When September Ends

Por KaedeRavensdale

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 11.

Bajo el sauce.

—No. ¡No! ¡No! ¡Tom, detente, nos vamos a caer! —Harry se aferró a los bordes de la canoa con fuerza como si su vida dependiera de ello, mientras Tom estaba tumbado sobre su espalda en el fondo del bote, su alta figura temblando de alegría y los remos agarrados descuidadamente en sus manos—. ¡Idiota! Quieres que caigamos al agua, ¡¿no?!

—Quizás —Harry le sacó la lengua—. ¿Por qué tienes tanto miedo, amor? Tan solo tiene seis metros de profundidad y está infectada de serpientes.

¡Thomas Sorvolo Ryddle!

El moreno rio con más fuerza; el bote iba a la deriva sin hacer más que guiarse por la voluntad de las oscuras aguas y el cuervo estuvo casi tentado a esperar que su esposo pronto se torne azul. Ahogarse con su propia risa era lo justo después de irritarlo tanto.

—Muy bien, está bien. Tiene casi 5 metros y no tiene serpientes —Harry se relajó—. Pero tiene caimanes.

—¡¿Cai-?! ¡No soy estúpido, idiota! ¡Sé que no hay caimanes en el Medio Oeste!

—Cocodrilos entonces.

—¡Tom! —El menor se le acercó para darle una palmada medio juguetona y reprendida, pero su cambio de posición fue demasiado rápido para la canoa. Se hundió rápido mientras se colocaba de pie, cayendo a un lado con un grito.

Incluso a mediados del verano, el lago estaba tan frío que era como caer en una tina llena de hielo. Fango obstruía el agua, nublando su visión y haciendo que su entorno pareciera teñido de tonos ámbar. Un pequeño banco de peces lo miraba con cautela desde un lugar cercano. La viscosa fronda de algún tipo de planta del lago rozó la planta de su pie. Cuando su cabeza salió a la superficie, fue recibido por la voz de Tom aullando de risa.

¡Está helada! —Él bramó, regresando a la canoa mientras, estaba seguro, se veía como un gato medio ahogado. —¡Ayúdame a subir a la canoa, bastardo! ¡Esto es tu culpa!

—Debo abogar, mi amor, qué provocaste tu propia caída —La cabeza de Tom apareció a un lado y le sonrió—. ¿Cómo está el agua?

—¡Mojada!

—Bueno, ¿acaso no es este el descubrimiento del siglo?

—¡Tom, por favor! ¡Esto no es gracioso!

El moreno, todavía sonriendo y riendo, se apiadó de su situación y se agachó para ayudarlo a subir a la canoa solo para que Harry se aferrara a él con una sonrisa propia y lo empujara al agua.

Tom volvió a aparecer segundos después, sacudiéndose el pelo que goteaba como un perro empapado, y escupiendo el agua que bebió sin querer. —Algo que nunca cambia es la temperatura. Fue bueno que haya dejado mi teléfono en el auto.

—¡Merecías tener que reemplazarlo!

—Oh, ¿en serio? —Harry resopló y le dio la espalda—. Vamos amor. No seas así.

—¡No es gracioso!

—Permíteme diferir con tu opinión.

El cuervo lo miró a ver. —¡Pu- Ack! —gritó como pudo ante el chorro de agua que recibió y miró molesto al otro hombre.

—¿Qué? ¿No vas a tomar represalias por mojarte, querido?

Los ojos verdes se abrieron y luego se entrecerraron. —¿Me estás desafiando a una lucha de salpicaduras, Tom?

—Y si así fuera, Harry —se encargó de enfatizar su nombre, mostrando sus dientes perfectos en una amplia sonrisa—, ¿qué harás al respecto?

—¿Qué es lo que haría? —El cuervo fingió reflexionar sobre la pregunta un momento mientras entraba al agua—. Solo esto.

De un fuerte movimiento de su mano contra el agua, le arrojó una gran ola de agua a Tom para luego alejarse tan rápido como pudo. Tom se zambulló ante su ataque y nado tras él, haciendo en el camino pequeñas salpicaduras antes que pudiera alejarse de su alcance. Los dos intercambiaron salpicaduras y risas en aguas poco profundas antes de que el moreno finalmente lo atrapara, envolviéndolo entre sus brazos y empujándolos a ambos bajo el agua.

Sus labios se encontraron. Sus dientes chasquearon. Su respiración escapó en ondulantes burbujas plateadas y todo lo que pudieron saborear fueron el otro y parte del fango del lago. Manos curiosearon. La tela y cabello flotaron libremente en la suave corriente.

