Capítulo 46: "Ebrios peligrosos"
Debido a la gran tormenta que se avecinó, tuvieron que recluirse en la cabaña por varios días. Al principio, Yibo pensó que sería difícil y algo aburrido, pero luego Xiao Zhan le mostró todas las ventajas que eso les traía y se dio cuenta de que podía aprovechar esa oportunidad al máximo.
Durante esos días encerrados lograron conocerse aún más que antes.
Yibo se llevó una grata sorpresa al descubrir que a Xiao Zhan le gustaba jugar ajedrez, y no sólo eso, sino que también era bastante bueno en ello.
—A mí me sorprende que tú sepas jugar tan bien —contratacó Xiao Zhan—. ¿Cuándo tuviste tiempo de aprender? —no se imaginaba a un Yibo aprendiendo pacientemente el juego.
—Me enseñó mi papá cuando yo era sólo un niño —sonrió con nostalgia al recordar esos viejos tiempos. Cuando era pequeño pasaba bastante tiempo en el hospital, de médico a médico, esperando tratamientos y medicamentos que lo hacían sentir extraño. A veces pasaban largos periodos de tiempo en salas de espera, o en consultorios médicos, a la espera de medicamento y atención.
El señor Wang prefirió ver aquello como una oportunidad de pasar tiempo con su hijo y enseñarle una de sus pasiones: el ajedrez. Cuando vio que aprendió fácilmente y que además le gustaba, comenzó a llevar consigo un ajedrez de bolsillo que sacaba cada vez que les tocaba esperar como de costumbre.
—Mi padre también me enseñó a jugarlo cuando era sólo un niño —sonrió Xiao Zhan, recordando esos bellos tiempos—. Cuando estaba de vacaciones él llegaba del trabajo y pasaba toda la tarde jugando conmigo.
Yibo sonrió de lado, mirando el tablero ante él y pensando en su siguiente movimiento, pero de pronto un pensamiento cruzó su mente.
—Zhan Zhan, ¿te hubiera gustado tener hermanos?
—Definitivamente —respondió sin siquiera pensarlo, y es que ya lo había pensado durante toda su vida.
—A mí también —suspiró.
—Mis padres también quisieron tener más hijos, pero en ese entonces era imposible.
Yibo rio un poco.
—¿Sabes? Hace unos años, cuando la ley de un sólo hijo fue retirada, mi padre se puso tan feliz que le propuso a mi madre tener otro hijo.
—¡Oh! ¿Y qué pasó?
Yibo rio más.
—Mi madre se aterrorizó y se negó rotundamente —rio más al recordar que en esa ocasión ella le soltó un fuerte golpe en el brazo a su padre, así como los que él y Xiao Zhan intercambiaban muy seguido—. Dijo que a su edad no estaba dispuesta a pasar de nuevo por el proceso de criar a un hijo.
—¿Tan malo fuiste de niño?
—Era terrible —bromeó.
—¿Cómo eras de niño? —de pronto sintió mucha curiosidad.
—Era un niño normal.
Xiao Zhan alzó una ceja. ¿Acaso sólo iba a decir eso?
—¿Qué te gustaba hacer? ¿Cuáles eran tus pasatiempos?
—Ver televisión, videojuegos, ajedrez.
Nuevamente, Xiao Zhan se desconcertó un poco.
—¿Qué ocurre? —preguntó Yibo al ver la expresión de su amado.
—Pues… imaginé que dirías algo más emocionante. No sé, pensé que quizás te la pasabas jugando en la calle, andando en bicicleta, corriendo, trepando árboles, lastimándote por imprudente —rio, pero dejó de hacerlo al ver la expresión suave y serena de Yibo.
—Fui un niño muy tranquilo —admitió.
—Vaya, quizás por eso ahora eres como eres.
—En eso tienes toda la razón —comenzó a reír—. Jaque mate.
—¡Hey! —no supo en qué momento ocurrió—. ¡Quiero la revancha!
De esta forma se les fue una tarde entera. Lo más divertido era que terminaron empatados con el mismo número de victorias cada uno. Estaban tan concentrados jugando, que Xiao Zhan pegó un brinco del susto cuando Yibo gritó:
—¡Xiao Zhan!
—¿Qué te pasa? Demonios, me asustaste —se quejó, llevándose una mano al pecho.
—Terminaste de grabar "The Wolf" —no era una pregunta.
—Sí ¿Y?
—Eso quiere decir que ya grabaste la escena de desnudos.
—Sí —alzó una ceja, no entendía a qué venía todo eso—. ¿Y? —insistió.
—¡Ya la grabaste! —dramatizó—. ¿Cómo fue? —se mordió los labios, preocupado.
Xiao Zhan se echó a reír, entendiendo el rumbo que tomaba la conversación.
—Lo sabrás cuando publiquen el drama.
—¡No seas así! —se quejó—. ¿Saliste muy desnudo?
—No mucho, en realidad censuraron bastante.
—¿Estaban desnudos en serio?
—Uhm… un poco.
—¿Cuánto es un poco? —tragó con fuerza.
—Sí estábamos desnudos —rio—. Pero sólo de la cintura para arriba.
Yibo se escandalizó aún más.
—¿¡Ella estaba desnuda!?
—Sólo de la cintura para arriba. Yibo, ya cálmate —rio.
—¿Te gustó? Ella… ella tiene muy buen cuerpo —recordó sus pronunciadas curvas.
—Vaya que sí —sonrió, recibiendo un golpe por parte de su novio. Xiao Zhan sólo se pudo echar a reír con más ganas—. ¿Ya te había dicho lo adorable que eres estando celoso?
Yibo no respondió, sólo le dedicó una severa mirada de hielo antes de tomar su brazo y morderlo hasta dejar marca en él. Ese era su castigo.
—¡Aya! —se quejó, alejando su brazo luego de ser mordido así—. Que salvaje eres.
—Lo haré cada vez que me ponga celoso por tu culpa.
—¡¿Mi culpa?! ¡Ja! —rio.
Discutieron por largo rato sobre eso, hasta que se aburrieron y mejor se tumbaron en el sillón a ver películas, con la chimenea encendida y Yibo acostado sobre Xiao Zhan, bocabajo y poniendo su cabeza sobre su pecho. Estaba bastante cómodo, más todavía con las caricias en su cabello.
En otro de esos días, los dos amanecieron con bastante energía. Xiao Zhan le pidió que le enseñara a bailar mejor y Yibo no lo pensó dos veces antes de aceptar.
Terminaron sudando y cansados en los sillones de la sala, pero eso no impidió que de pronto Yibo se acostara sobre Xiao Zhan, comenzando un juego de caricias y besos que dieron paso a una larga sesión de sexo tranquilo que relajó sus cuerpos luego de tanto ejercicio. Xiao Zhan se dejó hacer, permitiéndole a su Bo Di tomar el control del acto. Pero no tuvieron suficiente con esa sesión en la sala, el mayor arrastró a su novio a la habitación y reanudaron las caricias y los besos en sitios inapropiados. En esa ocasión él quiso tomar el control, y fue así como terminaron turnándose en cada encuentro.
Cuando se cansaban, simplemente se quedaban dormidos en la cama, abrazados entre sí sólo para despertar horas más tarde por culpa del otro. Eso le pasó a Xiao Zhan, quien tenía un bonito sueño y fue interrumpido al sentir los labios de Yibo sobre su piel. Eso lo despertó de golpe y dio paso a una nueva ronda de sexo entre ambos.
Ya ni siquiera sabían que día o qué hora era, sólo sabían que no querían separarse ni un momento.
