerse él mismo de hacer lo que iba a hacer.
-¡Vamos! ¿Qué importa cómo lo consiguió? – Dijo Stear. – Lo importante es que irá. – Jhon escuchaba a los cuatro chicos y él también lo estaba.
-Mucho cuidado con decirle a Danyanna Jhon. – Dijo Tom apuntándolo en tono de advertencia, no es que Dayanna fuera una mala muchacha o no estimara a Candy, pero aún a su corta edad no sabía que algunas cosas no debían decirse y Magdalena se aprovechaba de su inocencia para saber lo que pasaba en el rancho con respecto a Anthony.
-No te preocupes. – Dijo Jhon seguro.
-Bien, entonces hay que alistarnos. – Dijo Stear quien sabía que el baile comenzaría temprano.
-Yo vuelvo en un momento. – Dijo Tom ante la mirada confusa de todos. – Tengo que convencer ahora a la señorita Smith. – Dijo con una sonrisa un poco forzada.
Tom emprendía el camino a casa de la maestra no muy convencido de hacerlo, aunque últimamente había pensado mucho en ella, no era porque tuviera algún interés, sino porque su hermano lo había emparejado sin querer con ella, solo Jhon sabía la verdad de sus sentimientos, sin embargo no lo delataba porque sabía bien que sería algo difícil para Anthony averiguar quién era la dama que atrapaba sus pensamientos, aunque si lo pensaba bien él era el único culpable de que todo eso hubiera sucedido, él estuvo de acuerdo con aquella loca misión que le había encomendado, aunque las cosas se le habían salido un poco de control. – "Todo sea por la felicidad de este par de tercos". – Pensaba Tom mientras llegaba a su destino.
Los sentimientos que Tom tenía por la misteriosa chica eran muy diferentes a los que sintió alguna vez por Magdalena, y lo que sentía por esa joven era un sentimiento muy diferente, no era ese enamoramiento de adolescentes que era tan vulnerable y volátil, al contrario ahora era un sentimiento más maduro, estable y deseaba que se convirtiera en amor verdadero, sabía esperar, no en vano había tenido algunas novias, tanto en ese como en otros pueblos, pero ninguna había despertado la pasión y el arrebato que le despertaba aquella joven que se mantenía en sus pensamientos, mientras observaba indeciso la casa de la maestra.
-¿Cómo aún no estás listo? – Preguntó a Anthony al cual encontró sumido en sus pensamientos en el enorme salón.
-Perdón. – Dijo con una sonrisa de medio lado. – Me distraje. – Tom lo veía confundido.
-¿Ocurre algo?
-Tengo miedo.
-¿Miedo? ¿De qué?
-Del rechazo de Candy.
-¿Cuál rechazo? ¿No escuchaste que ella me pidió que fueras?
-Tal vez fue porque…
-¡Nada! ¡Qué tal vez, ni que nada! Te me vas a cambiar y te apuras que a una dama no se le hace esperar. – Le dijo mientras lo empujaba dirigiéndolo a su habitación. Cuando en eso aparecieron los hermanos Cornwell muy elegantemente vestidos y Tom los veía burlón por su aspecto.
-¿Así van a ir? –Preguntó a punto de soltar una carcajada.
-¿Qué tiene de malo? – Preguntó Archie –Esto es la última moda. – Dijo sacudiendo los hombros de su traje que era bastante elegante y fino.
-¿Estamos mal así? – Preguntó Stear a Anthony, quien los miraba con una sonrisa.
-Lo que sucede es que al baile que vamos, no es como los de Lakewood o Chicago, ni mucho menos como los de Inglaterra. – Dijo paciente su primo.
-¿Entonces? –Preguntó Archie, ellos solo habían ido a un tipo de baile en toda su vida y los caballeros y damas hacían despliegue de sus más elegantes galas para impresionar al sexo opuesto.
-Acompáñenme, les prestaré algo de ropa. – Dijo Anthony quien era el que más se acercaba a la talla de sus primos. Ambos chicos lo siguieron y vieron la diferencia de ropa, parecía que iban a un rodeo pero con un saco vaquero y una corbata un tanto extraña para ellos. Anthony fue el último en quedar listo aún tenía miedo de ir al dichoso baile y que la pecosa se hubiera arrepentido de ir. Tom se había retirado para recoger a las damas y tanto Archie como Stear esperaban al rubio en la sala de la gran casona.
