Capítulo 18: "El latir de tu corazón"

No tuvo corazón para confesarle que no soportaba las películas de miedo. Simplemente asintió y se sentó mejor a su lado en el sofá.

El día estaba muy nublado y nevaba fuertemente. El clima se había descompuesto bastante, logrando con eso que el día de películas fuese aún más perfecto, pues aunque quisieran salir no podrían hacerlo debido a esa tormenta.

Yibo comenzó a sentir miedo, los grandes ventanales les dejaban ver la tormenta, el cielo estaba ennegrecido y casi parecía de noche a pesar de que era bastante temprano aún. En la cabaña estaba encendida sólo la luz de la cocina y Yibo estaba inquieto, saltaba de miedo cada cinco minutos porque la película era terriblemente espantosa. Trataba de contenerse todo lo posible para no pasar vergüenzas frente a su Ge Ge, pero en una escena simplemente no lo soportó y terminó tapándose el rostro y soltando un pequeño grito.

Entonces sintió un peso sobre su hombro. Quitó sus manos del rostro y vio la expresión bastante divertida de Xiao Zhan.

Oh no…

—No me digas que te da miedo —contuvo la risa, pero Yibo entrecerró sus ojos unos segundos y luego de pensarlo negó rotundamente con la cabeza. Xiao Zhan se echó a reír—. Miedoso.

—¿Tú no tienes conciencia? —señaló la pantalla y los horribles zombies que salían en ella.

—Es ficción.

—Sí, pero… —no tuvo argumentos contra eso, así que optó por ser sincero—… sí me da miedo.

Pensó que Xiao Zhan se burlaría más y se aprovecharía de eso. Pero fue todo lo contrario. Se sorprendió al ver que tomaba el control y quitaba la película.

—Gracias —suspiró, lleno de un alivio inmenso.

Xiao Zhan no dijo nada, sólo le sonrió de una manera bonita antes de poner Bob Esponja para equilibrar la situación.

—¡Oh! ¡Excelente elección! —alabó Yibo.

—¿¡Verdad que sí?! —se emocionó. Ahora sí, ambos se entretuvieron un largo rato, riendo como un par de niños tontos, imitando las voces de los personajes y repitiendo las líneas que ya se sabían.

Fue hasta que pasó de medio día que ambos se cansaron del sofá, se levantaron y estiraron sus músculos, nuevamente tenían hambre. Esta vez fueron a la cocina por lo primero que se encontraron y comieron en la sala, viendo películas de Studio Ghibli y sufriendo con el final abierto de "El Viaje de Chihiro".

A la mitad de la tarde, Yibo comenzó a cabecear, estaba sentado junto a Xiao Zhan, en el mismo sillón. Éste se dio cuenta de que se estaba quedando dormido y sonrió, acercándole su hombro para que cayera sobre él. Y así fue, poco después terminó con su mejilla sobre el hombro de Zhan Zhan.

Adorable —pensó. Se quedó inmóvil por largo rato para no despertarlo, hasta que comenzó a sentir que su cuerpo le dolía por estar en la misma posición—. Lo siento —le dijo mentalmente antes de irse deslizando en el sillón hasta quedar recostado a lo largo de éste.

Para sorpresa de Xiao Zhan, Yibo ni se inmutó. Aprovechó para acomodarlo sobre él, así quedó recostado sobre su pecho, durmiendo plácidamente.

Que sueño tan profundo —pensó al notar que no se despertó a pesar de todo el movimiento. No podía dejar de pensar en lo adorable que era. Estaba completamente sobre él, podía sentir todo su peso encima, al igual que su respiración acompasada y profunda. Bajó la mirada y vio cómo su mejilla estaba aplastada contra su pecho, haciéndolo ver chistosamente adorable. Se tuvo que morder los labios para no soltar una exclamación de ternura.

Lo que no pudo contener, fue el impulso de rodearlo fuertemente con sus brazos para impedir que se fuera a caer.

Se estiró con comodidad, pero al hacerlo, sintió que sus pies rozaban con los de él. Estaban desparramados sobre ese sillón, en una posición bastante… comprometedora.

Por su cabeza pasaron muchos pensamientos que lo asediaban desde hace algún tiempo.