Cuando se dignaron a levantarse se dieron cuenta de que ya era la noche del siguiente día después de que comenzaron a manosearse luego de bailar. Ni siquiera habían comido algo en todo ese tiempo, sólo se habían molestado en beber agua, alimentar a Nut y volver a la cama.
—No podemos cenar cereal, ya nos lo acabamos —dijo Xiao Zhan, buscando algo en la alacena.
Wang Yibo buscó en las repisas y sonrió triunfante al encontrar lo que buscaba.
—Yo prepararé la cena —se ofreció.
—Pero muro de hambre —se quejó Xiao Zhan, buscando alguna otra opción en la alacena—. Y quiero cenar algo rápido.
—Yo me encargo, soy experto haciendo comida rápida.
Entonces Xiao Zhan lo miró y entendió.
—Wang Yibo —rio al ver que entre sus manos sostenía varios paquetes de ramen instantáneo.
—Confía en mi Zhan Ge, he preparado esto un millón de veces. Estará listo en unos minutos —fue hacia la estufa y comenzó a hacer su trabajo.
—Dime por favor que no comiste sólo eso en estos últimos dos meses.
Yibo se tensó.
—Claro que no. Ya, ve a sentarte por allá —lo empujó.
El mayor se sentó en el pequeño antecomedor que había dentro de la cocina y lo miró hacer la cena con total paciencia. Yibo puso algo de música y empezó a bailar, haciendo reír a su novio, quien no lo pensó dos veces antes de comenzar a grabarlo.
Pasaron diez minutos y la cena casi estaba lista, sólo faltaba esperar un poco más a que terminara de cocinarse.
—Estará listo en unos momentos —aseguró Yibo, poniéndole una tapa a la olla para que estuviera listo más pronto—. ¡Hey! —dio un pequeño respingo al sentir que apretaban sus nalgas con una sola mano—. ¡Xiao Zhan! —rio—. Qué atrevido.
El aludido lo miró con incredulidad ¿Atrevido? Cómo osaba decirle eso después de todo lo que habían hecho en las últimas veinticuatro horas.
—No te hagas el inocente —se burló, dándole ahora una nalgada.
Sí, esos últimos revolcones no habían sido suficiente. Xiao Zhan quería más y Wang Yibo también. Estaban en su etapa de luna de miel, y lo único que querían era estar pegados uno al otro, completamente.
—Si sigues así, no vamos a cenar —suspiró al sentir que apresaba su cuerpo contra el refrigerador—. Zhan Zhan… ah —jedó ante los besos que comenzó a repartir en su cuello.
—Cenemos rápido —le dijo contra la piel de su cuello. Yibo soltó una risa divertida.
—Eres insaciable.
Xiao Zhan simplemente le respondió con una mordida en su oreja que le provocó cierta debilidad en sus rodillas.
Dejaron el momento caliente de lado cuando escucharon cómo el agua comenzaba a desbordarse de la olla. Zhan Zhan inmediatamente apagó la estufa, retiró la tapa y percibió el delicioso aroma que provenía de ese ramen instantáneo.
—Cariño, ya te puedes casar —le dijo, tomando un par de platos para servir la cena.
—Te dije que era bueno en esto —le guiñó un ojo—. Y sobre la propuesta… acepto.
—¿Mh?
—Casarnos.
—Yibo, no… —fue interrumpido.
—¡No! Ya lo dijiste, yo ya acepté y ahora no te puedes retractar —rio—. Firmaste tu sentencia, Xiao Zhan —besó su mejilla y lo hizo a un lado, empujándolo con su cadera para él encargarse de servir.
—¿Mi sentencia? ¿No será más bien la tuya? —murmuró contra su oído con un tono tan sensual que la piel se le erizó con violencia.
Entre risas y juegos tontos se sentaron a la mesa y cenaron en cantidades enormes. Enseguida se arrepintieron de haber comido tanto
—Siento que… podría rodar —se llevó ambas manos al estómago, bastante lleno.
—A ver… —Yibo llevó una mano al estómago de Xiao Zhan y de pronto soltó una carcajada—. ¡Demonios, Zhan Zhan! ¿Cuánto comiste? —se burló.
—Lo mismo que tú, idiota —lo miró feo, logrando con eso que Yibo riera aún más, con esa carcajada extraña que a todos les parecía rara, pero que para Xiao Zhan era el sello personal de su novio. Amaba su risa tonta.
Sus risas fueron detenidas abruptamente por un estruendo proveniente de afuera. La tormenta no había cesado en lo absoluto.
—¿Crees que sea necesario que cambiemos la fecha de nuestro vuelo? —preguntó Yibo con completa seriedad, mirando hacia la terraza y notando que no se veía nada más allá del terreno de su cabaña.
—Espero que no, pero debemos estar al pendiente del pronóstico, para saber si terminaremos quedándonos aquí más días.
—Yo podría estar aquí durante meses, pero…Wen Pei me mataría —rio al recordarlo.
—Na Ying Jie también me mataría —suspiró al recordar todo el trabajo que lo esperaba en casa.
—Zhan Zhan, bebamos juntos.
—¿Eh? —hizo una mueca en verdad graciosa.
—Tenemos un almacén lleno de excelentes vinos, y aunque en estos momentos se me antoja más una cerveza… bebamos vino. ¿Sí, sí, sí?
—¡Está bien! Ya, tranquilo —suspiró—. Tenemos que volver a casa para que saques toda esa energía —lo dijo sólo con la intención de molestarlo, sin imaginar que podría ser usado en su contra.
—O puedes ayudarme a gastar esta energía —alzó una ceja en un gesto bastante insinuante.
—¡Es lo que hemos estado haciendo las últimas veinticuatro horas!
—Pero has aguantado muy bien el ritmo a pesar de tu edad, Ge Ge.
Xiao Zhan soltó una risa seca, totalmente incrédula y ofendida.
—Wang Yibo, voy a hacer como que no escuché eso.
—¿Qué? ¿Que estás viejo?
—Tú lo pediste —se levantó, lo tomó de su camiseta y lo arrastró a la recámara.
—¿Qué haces? —se maravilló al sentir cómo lo estampó contra el colchón, antes de comenzar a desnudarse ante sus ojos.
—Te doy una lección.
—Esto me gusta —admitió con una enorme sonrisa, arrastrándolo sobre él para poder manosear todo su cuerpo una vez más.
No iba a negarlo, Xiao Zhan tenía tan buen aguante que Yibo estaba sorprendido, él ya comenzaba a sentirse agotado, pero su Ge Ge… estaba tan fresco como una lechuga, listo para comenzar una nueva ronda. O eso creyó, hasta que sintió que el cuerpo de su novio de pronto quedaba en peso muerto sobre él.
—Zhan Zhan, ¿qué pasa?
—Estoy muy lleno —su tierna voz sonó amortiguada por las sábanas contra las que tenía aplastado el rostro.
Wang Yibo quiso reírse y burlarse de él, pero no pudo.
—Estoy igual —admitió, con un tono agudo y chistoso.
Xiao Zhan bajó una mano hasta ponerla sobre el estómago de Yibo.
—Estás igual que yo —se burló.
—No me aplastes, o vomitaré —se quejó.
Cansado, Xiao Zhan se hizo a un lado y se tiró sobre el colchón junto a su novio. Se quedaron en silencio unos momentos, silencio que fue interrumpido por un ruido que dejó a Zhan Zhan con ojos y boca muy abiertos.
—Lo siento —se disculpó Yibo después de su gran eructo.
¡Xiao Zhan nunca lo había escuchado hacer eso! O al menos no con tanta potencia. No pudo evitar reírse de él.
—¡Wang Yibo!
—Agradece que fue por arriba.
