Capítulo 16: "Volando a Aspen"

La hora de abordar llegó, pero en esta ocasión el aeropuerto decidió hacer una inspección más antes de que los pasajeros abordaran. Tuvieron que hacer fila para que los registraran de nueva cuenta. El problema era que los estaban revisando de pies a cabeza.

Yibo inmediatamente se tensó ¡Todavía tenía el bóxer de Xiao Zhan en su chamarra!

Comenzó a sudar frío cuando el turno de ambos se acercaba.

—No quiero que nos vuelvan a registrar —se quejó Xiao Zhan—. La chica del primer registro me agarró el trasero.

—¿Qué? —salió de sus pensamientos—. ¿Te manoseó? —preguntó en voz baja, muy ofendido antes de mirar a la susodicha y apretar la mandíbula por el coraje repentino que sintió.

Xiao Zhan rio por su actitud y asintió.

—No quiero que me toque con una chica —miró la fila de personas y la cantidad de guardias que revisaban—. Pero creo que me va a tocar con ella de nuevo —resopló.

Yibo contó a las personas y sí, a Xiao Zhan le iba a tocar de nuevo con ella. No lo pensó dos veces antes de empujarlo detrás de él en la fila para que no le tocara la chica, en vez de ella sería un hombre al otro extremo. Sí, eso sería lo mejor, así no se daría cuenta de que le había robado la ropa interior, y de paso la chica no lo manosearía.

—¿Qué haces? —lo miró con molestia al ser empujado detrás de él.

—Yo primero.

—Que infantil.

Yibo no replicó nada.

—Oh… ya entiendo. Quieres que la chica te manosee. Wang Yibo, no te conocía así —lo codeó.

El aludido le dirigió una mirada indescifrable. Su cerebro procesó lentamente lo que le había dicho y terminó asintiendo con una sonrisa ladina muy coqueta.

—No tienes remedio —rodó los ojos.

Wang Yibo no quiso decirle sus dos motivos, así que simplemente pasó a la inspección y sonrió triunfante cuando vio que a su Ge Ge le tocó lejos de él.

La señorita que lo revisó, palpó con cuidado cada rincón del cuerpo de Wang Yibo, hasta que le pidió que se quitara la gorra y cubrebocas, ahí fue cuando sus ojos casi se le salieron al reconocerlo.

Maldición —pensó Yibo, rodando los ojos y apretando la mandíbula.

—Wang Yibo —murmuró la chica en un susurro. Los ojos le brillaron.

El aludido asintió con la cabeza, pero ni siquiera le dedicó una sonrisa.

—¿Sabes? ¡Xiao Zhan también está aquí! —le dijo en un gritillo contenido, ella no quería que nadie más se enterara.

Yibo la miró con cara de pocos amigos, estuvo a punto de decirle: "Sí, y yo seque tú lo manoseaste". Pero se contuvo con dificultad.

—¿Van en el mismo vuelo? —preguntó ella mientras seguía inspeccionándolo lentamente.

Yibo se encogió de hombros con indiferencia.

—Porque si es así, puedo hacer que ambos se sienten juntos. Los puedo ayudar.

Oh… eso se le hizo un gesto amable de su parte, se sorprendió, pero supo disimularlo muy bien.

—No lo sé ¿Ya terminaste? —preguntó al ver que seguía palpándolo, incluso en sitios donde ya lo había hecho.

—Sí… —se detuvo cuando sintió un bulto dentro de la chaqueta de él. Metió la mano para ver qué era, pero Yibo la detuvo al instante.

—No lo hagas —le apretó un poco la muñeca, tocándola como si tuviera algo contagioso.

—Ahora con mayor razón tengo que hacerlo ¿Traes algo prohibido ahí?

Vaya que sí —pensó—. Te lo mostraré, pero no digas nada —masculló entre dientes. Metió la mano a su chamarra y sacó sólo una parte de la prenda—. Olvidé meterlo a mi maleta.

Las mejillas de la chica se pusieron de un rojo intenso.

—Oh… está bien, está bien. Ya puedes pasar —se hizo a un lado.