—Wang Yibo, Wang Yibo —suspiró en voz muy bajita mientras acariciaba su cabello.

Era increíble cómo ese chiquillo había logrado poner su mundo de cabeza, y ahora lo tenía ahí, durmiendo sobre su pecho, sintiendo su peso entero sobre él; era bastante agradable.

Desde su posición no podía ver tan claramente su rostro, pero sí lo suficiente para acariciarlo sin terminar picándole un ojo.

El corazón de Xiao Zhan estaba acelerado, su emoción por estar así con él era tanta, que no pudo prestar más atención a la película. Sólo podía concentrarse en acariciarlo y darle pequeños mimos.

Muy pronto el sueño también lo invadió y terminó durmiéndose. Eso sí, lo apretó más fuerte contra él para asegurarse de que no se caería.

Pasaron un par de horas antes de que Wang Yibo abriera los ojos perezosamente. Al principio no reconoció dónde estaba, tampoco sobre qué estaba acostado. Tardó un poco en espabilarse, pero cuando lo logró, una inmensa sorpresa lo invadió. El aroma de Xiao Zhan había llenado sus sentidos de golpe, el calor de su cuerpo era tan real y cercano que provocó un pequeño corto circuito en su sistema, pues se había dado cuenta de que estaba dormido sobre él.

¿Cómo demonios habían terminado así?

Y eso no era todo, Xiao Zhan lo rodeaba con sus brazos cariñosamente, podía sentir una mano de él sobre su nuca y otra sobre su cintura.

No quería moverse ¡No quería siquiera respirar!

Necesitaba alzar el rostro y comprobar si el otro estaba despierto o no, pero tenía miedo de hacerlo, descubrir su mirada, y que todo eso terminara. Estaba seguro de que en ese momento su rostro estaba completamente rojo, podía sentir sus mejillas arder y su pulso hasta los cielos.

Trató de calmarse, y cuando logró hacerlo un poco, se percató del tranquilo sonido de los latidos de Xiao Zhan, los percibía tan fuerte y claro que no tuvo dudas: estaba justo sobre su corazón.

Percibió también su respiración pesada y las cosquillas que ésta le hacía en su frente.

Yibo no se daba cuenta, pero cualquiera que los viera notaría sus ojos grandemente abiertos, sus mejillas sonrojadas y su respiración agitada. Incluso sus labios estaban ligeramente abiertos.

Se maldijo a sí mismo por permitir sentirse así de estúpido por alguien. Odiaba sentir ese amor tan inevitable, lo odiaba porque quería gritarlo a los cuatro vientos y no podía. Quería abrazarlo, despertarlo con un beso y decirle cuánto lo quería, pero no podía.

Apretó sus puños con una impotencia terrible. Entonces ocurrió, fue tan real como desconcertante.

—Yibo…

El aludido pegó un brinco al escuchar esa voz ronca en apenas un suspiro, no se lo había imaginado, lo había llamado.

No se atrevió a responder, sólo levantó la mirada con lentitud hasta darse cuenta de que seguía profundamente dormido. Un alivio inmenso lo invadió de inmediato. Apoyó su mentón sobre el pecho de Zhan Ge para poder observarlo de cerca.

Sonrió de medio lado.

Xiao Zhan era encantador, y no tenía que hacer absolutamente nada para serlo, le bastaba con existir.

—Yibo no… —habló entre sueños, apenas audible. Seguido a eso, soltó una risita agradable—… no, eso no. Idiota.

¿Qué estará soñando? —se preguntó Yibo mientras hacía hasta lo imposible para aguantarse la risa.

Apoyó ambas manos a los costados de Xiao Zhan, sobre el sillón, así se dio impulso y se arrastró a sí mismo un poco más hacia arriba para tener el rostro de él frente al suyo. Extendió su mano y le acarició una mejilla, después despejó su frente de cualquier cabello y sonrió. Tenía unas inmensas ganas de morderle la nariz, o una mejilla.

No quiso despertarlo, así que con cuidado se volvió a acurrucar, esta vez dejó su peso sobre el sillón y sólo apoyó su cabeza sobre el pecho de él.

