Capítulo 40: "Unidos en cuerpo y alma"
Desde que puso un pie en la cabaña, Wang Yibo se encargó de revisar que todo el lugar estuviera en orden y listo para la llegada de su amado que sería en un par de días. A pesar de que la cabaña estaba aseada y ordenada, se puso a limpiar de todas formas, aspiró cada rincón y acomodó casi obsesivamente las cosas. Estaba ansioso y bastante feliz al mismo tiempo, pues estaba cumpliendo la promesa que se hizo meses atrás, la promesa de que cuando volviese ahí, ya tendría una relación con el amor de su vida.
Así era Wang Yibo, siempre cumplía sus metas.
Se aseguró también de que el jacuzzi estuviera en óptimas condiciones, pues claro que lo iban a usar, y esta vez no permitiría que su novio entrara ahí con ropa.
Cuando desempacó sus cosas, sacó un par de cajas de condones que traía consigo, junto con un lubricante muy bueno que le habían recomendado.
Tragó en seco al ver esos objetos, de pronto se sintió algo cohibido y un poco más nervioso. Se quedó pensativo unos momentos antes de guardar las cosas en el cajón de su buró.
Tanto Xiao Zhan como Yibo se habían preparado lo suficiente para dar ese gran paso en su relación. Los dos habían investigado. Yibo fue aconsejado por un amigo bastante cercano, eso lo hizo sentirse más seguro y tranquilo. En cambio, el pobre Zhan Zhan no tuvo tanta suerte, tuvo que recurrir a un viejo amigo de la universidad que salió del clóset cuando ambos cursaban clases juntos. En ese entonces fueron muy cercanos, y Xiao Zhan descubrió que su amistad seguía intacta a pesar de los años, pues con una gran emoción lo felicitó por animarse a amar a pesar de las circunstancias, con gusto le dio toda la información necesaria y unos cuantos consejos que le servirían a la hora del acto.
Xiao Zhan estaba muy avergonzado al recibir toda esa información de un viejo amigo, más que nada por el hecho de que tuvo que confesarle su relación con un chico.
—¿Puedo preguntarte quién es el afortunado? —inquirió el chico con una linda sonrisa—. Estoy casi seguro de que es Wang Yibo, pero prefiero asegurarme.
Las mejillas de Xiao Zhan se colorearon de un tierno rosa.
—Lo es. A-Kou, por favor —suspiró—. No le digas esto a nadie —pidió con su corazoncito muy preocupado.
—¡Por supuesto que no! —si estuviera hablando con él frente a frente y no a través de una video llamada, ya le habría golpeado la espalda como tenía por costumbre—. Sé mejor que nadie lo que es vivir ocultando una relación, llevo siete años así —suspiró y sonrió—. Pero ha valido la pena. Y ahora saber que tú también eres feliz al lado de tu ser amado me hace muy feliz —sonrió genuinamente—. Zhan Zhan, gracias por confiarme esto, sé que no nos hemos visto en mucho tiempo, pero sigues siendo un amigo muy especial para mí, me apoyaste en los momentos más difíciles. Así que… si necesitas algo, no dudes en acudir a mí ¿De acuerdo? Por lo pronto te mandaré un mensaje con unos cuantos enlaces —comenzó a enviarlos—. Ahí encontrarás toda la información que te dije, estúdiala antes de ponerla en práctica.
—A-Kou —se asombró con su amabilidad, pensó que después de no hablar en años las cosas serían diferentes entre ellos, se sintió muy feliz al ver que no era así—. Muchas gracias, en verdad.
—Esto no es gratis, Zhan Zhan —rio—. A cambio dime algo —comenzó a hablar en voz baja—. Dime. Tú serás el top ¿Verdad?
Las mejillas de Xiao Zhan se tiñeron de un rojo intenso.
—Porque siempre te imaginé como uno, no podría verte de otra forma —se llevó un dedo a los labios, reflexivo.
—¡¿Siempre me imaginaste así?! —se exaltó.
Kou se echó a reír al mismo tiempo que se encogía de hombros.
—No puedo evitarlo, Zhan Zhan, en algún punto de nuestra amistad llegué a tener cierto interés en ti, eres muy guapo, no me puedes culpar —rio más, avergonzándolo bastante.
—A-Kou… —murmuró, apenado y acalorado.
—No me malentiendas, nuestra amistad nunca cambió y jamás cambiará. Sólo estoy siendo sincero.
Xiao Zhan finalmente rio y negó suavemente con la cabeza.
—No has respondido mi pregunta.
—Bueno… —se rascó la nuca con incomodidad—…aún no lo decidimos.
—Pueden turnarse.
—Yo creo que ese será el caso.
—Mi novio y yo lo hacemos todo el tiempo, aunque… a mí me gusta más ir abajo —rio al ver que su amigo se sonrojaba más—. Pero eso ya depende de cada pareja, con el tiempo y la práctica irán descubriendo qué es lo que les gusta —le guiñó un ojo—. Te deseo toda la suerte del mundo. Y si vas a ir arriba en su primera vez, sé cuidadoso ¿Ok?
—Ok —respondió con sentimientos encontrados, su amigo hablaba tan libremente de eso que se avergonzó un poco. Con nadie más hablaba de esos temas, excepto con Yibo.
Así los dos obtuvieron información de primera mano, aunque Yibo obtuvo tanto consejos como bullying de su gran amigo, quien no dejaba de emocionarse por lo que estaba por vivir su querido hermano.
Yibo estaba muy nervioso a pesar de los consejos que le dio Yixuan.
Estaba tirado en la cama, con sus brazos y piernas abiertas de par en par a lo ancho del colchón, mirando perdidamente hacia el techo mientras repasaba la información que su amigo le dio, había sido tan detallada que… se le ponía la piel de gallina. La cuestión era ¿Quién de los dos cedería a ir abajo por primera vez? Porque eso sí, Yibo quería experimentar ambos roles, ya lo había decidido, aunque no se lo había dicho a su novio todavía.
—¿Qué debo hacer? —se giró sobre su costado y miró a Nut, hecha bolita a una distancia prudente de Yibo—. Hey… sí pareces una nuez —le dijo entre risitas al verla acurrucada. No se resistió, la tomó entre sus brazos y la arrastró hacia su pecho para apretarla con fuerza—. ¡¿Qué debo hacer, Nut?! ¡Dime! —comenzó a rodar en la cama con ella, la pobre se quejó por el maltrato y lo rasguñó antes de salir corriendo lejos del humano de su amo.
Después de esos dos largos y aburridos días a solas, llegó por fin la fecha en que Xiao Zhan pisaría tierra estadounidense.
En la mañana de ese día, Wang Yibo se levantó como resorte de la cama, casi corriendo por todas partes y gritando: ¡Es hoy! ¡Es hoy!
Se había levantado antes del amanecer para bañarse y arreglarse lo suficiente para ir a recibir a su novio al aeropuerto. Quería verse atractivo, así que dedicó más tiempo de lo normal en su arreglo, se cambió varias veces de ropa hasta que estuvo satisfecho. Mientras se arreglaba notó que sus manos sudaban ¡Xiao Zhan era el culpable de que sus nervios fueran un caos! Podía sentir como si mil mariposas revolotearan en su estómago, comenzaba a sentirse ansioso al ver que ese sentimiento no se iba, y conforme avanzaba el tiempo, esas mariposas se fueron transformando en urracas alocadas dentro de sí, estaba agitado y ansioso.
¿Eso era estar enamorado?
Porque si era así, él ya estaba jodido.
Sonrió como tonto, claro que era así, y no le molestaba admitirlo.
Se miró al espejo por enésima vez antes de salir de la cabaña. Llegó al aeropuerto bastante temprano y no podía evitar mirar su reloj cada ciertos minutos, esperando que su novio al fin llegara.
No aguantó la ansiedad y se paró frente al vitral con vista a los aviones que iban llegando. Se preguntaba cuál sería el avión de su novio ¡Ya quería verlo! Estaba tan ansioso que las manos le sudaban y su corazón estaba bastante agitado, se sentía como un tonto adolescente enamorado. Y no podía evitar preguntarse… ¿Zhan Zhan se sentiría igual?
Terminó optando por sentarse en la sala de espera, repiqueteando su pie contra el piso sin dejar de mirar la hora en su celular. Ni siquiera lograba entretenerse con algún juego o en alguna red social.
Así fue, hasta que logró verlo a lo lejos. Ya había bajado del avión y entraba por una puerta del aeropuerto. Venía con una chaqueta cómoda y abrigadora, su cubrebocas negro tapaba la mitad de su rostro, traía unos anteojos que hacían muy buen juego con su outfit, sin mencionar que su lindo cabello venía sin estilizar, liso y suave cayendo por su frente, acompañado por un tierno gorro. Viéndolo así podría pasar como cualquier otra persona, pero Wang Yibo no necesitaba ver más de él para estar seguro de quién se trataba, reconocería a su novio en donde fuera. Su forma de caminar, de moverse, era inconfundible. Sin mencionar que vio el enorme peluche de un gato en sus brazos.
Sonrió.
Claro que era su Zhan Zhan.
Con el corazón en la garganta, se puso de pie con torpeza y comenzó a caminar hacia él. Sentía que avanzaba en cámara lenta a pesar de la prisa de sus pies. No se dio cuenta de que prácticamente estaba corriendo hacia él.
Se abrió paso entre los montones de personas que había en el lugar, pues era época de turismo. No le importó empujar a más de uno en el camino.
Jamás esperó que cuando Xiao Zhan lo viera, éste comenzaría a acelerar su paso hacia él. Los dos sentían que cada segundo se alargaba infinitamente, había sido un reencuentro bastante esperado. Y cuando al fin estuvieron tan cerca el uno del otro, no quisieron perder ni un segundo.
Ninguno dejó de correr, más de cien metros los separaban, pero no pasó mucho para que estuvieran lo suficientemente cerca uno del otro como para apreciar la emoción de sus rostros. Yibo se detuvo a tiempo para evitar una colisión, pero Xiao Zhan… no. No se pudo controlar ni un segundo más, dejó que ese impulso tomara el control total de su cuerpo, haciéndolo literalmente saltar a sus brazos.
Sorprendido, Yibo lo recibió sin dudarlo, riendo con escepticismo porque por lo regular él era el impulsivo, no Zhan Zhan. Sintió el impacto de su cuerpo entero contra el suyo, había tomado bastante impulso, depositando toda su confianza en el hecho de que su novio podría sostenerlo, pues incluso había enroscado sus piernas alrededor de su cintura.
Desafortunadamente, había sido tan inesperado ese salto, que el pobre de Yibo perdió el equilibrio y cayó poco a poco hacia atrás. La caída fue lenta y poco aparatosa, pero la gente que pasaba cerca los miraba con diversión, algunos con ternura al pensar en que eran dos viejos amigos o familiares reencontrándose. Eran escenas no muy extrañas en aeropuertos.
Pero Wang Yibo, bueno, él no dejaba de pensar:
¿Ese era en verdad su Xiao Zhan?
Sí, lo comprobó cuando sintió cómo rio contra su mejilla, rodeándole los hombros con ambos brazos.
—Zhan Ge —soltó en un suspiro contra su oído, la emoción vibraba en su voz. El aludido sintió un estremecimiento de pies a cabeza. Aspiró fuertemente su aroma y suspiró como un tonto enamorado.
—Yibo… —suspiró, sin soltarlo, aún los dos en el suelo—. Te extrañé tanto, no tienes idea —su voz tembló ligeramente por la emoción.
—Sí la tengo —rio—. Caíste sobre mí —se quejó sin dejar de reír.
—Lo siento, fue estúpido de mi parte —se separó de él y así ambos se miraron fijamente a los ojos.
¡Habían sido meses de separación!
Querían comerse a besos, abrazarse y no soltarse, pero entonces recordaron dónde y cómo estaban. Si bien no estaban en China, sí estaban en medio de un lugar público en el que les dirigían miraditas traviesas.
—Pensé que me atraparías —se quitó de encima de su novio y se puso de pie, extendiéndole una mano para que hiciera lo mismo.
Yibo aceptó esa mano y respondió:
—Lo hice.
—Pero luego caímos.
Touché.
El orgullo de Wang Yibo se vio un poco dañado. ¡Xiao Zhan ahora sí era más pesado que él! No podía recriminarlo. Frunció el ceño y se mordió los labios antes de soltar unas palabras que… quizás no debió decir.
—Estás más pesado, Zhan Ge.
—¿¡Qué!? —exclamó con una expresión entre sorprendida y divertida. No lo pensó dos veces antes de golpearlo en el brazo, riendo como siempre.
Oh… esa risa. Wang Yibo sintió que le inyectaban años de vida al escuchar esa risa.
Y ahí se dio cuenta de que había extrañado incluso eso de él: sus golpes. No quiso devolverle el golpe, en cambio, lo atrajo a un fuerte y largo abrazo, ocultó su rostro en el hueco de su hombro y suspiró pesadamente.
—Al fin estoy en casa —pensó el menor. Su corazoncito no se había calmado en ningún momento, golpeando con fuerza su pecho.
Xiao Zhan correspondió el abrazo con la misma fuerza, perdiéndose en él por unos momentos hasta que decidieron separarse.
—Vayamos a casa —le dijo a su novio, sonriendo con un toque de nerviosismo al ver la sonrisa dulce que tanto extrañó de su novio. Se relamió los labios, ansioso por probar una vez más la boca de Xiao Zhan.
¡Pero qué va! No había motivo para contenerse. Iba a tomar la iniciativa, pero su novio fue el primero que lo agarró de las mejillas y lo atrajo a un necesitado y suave beso, de esos que sólo él sabía darle.
Sin pensarlo, rodeó la cintura de Xiao Zhan con sus brazos y lo pegó más a él. Pero entonces sintió algo extraño ¿Traía muchas capas de ropa? ¿O estaba engordando? Sin duda alguna estaba más robusto.
Sintió curiosidad por ello, pero eso pasó a segundo plano cuando sintió que su novio buscaba acceso a su boca con la lengua, lo hizo tan rápido que pudo comprender que tenía la misma urgencia que él. Abrió sus labios y dejó que sus lenguas se encontraran y se acariciaran sutilmente entre ellas, algo tímidas y ansiosas al mismo tiempo.
