Capítulo 34: "No sé cómo hacerlo, pero lo intentaré"
Xiao Zhan acercó su rostro a la entrepierna de su novio, pero antes de hacer cualquier cosa, fue directo a sus muslos, besó la cara interna del muslo sano y besó con mucho cuidado el dañado. Yibo se llenó de ternura al verlo hacer aquello, pero su cuerpo se tensó cuando sintió cómo comenzó a besar ahora su ingle, se sentía muy bien, su piel se erizaba y el corazón se le aceleraba, pero entonces se preocupó…
—Zhan Zhan —soltó en un suspiro—. Zhan Zhan —lo llamó de nuevo, haciendo que se detuviera cuando puso una mano sobre el cabello suave de su novio.
El aludido alzó su rostro y algo avergonzado le preguntó:
—¿No te gusta?
—¡No puede ser más adorable! —pensó Wang Yibo, mordiéndose un labio.
—No es eso —extendió su mano para acariciar su mejilla—. Me encanta —suspiró extasiado—. Pero… ¿Y si nos damos un baño antes? Juntos —sugirió con sus mejillas arreboladas.
Xiao Zhan pareció entender los motivos de Yibo, lo vio tan apenado que sabía que tenía que ser eso.
—Bien —se separó sin pedir explicaciones, no quería hacer más incómodo el momento.
La verdad era que Yibo quería que la experiencia fuera lo menos desagradable para su novio, y sabía que su cuerpo en ese momento no olía precisamente a rosas, no quería disgustarlo, eso era todo.
Sin embargo, Xiao Zhan estaba algo impaciente, así que le quitó la férula, las vendas y lo tomó con esfuerzo entre sus brazos para llevárselo al baño. Yibo soltó una risita nerviosa, pero se dejó hacer sin protestar.
Se quitaron la poca ropa que les quedaba y se metieron a la ducha. Yibo templó el agua tal como le gustaba.
—Está hirviendo —rio Xiao Zhan.
—Ven —sin dar un paso, estiró sus brazos y trajo a su novio con él bajo el chorro de agua. El mayor se estremeció un poco por la temperatura, y tardó en acostumbrarse, pero se le olvidó eso cuando sintió los brazos de Yibo alrededor de sus hombros, atrayéndolo suavemente a sus labios.
En todo momento Xiao Zhan tuvo cuidado con la pierna de su amado, trataba de no forzarlo y de que no diera un paso en falso.
—Sostente de mí —le dijo entre beso y beso al notar que se había cansado de apoyar todo su peso en una sola pierna.
—Te tomaré la palabra —sonrió antes de apoyar su peso entero en su novio, quien lo sostuvo de la cintura y lo atrajo de nuevo a sus labios. Se habían olvidado del propósito principal de esa ducha: bañarse. Estaban comiéndose a besos, perdidos por el hecho de estar desnudos y mojados, pegado uno al otro como si fueran un solo cuerpo.
Xiao Zhan bajó sus manos hacia las caderas de su novio y las apretó a su gusto, éstas eran ligeramente angostas, pero podía sentir claramente dónde comenzaba su cintura. Era una delicia al tacto.
—Me encantas —le susurró al oído, logrando que Yibo se emocionara y se aferrara más a él, y es que nadie le había dicho eso antes, al menos no estando desnudo y siendo acariciado de esa forma tan íntima. Escondió el rostro en su cuello, sin aflojar el agarre de los brazos alrededor de sus hombros.
Xiao Zhan aprovechó que tenía ese cuello largo a su alcance para besarlo y morderlo a su entero antojo. Recordó la noche de san Valentín, aquella ocasión en la que ambos hicieron por primera vez eso.
Entre jadeos y suspiros, Yibo enredó sus manos en el cabello de su amado. Se separó un poco de él y se miraron a los ojos antes de sonreírse como dos tontos enamorados. Yibo hizo hacia atrás todo el cabello de Zhan Zhan, despajando su linda frente.
—Frentón —le dijo.
—Claro que no —rio y despejó también su frente, besándola al terminar. Yibo bajó sus manos de los hombros de su novio y acarició suavemente su espalda, descendiendo cada vez más, tocando su cintura, su espalda baja y finalmente su trasero, el cual aplastó y magulló todo lo que le dio la gana.
—¿Siempre tienes que ser tan salvaje con mi trasero? —se quejó, un poco apenado.
—Lo siento —soltó una risita entre dientes y lo miró a los ojos—. Es que en verdad me gusta, no sabes cuánto me encanta.
—Sólo es un trasero —desvió la mirada y se encogió de hombros.
—No, es TU trasero —volvió a reír al ver su expresión. Lo apretó una vez más, saliéndose con la suya.
—Me dejarás marcas.
—Nadie las verá.
—¡Oye! —rio—. Eres tan desvergonzado a veces.
—¿Tú crees? —le preguntó al mismo tiempo que se alejaba un poco de él para alcanzar el jabón y la esponja. El pobre trastabilló al intentar dar un paso con su pierna herida, por un momento había olvidado el dolor.
Afortunadamente Xiao Zhan lo tomó con firmeza de la cintura desde atrás y alcanzó las cosas por él.
—No te esfuerces de más —le recordó con cierto reproche—. O no haremos nada —amenazó.
—¡Está bien! —tragó en seco, prometiendo portarse bien.
—Más te vale —le sonrió con una simplicidad increíble, como si no estuvieran los dos desnudos en la ducha, como si fuera algo que hicieran a diario después de una relación de muchos años.
Era increíble como algunas personas simplemente estaban destinadas a estar juntas, tal como ellos. Esa naturalidad en sus actos no era por nada.
Xiao Zhan tomó esponja y jabón, y comenzó a lavar el cuerpo de su novio. Comenzó por sus hombros y pecho, le hizo cosquillas cuando lavó sus axilas, feliz al ver que no era del todo insensible como había dicho hace mucho tiempo. Descendió la esponja por su espalda, pegándolo a su cuerpo para abrazarlo y así lavarlo mejor. Cuando llegó a su trasero, apretó cada nalga entre sus manos, siendo gentil, logrando arrancarle un leve gemido a su novio ¿Se estaba excitando sólo por eso? No… los dos ya estaban muy excitados desde que estaban en la recámara.
