When September Ends
Por KaedeRavensdale
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 4. Arruinado
Ha pasado poco más de una semana desde que aquel lunático demente lo había secuestrado. Él tenía que salir. Tenía que escapar, buscar a los policías –y a los de bata blanca, por si acaso-, antes de que Tom Ryddle lo atrapara o hiciera lo mismo con alguien más.
Escapar. Escapar. Escapar.
Claro, no estaba siendo descuidado ni nada –además de estar encerrado en la habitación de Harry Ryddle como un prisionero y tener una mínima interacción humana fuera de las locas ilusiones de amor y expresiones de afecto de su secuestrador-, pero solo Dios sabía cuánto tiempo duraría esa fantasía antes que el hombre se rompiera y terminara enterrando un cuchillo en su pecho. Sin mencionar que las atenciones del moreno comenzaban a ser agradables. Qué afortunado había sido el otro Harry al tener a alguien tan dulce y, francamente, tan devotamente dedicado a él.
¡No! ¡No, pensamientos malos! ¡Pensamientos malos! ¡La atención de Tom no era agradable! Él no quería, aunque sea por una extraña casualidad o motivo alguno, pensar en haber sido ese Harry. El Harry que el moreno mayor creía que era. El Harry que él amaba tanto.
Su esposo.
¡Tengo que irme de aquí! ¡Tengo que marcharme! ¡Tengo que irme ahora!
La desesperación lo había llevado a eso. Tonto, estúpido, arrodillado ante la puerta de la habitación que era su prisión, intentando abrir la cerradura con un par de clips que había deformado. Esperando, con cada fibra de su ser -y a pesar del hecho que no tenía la menor idea de cómo abrir cerraduras-, que lo lograra, que pudiera abrir la cerradura y encontrar su libertad sin importarle en lo más mínimo que Tom estuviera en la casa. En el piso de abajo; ¡o posiblemente justo afuera de la puerta mirándolo, escuchando sus débiles esfuerzos para escapar, esperándolo con una espada en mano y la misma horrible sonrisa!
Su miedo se desvaneció y su corazón se disparó cuando escuchó el suave clic del pestillo ceder. Las lágrimas de alivio y felicidad pincharon la esquina de sus ojos; estaba tan cerca de su libertad; casi podía saborearla; todo lo que tenía que hacer ahora era correr hacia las escaleras y salir por la puerta principal; estaría camino a casa al atardecer.
Tan cerca. Tan cerca. Tan cerca.
Libre. Libre. Libre.
Esas palabras se repetían como un mantra en su cabeza; un canto enloquecido y conectado lo condujo a acercarse a la puerta. A girar la perilla. A hacer a un lado todos los temores del maniaco potencialmente homicida que podría estar acechando en una esquina; era mejor morir luchando con uñas y dientes por su libertad que someterse a la voluntad del loco y perderse por completo.
¡Lo escuchó! ¡Lo escuchó! El maravilloso sonido de la manija girando sin obstáculos.
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Lleno de alivio, Harry se arroja contra la puerta. Listo para liberarse de esta prisión. Para dejar que sus piernas lo llevaran al primer piso, fuera de la casa y lo más lejos posible que pudieran soportar.
Su pecho se encontró frente a madera dura e inflexible, forzando al aire de sus pulmones salir con un fuerte whoosh y arrojando su cuerpo contra el suelo como una muñeca de trapo. Una marioneta con los hilos cortados. Su primer pensamiento fue que el moreno había elegido ese momento exacto para entrar a la habitación y, al abrir la puerta, había provocado un doloroso rebote. Pero no. Cuando levantó la vista, el cuervo se dio cuenta que la puerta aun estaba cerrada. La habitación estaba vacía, solo él se encontraba. Pero había escuchado el clic de la puerta al abrirse. Sintió como la perilla giraba lentamente y sin resistencia.
Un pasador. Había un jodido pasador afuera; un consuelo para su captor paranoico y algo que no podía alcanzar con una ganzúa.
Harry gritó. Gritó y gritó hasta que su voz cedió a pesar que siguió intentándolo después de eso. Tom, aparentemente sordo a los gritos anteriores, quitó el pasador quizás diez minutos después y entró a la habitación. Levanta una ceja al ver al cuervo acurrucado en el suelo, balaceándose de un lado a otro y agarrando los clips doblados con tanta fuerza que sus manos comenzaron a sangrar.
—Lo siento cariño. Sé que tardé, pero hay una buena razón para eso: quería hacer algo especial para ti esta noche —Le informó con calma—. ¿Qué haces sentado en el suelo?