Por un momento Yibo se preocupó por la gente a su alrededor ¿Y si los observaban de cerca? ¿Y si veían cómo intercambiaban saliva en un lugar público? Esos pensamientos no lo dejaron tranquilo sino hasta que reparó de nuevo en las manos de su novio abarcando sus mejillas, cubriendo ese beso de la vista de cualquier fisgón.
Sonrió en medio del beso y se dejó llevar un poco más.
¡Había extrañado tanto el sabor de su boca!
Yibo mordisqueó ese labio inferior tan carnoso y delicioso antes de separarse.
—Sabes a café —murmuró con una suave sonrisa, con su mirada algo nublada por el placer de esa caricia.
Xiao Zhan de inmediato se llevó una mano a la boca, un poco avergonzado.
—Lo siento.
Yibo negó con la cabeza y lo pegó a él una vez más, buscando sus labios para unirse en un beso más tranquilo y bastante… seductor. Xiao Zhan tuvo que separarse antes de que hubiera problemas "ahí abajo".
—Me gusta el café, al menos en tus labios sí —dijo Yibo, entendiendo por qué su amado detenía el beso, él había estado a punto de hacer lo mismo—. Busquemos tu equipaje y vayamos a casa —pegó su frente a la de él y lo miró muy de cerca, inundado por el aroma del perfume de su novio.
—Vamos —dio un pequeño beso a sus labios antes de darse la vuelta e ir hacia la banda automática. Yibo sonrió, viendo la unión de sus manos. Sí, Xiao Zhan no había perdido la oportunidad para tomarla y no soltarla.
—¿Cómo se ha portado Nut? —preguntó Xiao Zhan sin dejar de caminar hacia el área de equipaje.
—Nuestra hija ha sido muy buena, me rasguña al menos dos veces al día, te extraña.
La cabeza de Xiao Zhan se giró bruscamente hacia él.
—¿Qué dijiste? —sus ojos estaban muy agrandados.
—Que me rasguña dos… —fue interrumpido.
—No, lo otro.
—Que es nuestra hija.
—Oh… —se quedó sin palabras.
—Pues… soy el novio de su padre, ahora tengo derechos —usó un tono de voz de autoridad muy mal fingida.
Xiao Zhan se echó a reír y golpeó su brazo.
—Eso se escuchó muy mal.
—Lo sé, lo siento. Lo que quiero decir es que… quiero mucho a Nut.
—Ella ya te adora. Sí, eres su otro padre.
—Somos sus padres —sonrió de lado, esperando la aceptación de Xiao Zhan.
—Lo somos —apretó su mano y le sonrió con una felicidad inigualable. Era increíble como algo tan sencillo lo hacía tan feliz. Entonces miró hacia la banda automática de equipaje y vio que una de sus maletas estaba a punto de ingresar de nuevo a la bodega. Soltó la mano de Yibo y corrió tras ella.
Más tarde, al llegar a la cabaña, Xiao Zhan se vio envuelto en los mismos preciosos recuerdos de hace meses. Sonrió con ternura y notó cómo su novio lo observaba.
—Sí, yo me sentí igual —le dijo, adivinando sus pensamientos.
Sorprendentemente, Nut reconoció el aroma de su dueño y llegó corriendo a la entrada, maullando con singular alegría al verlo de nuevo. Casi se podía adivinar un tono de reclamo en sus maullidos por haberla dejado sola tanto tiempo.
—Oh Nut —se agachó y la tomó en brazos. La pequeña no dejaba de ronronear y de buscar su tacto, restregándose cariñosamente contra él. Se veía muy feliz. Yibo no pudo más que asombrarse al ver la unión que tenían esos dos. Xiao Zhan lograba conquistar incluso el frío corazón de un felino.
Después del cálido recibimiento, la felina se separó de su dueño, recargada de amor y caricias suficientes de aquí a un mes. Entonces se desapareció unos momentos para subir a su nuevo juguete: una torre recreativa para gatos, con varios niveles de altura, escondites y juguetes incluidos, todas las superficies estaban recubiertas con un material muy suave y esponjoso, mientras que en otras había zonas especiales para que afilara sus garritas.
Xiao Zhan se asombró al ver aquello, casi parecía que su hija le presumía el nuevo juguete que le compró su papi. Yibo se acercó a ella y comenzó a jugar un poco, pero cuando se giró para ver a su novio, descubrió en él esa expresión que siempre ponía cuando lo veía haciendo algo infantil.
—¿Qué? —se puso nervioso al ver que no le decía nada y permanecía de brazos cruzados.
Xiao Zhan contuvo sus ganas de reír y dijo:
—Wang Yibo, Wang Yibo. Vas a ser un padre muy consentidor, malcriarás bastante a tus hijos —le reprochó.
—¿A "Mis hijos"? —alzó una ceja, acercándose a él.
—Sí.
—¿No querrás decir "Nuestros"?
Xiao Zhan se asombró, él podría hablar fácilmente de esos temas, pero Yibo era aún muy joven ¿En verdad pensaba en eso? Salió de sus pensamientos cuando sintió la proximidad de su novio.
—Ya te lo había dicho: yo sí quiero hijos, sé que tú también —puso cariñosamente sus manos en las caderas de Zhan Zhan.
—"Pero no ahora" —repitió las palabras que Yibo había dicho hace algún tiempo.
—Exactamente —sonrió—. Aún faltan muchísimos años.
Xiao Zhan se alarmó un poco.
—Bo Di, no soy tan joven, sabes que estoy muy cerca de los treinta y… —fue interrumpido con un suave beso.
—Eres muy joven aún.
—Sí, pero si espero "Muchísimos años" para tener familia… terminaré pareciendo el abuelo de mis hijos.
—"Nuestros" —le corrigió con el ceño fruncido. Eso hizo que el corazón de Xiao Zhan diera un vuelco.
—¿Hablas en serio?
—¿Por qué no me crees?
—Eres muy joven aún —acarició su mejilla y lo miró a los ojos con un sentimiento de tristeza que Yibo no pudo soportar—. Soy tu primera pareja, no has tenido otras experiencias, quizás más adelante a ti te gustaría experimentar con otro tipo de relación —su tristeza aumentó.
—No, claro que no.
—¿Por qué estás tan seguro?
—¿Por qué tú no? —comenzó a irritarse un poco, sin embargo, no soltó la cintura de su amado.
—Deja de responder mis preguntas con más preguntas —suspiró.
—¿Por qué tú no estás seguro? —insistió, atravesándolo con su mirada. En verdad quería saber qué le impedía dar ese paso adelante y aceptar la realidad. Él quería tener hijos con Xiao Zhan, quería formar una bella familia con él. Pero estaba muy consciente de que ahora no era el momento, no tenía prisa, pero tampoco deseaba esperar tanto.
—Te voy a ser muy sincero —soltó un pesado suspiro y se separó de él para tomarle las manos, Yibo comenzó a angustiarse—. He estado pensando en esto desde hace meses. Aún eres muy joven, estás en un punto crucial de tu carrera, tu fama ha aumentado tanto… tienes tantos fans que… ¿No te gustaría disfrutar de ello? —sabía que era algo de lo que podía arrepentirse, pero no iba a estar tranquilo hasta que lo sacara de su sistema.
—Lo hago.
—Nuestros demás compañeros disfrutan de salir con chicas de nuestro mismo ámbito. ¿Tú no…?
—No. Tengo novio.
—Precisamente por eso. No quiero ser lo que restrinja tu vida social. ¿Y si el tiempo pasa y te arrepientes de no haber disfrutado estos años?
Yibo lo miró con completa incredulidad.
—Xiao Zhan, me estás subestimando —se sintió lastimado—. ¿Crees que por tener la edad que tengo voy a querer hacer lo mismo que el resto de mi generación?
—Sí.
—¡No! —se exasperó un poco. Unió ambas cejas en un gesto de preocupación ¿Desde cuándo su novio tendría esas dudas? —. Sé que actúo infantil en muchas ocasiones, pero creí que ya sabías la realidad, no necesito de ese tipo de vida. Mi convicción es fuerte, sé lo que quiero y sé para cuándo lo quiero. Sé también que en eso somos iguales, es algo que amo de ti y… creo que es algo que tú me enseñaste —apretó sus manos—. Por eso te puedo decir que estoy muy seguro de estar contigo, sería muy estúpido de mi parte anhelar estar con otras personas cuando… —lo señaló de cuerpo completo—… te tengo a ti —se encogió de hombros y le dedicó una linda sonrisa.
—Vaya… —se le formó un nudo en la garganta.
—Tonto —le dijo al mismo tiempo que limpiaba con su pulgar una pequeña lágrima que Xiao Zhan se esforzaba por no dejar salir, pero que de todas formas lo hizo—. En serio me estabas subestimando. Igual que cuando vimos esas motocicletas.
—No es eso. Sólo no quería que te perdieras de muchas cosas de las cuales te podrías arrepentir en un futuro.
—Tonto —repitió—. No hay nada que desee más que estar contigo, yo ya estoy muy seguro de esto a pesar de mi edad. Además, no soy un chiquillo —se quejó.
—Tienes veintidós —rodó los ojos—. Eres un feto.
—¡¿Ah?! Hablas como si tuvieras cincuenta, ridículo.
Xiao Zhan terminó riendo y su amado continuó:
—¿Has estado sintiendo este miedo por mucho tiempo?
—Un poco.
Yibo suspiró, se mordió los labios y organizó bien sus ideas.
—Te voy a decir algo, pero quiero que me tomes muy en serio. Sé que a veces bromeo, o lo digo de una forma que no parece real. Pero cada vez que hablo sobre nuestra familia, nuestros hijos, nuestra casa o nuestra vida, es porque tengo muy marcadas mis metas en la vida, y si tú estás dispuesto a formas parte de este plan a MEDIANO y LARGO plazo… —enfatizó mucho esas palabras—… seré la persona más feliz —suspiró.
—¿Y si no?
El corazón de Yibo se apachurró.
—No te creería —rio—. Pero si no fuese así… —desvió la mirada hacia el techo, buscando una respuesta—… no había pensado en ello. En verdad quiero que formes parte de esto, porque si no es contigo… —se rascó la nuca, temiendo sonar muy cursi—…no me veo haciéndolo con nadie más —iba a continuar, pero no pudo debido al abrazo asfixiante de su novio.
Ahora entendía que no era que se le hiciera fácil hablar de cosas como esa, no tomaba a la ligera los temas de formar familia. Lo que sucedía era que él estaba tan seguro, que le parecía natural hablar de esos temas con él.
Xiao Zhan se sintió un tonto, él era el mayor en la relación, era quien debía expresar tal seguridad, y vaya que la tenía, pero el miedo de que Yibo no compartiera de forma sincera sus deseos, era inmenso.
—Te amo —susurró Xiao Zhan contra su mejilla. Yibo lo apretó más contra su cuerpo y le respondió con el mismo sentimiento.
El amor entre ambos era tan intenso en esos momentos, que querían fundirse en el otro y no separarse. Yibo lo rodeo tan fuerte con sus brazos, que Xiao Zhan soltó un quejido.
—Cariño, eso duele.
—Lo siento —se separó del abrazo y lo miró a los ojos.
—¡Estás sonrojado! —le pellizcó una mejilla—. ¿Qué te avergüenza?
—Nada —desvió la mirada.
—Oh, ya sé. Es porque te dije… cariño.
—Basta —azotó la mano de su novio con la suya.
Xiao Zhan se echó a reír.
—Adorable —besó su mejilla y Yibo puso de nuevo sus manos sobre su cintura.
—Oye… —murmuró—…desde el aeropuerto noté algo. Dime ¿Engordaste en estos meses? —amasó su cintura por encima de la chamarra.
—¿Qué? —incrédulo, se echó a reír.
—Te siento más gordo.
—¡¿Qué?! Wang Yibo, que bueno que no tienes una novia, porque estoy seguro de que te abofetearía.
—¿Me vas a abofetear?
—No —lo golpeó en el brazo con fuerza—. Y no, no estoy "más gordo", sólo gané algo de peso.
—¿No es eso lo mismo?
Frustrado, Xiao Zhan soltó un pesado suspiro.
—Tengo hambre ¿Preparaste el desayuno antes de mi llegada? —preguntó, caminando hacia la cocina.
—Gordo —murmuró muy bajito.
—¡Te escuché!
Riendo, fue tras su novio y lo sorprendió, sí, le había preparado el desayuno.
—¡Wow! Lo decía bromeando, pero… en serio lo hiciste —vio dos torres de panqués sobre el plato central de la mesa. A su alrededor había mucha fruta picada y lista para servirse, sin mencionar la miel y mantequilla que esperaban sobre la mesa para ser untadas en los panqués.
Las tripas de Xiao Zhan realmente gruñeron ante esa escena. Iba a preguntarle a su amado si había comprado en realidad esos panqués, pero descartó la pregunta cuando notó que algunos estaban ligeramente quemados en las orillas, y otros tantos parecían crudos.
Sí, no había duda: Wang Yibo había cocinado esos panqués. Sólo esperaba que en realidad fueran comestibles para no volver a sufrir de diarrea por su culpa.
—Son comestibles —aseguró, casi leyendo su mente—. Me comí uno antes de ir por ti y mírame, estoy bien.
Xiao Zhan se llenó de ternura antes de ir y abrazarlo de manera tosca, besando su cabeza y asfixiándolo un poco.
—Gracias —le dijo con cariño.
—¿Verdad que soy el mejor novio del mundo?
—Lo eres —besó sus labios fugazmente antes de sentarse a la mesa.
—¿No te quieres quitar primero la chamarra?
—Oh. Ah… sí —se la quitó y su novio amablemente la tomó y fue a dejarla sobre un perchero. Cuando volvió, vio que Xiao Zhan ya estaba devorando el desayuno.
Al mirarlo, notó su espalda más ancha y su cintura de todas formas muy delgada.
—Lo siento —masticó—. En verdad moría de hambre.
Yibo quedó encantado con esa escena, verlo disfrutar de su comida era algo que jamás imaginó que podría ver. Lo miró mejor y se extrañó al ver que no traía muchas capas debajo de la ropa, y la chamarra no era tan gruesa ¿Por qué entonces lo sentía más gordo? Pero tampoco tenía mucho sentido, pues cuando su novio comenzaba a engordar, eran sus mejillas las primeras en delatarlo, y su rostro se veía igual de delgado que siempre.
