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¡Salimos de la aldea! ¡Es una misión rango C!
Habían pasado varios días desde la prueba de los cascabeles, Sasuke y Sakura ya se habían acostumbrado a la tardanza de su sensei aunque la de cabellos rosados seguía regañándolo. Uchija sólo iba a la hora dicha por su maestro para entrenar a solas mientras lo esperaba por eso, lo único de lo que se quejaba era de la presencia de su compañera de equipo de ojos verdes, la cual no lo dejaba entrenar en paz. Ya que la chica se pasaba todo ese tiempo suspirando por el joven genin que entrenaba delante de ella.
Soyokaze, seguía igual al día de la prueba de los cascabeles. Llegando casi dos horas tarde, por lo cual siempre llegaba unos minutos antes que el sensei. Dicha acción enfadaba mucho a Sakura, por que el ôkami siempre estaba más cerca de la rubia que de ella a la hora de trabajar en las misiones y la de larga y rosada cabellera no entendía por qué el moreno prefería a la kitsune.
Ese día habían ido a la torre Hokage para recibir una nueva misión de rango D, que eran misiones pedidas por los habitantes de la villa, para ayudar a está misma; pero como consistían en limpiar vallas, cuidar niños, recuperar mascotas perdidas... Los genin terminaban hartos de estas misiones. Ese era el motivo de que Uzumaki estuviera implorando por una misión rango C, que consistían en proteger al cliente de bandidos y malhechores de la misma calaña por los caminos entre distintas aldeas.
Ya, harto de que todos los días la hanyô lo molestara con la misma cantinela. El Hokage dijo:
-Vale, os daré una misión fácil entre las de rango C, la cual consiste en llevar al cliente hasta Nami no Kuni (País de las Olas) y protegerlo hasta que termine de construir su puente.
El equipo siete se quedó mirando al anciano líder de la aldea con una sonrisa. El Hokage, era también a la vez el líder del clan Sarutobi, él era un entrañable y viejo ningen de mirada afable y tierna sonrisa para con su gente aunque la edad las había llenado ambas de arrugas, sus cabellos antaño castaños ahora eran blancos por las canas. Aún siendo tan amistoso con los suyos, sus enemigos lo conocían por su fuerza, su astucia y su gran nivel a la hora de luchar uno de los motivos por el cual todos lo conocían como "el profesor" y otro de los motivos era que había sido el maestro de algunos entre los más fuertes.
Hiruzen, nombre del Hokage, vestía el uniforme de los Hokages. Siendo este un kimono de combate rojo que tenía una capa corta hasta las rodillas de color blanco la cual rodeaba el cuello haciendo varios pliegues. El sobrero tenía una forma cuadrada del mismo rojo que el kimono. Uno de los picos al frente era blanco mostrando el kanji usado para la palabra "fuego". Y unas cortinas blancas cayendo al rededor de su cabeza, pero sin tapar su rostro.
Sarutobi ordenó la entrada del cliente. Cuando este apareció, se pudo ver a un hombre mayor, aún que eso no le restaba fuerza. Ya que podían verse los músculos que le aportaban su trabajo de constructor bajo la camisa sin mangas de color marrón grisáceo que usaba. También llevaba un pantalón marrón clarito y unas sandalias del mismo color que su pantalón.
Sus cabellos eran de color grisáceo, al igual que su barba y usaba gafas. Llevaba una toalla blanca al rededor del cuello y un takuhatsugasa (típico sombrero japonés de paja con forma abultada)
Cuando ese hombre vió a los genin, entre cerró los ojos con disgusto.
-¿Estos son los shinobis que me van a cuidar? -Empezó a señalar a los jóvenes iniciando por Sakura. -Una mocosa de pelo rosa chicle, la cual se pondrá a llorar del dolor si se rompe una uña. -Pasó a mirar al chico del equipo. -Un niñato al que parece que le han metido un palo por el culo. -Por último miró a la kitsune. -Y también una cría enana que a simple vista saldría volando de un simple tortazo.
Los jóvenes indignados por las palabras del cliente fueron a defenderse cuando el jônin pudo detener a dos de ellos. No teniendo tanta suerte con la hanyô.
-¡Oye, perdona! -Le gritó al hombre. Sus orejas estaban rectas, las colas levantadas y el pelo en ambas partes de su cuerpo erizado por culpa del enfado. A la vez que por el mismo motivo una tonalidad roja pudo apreciarse en sus iris. -¿Quién te crees que eres tu viejo? ¿ juzgando a mis amigos y a mi misma sin conocernos? Después de todo con sólo verte yo podría decir que tu eres un inútil borracho que no sirve para nada.
El silencio era absoluto en esa sala, no se oía ni a una mosca. Todo el mundo estaba demasiado sorprendido de lo que había dicho la kitsune.
Un sonido rompió el silencio formado. Una risa, primero baja e inaudible, después fue tomando fuerza. Hasta volverse una risa escandalosa producida por el cliente.