Oh Dios —exclamó internamente al escuchar ese precioso corazón con tanta claridad. Se sentía tan afortunado en ese momento. No sabía dónde poner sus manos, estaba nervioso y temía que él despertara y se sintiera incómodo con su presencia tan cercana.

¿Qué más da? —puso una mano sobre su pecho y subió una pierna sobre las de él, aplastándolo. Total, si lo descubría en esa posición le echaría la culpa al sueño, diría que tenía un sueño tan profundo que no se dio cuenta, eso le serviría de excusa perfecta.

Pensando en eso, se atrevió a ser un poco más osado y pegó TODO su cuerpo al costado de él, no dejó ni un centímetro de distancia.

Wang Yibo no pudo volver a conciliar el sueño, se quedó inmóvil por largo rato, escuchando el corazón de Xiao Zhan y sintiendo el propio queriéndose salir del pecho.

Pensó que podría hacer eso todos los días y no se arrepentiría.

De pronto sintió que la respiración de Xiao Zhan ya no era tan pesada, se volvió ligera y comenzó a moverse.

¡Había despertado!

Yibo cerró los ojos y le hizo creer que seguía dormido. Sintió que Xiao Zhan se incorporaba un poco, pero luego se percató de su presencia y se quedó inmóvil. Si hubiese tenido los ojos abiertos, habría visto la bonita expresión que el otro le dedicó al descubrirlo durmiendo sobre su pecho.

Yibo sólo pudo sentir cómo suspiró pesadamente antes de volver a acomodarse como estaba, pero esta vez lo volvió a abrazar, y no sólo eso, lo rodeó por la cintura y acarició toda su espalda, dándole tiernos cariños y caricias.

No pudo más, abrió los ojos y entonces lo vio… Xiao Zhan tenía su mirada fija en él.

—Sabía que estabas despierto.

¡¿Lo sabía?!

Su rostro se puso casi morado por la vergüenza, lo primero que hizo fue ocultar su cara con lo primero que encontró, pero esto fue el pecho de él.

Mala idea, alzó el rostro y Xiao Zhan se echó a reír.

—¿Por qué te avergüenzas tanto? —su voz aún sonaba ronca por recién haber despertado, sus ojitos aún no los abría del todo.

—Lo siento —dijo en un hilo de voz. No sabía qué más decir, lo había atrapado.

—¿Por qué? —le sonrió, no quería que eso le avergonzara—. A mí no me molesta —se giró hasta cambiar de posición. Ahora era Yibo quien tenía a Xiao Zhan recostado sobre su lado derecho. Sintió cómo éste soltaba un pesado suspiro de satisfacción—. Aún tengo mucho sueño —restregó su mejilla contra el pecho de Yibo, sonriendo al escuchar sus alocados latidos.

Yibo de nuevo no sabía dónde poner sus manos, con la diferencia de que en esta ocasión no se atrevió a ponerlas en ningún lado. Se quedó rígido, inmóvil y nervioso.

—¿Quieres que me quite? —preguntó suavemente, temía incomodarlo aún más, pues sabía que estaba muy nervioso ya.

—¡No! —lo rodeó con su brazo, tocándolo con suavidad, casi como si pudiera romperse. Puso el brazo alrededor de su cintura, admirando una vez más lo delgada que ésta era.

Xiao Zhan esbozó una linda sonrisa y acomodó mejor su cabeza sobre el pecho de él. Yibo agradeció al cielo una y otra vez que eso estuviera sucediendo, y también el hecho de que Xiao Zhan no pudiera verle el rostro, pues lo sentía tremendamente caliente, estaba seguro de que tenía un inmenso sonrojo.

De pronto recordó que tenía que respirar, había dejado de hacerlo.

Agitado, bajó un poco el rostro hasta toparse con el suave cabello de Xiao Zhan, olía tan bien.

—¿Estás bien? —preguntó el mayor.

—Sí ¿Por qué? —intentó responder sin titubear, por poco no lo lograba. Su corazón se agitó más cuando sintió la mano de Xiao Zhan posarse sobre su pectoral izquierdo. Tuvo que morderse un labio para no decir nada.

—Tu corazón está como loco —se incorporó y lo miró, sonriendo con ternura al ver su expresión azorada—. ¿Te incomodo?