—¿Te gustaron? —preguntó con una sonrisa ladina.
—¡Me edncantadon!
Yibo rio al verlo responder con la boca llena.
—¿Café o jugo?
—¡Café!
Yibo se entretuvo unos momentos preparando el café para Zhan Zhan y jugo para él, y entonces se sentó a desayunar. No podía apartar la mirada de su amado, lo había extrañado tanto que podía mirarlo el resto del día sin parar.
—¿Qué pasa? ¿No tienes hambre? —preguntó al ver que había dejado de comer y sólo lo veía.
Yibo sonrió y apoyó su mejilla contra el dorso de su mano.
—Te veo diferente —dijo con suavidad, sonriéndole de una forma que era exclusiva para él.
—¿Tú crees? —sonrió con diversión—. ¿Qué ves diferente? Y por favor no sigas diciendo que engordé —le advirtió.
Yibo soltó una risita seca antes de seguir pensando en ello.
—¿Te cortaste el cabello?
—No.
—Ya sé, son anteojos nuevos.
—No.
—Uhm… ¿Te operaste algo?
—¡No! —rio.
—Sólo dime. ¿Qué cambiaste?
Xiao Zhan se encogió de hombros.
Frustrado, Yibo decidió dejarlo de lado.
—Yo también te veo algo diferente —dijo de pronto Xiao Zhan.
—No he cortado mi cabello en un largo tiempo.
—Se ve lindo, podría hacerte dos coletas pequeñas en la parte de arriba.
—Quizás —rio.
—Tú sí engordaste un poco.
—Lo hice —admitió sin vergüenza.
—Pero casi no se nota.
Sí, Yibo sabía que se le notaba mucho, al menos no en el rostro, pero sí en otras partes.
Cuando terminaron de desayunar, vieron cómo Nut había llegado hasta ellos exigiendo alimento con tiernos maullidos mientras se restregaba contra las piernas de su dueño.
Xiao Zhan se levantó y estuvo a punto de ir a buscar algo para darle, pero Yibo lo detuvo y fue a buscar algo en la cocina. Le había comprado su alimento favorito, junto con muchas latas de su comida chatarra preferida. No lo pensó dos veces antes de servírselo en el lindo platito rosado que había comprado con cariño para ella.
Nut percibió el aroma de su comida favorita y corrió increíblemente rápido hacia su otro padre, comenzando a devorar todo mientras ronroneaba e incluso maullaba de repente, demostrando lo feliz que estaba.
—Hija mía, tu padre te está malcriando mucho.
El corazoncito de Yibo se emocionó al escucharlo decir eso por primera vez.
—Déjame consentirla un poco —caminó hacia él y le dio un beso en la mejilla—. ¿Quieres que salgamos un rato? —preguntó al notar que ya había terminado de comer.
Xiao Zhan se emocionó. Se moría por ir y dar un paseo. Así que salieron a caminar, fueron a los alrededores recordando viejos tiempos, pero ahora los disfrutaban como verdaderos novios. Toda la mañana se les fue caminando por las veredas del bosque, luego fueron rumbo al hotel al pie de la montaña, ese junto a la pista nueva de patinaje y la de esquí. Xiao Zhan se emocionó mucho al ver la de patinaje, le pide a su novio ir, pero Wang Yibo admite que no sabe hacerlo. Xiao Zhan le insistió, diciéndole que él le enseñaría. Pero todo salió diferente a sus planes iniciales.
—¿No se supone que tú me enseñarías? —se quejó, riendo al verse tirado en el suelo con su amado a un lado.
—Lo siento —no dejaba de reír—. No patinaba en hielo desde que era un niño.
—Tienes razón, ya pasó demasiado.
—¡Hey! —se quejó, poniéndose de pie y alejándose de ahí.
—¡Ge Ge! ¡No me dejes aquí! —intentaba levantarse, pero no podía. Xiao Zhan no tuvo corazón para dejarlo ahí, así que volvió por él y lo ayudó.
Patinaron por horas hasta que ninguno se cayó, de hecho, pasó poco tiempo y Wang Yibo ya se mantenía en pie sin dificultad. Xiao Zhan se llenó de admiración por él al ver eso. No había duda de que era muy bueno en cualquier actividad física.
La hora de comida se había pasado hace mucho tiempo, de nuevo los dos tenían hambre, así que entraron al restaurante del hotel y comieron en la misma mesa de hace meses. Relajados y cómodos, se les fueron un par de horas ahí. Cuando se aburrieron, salieron a caminar un rato por el pueblo, visitaron tiendas y se sintieron llenos de una libertad que no poseían en casa. Xiao Zhan aprovechó para hacer algunas compras, hasta que recordó algo importante: tenía que ir a una farmacia.
Apenas eran las seis de la tarde, pero ya comenzaba a oscurecer, las calles del pueblo se iluminaron pronto por las farolas, dando un aspecto mágico y cálido al lugar.
Cuando salieron de la última tienda, Xiao Zhan comenzó a buscar con la mirada a sus alrededores.
—¿Qué ocurre, qué buscas?
—Uhm… necesito ir a una farmacia.
Yibo alzó una ceja.
—¿Estás bien? —se alarmó un poco. Por un momento temió que le volviera a dar diarrea por su culpa.
Xiao Zhan lo miró a los ojos y sonrió.
—Sí, sí. Es sólo que tengo que comprar unas cosas.
—¿Qué cosas?
Las mejillas del mayor se tiñeron tiernamente de rosa.
—No te incumbe.
—Creo que sí —sonrió traviesamente, se tragó su vergüenza con tal de molestarlo un poco, y le dijo en voz baja—: ya hay condones y lubricante en casa —apretó su mano entre la suya.
Xiao Zhan aguantó la respiración y se cubrió el rostro entero con una mano. Sí, había adivinado.
—Bien.
—¿Vamos a casa? —apoyó su mentón en el hombro de Zhan Zhan y respiró su aroma, haciéndole cosquillas.
—Vamos —se quitó un guante y tomó la mano desnuda de su novio, Yibo entrelazó los dedos con los de él y caminaron rumbo a la cabaña con una extraña emoción haciéndoles cosquillas en sus estómagos.
Había llegado el momento.
O eso pensaron, hasta que regresaron y se encontraron con las maletas aún hechas en el recibidor. Habían olvidado eso.
—Traje todo lo que me pediste de nuestro departamento —le recordó Wang Yibo—. Ya está guardado en los cajones.
—Oh muchas gracias ¡Qué haría sin ti!
—Te morirías de aburrimiento.
Y tenía toda la razón. Con Yibo jamás se aburría, siempre tenía una nueva ocurrencia que lo hacía reír o lo mantenía ocupado.
—Gracias —besó la punta de su nariz y suspiró al ver todas sus maletas. Y no eran las únicas, tenía el doble de ellas, pero pidió que esas otras fuesen mandadas a Na Ying Jie en Beijing para no tener que cargar con ellas en Aspen—. Quizás debí haber llegado a casa antes de venir aquí.
—Te habrías tardado otro par de días en llegar. Que bueno que no lo hiciste.
—Tuve que comprar ropa de invierno.
—Me hubiera gustado ir de compras contigo.
—¿Te gusta ir de compras? —sonrió.
—Sí.
—Eso no lo sabía —mantuvo su sonrisa alegre y sorprendida—. A mí también. Fue un gusto que adquirí al entrar en la industria.
—A mí me gustaba desde pequeño —admitió—. Mi madre tiene la culpa, hizo que a papá y a mí nos gustara.
—¡Vaya! —sonrió más ampliamente al imaginarse a un pequeño Yibo con sus padres pasando una tarde de compras. Era una imagen agradable a la imaginación.
Comenzaron a desempacar las cosas de Xiao Zhan con una extraña tranquilidad mientras la música que pusieron en la sala les llegaba suavemente. Y cuando al fin el mayor se acomodó en la misma habitación de su novio, Yibo lo rodeó desde atrás y lo apretó contra su cuerpo antes de susúrrale al oído:
—¿Qué quieres cenar?
—¿Estás en el menú?
—Es lo único que hay en el menú.
Los dos trataron de mantener su expresión seria y "sexy", pero no lo lograron y terminaron riendo a carcajadas.
—Que horrible sonó eso —admitió Wang Yibo.
—Lo sé, chiste malo.
—Pero… —dejó de reír—…en verdad sólo quiero cenar una cosa —lo giró y lo empujó sobre el colchón con algo de fuerza, la espalda de Xiao Zhan rebotó sobre la superficie y sonrió de lado cuando su amado se echó sobre él.
En otras circunstancias se habrían desvestido con frenesí, arrancándose la ropa y de paso reventando algunos botones. Pero esta vez era especial, los dos estaban nerviosos porque al fin se venía algo nuevo, así que querían degustar cada paso.
Wang Yibo extendió la mano hacia el interruptor junto a la cabecera de la cama y bajó la intensidad de las luces.
La respiración de ambos comenzaba a agitarse al saber lo que se venía, estaban ansiosos.
—¿Está bien así? ¿O prefieres completamente oscuro?
—Así está bien —su pecho subía y bajaba profundamente. Al estar debajo del cuerpo de Yibo sentía una emoción difícil de describir, tenía meses de no sentir aquello.
—¿Estás nervioso? —acarició su mejilla derecha con suavidad. Xiao Zhan asintió y tragó en seco—. Yo también —admitió, pasando saliva. El mayor vio cómo esa manzana de Adán subía y bajaba cada vez más seguido, sí, Yibo estaba nervioso.
Los dos suspiraron al mismo tiempo y luego se echaron a reír al ver su sincronía.
Xiao Zhan decidió romper con ese extraño momento incómodo y extendió sus manos para acariciar a su novio. Yibo se incorporó hasta quedar sentado sobre las caderas de él y se dejó acariciar por debajo de la ropa antes de terminar quitándose la camiseta.
—Wow… —no pudo evitar una expresión de asombro al ver que, aunque seguía siendo delgado, su torso estaba bastante bien tonificado. Sus músculos se notaban aunque no hiciera ningún esfuerzo en ello.
Yibo sonrió de lado, gustoso ante su expresión. Si había continuado con su ejercicio durante esos dos meses había sido simplemente para ver la reacción que su amado tendría.
Había valido la pena.
Xiao Zhan se deleitó unos momentos acariciando su pecho, descendió hasta su vientre y sonrió al ver sus abdominales.
—Le dedicaste mucho tiempo a esto ¿Verdad?
—Tenía que ocuparme en algo —se encogió de hombros y soltó una risita traviesa antes de empezar a desabotonar la camisa blanca de su novio. Mientras tanto, Xiao Zhan acariciaba los muslos de Yibo que descansaban a sus costados, dejándose hacer.
Pero nunca se hubiese imaginado que Wang Yibo reaccionaría de tal forma al descubrir lo que había debajo de su ropa. Sus ojos se agrandaron y su manzana de Adán subió y bajo con dureza.
—Zhan… Zhan —volvió a tragar en seco antes de volver sus ojos hacia los de él una vez más.
El aludido soltó una risita.
—No estoy más gordo.
¡Para nada estaba más gordo! Su torso se había ensanchado un poco debido al ejercicio que continuó haciendo rutinariamente durante esos dos meses. Había sido tal su dedicación que había alcanzado su objetivo. Si bien no resultó bastante corpulento, sí estaba delicioso ante la mirada de cualquiera. No era más un chico escuálido.
Yibo no podía apartar la mirada de ese torso. Su espalda estaba ligeramente más ancha, y su cintura perfecta seguía estando delgada. No lo pensó más y con sus palmas abiertas acarició y manoseó todo a su antojo, sacando una risita traviesa de Xiao Zhan.
—Sabía que te gustaría.
—¡Te ves… muy bien! —aseguró y bajó la mirada a su abdomen ¡Tenía los músculos marcados! No tanto como él, pero sí eran bastante notables.
—Es la parte más difícil para mí —admitió entre risas, se había esforzado mucho, pero su vientre tendía a ser plano y aburrido si se daba el lujo de descansar del ejercicio unos días.
—Me gusta… me gusta mucho —fue lo único que su mente logró conjugar. Sus ojos bajaron al ombligo de Xiao Zhan y se llevó una gran sorpresa. No había ni un solo vello ahí.
¿Y su camino a la felicidad?
Pasó sus dedos por la zona, sintiendo la suavidad de su piel. Sin embargo seguía con una expresión de duda ¿Se habría depilado también más abajo?
—Descúbrelo por ti mismo —le dijo Xiao Zhan, casi leyéndole la mente al mirar sus expresiones.
Con una sonrisa ladina y traviesa, Wang Yibo desabrochó los jeans de su novio y los deslizó por sus piernas, descubriendo un sexy bóxer Calvin Klein de color negro con el borde gris. Xiao Zhan alzó sus caderas y sus piernas para que le pudiera retirar la ropa sin tanto problema, divertido al ver que su novio se relamía los labios con algo de ansiedad, podía ver ese brillo peligroso en sus ojos: se moría por arrancarle ya toda la ropa.
Curioso, deslizó sus dedos por el borde de ese bóxer y empezó a descenderlo con lentitud, saboreando cada segundo. Casi como si estuviera abriendo un obsequio.
—Oh… —se asombró cuando lo bajó por completo—. ¿No te dolió? —lo miró divertido.
Xiao Zhan se esperaba cualquier comentario, menos ese. No pudo evitar reír.
—Hasta el alma.
No había ningún vello a la vista.
—Me siento halagado, que hicieras esto por mí… —exageró, usando un tono melodramático que terminó con un quejido por el golpe que su novio le dio.
—Estás arruinando esto —comenzó a reír, contagiando a Yibo. Sus risas tenían un tinte de nerviosismo bastante divertido. Estaban comportándose como si nunca se hubiesen visto desnudos.
Yibo dejó de hablar tanto y le sacó el bóxer por completo. La vista ante sus ojos era bastante sexy. Tenía a Xiao Zhan bajo su cuerpo, desnudo a excepción de su camisa abierta. Su expresión era seria, parecía estar esperando el siguiente movimiento de Yibo, pero éste sólo lo acariciaba desde su vientre hacia abajo.
—Es tan suave —estaba maravillado, deslizando sus dedos muy cerca de su miembro, hasta que vislumbró algo y se llenó de asombro—. ¡Zhan Zhan! ¡Que adorable!
