Capítulo 2 "No puedo apartar mis ojos de ti"
La canción terminó y el auditorio se llenó de aplausos.
La premiación comenzó y Wang Yibo sólo quería que llegara la hora de compartir vestidor con él, quería tener un momento a solas. Sin ocultar del todo su emoción, miró a su compañero de reojo y se alarmó. Xiao Zhan estaba algo serio, pero más que eso… se veía muy cansado. Aplaudía y sonreía todo lo que podía, intentando ser lo más normal posible, pero Yibo lo conocía demasiado bien como para saber que algo andaba mal.
No le apartó la mirada de reojo durante el resto de la primera fase de la premiación. Cuando tuvo la oportunidad, se inclinó sobre la mesita que tenían en frente y tomó una botella de agua para ofrecérsela.
—Gracias —le dedicó su linda sonrisa, aceptando la botella y bebiendo de ésta.
—¿Estás bien?
Esa pregunta descolocó por completo al mayor. Parpadeó confundido durante unos segundos antes de volver a sonreír y asentir con seguridad.
Wang Yibo asintió y ambos siguieron observando el escenario.
—Y el premio para la pareja de actores más popular del año es… ¡Xiao Zhan y Wang Yibo!
Los dos se miraron mutuamente con una sonrisa antes de levantarse e ir juntos a recibir sus premios. Agradecieron a sus fans, y como respuesta obtuvieron gritos estridentes del público.
Wang Yibo observó con admiración cómo Xiao Zhan era tan cálido a la hora de agradecer a sus fans, siempre con una preciosa sonrisa en su rostro y con las palabras adecuadas. Pero cuando llegó su turno de agradecer, no supo qué decir, su mente se bloqueó, las manos le sudaron y se puso nervioso. Nadie se percató de ello, pues era bastante bueno ocultándolo, pero Xiao Zhan sí lo notó, así que le dedicó una linda sonrisa que lo llenó de seguridad antes de dar sus agradecimientos.
Juntos y en medio de fuertes aplausos, volvieron a sus asientos.
—Felicidades.
—Felicidades.
Se dijeron al mismo tiempo luego de tomar sus asientos. Ambos rieron por la casualidad. Guardaron la compostura y esperaron pacientemente a que los mandaran llamar a vestidores. Cuando el momento llegó, se pararon como resortes de su asiento y fueron a cambiarse. Entraron juntos al mismo cuarto pequeño, había un tocador grande con luces, espejo amplio y muchos artículos de belleza que quizás querrían usar para retocarse un poco. A un lado estaban colgadas las vestimentas que usarían para la segunda mitad de la noche.
Lo que no había, era un lugar privado para cambiarse.
—Tienen quince minutos —les recordó la chica del staff antes de cerrar la puerta del vestidor e irse.
¿Qué pretendía? ¿Que se desnudaran uno en frente del otro?
—Al fin a solas —suspiró Wang Yibo. Ambos habían estado muy tensos frente a las cámaras.
—Al fin —Xiao Zhan soltó un pesado suspiro y dejó caer sus hombros. Miró a su amigo y sonrió.
—Zhan Ge ¿Me extrañaste? —preguntó con una sonrisa de medio lado.
—Más de lo que te imaginas —rio y se acercó a él. La diferencia en altura era poca, pero notable—. Tu cabello creció —extendió su mano hasta acariciar la nuca del menor, notando que debajo de esas extensiones su cabello ya era bastante largo de todas formas.
—Sólo un poco ¿Se ve mal?
Xiao Zhan alzó una ceja. Él siempre era seguro de sí mismo, desbordaba seguridad por los poros, pero cuando estaba frente a él se volvía lo que era en realidad: un joven de veintidós años ante uno de veintiocho mucho más experimentado y maduro.
—Te ves bien de cualquier forma —acarició con cariño su mejilla.
Los ojos de Yibo brillaron con emoción, sonrió levemente y apretó los dientes, conteniendo sus impulsos.
—Tú lo cortaste, lo tenías largo hace poco —notó, pero no lo acarició, se contuvo.
Xiao Zhan soltó una risita y se pasó una mano por el cabello, sí, hasta hace poco lo había traído un poco largo, se había descuidado un tanto, pero al saber que el equipo se reuniría de nuevo, se cortó el cabello para verse mejor.
—Deberíamos cambiarnos, el tiempo se acaba. Saldré y te daré privacidad, volveré en unos minutos.
—Zhan Ge ¿Te avergüenzas? —lo miró con alto grado de picardía, juguetón.
El aludido entornó los ojos y los rodó, gesto que tenía por costumbre cuando Yibo se comportaba infantil durante las filmaciones.
—Si a ti te da igual… —se encogió de hombros, dio media vuelta y caminó hacia el perchero donde estaba su ropa. Se quitó el saco blanco y comenzó a desabrocharse la camisa, todo bajo la atenta mirada del menor, éste no le apartaba los ojos de encima, no podía.
—¡Wow!
Xiao Zhan miró por encima de su hombro desnudo, después giró su cuerpo por completo hacia Yibo. Este pudo verlo mejor y silbó.