Fue cuando metió la mano entre los cuerpos de ambos, que Yibo se tensó un poco. Xiao Zhan había llevado la esponja a su entrepierna. El menor le quitó la esponja y comenzó a lavarse él mismo. Xiao Zhan tomó el jabón e hizo lo mismo en su propio cuerpo, aseándose todo lo posible.
—Zhan Zhan —dijo de pronto, sosteniéndose del hombro de su novio para no perder el equilibrio.
—¿Estás bien? —lo había notado un poco adolorido, quizás tomar ese baño por segunda vez en el día lo estaba cansando.
—Sí, sí —sonrió y miró su propia entrepierna—. Te voy a hacer una pregunta extraña…
—Suéltalo —estaba más preocupado al ver que no aguantaba tanto de pie.
—¿Quieres que me afeite? —fue directo, sus mejillas estaban sonrojadas, Xiao Zhan no sabía si por la vergüenza o por el calor del agua.
—Oh… eso… bueno —se rascó la nuca y desvió la mirada. Si hablaban de aquello quizás él también debería considerar hacer lo mismo. Pero entonces vio que ya le costaba esfuerzo mantenerse en pie, así que descartó la idea—. No me molesta —fue sincero—. Puedes quedarte así.
—¿Estás seguro? Es tu última oportunidad, voy a retirar la oferta.
—No me molesta el vello —se miró a sí mismo y se avergonzó un poco—. ¿Y a ti?
—En lo absoluto.
Xiao Zhan sintió un gran alivio. Aunque estaba dispuesto a afeitarse si a su amado le incomodaba aquello, no le importaría. Vio que Yibo pensaba igual.
—Bien, entonces podemos dejar eso para después. Ven aquí —lo tomó en brazos a modo princesa con aparentemente mucha facilidad, Yibo sintió envidia, pero se alarmó un poco, podrían resbalarse.
—Zhan Zhan, mejor bájame.
—Ya no aguantas tu pierna —dijo simplemente. Yibo ya no dijo nada, su amado se había dado cuenta.
—Gracias —suspiró aliviado antes de que su novio lo llevara al chorro de agua. Ambos ya traían champú y no se lo habían quitado aún.
Xiao Zhan lo puso bajo el agua y Yibo rápidamente se quitó el jabón del cuerpo y el champú del cabello. El mayor lo miraba mientras lo hacía, admirando la belleza que tenía por novio. Éste sólo se apresuraba a hacerlo rápido, preguntándose cuánto tiempo podría soportar teniéndolo en brazos.
—Ayúdame a quitarme el jabón —pidió cuando el menor terminó. Se metió ahora él bajo el agua y con una sonrisa divertida Yibo comenzó a quitarle todo remanente de espuma del cuerpo. Deslizó sus largos dedos por el cuero cabelludo de su amado, despejó su rostro de cualquier cabello y acarició su piel, pasando los dedos por sus cejas, sus párpados cerrados y esas lindas pestañas. Era verdaderamente guapo, incluso todo empapado y sin arreglar.
—Sabes que pude haber metido una silla y así bañarme más fácil ¿No?
—Me gusta cargarte, eres tan liviano.
—¿Me estás diciendo "flaco"?
—No —rio—. Cierra la llave del agua —lo acercó a la pared y Yibo hizo caso. Ambos estaban algo nerviosos por lo que se venía, así que sin darse cuenta comenzaban a desviar un poco el tema.
Al salir de la ducha, Xiao Zhan sentó a su amado sobre un banquito que tenía dentro del baño, donde usualmente Yibo dejaba su ropa sucia. Lo envolvió en una toalla, se secó a sí mismo con otra, y después de envolvérsela en la cintura, tomó a Yibo nuevamente entre sus brazos y salió rumbo al cuarto con prisa.
—Zhan Zhan. Se cayó tu toalla.
—No me sirve más de todas formas —acostó a su novio en la cama y se echó sobre él—. ¿Cómo está tu pierna?
—Bien.
—Dime la verdad.
—Duele un poco.
Con prisa, pero sin dejar de ser cuidadoso, envolvió esa pierna y rodilla en vendas nuevas, y volvió a acomodarle la tosca férula.
—No, quítamela.
—¿Por qué?
—Es incómoda, no podré moverme.
—Ese es el objetivo —se la acomodó mejor y lo empujó para que quedara acostado de espaldas al colchón.
—Zhan Zhan… —replicó.
—No te la voy a quitar —zanjó el tema dándole un profundo beso en los labios. Sus cuerpos desnudos estaban muy calientes y aún algo húmedos. La suavidad de sus pieles después del baño era adictiva, no podían dejar de acariciarse por todas partes. Las grandes manos de Yibo terminaron una vez más en su lugar favorito. Apretó y estrujó hasta que su novio se quejó, lo calló a besos, buscando su lengua con frenesí, deteniéndose solamente para probar la piel de ese cuello largo y atractivo, amaba besar el cuello de Xiao Zhan y notar cómo su piel se erizaba cada vez que lo mordía. No se molestó en ser cuidadoso y mordisqueó y succionó todo a su alcance. Fue así hasta que el mayor decidió retomar su trabajo anterior.
Las luces de la habitación eran bajas, las cortinas estaban cerradas y el difusor de esencias esparcía un delicioso olor a jazmín que sólo lograba mantenerlos inmersos en lo placentero que era es momento para ambos, para sus cinco sentidos.
—Trata de no moverte —susurró sobre sus labios antes de darles una dulce mordida—. ¿Entendido? —lo miró fijamente a los ojos hasta que éste asintió—. Bien… —comenzó a repartir besos una vez más por todo su cuerpo, descendiendo poco a poco y con más prisa que antes.
Abrió la pierna sana de su novio y se acomodó entre ellas. Alzó esa pierna sobre su hombro y lamió la cara interna de su muslo, sin apartar la vista de los ojos de Yibo, quien lo miraba casi sin aliento, expectante a lo que pudiera hacerle de ahora en adelante.