—¿Qué? —bajó su mirada y vio lo que su novio apuntaba—. Tonto —rio y se sonrojó un poco.
Ante la ausencia de vello, Yibo pudo descubrir un lindo lunar muy cerca de su pene. Se agachó hasta depositar un tierno beso en él.
—¡Ya! —se quejó, pegándole con el puño en un hombro. Por alguna extraña razón se sentía bastante avergonzado.
Yibo rio.
—Lo siento, es que es adorable —iba a seguir hablando, pero Xiao Zhan lo empujó hasta cambiar de posiciones, quedando él arriba. Se quitó la camisa blanca y empezó a desnudar a Yibo con algo de prisa. No lo iba a aceptar, pero ese beso en su entrepierna le había causado una sensación extrañamente agradable, ya necesitaba proseguir.
Le sacó el pantalón con ímpetu, descubriendo su bóxer blanco y lo suficientemente ajustado como para no dejar nada a la imaginación. Su miembro ya hacía un bulto notable bajo la prenda. Sonriendo, Xiao Zhan lo acarició por encima de la tela, arrancándole un suspiro a Yibo y notando cómo gradualmente iba aumentando de tamaño esa parte de su cuerpo.
Con una sonrisa traviesa, le quitó esa prenda para liberarlo de la incomodidad.
—Oh… tú también… —fue interrumpido.
—Por eso pregunté si te había dolido —rio—. A mí me dolió terriblemente —admitió.
Sin ponerse de acuerdo, habían tomado la misma decisión de deshacerse de todo vello.
Adorable, simplemente adorable.
—Tonto —se inclinó sobre él y comenzó a besarlo, reclamando su labio superior como tenía por costumbre, todo esto mientras acariciaba su entrepierna con dedicación—. Bastante suave —pensó con satisfacción y sin poder dejar de acariciar esa piel de bebé.
El calor fue aumentando poco a poco con la intensidad de sus besos y caricias que se volvían cada vez más osados y salvajes. Las lenguas de ambos se acariciaban en una sincronía placentera, los dientes de Xiao Zhan se incrustaban de vez en cuando en los labios ya enrojecidos de Wang Yibo, dejando marcas en ellos.
Yibo suspiraba de placer al encontrarse debajo de su cuerpo, tuvo la oportunidad de apreciar mejor su torso, de amasar esos muslos con sus manos y apretarlos a su gusto. Empezó a retorcerse un poco debajo de él al sentir la necesidad de moverse, quería estar arriba una vez más, pero su mente se volvió un caos cuando Xiao Zhan se restregó contra él sin pudor alguno, embistiéndolo suave pero certero. Se restregó un par de veces más, con movimientos sensuales que casi sacan de quicio al menor, recordándole lo que estaba por venir.
Envuelto en completa pasión, Wang Yibo empujó a su novio hasta rodar juntos en la cama y terminar él encima. Se sentó intencionalmente sobre su ya marcada erección y alzó una ceja al ver que aún no estaba tan duro como otras veces.
Ya solucionaría eso.
Comenzó a restregar sus nalgas contra él, dejando su propia erección sobre el vientre de Xiao Zhan, éste lo miraba, expectante ante cualquiera de sus siguientes movimientos.
Yibo se inclinó sobre él sin dejar de mover suavemente sus caderas, comenzó a dejar tiernos besos por todo su cuello, sonriendo al ver cómo su piel se erizaba ante el contacto húmedo y tibio de su aliento. Descendió cada vez más, dejando un delicioso sendero de saliva y chupetones que quedarían como evidencia de lo ocurrido.
Xiao Zhan no le recriminó que hiciera aquello, por hoy tenía permiso de hacer lo que quisiera, y se lo demostró al hacer su cabeza hacia atrás para darle un mejor acceso a su cuello, enroscando sus brazos en la nuca de él, enredando sus dedos en ese sedoso y ahora algo largo cabello.
Se tomó su tiempo para besar cada rincón de ese cuerpo bien trabajado, admirando la dedicación que Xiao Zhan puso en eso. Cuando llegó a su ombligo echó de menos ese caminito de vellos, pero tampoco le molestó no verlo. Travieso, lamió su ombligo, viendo que su pancita retrocedía ante el tacto. Xiao Zhan se estaba aguantando la risa, sí, seguía siendo bastante sensible a las cosquillas.
Sonrió con malicia y se entretuvo un rato ahí, lamiendo y suspirando sobre él, Xiao Zhan reía, pero al mismo tiempo estaba lleno de placer al sentir esas atenciones, al percibir su lengua húmeda y su aliento tibio.
Esa lengua traviesa descendió poco a poco por su vientre, justo en donde sus abdominales formaban una ligera uve al unirse con sus caderas. Llegó a ese lunar recién descubierto y pasó su lengua también por ahí antes de ir directo al plato fuerte. Tomó el miembro entre sus manos y lo llevó a su boca.
Xiao Zhan jadeó con fuerza y cerró los ojos debido al placer.
—Zhan Zhan —suspiró sobre la punta de su pene—. Mírame —pidió con voz ronca. El aludido sintió como si su cuerpo fuese atravesado por una fuerte corriente eléctrica al ver esos ojos tan penetrantes, fijos en los suyos. ¿Cómo hacía Wang Yibo para ser tan jodidamente sexy?
Con el simple hecho de ver lo que hacía con su boca, podía sentir que era capaz de tomarlo en ese mismo instante y hacerlo suyo sin miramientos. Los músculos abdominales de Xiao Zhan se contraían ante cada oleada de placer, la lengua de Yibo era mucho más hábil de lo que recordaba. Como de costumbre, el mayor no pudo refrenar sus gemidos, los cuales eran como música para los oídos de Wang Yibo, motivándolo a dar lo mejor de sí para más adelante arrancarle jadeos, quería escucharlo gritar su nombre.
Extasiado, Xiao Zhan tuvo que recargar de nuevo la cabeza sobre la almohada, pero bajó sus manos hasta enredarlas suavemente en el cabello castaño de su amado, dejando escapar leves gemidos de vez en cuando, escuchando el lascivo y excitante sonido que hacía esa boca sobre su miembro. No pasó mucho antes de que estuviera completamente duro y erecto, Yibo sonrió al cumplir su objetivo, sorbió la saliva que escurría por una de sus comisuras y lo volvió a introducir en su boca, haciendo más succión que antes. Se detuvo abruptamente al escuchar un gruñido extraño provenir de su amado.
—¿No se siente bien? —se angustió, alzó el rostro hasta toparse con el otro. Xiao Zhan lo miró, notó sus mejillas rojas y un hilo de saliva escurriendo por la comisura de sus labios. No pudo responderle al ver eso, le pareció una escena tan erótica que pudo sentir cómo su virilidad palpitaba, suplicando por más atención—. Zhan Zhan ¿No te gustó? —insistió al ver que no respondía. El aludido soltó una risita. ¿Cómo podía no gustarle?
—¿Desde cuándo te volviste tan bueno? —fue lo único que pudo decir antes de pasarse las manos por el rostro y el cabello, echándoselo todo hacia atrás y notando que ya estaba transpirando bastante.
El ego de Wang Yibo se elevó como espuma al aire. Sólo bastaron esos segundos de distracción para que Xiao Zhan lo tomara desprevenido y lo empujara contra el colchón, posicionándose arriba de él.
Era su turno de darle placer.
Bajó sus labios hasta alcanzar uno de sus pezones, Yibo soltó de inmediato un gemido involuntario al sentir ese calor húmedo envolviendo su piel. Los dos eran bastante sensibles en esa zona, lo sabían bien y sabían aprovecharlo a su favor.
—Zhan Zhan —jadeó antes de jalarlo y atraerlo a sus labios, mientras se besaban, enredó sus piernas alrededor de su cintura y pegó su miembro al de él—. Me encantas —volvió a jadear al sentir que ondulaba sus caderas contra las propias, frotándose descaradamente sin dejar de mirarlo a los ojos, esa mirada lo estaba matando.
El corazón de Xiao Zhan latió con más intensidad que antes ante esas palabras. No tenía duda alguna: estaba perdidamente enamorado de ese hombre. Era el único que lo hacía suspirar como tonto enamorado, sólo Wang Yibo lograba sacar ese lado tan sensual y erótico en él. Ese joven seis años menor lo llenaba en todos los aspectos posibles, simplemente lo tenía encantado.
—¿Tienes calor? —preguntó suavemente al ver que el cuerpo de Yibo estaba ligeramente cubierto con una delgada capa de sudor.
—Hace calor aquí —suspiró, pegando de nuevo su pelvis a la de él. Los dos gimieron—. Hay que hacerlo, sé que es pronto, pero… —jadeó—… por favor.
Ya no necesitaban juegos previos, llevaban meses sólo haciendo los preliminares, necesitaban una unión más profunda ahora.
—Sí… hay que hacerlo —besó y mordisqueó su cuello hasta arrancarle un gruñido, era el turno de Xiao Zhan de dejarle marcas.
Entonces Wang Yibo lo atrapó entre sus brazos y se impulsó con fuerza hasta rodar y posicionarse arriba. Xiao Zhan parpadeó confundido y vio esa expresión sensual que le dirigía su novio al mismo tiempo que le abría las piernas.
—Oh no, no hoy —pensó. Cerró sus piernas y giró en la cama hasta posarse sobre el cuerpo del menor. Aprisionó sus manos contra el colchón y lo miro de cerca—. ¿Qué plan tenías, Yibo Di Di?
—¿No es obvio? Voy a hacértelo —intensó zafarse del agarre, pero Xiao Zhan era bastante fuerte, y su peso sí era un poco mayor que el de él ahora—. Xiao Zhan… —palideció un poco y tragó saliva con fuerza—…no, por favor —le hizo un tierno puchero que lo descolocó los segundos necesarios para que lograra impulsarse y revolcarse con él por todo el colchón.
—¡Tramposo! —se rio.
—Es mi arma secreta.
—¡Tonto! —se echó a reír con ganas, los dos empezaron a rodar en la cama, peleando por el poder. Entre empujones, golpes y mordiscos, descubrieron que Wang Yibo no era el único que disfrutaba de ese tipo de placeres dolorosos.
Cuando Xiao Zhan lo tomó de las caderas y se posicionó entre sus piernas, Yibo rodó hasta salir de la cama, casi se iba corriendo del cuarto entre risas traviesas, pero Xiao Zhan fue rápido y lo tomó de la cintura lo suficientemente rápido para regresarlo al colchón.
Cualquiera que viera eso, pensaría que era una pelea amistosa entre amigos, sí, entre amigos desnudos.
Muy pronto terminaron más agitados y sudorosos que antes, su cabello era un desorden, y estuvieron a punto de caer fuera del colchón un par de veces mientras se revolcaban.
Entonces Xiao Zhan vio de pronto cierta determinación en los ojos afilados de Wang Yibo… iba muy en serio, tanto así que terminó suspirando.
—Yibo…
—No vas a dejar que te lo haga ¿Verdad? —se veía decepcionado, pero un brillo de emoción apareció en sus ojos.
—Bo Di… —fue interrumpido.
—Entonces hazme tuyo.
Los dos se quedaron en silencio, el único sonido presente era la música que sonaba desde la sala. "Ride" de SoMo levantaba los ánimos en momentos como ese. El único ruido que se le unió a la música fue el de Yibo pasando saliva ruidosamente.
—¿En serio? —preguntó casi en un hilo de voz, en verdad muy sorprendido. ¡Wang Yibo había accedido!
—Hazlo y enséñame mientras lo haces —suspiró rendido al mismo tiempo que se quitaba de encima de Xiao Zhan y se tiraba bocarriba en el colchón, abriendo sus piernas a él.
—¡Wang Yibo! —exclamó en un gritillo lleno de asombro.
—Hazlo antes de que me arrepienta —se llevó ambas manos al rostro, totalmente avergonzado. No se atrevió a decirle que tenía planeado ceder desde un principio, simplemente quería pelear un poco con él y ver hasta dónde podía llegar.
Lo único que le preocupaba era ver que su amado permanecía reacio a que le introdujera siquiera un dedo. ¿Acaso nunca se dejaría? Eso a veces no lo dejaba dormir por las noches, pero decidió que ese no era momento de preocuparse, así que abrió más sus piernas y se estremeció cuando sintió que Xiao Zhan se acomodaba entre sus rodillas abiertas.
—Oye —intentó quitarle las manos del rostro, pero Wang Yibo estaba tan sonrojado y avergonzado, que no quería que lo viera así—. Hey —besó su cuello con suavidad, y fue subiendo poco a poco hasta remover esas manos y besar sus labios unos momentos antes de separarse y verlo a la cara.
Xiao Zhan quedó flechado.
El rostro de su novio estaba tan sonrojado que parecía que en cualquier momento le saldría humo por los oídos, su respiración errática y sus ojitos vidriosos se ganaron su corazón por completo.
—Zhan Zhan, enséñame —pidió, aguantando un poco su vergüenza y extendiendo una mano para acariciarle el rostro. Se estaba entregando por completo a él, y eso sin duda alguna era una prueba inmensa de su amor por él. Xiao Zhan no podía estar más conmovido.
—Wang Yibo, Wang Yibo —suspiró y tomó su rostro con una mano cariñosa—. Lo voy a hacer, y te voy a enseñar —sonrió, haciendo que el corazón de Yibo se agitara aún más—. Pero no hoy. No es justo que pases por ello en tu primera experiencia, así que… —sonrió con nerviosismo al ver lo mucho que se agrandaban los ojos de Yibo—…hoy puedes tomarme ¿Si? —suspiró, rogando al cielo que le diera la fuerza de voluntad para soportar aquello. El tamaño del pene de Yibo vino a su mente y su cuerpo entero se estremeció.
—Zhan Ge ¿En serio? —sus ojos brillaron—. ¿¡Lo dices en serio!? —no podía creerlo, pues hasta hace unos momentos se había mantenido bastante firme.
Xiao Zhan besó su frente con un infinito cariño antes de suspirar.
—Lo digo muy en serio. ¿Serás cuidadoso? —preguntó en un murmullo muy íntimo y cercano.
—Lo seré —prometió en el mismo tono bajo, acariciando su rostro con la yema de sus dedos. Su corazón se aceleró al ver una vez más esa sonrisa.