—Zhan Ge, es verdad que estás yendo al gimnasio —observó su torso mucho mejor formado, sus brazos estaban perfectos, delgados, pero con sus músculos correctamente marcados—. Pero te falta trabajar un poco más el abdomen.
Xiao Zhan soltó una risa y negó con la cabeza.
—Estoy en proceso todavía —suspiró y se puso rápidamente la nueva camisa—. Deberías cambiarte.
—Sí —no le hizo caso, siguió parado observándolo.
—¿No te vas a cambiar? —lo miró con reproche.
—En un momento.
—¿Qué tanto ves? —se desesperó.
—A Zhan Ge —admitió sin pena, viendo cómo se quitaba el pantalón blanco y quedaba solamente en una ropa interior del mismo color. Wang Yibo jamás creyó que admitiría que un bóxer blanco se veía sexy, pero en él vaya que así era.
—¡Ya cámbiate! —ocultó su vergüenza lanzándole su camisa usada.
Yibo la tomó en el aire y rio.
—Sí, sí. Está bien —se giró y comenzó a cambiarse también—. Zhan Ge.
—¿Qué?
—También me estás viendo mucho.
El aludido se congeló en su lugar ¡Lo había descubierto! ¿Pero cómo?
—Te veo por el espejo —respondió a su muda pregunta.
Sin pena alguna (incluso un tanto desvergonzado) se quitó la camisa y el pantalón viendo a su amigo de frente, poniéndolo incómodo.
—Desvergonzado —murmuró, girándose hacia el tocador para acomodarse un poco el cabello.
—Esa es mi línea.
Xiao Zhan no se esperaba esa respuesta, se echó a reír y Wang Yibo se contagió. No podía evitarlo, estaba muy feliz de ver nuevamente a Xiao Zhan. Había intentado ocultar esa felicidad cuando lo vio por primera vez esa noche, pero fue imposible. Yibo lo había observado desde que llegó, pero decidió hacerse el desentendido, y al final no le funcionó del todo, pues cuando Xiao Zhan caminó hacia él, Yibo lo miró y le sonrió con nerviosismo. Se había reprendido mentalmente por ser tan tonto.
—¿Cuándo te irás? —preguntó Xiao Zhan mientras se arreglaba un poco el cabello, dándole la espalda y perdiéndose de la deliciosa vista del cuerpo semidesnudo del menor.
—El veintinueve —respondió.
—¿Y qué harás el veintiocho?
—Zhan Ge, hoy es veintiocho.
—¿Qué? —alzó una ceja y se giró para mirarlo, alcanzó a ver que se subía la bragueta del pantalón, ya por completo vestido.
—Tonto, hoy es veintiocho.
—Oh… cierto —parpadeó confundido.
—¿Qué te sucede? —lo miró con sospecha. No era normal que fuera tan distraído.
—Nada, nada —sonrió—. ¿Estás listo para tu presentación?
—Sí —sonrió de lado—. ¿Y tú?
—También —suspiró—. La verdad ya quiero que esto termine —bostezó ampliamente antes de notar que el flequillo del otro le estaba picando un ojo—. Déjame ayudarte —lo jaló hasta el tocador, lo sentó en la silla y tomó un peine para acomodar ese rebelde cabello.
Wang Yibo se dejó hacer, sonriendo al tener el rostro concentrado de Xiao Zhan a centímetros del suyo. Vio cómo se mordía el labio mientras lo peinaba con dedicación.
—Listo —sonrió y lo giró hacia el espejo.
—Wow… quedó mucho mejor —miró su cabello—. Gracias Ge Ge.
—De nada, Di Di.
Ambos soltaron risas traviesas.
—Zhan Ge, tienes una agujeta suelta —señaló su zapato.
—Oh… —se agachó y procedió a atarla, pero se mareó en el proceso y cayó de sentón al piso, la caída fue muy leve y suave, pues ya estaba agachado, pero sí se desconcertó cuando toda la habitación le dio vueltas.
—¡Xiao Zhan! ¡Xiao Zhan! —llevaba varios segundos hablándole, pero el aludido no reaccionaba del todo, sólo miraba a su alrededor con cierto desconcierto.
—Lo siento… ¿Qué? —se llevó una mano a la cabeza.
—Estás muy pálido —se asustó—. ¿Qué te pasa? —nunca lo había visto así.
—Sólo es cansancio —intentó incorporarse, pero el otro no se lo permitió.
—No te esfuerces. Buscaré a algún paramédico, necesitas ver a un doctor.
—Hey, no —tomó su muñeca antes de que se alejara y le sonrió con suavidad—. Yibo, no es necesario, no quiero armar un escándalo.
El menor apretó los labios con impotencia, se agachó de nuevo frente a él y puso ambas manos sobre sus hombros.
—No voy a dejar que salgas así.
Xiao Zhan abrió los ojos con asombro, no conocía ese lado sobreprotector de él.
—¿Tienes algo de comer? —preguntó de pronto, desconcertando al menor.