—Zhan Ge, me pones nervioso —fue muy sincero, incorporándose también y pasándose una mano por los cabellos, demostrando así su nerviosismo.

El aludido esbozó una preciosa sonrisa.

—No te voy a morder.

—Lo sé, es sólo que… —suspiró—…no sé cómo explicarlo.

—¿Es malo?

—¿Qué?

—Lo que sientes.

—No —sonrió de lado, aún agitado por su nerviosismo—. No lo es —aseguró.

Xiao Zhan se sintió feliz con esa respuesta, y sin decir nada, tomó la mano de Yibo y la llevó a su pecho.

—Yo también me siento feliz.

Yibo abrió los ojos con asombro al sentir esos latidos tan potentes. ¿Él también se sentía así?

Los dos se miraron fijamente por largos segundos que parecieron minutos. Yibo no apartó la mano de él hasta que sintió cómo se tranquilizó un poco.

Se sonrieron con el mismo sentimiento, mas no se atrevieron a hablar más sobre ello, ni mencionar el motivo de esos latidos tan alocados.

—Zhan Ge —dijo de pronto, rompiendo el hielo.

—¿Hm?

—¿Qué estabas soñando?

Inmediatamente las mejillas del aludido se tiñeron de rojo intenso.

—¡Wow! —rio con asombro, nunca lo había visto tan sonrojado.

—Nada, ¿por qué preguntas? —intentó sonar muy convincente.

—Eres pésimo mintiendo.

—Tú qué sabes —le sacó la lengua, eso ocasionó que Yibo riera.

—Decías mi nombre entre sueños, y te reías.

Si Yibo quería avergonzarlo, lo había logrado.

—N-no recuerdo qué soñaba.

¡Incluso logró hacerlo tartamudear!

—Mentiroso.

—Ya es tarde, Nut debe tener hambre —se levantó del sillón y fue en busca de su gata.

—Hey, no me cambies el tema.

—¡Iré a buscar a Nut! —salió corriendo de ahí.

Yibo se quedó en el sillón, riendo por todo lo recién ocurrido, había sido tan… inesperado.

En cuanto a Xiao Zhan… había corrido a su cuarto, pensando que encontraría ahí a su gata, pero no fue así. Terminó encontrándola en el cuarto de Yibo, acostada sobre la ropa que el otro había dejado tirada en el suelo. Era la ropa que había usado en el aeropuerto.

—¿A ti también te gusta Yibo? —preguntó en voz muy bajita, acuclillándose frente a ella para acariciarla.

La pequeña maulló en respuesta, ronroneando también ante el tacto de su dueño. Sí, a ella también le gustaba Yibo. Y además conocía su secreto, su sucio, sucio secretito.

Xiao Zhan se sentó en el suelo junto a Nut y suspiró pesadamente. Se llevó una mano al pecho y se reprendió a sí mismo por lo que había hecho momentos atrás. Había actuado por mero impulso, pero sin duda alguna la cara de Yibo no tuvo precio. Jamás olvidaría ese rostro avergonzado y sonrojado.

—Ven —la tomó entre sus brazos—. Es hora de cenar.

Bajó a la cocina con ella y le dio su comida, después descubrió que Yibo seguía tirado en el sofá, perdido mirando al techo.

—¿Estás bien?

—Sí —respondió al incorporarse—. Dormimos bastante.

—¿Crees poder dormir en la noche?

—No lo sé, soy bastante hiperactivo.

Era algo que Xiao Zhan aún no confirmaba, pero sí, Yibo siempre tenía energía de más. Necesitaba estar concentrado en algo, o cansarse durante el día para poder dormir plenamente en la noche.

Xiao Zhan estiró su cuerpo perezosamente y caminó hacia la terraza trasera, quería ver el cielo estrellado, pero jamás maginó encontrarse con esa inmensidad de cielo tan hermoso. Esa noche había luna llena y ni una nube que estorbara en su visión.

—Wow… —exclamó, perdido mirando hacia arriba.

Las montañas eran iluminadas sólo por la intensa luz de la luna, y ésta se apreciaba mejor que nunca al estar rodeados de nada más que naturaleza. La única luz artificial que se apreciaba era la del pueblo a las faldas de la montaña y la poca luz que se escapaba del interior de la cabaña.