—Bien —trémulo y nervioso, se quitó de entre las piernas de Yibo y se echó sobre la cama. Las manos comenzaron a sudarle, al igual que su cuerpo entero comenzaba a transpirar presintiendo el peligro inminente.
Yibo se acostó sobre él y comenzó a llenarlo de pequeños besos por todo el cuerpo hasta que consiguió relajarlo lo suficiente, había notado lo tenso que se puso desde que aceptó ir abajo. Tomó incluso sus manos y besó cada uno de sus dedos, fascinado por el permiso que le otorgó, no podía creerlo todavía.
Acomodado entre sus piernas, llevó su mano derecha a la entrepierna de su novio, acarició su suavidad y se entretuvo ahí unos momentos antes de bajar un poco más sus caricias, llegando a un sitio que no le había permitido tocar antes. Alzó su mirada hacia Zhan Zhan y vio la incomodidad reflejada en su rostro, tenía el ceño fruncido y se mordía los labios al mismo tiempo que se aferraba a las sábanas debajo de él. Sabía lo que se venía y tenía miedo.
—Zhan Zhan —acarició su vientre agitado—. Tranquilo, no haré nada que no te guste. Iré despacio ¿Si?
Aún agitado, el mayor asintió y trató de tranquilizar sus temblores, pero terminó meneando sus caderas con incomodidad cuando sintió que su novio intentaba meter un dedo.
—¡¿Acaso quiere meter el pulgar?! ¡Demonios! —se quejó internamente antes de bajar la mirada y notar que sólo intentaba meter la puntita de su dedo índice—. Esto no va a funcionar —se dijo a sí mismo, tomando una almohada para ponérsela en el rostro. Estaba demasiado nervioso por lo que se venía, pero Yibo parecía también muy nervioso por hacer aquello por primera vez, eso no ayudaba a calmar su miedo en lo absoluto.
—Lo siento —musitó al ver que Zhan Zhan no parecía cómodo. Intentó meter un dedo más delgado, pero la situación fue la misma.
—Bo Di… ¿Y si pones algo de lubricante primero? —su voz salió amortiguada por la almohada que decidió no quitarse del rostro, sentía un poco de vergüenza.
—¡Oh! ¡Sí, sí, lo había olvidado! —abrió de inmediato el cajón de su buró y sacó el lubricante. Puso una cantidad generosa en sus dedos y derramó otro poco sobre la entrada de su novio, viendo cómo se estremecía al sentir lo frío del líquido.
Intentó una vez más introducir su índice, logrando meter sólo un poco con bastante éxito. Feliz por su logro, llevó su otra mano al miembro de Zhan Zhan y lo estimuló un poco mientras se concentraba en meter un poco más su dedo, tanteando terrenos desconocidos.
Cuando intentó introducirlo más, el cuerpo entero de su novio se contrajo, incómodo y alejando las caderas de él. Sus mejillas estaban muy sonrojadas. Intentó cerrar las piernas como reflejo natural, pero Yibo las detuvo.
—Ábrelas un poco más —pidió con suavidad. Ese tono cálido y grave tranquilizó un poco al mayor. Abrió más sus piernas y Yibo se acomodó mejor, comenzó a prepararlo moviendo su dedo hacia dentro y hacia afuera sin salir por completo de él.
Notó que su amado seguía incómodo, pero no estaba seguro, pues no podía ver su rostro. Le arrancó la almohada y la lanzó a un lado, quería verlo. Pero fue ahí cuando comprobó en verdad no le estaba gustando. Lo notó también al ver que su erección comenzaba a disminuir gradualmente.
—Oh no, no, no —comenzó a entrar en pánico. En ese momento sintió admiración por su novio, pues cuando se lo hizo a él supo tener el control de la situación, en cambio él… estaba temblando por los nervios.
Decidió tranquilizarse primero, se tomó el tiempo de respirar profundamente y pensar. Para empezar: no estaban en una posición cómoda, y más que hacerle el amor, parecía que quería hacerle un examen médico.
¡Que incómodo!
Avergonzado por su inexperiencia, se alejó un momento de él sólo para girarlo de costado en la cama y acomodarse detrás de él, en una dulce postura de cucharas, siguiendo su instinto.
—¿Qué haces? —murmuró al sentir que Yibo lo abrazaba desde atrás y besaba su cuello, excitándolo de nuevo mientras le daba atención a su miembro. Cuando estuvo de nuevo erecto, volvió a buscar su trasero, introdujo un dedo, haciéndolo gemir de dolor.
—Demonios… —masculló.
—¿Qué pasa? —jadeó Xiao Zhan, cerrando los ojos con fuerza.
—¡¿Por qué estás tan apretado?! —se quejó, malhumorado.
Xiao Zhan frunció el ceño y lo miró muy feo. Estaba seguro de que no se quejaría de eso en un rato.
—Yibo ¿Qué haces? —murmuró con mal genio, sentía que buscaba algo a tientas dentro de su cuerpo, usaba su dedo para palpar, pero era bastante torpe.
Estaba molesto e incómodo, no le gustaba la sensación de tener algo dentro de su cuerpo, y si así era con un dedo, no se imaginaba con un…
—¡Ahh! ¡Yibo! —se retorció ante el estímulo intenso e inesperado.
Yibo había estado a punto de rendirse, pero al parecer al fin había logrado su objetivo.
—¡Lo encontré! —casi gritó, feliz y victorioso. Sus mejillas se tornaron rojas al darse cuenta de lo infantil que se vio, pero es que su emoción fue tal que tuvo que expresarla—. Lo siento, lo siento —besó su hombro y su cuello—. Trataré de hacerte sentir mejor.
—Hazlo otra vez —pidió, avergonzado y algo agitado.
Esta vez Yibo besó su nuca, estiró sus cabellos suavemente con una mano y al mismo tiempo volvió a presionar con la yema de su dedo aquel lugar dentro de su cuerpo.
—Oh… se siente muy bien —admitió, verdaderamente extasiado. Yibo pudo ver su expresión deshecha ante el placer.
Habiendo encontrado ese punto sensible, comenzó a dilatarlo poco a poco, cada vez mejor, e intentando unir un segundo dedo a la tarea. Xiao Zhan lo recibió bien, pero cuando introdujo un tercero sintió cómo su cuerpo temblaba, eso ya era mucho para él. Yibo se sintió culpable, pues tres dedos no eran nada comparados con su pene.
Lo estimuló todo lo que pudo con sus dedos, pero decidió que era suficiente y empezó a restregar su miembro duro contra sus nalgas.
—No así —pidió Xiao Zhan en un suspiro.
—¿Cómo quieres hacerlo? —susurró sobre su hombro.
El mayor se acostó bocarriba y abrió las piernas.
—Ven aquí —señaló su cuerpo.
—Te va a doler mas así.
—Me va a doler de cualquier forma, y así podré desquitarme mordiéndote —espetó, al menos quería tener algo de lo que pudiera aferrarse, y la espalda de su novio era la opción perfecta.
Yibo soltó una risa nerviosa, sí, parecía justo.
En esa nueva posición, lo preparó un poco más, abriendo y cerrando dos dedos dentro de él, como si fueran tijeras que expandían más esa piel suave y caliente. Xiao Zhan se retorcía muy levemente entre sus brazos, pero no gemía mucho, y eso preocupaba a su novio. Antes de hacer algo más, tomó el lubricante y vertió más en su novio y luego en su pene, bañándolo por completo. Si más lubricante significaba menos dolor para su novio, se tiraría un litro encima si fuese necesario.
Indeciso y nervioso, guio su pene a la entrada de su cuerpo, se frotó un par de veces antes de sentir cómo el cuerpo entero de su novio temblaba.
Decidió tumbarse sobre él, dejando un poco de su peso encima para que se tranquilizarla. Pero al unir su pecho con el suyo pudo percibir el alocado ritmo de su corazón, palpitando con una fuerza increíble contra su pecho. Fue entonces que vio cómo el pulso de Xiao Zhan se notaba incluso en su cuello, a pesar de ello, el pobre estaba pálido. ¿Tanto miedo tenía?
—Zhan Zhan —susurró quedito.
—¿Mh? —cerró los ojos.
—Mírame.
Esos bonitos y grandes ojos se abrieron y se encontraron con los de él.
—Respira profundo y trata de calmarte un poco. Seré inexperto, pero trataré de dar lo mejor de mí ¿Sí? —acarició su mejilla con una ternura y delicadeza poco comunes en él.
—Lo siento —sonrió en medio de su tribulación y apretó la mano que lo acariciaba—. Me estoy portando como un niño ¿Verdad?
Wang Yibo rio entre dientes.
—No hay descripción más acorde.
El otro rio, aún nervioso.
—Lo siento —suspiró y respiró, tratando de calmarse—. Hazme tuyo, ya —a pesar de que sus palabras eran decididas, por dentro estaba que temblaba de miedo, no, no sólo por dentro ¡Todo él estaba temblando!
—Estoy temblando —admitió Yibo, mostrándole su mano temblorosa.
—Yo también —dijo en apenas un hilo de voz.
Ambos se miraron unos segundos y rieron por lo tontos que estaban siendo.
—En serio, hazlo ya —insistió. Ya quería que ocurriese. Ambos habían tenido muy buenos fajes en el pasado, sin embargo, sentía cierta curiosidad ante el hecho de estar conectado a su amado en cuerpo y alma. Salió de sus pensamientos extraños cuando sintió que Yibo tomaba una de sus manos para entrelazarla con la de él. Entonces lo miró fijamente y con seriedad le pidió algo:
—Si duele mucho, dime, me detendré.
Xiao Zhan tragó en seco. Estaba conmovido, pero el miedo no se iba, su miembro cada vez más flácido lo demostraba. Aun así permanecía con sus piernas abiertas ante él, dejándole el acceso completo a su interior. Yibo seguía sobre él, tomándolo de la mano y besando su cuello mientras usaba su otra mano para buscar a tientas de nuevo su entrada. Cuando encontró su trasero, restregó el glande por toda esa línea, distribuyendo correctamente el lubricante.
El pobre sintió el miembro grueso y caliente de su novio apretándose entre sus nalgas.Respiró profundamente y sintió un apretón fuerte en su mano. Hasta ese momento se dio cuenta de que tenía sus ojos cerrados con fuerza.
—Amor, mírame —pidió con un cariño y una suavidad increíbles ¿Wang Yibo había dicho eso?
Los ojos de Xiao Zhan se abrieron de par en par al escuchar cómo lo llamó, era la primera vez que hacía eso. Su corazón se derritió al ver su expresión y sus ojitos anhelantes.
—¿Estás bien? —preguntó. Xiao Zhan solo pudo asentir como tonto enamorado.
—Sí, sí —al mirarlo a los ojos pudo ser consciente de lo mucho que Yibo se estaba conteniendo, el pobre se moría pro hacerlo suyo cuanto antes, y él sólo lo retrasaba—. Sigue, por favor —él comenzaba a estar ansioso también.
Entonces Wang Yibo volvió a lo que hacía, tomó su miembro con una mano y lo dirigió finalmente a su entrada. Cuando dio con el lugar correcto, comenzó a empujar sus caderas ligeramente hacia adelante, abriéndose paso dentro de él.
Pero eso bastó para que Xiao Zhan llevara su mano libre hasta el vientre de Yibo y lo empujara hacia afuera sin éxito.
—¡Lo siento! —se disculpó el mayor, apenado. Había reaccionado sin pensar.
—Está bien —suspiró y continuó, pero el pobre de Zhan Zhan se retorció con incomodidad, y finalmente jadeó, adolorido. El miembro de Wang Yibo era para nada pequeño, y que estuviera tratando de entrar en un lugar tan apretado dolía bastante.
—Despacio, ve despacio —pidió, temblando y poniendo una mano sobre su hombro para que no se impulsara más hacia dentro.
—Zhan Zhan, sólo he metido la punta.
—Demonios —masculló entre dientes. Frunció el ceño y cerró los ojos antes de suspirar—. Sigue.
—No lo estás disfrutando, es más que evidente —dijo de pronto, con una seriedad que Xiao Zhan no supo cómo describir, se veía decepcionado y algo frustrado. Una alarma se encendió dentro de él. Yibo suspiró y salió por completo de su cuerpo—. Xiao Zhan, házmelo tú a mí entonces.
Oh no, lo había llamado "Xiao Zhan".
Alarmado, rodeó su cuello con ambos brazos y lo atrajo de nuevo a su cuerpo. Se sintió mal por Yibo, se había ofrecido a ir abajo y estaba haciendo de su primera experiencia un horror, aunque también era su primera vez con un chico y no podía evitar sentirse así, estaba acostumbrado a dar, no a recibir.
—Me portaré bien, Wang Yibo, por favor.
—No, ni siquiera… —no continuó la oración, sólo señaló su miembro completamente flácido.
—No hagas caso, por favor —casi suplicó, se sentía muy culpable—. Pastelito… —una sonrisa se abrió paso en la expresión desolada de Yibo.
Xiao Zhan se reprendió mentalmente y se dijo a sí mismo que no se quejaría más.
Sí, cómo no.
—Bien —se acomodó, una vez más, entre sus piernas—. Eres muy remilgoso —murmuró entre dientes.
—¡Oye! Yo no… ¡Ahh!
De nuevo, sólo era la punta, pero es que ese miembro estaba bastante grande en la punta.
—Zhan Zhan.
—¿Mnh? —tenía sus ojos muy cerrados mientras se aferraba a la espalda de Yibo con una mano. Abrió los ojos al sentir que de nuevo entrelazaba sus dedos con él en una tierna atención. Xiao Zhan apretó esa mano con fuerza.
—Sólo hay una manera de seguir con esto ¿Puedo hacerlo?
—Uh… Sí, creo.
—Amor, perdóname —besó su mejilla dulcemente.
—¿Por qu…¡AH! —un grito fuerte y adolorido salió de su garganta al sentir esa intromisión tan repentina y brusca. Wang Yibo se había abierto paso dentro de él de una forma inesperada, entrando por completo de un solo tirón.
Xiao Zhan abrió grandemente sus ojos, el aire se escapó de sus pulmones y buscó algo de lo que agarrarse, estranguló la mano que tenía dentro de la suya y rasgó la espalda de la que se aferraba. Como acto reflejo intentó alejarse, pero no pudo, estaba atrapado entre el cuerpo de su novio y el colchón, pensó en aventarlo lejos y sacárselo de adentro, pero no podía hacerle eso.