Yibo rio internamente, si tan sólo supiera de quién era esa prenda y cómo la había conseguido.

Se puso de nuevo la gorra y su cubrebocas antes de ingresar al avión, miró de reojo a Xiao Zhan y frunció el ceño al ver que lo inspeccionaban. Le molestaba ver cómo lo tocaban.

Cada uno llegó a su asiento en diferentes momentos. Intentaron no dirigirse la palabra y tampoco la mirada hasta que el avión fue abordado por completo. Se sintieron felices al ver que no iba del todo lleno, y en su mayoría eran señores y adultos que quizás no los reconocerían.

Les esperaban doce horas de vuelo antes de aterrizar en Colorado. Al principio se mantuvieron en completo silencio. Estaban poniendo todo de sí para no ser reconocidos. Una vez que cerraron la puerta del avión, descubrieron con alegría que además de no ser un vuelo muy concurrido, no había nadie detrás de ellos, tampoco a un lado. Eso les dio mucha tranquilidad.

Cuando despegaron, comenzaron a charlar tranquilamente de tonterías. Era la primera vez que compartían un vuelo juntos sin la atención de todos sobre ellos ¡Estarían doce horas sentados uno junto al otro!

—Ge Ge. Tengo hambre.

—Yo también —frunció los labios—. ¡Oh! Casi lo olvido —tomó su mochila y rebuscó en ella hasta que encontró unas galletas.

—Que rico —le robó un par de ellas justo cuando abrió el paquete.

—Nunca había tomado un vuelo tan largo.

—¿En serio? —se asombró.

—De hecho, nunca he ido a Estados Unidos.

—¿¡Qué!? —no podía creerlo.

—Será mi primera vez —sonrió con dulzura mientras mordía una galleta.

Yibo tragó con dureza cuando lo escuchó decir aquello, en ese tono nada provocador, pero lo suficientemente lindo como para que su mente pervertida le diera otro sentido.

—¿Ya habías ido antes?

Yibo asintió.

—Conozco Nueva York, Los Ángeles y Aspen.

—¿Ya has hecho snowboarding en Aspen?

—Sí, por eso decidí comprar una cabaña ahí. Bueno, mi agente casi me obligó. Dijo que debía tener un lugar al cual poder escapar cuando las cosas se pusieran críticas con el trabajo —sonrió de lado—. Jamás imaginé que la estrenaría contigo.

—¿No conoces tu cabaña?

—No. Wen Pei la compró "según mis gustos", pero no he tenido la oportunidad de ir.

—¿Mucho trabajo?

—Sí.

Xiao Zhan se rio.

—Y dices que yo soy el adicto al trabajo —tomó otra galleta y le ofreció más a Yibo.

—Estamos igual, admítelo.

—Más o menos —se quedó pensando un momento—. Yibo.

—¿Mh?

—¿Qué tal está tu inglés?

—Bastante bien ¿Por qué? —lo miró sin entender.

—Uhm… tengo mucho de no practicarlo.

Yibo se asombró.

—¿En serio? —rio—. Bien, comencemos a practicarlo ahora mismo —le dijo, en inglés.

—No, esperemos a llegar allá —se quejó. Le daba pereza pensar en esos momentos.

—Respóndeme en inglés.

Refunfuñando, Xiao Zhan terminó aceptando.

—Bien, bien —suspiró—. ¿De qué quieres platicar?

La mente de Yibo se quedó en blanco.

—Platícame de tus exnovias.

—¿Eh? No, no quiero hablar de eso —frunció el ceño.

—¿Por qué? ¿Tienes un historial muy largo?

—A decir verdad, es bastante corto —rio—. No hay mucho qué decir —se puso algo tenso. Yibo lo notó y prefirió dejar ese tema para después.

—Wow, Zhan Ge, tu inglés es muy bueno.

—¿Tú crees?

Seguían hablando en inglés.

—Absolutamente —lo miró con una sonrisita dulce y bonita—. ¿Sabes hablar otro idioma?

—Bueno, se hablar en el dialecto de Chongqing.

—Vaya, es un dialecto muy lindo según tengo entendido.

—En realidad no, es muy brusco el acento.

—Enséñame.

