When September Ends
Por KaedeRavensdale
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 5
De rosas rojas y perchas de alambre
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Le dolía todo su cuerpo, pero al menos nada estaba roto. Pequeñas misericordias que daba la vida. Harry gimió y se giró, apenas notando los fríos dedos rozando su mejilla.
—Buen día cariño. Te traje algunas flores —Tom ya estaba completamente vestido para ir a trabajar con una camisa abotonada y pantalones negros impecables, su cabello castaño oscuro perfectamente peinado y todavía húmedo por una ducha reciente. Sostenía en sus manos un jarrón de rosas tan rojas como la sangre—. ¿Cómo te sientes?
Harry miró algo inexpresivo a los profundos ojos azules que estaban a solo unos centímetros de los propios en busca de algún signo de peligro, pero solo encontró una seria preocupación por él. Resopló.
—Dolorido —le respondió el cuervo. «Gracias a ti.»
—Tengo más analgésicos para ti, Harry. Pero primero necesitas comer algo —Tom le comenta antes de ponerse de pie, colocando el jarrón de flores suavemente sobre el buró. Cogió un plato pequeño lleno de manzanas cortadas en rodajas y luego se sentó en el borde de la cama, justo a su lado—. Sé que debes estar hambriento, pero en tu estado actual no es prudente que intentes comer algo pesado. Siempre te han gustado las manzanas, casi al punto de la obsesión; desafortunadamente, no tenemos caramelo en la casa. Tendré que conseguirte algo mientras estoy fuera.
Levantó una de las rodajas del plato y se la presentó, presionándola suavemente contra sus labios, pintando la suave carne roja con néctar dulce y pegajoso.
Harry frunció el ceño.
—Vamos, cariño. Necesitas comer un poco antes de que te dé las pastillas; de lo contrario, te dolerá el estómago.
Otro insistente pero aún suave empujón. El cuervo, no queriendo volver a llevarlo a su límite, de mala gana permite que la fruta pase por sus labios. Tom sonrió y se inclinó hacia él, presionando un suave beso en la comisura de su boca; Harry se apartó como si le hubiera quemado, pero el otro no pareció darse cuenta.
—¿Recuerdas el día en que nos casamos, mi amor? —Tom le preguntó con un ronroneo profundo, recostado contra su brazo mientras le ofrecía otra rodaja de manzana con el otro—. Era mediados de verano; un día que muchos llamarían "caliente y dulce". La tuvimos fuera y solo invitamos a unas cuantas personas: familia en su mayoría. El aire era pesado y húmedo, con los aromas de la vida, las flores de verano, la tierra y la hierba cálida. Te veías tan hermoso de blanco.
Se detuvo por un momento cuando Harry aceptó la rebanada final de manzana.
—Nuestro aniversario es este fin de semana —Tom le dijo—. Nos dirigiremos hacia el norte. De vuelta a nuestro hogar. A nuestro pequeño paraíso secreto.
El moreno volvió a tomar asiento, tomó un par de píldoras y el vaso de agua que había dejado en la mesita de noche y se los pasó.
—Toma esto, amor, y bebe toda el agua. Necesitas hidratarte.
Tom lo miró como un halcón mientras se tragaba las píldoras y vaciaba obedientemente el vaso para luego agarrar el cristal y plato vacíos y levantarse—. Ya tengo que irme a trabajar, cariño, pero volveré a la hora del almuerzo y te traeré algo de comer —Otro beso no deseado se presionó en su frente—. Pórtate bien.
La puerta se cerró detrás de él y Harry estaba, una vez más, solo. No sintió nada más que alivio ante eso y buscó el control remoto, poniendo a un canal al azar solo para llenar la habitación con ruido blanco. Harry se tumbó un rato más en la cama sin moverse, esperando que el medicamento contra el dolor hiciera efecto.
Luego se levantó y sacó el viejo diario del cajón superior de la mesita de noche donde lo había ocultado poco después de descubrir el libro. Con una gran cantidad de horas por llenar hasta que su carcelero regresara a alimentarlo, y no queriendo molestarse por no leer algo más, Harry abrió las cubiertas de cuero. Hojeando cuidadosamente página tras página de entradas escritas con precisión. Buscando cualquier mención de un 'paraíso' o 'lugar secreto' en un esfuerzo por determinar a dónde fue que Tom tenía la intención de llevarlo. Una entrada por el centro del libro le llamó la atención.
3 de julio de 2008.
Ha pasado casi una semana desde la última vez que escribí; Tom me ha mantenido ocupado. Es apenas dos años mayor que yo con apenas 20 años, pero de alguna manera es más adulto que la mayoría de los adultos que conozco; prácticamente vive en la escuela de derecho -seguramente enterrado en el trabajo escolar-, sin mencionar todo lo que hace por la comunidad, y aun así logró hacer un espacio en su agenda y organizar unas vacaciones románticas para nosotros por nuestra octava cita.
