Sé que la espera ha sido mucha, y más porque son capitulos muy cortos, pero bueno, al fin tengo la balada 26. Les pido una disculpa por la demora tan larga, pero entre que no se me ocurre nada, el trabajo y las tareas de la universidad, prefiero dormir o distraerme en otras cosas. En fin, veamos que tan rapido puedo desarrollar este fic que he descuidado un poco.
Vodka
—Bienvenida a mis dominios. Él mejor bar clandestino de Japón, a unas cuantas calles de nuestro departamento. Ni te imaginas la cantidad de gente famosa que he conocido aquí: deportistas, músicos, escritores y uno que otro empresario excéntrico. Me han dicho que Murakami viene aquí cada vez que le niegan el premio Nobel.
Meiko habla entre risas y yo, por más que quiero, no puedo. No me nace reír, no encuentro motivos ni fuerzas para sonreír siquiera. Las sesiones fotográficas de los últimos días han sido difíciles por eso mismo. Creo que nunca había forzado tanto mis expresiones como en estas últimas semanas. El fotógrafo se dio cuenta de eso y prefirió cambiar la temática de la sesión: de una alegre idol virtual a una inexpresiva y misteriosa dama victoriana o una reservada teniente del ejército. Él dijo que ese semblante serio me favorece. Supongo que él solo hace su trabajo y yo, aunque no tenga ganas, también debo cumplir.
—¡Nagata! Dame dos de los de siempre y ten el teléfono de Kaito a la mano, quizá no salgamos consientes esta noche.
—¿Piensas que voy a embriagarme?
—Sí, tienes que contarme todo o terminarás al borde de un coma etílico si no confiesas.
—¿Qué piensas que voy a confesar? Aquella noche no pasó nada…
—Claro… Nada. Todos vimos a Miku correr hasta su cuarto y encerrarse. Tienen varios días sin hablarse y casualmente ha pedido grabar primero sus canciones solistas. Ya dime que pasó.
Sí, Miku ha actuado muy diferente estos días. Ha guardado más la distancia, apenas me habla y un par de veces la he notado ansiosa. Pero digo la verdad, ¡no pasó nada! Aquella noche de Año Nuevo, cuando le confesé mis sentimientos a mi mejor amiga… no pasó nada. Se limitó a mirarme a los ojos, primero incrédula, pero al notar que mis palabras eran serias, noté que sus mejillas se prendían en color rojo y sin decir palabra alguna salió corriendo. No tengo idea de porqué reaccionó así. Procuré que estuviéramos solas, que no tuviera ninguna presión y mantener todo como un secreto. Al menos eso último sí lo respetó y no le dijo a nadie más. Sería más fácil si solo me hubiese rechazado en ese momento, que me dijera que no podía corresponderme, con eso me bastaría para quitarme un peso de encima (y ese peso se llama Meiko). Sin embargo, prefiere mantenerme en suspenso; la malvada me ha retirado la palabra, ni me saluda en la mañana…
—¡Y eso duele! Solo quiero que —se me escapa un ligero hipo. Demonios, me siento un poco mareada— me diga que sí o que no. ¡¿Es mucho pedir?! —azoto mi cabeza en la mesa. ¿Qué rayos me dio de tomar esta mujer?
—No me queda duda… el vodka no es para ti —suspira Meiko mientras me quita el vaso de la mano. ¿En verdad… solo tomé uno?—. Hay que darle tiempo a esa niña. Según recuerdo, en la escuela ningún chico se le declaró a pesar de que era muy popular.
—¿Fui su… su primera…?
—Eso creo. No recuerdo que alguien se le confesara antes —dijo sin darle mucha importancia. Tomó un vaso con vodka y lo terminó de un solo trago. Ni gestos hizo—. De seguro está asimilándolo todo. No es que sea complicado ni malo, pero que la primera persona que te confiese estar enamorada de ti sea de tu mismo sexo, cielos, debe ser muy impactante. ¡Y más si es tu mejor amiga!
Genial… simplemente genial.
—¿Se supone que eso debe animarme? —me siento mal. No volveré a salir con
Meiko.
—Un poco. Solo digo que debes darle tiempo de ordenar sus ideas. Te aprecia mucho como para dejar de hablarte de pronto. Lo más seguro es que le da vueltas a su respuesta, ya sabes que algo así me pasó con Kaito. Así que tu tranquila, cuando menos lo esperes tendrás la respuesta y estoy segura que te va a corresponder. ¿Luka? Se quedó dormida. Sin duda… el vodka no es para ti.