—Te quiero, Wang Yibo —respondió en su lengua, sin embargo, el menor no entendió el significado de las palabras.

—No es cierto. O al menos contigo suena adorable.

—¿Me estás diciendo adorable? —rio.

—Lo eres.

—Tonto —sus mejillas se tiñeron de rosa.

—¿Ves? —pellizcó su mejilla—. Adorable.

Xiao Zhan le pegó en el brazo.

—Ya cállate. Ten, come otra galleta.

Yibo tomó la galleta, pero siguió riendo.

—¿Qué haremos en toda esta semana? tenemos que aprovecharla al máximo —dijo Yibo, tratando de organizar desde ahora sus días, no quería desperdiciar ni un segundo.

—No lo había pensado —comenzó a hacer cálculos—. Pero llegaremos al amanecer.

—Oh… tampoco lo había pensado.

—El jetlag será terrible.

—¿Trajiste tus medicamentos para dormir?

—Sí.

—Bien, me compartirás.

Xiao Zhan se echó a reír.

—De ninguna manera.

Si Yibo tomara eso, sería imposible que despertara en la mañana, pues sin tomar nada ya era bastante difícil que saliera de la cama.

A pesar de todo, el tiempo se les fue relativamente rápido. Por primera vez tuvieron todo el tiempo del mundo para charlar, jugar y divertirse uno junto al otro sin preocuparse por nada más. Fue así hasta que a Yibo comenzó a darle mucho sueño.

—Es mejor que durmamos ahora.

—Zhan Ge, no puedo dormir en aviones —se quejó.

—¿Por qué no?

—¿Y si nos estrellamos? —lo decía muy en serio. Xiao Zhan se abstuvo de hacer cualquier broma.

—Eso no sucederá. Yibo, eres muy nervioso.

—Un poco.

—¿Quieres dormir? —palmeó su hombro.

—¿En serio?

—Sí.

Yibo tuvo una mejor idea. Se quitó el cinturón de seguridad y la gorra, levantó el descansabrazos que separaba ambos asientos y usó el cojín de peluche que Xiao Zhan llevaba a todas partes, lo puso sobre el regazo de su dueño para poder descansar ahí su cabeza.

—¿Cómodo? —preguntó entre risitas cuando Yibo terminó de acomodarse.

—Mucho —suspiró largamente—. ¿No te molesta? —giró su cabeza sobre su regazo y lo miró desde abajo.

—Para nada —le sonrió de lado antes de comenzar a acariciar su cuero cabelludo.

—Oh… sí, sigue así —soltó un suspiro cargado de placer. Los dedos de Xiao Zhan hacían magia.

El mayor soltó una risita adorable al ver que Yibo disfrutaba de eso tanto como él. No se había dado cuenta, pero el corazoncito de Wang Yibo parecía querer salirse de su pecho, pues ¡Estaba acostado sobre el regazo de Xiao Zhan! Ese simple hecho lo hacía sumamente feliz.

No pasó mucho antes de que cayera rendido al sueño. Xiao Zhan se percató de ello cuando sintió el cuerpo de Yibo por completo flojo. Si moviera su brazo, éste caería completamente sin fuerza a su lado. Se encontraba en un sueño muy profundo.

Xiao Zhan estuvo acariciando su cabello por largo rato, relajándose al hacerlo hasta que él también se quedó bien dormido, con una mano sobre la cabeza de Yibo y otra descansando sobre su cintura, cuidando que no cayera.

Horas después, Yibo despertó y sonrió al alzar la mirada y encontrar a su Ge Ge durmiendo, cuidando aún en su sueño que no fuese a caer de su regazo.

Con una linda sonrisa se incorporó con cuidado hasta quedar sentado, jaló a Xiao Zhan para que fuera su turno de descansar sobre su regazo y se quitó el suéter para cubrirlo con él.

Lo acarició con cariño y suma dedicación.

—Uhm… —despertó al sentir que lo cambiaron de posición. Abrió sus preciosos ojos y lo vio—. ¿Yibo?

—Shh… —acarició su cabello—. Descansa Zhan Zhan. Yo cuidaré tu sueño ahora.