Avergonzado, se cubrió el rostro con ambos brazos, cerró los ojos y se concentró en el placer que le brindaban las atenciones de él. Se sentía tan seguro en sus brazos, sabía que jamás haría algo que no quisiera, así que no había motivo por el cual no entregarse a él por completo.
Su respiración se agitó cuando sintió que la lengua de su novio ya se encontraba en su ingle, y de pronto, sin previo aviso sintió que tomaba su miembro con una mano. Enseguida sintió algo suave y cálido acariciando la punta. Eso bastó para que un gemido escapara de Yibo.
Había sido un beso.
Un dulce y corto beso para tantear el terreno en el que se estaba adentrando.
Al escuchar lo que provocó en él, se atrevió a ir un paso más adelante. Sosteniendo ese miembro con una mano desde la base, puso su otra mano encima, tratando de cubrir toda su longitud. Pero no pudo más que asombrarse al ver que, aún con sus dos manos, no lograba abarcarlo por completo.
O sus manos eran muy pequeñas, o el pene de su novio era bastante grande.
Y Xiao Zhan sabía que no tenía manos tan pequeñas.
El glande era lo único que quedaba libre de sus manos, se inclinó sobre él una vez más y volvió a besarlo, esta vez el beso fue más prolongado y el gemido de Yibo también.
El mayor estaba temblando ¡Los dos lo estaban! Tenía miedo de hacer algo que no le gustara, temía mucho equivocarse. Observó ese pene ¿Era correcto decir que era lindo? Es decir, Xiao Zhan ya había visto algunos a lo largo de su vida, siempre había vivido con compañeros hombres, así que era imposible no haberlos visto alguna vez, o que ellos lo vieran a él. Si bien estaba consciente de que él no estaba mal dotado, sí se sentía un poco intimidado por el tamaño de Yibo.
Acarició ese pene con sus dos manos, masturbándolo antes de usar ahora su lengua, sólo en la punta, saboreándolo y estimulándolo a tal grado que Yibo se removió un poco, extasiado al recibir tales caricias por primera vez en su vida. Pero nunca nada lo habría preparado para sentir cómo su miembro de pronto era rodeado por una sensación de humedad y calidez tremenda. Bajó la mirada y sus sentidos casi colapsaron al verlo a él, a su amado, con una pequeña parte de su miembro en la boca. Xiao Zhan se veía concentrado en lo que hacía, pero cuando se sintió observado alzó la mirada y lo vio. Sus ojos se conectaron y las mejillas de ambos se tornaron de un rojo intenso.
—Oh Dios… —se volvió a cubrir el rostro con ambos brazos, totalmente extasiado. Xiao Zhan soltó ese miembro sólo un segundo, viendo cómo se estampaba con fuerza contra el vientre de Yibo, bastante duro.
Lo acarició con sus manos un par de veces antes de introducirlo a su boca una vez más, esta vez un poco más profundo. Intentaba que sus movimientos no fuesen tan torpes, usó su lengua lo mejor que pudo. Supo que lo hacía bien cuando su amado comenzaba a removerse, jadeando y soltando cortas maldiciones por lo bajo.
Como era la primera vez que hacía algo así, le costó trabajo adaptarse a ello, al sabor, a la textura y a la sensación de tener aquello en su boca.
Sin proponérselo, Yibo terminó enroscando su pierna sana alrededor de su novio, buscando un mayor contacto.
—Xiao Zhan… —murmuró entre cortos gemidos—…eso se siente bien… ¡Ah! —jadeó al sentir que succionaba sólo la punta. Sentía que se volvería loco de placer. ¿Por qué algo tan simple como eso parecía querer volarle la cabeza?
El mayor sonrió de lado, pero no detuvo su trabajo. Tomó una mano de Yibo y entrelazó dulcemente sus dedos con los de él. Yibo apretó con fuerza esa mano, y con la otra apretó las sábanas junto a su cabeza.
—No te muevas tanto —le pidió—. Te vas a lastimar.
En ese momento lo que menos le importaba a Yibo era su pierna herida, no mientras tuviera la boca de su novio ocupada en su entrepierna. Xiao Zhan supo combinar el uso de su boca con caricias sobre el pecho de su amado. Eso lo terminó enloqueciendo, o al menos hasta que se le ocurrió usar un poco sus dientes, mordisqueó traviesamente debajo del glande, cerca de la parte más sensible, logrando que Yibo exclamara un quejido nada placentero.
—No, eso no ¡Ah! —se quejó al volver a sentir el filo de sus dientes, entonces rio con nerviosismo—. Xiao Zhan… eso duele.
—Lo siento —rio también, causándole cosquillas a Yibo cuando percibió el aliento de Xiao Zhan sobre su piel.
El mayor volvió a engullir su miembro, poniendo especial atención en el glande, bastante hinchado y rosado. La boca de Xiao Zhan era tan cálida y húmeda… y su lengua tan hábil que no pasó mucho tiempo antes de que sintiera que su orgasmo estaba cerca.
—¡AH! ¡Para, para! —soltó el agarre de sus manos y tomó con cariño la cabeza de su amado para que se separara de él, lo hizo rápido, antes de que terminara manchando su rostro—. Ah… —se retorció un poco, su respiración estaba bastante agitada y sus ojos cerrados con fuerza.
Cuando logró recuperarse un poco de ese gran orgasmo, abrió los ojos y se encontró con Xiao Zhan limpiándose el rostro. Al parecer no había sido lo suficientemente rápido al alejarlo de él. Había un rastro blanquecino en la mejilla derecha de su amado.
—¡Oh no! ¡Lo siento tanto! —todavía no se recuperaba del todo de ese orgasmo, y ya se había estirado hacia su buró en busca de un pañuelo desechable.
—No te preocupes —comenzó a tallarse un ojo, al parecer le había caído más de lo que imaginó.