No hemos ido muy lejos, eso sí, pero los días que hemos pasado hasta ahora han significado todo para mí. Su familia tiene una pequeña cabaña en el norte, cerca del lago de los Ozarks; es muy hermoso; Creo que he encontrado mi lugar favorito en el mundo. El lago es tan claro y profundo que el agua se ve negra y está a una temperatura gloriosamente fría, perfecta para el calor que hace. Llevamos una canoa a esa pequeña isla en medio del lago que estaba cubierta de flores silvestres y tenía un gran sauce creciendo en el centro.
¡Incluso grabamos nuestras iniciales en el tronco y no puedo evitar sentirme como una chica de secundaria!
Harry pasó las yemas de sus dedos sobre las marcas de los años en el grueso papel. A pesar de su situación, se encontró sonriendo levemente, aunque un poco triste a la vez. Rápidamente cerró el diario y lo apartó antes de que el maldito libro pudiera afectarlo más.
El cuervo se levantó de la cama y cruzó la habitación hasta el armario, esperando encontrar algo interesante dentro de los límites del armario de Harry Ryddle. Abrió la puerta y miró dentro, sus ojos verdes recorrieron las numerosas prendas caras y bien cuidadas. Era obvio que Tom había proporcionado lo mejor para su muy amado esposo. Todo organizado por tela y color. Cada uno colgados en perchas de alambre.
Los ojos de Harry se abrieron. Su cuerpo se tensó cuando sus manos comenzaron a temblar.
Perchas de alambre.
Actuando rápidamente y antes de que pudiera comenzar a pensar en otra cosa, Harry bajó una de las pocas perchas que colgaban vacías y deshizo lo más pronto que pudo la forma del cable, doblándolo hasta que se quedó sosteniendo un pedazo de metal largo y delgado con un gancho al final. Esto era. Esto era todo.
Su salida.
Un temblor lo embargó cuando se acercó a la puerta y levantó lo más que pudo su mano a la parte superior de ella. Deslizando el cable a través del pequeño espacio entre la puerta y la pared y colocándolo sobre el otro lado. Lo escuchó chasquear y raspar contra la madera mientras arrastraba y tiraba del alambre una y otra vez hasta notar el sonido que tanto había esperado. Por el que tanto rezaba. El fuerte sonido de la cerradura deslizante y desbloquearse.
Cuando la puerta de la habitación se abrió ante él, Harry casi lloró. Cuando salió al pasillo de la casa vacía, pudo haber cantado. Tom no estaba. Tom se había ido y él era libre. Él podría correr. Podía correr y escapar lo más lejos que pudiese y nunca volver. Bajar las escaleras como si fuera el dueño del lugar e irse.
Pero Harry no era estúpido, y la experiencia del día anterior había demostrado que no solo necesitaba oportunidades, sino también planificar. Ahora tenía un medio de escape con forma de percha, pero tendría que esperar un momento en que Tom saliera por mucho tiempo, o mejor aún, se quedara dormido. Aprovecharía esta oportunidad para reunir suministros para su escape.
Agua. Comida no perecedera. Un mapa. Dinero.
La cocina para la comida y el agua; barras de granola orgánicas de la despensa que deben haber costado una fortuna y botellas de plástico llenas de agua mineral. Un mapa viejo y bien arrugado del área encontrada en el estudio. Una tarjeta de platino escondida en uno de los cajones de la hermosa cómoda antigua en el dormitorio principal en la que había entrado solo después de un considerable titubeo, casi esperando que el moreno saliera del armario como una maldita caja sorpresa*.
Con su botín guardado en una mochila y escondido debajo de su cama, Harry cerró la puerta de la habitación detrás de él y se acurrucó una vez más sobre la cama. Es mejor que Tom haya atesorado lo que vivió de su ilusión, porque para cuando se dé cuenta de que Harry haya volado del nido, sería demasiado tarde para arrastrarlo de regreso.
Nota de traductor.
*Jack-in-the-box. ¿Han visto esa caja infernal que le das cuerda y en cualquier momento puede saltar a tu rostro un jodido payaso? Pues ese. ¿Ustedes como lo conocen?
Como dato curioso, el origen de este juguete es indefinido. Algunos dicen que fue hecho con inspiración a John Schorne -quien era un funcionario de un condado de Buckinghamshire, Inglaterra-, debido a que, de acuerdo una leyenda donde dicen que este hombre capturó a un demonio/diablo en una bota. Otros cuentan que es una representación de los esclavos que habían escapado y luego eran encerrados vivos en cajas de madera. También se le llama "el diablo en una caja".
¿Será esta la oportunidad que tanto deseaba Harry por su libertad?
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Un fuerte abrazo, Aly.