El aludido cerró los ojos y esbozó una preciosa sonrisa adormilada.

—Gracias Bo Di —tomó su mano y la agarró para tener algo de lo qué abrazarse mientras dormía. Eso sorprendió a Yibo, pero no se la negó, le prestaría su mano el tiempo que fuese necesario, sin importar que ésta terminara horas más tarde llena de saliva. Sí, ni siquiera eso le importó.

Horas más tarde llegaron al aeropuerto de Denver, Colorado. El cielo aún estaba oscuro, el sol apenas comenzaba a salir por el horizonte cuando el avión tocó tierra.

Los dos se levantaron y estiraron sus músculos adoloridos por tantas horas de viaje. Esperaron a que los dejaran bajar, y mientras eso sucedía, Xiao Zhan se puso un audífono y escuchó música tranquila.

Aguardaron a que todos los pasajeros abandonaran el avión para salir al final, tranquilos y sin prisa. El aeropuerto no contaba con túneles que se conectaran al avión, así que tuvieron que bajar por unas escaleras al aire libre.

—Zhan Ge, cúbrete bien, está haciendo bastante frío —notó Yibo al asomar la cabeza fuera del avión. Comenzó a bajar, seguido de Xiao Zhan, quien se detuvo a medio camino—. ¿Zhan Zhan? —inquirió al ver que no lo seguía.

Yibo lo vio y quedó embelesado. El viento le pegaba suavemente en la cara, agitando los cabellos lisos que se asomaban por debajo de su gorro. Tenía la mirada fija y perdida en el lejano horizonte.

—Es hermoso… —murmuró Xiao Zhan, apreciando el precioso paisaje. El sol del amanecer se asomaba poco a poco entre las montañas nevadas. El cielo estaba teñido de curiosos tonos lilas y magentas, iluminando todo a su alrededor con esa vibra cálida, muy agradable—. Ven —le dijo a Yibo sin apartar la mirada del paisaje. El aludido subió un par de escalones para alcanzarlo, y cuando lo hizo, Xiao Zhan le extendió uno de sus audífonos. Yibo se lo puso sin preguntar, no quería arruinar el bello momento que su Ge Ge parecía atravesar.

Apenas se puso el audífono, una preciosa melodía inundó sus sentidos. Fue abrumador el sentimiento que lo golpeó al combinar esa sublime vista con esa canción.

Ahora entendía por qué Xiao Zhan parecía haber quedado en shock.

Los dos veían el amanecer desde la altura de esa escalera mientras escuchaban la introducción de "Saturn".

Yibo dejó caer sus brazos a los costados, totalmente atrapado por el momento. Pero al hacerlo, su mano rozó accidentalmente la de Xiao Zhan, éste no la retiró y Yibo tampoco, al contrario, la movió un poco para tener más contacto con él. Sin embargo, no se animó a tomarle de la mano a pesar de que se moría por hacerlo. Fue lo único que le faltó para hacer de ese momento único más perfecto.

—¡Hey! Ustedes dos, ya bajen de ahí.

El bello momento fue interrumpido por un oficial del aeropuerto. Pero ya a ninguno le importó, pues su alma estaba recargada con buenas energías después de haber experimentado tal instante.

—Dios… Zhan Ge ¿Qué canción es esa? —estaba asombrado.

—"Saturn" de Sleeping at Last —sonrió, sus ojitos demostraban un cúmulo muy hermoso de emociones—. Lo siento, tuve que compartirlo contigo. Sentí que la canción iba perfectamente con el paisaje, fue una gran coincidencia que saliera en ese momento.

—Fue muy oportuna —se quitó su cubrebocas y se lo puso a Xiao Zhan—. Cúbrete bien, hace frío —se lo puso con tal cariño y cuidado, que el otro se quedó sin habla. Xiao Zhan inhaló, notando que el olor de Yibo estaba impregnado en ese cubrebocas. Si lo pensaba bien… era como darse un beso indirecto. Nadie compartía cubrebocas, nunca, sólo personas con una íntima relación (Y a veces ni siquiera ellos).

—Entremos rápido, hay que ir por Nut, la pobre debe estar muy asustada.

