When September Ends

Por KaedeRavensdale

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 6

Tic-tac


Harry se había quedado dormido en algún momento después de terminar de reunir todo lo que necesitaría para su futuro escape, acurrucándose cómodamente sobre su costado en el costoso colchón; sin embargo, fue regresado a la conciencia cuando un cuerpo grande y cálido se presionó suavemente contra el suyo al igual que unos labios rozaron contra la concha de su oreja. El aliento cálido chocaba en su piel.

—Cariño — Harry acurruca con más fuerza en los montículos de sábanas y almohadas para alejarse del ronroneo barítono de Tom—, ¿cómo abriste la puerta?

El peligro palpable en su voz, que de otro modo sería suave, fue lo que finalmente lo llevó de vuelta al mundo real. Forzándose a sí mismo a no encogerse de miedo -su cuerpo se estremeció al recordar los golpes punzantes que el otro le había dado la última vez que había intentado escapar- Harry abrió los ojos y levantó un poco su cabeza, parpadeando adormilado a su captor mientras mantenía una distancia segura entre su cara y la de Tom.

—¿De qué estás hablando? —refunfuñó, la voz todavía fuertemente mezclada con su sueño perturbado. Demasiado consciente de que su corazón latía con fuerza y rezaba para que Tom no lo pudiera sentir donde sus pechos se apretaban—. ¿Qué quieres decir con cómo abrí la puerta?

—Sabes muy bien a lo que me refiero —El mayor siseó como una serpiente, sus ojos lentamente volvieron a tornarse oscuros—. ¿Cómo-desbloqueaste-la-puerta?

—¡No desbloqueé nada, Tom! ¡Y ahora que lo pienso, ni siquiera sabía que me habías encerrado! —Lo mejor era ir a lo seguro y actuar como esperaba que Harry Ryddle –demonios, o cualquiera- haría al enterarse que su pareja los había encerrado en su habitación. Un hecho al que habían estado ajenos—. ¿Y en qué demonios pensabas al hacerlo? ¡Soy tu esposo, no Rapunzel! —golpeó su pecho con tanta fuerza como le permitía su posición, rodando sobre su costado después y acurrucándose—. No confías en mí.

Funcionó como magia. Los ojos de Tom se abrieron, pasando del negro al azul habitual, y la furia en su expresión se convirtió en vergüenza. Sus hombros cayeron ligeramente antes de enterrar su rostro en su cabello.

—Sí, querido. Tienes razón—Él dijo—. Discúlpame. Realmente lo siento, mi querido Harry, y sé que no debería encerrarte como si fueras una mascota porque no lo eres, pero por favor créeme cuando digo que es por tu propio bien. No eres débil, nunca pienses que te considero así, pero la enfermedad y el tratamiento te han dejado tan frágil y cada que me voy me aterra volver y encontrarte lastimado o algo peor. Por favor, perdóname.

Uno de sus brazos se enroscó alrededor de su pecho, tirando a Harry de alguna manera contra él—. Debo haber olvidado asegurar la puerta al salir.

—Pero no me fui, ¿no? —se quejó él—, así que ya no necesitas cerrar la puerta, Tom.

—Buen intento, cariño, pero como dije, tu comportamiento no es la razón por la que lo mantengo encerrado, ¿recuerdas? Es por tu seguridad, amor —Lo atrajo aún más cerca, presionando su cuerpo más fuerte contra el suyo más pequeño mientras con delicadeza arrastraba sus labios calientes y aterciopelados a lo largo de la parte posterior de su cuello. Recorriendo su columna—. Es para mi propia tranquilidad y tu seguridad. Porque te amo.

Su boca estaba tan seca que su lengua casi se pegada a su paladar. —Yo también te amo, Tom —Las palabras sabían a aserrín y retorcían algo en lo más profundo de su interior.

El moreno lo miró como si fuera el mismo mesías y sonrió; una sonrisa blanca y brillante de felicidad pura y sin adulterar. Sabiendo que le estaba mintiendo, aquella expresión le dolió.

¿Por qué se sentía mal por decir lo qué las circunstancias lo obligaron a hacer? Por mentirle a su secuestrador. El hombre que lo había alejado de su vida feliz y de sus padres y amigos en un esfuerzo egoísta para calmar su propio dolor. El hombre que estaba completamente alejado de la realidad por la muerte del hombre que había amado y que parecía casi idéntico a él. El hombre que lo había tratado tan bien.

¡Él te atacó! ¡Te atacó! ¡Te golpeó porque corriste! Estás lastimado y ensangrentado y todavía sufres porque decidiste andar solo y te caíste y- ¡No! ¡Él te atacó!

Mientras su mente estaba en otra parte, luchando con su propio sentido de supervivencia, Tom lo volvió a poner sobre su espalda y retomó su posición casi por completo sobre él. Apoyó su peso sobre sus antebrazos y posó su boca suavemente sobre la suya. La punta de su lengua ágil se arrastró a lo largo de la hinchazón en su labio inferior como un pedido cortés de entrada. Una solicitud que Harry casi permitió antes de tomar consciencia a último momento. Agarrando a Tom por ambos hombros, lo empujó con toda la fuerza que pudo reunir. El hombre más grande retrocedió para mirarlo confundido, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado como lo hacía un cachorro cuando no podía entender los deseos de su amo.

