When September Ends
Por KaedeRavensdale
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 10
Un lugar para ellos dos
.
—Harry.
La voz de Tom ronroneó directamente en su oído, su aliento caliente chocando contra la parte posterior de su cuello. Harry gimió y se enterró más profundo en las sábanas de su cama.
—Vamos amor. Son las cinco de la mañana. Hora de levantarse~.
—Estás loco —Sin levantar la cabeza, el cuervo lo golpeó torpemente, fallando y refunfuñando algo inentendible por lo bajo—. Cinco de la mañana. ¡Estás demente!
Su esposo se echó a reír, pasando los dedos por su cabello negro y estirando ampliamente las comisuras de sus labios cuando el menor comenzó a emitir un sonido similar al ronroneo de un gato.
—¿Acaso has olvidado qué día es?
—Recuérdamelo a las nueve.
—Muñeco, sí te lo recuerdo a las nueve tendríamos que irnos a esa hora y entonces no nos daría tiempo para hacer nada una vez que lleguemos a nuestra cabaña.
Fue una suerte que Tom tuviera excelentes reflejos, porque de lo contrario, la frente de Harry le habría sacado los dientes cuando se enderezó y, buscando sus gafas, se cayó de la cama con un golpe.
—¿Vamos a la cabaña? ¡El viaje! ¿Es hoy? —rápidamente se colocó sus gafas y se enfocó en la mano que Tom había extendido para ayudarlo a levantarse.
—Sí, amor. El viaje es hoy y estamos yendo a la cabaña —El moreno acercó para sí la forma mucho más pequeña del otro y se inclinó para besarlo, ahuyentando los últimos rastros de sueño y sin importarle que aún no hubiera tenido la oportunidad de cepillarse los dientes—. Ya empacaste todo, ¿no?
Harry asintió.
—Bien. Iré y prepararé el auto mientras te duchas y alistas; deberíamos salir a la carretera a las seis.
—¿Podrías repetirme cuánto durará el viaje? —preguntó—. No lo recuerdo.
—Bueno, la ruta más directa tarda unas tres horas en llegar al terreno, y luego son otros treinta minutos para llegar a la cabaña. Por supuesto, tomaremos una ruta que es un poco más pintoresca y deberíamos llegar alrededor del mediodía con todas las paradas incluidas —Tom lo besó nuevamente, esta vez en la punta de la nariz, antes de retroceder—. Ve cariño.
—¿No quieres venir conmigo, Tom? —El cuervo movió las cejas sugestivamente, o al menos lo más sugerente que pudo—. Aunque parece que ya tuviste una. No debería ser demasiado difícil volver a ensuciarte.
—No tendremos tiempo para hacer lo que espero en la cabaña si lo hacemos ahora—Ahuecó su mejilla, frotando suavemente su pulgar a lo largo de la curva de su mandíbula—; Ha pasado tanto tiempo que apenas puedo contenerme, pero creo que lo mejor será esperar hasta mañana. En nuestro aniversario. Quizás solo estoy siendo un romántico desesperado, pero…
—No. Tienes razón. Es mejor esperar. Será… más especial de esa forma—Moviendo su cabeza antes de que el otro tuviera tiempo de alejarse por completo, presionó un beso en su palma para luego irse al baño.
El espejo todavía estaba empañado por la ducha que el moreno había tomado antes que él. Harry rápidamente se quitó su pijama y se metió, abriendo el agua caliente y agarrando la botella de champú que normalmente usaba para luego dejarla a un lado y tomar en su lugar la de Tom con una pequeña sonrisa.
Al terminar, se secó rápido con la toalla que colgaba del peldaño, cepilló sus dientes, vistió y salió corriendo después de apenas molestarse en cepillarse el pelo.
Mientras Tom levantaba una irreconocible bolsa de equipo exterior en la cajuela de la camioneta azul, Harry no había notado hasta ese momento que llevaba una camiseta ajustada al igual que unos jeans un tanto reveladores, con parte de ese estómago tonificado asomándose a sus ojos. Su cabello secado por el viento mostraba un color marrón brillante ante la suave luz de la madrugada, sus suaves rizos y ondas caían sin ningún esfuerzo y en control. A comparación, su propio cabello iba en todas direcciones, dándole la apariencia de un caniche que había clavado su cola en una corriente de luz.
Al sentir sus ojos sobre él, Tom se volteó y lo abrazó una vez más, sonriendo ampliamente cuando aspiró el olor de su cabello todavía húmedo.
—Usaste mi champú.
Su cara se puso roja. —Me gusta cómo hueles.
—No tienes de qué avergonzarte, muñeco —Fue levantado en sus brazos sin previo aviso, haciéndolo exclamar un chillido de sorpresa y envolver sus manos alrededor del cuello del otro para evitar caerse—. Pero realmente deberíamos subir al auto —Sosteniéndolo con un brazo, extendió la otra mano y cerró la puerta de la cajuela—, después de todo, tenemos un largo viaje por delante.
Tom colocó al cuervo en el asiento del pasajero antes de caminar hacia el lado del conductor y deslizar las llaves en switch de encendido. La camioneta gruñó en respuesta, estremeciéndose bajo ellos en tanto Harry se estiró para abrocharse el cinturón de seguridad.
La mano de Tom masajeó su rodilla mientras los conducía por el largo camino hacia la concurrida calle.
—Puedes volver a dormir si quieres, precioso. Te despertaré cuando paremos en alguna parte.
