Spark297: Tranquilo ¿O debería decir tranquila? Ya me he topado con algunas historias buenísimas que fueron abandonadas, se lo mal que eso sienta si es una historia que te gusta. Solo que entre el bloqueo y que no tengo reviews en esta historia no se me ocurría nada para este capítulo.


El final de la misión.

Un solo día, ese es el tiempo que había pasado desde que los Konohanin llegaron a la casa de su cliente. Era por la noche, y durante todo el tiempo que hubo luz los genin estuvieron entrenando bajo las órdenes de su sensei. Los jóvenes estaban muy cansados, aún cuando estaban felices, y lo único que querían era descansar para recuperar energías.

Inari miraba con resentimiento a los shinobis que su abuelo había contratado. La manera en la cual ellos actuaban, le sacaba de sus casillas. Tan tranquilos, como si el dolor no existiera, entrenando sin parar como si fueran a lograr vencer a Gatô. Derrotar a ese mafioso que quería dominar sobre la isla entera y había dejado a todos los habitantes de los pueblos en esta pequeña tierra en la indigencia.

El pequeño ningen había estado observando esa mañana la manera en la que entrenaban los ninjas, no entendía de que iba a servir el escalar árboles sin usar las manos, pero le molestó que creyeran que con solo eso vencerían a ese mafioso.

Mientras Inari mantenía esos pensamientos. Entre los genin, Sasuke recordaba el entrenamiento de esa mañana:

Nada más terminar de desayunar, Kakashi sensei nos llevó a un claro en el bosque para entrenar. Nos explicó la manera de escalar arboles sin usar las manos, aún cuando yo no entendía para que nos vendría bien esta habilidad.

Esa banshee tan molesta consiguió hacer el ejercicio en un momento, pero sensei le dijo que siguiera practicando ya que le vendría bien en el futuro, yo seguía sin entender por que en que nos serviría este ejercicio tan tonto. Naru... no, su nombre es Soyokaze, aún le costaba acostumbrarse a que el idiota en realidad fuera una hembra, que conocía la manera de escalar sin manos desde mucho antes, no se quejó cuando tuvo que volver a hacer el ejercicio que ya había practicado hace tiempo en la aldea.

Yo era el único que no había podido subir más de medio árbol, y eso me estaba enfadando. Que incluso Haruno lo lograra antes que un gran Uchija como lo soy yo, eso era inverosímil. Al final, mi compañera Uzumaki se me acercó y con una bonit... je, estúpida, si eso era una estúpida sonrisa; me preguntó si yo necesitaba ayuda. En realidad no necesitaba la ayuda que ella me ofrecía, podía haberlo hecho solo, pero le daría un pequeño capricho a su compañera de equipo ya que la kitsune era una joven centrada en ser una buena kunoichi y merecía consideración, no como el resto de inútiles hembras que conozco. Gracias al consejo de Soyokaze pude completar el entrenamiento antes de que llegara la hora de la cena.

Al final resulta que el ejercicio era para mejorar el control de chacra, me lo dijo mi compañera de equipo rubia, por lo cual si que era necesario e importante. Y para los inútiles casi sin chacra como Haruno, servía para aumentar el nivel de chacra. Je, con razón lo logró tan rápido, era otra prueba de que era una inútil.

— Mina, mañana Sasuke y Sakura, ya que sois el más atrasado y la más débil seguiréis con el entrenamiento nada más levantaros, ya que Soyokaze y yo protegeremos al cliente. Mientras que por la tarde, tu Sakura vendrás conmigo a proteger a Tazuna y Sasuke y Kaze chan se quedaran entrenando. — Interrumpió con esas palabras el sensei los pensamientos y recuerdos de su único alumno varón.

— Je, no se para que entrenáis tanto si claramente vais a morir bajo las manos de Gâto. — Fueron las palabras del pequeño niño civil, el cual estaba de brazos cruzados y con la cabeza agachada mostrando sus irritación y enfado.

Soyokaze, con sorpresa, miró al muchacho de ocho o nueve años y le preguntó el motivo de su afirmación.

El chico observo a la kunoichi de ropas anaranjadas con algunas partes en negro y frunciendo el ceño le contesto, con una voz agresiva, que los héroes no existían y que claramente iban a morir a manos del mafioso, también mencionó que los genin presentes en esa habitación no podían saber nada sobre todo el horror que habían pasado los habitantes de Nami no Kuni, que lo más seguro era que todavía vivieran felices y sin preocupaciones, sin conocer el auténtico dolor de vivir con el miedo cada día.

