Estrellas

Algo tiene el cielo esta noche que me parece especialmente lindo. Es como si las estrellas brillaran con más intensidad que otros días y su luz bastara para iluminar el cielo nocturno. Creo que nunca había visto un cielo tan despejado antes, o tal vez lo veo así porque llevo unos meses viviendo en la capital. Contrario al departamento VOCALOID, aquí en casa de mis padres todo es tan tranquilo, sin luces cegadoras toda la noche.

—Espero que Luka-chan quiera acompañarme.

No quería molestarla con esto, y menos porque acaba de salir de un resfriado que yo misma le provoqué, pero en verdad quiero compartir este momento con alguien, ¡es un cielo que muchas personas deberían estar viendo! Había invitado a mi hermano, lo esperé un rato en la azotea y no se presentó. ¡El malvado se durmió! Es de la familia, en verdad lo quiero, pero a veces me es inevitable detestarlo.

Subo por el árbol que está frente a la casa Megurine. Era extraño que aun viviendo cerca nos conociéramos hasta que entramos a preparatoria. Creo que algunas veces nos vimos, pero no cruzamos palabra alguna hasta que Meiko y Kaito nos presentaron en el club de canto. Desde ese día, Luka-chan ha sido mi mejor amiga y sé que lo será para toda la vida. Nunca le molestó que viniera a altas horas de la noche y entrara a su habitación por la ventana. A veces, era porque no entendía algo de la tarea o teníamos un trabajo pendiente, en otras solo la visitaba porque estaba aburrida en casa y no podía dormir, hasta llegué a pasar la noche con ella los días que me sentía deprimida. Bastaba con llamar a la ventana. De inmediato abría para dejarme pasar. Claro, tenía que levantarme muy temprano para que mis padres no se dieran cuenta. Pasé casi dos años creyendo que mis escapes eran secretos, hasta que Luka me confesó que llamaba a mis padres cada vez que pasaba la noche en su casa.

—Luka-chan, psst, Luka-chan.

Golpeo su ventana con delicadeza, para no despertar a su familia. Hace mucho que no hacia esto, ¿era tan difícil trepar hasta su cuarto con una mochila?

La cortina se mueve, dejándome ver sus ojos azules y su largo cabello rosa. Ella dice que a veces le gustaría tenerlo de otro color, pero a mí me encanta su tono natural. Al verme, sonríe con nostalgia. Abre la ventana y me pide acercarme.

—No esperaba que quisieras recordar esos días de escuela.

—Siempre me gustó hacer esto —digo entre risas—. Luka-chan, sé que hace poco estuviste resfriada pero…

—¿Pero?

—Etto… el cielo está hermoso y… me preguntaba si quisieras verlo conmigo.

Me mira. Cierra la ventana de pronto dejándome sorprendida. ¿Qué le pasa? ¿Por qué me deja aquí afuera? Debe estar enojada por lo de la nieve, y piensa que solo quiero hacerla enfermar de nuevo. ¡Ah! Incluso me vestí de enfermera para alegrarla.

—Vamos —abre de nuevo su ventana. Ya tiene puesta su chamarra y una bufanda.

¡Me engañó! Aunque… me lo merecía por meter nieve en su ropa.

Subimos al techo de su casa por el mismo árbol. Ya lo habíamos hecho antes, pero solo en aquellas ocasiones en las que no queríamos que nadie nos molestara, cuando por alguna razón queríamos estar a solas. Esto era más común en mí. No voy a negarlo, a veces puedo ponerme muy caprichosa, y más cuando me siento deprimida.

Llegamos al techo, no es una noche que podríamos decir helada, pero de vez en cuando sopla una brisa helada que me hace temblar. Antes de que Luka diga algo, dejo mi mochila y saco una manta para poder sentarnos. Lo he pensado todo, también traje un par de cobijas con las cuales podemos protegernos de frio. No espero permanecer mucho tiempo, solo unos minutos compartiendo este cielo estrellado con Luka.

—Increíble —dice—. Nada que ver con el cielo de Tokio. Con todos esos letreros luminosos y pantallas gigantes apenas se logra ver la luna. Pero aquí.

—El cielo le pertenece a las estrellas. Es tan oscuro que pueden brillar con más intensidad. Me encanta.

¿Cuánto tiempo hemos estado aquí? No lo sé, pero a pasaron más de diez minutos. No me importa la verdad. Creo que esta noche quiero revivir un poco más el pasado y dormir en el cuarto de Luka. Yo sé que no solo cerró la ventana para abrigarse, esto segura que llamó a mis padres.