Yibo lo siguió, y soñoliento se paró a su lado, mirando el mismo cielo. No se animó a prender la luz del exterior, pues notó que la vista era preciosa.

—Es hermoso —dijo de pronto Xiao Zhan. Se había puesto extrañamente serio. Yibo lo miró, observando su hermoso perfil y cómo es que estaba tan absorto mirando el cielo.

—¿Te gusta mucho?

—Sí. Es decir… sí, bastante —estaba muy absorto—. Lo que pasa es que no recuerdo cuándo fue la última vez que hice esto —su voz se fue apagando poco a poco con cada palabra—. Es increíble —frunció el ceño.

Sí, el trabajo lo absorbía tanto que ni siquiera dedicaba tiempo a apreciar el cielo nocturno.

Yibo no sabía cómo sacarlo de ese amargo sabor, así que simplemente puso una mano sobre su hombro. Xiao Zhan giró el rostro y vio su expresión seria como siempre, no pudo evitar sonreírle, pues sabía lo que significaba ese simple apretón en el hombro.

—Yibo, te pareces a Lan Wangji más de lo que imaginas —sonrió más ampliamente.

Eso descolocó a Yibo.

—¿Por qué?

—Porque basta con mirar en tus ojos para saber todo lo que hay detrás —puso una mano sobre la de Yibo que descansaba en su hombro y lo miró significativamente—. Gracias.

El aludido le dedicó una sonrisa de medio lado.

—¿Puedes leer lo que dicen mis ojos ahora? —preguntó, mirándolo fijamente.

Xiao Zhan lo pensó unos momentos.

—Estás tan feliz de tenerme aquí, que te preguntas por qué no hicimos esto antes —presumió.

—Incorrecto.

—¿Entonces?

—Estoy pensando en porqué demonios no tienes frío aquí ¡Está helando! —por primera vez dio pequeños saltitos en su lugar mientras se frotaba los brazos para darse calor—. ¡Volvamos adentro!

—Oh, el pequeño Yibo es friolento.

—Bastante.

—¿En serio? —dejó de bromear y lo empujó al interior de la cabaña para que no se congelara—. ¡Dios! Ya estás congelado —notó al tomar una de sus pálidas manos.

—Y tú estás ardiendo —lo miró como si fuera un bicho raro.

Xiao Zhan asintió y sonrió sin mostrar los dientes, fue adorable.

—Ven aquí —suspiró y lo atrapó en un cálido abrazo. Yibo no se atrevió a moverse, se quedó rígido ante esa inesperada acción, sin embargo, su cuerpo comenzó a sentir de inmediato el calorcito que el cuerpo de Xiao Zhan le proporcionaba.

No sabía si corresponder o no, optó por no hacerlo.

Tan cálido —pensó, conteniendo sus ganas de rodearlo con sus brazos y aspirar con fuerza su lindo aroma.

—¿Mejor? —se separó del abrazo y notó las orejas rojas de Yibo—. Creo que sí —le jaló una oreja.

—¿Qué eres? ¿Un boiler viviente?

Xiao Zhan soltó una carcajada.

—Eso suele decir mi mamá cuando tiene frío en invierno, luego se la pasa junto a mí para no tener frío —rio con nostalgia, poco a poco la risa desapareció y la nostalgia se apoderó de toda su expresión.

No, Yibo no quería que se pusiera triste ahora.

—Ge Ge ¿Qué perfume usas en este momento?

El aludido salió de sus pensamientos.

—Uhm… ninguno ¿Por qué?

—Por nada.

—¿Te gusta cómo huelo? —preguntó, divertido.

—Zhan Ge siempre huele rico —le restó importancia al tema, se giró y se estiró perezosamente mientras caminaba rumbo a las habitaciones. Xiao Zhan lo miró desde atrás, notó cómo su playera del pijama se alzaba junto con sus brazos, dejando ver el comienzo de sus caderas y su angosta cintura. No pudo apartar la mirada de él, la bajó un poco más y notó que su ropa interior sobresalía un poco por encima del pantalón del pijama, de hecho éste se le estaba cayendo. Contuvo sus ganas de reír cuando vio que lo único que impedía que se cayera por completo, era su buen trasero.

