¡Muy buenas amantes del Negitoro! Antes del capitulo de esta ocasión quiero darles las gracias por seguir este fic que siempre se queda en pausas indefinidas. Es algo que quiero cambiar este año. Pero bueno, ya vamos como por la cuarta parte del fic. También quiero desearles un feliz año, un poco atrasado, pero ya saben, estas fechas son de mucha flojera y fiestas.

Por ultimo, les invito a que se den una vuelta por un nuevo proyecto que tengo en FictionPress llamado Black & Blue. Es otra historia de temática yuri, pero un poco más subida de tono.

Sin más, les dejo con este capitulo muy importante.

Año Nuevo

Mi parte favorita de la noche de Año Nuevo es el show de pirotecnia. Cuando vivía con mis padres, siempre salíamos poco antes de la media noche para ver como el cielo se iluminaba con cientos de chispas de colores. Es algo que desde niña me ha encantado, ver como al primer minuto del nuevo año, el cielo se inunda con luces de todos los colores. No lo sé, es algo fascinante.

Ahora que vivo en Tokio, puedo ver un espectáculo aún más asombroso y por eso he esperado ansiosa esta noche desde hace un mes. El año pasado fue la primera vez que vi la pirotecnia de Tokio y quedé maravillada, así que ahora también esto resuelta a verla porque, según Master, es posible que para el próximo año tengamos una presentación en vivo. Todo depende de cuánto éxito tengamos.

—Miku, ¿quieres acompañarme a ver los fuegos artificiales? —me dice Luka. Estoy frente a la ventana esperado ese momento. Aún faltan unos diez minutos.

—Claro —le respondo con una sonrisa.

Sin decir otra cosa, me toma de la mano y cruzamos el departamento. Hace poco que terminamos de cenar y cada quien mata el tiempo a su manera. Thelma y Master tomaron muchas fotografías para mandarlas a sus familias, no solo de ellos dos, sino de nosotros y de la ciudad, pero ahora los veo acercar varias copas y una botella de vino espumoso. Meiko ya tiene unas cuantas cervezas encima y no deja de bailar con Kaito las canciones que los gemelos interpretan en el karaoke. Gumi sigue en la cocina, deja los platos sucios para lavarlos después y Gakupo da los últimos toques (por enésima vez) a nuestro shimenawa. Es muy estricto en cuanto a las tradiciones.

Luka me saca del departamento corriendo. Corremos por el pasillo y subimos las escaleras que conducen al techo. Así que de esto se trata, quiere ver los fuegos artificiales en la azotea. Será como lo hacía en casa, al aire libre. Que suerte que esta noche no sea tan fría, podemos estar aquí afuera sin necesidad de una chamarra o bufanda, no como el año pasado que heló.

—¡Wow! ¡Desde aquí puedo ver todo! ¿Cómo nunca se me había ocurrido venir?

—Siempre vengo aquí cuando quiero algo de tranquilidad. En el departamento es raro que tengamos silencio —dijo entre risas.

Es increíble, desde el techo puedo ver el centro de la ciudad y la pantalla gigante donde la cuenta regresiva da inicio. En menos de un minuto será un nuevo año y vendrán los fuegos artificiales. Me han dicho que cada año se superan.

Ya casi es hora. Me siento muy emocionada, como si algo increíble fuera a pasar, algo más que un espectáculo de pirotecnia. A cada segundo me siento más ansiosa, mis manos se pusieron frías… Falta poco… 5… 4… 3… 2… 1…

¡Ahí están! Las primeras luces en el cielo. Veo como desde el suelo se disparan varias bolas de fuego de colores y suben en un instante hasta estallar en miles de chispas. El cielo negro se ilumina con destellos de todos los colores que conozco. Por un lado se forman estrellas; por el otro, esferas gigantes; más al fondo veo un ejército de rehiletes que baila sobre los edificios. No puedo describir lo que siento, estoy congelada de la impresión, solo puedo quedarme boquiabierta mientras la pirotecnia ilumina la primera noche del año. Es hermoso. Miro a Luka. Con la esperanza de encontrarme su cara de asombro, pero en cambio está seria y mirándome de reojo.

—Miku… tengo que decirte algo —suspira. Me mira directo a los ojos y toma mis manos. Están más frías que las mías.

—¿Qué pasa? Luka… ¿te sientes bien?

—Yo… —su mirada cae al suelo por un momento. Suspira de nuevo y aprieta mis manos con más fuerza. Me mira de nuevo con decisión, con esa expresión fría que hace cuando toma valor—. Tengo que ser sincera contigo… Eres mi mejor amiga, la persona en que más confió en el mundo y por eso… por eso debo decirte la verdad.

—¿De qué hablas? —no entiendo nada.

—Miku… estoy enamorada —alcanza a decir. Aprieta mis manos y yo hago lo mismo. ¡Así que de eso se trata! Quiero preguntarle de quién pero… por otra parte no quiero saberlo. La escucho suspirar de nuevo—. De ti.

¿Eh? ¿Escuché bien? Luka dijo que… ¿en verdad lo dijo?

—Miku, tú me gustas. Estoy enamorada de ti.