Harry dejó caer sus gafas en el portavaso y se quitó los zapatos antes de acurrucarse en su asiento reclinado. Los árboles afuera se convirtieron en una mancha verde y dorada, una mezcla provocada por la velocidad y su mala visión. Se escuchaba música suave en la radio y la mano que no estaba en el volante se había movido hacia su espalda, acariciando suavemente su columna vertebral.
Se durmió momentos después.
Cuando volvió a despertar gracias a Tom, habían parado en una estación de servicio; el mayor estaba inclinado sobre su figura desde la puerta abierta del lado del pasajero con una sonrisa en su rostro.
—Al fin regresaste al mundo de los vivos—comenta suave, volviendo a colocar las gafas de Harry en su rostro cuando este arrugó su nariz hacia él—. Necesito ir y pagar la gasolina. Hemos viajado por tres horas, ¿te gustaría salir a caminar, tomar algo e ir al baño?
Todavía tenían un largo camino por recorrer, por lo que probablemente era una buena idea hacerlo. Dar un paseo. Usar el baño -aunque solo Dios sabía que, en un lugar como este, probablemente se encontraría con un espectáculo de mierda total-; iría a conseguir una bebida y tal vez un pequeño refrigerio.
—Te esperaré adentro en caso de que decidas que quieres algo—Con un breve beso en los labios lo dejó en el auto con la puerta abierta.
Estirándose, disfrutando de la forma en que tronaron sus huesos, Harry se deslizó y cerró la puerta detrás de él con un fuerte golpe antes de dirigirse hacia el baño de la estación de servicio. No fue tan malo como había esperado, pero eso no era decir que fue lo mejor e incluso después de lavarse las manos, siguió sintiéndose sucio por haberse atrevido a tocar el pomo de la puerta.
Casi dio un gran salto cuando, al entrar al edificio principal, se encontró con su propia cara mirándolo desde el quiosco. Atravesando la habitación repleta de pasillos, se presionó con tanta fuerza contra el costado de Tom que casi lo hizo caer. Las cejas del moreno se arquearon en preocupación y lo acercó contra si con ayuda de su brazo.
—¿Qué pasa, amor?
—¡Está volviendo a suceder, Tom!
—¿Eso?
Él asintió, escondiendo su rostro en su pecho. —Las alucinaciones. Regresan —Harry gimió—. Yo solo... ¿podemos irnos ya, por favor? ¿Ya pagaste?
—La gasolina, sí. ¿Pero no quieres...?
—¡No! Yo… nos detendremos en otro lugar, ¿no?
—Si. Hay un pequeño restaurante dentro de una o dos horas más adelante.
—Entonces esperaré hasta ese entonces.
Tom suspiró, se pasó los dedos por el pelo y asintió. —Cómo quieras. Vamos.
En la mente de Harry, no podrían haber salido de esa estación de servicio lo suficientemente pronto. Permaneció completamente despierto y se arqueó como un gato en su asiento durante todo el resto del viaje al restaurante, ignorando la expresión de preocupación que su esposo cada cinco minutos le dirigía.
—¿Estás seguro de que estás bien? —redujo la velocidad y se detuvo en un lugar del estacionamiento.
Harry forzó una sonrisa. —Sí, Tom. Estoy bien. No te preocupes por mí.
—Si quieres que regresemos-
—No, amor, estaré bien.
Lo miró con ojos oscuros ilegibles antes de finalmente asentir y apagar el auto. —Si estás seguro, entonces vamos. No sé tú Harry, pero me muero de hambre.
La tensión lo abandonó y su sonrisa se calentó cuando la fuerza detrás de ella desapareció. —Yo también.
Su desayuno tardío transcurrió sin incidentes en el acogedor restaurante, lleno del olor a tortillas y café recién hecho, y cuando se marcharon, Harry había logrado dejar a un lado la molestia de la mañana. Se fueron felices con un par de cafés en mano y reanudaron su viaje, el paisaje ahora consistiendo en bosques profundos, acantilados y un enorme lago de agua oscura que se visualizaba muy por debajo de la carretera.
Finalmente, Tom se desvió hacia un camino de tierra que apenas podía llamarse a sí mismo como algo más que un sendero de ciervos, continuó bajando durante otra media hora y finalmente se detuvo frente de una hermosa cabaña de madera con espacio más que suficiente para los dos.
Las cigarras sonaban con el bosque a su alrededor y Harry dio un manotazo a una mosca cuando salió del auto.
—Cariño —Harry cogió las llaves que Tom le arrojó—. Métete adentro. Llevaré todo dentro.
—Gracias —Se dirigió hacia la puerta principal y, después de luchar momentáneamente con la cerradura, logró abrirla e ingresar.
Todo estaba vestido con madera de cedro y el alto techo estaba reforzado con lo que parecían ser troncos enteros. Los muebles eran de apariencia rústica y se acomodaban perfectamente alrededor de la chimenea donde sobre ella se había montado una pantalla plana de 48".
—Tom—los pasos del moreno se acercaron tras él antes de ser arrastrado contra su pecho, su boca descendiendo sobre su cuello y mordisqueando la piel sin marcas que encontró allí—. Este lugar es increíble.
—Y es aún más sorprendente afuera—ronroneó—. ¿Listo para saltar al agua?
Nota de traductor.
¿Qué es esto? ¿Doble actualización en menos de 24hrs?
¡Muchas gracias por leer!
Próximo capítulo: Bajo el sauce.
