When September Ends

Por KaedeRavensdale

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 7.

Escape

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Harry estuvo listo para irse en el instante que el reloj marcaba la medianoche; la mochila rebotaba contra su espalda mientras caminaba a la puerta de la habitación y pasaba la percha desenrollada por la abertura en la parte superior de la puerta y lograba desbloquear el pasador, todo en tiempo récord. Armándose de valor, la abrió y salió mucho más lejos del pasillo. Lanzó una mirada ansiosa a las escaleras antes de arrastrarse sigilosamente hacia la puerta del dormitorio principal y abrirla.

La figura de Tom era visible, con el hombre descansando sobre su costado acurrucado debajo de las sábanas. Parecía que estaba dormido, pero estando de espaldas a él, Harry no podía estar seguro. Acercarse definitivamente no sería una buena idea.

Solo tenía que arriesgarse y esperar que el hombre estuviera completamente inconsciente.

Harry cerró con cuidado la puerta, asegurándose de que no emitiera ningún chirrido que seguro lo delataría. Con cautela, fue posando sus pies en los bordes de los escalones mientras bajada de la escalera para evitar que crujieran. Sus manos temblaban y su corazón latía con fuerza cuando extendió una hacia la cerradura de la puerta principal y la giró.

El clic fue casi ensordecedor. Estuvo a punto de sufrir un infarto cuando su corazón eligió justo ese momento para saltar a su garganta. Seguro, en cualquier momento, Tom vendría bajando las escaleras para arrastrarlo de regreso a su habitación, quizás rompiéndole las piernas en el proceso solo por precaución, y encerrarlo nuevamente.

Nadie vino.

Casi llorando de alivio, Harry no perdió más tiempo en escapar de esa casa, deteniéndose solo el tiempo suficiente para cerrar suavemente la puerta antes de atravesar el extenso césped. El dulce viento nocturno rozó su rostro mientras corría. Sus pies golpearon contra el suelo mientras el sonido ocasional de coches que pasaban por la carretera se acercaba cada vez más.

Varias veces casi se tropezó y cayó mientras caminaba por el pequeño bosque que lo separaba de la calle. El pavimento debajo de las suelas de sus zapatos parecía un milagro. El primer instinto de Harry fue salir corriendo, correr lo más rápido que pudiese, pero sabía que no debía hacerlo. Todo lo que lograría sería cansarlo, y eso haría que le fuera más fácil a Tom atraparlo la mañana siguiente.

Continuó con un trote medido en su lugar, colocando la capucha de la sudadera que vestía sobre su cabeza. Calor de verano o no, ocultar su rostro era mucho más importante que su comodidad en su situación actual.

Tap. Tap. Tap. Tap. Controló su respiración para que coincidiera con su ritmo. Lejos. Lejos. Lejos. Lejos. Pronto volvería con su familia. Con sus padres. Con sus amigos. Volvería a ver a su padrino. Podría volver a pasear a su perro, Padfoot.

Pero extrañaría terriblemente a Tom.

«¡No! ¡Deja de pensar en él!» pensó con saña y aceleró el paso. «¡No puedes volver a pensar en él hasta que lo denuncies a la policía!»

Algo le dijo que hacer eso era mucho más fácil decirlo que hacerlo. Su mochila rebotó contra su espalda con un suave ruido rítmico, la adición de último minuto a su contenido se sentía como si pesara mil libras.

El sonido de las ruedas del auto en el pavimento alzándose detrás de él hizo que su corazón comenzara a acelerarse. ¿Había fallado? ¿Tom iba a arrastrarlo de vuelta al infierno? Harry miró sigilosamente sobre su hombro y notó que no era un jaguar negro, sino más bien un camión blanco algo oxidado.

Disminuyó el paso y sacó el pulgar.

Cuando se detuvo a un lado de la carretera frente a él, Harry pudo haber estallado en llanto en ese mismo momento. Cuando se acercó lo suficiente, una de las ventanas se abrió, revelando a un hombre con barba y gorra de béisbol.

—¿A dónde vas?

—Me gustaría ir al pueblo más cercano, pero realmente cualquier lugar está bien. Yo solo... necesito alejarme de aquí.

—¿Eres uno de esos adolescentes fugitivos?

—No exactamente. No me estoy escapando de casa ni estoy regresando a ella.

El hombre gruñó e hizo un gesto con la barbilla hacia la puerta del lado del pasajero. —Bueno, entra entonces. Te llevaré a donde necesites ir.

—Gracias. De Verdad. No tienes... ni idea de lo agradecido que estoy —Harry rápidamente se apresuró hacia el otro lado del camión y subió a él, dejando caer su mochila a su lado. El hombre que lo había recogido podría haber sido fácilmente un asesino o un violador, pero, en este punto, cualquier cosa era mejor que la marca de locura particularmente inquietante de Tom Ryddle.

La puerta se cerró detrás de él con un fuerte golpe. El camión volvió a dirigirse a la carretera.

—¿A dónde te diriges exactamente? —preguntó.

Harry levantó la vista. — A Colorado.

—Está un poco lejos de aquí.

—Si —Se llevó las rodillas al pecho—, Lo está.

—¿No planeabas caminar hasta allí o sí? ¿O pedir un aventón? Hacer cualquiera de estos sería un poco peligroso para ti.

—No. Planeo tomar el autobús.

—¿Tienes amigos que viven por aquí con los que podrías quedarte?

Sí, los tenía, pero por su vida no podía recordar-. ¡No! ¡Para! ¡Tú no eres Harry Ryddle! ¡No conoces a nadie de aquí excepto a Tom, y él es de quien estás huyendo! —Me voy a quedar en un motel.

—¿Alguno en particular?

—Cualquiera que esté barato y esté cerca de la estación de autobuses.

Dicho lugar terminó siendo un motel infestado de cucarachas -sin dudarlo-, a las afueras de la ciudad, con la mitad de su letrero roto del que apenas logró leer que se llamab L. Espléndido.

Salió del camión después de agradecerle al hombre y entró. Como era de esperar, el vestíbulo era sombrío, sucio y olía a moho; y, si esto era una indicación de cómo sería la habitación, tendría que romper una ventana para que fuera habitable.

La reacción del cajero dejó claro de inmediato que las instalaciones nunca antes habían visto una tarjeta de platino. Después de un breve intercambio y un par de miradas incrédulas le dieron la llave de la habitación y Harry no perdió el tiempo en retirarse a las oscuras entrañas de lo que fácilmente podría haber sido set de la filmación de Psycho de Alfred Hitchcock.

Con suerte, la versión moderna del Bates Motel evitaría que Tom lo busque aquí en caso de que terminara esperando un autobús de regreso a casa.

Como era de esperar, la habitación era atroz, pero para su fortuna, las sábanas de la cama parecían estar lo suficientemente limpias. Las luces se apagaron en el momento en que presionó el interruptor. Harry suspiró, caminó hacia la ventana y la abrió antes de desplomarse sobre la cama.

Con suerte, estaría en casa la noche siguiente.


Nota de traductor.

¡Muchísimas gracias a todos por leer!

¡Les quiero!


Próximo capítulo: Ruptura.