Esas palabras enfadaron a la kitsune, que se levanto con la mirada puesta en el suelo viéndose solo su irónica sonrisa. Sus cabellos elevándose en el aire, liberándose de las dos coletas que estaba usando y dividiéndose en nueve mechones rubios que ondeaban en el aire. Sus orejas se pusieron rectas y el pelo que tenía en ellas junto al de sus cuatro colas se erizaron por el enfado. Poder puro salía incluso por sus poros, un manto rojo se formaba a su alrededor por ese poder. Escuchaba la voz de su abuelo de fondo pidiéndole que se tranquilizara que estaba tomando también el chacra, que él desprendía sin querer.

¿Que no se lo que es vivir con el miedo cada día? ¿Que no puedo saber el horror vivido por tu gente? Entonces explícame si tú o alguien que conozcas a tenido que sobrevivir a varios intentos de asesinato diarios, a tener que disfrazarte del sexo opuesto al tuyo propio para que no te violen hasta que tuvieras la fuerza suficiente para defenderte...

La voz de la chica se corto, lágrimas empezaron a salir de sus azules y cristalinos ojos. El poder que ella desprendía dejó de surgir, sus cabellos junto al pelo de sus orejas y colas volvieron a caer con la gravedad al perder la energía que los elevaba. La joven entonces se dió cuenta de lo dicho, sus ojos empapados en los salinos líquidos que estaban expulsando se abrieron con pánico, se dio la media vuelta y salio corriendo de la cabaña.

Los dos genin restantes y los dueños de la casa no podían creer que fuera verdad lo que la huida joven había mencionado, sin embargo el sensei y por adopción hermano mayor de la chica sabía que era cierto ya que al acogerla en su casa la salvó de esa vida que ella había mencionado. Así se lo confirmo el jonin a sus alumnos y a los otros ningen.

Por ello Sakura apenada por lo que llegó a pensar de su compañera de equipo dijo de ir a buscarla para animarla. Mientras Sasuke nunca hubíera imaginado todo lo que había sufrido su rubia compañera de equipo, sabía que su vida en la infancia fue dura pero nunca pensó que ella podría haber pasado una infancia tan mala.

Al día siguiente Soyokaze reapareció para la hora del desayuno, con marcas de lágrimas secas en los ojos y una notoria sonrisa falsa que no engaño a nadie.

Los genin pasaron todo el resto de la semana entrenando y cuidando al viejo humano borracho tal y como su sensei les había pedido, los únicos que se quedaban todo un día completo durante esa semana entrenando eran la banshee y el ôkami. Mientras que la kitsune siempre entrenaba media jornada y el sensei protegía al cliente con quien no entrenara en ese momento. Inari no volvió a tocar el tema de los héroes y el dolor delante de la kunoichi rubia, es más, empezó a verla como a un ejemplo a seguir por todo lo que ella había tenido que sufrir.

Siete días habían pasado, justo siete desde que estaban en la casa de Tazuna protegiéndolo. Soyokaze se había quedado dormida, ya que había llevado el entrenamiento del chacra a un nuevo nivel, empezando a aprender como caminar sobre el agua usando el chacra.

Todos los demás miembros del equipo estaban en el puente, ya que presentían que algo iba a ocurrir.


Abrió sus azules ojos, como el cielo que ella podía ver a través de la ventana. Soyokaze notó que estaba sola en la habitación, que la hija de Tazuna les había prestado a todo el equipo. Por lo que quedaba del olor de sus compañeros, el cliente y su sensei en la casa, dedujo que estaban fuera en el puente protegiendo al viejo borracho. Y por el horrible aroma que envolvía al de Tsunami e Inari comprendió en segundos que algún malhechor se los había llevado.

La chica,preocupada por la madre y el hijo, abrió la ventana y saltó por ella, aterrizando en las ramas bajas y más gruesas de un árbol cercano. Con rapidez subió a la copa para poder otear el horizonte y buscar a los dos civiles junto a sus captores con más facilidad.

La joven kunoichi notó el rastro del asqueroso olor que ella notara en la casa y lo siguió. Pudo ver, habiendo avanzando bastante en el camino, un árbol destrozado con marcas de cuchillos y adelantando algo más observó un jabalí muerto envuelto en la misma fétidez. Poniendo atención Soyokaze podía oír el correr de un pequeño y rápido río, además de la voz de Tsunami, temblando, cubierta de pánico mientras pedía por ayuda para su hijo a la vez que imploraba que lo dejarán en paz.

Los cabellos y pelos de todo el cuerpo de la kitsune se encresparon con lo escuchado. El azul de sus ojos se torno en parte rojo y el enfado se notaba en sus bellas facciones, sus cuatro colas se agitaban, rápido, en todas direcciones, con ira.