—¡Wang Yibo! —exclamó, aún más sorprendido, ¿ya estaban llegando a esa fase de intimidad? Aunque fuese extraño, le hacía feliz.
—No te escandalices, a ti también te pasa —espetó, poniendo los brazos debajo de la cabeza, como almohada y sin dejar de mirar el techo.
Xiao Zhan sólo seguía riendo, no sabía cómo decirle que en lo absoluto le molestaba, él también podía llegar a ser así, de hecho, se había contenido bastante.
—A que no puedes superarlo —lo retó Wang Yibo.
El aludido alzó una ceja y se esperó unos segundos antes de intentar igualar el eructo de su novio. Y si bien fue bastante fuerte, no se acercó al que Yibo emitió después.
—¡Diablos, Yibo! —se rio con más ganas—. No creo superar eso, en verdad no creo —su risa incrementó al grado de que pequeñas lágrimas se asomaron por sus ojos, Yibo se vio contagiado y rieron juntos por largo rato, hasta que el malestar de estar demasiado llenos los invadió.
—Ah… Zhan Zhan ¡Comí mucho! —comenzó a rodar en la cama.
—No hagas eso, o vomitarás.
Yibo se detuvo abruptamente, no quería vomitar.
—¿Nos embriagamos juntos luego? —pidió el menor.
—Sí, sí —suspiró, tal parecía que no podría librarse de eso.
—¿Mañana?
—Mañana —cerró los ojos un momento y no los volvió a abrir sino hasta el día siguiente.
Les quedaban tres días ahí, claro, si es que la tormenta no se alargaba, pues de ser así tendrían que retrasar su vuelo.
Esa noche durmieron tan tranquila y profundamente que se despertaron hasta al día siguiente en la misma posición en la que se durmieron horas atrás.
En la mañana Xiao Zhan fue el primero en despertar y en levantarse. Al ver que su amado aún dormía, lo arropó y le dio un beso en la frente antes de salir rumbo al baño.
Soltó un pesado suspiro al mirarse al espejo. Era un verdadero desastre, no se había afeitado en días, tenía marcas de dientes por todo su cuello, chupetones por doquier y su labio inferior tenía una gran mordida en él. Yibo se había emocionado mordiéndolo.
Pero a pesar de todo ese caos, había un brillo en sus ojos que era inigualable, era el brillo característico de un hombre verdaderamente enamorado.
Volvió a suspirar, esta vez más profundo que antes.
—Xiao Zhan, no tienes remedio, ya no hay vuelta atrás —se dijo a sí mismo, sonriendo y negando levemente con la cabeza—. Desde hace mucho tiempo llegué a ese punto sin retorno —aceptó.
Abrió el botiquín detrás del espejo y sacó loción para afeitar y su rasuradora favorita. Era hora de dejar de verse como un vagabundo. Yibo le había dicho que no se veía mal, y que incluso le gustaba cómo se sentía su barbilla rasposa rosando con cada rincón de su cuerpo, pero… Xiao Zhan nunca se había sentido muy cómodo, sentía que no le iba del todo bien, sin mencionar que además se veía mucho mayor. Así que era hora de volver a ser bebé Zhan.
Se puso la loción para afeitar y entonces pegó un brinco del susto cuando la puerta del baño se abrió de repente.
—Oh, lo siento —se talló un ojo con pereza—. No sabía que estabas aquí —bostezó fuertemente y entró de todas formas al baño.
—Buenos días —lo saludó con una sonrisilla, viéndolo a través de su reflejo en el espejo.
Yibo mantuvo su mirada fija en él, con sus ojos un poco más pequeños de lo normal y sus mejillas regordetas.
—¿Ya te había dicho lo adorable que te ves recién levantado?
—Sí, muchas veces. Y yo sólo puedo opinar que necesitas un cambio de graduación en tus lentes.
—No traigo lentes ahora.
—¿Ni de contacto?
—No.
—¿Ves? Estás ciego, por eso dices que estoy lindo —frunció los labios en una chistosa mueca que siempre hacía reír mucho a Xiao Zhan.
—No seas tonto, te puedo ver claramente estando así de cerca —le dijo, aún mirándolo por el reflejo, pues seguía ocupado con la loción de afeitar.
—Oye, espero que no te moleste, pero… necesito orinar —no le dio espacio a réplicas, simplemente caminó al retrete, se bajó un poco el pantalón junto con la ropa interior y comenzó a hacer sus necesidades.
Xiao Zhan se aguantó las ganas de reír y de mirar, mejor se concentró en usar bien su rasuradora. Yibo terminó de hacer sus necesidades, bajó la palanca y empujó a Xiao Zhan hacia un lado para lavarse las manos, se las secó en el pants y enseguida se sentó sobre el azulejo del amplio tocador, junto al lavabo para ver de frente a su Xiao Zhan y cómo se afeitaba.
—¿Qué haces? —se quejó cuando Yibo le pellizcó la mejilla que recién había afeitado.
—Tan suave como trasero de bebé —lo acarició y al final le dio una palmadita. Todavía estaba algo adormilado. Entonces acarició su barbilla, sintiendo como una especie de lija bajo su tacto. La piel se le estremeció al recordar cómo ese mentón le había dejado marcas de raspones por todas partes.
—¿Qué? —preguntó al ver que no se movía de su sitio.
—Me gusta observarte —se puso cómodo.
Xiao Zhan se sorprendía por la facilidad con la que Yibo se sentaba en lugares donde no se suponía que debería sentarse. El otro día lo había sorprendido sentado en la barra que separaba a la cocina del comedor grande.
—Zhan Zhan —le dijo con un tierno tono—. ¿Me puedes afeitar?
El aludido se rio, pero dejó de hacerlo al ver que lo decía en serio. ¿Pero qué quería que le afeitara? Apenas tenía vello incipiente en su rostro.
—Bien —terminó su labor, se limpió el rostro y procedió a humedecer un poco el de su amado, usando la loción.
Yibo aspiró con fuerza y cerró los ojos, con una expresión de bastante comodidad.
—Huele a Zhan Ge —suspiró. Descubrió que otro de los aromas que disfrutaba mucho de él, además de su champú y el olor de su ropa, era el de su loción para afeitar. Xiao Zhan era un conjunto de aromas suaves, que mezclados entre sí, formaban un olor único que Wang Yibo disfrutaba más que cualquier perfume.
—No te muevas —se rio. Yibo se quedó quieto y dejó que hiciera su trabajo. Con su rostro tan cerca del suyo, pudo admirar la concentración con la que lo rasuraba.
No tardó mucho en retirar el vello incipiente del rostro de Yibo. Cuando estuvo listo, limpió su cara con una toalla húmeda y luego sacó del botiquín del espejo otro producto.
—¿Qué es eso, Zhan Ge?
Xiao Zhan se puso una crema en las manos y luego la frotó suavemente y con dedicación sobre el rostro de Yibo, olía bastante bien y se sentía refrescante.
—Sólo una crema humectante para después de afeitar.
—Vaya… entonces es así como logras tener una piel tan bonita —se asombró. Sonó a broma, pero Yibo lo decía muy en serio. Xiao Zhan sólo rio y rodó los ojos antes de aplicarse la misma crema en sí mismo.
—Listo —le pellizcó las mejillas a su novio, Yibo se dejó hacer sin replicar, estaba muy tranquilo esa mañana. Incluso dejó que su amado le pasara las manos por el cabello, peinándolo un poco, haciendo una pequeña coleta en la parte posterior de su cabeza—. Tu cabello está muy largo —sonrió—. Me gusta.
—Lo cortaré llegando a casa.