Muerto de vergüenza, Yibo se incorporó muy a duras penas hasta quedar sentado y tomar el rostro de su amado entre sus manos. Limpió su lindo rostro con total devoción.
—En verdad lo siento tanto… debí avisarte que yo… no lo pensé. No sé…
Xiao Zhan sonrió y acarició las manos que sostenían su rostro.
—Está bien, en serio, no tienes que disculparse —besó su mano. Estaba feliz al ver que le produjo tanto placer que perdió la cabeza por unos momentos, esa felicidad nada se lo quitaría.
Yibo se pasó una mano por el cabello totalmente desordenado y empapado aún.
—Ya, no te avergüences más ¿Sí? —tomó sus mejillas, apretándolas—. Me da gusto que lo disfrutaras.
Los ojos de Yibo se abrieron enormemente. ¿Disfrutarlo? Había sido una de sus mejores experiencias. Él solo jamás había logrado conseguir un orgasmo así de intenso.
No sabía cómo agradecérselo, ni qué decir, así que simplemente lo atrajo a un fuerte y torpe abrazo.
—Gracias —murmuró muy bajito. La bonita y nerviosa risa de Xiao Zhan llenó sus sentidos.
—Lo haré cuando quieras, no fue tan… extraño como pensé que sería —admitió, abrazándolo todavía.
—Sólo no uses tus dientes —pidió al separarse y mirarlo a los ojos. Eso sí le había dolido un poco.
—Oh sí, lo siento —rio—. No lo haré —prometió y se inclinó sobre sus labios para unirlos de nuevo.
Yibo soltó un pequeño gemido al sentir cómo la lengua de su novio buscaba la suya con frenesí. Percibió un sabor diferente en ese beso, su cuerpo se estremeció de pies a cabeza, y cuando se separaron vio cómo un pequeño hilo de saliva pendió de los labios de ambos. Se limpiaron con una sonrisita traviesa.
Fue entonces que Yibo bajó la mirada y vio la palpitante erección de su novio. No era justo que, una vez más, se quedara con las ganas—. Zhan Ge, déjame ayudarte con esto —extendió su mano y sin previo aviso tomó la erección de él con firmeza, pero teniendo cuidado de que fuese agradable el tacto.
El mayor cerró los ojos y dejó escapar un suspiro mientras fruncía ligeramente el ceño, se sentía muy bien. Llevaba meses necesitando ese tipo de atención. Estaba tan inmerso en lo que su amado le hacía sentir, que no se dio cuenta del momento en el que se movió en la cama y terminó tumbándolo de espaldas al colchón.
—¿Qué haces? —preguntó, preocupado al ver que se esforzaba un poco para recostarse de lado junto a él, dejando el peso de su cuerpo sobre el costado sano.
—Te dije que te ayudaría con esto.
—Sí, pero…
—Estoy bien, ya no te preocupes tanto —espetó. Xiao Zhan alzó una ceja, algo ofendido—. Quiero decir… yo… —trastabilló, no se había expresado correctamente—. ¡Quiero hacer lo mismo que tú! ¿Contento? Ya lo dije.
—Pero… —fue interrumpido. El rostro de Xiao Zhan estaba ligeramente sonrojado.
—No estoy inválido, mi boca no lo está. Vamos, déjame hacerlo.
Xiao Zhan se puso nervioso.
—No quiero que te lastimes.
—No lo haré. O al menos… —estiró su mano hasta posarla sobre la entrepierna de su novio—…no si tú me ayudas. No puedo acomodarme muy bien, así que acuéstate bocarriba y déjame hacer mi trabajo —lo empujó de nuevo contra el colchón y se acomodó a la altura de las caderas de su novio, acostado a un lado de él. Hubiera preferido ponerse entre sus piernas, pero tenía que conformarse con eso—. Nunca lo he hecho, así que me disculpo por adelantado, puede que quizás te muerda —sonrió de lado, travieso y osado.
—Yibo —lo miró con advertencia.
—La venganza será dulce —murmuró para sí mismo, con toda la intención de que el otro lo escuchara.
—¡Wang Yibo! —no tuvo oportunidad de quejarse más, pues sintió cómo su novio comenzaba a masturbarlo, un poco torpe al principio, pues no estaba acostumbrado a hacerlo en otro pene que no fuese suyo. Cerró los ojos y apretó los dientes. Llevaba mucho necesitando ese tipo de atención.
—Sólo cállate y déjame hacer mi trabajo.
Un poco nervioso, Xiao Zhan se quedó recostado, mirándolo con atención sin saber que su mirada fija en él sólo causaba que el menor se sintiera muy nervioso.
Yibo intentó imitar todo lo que su amado hizo con él, pero desafortunadamente no todo salió como quería, pues su estado le impedía hacer ciertas cosas de la manera en la que él deseaba.
Miró durante unos segundos el miembro de su amado, lo sostuvo con ambas manos y entonces dirigió sus carnosos labios a ese pene bastante duro y erecto, besó el dorso de éste y comenzó a repartir pequeños besos en toda su longitud, eran besos en los que sólo rosaba sus labios contra esa piel, causándole estremecimientos ante el placer de sentirlo de esa forma.
Con labios fuertemente apretados y el ceño un poco fruncido, Xiao Zhan miraba cada acción, no se quería perder de nada. El simple hecho de verlo… no podía describir la excitación que le causaba ver a Yibo dándole ese tipo de atenciones.
—Ah… —gimió cuando la lengua del menor recorrió toda su extensión y terminó en la punta, lamiéndola como si de un helado se tratase. La imagen ante sus ojos era indescriptible.
Xiao Zhan en verdad trataba de no hacer tanto ruido, ya le había confesado a su novio que en ocasiones, durante el sexo, solía ser un poco ruidoso. Pero por alguna razón no quería que Yibo conociera aún esa faceta de él. Pero la terquedad del menor era tal, que se lo había puesto como objetivo: "Hacer gritar a Zhan Zhan".