Harry lo miró sin comprender. Mudo. Cómo. ¿Cómo es que lo que hacía no llegaba a este hombre? ¿Cómo podría estar tan separado de la realidad y aun así lograr funcionar en el mundo exterior? ¿En un juzgado? ¿Cómo un abogado?
—¿No te sientes bien otra vez? Esta bien, no necesitas hablarme si duele demasiado hacerlo —doblándose por la cintura y agarrando con firmeza y a la vez con gentileza el antebrazo de Harry, lo coloca de pie—. Vamos a cambiar un poco las cosas, mi amor, esta noche cenaremos abajo. Ha pasado mucho desde que compartimos una comida juntos.
Harry envuelve sus brazos alrededor del cuello del hombre más alto y descansa su cabeza sobre su hombro para sostenerse en sus brazos. Tom estaba cálido y sus latidos e incluso su respiración eran reconfortantes. Debajo del leve olor a jabón y colonia, reconoció los aromas de canela y clavo.
Por muy traidor que pareciera haberse convertido en los últimos días, su mente una vez más le proporcionó un deseo sincero y visceral de que la situación fuera diferente. Qué el hombre que lo llevaba y cuidaba tan religiosamente era su esposo. Que no lo había alejado de su casa. Que no se lo había llevado de su casa. Qué no había hecho llorar a sus padres, creyendo que de alguna manera lo habían secuestrado.
No lo está. No lo está. Él no lo está.
Pero la insistencia estaba entumecida. Aburrida. Sin brillo y débil.
Harry Potter. Harry Potter. Harry Ry- ¡No!
Se retorció en el suave agarre del hombre más alto; Tom lo agarra mas fuerte para evitar que se caiga.
—Tranquilízate, querido. Ya casi llegamos —El moreno lo tranquilizó cuando atravesaron una gran cocina y entraron a una sala adjunta. Las paredes estaban pintadas de un color borgoña satinado; los pisos estaban revestidos de madera marrón oscura. Tom lo coloca cuidadosamente sobre los cojines mullidos de un sofá de cuero.
Sale de la habitación por un breve momento y regresa con una botella fría de vino oscuro; sirve una copa y se lo entrega.
—Quédate aquí y relájate, querido, mientras preparo la cena para nosotros. Esta noche parece ser excelente para un bistec, ¿no te parece?
No importaba. Harry solo se encoge de hombros. Tom sonríe y pasa sus dedos ágiles por el cabello negro y salvaje, las uñas burdas se arrastran con una presión placentera a lo largo del cuero cabelludo, y luego sale de la habitación.
Harry solo se quedó allí, mirando su copa de vino. Observando el líquido de profundo color dentro de sus confines de cristal. Tenía diecinueve años. Diecinueve, no veinticinco. Diecinueve, no era legal. Era Harry Potter, no Harry Ryddle. Harry Potter. Harry Potter-
Dios, necesitaba salir de allí antes que la línea entre quién era y de quien Tom pensaba que era se volviera borrosa. Antes de que él comenzara a creer en las insistencias del moreno, qué estaban enamorados. Que estaban casados. Que había estado gravemente enfermo pero que ahora se estaba recuperando.
La botella de vino. La botella de vino de cristal. Esto es.
Su única oportunidad.
Agarrándolo por la boquilla y poniéndose de pie, Harry corre a la cocina. Tom permanecía parado frente a la estufa con algún tipo de utensilio de cocina desconocido en la mano. Tarareando suavemente para sí sobre el chisporroteo de carne y verduras condimentadas, llenando la habitación de deliciosos olores. Contento. Completamente ajeno a la angustia y presencia de su cautivo.
Un buen golpe sería todo lo que se necesitaría con lo sólido que era el envase que formaba la botella en sus manos. Un buen golpe en la parte posterior de su cabeza y estaría libre, con su secuestrador incapacitado o muerto.
Oh Dios, ¿realmente podría hacer eso cuando existía la posibilidad de volverse un asesino? ¿Podría realmente volverse así contra Tom? ¿El hombre que había sacrificado tanto por él? A quien amaba.
¡No! ¡No! ¡Harry Potter, era Harry Potter!
Tenía que hacer esto. ¡Él tenía que! Tom se había buscado esto.
Harry se movió. La botella emitió un zumbido bajo mientras volaba por el aire. El vino del color de la sangre salpicó la cocina blanca mientras la botella hacía contacto con un ruido medio hueco. Con un horrible y dolorido grito que lo hizo sentir claramente enfermo de culpa, Tom cayó; su cuerpo desvaneciéndose bajo el golpe como un árbol caído.