Recorrió el camino que le faltaba en segundos.

Uno de dos hombre sujetaba a la mujer; el otro golpeaba al niño, con fuerza.

No te dejes llevar cachorra.

La voz de su abuelo la hizo entrar en razón, impidiendo la aparición del manto rojo, segundos antes de perderse en la ira.

En un instante, con la mente ya clara, creo un kage bushin, una de ellas dió un puñetazo al que golpeaba al cachorro humano, quedando el hombre inconsciente. La otra, con un kawarimi (técnica del cambiazo) rescató a la mujer.

Ya que los criminales solo eran civiles, de un golpe al que quedaba en pie la hanyô los derrotó. Los ató, con una cuerda y los dejó colgando de un árbol que podía soportar el peso de ambos.

La familia del constructor de puentes por fin estaba a salvo, y se alegraban de que la chica les hubiera salvado, es más Inari no paraba de mirar a la kitsune, con los ojos brillantes y una gran sonrisa al observarla, por la admiración.


Tenían razón, el ataque había comenzado poco después de que los pocos trabajadores que se atrevían a seguír con la construcción del puente empezaran a hacer sus labores diarias.

Zabuza estaba acompañado del ambu que lo salvó durante el anterior combate.

El grupo de konoha tuvo que dividirse por obligación; Sakura estaba con Tazuna, protegiéndolo; Kakashi empezó una pelea en contra del yôkai de la raza de los tiburones, siendo ambos de parecidas capacidades y Sasuke luchando contra el joven disfrazado de ambu.


Las armas chocaban sin parar, el sonido metálico resonaba por la zona.

La niebla, creada por el chacra de Zabuza, cubría una gran parte del paisaje.

El demonio tiburón era rápido, pero por suerte Hatake Kakashi también lo era. Con el sharingan el sensei del equipo siete seguía con facilidad los movimientos de su contrincante.

Poco tiempo había pasado desde el inicio de la lucha, aún así faltaban los alientos de ambos combatientes.

Al tiburón le sorprendida que ese ningen le igualara en velocidad. Kakashi agradecía el sharingan que le regaló su difunto amigo, ya que gracias a eso podía ajustar su velocidad a la de su rival.

Volvió a sonar el mismo sonido metálico. El kunai trabado con la espada se empezaba a resbalar de la mano del de cabellos plateados, por un poco más de fuerza ejercida por el demonio el ningen tuvo que retroceder de un salto.


Sasuke tenía una rodilla postrada en el suelo.

Su contrincante podía crear objetos con hielo. Ahora por ello el ôkami estaba encerrado en una cúpula compuesta de espejos de ese elemento.

El ambu de kiri estaba en todos los espejos. Parecía que se teletransportaba, pero debía haber algo más.

Al Uchija no le gustaba, si seguía así moriría, no podía permitirlo. Tenía que vivir para cumplir con su venganza, para matarlo a "ÉL".


Cadenas aparecieron de la nada, eran dos pares. El primer conjunto de cadenas atrapó a Zabuza, el segundo rodeo uno de los espejos apretando hasta romperlo.

Kakashi se sorprendió, dejo entrever una sonrisa por debajo de su mascara. El ningen observó el bosque aledaño intuyendo la figura rubia de la cual salían las cadenas.

La figura tornó en Soyokaze, las cadenas formándose al rededor de su cuerpo. Los ojos de la kitsune seguían rojos del asalto que sufriera la familia de su cliente, ver a uno de sus compañeros de equipo junto a su maestro en esa condición no ayudaba a que se tranquilizara.


El joven disfrazado de ambu creo un nuevo espejo, al lado de la hanyô.

Ella saltó esquivando el ataque, pero su enemigo fue más rápido.

La chica fue herida en una pierna, por ello el movimiento se le dificultó. El joven volvió a atacar lanzando agujas senbon con puntería aparentemente fatal, ya que la semi demonio no pudo escapar.

Soyokaze cerró los ojos, esperando sentir el dolor del ataque. Dolor que nunca llegó.

Cuando abrió los ojos vió a Sasuke delante de ella, él había recibido el ataque en su lugar.

— ¿P-por que lo hi-hiciste? ¿Sasuke? — La joven veía a su compañero herido, en el suelo con varías agujas clavadas en distintas partes de su cuerpo.

El ôkami alzó los ojos, rojos, con una tomoe en ambos.

— No lo sé, — una débil sonrisa se formó en los labios del chico — mi cuerpo se movió solo.

Sasuke cayó, la ira dormida de Soyokaze volvió a despertar. El manto de poder rojo que de ella surgía se formó de golpe. El iris en sus ojos era rojo, del mismo tono de la sangre.

