Habitación

Nuestra primera presentación fuera de Tokio no es como lo esperaba. En verdad, ninguno de nosotros, ni siquiera Master, pensamos que fuera a ser tan simple.

En Tokio visitamos numerosas convenciones y festivales, pisamos varias veces un estudio de televisión, nos entrevistaron para una revista y fuimos teloneros de AKB48 y SMAP en dos ocasiones. Aun no somos la banda musical más importante, es un camino largo por recorrer y aún estamos lejos, pero con algo se inicia. Sin embargo, nunca esperé que nuestra presentación en Osaka fuera tan modesta, iniciando por el hotel.

—Bueno chicos, sé que no es la vida lujosa que todos soñamos —dijo Master cuando entramos a la amplia habitación del hostal donde nos alojamos. Es lo contrario a nuestro departamento en Tokio, este lugar es más tradicional, sin habitaciones separadas, solo una enorme sala donde cada quien podía extender su futon—. Pero… así comenzaron los grandes, ¿no?

Siempre tan optimista. Me agrada. Igual que nosotros ocho, Master es un novato en el mundo de la música; somos su primer grupo representado. Algunos ven con malos ojos que nuestro representante sea extranjero, pero no me importa. ¿Cómo voy a estar en contra del hombre que nos ha ayudado en este difícil mundo?

Por alguna razón no puedo dormir. No creo que sea ansiedad por la presentación de mañana, ni por dormir fuera de mi habitación. Últimamente hay algo que me incomoda, que me tiene algo inquieta, para ser exacta desde aquella ocasión en que me enfermé por jugar en la nieve. Quería hablar con Meiko sobre eso que siento, pero la oportunidad se ha negado. Están los ensayos de canto, las coreografías, estas últimas dos semanas de entrevistas y sesiones fotografías; la vida de idol. Espero que después de este viaje pueda hablar a solas con ella.

Afuera sopla el viento, débil, sutil, apenas lo escucho. ¡Demonios! Debería estar dormida, tengo un concierto en unas cuantas horas y yo aquí sentada frente a la ventana perdiendo el tiempo. Simplemente no puedo dormir, por más que intente. Creo que debo hablar ya con Meiko sobre esto, me siento un tanto confundida al respecto ¿o es miedo? ¡Ni estoy segura de que siento! Los envidio chicos, quiero dormir de esa forma tan placentera como ustedes, aunque no creo que Kaito con esa espalda tan torcida pueda bailar cómodo mañana.

—Luka-chan —escucho que alguien susurra mi nombre en las penumbras—. ¿Qué haces despierta?

—Perdón si te desperté Miku —respondo hablado tan bajo como ella—. No puedo dormir y estar acostada me desesperó.

—Eso está muy mal. Tenemos un concierto mañana, debes descansar.

—Lo sé, pero no logro conciliar el sueño.

—Ven, ven, ya sé que podemos hacer —me llama con un gesto de su mano.

Me acerco a ella, creo que tengo una idea de lo que piensa hacer. Llego a su futon y, sin dejarme reaccionar, tira de mi brazo y quedo acostada a su lado. Creo que Len nos escuchó, se queja un poco. Aun dentro de esta habitación oscura puedo ver los brillantes ojos de Miku fijos en mi rostro. ¿Para qué me lo oculto más? Es claro lo que siento.

—También estoy ansiosa por mañana.

Si supiera que no es el concierto lo que me mantiene despierta. Su mano acaricia mi cabello y un cosquilleo recorre todo mi cuerpo, creo que toda mi piel se puso de gallina al instante. Sé que murmura algo incomprensible, no puedo escuchar con claridad sus palabras por estar perdida en su mirada. Sus susurros pasan a ser un leve arrullo que reconozco al instante. Un suave y dulce canto llega a mis oídos que se hace más distante, poco… a poco…

—Buenas noches Luka.