Xiao Zhan lo miró feo, hasta que Wang Yibo rio.
—Tengo que hacerlo para mi nuevo papel como policía —aclaró.
—Oh, es verdad —recordó con una sonrisa. Su mente comenzó a volar durante unos segundos.
—¿Me estás imaginando vestido de policía?
Las mejillas de Zhan Zhan se sonrojaron ligeramente.
—Sí —admitió con una dulce y pequeña sonrisa avergonzada—. Iré a verte durante las filmaciones.
—¡¿En serio?! —se emocionó de verdad—. Pero… todos se darían cuenta.
—Puedo ir camuflado.
Yibo rio al escucharlo, pues eso era algo que haría él, no Xiao Zhan.
—De todas formas se darían cuenta.
—No tendría nada de malo. Sería sólo un amigo visitando a otro.
Eso emocionó aún más a Yibo.
—Me gustaría mucho —le dedicó una sonrisa pequeña, pero detrás de ella había toneladas de emoción contenida. Internamente, Wang Yibo estaba gritando y corriendo de un lado a otro.
—Entonces ahí estaré —besó la punta de su nariz y procedió a guardar las cosas.
—Zhan Zhan ¿Esa rasuradora sirve para…? —bajó la mirada hacia su propia entrepierna.
—¡No vas a usar mi rasuradora para eso! —se quejó, riendo al final.
—Pero podemos conseguir una. No pienso volver a depilarme con cera.
Xiao Zhan empezó a reír al ver su cara de sufrimiento, la verdad era que a él también le había dolido bastante.
—Yo tampoco. Pero… estás bien así, no tienes que hacerlo —fue muy sincero.
—¿No te gusto así? —se angustió, pensando que quizás su esfuerzo aguantando el dolor al depilarse había sido en vano.
—Me encantó, la verdad es que tu piel se sentía muy suave.
—Y ya no.
—Obviamente no —rio—. Pero apenas está creciendo, no te preocupes por eso.
—Muy diferente a… —no continuó, sólo estiró el elástico del pants de Xiao Zhan y vio por debajo de su ropa interior, como si no lo hubiese visto desnudo todo el día de ayer.
—¡Hey! —se quejó, quitando la mano de su ropa para que dejara de verlo.
Y es que sí, el cabello de Xiao Zhan crecía muy rápido, en todo su cuerpo.
—Sólo bromeaba —volvió a jalar su pantalón, pero ahora para arrastrarlo hacia él y atraparlo con sus piernas, aún sentado sobre el azulejo del lavabo—. ¿Entonces…?
—¿Entonces?
—¿Quieres que lo haga?
—Ya te lo había dicho —lo abrazó por las caderas—. Sí tú quieres hacerlo, hazlo, pero que sea porque tú quieres, no porque yo así lo desee.
—¿Pero así lo deseas? —alzó una ceja.
Xiao Zhan casi se palmeó el rostro con una mano.
—No lo voy a repetir —besó sus labios. Se quedó pensativo unos momentos—. ¿Todo esto es una indirecta para que yo me afeite? —inquirió con algo de vergüenza al sentirse ingenuo.
Yibo rio.
—Sabes que no suelo usar indirectas. Si quisiera que lo hicieras, o no, te lo diría directamente.
Tenía razón, él decía las cosas a pelo.
Xiao Zhan sonrió y le dio un corto abrazo.
—Ven, vamos a ver qué desayunaremos —lo tomó del trasero y lo jaló hasta que se pusiera de pie.
El día transcurrió tranquilo, poco a poco la tormenta fue cesando hasta que se convirtió en una leve nevada.
Como habían perdido la noción del tiempo, comían y se bañaban a la hora que les diera la gana. Justo como ahora, de pronto a Xiao Zhan le entraron ganas de tomar una ducha.
Y como si Yibo no estuviera pegado a él durante todo el día y toda la noche, pegó un brinco y lo alcanzó.
—¿Me pudo bañar contigo?
Xiao Zhan le respondió con una sonrisa amable, pero lo dudó unos momentos.
—Yibo… yo… —desvió la mirada.
—¿Qué pasa? —se puso serio.
—Mi trasero aún duele, ayer nos excedimos.
El aludido sonrió de lado, era una sonrisa bastante sensual.
—A mí también me duele, tenlo por seguro —lo tomó de la cintura con cariño—. Lo que te pedí fue que nos ducháramos juntos, nunca dije que tendríamos sexo.
—¡Ja! —alzó una ceja, en verdad divertido.
—¿No me crees? ¿Me estás retando? —rio—. Zhan Zhan, estoy cansado, drenaste toda la energía de mi cuerpo —suspiró—. Tomemos esa ducha juntos —lo giró y le dio una palmada en el trasero antes de empujarlo por los hombros rumbo al baño.
Abrieron la llave del agua al gusto de Xiao Zhan, se desvistieron uno al otro y entraron a la regadera, cerrando el cancel de vidrio.
El agua tibia relajó sus músculos, se ayudaron mutuamente a enjabonarse y a llenarse el cabello de champú. Xiao Zhan se asombró al ver lo largo que tenía su novio el cabello. Necesitaba un corte con urgencia. Se entretuvo con eso durante un rato, Yibo cerró los ojos y se relajó tanto con esos dedos acariciando su cuero cabelludo que se tambaleó un poco.
—¿Te estás quedando dormido? —soltó una risa adorable y encantadora. Yibo abrió los ojos sólo un poco, le sonrió y terminó abrazándolo para recargar la mejilla en su hombro.
—Tengo sueño. Xiao Zhan, ¿me puedo dormir aquí?
—No, cariño, terminemos de bañarnos y tomemos una siesta —acarició toda su espalda desnuda. Yibo sólo asintió suavemente.
Como si fuesen una pareja de años de unión, se bañaron mutuamente con mucho cariño, sin dobles intenciones, sin morbo ni intentos de seducción a pesar de que se tenían desnudos uno frente al otro.
Apenas salieron del baño, se vistieron con sus pijamas más cómodos y se fueron a dormir. Wang Yibo sonrió como bobo enamorado al ver que se puso un pijama bastante afelpado, no lo pensó dos veces antes de darle pequeñas nalgadas y abrazarlo en la cama como si fuese un muñeco de peluche.
No despertaron sino hasta que anocheció. Fue ahí cuando Yibo le recordó a su novio la promesa que hizo de embriagarse con él esa noche. Xiao Zhan aceptó.
—¿Por qué te cambias de ropa? —inquirió al ver que se quitaba el pijama afelpado.
—¡Tengo mucho calor! —se quejó y se puso ropa normal.
Yibo sí se quedó en pijama, fueron a la cocina y comenzaron a beber.
—No vas a tomar sólo una copa ¿O sí? —alzó una ceja—. Eso no es embriagarse.
—Ya me estoy mareando —se llevó los dedos al puente de la nariz, cerrando los ojos y esperando escuchar la risa de su novio. Y en efecto, ésta no tardó en llegar a sus oídos.
—Zhan Ge ¡Sólo has tomado una copa!
—Lo sé, lo siento. No soy bueno bebiendo.
—Eso es peligroso ¿Qué haces en los eventos sociales?
—Me tomo máximo una copa, y me paso el resto de la noche con otra en la mano.
Yibo rio y negó con la cabeza.
—Te voy a enseñar a beber.
—¿Emborrachándome?
—No hay otra opción —llenó su copa de nuevo—. Bebe. Es mejor que aprendas aquí conmigo y no en público.
Tenía toda la razón, o eso creía Xiao Zhan.
—¿Y es seguro emborracharme contigo? —lo miró con los ojos entornados.
Yibo se echó a reír.