Tom recogió primero a Candy pues no quería encontrarse a solas con la maestra, quien lo esperaba con un bonito vestido de color rosa y para sorpresa de Tom llevaba el cabello suelto recogido con un listón en la cabeza, se había puesto un poco de color en las mejillas y un brillo labial que le resaltaba el tono natural de su boca, llevaba tacón medio y una joyería muy delicada, que hacía juego con su vestido.
-No cabe duda de que sí aprendiste algo de los ricos. – Le dijo Tom al verla.
-¿Por qué lo dices? – Preguntó viéndolo a los ojos confundida. - ¿Me veo mal? ¿Estoy muy exagerada? ¿No es conveniente lo que llevo? – Preguntaba alarmada, pensando en lo que diría Anthony, ella quería verse bonita para él, que él la notara por sobre Magdalena y las demás chicas.
-Cálmate revoltosa, lo digo porque te ves muy bella. – Le dijo Tom sincero. – Tonny quedará encantado. – Le dijo ofreciendo su brazo para que lo acompañara ahora por la maestra.
-Hasta más tarde señorita Ponny, hermana María.
-Hasta luego chicos, Tom cuídala mucho. – Le dijo la hermana María guiñándole un ojo.
-No se preocupe la cuidaré muy bien. – Le dijo Tom correspondiendo al gesto, mientras Candy los observaba divertida.
Ambos se dirigieron a la casa de la chica que Tom había invitado más forzado por las circunstancias que por las verdaderas ganas que tenía de hacerlo, la señorita Smith se había sorprendido de la invitación de Tom, sobre todo porque solo lo había visto un par de veces, no esperaba que él estuviera interesado en ella de esa forma, sin embargo ella tenía que hablar con él para que no se ilusionara y no pensara que por haber aceptado ir con él al baile ya le había correspondido.
Tom salía rumbo al baile de lo más bien acompañado, mientras los tres chicos Andrew terminaban de alistarse.
-¿Ya estás listo Tonny? – Preguntó Stear, quien fue el primero arreglarse y Archie seguía no muy convencido con el atuendo, no era que no fuera de buen gusto, sino que no estaba acostumbrado a vestir de ese modo, una vez que se colocó el saco quedo encantado.
-Tengo que reconocer que como sea me veo elegante. – Dijo a la imagen del espejo, siendo escuchado por Stear.
-Es por eso que te has ganado ese mote hermanito. – Dijo Stear soltando una risa divertida al ver la expresión que este hacía.
-Vamos. – Dijo Anthony saliendo del baño, ambos hermanos lo vieron sorprendidos.
-¡Vaya! Lo que hace un buen baño. – Dijo Stear. – Anthony se ve más guapo que tú Archie.
-¡Stear! – Dijo Archie comenzando los tres a reír y dirigirse a la salida. – No es la ropa sino la percha. – Dijo Archie guiñándole un ojo a su hermano.
-¿Tom ya se fue? – Preguntó Jhon quien salía apresurado de su cuarto.
-Así es Jhon, hace rato que partió por Candy ¿Sucede algo? – Preguntó Anthony al verlo tan nervioso.
-¡NO! – Contestó casi con un grito, ante la mirada de desconcierto de todos. - ¿Me veo bien? – Preguntó nervioso.
-Te ves muy bien Jhon. – dijo Anthony con una sincera sonrisa. Era la primera vez que Jhon iba al baile, nunca había ido, primero por su edad y segundo por no tener pareja, pero ahora que estaba junto a Dayanna otra cosa sería. – Tranquilo hermano, todo saldrá bien. – Anthony lo decía con doble propósito ya que él mismo se sentía nervioso, hacía mucho tiempo que había salido a un baile junto a sus primos y eso lo emocionaba, pero anhelaba ir junto a la mujer de sus sueños y esperaba que ese día fuera el que había estado anhelando por tanto tiempo. Jhon asintió feliz y más seguro por las palabras de Anthony, se relajó un poco y se despidió de su hermano y de los Cornwell.
-Nos vemos allá.- Dijo sonriente, entre el vitoreo de ánimo que le daban los Cornwell para tranquilizarlo.
-Bien, es hora de irnos. – Dijo Anthony con su hermosa sonrisa y un paso seguro y firme dirigiéndose al tan anhelado baile. Pegó un chiflido a su yegua y Tormenta llegó de inmediato, el capataz llegaba con otros dos caballos que tenía listos para los Cornwell.
-¿Siempre hace eso? – Pregunto Archie ya que notaba que la yegua de Anthony siempre obedecía a una orden o lo seguía hacia donde él se dirigía.