Justo cuando Harry estaba seguro de que sus pulmones explotarían por la falta de aire, Tom lo arrastró hasta salir de la superficie. Colapsando al poco contra la suave tierra húmeda de la orilla de una pequeña isla, reanudaron sus salvajes besos.

El barro cubría la parte trasera de su ropa y seguía untándose en su cabello y piel. Tom era cálido sobre él, chupando y mordisqueando suavemente sus húmedos e hinchados labios rojos. Su cabello empapado y goteante era un desastre, enredado y perfecto cuando Harry lo recorrió con sus dedos, sosteniendo su rostro para mantenerlo cerca.

A través de la tela apretada de sus jeans, la erección de Tom lo golpeó en el muslo, la fricción adicional provocó que el moreno dejara escapar un gruñido bastante profundo.

—Te deseo —sofocó un gemido contra su cuello—. Te quiero tanto amor. Ha pasado mucho tiempo. Te deseo ahora.

—¿Ahora? — ¿En medio de la nada bajo el interminable cielo azul del verano? ¿Al lado del lago y orilla fangosa? Los ojos oscuros de Tom estaban casi negros del deseo y respiraba errático cuando Harry pasó sus manos sobre los músculos tensos de sus brazos—. Deberíamos esperar —Él también lo quería tanto. Demasiado. Pero la idea de hacerlo allí, así, no parecía del todo correcta—. Solo será una noche más—Llevó su mano al rostro de su esposo y observó fascinado la forma en que apoyó su mejilla contra su palma—, deberíamos esperar.

Había frustración bien escondida en sus ojos cuando se apartó. —Tú decides. Te lo prometí, ¿no? Que sería tu ritmo. —Tom rodó fuera de él y sobre su espalda antes de señalarlo con un dedo torcido— Ven, acuéstate conmigo. Hay algo en esta isla que quiero que veas, pero prefiero no caminar con una erección incluso si no hay nadie alrededor para verla, así que primero tendré que tranquilizarme.

Por más caballeroso que pudo decir esa línea, no pudo evitar que el rostro de Harry se iluminara de un color rojo brillante.

—Dame unos diez minutos.

El cuervo se acomodó brevemente contra su pecho antes de apoyarse sobre sus codos y decir con timidez: —Tal vez… tal vez podría ayudarte… ¿encargarme de eso?

Los ojos de Tom se estaban tornando oscuros; lo miró con una expresión de curiosidad lobuna.

—¿Oh? ¿Y cómo planeas hacer eso, muñeco?

—Yo… bueno… —Rojo hasta las orejas, dejó de intentar explicar sus intenciones y simplemente lo demostró. Desabrochando el botón de los jeans, lo mira como si estuviera buscando un permiso para continuar. Tom lo mira con hambre, sin indicio de reprimenda en sus ojos.

Todavía inseguro pero un poco más de confianza por la evidente lujuria en los ojos del moreno, continuó su tarea bajando la cintura de los pantalones antes de toparse con la tela húmeda de su bóxer, dándoles el mismo trato.

La erección que encontró frente a su rostro fue bastante intimidante, más al no saber qué hacer con ella. La longitud era gruesa, con grandes venas azules se podían vislumbrar por todo el largo y cuya cabeza era de un color rojizo oscuro que ya tenía el rocío de pequeñas perlas fluyentes. Harry dudó y luego, con cautela, sacó la lengua. Llevó la punta a través del pequeño orificio allí en medio del glande. El sabor con el que se encontró fue salado y almizclado, pero no desagradable, mucho menos ante el silbido que soltó Tom ante sus acciones.

Lo miró tímido a través de sus gruesas y oscuras pestañas, observó su fiera expresión y, tomando valor, se inclinó y tomó a Tom en su boca. Envolviendo sus labios alrededor de la circunferencia, sacudió su cabeza de la manera en que la mano ahora enredada en su cabello le indicó. Presionando contra él, contra el aroma único de Tom -tan oscuro y embriagador-, lo abrumada de forma inexplicable. El moreno gimió bajo, su cabeza se echó hacia atrás y su mandíbula se aflojó mientras luchaba contra la urgencia de mover sus caderas para tener un mayor contacto.

Harry se puso demasiado ambicioso, tomando un poco más en su boca, pero se atragantó; Tom suavemente lo hizo retroceder.

—Con cuidado, cariño. No te hagas daño —Su voz era ronca—. Ve despacio si es necesario.

—Estoy bien, Tom—Se apoyó contra su cadera antes de reanudar su trabajo, recorriendo la vena larga en la parte inferior de la hinchada longitud y hundiendo sus mejillas.

