Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 1386.
Advertencia: Universo alternativo.

Cruised into a bar on the shore
Her picture graced the grime on the door
She's a long lost love at first bite
Baby, maybe you're wrong
But you know it's all right, that's right

07.- Dude (looks like a lady)

Luka y Nino le habían arrastrado hasta a aquel pequeño bar perdido entre los callejones de París para subirle el ánimo, o eso decían. Lo cierto era que Adrien Agreste no tenía ni pizca de ganas de estar allí y, aún menos, de que tratasen de animarle.

Su prometida le había dejado su anillo de compromiso sobre una fría nota que rezaba un escueto "no puedo casarme contigo. Lo siento", una semana atrás y, desde entonces, apenas había pisado la calle. Adrien Agreste, reputado hombre de negocios y deseado por la mitad de las mujeres de Francia, seguramente por su dinero, volvía estar en el mercado. Lo último que quería era una relación vacía con un amor fingido.

Nada más cruzar la puerta un sinfín de miradas se clavaron en ellos, las camareras saludaron a Luka, ya que el muchacho tocaba allí tres noches a la semana, pero sin perder detalle de lo que el joven Adrien hiciera. Nino buscaba con la mirada por todo el local, en busca de algo o alguien.

—Alya entra más tarde —pronunció Luka sorprendiendo a Adrien—. Hoy le tocaba pasar por el estanco.

—¿Qué estanco es ese? —preguntó el muchacho de tez morena mientras caminaban hacia una de las mesas cercanas al escenario, pero que quedaba en una de las esquinas—. ¿Está lejos?

—A un par de manzanas, el de los Raincomprix.

Adrien supo lo que iba a pasar antes de que su amigo de la infancia abriese de nuevo la boca. Nino Lahiffe juntó las manos frente al rostro a modo de disculpa y dibujó una sonrisa.

—Debería ir a ayudarla, no me gustaría que se lastimara por cargar con demasiado peso.

Adrien sonrió sacudiendo la cabeza, entendiendo que, la chica de la que tanto le había hablado, era aquella tal Alya.

—No sería correcto que permitieras que ocurriera.

Luka rió de buen humor viendo como Nino se escabullía a toda prisa por la misma puerta por la que acababan de entrar.

—Parece que al final sólo seremos nosotros dos.

—No importa —replicó Adrien—. Entiendo a Nino, tenemos muchos otros días para salir a tomar algo los tres.

—Dime qué quieres, iré a la barra a pedirlo antes de que empiece el espectáculo de la noche.

Adrien lo pensó brevemente y al final se decidió por un bourbon con hielo que Luka le dejó sobre la mesa.

El joven músico era consciente de lo duro que había sido aquel año para su amigo. No sólo le había plantado su prometida, sino que, además habían encarcelado a su padre por corrupción. Adrien había heredado una empresa a la que costaría recuperar su imagen, aunque su reputación fuese intachable, los pecados de Gabriel Agreste le acosarían cual fantasma durante largo tiempo.

Conversaron de banalidades, sobre Nino y su enamorada, sobre cotilleos de taberna, sobre todo y sobre nada.

Adrien empezaba a sentirse cómodo y a gusto, quizás por el alcohol, tal vez por poder hablar de algo que no fueran sus propios dramas, pero se alegraba de haber acabado aceptando la invitación de sus amigos.

Por el rabillo del ojo vio como la puerta de servicio se abría y daba entrada a una mujer de rostro angelical y sonrisa deslumbrante, le robó el aliento. La observó deseando que saliese de entre las sombras de aquel espacio y se dejase ver del todo, porque aún sin haberla visto bien ya se había enamorado de ella.

La mujer le dedicó una breve mirada mientras caminaba hacia al escenario, como si flotase por el lugar, ataviada con un precioso vestido rojo que contrastaba con el blanco níveo de su piel. La muchacha cerró los ojos cuando afirmó las manos en el pie del micrófono, oyó su respiración ampliada y entonces, de entre sus labios, surgió la voz más hermosa que había oído jamás entonando una dulce canción.

Adrien Agrestes quedó fascinado, perdido en ella, en su voz, en su imagen, en el mundo que dibujaba en el aire con su presencia. Quería, no, necesitaba conocerla, hablar con ella.

—Luka —musitó sin apartar los ojos de la mujer sobre el escenario— ¿la conoces?

—Sí, se llama Marinette Dupain-Cheng.

—¿Cheng?

—Su madre es de China, no sé mucho sobre ella, llegó hace cosa de un mes —explicó con calma atrapado también en ella—. Tiene a todo el mundo fascinado y haciéndose preguntas sobre ella, aunque no parece interesada en nada más que la música.