—No haré nada malo, lo prometo. O al menos no algo malo que no desees.
Sin estar del todo convencido, Xiao Zhan bebió del vino. Hizo una mueca chistosa al probar el sabor seco que tenía, era bastante fuerte.
—Adorable —rio Yibo—. Pareces un tierno conejito cuando haces eso —estiró una mano hasta presionar la punta de la nariz de Xiao Zhan hacia arriba—. ¡Que tierno!
Xiao Zhan le dio un manotazo, enojado.
—¿Te vas a aprovechar de esto, verdad?
—Al máximo, cariño, al máximo —se recargó en su silla y bebió de su tercera copa.
—No tienes remedio —suspiró y bebió, resignado, pero deseándolo en serio muy en su interior. Si quería embriagarse sin preocupaciones, ahora era el momento.
Entonces el teléfono de Wang Yibo sonó, miró la pantalla y se asombró. Era un mensaje de su padre:
"¿Hiciste la cita con tu médico?"
Frunció labios y cejas antes de responder un seco "Sí".
Xiao Zhan vio todo eso.
—¿Sólo un "Sí"? —lo codeó—. ¿Por qué no le preguntas sobre su viaje?
—No —bloqueó su teléfono y lo dejó sobre la mesa antes de beber de nuevo de su copa.
—¿Por qué no?
—Zhan Zhan —suspiró—. No.
Pero conforme se ponían borrachos, Yibo se iba viendo cada vez más serio y melancólico.
—¡Hey! ¿Qué te pasa? —le palmeó la espalda.
—Nada.
—¿En qué piensas?
—Nada —insistió.
—¿Te estás poniendo de mal humor?
Yibo permaneció serio.
—Hey ¿Qué pasa? —se acercó a él—. ¿Es sobre tu padre?
—Sí —fue muy sincero.
—Había evitado inmiscuirme en esto, pero… ¿Qué sucede entre tu padre y tú?
Yibo soltó un pesado y largo suspiro.
—No quiero arruinar la noche con esto, vamos a embriagarnos y no se supone que sea así.
—No pasa nada malo —acarició su brazo con cariño hasta que entrelazó sus dedos con los de él—. Y todo lo que tenga que ver contigo me importa, puedes contar conmigo. Lo sabes ¿verdad?
—Lo sé —correspondió el apretón de mano y le dedicó una linda sonrisa ladina—. Pues… —suspiró—…no hay mucho qué decir. La relación entre nosotros no es mala en realidad, sino que… —chasqueó la lengua—…no somos muy unidos.
—¿Por qué?
—Somos muy diferentes. Cuando era pequeño, mis padres eran muy sobreprotectores conmigo, él esperaba que yo creciera, estudiara negocios y me hiciera cargo de su empresa.
—¿Tiene una empresa?
—Sí, mi abuelo la comenzó, luego se la heredó a mi padre y él quería hacer lo mismo conmigo.
—Pero decidiste dedicarte a otras cosas.
—Exactamente.
—¿No estaba de acuerdo en ello?
—Al contrario, siempre me apoyó y me ayudó a conseguir mis sueños. De no ser así, no estaría en donde estoy ahora.
—¿Pero?
—Pero sé que no cumplí con sus expectativas. No lo admite en voz alta, pero muy dentro de sí está decepcionado. Lo sé.
—¿Cómo lo sabes?
—Aunque apoyó mis sueños, nuestro trato no volvió a ser el mismo. Mi abuelo dice que alucino, que mi padre es igual que siempre, pero yo sé que no es así. Hay algo distinto, sólo yo puedo percibirlo.
—¿No has pensado en que quizás se deba a que estuvieron separados muchos años?
—Eso es sólo un factor de tantos —suspiró—. Quisiera volver a tener la misma relación con él, la misma de cuando me enseñaba a jugar ajedrez. Lo extraño.
—¿Y por qué no se lo dices? Dile cuánto lo quieres y cómo te sientes.
—No es tan fácil.
Xiao Zhan estaba por decirle: "¡Claro que sí!", pero se contuvo al pensar en que no todos eran iguales, para él era muy sencillo ir y abrazar a su padre, besarlo y decirle cuánto lo amaba. Pero eso no significaba que para todos fuese igual.
—Él es un hombre duro y recto, nadie es capaz de cambiar sus ideales y mucho menos sus valores —sonrió de lado—. Es temperamental, pero por eso es capaz de liderar su empresa de forma tan exitosa. Ya sabes, es un hombre de negocios, bastante intimidante cuando se lo propone, incluso cuando no.
—Te estás describiendo —le sonrió con suavidad.
Yibo lo pensó unos segundos, jamás lo había relacionado de esa forma. Soltó una risa seca y sonrió.
—Supongo que sí —bebió de su copa sin borrar su sonrisa.
—Deberías buscarlo. Él se preocupa por ti, y lo demuestra de esa forma.
—Es que no es tan fácil. Siento... siento como si hubiese una barrera entre los dos.
—Podrás romperla si te lo propones, sólo no te niegues a las oportunidades.
Yibo desvió la mirada.
—Amas mucho a tu padre ¿No?
El aludido asintió.
—Entonces deberías intentarlo ¿Lo harás? —tomó su barbilla y la alzó suavemente. Yibo terminó asintiendo con una sonrisa muy suave.
—Lo haré, lo intentaré.
—Así me gusta —hizo una mueca tierna y le pellizcó la nariz. Yibo rio.
—Me gusta cuando haces eso —lo miró como un loco enamorado—. Pareces un conejito.
Xiao Zhan rio y bebió más vino.
—Ahora, quiero saber algo más.
—¿Qué cosa?
—Háblame sobre tus visitas al médico. Siento que hay algo que no me quieres decir —se llevó una mano al pecho—. Es sólo un presentimiento, pero… es muy fuerte, y no me ha dejado tranquilo en mucho tiempo. Amor ¿qué es lo que tienes? ¿Puedes decírmelo? —acarició su mejilla con un cariño tan puro que el pecho de Wang Yibo se llenó de un bello sentimiento.
Lo que Yibo no sabía, era que Xiao Zhan había investigado un poco dentro del loco fandom, quien se enteraba de cosas que ni siquiera él sabía. En uno de los videos de "10 cosas que no sabías de Wang Yibo" encontró datos que lo alarmaron, uno de ellos fue el dato de que desde niño había sido muy enfermizo, pasando su infancia de hospital en hospital por un problema en el corazón.
Pero también sabía que esas fuentes no eran del todo confiables.
Yibo tomó su mano y entrelazó sus dedos, tenía un fuerte debate interno sobre si debía decirle, o no, toda la verdad.
—De pequeño fui muy enfermizo, y desde entonces visito al médico con regularidad, sólo para revisiones de rutina y asegurarme de que todo está bien.
—¿Estás enfermo? —preguntó con tacto a pesar de que por dentro su preocupación incrementaba exponencialmente.
—No, estoy bien —fue muy rotundo. No le gustaba que la gente supiera sobre ese pasado por temor a esas miradas cargadas de lástima y preocupación. Él no era débil y definitivamente no quería que Xiao Zhan lo mirara así.
Cuando alzó la mirada hasta toparse con los ojos de su novio, notó que él no lo miraba con lástima, sólo había preocupación sincera y mucho amor en esa mirada.
Su corazón dio un vuelco. Le iba a decir la verdad.
—Cuando era muy pequeño padecí problemas en el corazón.
La sangre se le fue hasta los pies a Xiao Zhan. Entonces lo que había visto en internet era verdad.
—Eso me trajo algunos problemas y mi infancia fue algo diferente a la del resto. Pero ya estoy muy bien, y esos chequeos son sólo para que mis padres estén tranquilos.