—¡H-Harry! —La advertencia había llegado tarde. Los dedos de Tom se contrajeron en su cabello cuando eyaculó. El cuervo trató de tragar, pero lo que le dieron fue demasiado, dejando escapar aquel liquido lechoso por las comisuras de su boca y a lo largo de su miembro ahora flácido.

El mayor entonces levantó a Harry y lo besó, probándose a sí mismo en la boca del cuervo. El de ojos verdes puso una mano contra su pecho y lo empujó hacia atrás.

—Vayamos a ver lo que sea que quisieras mostrarme antes de que vuelvas a emocionarte.

—Tienes razón —No parecía particularmente feliz por eso—, aunque deberíamos aprovechar y limpiarnos un poco. Ambos estamos cubiertos de lodo y… bueno…

La sonrisa en su rostro estaba absurdamente satisfecha cuando se levantó y regresó al agua, metiéndose a una altura hasta su cintura. Se quitó la camisa y lavó el barro en su cabello antes de frotar y limpiar la tela y volver a ponérsela. Alejándose, volteó hacia Harry para encontrarlo observándolo fijo.

—¿Acaso no te limpiarás, amor?

El cuervo saltó un poco y rápidamente se fue a lavar de la misma manera que el otro, sus movimientos siendo apresurados y espasmódicos. La diversión de Tom era palpable.

—¿Listo? —Harry asintió con la cabeza—. Entonces vamos. No está lejos de aquí.

La cálida mano de Tom cubriendo la propia ahuyentó el frío del agua mientras lo conducía hacia la orilla y adentraba a la isla misma. El barro dio paso a hierba espesa y flores silvestres de olor dulce. En el centro del lugar, un sauce solitario e imponente reposaba proyectando una sombra ondulante en el suelo.

Tom se agachó bajo los arcos que se balanceaban del árbol llorón y lo condujo hacia el tronco, señalando hacia el símbolo tallado en él con una navaja de bolsillo o un juego de llaves.

Tom + Harry '08

Ne Perenni Cremer Igne*

—¿Recuerdas ese día, mi amor?

Las imágenes eran borrosas e indistintas, como si pertenecieran a otra persona, pero él lo recordaba. Había sido su octava cita. La sorpresa de ser llevado a la cabaña; de verla por primera vez. Lo frío de las oscuras aguas; lo glorioso de estar expuesto al húmedo calor del verano. La isla. El sauce. El tallar sus iniciales en el tronco y la frase en latín como testimonio de su amor. El sentirse como una niña de secundaria en una de esas novelas chiclé románticas.

—Sí —pasó la mano sobre la suave talla en la madera. Tom y Harry. Harry y Tom. Juntos para siempre. Por la eternidad—. Lo recuerdo. Recuerdo ese día. Aquellos días en los que me trajiste por primera vez —Un halcón resonó a lo lejos. Sus ojos verdes voltearon hacia Tom—. Tú sabes que te amo. Y lo muy agradecido que estoy por todo lo que has hecho por mí. Y lo mal que me siento por todo lo que te he hecho pasar. ¿No?

—Harry —Tom apoyó la barbilla sobre su cabeza—. No necesitas disculparte por nada. Nunca. Y sí, lo sé.

El cuervo descansó su cabeza contra su pecho, escuchando el constante latir de su corazón. —No te merezco.

—Tú, mi amor, no mereces nada menos que yo. Soy el mejor después de todo.

No pudo evitar sonreír a raíz de ese comentario.

—Ahora, iré a buscar la canoa que dejamos flotando en medio del lago. Necesito regresar al pueblo más cercano para recoger los suministros necesarios para la cena de mañana y preferiría que no nos atrape el anochecer en el camino. Hay muchos ciervos aquí y golpear a uno… no es una experiencia bonita o segura. Te llamaré una vez que lo tenga en la orilla.

—Estaré allí al instante—Él prometió. Tom sonrió y se alejó, dejando a Harry solo y mirando el tronco del sauce que balanceaba suavemente sus hojas.


Ne Perenni Cremer Igne. Que no ardan en el fuego eterno.

*Pertenece a un himno en latín medieval llamado 'Dies irae' que habla del Juicio Final, cuando la ultima trompeta llama a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas.

Qui Mariam absolvisti, (Tú, que absolviste a Magdalena

et latronem exaudisti, (y escuchaste la súplica del ladrón,

mihi quoque spem dedisti. (me diste a mí también esperanza.)

Preces meæ non sunt dignæ, (Mis plegarias no son dignas,

sed tu bonus fac benigne, (pero tú, al ser bueno, actúa con bondad

ne perenni cremer igne (para que no arda en el fuego eterno.)


Nota de traductor.

¡Muchas gracias a todos por su apoyo y amor a este fic! ¡Sois los mejores!

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Próximo capítulo: Pésame.