—¿Qué pasa? —le preguntó, luciendo algo decepcionado, aunque lo disimulaba bien.

—Yo... ¿no tienes que regresar a tu trabajo, Tom? Es tu hora de comida, sabes que no durará para siempre, ¿no? Deberíamos... deberíamos comer algo antes de que tengas que irte.

—¿Hora de comida? —Tom repitió con una risita baja—. Harry, mi querido y encantador amor, dormiste durante la comida. Ya terminé mi trabajo por hoy.

Mierda.

Debería haber sabido que ese era el caso: Tom se había despojado una vez más de su saco y corbata y se había desabrochado los primeros botones de su camisa. Era extremadamente difícil para él no mirar la clavícula del más alto. El moreno oscuro lo miró con el deseo claro en sus ojos, parecía una fiera de la jungla que por fin había logrado atrapar a su presa perseguida.

—No tenemos que preocuparnos por los límites de tiempo y porque tenga que volver corriendo al trabajo —Su tono era ronco cuando inclinó la cabeza y comenzó a besar y chupar a lo largo de la línea de la mandíbula izquierda, dejando a un Harry casi petrificado mirando hacia el techo. Una de las manos de Tom se arrastró lentamente a lo largo de su costado para descansar en su cadera, arrastrando fuego a su paso. Sabía que estaba temblando—. Ha pasado mucho tiempo para los dos. Y hay formas en que podemos hacerlo sin que tengas que mover un dedo. Aún lo recuerdas, ¿no? ¿Lo bien que puedo hacerte sentir?

¡Oh, mierda! ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Esto está mal! ¡Está muy mal! No estaba listo. ¡Había pensado que sería capaz de escapar antes de que las cosas llegaran a esto! Pero no. ¡No! Tom quería sexo a pesar de tener la imagen de que todavía estaba demasiado débil para poder hacer las cosas correctamente.

En ese momento, su estómago dejó escapar un gruñido de hambre particularmente fuerte y Tom se echó hacia atrás, con los ojos muy abiertos y compresivos con la cara enrojecida de un rosa pálido con leve vergüenza.

—Perdóname, cariño. Parece que me he sobrepasado —El moreno oscuro se apartó de él, para alivio del cuervo, y se sentó—. La cena debería terminar en otros cinco minutos. Te lo traeré —Dicho esto, salió de la habitación.

Sabiendo que había esquivado una bala, al menos por poco tiempo, Harry yacía allí en su cama esperando que su ritmo cardíaco se calmara. Apenas había logrado tranquilizarse cuando su captor regresó con su comida: salmón y verduras al vapor con una botella de vino Rosé y dos vasos de agua. Tom dejó la bandeja cuidadosamente entre ellos, les sirvió una copa de vino a cada uno junto con su agua y luego, notó Harry, hizo un esfuerzo por dejar la botella junto a la cama fuera de su alcance.

—Sé que odias las zanahorias amor, pero por favor cómelas. Son buenas para ti y necesitas los nutrientes —Afortunadamente, esta vez, Tom no lucho con él con su tenedor para alimentarlo como un niño de un año—. Y sé que prefieres Merlot, pero Rosé va mejor con pescado.

Harry miró su copa de vino por un breve momento antes de tomar un trago con cautela. El alcohol era fuerte y seco, rayando en el borde más dulce del vinagre, y en su opinión, todo era asqueroso. Bajando la copa con la intención de no volver a tocarla, tomó el tenedor y comenzó a comer. El pescado estaba perfectamente preparado y cubierto con un glaseado de miel y limón.

—¿Tom? —el moreno oscuro tarareó en respuesta con pedazo de brócoli que había deslizado en su boca, mirándolo con curiosidad—. Lo siento, pero... no creo que esté listo para eso. Para que nosotros… volvamos a tener una relación más física.

Tom lo miró por unos momentos en silencio, dejando a Harry aterrorizado, antes de dejar el tenedor con un pequeño suspiro y estirarse para pasar una mano por su cabello. —Iremos a tu ritmo. Debería tener más paciencia; todavía te estás recuperando y no tengo derecho a presionarte a nada. Lo siento.

¿Se había disculpado? Eso fue una sorpresa. Ciertamente no era algo que Harry había esperado.

—La próxima vez que empiece a exceder tus límites con lo que te sientes cómodo, por favor dime y me detendré. Prométeme eso, ¿sí?

No le fue difícil. —Lo haré.

Tom sonrió y volvió a su comida. El resto del tiempo estuvieron en silencio y cuando terminaron, recogió los platos como de costumbre, y salió de la habitación con el intercambio obligatorio de "buenas noches". Harry esperó hasta que se escuchó el sonido de la cerradura deslizante en su lugar para sacar el mapa de su escondite debajo de la cama.

Pasaría las siguientes horas averiguando exactamente dónde estaba la ciudad más cercana y planificando la ruta más rápida por la cual podría regresar en autobús a su ciudad natal en Colorado. En el momento en que se sintiera seguro de que Tom se había quedado dormido, Harry estaba decidido a escapar.


Nota de traductor.

Parece que las cosas están saliendo mejor de lo que esperaba, ¿eh?

¡Gracias por leer!


Próximo capítulo: Escape.