—¿Me la presentarías?

Luka le miró confundido, Adrien jamás le había pedido que le presentase a nadie puesto que, su simple presencia, hacía que las mujeres se le acercasen.

—Claro, no hay problema.

La atención de Adrien se volvió a clavar en la mujer del escenario y no volvió a hablar hasta que ella no hubo acabado su actuación.

Luka se levantó y abordó a la muchacha que lanzó una tímida mirada a la mesa en la que Adrien permanecía casi hipnotizado. Ella asintió brevemente para acompañar al músico hasta la mesa.

—Marinette, este es mi amigo Adrien.

—Encantada de conocerle señor Adrien —musitó ella con un ligero acento que no había notado mientras cantaba.

—Por favor, siéntese, ¿le gustaría tomar algo?

Ojos azules tímidos, labios rojos seductores. Se sentó con delicadeza en la silla frente a él y sonrió.

—No, gracias, no bebo.

—Voy a hablar con el jefe —declaró Luka sacudiendo brevemente la cabeza, dejándolos a solas.

—Me... me ha impresionado su voz, nunca había oído nada igual.

—Oh, muchas gracias —susurró ella con las mejillas pintadas de rojo—. Mi madre me enseñó a cantar, para ella era importante.

—Pues me alegra que lo hiciera porque así he podido conocerle. —Ella le miró sorprendida, Adrien se dio cuenta de que, tal vez, se estaba embalando demasiado y que debía pensar que era un acosador de bar—. Lo lamento, quiero decir que...

—No pasa nada, creo que le he entendido.

Se preguntó si la muchacha frente a él sabría quién era, deseaba que no lo supiera, que no conociera los problemas con la ley de su padre, ni que tenía dinero, si tenía que fijarse en él quería que fuera por cómo era.

El tiempo pasó tan rápido como fluyó la conversación. El trato formal pasó a uno más cercano y para cuando se dieron cuenta eran dos únicos clientes que quedaban en el local, incluso Luka se había marchado y ni se había percatado de si Nino había regresado con su chica.

—Es muy tarde —dijo Adrien mirando su reloj de bolsillo—, permíteme acompañarte a casa.

—No es necesario, no vivo lejos.

—Por favor.

Ella suspiró, pero acabó asintiendo, permitiéndole acompañarla por las desiertas calles de París. Lo que le había dicho era cierto, apenas recorrieron cuatro manzanas cuando ella se detuvo frente al portal de un bloque de tres plantas que hacía esquina, en los bajos había un cartel que rezaba "Panadería Dupain".

—Es aquí, gracias por acompañarme.

—No hay nada que agradecer —musitó Adrien sintiendo las ganas de besarla cosquillearle en los labios—. Vendré a verte actuar de nuevo.

—Será un placer.

Se preguntó si ella deseaba que la besase porque se había casi pegado a él al pronunciar su última frase. Adrien se atrevió a poner las manos sobre sus hombros, tratando de descubrir qué pensaba, Marinette alzó el rostro con timidez y, Adrien envalentonado por ello, se inclinó para alcanzar sus rojos labios. Un beso lento y tímido, también algo torpe.

Estaba fascinado por ella, atrapado en sus redes, perdido en las profundidades de su boca, pero ella rompió el contacto con sus labios y se apartó con una sonrisa.

—A veces me llaman de otra manera, no siempre soy Marinette.

Él sonrió esperando algún apodo ridículo de esos que te ponen de niño y arrastras para siempre. Ella volvió a acercársele insinuante y sensual.

—Algunos me conocen como Ladybug —susurró.

Para cuando quiso reaccionar ya era tarde. La muchacha de voz angelical y labios rojos presionaba el cañón de un revólver contra sus costillas.

Ladybug, la sombra de París, la asesina que eliminaba a los corruptos y herederos de empresas corruptas.

Quiso pedir piedad, pero el estruendo del revólver al escupir pólvora y fuego se lo impidió.

Por la mañana el asesinato de Adrien Agreste llenaría las páginas de la prensa, todo el mundo hablaría de ello.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! No soy muy fan de los AU, pero esta canción me pedía escribir uno, porque no podía ajustarme demasiado a la letra sin desvirtuar los personajes, así que he hecho malabares usando sólo alguna parte de ella. No es el final, continua en el siguiente, aunque pueden leerse de manera independiente. Sentíos libres de odiarme por dejaros así hasta el siete de marzo.
Espero que os haya gustado.

º º º

Manu: ¡Hola! Gracias por la recomendación, lo buscaré a ver qué tal.
Noir 0: ¡Hola! Mi preferencia es Julerose, pero más allá de eso no tengo ships establecidas. Soy multishipper en general.