—Gracias por decírmelo —suspiró—. Así podré estar al pendiente también.
—No, Zhan Ge. No quería decírtelo, precisamente para evitar eso. No quiero que te preocupes y tampoco que me cuides, durante muchos años me sobreprotegieron y no quiero eso.
Xiao Zhan sonrió de lado.
—Siempre te voy a cuidar, sabiendo eso o no.
Yibo no pudo evitar sonreír, sólo Xiao Zhan logaba hacerlo sentir así, sólo ante él podía mostrarse por completo al desnudo.
—¿Te puedo acompañar a tu cita con el médico?
El menor lo pensó durante unos momentos, totalmente serio hasta que tomó una mano de su novio y besó el dorso de ésta con mucho amor.
—Gracias. Iremos juntos.
—Entonces es por eso que eras muy tranquilo de niño —murmuró de pronto, recordando la charla que tuvieron cuando jugaban ajedrez.
Yibo asintió.
—Tenía prohibido correr, trepar árboles, o cualquier actividad física que requiriera más esfuerzo del que podía dar —suspiró al recordar esos tiempos difíciles, pero luego sonrió—. Aunque no me puedo quejar, de no haber sufrido eso, quizás no me hubiera motivado a dedicarme al baile.
Xiao Zhan se emocionó y siguió escuchándolo en silencio.
—En una visita al médico, mamá y yo estábamos en la sala de espera cuando en la televisión pasaron un programa de baile. Los chicos que salían ahí se movían de una forma increíble, y lo hacían con tanta facilidad que quedé impresionado. Ese día le dije a mi madre que quería hacer lo mismo.
—¿Y qué dijo?
—Yo tenía seis años, así que sólo se rio y me dio palmaditas en la cabeza —rio, Xiao Zhan se contagió—. Cuando crecí y me recuperé, retomé ese sueño. Fue difícil que mis padres me apoyaran, temían por mi salud, pero yo ya me encontraba muy bien y pude hacer lo que tanto quería.
—Te esforzaste mucho, ¿verdad? —lo miró con admiración. Ese joven ante él se había esforzado desde muy pequeño, primero para salir de su enfermedad, luego para enfrentar a sus padres, y finalmente para partir a cumplir sus sueños lejos de casa.
Xiao Zhan lo admiraba tanto.
—No te voy a mentir, fue difícil —suspiró—. Pero de no haber tomado las decisiones que tomé, nunca te habría conocido —sonrió con una felicidad invaluable.
El aludido no dijo nada, tenía un cúmulo de sentimientos encontrados en su pecho. Sólo pudo extender una mano y acariciar su rostro.
—Te admiro —le dijo sinceramente. Las mejillas de Yibo se enrojecieron un poco. No supo qué responder a eso, así que bebió de su copa hasta terminarla—. Y siento que de una u otra forma hubiéramos terminado conociéndonos.
—¿Tú crees? ¿Qué estaríamos haciendo si no hubiésemos tomado el camino que tomamos?
Xiao Zhan se llevó un dedo a los labios y miró hacia el techo en una tierna pose pensativa.
—Tú estarías trabajando en la empresa de tu padre. Y como tienes veintidós, seguramente serías recién egresado de la universidad —sonrió de sólo imaginárselo—. Y yo estaría trabajando todavía en la misma empresa de diseño profesional.
Fue entonces que Yibo reaccionó, su amado era diseñador gráfico profesional, se había dedicado de lleno a ello durante un tiempo antes de entrar al mundo del espectáculo.
—¿Y cómo nos habríamos conocido?
—La empresa de tu padre seguramente habría buscado a un excelente diseñador —alardeó un poco, señalándose a sí mismo y haciendo reír a Yibo—. Yo iría a cerrar el negocio con él y ahí te habría conocido.
Sonaba algo fantasioso, pero todo era posible.
—¿Tú crees?
—Sí. O nos hubiésemos conocido en algún restaurante, nos la pasamos comiendo y conociendo nuevos lugares —se encogió de hombros.
—Tienes razón —sonrió—. ¿Y crees que seríamos novios?
—Definitivamente.
Eso hizo sonreír más a Yibo. Terminó suspirando, con cierto tinte de nostalgia en su rostro.
—O quizás nos hubiésemos conocido en una sala de hospital.
Yibo se alarmó.
—¿Por qué lo dices?
Xiao Zhan rio.
—Yo vivía accidentándome. Era bastante travieso de niño, siempre me trepaba a los árboles, incluso a los techos; me gustaba perseguir gatos y los llevaba a casa para que mamá me dejara quedármelos, pero nunca me permitieron tener uno —miró a su amada hija felina a lo lejos, dormida en su torre gigante—. También llevaba perros a casa, conejos, y todo tipo de animales —suspiró con una sonrisa—. Pero siempre me caía o me golpeaba con algo. Recuerdo la vez que intenté aprender a andar en bicicleta —rodó los ojos—. No, fue terrible. Chongqing no es una ciudad en la que puedas practicar ese deporte, hay demasiadas montañas. Esa vez que intenté hacerlo, terminé desviándome hacia una pendiente y…
Yibo abrió mucho sus ojos.
—¿Y qué pasó?
—Choqué contra un auto al pie de la colina.
—¡¿Qué?!
—Por eso te digo que quizás nos hubiéramos conocido en un hospital —rio.
—¡Eso no es gracioso!
—Ahora lo es, pero en el momento… —se puso serio—. Fue una experiencia horrible. Afortunadamente era un auto estacionado, de esa forma logré detenerme antes de ir a dar a la avenida de alta velocidad. El accidente no me mató, pero mis padres casi lo hacen.
—¿En serio eras tan travieso?
Xiao Zhan asintió.
—Cuando vayamos a casa de mis padres ellos te contarán más anécdotas.
El cuerpo entero de Yibo sintió un calorcito agradable al recordar eso: pronto irían a casa de los padres de su novio. Estaba emocionado y nervioso.
—Es una tristeza que nacimos en ciudades tan lejanas.
—No tanto, al menos no estamos en polos opuestos. Además, tengo familia en Luoyang. Llegué a ir varias veces cuando era niño.
—¡¿En serio?!
—Sí, cuando tenía cinco años.
Yibo bufó.
—Yo aún no nacía —se quejó y Xiao Zhan se echó a reír al percatarse de ello.
Luego de eso se quedaron en un largo silencio, el único ruido era el del viento.
Xiao Zhan no rompió ese silencio, se quedó mirándolo y analizando cada gesto de su novio. Le hubiera gustado saber mucho más a detalle sobre su enfermedad, pero ya había logrado bastante con el simple hecho de que soltara esa poca información. No iba a presionar más por el momento. Pero se había quedado un poco angustiado, pues… el simple hecho de que siguiera en revisión era porque podría presentar malestar de nuevo ¿O no?
De pronto la atmósfera se volvió bastante lúgubre. Wang Yibo podía percibir la preocupación de su novio, a pesar de que intentaba ocultarla.
Yibo terminó golpeándolo en el brazo.
—Vamos a la sala —le dijo a Xiao Zhan, tomando la botella de vino y sus copas. Entonces tomó su laptop y la encendió.
—¿Qué haces? —preguntó con curiosidad.
—Veamos qué hay de nuevo en internet —se sentó cómodamente junto a Xiao Zhan en el sillón más mullido y cómodo, bastante cerca de él.
—¡Uh! ¡Cuenta falsa! —se acercó más a su novio, apoyando un codo sobre su muslo para ver más de cerca. Eso se iba a poner muy bueno—. Necesito más vino —tomó la botella de la mesita de centro y llenó su copa y la de su novio.