-¿Tormenta? Sí, siempre obedece a mi llamado, la tengo desde hace cinco años, mi padre Steve me la regaló y yo la entrené para que me siguiera. - Dio un par de toques a Tormenta y este avanzó. – Vamos Tormenta. – Dijo seguido por sus primos quienes iban cabalgando a su lado.
Unos ojos ansiosos buscaban al rubio entre tanta gente, se miraban desesperada y la compañía que tenía no podía tranquilizarla.
-Necesitas calmarte un poco.
-¡No puedo! ¡Dijiste que sí vendría! – Decía comenzando a impacientarse, sin importar como le hablaba a la persona a su lado.
-Es muy temprano, además yo no te dije, fue Dayanna la que comentó que sí vendría.
Magdalena se arrugaba el vestido una y otra vez ansiosa, sus cabellos rojizos y sus ojos azules se removían ansiosos, los demás caballeros veían admirados a la mujer pero sabían que ella esperaba a su "novio" el cual sabían bien que era asediado por ella. De pronto apareció un joven acompañado por dos bellas damas, una era la maestra de la escuela y por lo que parecía era la acompañante del joven Stevens. Tom sacaba una sonrisa forzada de todo esto, ahora le tocaba pagar todas las que le debía a Anthony por las tantas veces que lo llevó al baile con engaños y la otra chica algunos la conocían por el hogar de Ponny, la recordaban muy bien por las travesuras que solía hacer, pero tenían mucho tiempo que no la veían y al parecer ese tiempo le había favorecido bastante, su silueta había cambiado para bien y sus largos cabellos rizados le adornaban más su bello rostro. Los caballeros que no iban acompañados rápidamente encontraron en Candy otra propuesta más para salir a bailar y definitivamente la rubia era la opción más tentadora, mientras Candy avanzaba entre la gente ajena a las miradas que despertaba entre los hombres y la envidia por parte de las mujeres.
Ella buscaba ansiosa esos ojos azules que añoraba tanto volver a ver, de pronto arrugó su cara al ver y toparse de frente con Magdalena, la muchacha que acosaba a su Anthony. – "Qué cosas piensas Candy". – Se regañaba ella misma al decirse que Anthony no le pertenecía.
-Buenas tardes Tom. – Dijo Magdalena sin apartar la vista de Candy y la maestra. – Veo que vienes muy bien acompañado. – Le dijo molesta, sabía que Tom no iba a amarla por siempre, y sabía que ella amaba a Tonny, sin embargo le causaba mucha molestia verlo ahí acompañado con la insípida maestra, pensaba ella y con la rubia que más de una vez había encontrado en el rancho de Tonny Stevens.
-Buenas tardes Magdalena, ella es Jéssica Smith y ella es…
-Candy… - Dijo viéndola incómoda. - … la adoptada por unos ricos… - Dijo observándola de pies a cabeza.
-Veo que me conocen. – Dijo Candy satisfecha. – Gusto en verte Magdalena. – Dijo Candy por cortesía, al igual que la señorita Smith.
-Lo mismo digo. – Dijo sin mucho ánimo retirándose del lugar para seguir buscando a Tonny.
Los chicos se acercaban a saludar a Tom y pedirle que les presentara a tan hermosa rubia, Candy se sentía incómoda ante tantas miradas que le dedicaban los caballeros y los no tan caballeros, se había percatado que la mirada que le dirigían ya no era la misma que a una niña y eso la hacía sentir inquieta y deseosa de encontrar a su príncipe de las rosas.
Continuará…
Bueno hermosas hasta aquí quedó el capítulo de hoy algo muy esperado por muchas se aproxima, espero que se arregle algo en el próximo capítulo y esta chica caprichosa no de mucho trabajo y que el sacrificio del pobre Tom sirva de algo ya que le hicieron arreglar una cita a fuerzas con la maestra de la escuela, pero al parecer la chica ni fu ni fa con Tom, en fin ya se verá que harán esos dos.
Muchas gracias por preocuparse por mí, he estado muy atareada con toda la situación que se ha desatado, pero aquí seguimos gracias a Dios intentando seguir las normas de seguridad para estar bien, como he estado actualizando más seguido los dedos no me dan para más jajajaja así que no aseguro luego otro capítulo eh!? Pero no se desilusionen, primero Dios pronto publicaré el siguiente. Ahhh espero comentario eh!?
Bendiciones para todos y cuídense mucho.