Sin más preámbulos, Yibo introdujo sólo la punta del pene en su boca, tanteando las sensaciones que le producía y las que causaba en su novio. No tardó mucho en acostumbrarse al sabor de su amado, así que comenzó a succionar, arrancándole con éxito un gemido aún más profundo. Cuando alzó la mirada, notó que él aún lo miraba, mordiéndose los labios con tanta fuerza que podría lacerárselos.
Aprovechó que Xiao Zhan lo miraba para dirigirle una sonrisa y una mirada traviesa sin dejar de succionar.
—Oh Dios —no pudo verlo más o se correría ahí mismo. Se echó por completo sobre su espalda y se cubrió el rostro con ambas manos—. Wang Yibo… —murmuró quedito—…eres mi perdición.
—¿Se siente bien? —se separó sólo unos segundos, tiempo que aprovechó para masturbarlo un poco.
—Demasiado —admitió, sin descubrir su rostro.
—¿Ya habías sentido algo así antes?
—Nunca —admitió sin dudar.
Yibo sonrió, amaba saberse el primero en la vida de su Ge Ge, no pudo ser su primera experiencia sexual, pero vaya que podía ser el primero en muchas cosas más. Su ego aumentó y su sensualidad también.
Emocionado, volvió a engullir ese grueso miembro. Tuvo un pequeño problema al intentarlo, pues era más grueso de lo que recordaba, superando un poco al suyo en esa característica. No reparó mucho en ello e intento ir un paso más lejos, lo introdujo todo lo que su boca pudo, llegando un poco más allá de la mitad.
Eso enloqueció al mayor, quien no pudo evitarlo y alzó un poco sus caderas.
Yibo lo retuvo unos segundo más dentro de su boca, feliz de escuchar un gemido aún más fuerte en su amado, pero entonces su reflejo faríngeo se hizo presente e inmediatamente sacó todo el miembro de su boca y tomó aire, comenzando a toser un poco.
Se maldijo a sí mismo, había querido impresionarlo y sólo logró causarse vergüenza.
—¡Yibo! —exclamó, incorporándose lo suficiente para notar las pequeñas lágrimas que se asomaban por las comisuras de sus párpados. No había dejado de toser, su rostro ya estaba rojo, al igual que su cuello y orejas.
—Estoy bien —tosió un poco más, bastante avergonzado. Se llevó una mano al pecho y se concentró en respirar.
—Lo siento, no debí moverme —rio con culpabilidad, algo nervioso y dándole pequeñas palmaditas en la espalda—. ¿Te dio asco? —se preocupó.
Yibo negó con la cabeza, aún recuperándose.
—No, no es eso. Es sólo que no estoy acostumbrado, y… fue algo profundo.
Xiao Zhan rio y abrazó la cabeza de él contra su pecho.
—No te esfuerces de más ¿Si? —murmuró con ternura. Él tampoco se había esforzado tanto, pues era la primera vez que hacían aquello y no quería terminar vomitando sobre su novio. Ya irían tomando experiencia con el tiempo y la práctica.
—Lo siento.
—Quizás deberíamos…—fue abruptamente interrumpido.
—Ya sé qué vas a decir, y mi respuesta es: NO. Voy a continuar —lo empujó contra la cama y volvió a acomodarse cerca de sus caderas.
Introdujo de nuevo el miembro de su novio en su boca, pero esta vez no trató de engullirlo por completo, se concentró en darle placer succionando, lamiendo y…
—¡Wang Yibo! —se quejó, retorciendo sus caderas hacia los lados. Llevó sus manos a la cabeza de su amado y trató de alejarlo, pero los dientes de Yibo estaban clavados sobre su miembro, así que sólo se causó más dolor.
El menor lo soltó después de unos segundos, riendo entre dientes hasta que vio que una lágrima se le escapó a su amado.
—Oh ¡Perdón, perdón, perdón! —le quitó las manos del rostro y descubrió que a esa lágrima le siguió una más. El rostro de Xiao Zhan estaba enrojecido y su expresión adolorida le pareció tan adorable y… excitante. Yibo se abofeteó mentalmente y acarició el rostro de su novio.
—¿¡Tenías que vengarte!? —exclamó, conteniendo sus ganas de bajar sus manos y ver si su miembro seguía completo.
—Me pasé un poco, perdóname —se sintió en verdad arrepentido—. Lo siento.
La verdad era que había sido sólo un poco más fuerte que la que Xiao Zhan le dio, la diferencia fue el punto de la mordida. Yibo lo había hecho en un lugar mucho más sensible y por más tiempo. Sin mencionar que sus caninos habían alcanzado a participar también.
Yibo limpió sus lágrimas con dedicación.
—¿Me dejas continuar? —preguntó suavemente—. Prometo no morder, tu deuda está saldada —alzó su mano para que la promesa fuese más solemne.
Xiao Zhan lo miró fijamente durante unos segundos antes de apretar los dientes y golpearlo con un puño en el brazo. Yibo se echó a reír.
—¿Ya vas a empezar? —rio.
—Tú empezaste —lo volvió a golpear, un poco más fuerte. Y es que la mordida aún le dolía.
—¿Yo? ¡Tú me mordiste primero! —le regresó el golpe.
—Estaba probando, ¿y si te gustaba?
—Pues no me gustó.
—Eres terrible.
—No pensabas eso hace unos momentos —alzó una ceja, dirigiéndole una mirada sugestiva.
Era increíble que se comportaran así de infantiles en medio de un acto de ese tipo.
Xiao Zhan no pudo rebatirle aquello.
—Déjame continuar —dijo en serio, con una sonrisa sincera mientras acariciaba su ombligo y esa maravillosa línea de vellos que lo guiaban a uno de sus lugares preferidos.
Xiao Zhan aguantó una risita entre dientes. Oh… Yibo había olvidado por un momento que su novio era bastante sensible con las cosquillas, así que lo usó a su favor.
—Si no me dejas seguir, tendrás que atenerte a las consecuencias —usó la punta de sus dedos para hacerle cosquillas debajo del ombligo, también en la cara interna de uno de sus muslos. El pobre se retorció.