Desde la cuenta falsa de Wang Yibo, la cual era: "WangYibo2", observaron los acontecimientos más recientes en su grupo alocado de fans. Xiao Zhan vio que su amado seguía muchas cuentas desde ese usuario, entre ellas estaban muchos grupos de fans de "Yizhan" y de cada uno por separado.
Era divertido poder ver todo aquello sin miedo de comentar o darle "Me gusta" a algún post.
—¡¿Qué es eso?! —se quejó Xiao Zhan al ver que un usuario se encargó de hacer un meme muy feo y gracioso de él. Y no era todo, pues en los comentarios, cientos de usuarios se habían unido a la causa, haciendo memes del famoso Xiao Zhan.
Yibo no se pudo aguantar la risa.
—Pero son tan lindos.
—¡Claro que no! —los miró y se sintió terrible, odiaba que hicieran memes de él tan fácilmente.
—Es que haces demasiadas expresiones.
—No puedo evitarlo —se quejó, un poco de malas.
—Es algo que amo de ti —confesó con una mirada seria y adorable al mismo tiempo ¿Era posible eso? ¿No? Pues en Wang Yibo lo era.
El enojo se esfumó instantáneamente de Xiao Zhan.
—Justo ahora tienes una cara perfecta para meme —sacó su celular e intentó tomarle una foto, pero Xiao Zhan le dio un golpe.
—No seas idiota —se burló y siguió mirando la laptop—. ¡No los guardes! —se quejó al ver que su novio comenzaba a guardar esos memes.
—Es material para WeChat.
—¡No! —lo volvió a golpear—. ¡Hey! Alto ahí —tomó el mando de la laptop y descubrió que tenía una carpeta llena de memes de él. ¡Los coleccionaba! —. ¿Qué tanto más ocultas, Wang Yibo?
—No, deja ahí —le quiso quitar la laptop, pero Xiao Zhan no se lo permitió—. ¡No seas metiche!
—Soy muy metiche —rio como tonto y comenzó a indagar por todo su disco duro—. Vaya, vaya… ¿Es tu carpeta de porno? —preguntó al ver que una de esas carpetas tenía más de 4 mil archivos.
—¡No!
—Oh… —se sorprendió al abrirla y encontrar miles y miles de fotos de él. Y todas y cada una de ellas estaba clasificada en un estricto orden—. ¿Desde cuándo guardas estas fotos de mí?
Gracias a que el alcohol aflojaba mucho la lengua de ambos, Yibo dijo sin dificultad:
—Desde que te conocí.
—¿Desde Day Day Up?
—Sí.
—¿Es en serio?
—Sí —se rascó la nariz. A pesar de todo, sentía algo de pena—. Zhan Zhan, ya te había dicho que fue amor a primera vista.
—Cuéntame más.
Yibo soltó un largo y pesado suspiro antes de esbozar una pequeña y apenas perceptible sonrisa.
—De entre todos los invitados de ese día al show, fuiste el único que llamó realmente mi atención, no recuerdo a ninguno de los otros, ni sus nombres.
—Éramos muchos.
—Nueve.
—Sí —rio.
—Bueno, todo empezó cuando sonreíste. Pero cuando me viste a los ojos y sonreíste… —suspiró como idiota y se llevó una mano al pecho—…Entonces me asusté, pues nunca me había sucedido eso con un chico, jamás.
Xiao Zhan soltó una risa nerviosa muy linda.
—Tuviste un… ¿Gay panic?
—¡Muy fuerte! —admitió, y se pasó la lengua por los labios, nervioso—. No podía apartarte la mirada de encima, Feng Ge se dio cuenta de eso y me molestó por un tiempo, hasta la fecha vive molestándome contigo. Si tan sólo supiera —rio—. Debería decirle.
—Son muy importantes para ti, ¿verdad?
—Son mi familia, mis hermanos.
—Adorable.
—No creo que se sorprendan mucho si les digo que te amo y que somos novios. Desde ese día ellos comenzaron a molestarme mucho contigo, y más todavía porque estuve preguntando por tu número de teléfono. Me lo dieron, pero tardé mucho en mandarte un mensaje.
Zhan Zhan estaba sorprendido.
—Empecé a seguirte desde mis cuentas falsas, y desde entonces colecciono tus fotos.
—Wow —rio.
—No te burles, idiota —lo golpeó en el brazo. Xiao Zhan se quejó dramáticamente.
—No, es que… yo hice lo mismo. Te vi bailar y vi cómo contrastabas con el resto de los presentadores, te veías pequeño y adorable, o eso creí hasta que bailaste.
—¿Te gustó mi baile?
—Mucho. Y también busqué tu número de teléfono, pero no me atreví a mandarte mensaje.
—¿Tú no tuviste un gay panic?
—Sí, y por ello me contuve de buscarte, me asustó lo que causaste en mí. Así que seguí con mi vida.
—Ya te había gustado un chico antes ¿No?
—No ¿Por qué lo dices?
—Curiosidad.
—Por algo lo dices —entornó los ojos.
—Es que vi todos los videos de XFire y XNine en los que aparecías, todos. Y vi que algunos de tus amigos se la pasaban acariciándote. Siempre buscaban tocarte o pellizcarte —frunció los labios, bastante disgustado.
Xiao Zhan rio.
—Es lo mismo con tus amigos de UNIQ —se quejó—. ¡Incluso te emparejaban con uno de ellos!
—Pero nunca pasó nada, todo era fanservice.
—Aun así… me pone celoso.
—Zhan Zhan, eres adorable estando celoso. Me das miedo, pero es un miedo adorable —lo miró como idiota.
Xiao Zhan de pronto se sintió molesto, se enojaba de sólo recordar cómo tocaban a su amado, cómo lo "besaban en la boca" y cómo lo manoseaban todo el tiempo, incluso Seungyoun se había atrevido a pegarle en los testículos, con la mano abierta, dos veces. Su enojo aumentó de sólo recordarlo.
—No te enojes —sonrió y le lanzó un beso al aire. Estalló en carcajadas al ver cómo su enojo se borró y se sonrojó más de lo que ya estaba por el alcohol.
—Cuando… —comenzó a murmurar Xiao Zhan—…cuando te vi por primera vez en el set, me costó creer que eras tú, pensé que era una broma del destino.
—¿Por qué?
—Pues aquel chico que me había causado mi primer gay panic había vuelto a aparecer en mi vida sin que me lo propusiera. Entonces pensé que debía permitirme conocerte, pero… me sentí bastante tímido. El director y los productores me buscaron para pedirme que me acercara a ti y rompiera ya ese hielo, pues no hablabas con nadie y nadie se atrevía a acercarse a ti —rio—. Intimidabas a todos.
Yibo rodó los ojos, pero se alertó cuando sintió que su novio le acarició la mejilla.
—No tienen idea del tierno y dulce pastelito que eres, mi amor.
Las mejillas de Yibo se pusieron completamente rojas, se mordió los labios y no le apartó la vista a su novio, quien suspiró y continuó hablando.
—Me dijeron que debía acercarme a ti, porque eras tímido, pero… ¡Yo también me sentía muy tímido! No sabía cómo llegar a tu lado y comenzar una conversación, menos aún después de lo que causaste en mí la primera vez que te vi. Pasado un tiempo, comprendí que te quería.
—Pero alguna vez me dijiste que no sentiste amor a primera vista por mí.
—Lo sé, eso dije, sin embargo… no es cierto. Ahora que lo pienso, no te pude sacar de mi mente desde ese día.
Yibo estaba muy conmovido.
