Negitoro

—¡Malditos! ¡Se acabaron todo! —son las primeras palabras que escucho al salir de mi habitación. Me aventuro a la sala con un poco de miedo. Oh vamos, cualquiera que escuche gritos de pronto se sentiría intimidado.

Pasa de medio día y no puede ser que apenas me despertara, aunque, anoche, Luka y yo estuvimos grabando un comercial hasta muy tarde. Lo bueno de casos así es que Master nos deja faltar al estudio, no tiene caso ensayar con sueño o ya cansados. Así que Luka y yo teníamos el día libre.

—¡¿Cómo se terminan la comida?! —gritaba Thelma al teléfono—. Debían dejarnos algo a las tres. ¡No! ¡Ahora vienen con toda la despensa!

Parece que el resto del grupo se acabó los víveres y no tenemos que comer. Que mal… ¡en verdad tengo hambre! Creo que aún tengo guardados algunos puerros en el refrigerador, pero aunque me encanten no será suficiente para comer hasta quien sabe qué horas. Y no solo es para mí, sino también para Luka y Thelma. Y mientras ella sigue regañando a Master, Luka se acerca a mí, aun soñolienta, a preguntar por tal escándalo.

—Está bien, si no tengo opción —dice resignada—. Pero al volver vas a ver "amorcito" —agrega entre dientes. Tal vez después de esta noche necesitemos un nuevo representante.

—Nunca la había visto tan enojada —murmura Luka a mi oído. Tiene razón, nunca habíamos visto a la novia de Master tan molesta.

Cuelga el teléfono, dejándolo en la mesa. Toma sus llaves y se dirige a la puerta con pasos furiosos. No tengo el valor de acercármele pero Luka sí. Le pregunta por su enojo, hasta intenta calmarla antes de irse a comprar algo para comer. Parece que tampoco ella ha desayunado. Cuando la puerta se cierra, el departamento se queda mudo. El silencio es tal que escucho mis pasos.

Para matar el tiempo nos sentamos a ver televisión. Noticias o anime, son nuestras únicas opciones para ver, o es lo que más conocemos, hace mucho que no miro televisión con atención. De pronto comienza una melodía familiar, cantada por cuatro niñas de blanco. ¡Va a iniciar YuruYuri! Y… ¡Qué pena! ¡Mi estómago acaba de rugir frente a Luka, y muy fuerte! Tengo mucha hambre y ya no puedo disimularlo.

—Cielos —ironiza Luka. ¡Ya la imagino burlándose!—. Creo que tienes más hambre lo que aparentas —termina con una risita.

Sin agregar más se levanta y corre a la cocina. Rebusca por todos los rincones, encontrado un par de hojas de alga y apenas un puñado de arroz. Pone a hervir el arroz mientras que de lo más alto de la alacena toma una lata de atún. ¡Ella también esconde comida como yo!

—También tengo puerro —digo de pronto—, está en la esquina derecha del refrigerador.

—¿Lo guardas en ese recipiente? Siempre creí que eran sobras ya descompuestas.

El truco es que, para que nadie lo agarre, le dejé parte del envoltorio pegado por fuera a la tapa parece que ese pequeño recipiente solo contiene sobras, cuando en verdad es mi reserva de puerro troceado.

Escucho trasteo, volteo a la cocina y veo que Luka está cocinando algo con lo poco que nos queda. Creo que tengo que aprender a cocinar aunque sea lo más sencillo, no siempre voy a tener cerca a Luka, o a Thelma, o a Meiko para que cocinen algo. ¡Esa será mi meta! Aprender a cocinar un platillo cada semana. ¡Dejare de ser una idol fastidiosa!

—Toma —Luka interrumpe mi pensamiento motivacional con una linda sonrisa y un pequeño negitoro maki—. No es mucho, y tampoco es como el original, pero bastara para un rato.

—¡Muchas gracias! —olvidé que pensaba antes, ahora tenía algo que comer y fue preparado por Luka. Sin dudarlo tomo un pequeño rollo y me lo llevo a la boca. Es… es… simplemente…—. ¡Es delicioso! —¡por eso adoro a Luka!