—¡Nut! —se sintió un pésimo padre al haberla olvidado por unos momentos—. ¡Vamos! —tomó a Yibo de la mano y lo jaló para ir en busca de la entrega de equipaje.

Yibo se asombró por la acción, pero no replicó nada, al contrario, apretó esa linda mano entre la suya, recibiendo su calor.

En ese aeropuerto pudieron ser un poco más descuidados con sus identidades, pues realmente nadie sabía quiénes eran ellos. Tuvieron una libertad que en Asia no poseían.

El menor notó que Xiao Zhan se veía muy ansioso por recoger a Nut.

—Tranquilo, en un momento la traerán.

Xiao Zhan le sonrió.

—Lo sé, pero aun así estoy algo preocupado. Además, me muero de ganas de ir al baño.

—Oh… —Yibo entendió por qué daba pequeños brinquitos, le parecía adorable, pero al mismo tiempo le daba mucha risa—. Ve al baño, yo me quedaré aquí a recogerla.

—No, quiero ver que esté bien —estiraba su cuello todo lo posible, esperando a que los trabajadores del aeropuerto se la entregaran.

—Mira, ahí está —señaló la caja grande para viaje en la que venía esa pequeña gatita.

Xiao Zhan se llenó de alivio al verla a lo lejos, se veía bien y muy tranquila.

—Ve al baño, yo iré por ella.

—Bien —le palmeó el hombro y salió corriendo en busca de los sanitarios.

Yibo recogió a Nut y fue a sentarse con ella mientras el otro volvía. Aprovechó ese momento a solas para convivir con ella.

—Hola, Nut —metió un dedo a la caja de traslado, Nut lo miró, estiró su cuello y olfateó ese dedo antes de lamerlo y posteriormente ignorarlo. Con ese gesto ya le había dado su dosis diaria de cariño, no estaba dispuesta a dar más. Pero para Yibo fue más que suficiente después de ver que era arisca con cualquiera que se le acercara.

Xiao Zhan se les unió después de unos minutos, a lo lejos vio la convivencia entre ambos y se sintió feliz.

—¿Vaciaste la vejiga?

—Por completo —se veía bastante aliviado. Se acercó a su hija gatuna para comprobar que estuviera bien, y le hizo mimos que ella aceptó con gusto. Enseguida miró a su acompañante y le sonrió—. Vamos por nuestras maletas —fue su turno de tomar la mano de Yibo para llevarlo a la banda de equipaje. Nuevamente, él aceptó con gusto ese gesto.

Aún era demasiado temprano, pero ya había movimiento en el aeropuerto. La gente iba y venía, todos centrados en su propio mundo, nadie se fijaba en las manos unidas de esos dos.

Después de recoger sus maletas, los dos salieron del aeropuerto y tomaron un taxi. Yibo no conocía su cabaña, así que sólo le dio la dirección al taxista y éste se encargó del resto.

Los dos iban en las ventanas del asiento trasero mirando todo a su alrededor con impresión, la vista era preciosa. Nut iba en el asiento del centro, mirando lo poco que alcanzaba y algo inquieta por el movimiento del auto.

El taxi comenzó a subir la montaña. Los dos comenzaban a preguntarse hacia dónde iban, pues no veían ninguna cabaña alrededor. Se preocuparon al verse en medio de la nada.

—Son nuevos aquí ¿Verdad? —preguntó el taxista.

Ambos asintieron.

—No se asusten, pronto comenzarán a ver cabañas. Lo que sucede es que están muy bien escondidas entre los pinos. La idea de este lugar es pasar desapercibido junto con la naturaleza. Así que cada residencia está muy separada de otra. No encontrarán vecinos alrededor de mínimo dos kilómetros.

Y el taxista tenía razón, poco a poco fueron descubriendo cabañas ocultas en el camino, conforme más subían, más ostentosas y elegantes eran. Parecían todo, menos "Cabañas".

Después de estar subiendo pro largo rato, llegaron a su destino.

