Buenas a todos los lectores de este fic. Antes que nada, quiero ofrecer una disculpa por tardar tanto en actualizar. Tuve un cierre de semestre de locura y me ocupó más tiempo del que pensé. Pero como ya estoy de vacaciones, puedo avanzar tranquilo con lo fic que tengo pendientes. Bueno, ya no aburro a nadie y les dejo la balada 19 de 100.

Terror

No entiendo por qué insisten en ver películas de terror, ¡no me gustan! Me ponen muy nerviosa por la música y tanta sangre que utilizan en las escenas de asesinatos; además me asusto muy fácil, así se traten de los peores efectos especiales que existan o del disfraz más falso del mundo. Por otro lado, siempre me gustó mucho venir al cine, y ahora lo disfruto más porque son pocas las oportunidades que tengo con mis amigos para vivir como antes de ser idols. ¿Pero tenían que elegir una película de terror?

—Miku, deja de arañar el asiento —susurra Gakupo a mi derecha. El repentino sonido de su voz me hace saltar—, vas a romper el forro.

—Perdón —tartamudeo—. Es que esta película me tiene muy nerviosa.

—¿Por qué no propusiste otra película?

—Lo hice, y Rin insistió más en que entráramos a esta.

—¡Shh! —escuche detrás de mí.

No importa, puedo superar esto. No es una película tan aterradora después de todo, solo es de un asesino serial que se come a sus víctimas tras matarlas de la manera más grotesca posible… ¡Eh! ¡¿Por qué tiene alas de demonio?! ¡¿Por qué le brillan los ojos de pronto?! ¡No! ¡No mires Miku, vas a tener pesadillas si sigues mirando esto! Estaré bien si cierro los ojos y espero a una escena tranquila. Tranquila… No hagas caso a los gritos de las otras personas en la sala. Tranquila… Es una película tonta, no puede hacerme daño… Aunque no veo nada, escucho cosas aterradoras ¡¿Qué pasa con esos ruidos?! ¡Esos ruidos! ¡¿Qué se escucha?! Quiero abrir los ojos pero será un error si lo hago. ¡No dormiré en una semana si abro los ojos! ¡¿Quién hace estas películas y por qué Meiko se muere de risa?!

Ya no escucho nada extraño. Debe ser porque ya pasó la escena aterradora. No hay música estresante, ni sonidos extraños, ya nadie grita. ¿Será un momento seguro para mirar? Tiene que serlo.

Abro los ojos lentamente. Todo está oscuro y callado. ¿Se acabó la película? No creo que… ¡La pantalla se movió! ¿Son dientes? ¡¿Que es esa cosa en la pantalla?! ¡Quiero correr y llorar!

—¡AAAAH! —grito con todas mis fuerzas y de la nada alguien me abraza. Mis gritos se sofocan en dos suaves almohadas y una mano tersa acaricia mi cabello para calmarme.

¿Almohadas? Abro los ojos un poco. La pantalla no está frente a mí, sino un cuerpo que me abraza en la oscuridad de la sala de cine. Este aroma a shampoo de lavanda y cabellos rosados.

—Luka.

Me hace una seña para que guarde silencio.

—Sólo es una película, tranquilízate —me susurra amablemente. Aun en la oscuridad de la sala puedo ver como sus ojos brillan—. Le cambié lugar a Gakupo para estar a tu lado.

De pronto la pantalla dejó de molestarme; el monstruo, demonio o lo que se supone que sea esa cosa ya no me importó. Ahora mi atención la tiene Luka. Le abrazo con fuerza cuando escucho ruidos extraños de nuevo, creo que grité por el susto. Ella acaricia de nuevo mi cabello muy despacio, como hace siempre que me pongo nerviosa antes de cualquier presentación. La miro de nuevo.

—¿Te sientes mejor?

—Sí —no sé por qué, pero cuando Luka está a mi lado me siento más segura.