Salió por la puerta en un instante, sin perder un momento para comprobar el bienestar del hombre al que se había visto obligado a atacar. Salta las escaleras de ladrillo que conducen a la puerta principal al suelo, lanzando grava pálida por todos lados mientras cruzaba el camino y volaba sobre la hierba.
Nunca había corrido tan rápido en su vida, pero no fue lo suficientemente rápido.
Con un rugido furioso, Tom saltó sobre su espalda como un león sobre una gacela, el peso de casi seis pies de hueso sólido y músculo magro chocó contra él y lo llevó al suelo. Su cuerpo golpeó la tierra con casi la fuerza suficiente para romperle un hueso, el impulso de su escape frustrado lo envió volando sin fuerzas por la hierba.
Lo golpeó tan fuerte como pudo, pero no fue lo suficientemente duro. Tom, con su guapo rostro portando una expresión de furia y ojos oscuros llenos de dolor y rabia, se paró sobre él como un ángel vengador. Su piel pálida enrojecida. Dientes afilados y desnudos. Una vena visible, pulsante que se destacaba contra su sien.
Sobre sus manos y rodillas volvió a intentar huir, pero el cuerpo del otro lo derribó nuevamente. Sus costillas crujieron. Maldijo, el ardor de su estómago áspero y amargo alcanzaba su garganta mientras rodaba sobre su espalda con un gemido.
—Mi precioso —La sangre y el fuego infernal se mezclaron en su suave voz mientras lo miraba—. Mi precioso, mi querido y bello Harry. ¿Qué creías que estabas haciendo? —El moreno lo rodeó lentamente, como un tiburón podría rodear a un nadador varado. Ojos reducidos a orbes de hematita despiadados—; desperdiciando todo ese costoso vino—Se detuvo sin previo aviso y Harry sintió un escalofrío de miedo bajando por su columna vertebral, con los ojos verdes muy abiertos—. Arruinando nuestra cena… —Uno de los mocasines pulidos de Tom descansaba ligeramente contra su antebrazo, con una alegría sádica escrita en toda su cara—, ¿y levantándome la mano después de todo lo que he hecho por ti? ¡Deberías estar avergonzado! —gritó cuando el hombre más alto lo presionó con todo su peso. El moreno saltó instantáneamente al escuchar el sonido como si lo hubieran quemado, la ira reemplazada por horror y preocupación tan rápido que le dio un latigazo—. ¡Dios mío, cariño, te he dicho que no salgas de casa sin mí mientras estás tan débil! ¡Te has caído y lastimado como temía que hicieras!
Cuando el hombre comenzó a alborotarse sobre él, reduciéndose rápidamente a un pánico desgarrador, Harry solo pudo mirarlo fijo. ¿Estaba realmente tan loco que no recordaba que fue él quien lo atacó no hace poco? ¿O acaso tenía múltiples personalidades además de todo lo demás?
Él gimió de dolor cuando Tom lo tomó en sus brazos, arrullando y ronroneando cosas dulces y preocupaciones gentiles mientras lo llevaba rápidamente de regreso a la casa y lo acostaba en su cama. Desapareció brevemente antes de regresar con los brazos llenos con suministros médicos.
—No te preocupes mi amor, te curaré y una vez hecho eso, rescataré la cena —Le dijo, tirando los diversos artículos sobre la cama, a su lado— Me temo que la carne está demasiado cocida y el vino se ha derramado. ¿Están bien los sándwiches? ¿O debería salir rápidamente por algo?
—... —Lo miró por un rato antes de murmurar «los sándwiches están bien» una vez que vio que Tom no iba a explotar.
—Entonces sándwiches serán—El moreno presionó un vaso de agua en su mano y dejó caer un par de píldoras en su palma—, Aquí amor, esto te ayudará con el dolor, aunque te dará un poco de sueño.
Con el dolor irradiando por todo su cuerpo, el cuervo estaba muy feliz de tragar las píldoras. Tom le sonrió una vez más y se dispuso a curar sus heridas.
Harry necesitaba salir de allí.
Nota de traductor.
¿Cómo puedes diferenciar entre lo que es real o una simple fantasía? ¿Cómo saber sí eso no es producto de tu imaginación o un recuerdo? ¡Eso lo descubriremos en los siguientes capítulos!
Díganme, ¿qué les pareció? ¡Sus comentarios son siempre bienvenidos y me animan a continuar!
¡Nos vemos en la próxima y muchas gracias por leer!
Un gran abrazo,
Alyssa S.