Le había dicho que siguiera, mas no que lo partiera por la mitad.
—¡Yibo! —sollozó—. Eso fue… eso fue muy cruel —varias lágrimas salieron de sus ojos. Su respiración era irregular.
—Lo siento… dijiste que…
—Que siguieras, pero despacio; Yibo, despacio… —lloró.
—Perdóname —llenó su rostro de besos pequeños y adorables. Intentando contener sus inmensas ganas de comenzar a bombear dentro y fuera de él.
Era la primera vez en su vida que tenía la oportunidad de hacer algo así. Su mente dio vueltas al experimentar esa maravillosa sensación de estar dentro de algo tan apretado, caliente y suave, así que le estaba costando en verdad mucho trabajo. Lo único que lograba contenerlo un poco, eran las lágrimas de dolor de su amado, lo había hecho llorar.
—Trata de relajarte —susurró con la poca coherencia que le quedaba, su respiración estaba agitada, su instinto le pedía que se moviera, que lo embistiera.
—¡¿Relajarme?! —se le quebró la voz al final. Yibo comenzó a limpiar sus lágrimas con sincera culpabilidad. Fue ahí cuando consideró por primera vez la posibilidad de terminar el acto en ese momento. ¡Lo había hecho llorar de dolor!
—¿Quieres que salga? —preguntó con voz seria.
—Sí.
Yibo palideció. Triste, comenzó a salir con cuidado de él, escuchándolo gemir de dolor con ese simple acto.
—¿Estás bien? —cerró las piernas de Zhan Zhan y se sentó a su lado.
—Sí —se cubrió el rostro con ambas manos. Todo se estaba yendo a la mierda, y era por su culpa. Se maldijo a sí mismo.
¿Dónde había quedado su determinación? ¿Acaso no podía soportar algo así? Su umbral del dolor era alto, o eso se suponía.
—Dejemos esto —trató de ocultar la tristeza en su voz, pero no le fue posible—. Amor… —intentó quitarle las manos del rostro, pero Xiao Zhan no se lo permitió, menos al ver que a pesar de todo seguía llamándolo "Amor". No se merecía a un ángel como él.
Xiao Zhan se quitó las manos del rostro y entonces lo miró, lleno de determinación.
—No, no podemos dejarlo así —sabía que se volvería una situación tremendamente difícil entre ambos, si no lo superaban en ese momento, sería difícil hacerlo después. Era ahora o nunca.
—Pero… —silenció al ver que Xiao Zhan se incorporaba en la cama sólo para empujarlo sobre el colchón, dejándolo bocarriba para sentarse luego sobre él—. ¿Qué… qué haces? —lo miró con una impresión asombrosa.
Xiao Zhan respiró profundo, apoyó una mano en el vientre de Yibo sin importarle dejar su peso ahí, y usó la otra mano para buscar su miembro bastante duro y erecto. Lo tomó entre sus dedos y se espantó al ver el grosor. Tembló un poco antes de guiarlo hasta su propia entrada.
—Zhan Zhan… —jadeó en éxtasis por el simple hecho de mirar lo que hacía. No podía despegar su mirada curiosa de él.
Así, poco a poco lo fue introduciendo en su cuerpo, a su propio ritmo y profundidad.
Yibo se quedó literalmente con la boca abierta ante esa escena, su novio soltaba leves quejidos de dolor, pero se los aguantaba todo lo posible, mordiendo con fuerza sus labios.
—No puedo más —soltó en un suspiro pesado luego de introducir sólo tres cuartos de su longitud entera. Apoyó ambas manos en el vientre de su novio y empezó a mover sus caderas en un suave y cauteloso vaivén.
Aún en shock, Wang Yibo posó sus manos en las caderas de su novio y lo ayudó en su labor. La visión ante sus ojos era simplemente gloriosa. Sintió que podría correrse en cualquier momento, a pesar de que no llevaba ni dos minutos así, pero es que Xiao Zhan… estaba tan apretado, caliente, y se movía tan…
—No veas… —jadeó—… no me veas así —pidió, totalmente sonrojado y agitado. Quería cubrirse el rostro, pero si lo hacía perdería el equilibro.
—Oh Zhan Zhan —jadeó al fin, se había estado mordiendo los labios para no hacerlo. Le parecía injusto jadear de placer cuando su amado gemía de dolor. Soltó sus caderas y tomó las manos de él, entrelazando sus dedos dulcemente y brindándole apoyo tanto emocional como físico.
Fue ahí cuando Xiao Zhan detuvo el vaivén suave de sus caderas y se sentó un poco más sobre ese miembro, absorbiéndolo por completo con su cuerpo. Percibió un terrible estremecimiento que subió por toda su columna vertebral, de pronto se sintió muy débil y adolorido, no lo aguantó más y sin darse cuenta terminó cayendo sobre el pecho de su amado, éste lo recibió con brazos abiertos y lo apretó contra sí mismo.
—¿Estás bien? —preguntó con la respiración profunda y agitada.
—Sí…—respondió, bastante suave, ya no quería moverse.
—¿Puedo seguir? —preguntó contra su oreja, ansioso.
—Por favor —su interior comenzaba a acostumbrarse a esa intromisión.
Sin salir de él, Wang Yibo se las ingenió para girar en la cama hasta tenerlo bajo su cuerpo. Tomó las piernas de su amado y las enredó en su cintura antes de comenzar a bombear lentamente en su interior.
—Ah… tan apretado —murmuró al fin, se había estado conteniendo tanto que no se permitió siquiera gemir de placer, pero al escucharlo, algo dentro de Xiao Zhan se encendió. Era tan sexy.
—¡Ah! ¡Yibo…ah! —jadeó con fuerza al sentirlo moverse, lo hacía lento, pero eso bastaba para que se retorciera, aún adolorido.
Wang Yibo se sintió la peor persona del mundo al ver incrementada su excitación ante los gemidos de dolor de su pareja, y más aún con esas expresiones que hacía.
Xiao Zhan estaba aferrado a su espalda, arañándola inconscientemente y sin piedad alguna. Yibo no le reclamó eso, lo dejó hacerle lo que quisiera. Además, su mente estaba enfocada en otra parte de su cuerpo.
—Estás muy… muy apretado —jadeó de nuevo, completamente perdido en el placer.
Zhan Zhan no respondió, sólo cerró los ojos con fuerza, sintiendo cómo profundizaba un poco más y aceleraba el ritmo.
—Yibo… ve un poco más lento —pidió con la voz entrecortada.
—Lo siento… me cuesta mucho contenerme —admitió, pero a pesar de ello, se detuvo por completo y dejó caer su peso entero encima de él. Xiao Zhan soltó un suspiro de alivio y Wang Yibo aprovechó para darle un poco de atención reconfortante.
Metió su mano escurridiza entre el cuerpo de ambos hasta encontrar el miembro de su amado, completamente blando y laxo. Comenzó a masturbarlo al mismo tiempo que atrapaba sus labios en un beso húmedo y bastante intenso, inmediatamente su lengua entró en esa boca, buscando el contacto más profundo. Xiao Zhan al fin suspiró en medio del beso, centrándose en el placer que le brindaba y olvidando un poco es trozo de carne que tenía dentro.
Esta vez Yibo no mordió sus labios con fuerza, tampoco amasó su trasero hasta dejar marcas. Esta vez fue más delicado y se concentró en hacerlo sentir bien. Mordisqueó y lamió una de sus orejas, arrancándole un gemido con esa atención. Así fue como poco a poco logró que la excitación volviese a su cuerpo. Supo que estaba listo cuando sintió su pene nuevamente despierto y cuando sus jadeos dejaron de ser gritos de dolor.
De pronto y sin esperarlo, Wang Yibo sintió que su amado movía sus caderas hacia arriba, creando una fricción en su interior que casi lo volvió loco a él.
—Cariño, sigue —abrió los ojos y le sonrió antes de dejar su espalda en paz, colgando sus manos de su nuca.
—¿Puedo?
—Por favor —enredó más sus piernas alrededor de su cintura e incrementó el contacto entre sus cuerpos.
Zhan Zhan comenzaba a disfrutar de eso, más todavía cuando su amado combinaba las suaves embestidas con esos besos de lengua tan cálidos.
El calor volvió a subir entre ellos.
Yibo retomó sus movimientos, sorprendido al ver que su amado buscaba mayor contacto y profundidad.
—¿Ya no duele? —tuvo que preguntar, deteniéndose unos segundos para mirarlo de cerca.
—Sí, pero… —alzó sus caderas—…ah ¡Sigue!
Sobresaltado, Wang Yibo prosiguió, se sentía bastante torpe. ¿Lo estaría haciendo bien?
Xiao Zhan deslizó sus manos por toda la suave y arañada espalda de su novio, descendió sus caricias por su angosta cintura y terminó en su trasero ¿Desde cuándo era tan carnoso?
Decidió no desviar sus pensamientos y mejor apretó el trasero de Yibo, impulsándolo más hacia él, quería más, y el menor lo notó con gran sorpresa y entusiasmo. Así comenzó un ritmo más rápido y profundo, el lubricante ayudaba bastante en su labor, podía sentir que entraba y salía con más facilidad.
De pronto la espalda de Xiao Zhan se arqueó al mismo tiempo que apretaba demasiado fuerte su trasero. Había cerrado los ojos tan fuerte que vio destellos bajo sus párpados. Y es que…
Salió de su ensimismamiento cuando escuchó que su amado lo llamaba, preocupado.
—¡Lo siento! ¡¿Fui muy brusco?! ¿Te lastimé?
Xiao Zhan esbozó una tierna sonrisa en medio de su agitación y lo abrazó.
—No dolió. Eso se sintió… muy bien.
—¿Sí? —preguntó, nervioso.
—Lo haces muy bien —murmuró dentro del abrazo—. ¿Por qué te detienes? —se separó del abrazo y lo miró a los ojos. Yibo se sonrojó.
—L-lo siento.
Xiao Zhan soltó una risita. Nadie le creería si dijera que tenía entre sus piernas al gran Wang Yibo, al siempre serio, firme e intimidante joven talentoso. No creerían que temblaba como una hoja a pesar de que el que estaba recibiendo todo era él.
Lo que Zhan Zhan no sabía, era que su amado estaba en verdad mortificado por hacerlo disfrutar, no quería causarle más dolor. Así que era justo que estuviera nervioso, lo que menos quería era abusar de él, satisfaciendo sus propias necesidades antes del placer de Xiao Zhan.
Wang Yibo decidió continuar a pesar de sus inseguridades, después de todo era su primera vez, su oportunidad para experimentar y averiguar qué le gustaba a su amado y qué no. Afortunadamente ya tenía algo de experiencia en otras cosas, y así fue como dirigió sus labios directamente a una oreja de Xiao Zhan. Éste pudo sentir los besos húmedos y las pequeñas mordidas que le daba tanto en su lóbulo como en el cartílago, pero lo que definitivamente enloqueció sus sentidos fue el hecho de sentir su pesada respiración yendo al mismo ritmo que sus embestidas. Cada vez que entraba más profundo en él, su cálido aliento y un suave suspiro retumbaban en su oído.
Xiao Zhan se consideraba una persona con un oído bastante agudo, lo que en esos momentos le ayudaba a excitarse por el simple hecho de sentir todo aquello en su oreja.
Decidió que era justo regresarle algo de placer a Yibo, así que sin alejar su oreja de esos labios, buscó la manera de besar su cuello, succionando su piel y mordiéndola hasta hacerlo gemir en su oído. Sabía cuánto le gustaba aquello a Yibo, sentir sus dientes filosos clavándose en su piel.
Entonces una vez más la espalda de Xiao Zhan se arqueó de placer, Yibo había tocado un punto dentro de él que lo hizo estremecerse de pies a cabeza, sus piernas se enroscaron más en la cintura de su novio e incluso los dedos de sus pies se apretaban por el placer que eso le daba. Sentía un calor abrasador recorriendo todo su cuerpo, comenzando especialmente entre sus piernas.
—Oh… Yibo… así —jadeó sin poder controlarse.
Ese jadeo de verdadero placer fue el detonante necesario para que Wang Yibo liberara un poco de toda la pasión que lo quemaba por dentro. Se estaba volviendo loco al contener las ganas que su instinto le pedía que explotara.
Enseguida aumentó la profundidad de las embestidas, sintiendo que ya no era tan difícil deslizarse dentro de él. Notó cómo aquel dolor inicial se estaba convirtiendo en placer puro. Yibo buscaba entrar en él de diferentes formas, a veces más profundas que otras, a veces sólo a medias pero empujando más hacia arriba; era ahí cuando veía que su novio se retorcía de placer y gemía de esa forma tan erótica que sólo lograba ponerlo más duro.
Wang Yibo comenzó a embestirlo con un poco más de fuerza, aprovechando ese nuevo placer, frotando ese punto dentro de su cuerpo con cada empujón. Enterró sus manos en las caderas de su novio y lo penetró con mayor rapidez hasta arrancarle fuertes gemidos que nunca antes había escuchado. ¿Eran de placer? Esperaba que sí. Estaba tan excitado que no se daba cuenta de que si seguía apretando así las caderas de Xiao Zhan, le dejaría unas severas marcas. Pero ninguno pareció preocuparse por ello en ese momento.
—Ven —pidió entre jadeo y jadeo, arrastrándolo con sus brazos hacia su cuerpo, quería sentirlo más cerca.
—¿Estás bien? —preguntó con su respiración bastante agitada, dejó de bombear a su interior y se recostó gentilmente sobre su cuerpo, sin salir de él.
—Sí… —sonrió y jadeó—… sí se siente bien —parecía aliviado—. ¡No pares! —movió sus caderas en busca de más. No le había dicho que se detuviera, sólo quería tenerlo más cerca.
Wang Yibo soltó una risita nerviosa antes de mover sólo sus caderas, dejando su peso entero sobre él. Xiao Zhan tenía sus largas piernas aún colgadas de las caderas de su novio, empujándolo a entrar más profundo. El dolor inicial se había olvidado por completo desde momentos atrás.
Mientras sentía cómo se deslizaba dentro de su cuerpo, aprovechó para acariciar toda la espalda de su novio, sintiendo la rigidez de sus músculos marcándose con cada estocada. Era tan sexy.