—¡Sigue! ¡Sí! ¡Ya! Sólo deja de… deja de hacerme cosquillas —suplicó, retorciéndose muy poco, pues no quería que un movimiento en falso lastimara a su novio.
—Excelente —sin más que decir, volvió a tomar ese miembro entre sus labios, cuidando mucho que sus dientes no lo rozaran tanto de nuevo—. ¿Mejor? —preguntó.
—Sí… —suspiró y agarró una almohada para ponérsela en la cara, pues la lengua de Yibo se estaba volviendo tan hábil que pronto no podría contenerse.
Y así fue. No pasó mucho antes de que Xiao Zhan tuviera que hacer uso de su fuerza de voluntad para no ondular sus caderas, necesitaba hacerlo, pero tampoco quería asfixiar a su novio, así que optó por aferrarse fuertemente a esa almohada y gemir contra ella. Sus jadeos se hicieron tan intensos que ya se lograban escuchar a pesar de que cubría su rostro. Y es que Yibo había comenzado a manosearlo por doquier, no tuvo reparo en acariciar incluso sus testículos. Él probaba de todo, explorando, para ver qué hacía gemir más a su amado.
Si tan sólo no estuviera lesionado… estaba seguro de que lo haría gritar.
Aunque no fue necesario, pues cuando succionó con fuerza parte de su miembro al mismo tiempo que masajeaba sus testículos un poco, logró arrancarle un jadeo que pareció más bien un grito, si no fuera por esa almohada, lo habría escuchado bastante claro.
Molesto, detuvo su trabajo un segundo sólo para alcanzar esa almohada y arrancársela de las manos, enseguida la lanzó muy lejos y continuó con su trabajo.
—¡Oye! —se quejó. Incorporó la mitad superior de su cuerpo, apoyándose en los codos, pero casi desfallece al mirar lo mucho que se concentraba en hacerlo sentir ese grado de placer.
Llevó sus manos al cabello aún húmedo de su novio y enredó los dedos, tirando un poco de ellos debido al cúmulo de sensaciones extraordinarias que le causaba.
—Yibo… —murmuró, mordiéndose los labios.
—No te contengas —le pidió con su grave voz.
Pero Xiao Zhan se negó. Por alguna razón estaba siendo mucho más ruidoso que de costumbre. Eso lo avergonzaba, era algo que no podía contener.
Pero seguía conteniéndose, Yibo lo notó cuando vio que se mordía una mano.
—¡Xiao Zhan! —lo regañó y le jaló el brazo.
Bien, el mayor se rindió, le iba a dar gusto.
Yibo continuó, succionando, lamiendo y aprendiendo con cada minuto que pasaba. No lo había esperado, pero al escuchar los gemidos de su novio, una erección se hizo presente de nuevo entre sus piernas. Tuvo que darle atención al mismo tiempo. Si Xiao Zhan se hubiese dado cuenta, se habría maravillado al ver que Yibo era de los pocos hombres, junto con él, que podía hacer varias cosas a la vez sin fallar en el intento.
Los suspiros de Zhan Zhan se convirtieron en jadeos largos y de jadeos pasó a profundos gemidos incontenibles.
Esos ruidos eran tan excitantes para Wang Yibo, que se sintió venirse una vez más.
Afortunadamente estaban solos, pues estaba seguro de que si hubiera alguien más en casa, no importaba que la puerta estuviese cerrada, escucharía los gemidos de su novio con claridad.
Feliz por lograr su objetivo, aumentó bastante el ritmo de su boca combinado con el de su mano derecha, mientras usaba la izquierda para masturbarse a sí mismo.
No pasó mucho tiempo para que Zhan Zhan comenzara a sentir ese hormigueo en su vientre bajo que le indicaba que estaba muy pronto a culminar.
—Yibo… voy a… aléjate —suplicó, mirando hacia abajo y topándose con su amado haciendo un excelente trabajo, mientras se masturbaba a sí mismo. Esa visión lo volvió loco. Intentó alejar sus caderas de Yibo, pero éste sonrió maliciosamente y no se lo permitió, él tenía otros planes—. Oh no… no, no hagas eso —jadeó una vez más y se giró de costado para que su miembro saliera de la boca de su novio, no quería correrse dentro de él y ensuciarlo. Logró su cometido y finalmente su orgasmo lo atacó con una intensidad que jamás olvidaría.
Esta vez, Wang Yibo estaba seguro de que incluso los vecinos habían escuchado los gritos de su novio. Eso provocó su propio orgasmo. Se corrió una vez más, no tuvo tiempo de moverse y su pierna no le permitió mucho, así que parte de sus fluidos terminaron sobre su novio, mientras que éste terminó con su vientre lleno de sus propios fluidos, combinados un poco con los de su novio.
Xiao Zhan había dicho algunas cosas que Yibo no entendió, pero que supo identificar como el dialecto originario de Chongqing.
Bastante agitados, se quedaron inmóviles en sus lugares. Xiao Zhan descansó su brazo sobre sus ojos, tratando de contener sus alocados latidos y su respiración desenfrenada. Desde su lugar, Yibo no alcanzaba a ver mucho de su rostro, sólo sus labios entreabiertos y ese precioso lunar que se moría por besar.
Con un poco de dificultad, Yibo se incorporó un poco y alcanzó su buró para tomar un par de pañuelos una vez más. Con ellos limpió el vientre de su amado que había terminado hecho un desastre, se había corrido abundantemente. Yibo se sintió un poco mal, pues lo había hecho aguantarse durante tanto tiempo…
Aún agitado, Xiao Zhan quitó el brazo que cubría sus ojos al sentir que limpiaban su vientre. Sus mejillas se sonrojaron junto con sus orejas al ver a su amado limpiando ese desastre.
—Yo puedo hacerlo —soltó en un tono algo cansado, extendiendo su mano para quitarle el pañuelo, pero Yibo negó con la cabeza.
—Yo también te ensucié.
—Pero…
—Quiero hacerlo —le dedicó una dulce sonrisa poco común en él, se veía satisfecho, feliz y pleno. Aunque algo de fatiga se veía en su expresión.