Los ya afilados colmillos de la kitsune se alargaron. El pelaje de sus orejas y colas se oscureció. Las uñas, se volvieron garras.

Ella atacó.

Con un puñetazo, se rompió la máscara del falso ambu. Un rostro joven, hermoso, que parecía de hembra de lo fino que era. Pero olía a macho se mostró bajo la máscara.

Soyokaze se sorprendió, era el joven yuki no seishin (espíritu de la nieve) que la ayudo a tranquilizarse la noche que salió de la casa de su cliente. Ella recordó que ese día él se había presentado, su nombre era Haku.

— Me has derrotado.

Una triste sonrisa se formó en los labios del ser de nieve. Y añadió a sus anteriores palabras:

— Ya no sirvo, deberías matarme. Ya no puedo ser el arma de Zabuza sama. Me he vuelto un arma sin filo.

Unas lágrimas cayeron de los ojos del espíritu.

Soyokaze, lo observó y también a Sasuke en el suelo, que parecía muerto. Al pensar la última palabra el corazón de Soyokaze se encogió, la ira creció.

Alzó los, en ese momento, ojos rojos. Preparada para golpear al yôkai en frente de ella.

A lo lejos se escuchó el chirriar de un millar de pájaros.


El combate había sido duro y difícil, Zabuza estaba atrapado. Los inunin (perros nínja) de Kakashi detenían los movimientos del yôkai.

Para terminar con el peligro que él representaba, el sensei del equipo siete usó su técnica firma, esa técnica de elemento rayo. Activó el chidori.

La sangre salpicó los rostros de Kakashi y Zabuza, más de ese vital líquido rojo escurría por la mano del humano.

Un espejo se había formado al lado del tiburón y un espíritu de la nieve se interpuso entre el ataque y el objetivo.

Más sangre manaba de los labios de Haku, junto a sus últimos estertores de vida.

En la destruida cúpula de hielo se podía observar a Soyokaze en shock. La rubia no desprendía los ojos de la, para ella, bizarra escena de ver a su nii san atravesando con su mano el pecho, en la zona del corazón, del joven yuki no seishin.

Los ojos de la joven se nublaron, intentó moverse, tropezando con sus propios píes. Segundos después vió a su hermano Kakashi impidiendo que cayera al suelo. Él le dijo algo pero no pudo oírlo, ya que poco a poco su consciencia se perdía entre la bruma de la oscuridad.


Cuando Soyokaze despertó, estaba en la casa de sus clientes y había pasado un día entero del ataque. Se había desmayado al ver a Haku morir de esa manera tan sangrienta. También dió un grito de sorpresa, soportable no como los de Sakura, cuando se entero que Sasuke no estaba muerto; estaba desmayado y había despertado poco después de que el combate terminara. Exceptuando a Sakura, que sólo había protegido al constructor, y a Tazuna, que nadie le había hecho caso, todos los que habían estado en ese puente estaban heridos o muertos.

Después de que Soyokaze se desmayara, Gatô el mafioso culpable de está situación había aparecido junto a un grupo de más de cincuenta mercenarios. El estúpido mafioso insultó a Haku y le dijo a los mercenarios que mataran a todos los que estaban en el puente. Al final Zabuza masacró a casi todos los mercenarios junto a su jefe muriendo poco después por todas las heridas que el yôkai tiburón llevaba en cima. El resto de los mercenarios los echaron las gentes del pueblo gracias a un discurso motivador que dió el pequeño Inari, recuperando el espíritu de rebelión que fue aplastado sin compasión.

Habían pasado varios días, enterraron a Zabuza y a Haku juntos en un acantilado cercano a la zona de construcción y Tazuna pudo terminar de construir el puente. Por ello, el equipo siete estaba despidiéndose de sus nuevos amigos, bueno solo Soyokaze lo hacía.

Lágrimas, de la rubia, por la separación de los grandes amigos que se habían hecho en el viaje. Felices por las nuevas experiencias y las nuevas enseñanzas que ahora tenían. Tranquilos ya que sabían con certeza que al siguiente malvado le iba a ser muy difícil el dominar a ese pequeño pueblo lleno, ahora, de grandes guerreros.

Cuando ya era difícil que se viera a los shinobis en la lejanía. Tazuna pregunto:

— ¿Que tal si nombramos al puente de manera que resuene por todos lo países?

— Entonces elegir el nombre es fácil — dijo a la par que sonreía, Inari.

— Sí, el puente se llamará... — empezaron abuelo y nieto a la vez

¡EL GRAN PUENTE DE SOYOKAZE!