—Yibo… —jadeó y llevó sus manos a ese rostro que se contraía ligeramente cada vez que lo embestía. Podía notar que lo estaba disfrutando, sus gestos lo delataban por completo. Yibo trataba de controlar sus expresiones, pero le era imposible lograrlo del todo. Sus labios entreabiertos y su ceño fruncido demostraban lo mucho que se contenía por no ir más rápido—… ah ¡Yibo! —meneó un poco sus caderas hacia él, arrancándole un jadeo inesperado.
—Zhan Zhan… ¿Puedo ir más rápido? —suplicó.
El aludido respondió con una risita traviesa.
—¿Qué estás esperando? —de nuevo alzó sus caderas, viendo el brillo en los ojos de Wang Yibo al decirle aquello. Lo vio tragar con fuerza antes de empezar a embestirlo con frenesí.
Xiao Zhan no imaginó que lo haría así, fue tan… intenso. Soltó su cuello y se aferró a las sábanas junto a su cabeza, el aire escapó de sus pulmones una vez más y trató de concentrarse, pero perdió toda cordura al sentirlo tan feroz.
Wang Yibo salía por completo de él sólo para volver a insertarse con fuerza hasta el fondo. Podía sentir claramente el choque de sus cuerpos, la habitación completa era llenada con los ruidos lascivos que hacían sus cuerpos golpeándose uno contra el otro.
Con cada embestida, además de estimular su interior, Yibo lograba rozar el miembro de Zhan Zhan con su vientre. El pobre no sabía si aguantaría mucho más. Sus gemidos se hicieron cada vez más fuertes, hasta que el menor consiguió lo que quería.
—¡Wang Yibo! —gritó sin pudor alguno, buscando su espalda para aferrarse a ella sin piedad. Cerró sus ojos y enseguida sintió que su inmensa oleada de placer era incrementada con unos labios feroces sobre los suyos. Yibo mordió su labio inferior, estirándolo hasta que lo hizo gemir una vez más.
El orgasmo de Xiao Zhan jamás se había presentado de una forma tan intensa y duradera. Nunca antes había alcanzado el clímax de esa forma, estaba algo asustado por el poder de sus sentidos. Su cuerpo entero temblaba mientras seguía siendo penetrado por su novio, quien aún lo besaba con frenesí, acariciando su lengua con la propia.
Disfrutando de los vestigios de su orgasmo, Xiao Zhan dejó de apretar con sus piernas las caderas de Yibo y mejor puso las manos en ese buen trasero, sintiendo la firmeza de éste cada vez que se impulsaba hacia delante.
Yibo dedicó unos segundos a mirarlo, había visto su expresión ante tal orgasmo, había percibido sus gritos, y eso lo llevó a la orilla de la locura. Si no se hubiese contenido un poco, se habría corrido ahí mismo, pero no quería que eso terminara, no aún. Seguía mirándolo y sólo podía excitarse más. Xiao Zhan sudaba, tenía varios mechones de cabello pegados a su frente, su cara estaba roja y su respiración era por completo errática: a veces rápida, a veces lenta y profunda, o en ocasiones simplemente dificultosa entre tanto gemido.
Las manos que antes presionaban el trasero de Yibo, ahora yacían sobre el colchón, completamente exhausto después de un clímax tan alto.
Pero Wang Yibo aún no terminaba.
Siguió embistiéndolo, cada vez más fuerte y profundo. Se enterneció un poco cuando sintió que su novio le acariciaba el rostro con ambas manos. Cuando puso atención, notó que Xiao Zhan lo miraba fijamente, estudiando cada expresión que hacía. Eso incendió sus mejillas en un rojo intenso, pues… ¿Qué expresión tan vergonzosa estaría haciendo justo ahora?
Lo que no sabía era que Xiao Zhan estaba fascinado por el hecho de que esa carita que regularmente le causaba ternura, ahora lo estremecía de sólo verlo. Sólo había una palabra para describirlo: erótico.
Las manos de Xiao Zhan tomaron su rostro entre sus manos, no dejaba de observarlo, hasta que Yibo se unió a él en un profundo beso, sin dejar de trabajar con sus caderas. Xiao Zhan enredó sus manos en el cabello de su novio, despeinándolo por completo y halando un poco de esos cabellos.
Durante el beso, un fuerte gemido de Yibo fue ahogado en la boca de su amado. Dejó de apretar sus caderas y posó esas grandes manos ahora en la cintura pequeña de su novio, lo apretó tan fuerte y lo encajó contra su cuerpo de tal forma que Xiao Zhan se estremeció y mordió sus labios con fuerza.
—¡Ah... Yibo! —lo abrazó al sentir esas últimas potentes y profundas estocadas. Su cuerpo entero fue empujado sobre el colchón con cada penetración. Si seguía así, caerían de la cama.
—¡Xiao Zhan! ¡Ah! ¡Xiao Zhan! —jadeó al sentir que una oleada intensa de placer lo invadió, corriéndose abundantemente dentro de su novio. Xiao Zhan lo apretó entre sus brazos y alzó un poco su pelvis. Un gruñido gutural salió de su garganta al mismo tiempo que sus caderas daban una última embestida, profunda y tortuosamente placentera. Podía sentir todavía cómo su miembro era apretado y casi succionado por el interior de su novio.
Y como si hubiesen absorbido toda la energía de su ser, Wang Yibo cayó en peso muerto sobre Xiao Zhan. Se encontraba agitado y bastante sensible.
Ninguno dijo nada, poco a poco controlaron sus respiraciones. Wang Yibo estaba en un ligero shock, inmóvil y tratando de recuperarse mientras su novio le repartía dulces caricias y besos por toda su cabeza. Si hubiese sabido desde un principio que así se sentía tener sexo con Xiao Zhan… no hubiera logrado ser tan paciente, lo habría arrastrado a la cama desde hace meses. No podía creer que se estaba perdiendo de eso desde hace tanto.
—Zài Zài ¿Te encuentras bien? —murmuró en medio del silencio.
El corazón de Wang Yibo dio un vuelco de felicidad al escuchar cómo lo llamó. Alzó su rostro y apoyó el mentón sobre el pecho de su novio antes de dedicarle la sonrisa más hermosa, una sonrisa que demostraba lo satisfecho y feliz que estaba.
Yibo no respondió con palabras, se estiró hasta alcanzar su rostro y darle un beso tranquilo en sus labios ya hinchados y enrojecidos. Miró la expresión de su novio y no pudo más que admitir que era un estúpido enamorado, amaba demasiado a ese hombre.
—Creo que eso es un sí —suspiró Xiao Zhan después del beso.
—¿Tú estás bien? —se volvió a recargar sobre él poniendo la cabeza sobre su pectoral izquierdo y escuchando cómo su corazón volvía a latir con normalidad.
—Sí… —suspiró, cansado y al mismo tiempo extasiado.
Los dos terminaron exhaustos. La combinación de los nervios y el estrés por lo que iba a suceder los desgastó bastante, sin mencionar esos orgasmos tan intensos que ocasionaron que terminaran deseando dormir y no despertar hasta el día siguiente.
—¿Estás seguro? —insistió Yibo.
—No recuerdo… —comenzó con un tono de voz suave y bajo—…haber experimentado nunca un orgasmo como este —tuvo que admitir con completa sinceridad. Eso elevó el ego de Yibo hasta los cielos, lo miró con una emoción y un orgullo difícil de describir—. Parece un cachorro —pensó Xiao Zhan con diversión.
Yibo estuvo a punto de preguntarle: "¿Lo hice bien?", pero se contuvo, no quiso parecer tan infantil.
—¡Pero fuiste un bárbaro al principio! —le pellizcó ambas mejillas como castigo—. Te dije que siguieras, pero no que lo hicieras todo de una sola intención. En verdad dolió.
—Perdón —se incorporó un poco, quería besar su frente. Pero al moverse, Xiao Zhan soltó un pequeño quejido. Fue ahí cuando Yibo recordó un pequeño detalle: no había salido aún de él. Entonces lo hizo con cuidado, sintiendo la fricción de su miembro dentro de esas paredes cálidas.
Xiao Zhan gimió suavemente ante la extraña sensación, si bien el pene de su amado no estaba duro y erecto, seguía siendo lo suficientemente grande como para incomodar un poco si estaba dentro de él.
Yibo bajó la mirada y notó cómo un líquido blanco apareció después de que salió de él. Xiao Zhan se estremeció con completa incomodidad, sentía que algo salía de su cuerpo y no pudo más que avergonzarse, había intentado contenerlo dentro de sí, pero no lo logró.
—No mires —lo jaló hasta tenerlo dentro de su abrazo.
—Lo siento, por eso había comprado condones… demonios —masculló por lo bajo. Sin embargo, la vista de aquello había encendido un poco su excitación, era bastante morboso, debía aceptarlo, pero le gustaba.
—Yo también olvidé ese detalle —rio un poco, sin soltarle los hombros. Enseguida suspiró.
—¿Seguro que estás bien? —seguía preocupado.
Zhan Zhan asintió en medio del abrazo, le dolía todo el cuerpo ¿Cómo era eso posible? Quizás había estado demasiado tenso.
—Sólo abrázame —pidió en un tono tierno al que Wang Yibo no pudo resistirse. Lo abrazó y lo llenó de cariños, agradeciéndole con éstos el hecho de que se entregara así a él.
Wang Yibo se quitó de encima de su novio, se acostó a un lado y ahora fue él el refugio en el que Xiao Zhan descansó, poniendo su cabeza sobre su pecho y abrazándolo de lado. El menor inclinó su cabeza hacia el cabello de su amado y respiró su delicioso aroma. Ambos estaban sudados, completamente despeinados y aún un poco agitados.
Xiao Zhan se relajó en esa cómoda posición, descansó unos minutos, deslizando sus manos por el pecho de su novio, reconociendo esos músculos uno por uno. Yibo no perdió la oportunidad y también lo acarició. No pasó mucho antes de que sus labios se encontraran de nuevo, comenzaron como dulces besos, de esos conciliadores que te dicen "Perdón por haberte mordido tan fuerte hace rato". Pero esas caricias inocentes poco a poco fueron aumentando de nivel. Xiao Zhan deslizó la yema de sus dedos por el vientre de Yibo, y descendió hasta sentir cómo su miembro estaba alzado, inclinado hacia un lado y palpitando, exigiendo atención de nuevo.
—¡¿Tan pronto?! —se asombró. Yibo sonrió de lado, seductor.
—No es mi culpa.
Xiao Zhan rio y llevó una mano de Yibo a su entrepierna para demostrarle que no era el único, su miembro había comenzado a despertar también.
—¿Segunda ronda? —inquirió el mayor, emocionado. No parecía ser el mismo que se negaba a que le introdujeran siquiera un dedo.
—Zhan Ge ¿Crees soportarlo?
El aludido asintió firmemente. Sentía que ya había pasado lo peor, había logrado superar esa barrera y descubrió que no era tan malo como imaginó.
—Sólo no seas tan rudo al principio —suplicó.
Entusiasmado, Yibo asintió y se echó sobre su novio una vez más.
—Zhan Ge —murmuró después de acomodarse—. ¿Y si lo hacemos diferente?
—¿Qué tienes en mente?
—Acomódate bocabajo.
El pulso de Xiao Zhan se aceleró. ¿Ya quería intentar otra posición?
Bien, lo intentaría.
Yibo se quitó de encima de él y permitió que se acostara bocabajo.
—¿Está bien así? —preguntó luego de acomodarse.
—Sube un poco tu trasero —tomó una almohada y la colocó debajo de las caderas de su amado—. Así está perfecto —suspiró lleno de placer, con la emoción anticipada a flor de piel. Tomó su miembro con una mano y se masturbó a sí mismo durante unos segundos mientras tomaba el lubricante y vertía sólo un poco sobre toda su longitud.
Xiao Zhan lo miraba de lado, todo lo que su cabeza le permitía en esa posición, no podía evitar estar un poco nervioso. Se estremeció cuando sintió que Yibo deslizaba su pene entre sus nalgas, como tenía por costumbre. Lo hizo un par de veces antes de abrirlas lo suficiente para introducirse en él.
—Otra vez estás muy apretado, Zhan Ge —jadeó.
El pobre no dijo nada, tomó una almohada y la mordió con fuerza al sentir cómo se abría paso dentro de él, al mismo tiempo sintió que algo escurría de entre sus piernas. Fue una sensación extraña, pero no pudo detenerse a pensar más en ella, pues Yibo se introdujo de golpe dentro de él, otra vez.
—Demonios —masculló mientras mordía la almohada—. ¡Yibo! Despacio —pensó que dolería mucho menos, pero de todas formas sintió un poco de molestias al principio.
—Relájate, no me saques —le pidió al sentir cómo lo que rodeaba su pene lo apretaba y trataba de expulsarlo de su interior.
—Es un reflejo, no puedo controlarlo del todo —admitió, terminó jadeando.
—No me saques —rio y apretó su trasero con más fuerza de la necesaria. Comenzaba a tener esa confianza en sí mismo que lo caracterizaba.
—¿¡Por qué eres tan rudo!? —se quejó al sentir cómo amasaba sus nalgas.
—Sabes que me encanta —jadeó profundamente antes de embestirlo una vez, de forma profunda y dura. Entonces inclinó todo su cuerpo sobre la espalda de Xiao Zhan y besó su nuca con cariño, amaba su nuca.
Profundizó más la penetración y lamió su oreja, escuchándolo gemir una vez más, éstos no se hicieron esperar, aunque mordiera la almohada, se escuchaban en toda la habitación y muy probablemente fuera de la cabaña también.
Xiao Zhan agradeció no estar en cuatro, pues ya no sentía sus piernas.
Sonidos lascivos inundaban el cuarto una vez más, el ruido de sus pieles chocando y del lubricante eran tremendamente eróticos para ambos, sin contar los jadeos y gemidos que emitían casi en sincronía.
Yibo sostenía todo su peso en los brazos apoyados sobre el colchón a cada lado de su novio, y con la ayuda de sus piernas se incorporaba hasta salir de Xiao Zhan para luego dejarse caer dentro de él. El mayor casi le arrancaba un pedazo a la pobre almohada.