Xiao Zhan incorporó la mitad de su cuerpo, apoyando el peso hacia atrás en sus palmas abiertas. Yibo limpió todo lo que pudo, descendió hasta su miembro que ya casi volvía a su tamaño normal, cada vez más pequeño y flácido, igual que el suyo. Pero cuando lo tocó, Xiao Zhan tuvo el reflejo involuntario de alejar un poco sus caderas.
—¿Muy sensible? —preguntó el menor.
—Sí… mejor no lo toques.
—De acuerdo.
Sin embargo, una idea traviesa surcó la mente de Wang-Rebelde-Yibo, idea que fue descartada inmediatamente al recordar que ya había hecho sufrir a su amado con la mordida.
—Será para otro día —pensó con diversión. Miró a su novio a los ojos y recibió una sonrisa pícara como respuesta. Xiao Zhan estaba despeinado, transpiraba un poco y su pecho subía y bajaba todavía. En su cuello había severas marcas de los chupetones y mordidas que le había dado—. Demonios —pensó, su novio lo mataría cuando se diera cuenta de ello, pero bueno, aún no lo notaba así que podía disfrutar por el momento.
—¿Qué sucede? —preguntó con voz ronca al sentir que lo miraba mucho y que al mismo tiempo se pasaba la lengua por los labios, como si un pensamiento bastante obsceno atravesara su mente en ese momento. Y ese hecho no estaba muy lejos de la verdad, pues al ver a ese Xiao Zhan tan sexy frente a él… quería follarlo, nunca tendría suficiente de él.
—Nada, no pasa nada —lo empujó para que quedara acostado de nuevo sobre el colchón. Se impulsó lo suficiente para acurrucarse sobre su novio. Xiao Zhan de inmediato lo recibió entre sus brazos.
Yibo puso una mano sobre el pectoral izquierdo de su amado, sintiendo el potente latir de su corazón, ya no estaba tan agitado, pero golpeaba con tanta fuerza que se impresionó al sentirlo con esa facilidad. Quitó su mano y acostó su cabeza en su lugar.
Xiao Zhan soltó un largo suspiro, de esos que demuestran cuán satisfecho estás, y entonces abrazó la cabeza de su lindo novio, besó su frente y Yibo sonrió por su dulzura, alzó la cabeza y sintió cómo lo besaba ahora en los labios. Los dos percibieron ese peculiar y nuevo sabor durante el beso, sintiendo cierto grado de morbo ante ello, pero les encantaba.
Al separarse, Yibo escondió su rostro en el cuello de su amado para seguir besando y mordisqueando a su pleno antojo. El mayor suspiraba y jadeaba suavemente.
—Yibo… —suspiró—… me encanta que hagas eso, no me malentiendas, pero si sigues vas a dejarme marcas.
—Ya las tienes de todas formas —se encogió de hombros.
—¿Qué?
Yibo rio con algo de culpabilidad.
—¿Lo siento? —le mostró una sonrisa falsa que hizo reír al mayor.
—¡Wang Yibo! —se llevó una mano al cuello, frunciendo un poco el ceño antes de suspirar resignado.
—Tu piel es muy delicada —notó, rasguñando su pecho sin fuerza alguna y notando cómo la piel enrojecía y se resaltaba segundos después—. ¡Hey, mira! Puedo escribir tu nombre con rasguños ¿Quieres un nuevo tatuaje?
—¡No! —no pudo enojarse, pues le hacía feliz ver que Yibo volvía a ser el mismo travieso de antes, antes de su accidente. Su ánimo parecía totalmente renovado.
—Te voy a tatuar mi nombre.
—No.
—Sí, se verá muy cool.
—No.
—Te lo tatuaré en una nalga, a ver, voltéate.
—¡Yibo! —se echó a reír, contagiando a su novio.
—Vaya… en verdad es muy delicada tu piel —notó al ver que el ligero rasguño que le hizo seguía enrojeciendo más y más.
—Lo sé —suspiró.
—¿Por eso me dices que no apriete tan fuerte tus nalgas?
—Exactamente.
—Entiendo.
—No vas a dejar de hacerlo de todas formas ¿Verdad?
—Nop —se acurrucó de nuevo sobre su pecho, ganándose una nalgada como castigo—. ¡Oye! —se quejó.
—Te lo mereces.
—Me vengaré —suspiró, estaba bastante cansado.
Los dos se quedaron en silencio, acostados en la cama, acurrucados uno contra el otro. Xiao Zhan abrazaba a su novio con un cariño protector bastante adorable mientras le hacía cariñitos en el brazo con la punta de sus dedos, a pesar de ello, estaba más dormido que despierto. Yibo estaba en las mismas, esas caricias comenzaron a arrullarlo con fuerza.
La cama era un desastre. Las sábanas estaban revueltas, el colchón se vislumbraba en una esquina debido a lo mucho que tiraron de las sábanas. Había almohadas y ropa tiradas en el suelo, las luces bajas seguían encendidas y ellos dos estaban acostados con sus cabezas hacia el pie de la cama.
—Cariño… —murmuró Xiao Zhan con voz ronca, más dormido que despierto. Al escucharlo, Yibo abrió enormemente los ojos ¿Había escuchado bien? —…estamos muy mal acostados… —suspiró, ni siquiera podía abrir los ojos.
—N-no me importa —se acurrucó más hacia él, con su corazón latiendo muy rápido. No podía creer que se ponía así de emocionado sólo por una palabra, vaya tonto enamorado.
Xiao Zhan soltó un pesado suspiro que le hizo cosquillas a Yibo.
—Vamos a amanecer adoloridos.
—Mhn… —se quejó, no quería moverse—. Estoy muy cómodo así.
—Las sábanas están sucias —le recordó.
—Si no te importa, a mí tampoco—tiró de un pedazo de la sábana blanca para cubrirlos a ambos con ella.
—No tenemos almohada… —estaba cada vez más dormido.
—Yo sí —restregó su cabeza contra el pecho de su novio, revolviendo más sus cabellos castaños en el acto.