—¿Quieres cenar ya? —preguntó Xiao Zhan cuando logró salir de su apreciación corporal.

—Sí, ¿Tú?

—Por favor.

—Cenemos cereal con leche.

Xiao Zhan se echó a reír ante la propuesta, pero no pudo negarse.

En pijamas, los dos fueron a la cocina y se sirvieron un enorme tazón de cereal con leche. Hicieron a un lado el nerviosismo que habían sentido hace unos momentos y dieron rienda suelta a su gran amistad y buen humor. Parecían un par de niños riendo y bromeando sobre tonterías.

Hasta que Yibo tocó un tema serio.

—Zhan Ge. Trajiste tus medicamentos ¿Verdad?

—Sí.

—Pero… tomaste alcohol en la mañana —comenzó a preocuparse, entonces recordó algo muy importante—. ¡No debes mezclar alcohol con esas medicinas! —palideció.

Xiao Zhan, en cambio, seguía comiendo su cereal.

—¡¿Por qué estás tan tranquilo?! —lo golpeó en el brazo.

—Porque ya habían pasado más de veinticuatro horas desde que la tomé por última vez, y no pienso tomarla de nuevo —admitió. Yibo lo miró con reproche—. No creo necesitarla, hace rato pude dormir muy bien. Además, no quiero estar dormido durante todo el viaje —rodó los ojos.

—Pero debes tomarlo.

—No me gusta —confesó—. Me hace sentir somnoliento todo el día, batallo mucho para levantarme en las mañanas y me hace querer dormir por las tardes. No quiero sentirme así durante esta semana, así que no lo tomaré.

Yibo suspiró preocupado.

—¿El insomnio se ha ido?

—¿Qué no viste que me quedé dormido toda la tarde? —rio—. Y no me digas que no, porque tú estabas sobre mí.

—Buen punto.

—Si vuelvo a tener insomnio, las tomaré, lo prometo.

—Bien —suspiró, luego se alegró—. Eso quiere decir que Zhan Ge se podrá emborrachar conmigo.

—¿Qué? —rio—. No, gracias.

—No te conozco borracho, me gustaría ver esa faceta tuya.

La verdad era que Xiao Zhan también sentía curiosidad por cómo sería Yibo en ese estado, pero no quería que lo viera a él estando ebrio.

—¿Eres muy borracho? —preguntó Xiao Zhan.

—No, yo diría que más bien poseo mucha resistencia al alcohol.

—Ja, borracho.

—Claro que no.

—Dime ¿Cómo se consigue la resistencia al alcohol?

Yibo hizo una mueca chistosa de desagrado. Xiao Zhan tenía razón.

—¿Qué te gusta beber? —preguntó Yibo.

—Uhm… —comió de su cereal un par de veces antes de responder—. ¿Cerveza?

—¿Me preguntas o me confirmas?

Xiao Zhan suspiró.

—No sé de bebidas. Sólo conozco sobre vinos y es porque me gusta tomarme una copa, no más, y sólo cuando como.

—¿Nunca has tomado más de una copa? —preguntó con sorna.

—Sí, es por eso que prefiero tomar sólo una —se puso ligeramente serio.

—Wow… ¿Qué has hecho estando borracho?

—No lo recuerdo, es por eso que trato de controlarme.

—Eso sólo me da más curiosidad —lo miró con intriga—. ¿Eres un borracho risueño? ¿Enojón? ¿Peligroso? ¿Coqueto?

Xiao Zhan alzó una ceja.

—Ya cállate.

Yibo rio.

—¡Quiero saber!

—Te quedarás con la duda.

—¡No! Dime. Anda, yo te diré cómo soy.

—¿Cómo eres?

—Me enojo fácilmente, me pongo de muy mal humor.

—¿Y quieres emborracharte conmigo? No, gracias —rio—. No quiero a un Yibo gruñón y buscapleitos.

—No peleo, sólo me enojo.

—Da igual, si te pones gruñón no quiero verte borracho.

Yibo rio y negó con la cabeza. No sabía cómo, pero lograría emborrachar a su Ge Ge. No podían volver a China sin haberse embriagado juntos.