—Wow… ¡¿Llamas a esto una "cabaña"?! —le preguntó a Yibo con sorpresa cuando vio la casa frente a ellos. Si bien no era tan ostentosa como el resto, sí era muy impresionante. Sus paredes externas eran de madera muy gruesa para aislar el interior del frío, el techo era de dos aguas, muy alto al igual que los enormes ventanales que se alcanzaban a ver desde la fachada.

—No tenía idea de cómo era —le recordó, bajándose del taxi y asombrándose también. ¿Acaso eso que se veía en un costado era una terraza?

Era demasiado, mucho más de lo que ambos esperaban. Se habían imaginado que sería una cabaña pequeña y sencilla. Vaya que no.

Entraron con emoción y recorrieron todo el interior. Descubrieron que podrían vivir ahí sin ningún problema, pues no le faltaba nada a ese lugar.

Xiao Zhan corrió hacia una gran puerta corrediza de vidrio, la abrió y fue a dar a esa terraza trasera que legaba hasta el costado de la cabaña.

—¡Wow! —exclamó cuando vio la vista tan impresionante que tenían desde esa terraza—. ¡Es increíble!

—¡Wow! —exclamó, igual de impresionado. Luego miró hacia un lado y descubrió un jacuzzi—. ¿Pero qué demonios…?

Xiao Zhan se echó a reír al ver que en verdad el pobre no tenía idea de lo que había comprado.

—Ahora entiendo porque Wen Pei canceló mis vacaciones a Europa. El maldito se gastó todo en esta casa.

Xiao Zhan rio más fuerte.

—Es precioso, el lugar es precioso —su rostro estaba iluminado con una felicidad tan radiante que podría iluminar cualquier lugar.

La molestia con Pei se le pasó al ver ese lindo rostro tan feliz. Entonces recordó que estaría en ese lugar de ensueño una semana entera, a solas con Zhan Zhan. Eso terminó por deleitar más a su corazón.

Estaban fascinados con el lugar. La mitad de la cabaña tenía un segundo piso con más habitaciones además de las que había en la planta baja. Desde ese segundo piso había vista desde un pasillo hacia la sala, haciendo ver los techos bastante altos y el espacio más amplio con ese piso estilo mezzanine. La sala contaba con una gran chimenea y una televisión perfecta para ver películas de terror en la noche. La cocina, Xiao Zhan quedó fascinado con ella, también con la terraza y todo lo que veía a su alrededor.

—¡Yo elijo habitación primero! —Yibo salió corriendo como desquiciado rumbo al segundo piso.

Xiao Zhan lo miró y le frunció el ceño.

—¡Hey! ¡Yo quiero la más grande! —salió corriendo tras él.

—Yo quiero esta —se paró bajo el marco de la puerta, impidiéndole la entrada a Xiao Zhan.

—¿Por qué? —intentó asomarse, pero no se lo permitió—. ¡Tiene chimenea! —se asombró. Era la habitación más grande, con chimenea, televisión y una cama King size.

—No te la cederé, pero puedes dormir conmigo si quieres.

—Sí, ajá —lo miró feo antes de entrar a la habitación de al lado y descubrir que era igualmente hermosa, pero mucho más sencilla—. Me quedo con esta —sonrió—. Este lugar es demasiado grande para sólo dos personas.

—Wen Pei decía que sería un buen lugar para hacer fiestas.

—¿Me invitarás?

—Serás el primero —sonrió.

Mientras charlaban en medio del pasillo, escucharon un fuerte maullido en tono de reclamo.

—¡Nut! —Xiao Zhan salió corriendo escaleras abajo. La había dejado dentro de la jaula.

—¡Que mal padre eres! —exclamó Yibo, viéndolo desde el segundo piso.

—Lo sé —se mortificó—. Oh Nut, lo siento —la sacó y la abrazó contra su pecho. Ella se dejó hacer y se restregó un poco contra él mientras Xiao Zhan le hacía bastantes mimos y cariños. Fue ahí cuando por primera vez en su vida, Yibo deseó ser esa gata.

Continuará…

Capítulo doblemente largo. Espero que les haya gustado.

¡¿Cuál fue su parte favorita?!

Pd: En el grupo les daré algunos adelantos de los siguientes capítulos. ¡Gracias por todo!

31/01/2020