-Ja, ja, ja. Increíble pequeña, lo que acabas de decir me demuestra mi equivocación contigo. -Se paró un momento para limpiarse las lágrimas producidas por la risa la cual se había calmado cuando empezó a hablar. -Por cierto, mi nombre es Tazuna.
Cuando la misión inició, todos juntos salieron de la aldea.
Habiendo andado ya buena parte del camino, encontraron un charco en el. Pasaron por hay sin dar una segunda mirada.
Sakura inicio una conversación al preguntar el por qué Tazuna había ido a Konoha en vez de pedir ayuda en su propia aldea. Con ello el grupo pudo enterarse de que no todos los países tenían aldeas shinobi y que de los que si tenían había cinco que eran las más poderosas. Entre ellos el país del fuego, siendo este en donde estaba escondida Konohagakure no sato (aldea oculta entre las hojas).
-Niña, atenta.
Fue el susurro que sólo Soyokaze escuchó. Antes de que todo empezará.
Unas cadenas salidas de la nada apresaron a Kakashi asesinandolo al momento.
Dos sombras verdes se volvieron hacía Tazuna, Sasuke lo notó, gritando a Sakura que estaba en buena posición que lo defendierá moviéndose, está, demasiado tarde.
Soyokaze avanzó poniéndose delante de los enemigos, Sasuke la apoyo desde lejos con el lanzamiento de unos kunais. Ambos se reagruparon a la vez que los enemigos atacaba de nuevo lanzando unas cadenas.
Soyokaze y Sasuke con sus kunais provocaron que las cadenas se envolvieran alrededor de sus atacantes y por fin estos quedaron atados a un árbol sin posibilidad de movimiento.
-Buen trabajo mina (chicos).
Los genin alzaron la cabeza asombrados, ya que esa era una voz que pensaron no poder volver a oír. Lágrimas aparecieron en los ojos de la rubia cuando vio a Kakashi vivo y con el orgullo brillando en su único ojo visible.
Corrió hacía su nii san sin dejar de llorar de la mezcla entre la alegría y la tristeza de haber creído muerto al jônin y ver que en realidad esta vivo. Lo abrazo con fuerza y el shinobi mayor la rodeo con uno de sus brazos para tranquilizarla.
A la vez que su compañera mostraba cuanto le había afectado la supuesta muerte del sensei. Sakura le preguntó al mismo como había sobrevivido si habían visto como lo cortaban en rodajas y también de donde habían salido y quien eran los dos enemigos.
-Me escapé con el kawarimi no jutsu (técnica del cambiazo).
Señaló el lugar en donde había ocurrido su supuesta muerte viéndose que había un tronco cortado en el mismo sitio.
-Y a quienes son los shinobis que nos han atacado. La respuesta es que son los hermanos demonio unos akuma de raza acuática originales de Kirigakure no sato (Aldea oculta entre la niebla), su rango es chunin. No solo se les llama hermanos demonio por ser akumas, sino, también por su sanguinaria manera de matar.
«Habéis actuado muy bien Sasuke, Soyokaze y tenéis un buen trabajo en equipo, pero tu Sakura te has quedado paralizada y si tus compañeros no hubieran intervenido a estas horas estarías muerta.
Miraron a los chunin atados al árbol siendo estos dos demonios de piel verde claro. Se notaban unas branquias cerradas por que en ese momento no las estaban usando y fijándose bien se podían notar que sus manos tenían membranas para mejorar su capacidad de nado.
Sus ropas consistían en prendas negras con unas máscaras de oxígeno las cuales les servían para poder respirar fuera del agua.
-El motivo por el cual he hecho que no me daba cuenta de su ataque -decía Kakashi mientras se acercaba a los que estaban atados -. Cuando claramente ví que estaban escondidos en un charco. Durante un caluroso día y sin lluvia, desde hace semanas, era para saber si eran shinobis que atacaban a ninjas de otras aldeas o si habían sido contratados para atacar a Tazuna.
«El que halla sido la segunda opción implica que está misión no es de rango C sino de un rango superior, el B o si mandan a más enemigos podría volverse incluso A.
El constructor, nervioso y asustado bajó la cabeza y explicó lo que pasaba con su pueblo.
-Un mafioso llamado gatô tiene dominada a toda la aldea. El puente que debo construir nos ayudaría a escapar de su poder.
«Muchos han muerto al enfrentarse a él, si no me ayudáis me mataran, mi hija quedaría deprimida y mi nieto os odiaría para siempre. Pero no pasa nada, puede incluso que mi familia no sobreviva mucho más si el puente no es terminado. Así que venga, iros, no me importa.
Lágrimas salían de los ojos de Tazuna a la vez que se sonaba la nariz. Todo, intentando convencer al jônin de continuar la misión. Y su respuesta fue:
-Bien, seguiremos, pero enviaré un aviso de lo que sucede.