Demostrando su gran energía y capacidad, Yibo dio varias estocadas fuertes y ruidosas, en cada una Xiao Zhan soltaba un quejido de placer combinado con dolor por la fuerza utilizada. Su expresión estaba deshecha por sensaciones que ni siquiera él lograba describir, pero le gustaban, lo estaba disfrutando bastante.
Bajó la velocidad y terminó echándose sobre Xiao Zhan, su cuerpo perfectamente acomodado sobre la espalda del mayor, con su pecho y vientre pegados a la espalda y trasero de él. Era sorprendente cómo sus cuerpos encajaban tan bien. Las curvas de Xiao Zhan embonaban a la perfección con las de Wang Yibo.
Disfrutando de ese placer, dejó su peso entero encima de él y aprovechó para acariciar sus costados desde su trasero hasta sus brazos. Besó una vez más su nuca y dejó una mordida traviesa sobre su hombro antes de proseguir con el movimiento de sus caderas, no movió nada más que su pelvis, de atrás hacia adelante en un erótico vaivén que los enloqueció a ambos.
Si Xiao Zhan pudiera verlo, se correría de sólo apreciar la sensualidad de sus movimientos. Y su trasero ¡Demonios! Ese trasero fuerte era un placer visual increíble. Los glúteos de Wang Yibo se marcaban con cada embestida corta y certera que daba.
—Zài Zài —suspiró profundamente. El placer que lo envolvía le estaba haciendo perder la cordura. Le costaba mucho creer que Yibo, apenas en su segunda experiencia sexual, pudiera darle tal nivel de placer. No había duda de que era un pequeño cachorro que aprendía trucos muy rápido.
—No me digas así… —jadeó contra su oído.
Wang Yibo no permitía que nadie lo llamara "Pequeño cachorro", sólo Xiao Zhan podía llamarlo así y obtener a cambio una espléndida sonrisa, pero estando en las circunstancias en las que se encontraban… no le gustaba. Era un apodo demasiado dulce para un momento tan caliente y descarado.
—Zài Zài —repitió, tentando su suerte. Sintió que su amado se incorporaba un poco, pero jamás imaginó que haría lo que estaba a punto de hacer—. ¡Wang Yibo! —exclamó con espanto al sentir una nalgada bastante fuerte.
—Te dije que no me llamaras así —jadeó.
—¿Zài Zài? —casi gritó cuando volvió a sentir que le abofeteaba una nalga—…¡Ah! Se siente… se siente bien —jadeó con fuerza al sentir las embestidas más profundas.
No, no sólo se sentía "bien", se sentía jodidamente bien y Xiao Zhan descubrió que el masoquismo era contagioso, pues su trasero ardía y no parecía molestarle, al contrario.
Entonces un pensamiento fugaz llegó a la mente de Xiao Zhan. Estaba a punto de tentar aún más su suerte. ¿Sería igual que Lan Wangji en ese aspecto?
Correría el riesgo.
—Wang er-ge —giró su rostro hacia él para no perderse la expresión que pondría, pero no tuvo oportunidad de verle la cara, pues ya se hallaba de nuevo sobre él, bombeando contra su trasero tan fuerte y rápido que podía jurar que sus entrañas se retorcieron.
Había activado un interruptor muy peligroso. Nunca lo había llamado así, pero tal parecía que había tocado una fibra sensible de su ser.
Sus caderas dolían, su cuerpo poco a poco iba siendo arrastrado hacia el borde de la cama debido a la intensidad. ¿Cómo había llegado a este punto?
Él solito se lo había buscado.
Wang Yibo seguía penetrándolo con intensidad, Xiao Zhan sólo lograba escuchar su respiración pesada junto a su oído, haciéndole unas cosquillas muy placenteras, combinadas con esos jadeos que soltaba el menor sin ser consciente de ello. Tan masculino, tan intenso, tan erótico.
De pronto dejó de penetrarlo, salió de su cuerpo y lo empujó hasta recostarlo de lado, se acomodó detrás de él y volvió a penetrarlo con ese rítmico vaivén que los hacía desfallecer a ambos.
Yibo quería llegar más y más profundo. Levantó una de sus piernas y la pasó por encima de Xiao Zhan, profundizando la unión y haciendo que su amado se retorciera de placer, acostado, con sus piernas cerradas y siendo rodeado por los brazos y una pierna de su novio. Yibo besaba y mordía su cuello sin parar.
Xiao Zhan tomó su miembro con una mano y comenzó a masturbarse todo lo que su cuerpo y mente le permitieron. La combinación de sensaciones era increíble.
Una vez más, y sin previo aviso, Yibo se giró bocarriba en la cama, trayéndose consigo a Zhan Zhan hasta sentarlo (con movimientos algo torpes) sobre su entrepierna. El plan inicial de él era que lo cabalgara, pero fue traicionado por sus propias ganas. No resistió y terminó embistiéndolo, tomó la cintura de Xiao Zhan con sus grandes manos y bombeó intensamente dentro de él. El mayor entrecerró sus ojos y apretó los labios, sus caderas dolían aún más en esa posición.
Yibo lo tomaba con tanta fuerza de la cintura, clavándolo en él, que sus manos quedaron más marcadas que antes en esa aperlada piel.
Debido a la fuerza y al ritmo de las penetraciones, el miembro de Zhan Zhan golpeteaba su vientre y el de Yibo con cada brinco que éste le obligaba a dar con las embestidas.
Extasiado y sin soportar más, Xiao Zhan puso las manos en el pecho de su novio y se dejó venir sobre él, no sin apretar puños y dientes, jadeando su nombre en un profundo gemido que hizo doler su garganta.
Yibo miró su maravillosa expresión, admiró sus sonidos y no pudo soportar mucho más, menos al sentir cómo la entrada de su amado se contraía, orillándolo al inminente clímax. Le dio una última violenta embestida, y mientras eyaculaba dentro de él por segunda vez, le asestó otra fuerte nalgada.
—¡Iboo! —se quejó, pero terminó soltando una risita extraña—. Esa sí me dolió —se mordió el labio, aguantando el equilibrio en esa posición, sintiendo cómo su cuerpo temblaba y le pedía a gritos que sólo se tumbara sobre el otro.
No pudo evitarlo, dejó que esa necesidad se apoderara de él y terminó tumbado sobre el cuerpo de su novio, agitado y sudoroso.
—Lo siento —se contagió de esa risa sólo un segundo antes de volver a embestirlo, esta vez suave, percibiendo la fricción de cada centímetro que avanzaba.
—Wang Yibo… ah… demonios, eso se siente bien —jadeó, extasiado.
El menor salió de él y lo apretó con fuerza entre sus brazos. Quería decirle tantas cosas, quería gritarle que estaba feliz, que lo que acababa de ocurrir había superado con creces cualquiera de sus sueños más eróticos, pero no se atrevió a decir nada por temor a arruinar el momento.
Así que se limitó a rodear ese cuerpo con sus brazos y respirar su embriagante aroma. El olor de su loción se hallaba mezclado con su olor natural y también con el olor de Wang Yibo.
Xiao Zhan de pronto se movió lejos del pecho de Yibo, acostándose a su lado y bajando sus manos en busca de ese miembro que lo había hecho sufrir por un rato. Lo tomó y ante los ojos enormemente abiertos y expectantes de Yibo, comenzó a masturbarlo.
—Zhan Zhan, no ¿Qué haces? —se removió con incomodidad.
—Mi venganza.
—¡NO! ¡Ah! —se removió con violencia, riendo y sufriendo al mismo tiempo al ser sobre estimulado. Su pene se encontraba excesivamente sensible en esos momentos, y lo peor que podían hacerle era masturbarlo. Xiao Zhan parecía saberlo, así que se estaba aprovechando—. ¡Por favor! —suplicó, pero el mayor no le hizo caso.
Yibo tuvo que revolcarse en la cama hasta aprisionarlo bajo su cuerpo, lo apretó con fuerza contra el colchón y evitó que hiciera cualquier otra locura.
—Basta —jadeó entre risas, exaltado y ya bastante cansado.
—Fue la venganza por las nalgadas.
—¡Pero te gustaron!
Las mejillas de Xiao Zhan enrojecieron.
—La última me dolió —admitió con algo de vergüenza—. Me arde el trasero.
Yibo lo consoló un poco.
—Ven —se acostó y palmeó su pecho. Xiao Zhan se removió entre las sábanas hasta acostar su cabeza ahí y hacerse bolita contra su cuerpo.
Por lo regular era Xiao Zhan quien lo recibía así entre sus brazos y lo llenaba siempre de cariños, como si de un niño pequeño y mimado se tratase, pero ahora era él quien quería esos mimos. Yibo lo recibió gustoso y sonrió al confirmar una vez más que su amado parecía un pequeño gato, buscando sus caricias.
—Gracias —suspiró aliviado cuando recostó su cuerpo desnudo contra el de su pareja, sintiendo las caricias que Yibo comenzó a hacer en su cabeza, nuca y espalda. Eso, más el fuerte y pausado ritmo de su corazón fue la combinación perfecta para cerrar con broche de oro la ocasión.
—No. Gracias a ti, Zhan Zhan. Gracias por esto —besó su frente con un cariño en verdad infinito. Xiao Zhan había sido su primera vez en muchas cosas, y lo que acababan de hacer se añadió a un lugar importante de la lista.
El mayor alzó la vista y lo miró a los ojos con una de sus características sonrisas.
—No tienes que agradecerlo —acarició su mejilla y enseguida la besó—. Fue mucho mejor de lo que imaginé —admitió—. A pesar del mal comienzo, estoy orgulloso de ti, Zài Zài.
Yibo rio, ocultando la inmensa emoción que lo invadió al escuchar aquella confirmación.
—¿No estuvo tan mal? ¿Sí te gustó?
Xiao Zhan rio, lleno de ternura. Se incorporó y atrapó la cabeza de Yibo entre sus brazos con brusquedad antes de besarla.
—Eres increíble. Estoy seguro de que habrías satisfecho a cualquier chica si lo hubieses hecho antes.
—No me interesan ellas. Si lo hubiera hecho con una chica antes de ti, quizás ella no lo habría disfrutado como tú.
—¿Por qué? —rio.
—Porque sólo tú me haces ser así —admitió sin vergüenza alguna—. Es por ti —acarició con suavidad su trasero, dándole tiernas atenciones después de haberlo golpeado tan fuerte durante el sexo.
—Eres un… —no sabía describirlo—…tonto —rio y se volvió a acurrucar contra su cuerpo, buscando el calor que su cuerpo pedía después de que la excitación se viese satisfecha.
Xiao Zhan cerró los ojos y disfrutó las caricias que su pareja le brindaba, poco a poco se fue quedando dormido, pero no lo logró al escuchar que llamaban su nombre.
—¿Qué pasa? —preguntó sin abrir los ojos.
—Zhan Zhan, deberíamos ir a asearnos —sugirió en voz baja, con una intimidad tan reconfortante que Xiao Zhan sólo deseó quedarse ahí y no moverse nunca.
—Mhn… no quiero —no tenía ganas, y tampoco se creía capaz de pararse y dar un paso sin caer. Pero eso no se lo quería decir a su novio.
Entonces sintió que Yibo deslizaba una mano entre sus nalgas y demostraba que había algo viscoso ahí. El menor estaba nervioso, su amigo le había dicho que era mejor asearse antes de dormir, que sería lo mejor, pero entendía que su amado no quisiera moverse.
—Tomemos un baño corto ¿Si? —sugirió con dulzura.
—Yibo, no importa, quedémonos así.
—Pero… recuerda que no usé condón, deberíamos…
—Uhm… —suspiró, iba a rechazarlo de nuevo, pero recordó que no sólo su trasero era un desastre, sino también el vientre de su amado y el suyo—. Bien, vamos —abrió los ojos.
—Iré a preparar la tina, quédate aquí —besó su mejilla, aplastándola al hacerlo, y se fue rápidamente de ahí.
Xiao Zhan lo vio irse, desnudo como si nada importara.
Soltó una risita al verlo hacer eso y se volvió a acomodar entre el mullido edredón, sintiendo la suavidad que lo rodeaba y deseando sólo cerrar sus ojos y dormir, estaba demasiado cansado, su cuerpo dolía tanto que no quería siquiera comprobar qué tantos daños habían quedado después de hacer el amor. Había comprobado que Yibo era bastante rudo a veces, pero no podía negar que le encantaba.
Con una sonrisa tonta en los labios, pensaba en eso y más, poco a poco hundiéndose más en el mundo de los sueños hasta que no supo más de sí. Lo único que alcanzó a escuchar entre sueños, fue una linda y conocida voz diciéndole un "Te amo" de la forma más dulce y tierna del mundo.
Continuará…
*se truena los dedos al estilo Kaneki*
No lo voy a negar, estoy cansada, no he parado de escribir en todo el día. Espero que no haya muchos horrores de ortografía o gramática, y en verdad espero que hayan disfrutado de la lectura tanto como yo al escribirlo.
A las que votaban porque Yibo sería el primero en ceder las nalgas: no se equivocaron, fue el primero en ofrecerlas sinceramente, pero las cosas dieron un giro y la caballerosidad de Xiao Zhan salió a flote.
"Zài Zài" es una forma de decir "Pequeño cachorro" en chino. Tal parece que Xiao Zhan se lo dice más seguido de lo que imaginamos jajaja, se confirmó recientemente en un video. Yibo dijo en una entrevista que odia que le digan así, dijo que no lo permitía, pero en el set de grabación sonreía cada vez que Xiao Zhan lo llamaba así, de una forma tan natural y hermosa.
¿Cómo ven? Los dos nos resultaron un poquito masoquistas.
Se me hizo algo tierno que ambos pensaran en depilarse allá abajo para complacer y sorprender al otro. Lo digo porque es una hueva, y cuando los dos están en el mismo canal y lo hacen sin que se lo pida el otro… ufff casi no existe eso en la vida real jajajaaja
El plan era que este capítulo fuese aún más largo, peo creo que hubiese sido demasiado, así que esperen una sorpresita para el siguiente episodio.
He visto que algunas de ustedes recomiendan el fic en Facebook, en grupos o en publicaciones. A todas ustedes: GRACIAS INFINITAS. No merezco su amor hahahaah. LAS QUIERO a todas por seguir leyendo y apoyando esta historia.
Disfruten mucho estos momentos de amor y alegría. Je je je je.
03/04/2020
7:00 p.m.