—Yibo ¿Qué haremos mañana?

—¿Qué quieres hacer? —lo miró con una linda sonrisa ladina, tan característica en él.

—Uhm… Vayamos a hacer senderismo, subamos a la montaña.

Yibo frunció los labios.

—Bien. Después podríamos ir a esquiar.

—¡Sí!

—Entonces vayamos a dormir ya, tendremos que levantarnos muy temprano.

—Bien —sus ojos brillaron, no había duda de que al fin había recuperado sus energías.

Terminaron de cenar, lavaron sus platos y se dispusieron a irse a dormir.

—Descansa Zhan ge —se despidió con un gesto de la mano antes de perderse por los pasillos.

Xiao Zhan se quedó ahí, pensando un poco más en ese bonito cuerpo.

Tuvo que sacudirse esos pensamientos cuando se dio cuenta del rumbo que tomaban.

Se palmeó la frente y se reprendió a sí mismo. Sabía lo poco apropiado que era comenzar a expresar esos sentimientos. Estaba consciente de que ello sólo los llevaría a la ruina, no podía permitirse eso, pues pondría en riesgo a Yibo. Tenía que aguantar, soportar como lo había hecho hasta la fecha.

Pero era tan difícil teniéndolo así de cerca, estando solos los dos, lejos de todos y lejos de China.

Sonrió.

Quizás podría permitirse un poquito más, sólo por el hecho de estar lejos de casa, nadie los juzgaría ahí. Sí, se permitiría ser un poco más cercano a él.

Con ese pensamiento subió a su recámara. Pasó por el cuarto de Yibo, vio su puerta cerrada y no notó ninguna luz que proviniera de ahí. Lo que no sabía era que el pobre estaba dando vueltas y vueltas en la cama, no lograba contener su felicidad al saber que dormiría junto a la habitación de su Ge Ge.

Otro motivo importante por el cual no podía conciliar el sueño, era el hecho de que durante toda su vida había dormido con la luz encendida, la puerta abierta y la televisión sintonizada en el canal de deportes. Y si no era así, dormía con un amigo para no necesitar de todo eso. Pero ahora no se atrevía a hacer nada porque en verdad le daba vergüenza que Xiao Zhan viera lo miedoso que podía llegar a ser. Ya lo había mencionado en una entrevista, y Xiao Zhan lo tomó por broma. ¿Qué pensaría al enterarse que era verdad?

Por ese simple hecho decidió controlar su ansiedad y sus miedos, se comportó como adulto y mantuvo todo apagado.

Pero no podía dormir. Tardó un par de horas en conciliar un sueño ligero.

Por su parte, Xiao Zhan dormía como piedra en su habitación, hasta que unos ruidos inquietaron a Nut, quien luego fue a acostarse en la cara de su amo para despertarlo y que fuera a ver qué pasaba. Fue ahí cuando se dio cuenta de que algo sucedía en la habitación contigua.

Se talló los ojos y miró la hora. Eran las tres de la mañana.

Escuchó ruidos extraños que lo desconcertaron. Trató de espabilarse un poco y puso más atención. ¿Qué diablos era eso?

Las paredes que dividían las habitaciones no eran muy gruesas, así que era bastante capaz de distinguir movimientos en la cama de Yibo. El ruido aumentó, acompañado de leves gemidos.

Pensó en ir y asegurarse de que todo estuviera en orden, pero se contuvo, pues… ¿Y si se estaba dando un poco de placer? Después de todo era hombre, lo comprendía muy bien.

Pero desechó ese pensamiento cuando escuchó un gritillo asustado.

Se paró como resorte y fue corriendo a su cuarto

—Yibo…

Continuará…

Ok ¿Ya se dieron cuenta? Xiao Zhan expresó un poco de su sentir hacia Wang Yibo, y eso sólo fue la puntita del iceberg.

¡Lo que se viene!

Y ni qué decir de lo que se topó al entrar a esa habitación.

¿Yibo logrará emborrachar a Xiao Zhan?

Eso sería muy divertido, ninguno ha visto al otro borracho, nunca. ¿Cómo se imaginan que se darían las cosas estando ambos borrachos? Jajaajaj!

02/02/2020 (Que bonita fecha)