—Tramposo —bostezó, ya pasaba de la media noche—. Las luces siguen encendidas.
—¿Quieres que las apague?
Xiao Zhan asintió, pero luego negó—. No te levantes.
—Alexa, apaga todas las luces de la casa.
Las luces se apagaron. Xiao Zhan abrió sus ojos con sorpresa.
—¿Tienes Alexa?
—Sí.
—Vaya… muy conveniente —bostezó con fuerza una vez más.
—Descansa, Zhan Zhan.
—Descansa, pastelito.
Una risita tierna se escuchó en medio de la oscuridad del cuarto, seguida de un gran silencio que duró el resto de la noche. Los dos cayeron en un profundo y placentero sueño del que no despertaron sino hasta el día siguiente. Esta vez Xiao Zhan no fue el primero en despertar como de costumbre, y el sueño pesado de Yibo no ayudaba.
Al amanecer los dos estaban enredados en la cama, Yibo tenía su pierna herida lejos de Xiao Zhan, y éste era el que ahora abrazaba a su novio como oso de peluche. La sábana terminó enredada de tal forma en sus cuerpos desnudos que no cubría todo lo necesario.
El primero en despertar fue Yibo, sus ojos algo hinchados miraron a su alrededor, desconcertado por un momento hasta que recordó dónde y con quién estaba. Al hacerlo, una preciosa sonrisa somnolienta adornó su cara. Giró su rostro hacia un lado y luego hacia el otro, pero no encontró a su amado, no hasta que bajó la mirada y lo descubrió durmiendo abrazado a su cuerpo, usando su barriga como almohada. Yibo soltó una risa entre dientes, la cual aumentó al ver cómo se movió su vientre al reír, y en consecuencia la cabeza de su novio.
Se sorprendió al ver la hora en el reloj de su buró, pasaban de las diez de la mañana y ninguno se había levantado. El sol tampoco los despertó debido a que las cortinas gruesas estaban completamente cerradas.
Perezoso, se estiró entre esa revoltura de sábanas y aspiró fuertemente el aroma que Xiao Zhan había elegido el día anterior para su difusor. Olía deliciosamente a jazmín. Inevitablemente de ahora en adelante relacionaría ese olor con el momento que compartieron horas atrás.
Estiró sus manos hacia el cabello de su novio y lo trató de peinar un poco, pero era un caos irremediable.
—Adorable… —murmuró con una sonrisita y su voz bastante ronca.
Entonces escuchó un golpecito, seguido de otro. Ese mismo sonido lo había escuchado entre sueños, eso había sido lo que lo despertó. No entendía qué era, hasta que lo reconoció como el sonido de alguien tocando la puerta principal.
Sin muchas ganas, volvió a cerrar los ojos, no quería ser molestado.
Fue entonces que su celular comenzó a sonar una y otra vez, terminó incorporándose al ver que no dejaban de llegarle mensajes, pero Xiao Zhan estaba tan aferrado a él que le fue imposible zafarse a tiempo para responder.
—Hey, cariño —murmuró cerca de su oído, llamándolo de la misma forma en que lo había llamado él anoche. Se sentía un completo idiota, pues había jurado que jamás llamaría a su pareja con nombres tontos como ese, al menos no en serio, pero con Xiao Zhan salía de manera natural, y le encantaba.
Una linda sonrisa se expandió en el rostro dormido de su novio.
—Cariño… —repitió, sonriendo y suspirando entre sueños.
—Sí, te lo digo a ti —rio—. Oye… necesito que me sueltes un momento.
—Mjm…
—Zhan Zhan.
Estaba dormido aún. ¿Acaso así era como batallaba siempre con él? No había duda de que el karma actuaba siempre sin importar qué.
Tuvo que tomar los brazos de su novio para desanclarlos de su cintura.
—Wow…—murmuró con sorpresa al sentir esos brazos fuertes a pesar de que no estaba ejerciendo ninguna fuerza en ese momento. Eran unos brazos delgados pero muy bien tonificados. Pues cómo no, si lograba cargarlo sin ninguna dificultad—. Zhan Zhan —se quejó—. Tengo que levantarme.
Refunfuñando, el mayor se giró en la cama, enrollándose en la sábana y llevándosela consigo sin abrir los ojos. Dejó al pobre de Yibo totalmente descubierto y desnudo, sintiendo algo de frío.
Alcanzó con algo de dificultad su teléfono. Lo desbloqueó y entonces miró los mensajes que tenía pendientes. ¡Eran mensajes de su madre!
—Oh por Dios —quiso brincar de la cama, pero no pudo, así que miró al bulto junto a él y lo zarandeó con fuerza—. Zhan Zhan, despierta, necesito tu ayuda.
—Mmm.
—¡Despierta!
El aludido no dio más señales de vida, así que Yibo tuvo que recurrir a fuerzas extremas: le arrancó la sábana y comenzó a nalguearlo sonoramente.
—¡¿Qué pasa?! —se quejó, adormilado y molesto por las nalgadas.
—¡Mi madre!
—¿Qué? —se talló los ojos, sin entender.
—¡Vístete! Mi madre está aquí, está tocando la puerta.
—¡¿QUÉ?! —eso bastó para que se espabilara por completo.
Continuará…
Pobre de Xiao Zhan, no se merecía tal mordida de parte de Yibo. Pero entiéndanlos, son novatos en esto y todavía les falta mucho por aprender (Y practicar coff coff), además de que Yibo es bastante travieso.
Espero que les haya gustado el capítulo y que no les moleste que llame "Pene" al pene y "Testículos" a los testículos, prefiero eso que "Falo" o "bolas". La palabra "bolas" me da mucha risa jaja.
Si llegan a encontrar errores, les agradecería que me los dijeran, pues estos últimos capítulos los he escrito y así como salen los subo, no les he podido dar una revisada por las prisas.
Saludos! Y cuídense mucho del coronavirus, por favor. Laven mucho sus manos y de forma correcta, no saluden a nadie de beso y mantengan su distancia de todos, incluso de familiares. ¡Su salud es primero!
15/02/2020
10:40 pm