—Uh… sí —sacó una pequeña barra de chocolate que traía en el bolsillo. Solía hacer eso porque lo eventos de ese tipo eran largos, y siempre le daba hambre, así que cargaba con dulces para aguantar un poco mejor.
—¡Perfecto! —tomó el chocolate y le dio una mordida, todo bajo la atenta y desconcertada mirada del otro. Eso sólo le dio a entender algo a Yibo.
—No es la primera vez que te pasa —murmuró.
Xiao Zhan le restó importancia y se puso de pie con la ayuda de Yibo.
—Tu agujeta sigue suelta. No te muevas —se arrodilló frente a él y le abrochó el zapato.
—Gracias —sonrió.
Cuando Yibo se incorporó, notó que el color había vuelto al rostro de su amigo. Sólo necesitaba azúcar.
—¿Estás haciendo una dieta rigurosa o algo? —preguntó con cara de fastidio.
Xiao Zhan se rio a lo grande.
—No, claro que no.
Wang Yibo estaba frustrado, necesitaba saber más de él, pero Xiao Zhan no se lo ponía fácil. La información que sacaba de él era a cuentagotas.
—Ten —sacó otras dos barritas de chocolate de su bolsillo interno del saco—. Y si te sientes mal, dímelo de inmediato —lo apuntó con un dedo, casi amenazador.
—¿En serio siempre cargas con tantos dulces? —preguntó, asombrado.
Yibo asintió.
—¿Hacías lo mismo durante el rodaje?
De nuevo asintió.
—¡¿Y por qué no me compartías?! —lo golpeó con el puño en el brazo mientras reía. Yibo le dedicó una linda sonrisa.
—Porque ya eras bastante glotón y te la pasabas comiendo chatarra.
Xiao Zhan no podía refutar aquello.
—Veamos que más tienes —posó sus manos en el pecho del menor, comenzó a palpar sin recato todo su cuerpo en busca de golosinas. Comenzó por el pecho, luego sus costados, bajó a los bolsillos delanteros del pantalón y terminó buscando en los traseros.
El rostro y las orejas de Wang Yibo enrojecieron. Carraspeó con algo de incomodidad al sentir las manos de su Ge Ge sobre el trasero.
—¡Oh! ¡Lo siento! —se apenó demasiado al ser consciente de lo que hacía—. Oh no, no ¡En verdad lo siento! —se echó a reír con el mismo nerviosismo que mostró un año atrás al escribir sus nombres juntos cuando practicaban caligrafía.
Wang Yibo no dijo nada, sonrojado, lo golpeó con el puño repetidas veces en los brazos. Xiao Zhan aceptó su castigo mientras reía.
—¿Ya estás listo? Volvamos —sugirió el mayor cuando la vergüenza del momento se disipó.
—Aún nos quedan cinco minutos —miró su reloj.
—¿Te quieres quedar aquí cinco minutos más? —alzó una ceja.
Wang Yibo suspiró y se plantó frente a él, sintió la diferencia de estatura, pero no le importó, invadió su espacio personal hasta que sus lociones se mezclaron deliciosamente.
—Si pudiera quedarme aquí, lo haría.
Entonces el mayor entendió.
—Las cámaras son muy molestas —murmuró Xiao Zhan.
—Sí, no pude saludarte como es debido allá afuera —finalmente acortó la distancia entre ambos y rodeó suavemente a Xiao Zhan por los hombros, en un tierno y cálido abrazo. El mayor sonrió y correspondió de inmediato. Sus pechos se juntaron y así ambos fueron conscientes del latir alocado de sus corazones.
Xiao Zhan posó ambas manos en la espalda de él y apoyó el mentón sobre su hombro, suspirando aliviado dentro de ese abrazo, sus brazos eran su refugio favorito.
—Ahora dime la verdad ¿Cómo has estado? —Wang Yibo se separó del abrazo y lo miró a los ojos con seriedad—. Sé sincero.
La expresión del otro entristeció ligeramente antes de suspirar.
Continuará…
Hola!
Quiero aclarar algo sobre esta historia:
En sí la historia tratará sobre la amistad entre los dos, veremos cómo se irán haciendo cada vez más cercanos. Se tratará de sus problemas diarios como idols y lo difícil que es tener una relación o una vida a parte de su trabajo. Ambos encontrarán su relación de "amistad" como un oasis dentro de lo caóticas que son sus vidas ajetreadas.
Uno de ellos será el primero en darse cuenta de sus sentimientos románticos por el otro (No diré quién, ustedes hagan sus teorías) y ahí las cosas se complicarán un poco, ya saben, las normas del país y la tremenda homofobia, sin mencionar la toxicidad de los fans.
Pero cuando abran sus corazones y vean que el sentimiento es mutuo, las cargas se aligerarán para ambos y sólo se preocuparán por mantener aquel amor en secreto.
¿Será tan fácil como se imaginan?
Vaya que no.
Espero que disfruten leyendo esta historia tanto como yo lo hago al escribirla!
31/12/19
1:15 a.m.