—Ven acá, idiota —lo tomó del rostro y le dio un delicioso beso, muy lento y bastante húmedo.
—También tengo una carpeta llena de tus fotos —confesó luego del beso—. Las tengo en mi celular, también tengo las que me mandabas durante la filmación.
—¿¡Las guardaste?! Pero dijiste que no gastarías tus datos en eso.
—¡Era mentira! En ese entonces no lo iba a admitir, pero claro que entré a esos links y descargué todas tus fotos.
—Vaya… —no podía estar más enamorado.
—¿Qué es esto? —se alarmó al encontrar cierta carpeta—. ¡Son nuestras nudes! ¡Wang Yibo! Dijimos que las borraríamos —se molestó. Esa había sido la condición para mandárselas, pues era un riesgo tener eso en su teléfono ¿Y si se los robaban? ¡No, era muy peligroso!
—Supuse que tú sí lo harías, así que por eso también guardé las mías, cuando quieras puedes verlas en mi laptop.
—¡Dijimos que las borraríamos! —repitió.
—Ya te escuché.
—¿Y por qué no lo hiciste?
—Sí lo hice, las borré de mi celular. El riesgo era tenerlas ahí, yo las tengo en mi laptop.
Xiao Zhan no pudo discutirle más, sus sentidos comenzaban a embotarse por el alcohol.
—Está bien, déjalas ahí para cuando no estés en casa y te extrañe —recargó su cabeza sobre el hombro de su novio y siguieron viendo la laptop. En ningún momento dejaron de beber. De pequeños tragos, Xiao Zhan perdió la cuenta de sus copas.
Un tanto idos, y bastante relajados por el vino, miraban todo lo que se encontraban en internet. La mente de Yibo comenzó a divagar un poco, pensando en cosas sin sentido.
—Zhan Ge —dijo, de pronto—. Hay algo que me sorprende mucho de ti.
—¿Qué cosa —se levantó del hombro de él y lo miró a los ojos.
Yibo se distrajo unos momentos con el rosa de sus mejillas, ya estaba un poco ebrio.
—Cuando fui por primera vez a tu departamento, y entré a tu cuarto, jamás imaginé que fueras tan desordenado.
Las mejillas de Xiao Zhan se pusieron aún más rojas. Se cubrió el rostro con ambas manos.
—Fue muy gracioso ver que tu habitación contrastaba tanto con el resto de tu casa, completamente limpia y ordenada —rio, recordando el pequeño desorden que tenía en su habitación.
—Sólo soy así en mi habitación.
—Ya lo noté —recordó la mesita de noche de su amado en casa, siempre tenía vasos de agua vacíos.
—¿Te molesta? —se preocupó.
—Claro que no —besó su mejilla.
—¿Seguro? —le costaba creerlo, pues él se había llevado una gran sorpresa al ver lo estricto que era Yibo con el orden y la limpieza en cualquier parte del hogar. Pues podía aspirar el departamento entero dos veces por semana sin siquiera pedírselo.
—De hecho, en los dos meses que estuve solo, incluso extrañé eso de ti —suspiró.
Xiao Zhan le apretó ambas mejillas.
—¿Te hice falta? —hizo un tierno puchero.
—Mucha… logré sobrellevarlos gracias a que tuve mucho trabajo y a las nudes que me mandabas —sonrió como tonto.
Zhan Zhan se sonrojó aún más al recordar eso. Jamás en su vida se había tomado ese tipo de fotos. Recordó lo mucho que tardó en tomárselas, y en lo avergonzado que se sintió luego de enviarlas y de recibir las de Yibo.
—Si antes de esos dos meses hubiésemos tenido el sexo que tenemos ahora, simplemente no lo habría soportado —admitió con completa seriedad.
El mayor quería decirle que exageraba, pero sabía que no era así, porque él se sentía igual.
—Mínimo pudimos darnos placer propio con esas fotos —añadió Xiao Zhan en tono reflexivo.
—Sí… —suspiró en el mismo tono, luego miró a su novio de reojo—. Oye ¿Ya estás borracho?
—No.
—A que sí.
—Que no.
—A ver, párate sin marearte.
—No quiero —se recostó contra su hombro de nuevo. Sí, ya estaba lo suficientemente ebrio como para marearse.
Yibo rio y lo apretó con más fuerza de la necesaria contra su cuerpo.
—Bo Di.
—¿Mhn?
—Tengo que confesarte algo.
—¿Qué pasó? —se preocupó al percibir su tono preocupado. Hizo que se levantara de su hombro y lo miró a los ojos.
—En varias ocasiones, yo… —se mordió los labios y bajó al mirada—…yo me manoseé pensando en ti.
El menor soltó un chistoso "Pfff", seguido de una carcajada.
—Zhan Ge, yo también lo he hecho pensando en ti, más veces de las que puedo recordar —apretó sus mejillas hasta que sus labios se alzaron de una forma divertida y adorable.
—No, pero… —le dio un manotazo fuerte para que dejara de apretarle las mejillas—… lo hice antes de que fuéramos novios.
—¿Cuándo? —inquirió con curiosidad.
—Cuando grabábamos la serie —admitió con algo de vergüenza, pero sin titubear—. ¿Recuerdas cuando grabaste la escena dentro del lago? Cuando no usaste la parte superior del traje.
—Sí, sí.
—Bueno, ese fue un buen material para esos momentos.
Definitivamente eso era algo que un Xiao Zhan en sus cinco sentidos no diría.
—¿Te gusté ahí?
El aludido asintió fervientemente.
—También te llegué a ver en ropa interior una vez mientras te cambiabas. Esa imagen se quedó grabada en mi mente por mucho tiempo —miró su copa medio vacía, la cual fue llenada por Yibo de inmediato.
—Te masturbabas pensando en mí y luego te acostabas con Xuan Lu —espetó, logrando que Xiao Zhan lo mirara como si acabara de decir una atrocidad.
—Estaba confundido, quería evadir lo que me hacías sentir, pero ni siquiera teniendo sexo con ella lograba sacarte de mi cabeza. Supe que algo andaba mal cuando en el último encuentro que tuvimos estuve a punto de decir tu nombre.
Yibo se quedó perplejo, pálido.
—Estás mintiendo.
—No lo hago —fue tajante—. Por eso cuando hablamos por primera vez de estas cosas, llevaba meses sin tocar a alguien más.
—Dijiste que no habías vuelto a tener sexo en algún tiempo —recordó, reafirmando sus palabras.
—Porque temía terminar diciendo tu nombre.
—Entonces sabías que me querías desde hace mucho.
—Lo sabía, pero me daba miedo admitirlo. Yo mismo me engañaba —suspiró—. Fui un tonto, de nada servía contenerme, el sentimiento sólo fue incrementando con el tiempo.
Una sonrisa tonta se formó en el rostro de Wang Yibo, pero el sabor amargo de Xuan Lu se le quedó impregnado en el alma.
Se bebió una copa entera de vino de golpe y eructó, haciendo reír bastante a Xiao Zhan.
Yibo sonrió, su amado era muy gracioso estando ebrio. Aunque… él comenzaba a sentirse un poco mareado también.
En ese estado de ebriedad cada vez más marcado, volvieron a navegar en internet, querían ver qué encontraban en el fandom, en SU fandom.
No tardaron mucho en encontrar teorías locas y conspirativas en las que los emparejaban a morir. Muchos usuarios se dedicaban a hacer análisis sobre ellos, de cualquier cosa como: las fotos que subían y que supuestamente tenían mensajes ocultos, la ropa que compartían, los códigos que había en sus publicaciones dependiendo de la hora y el minuto en que fueron posteadas. También había análisis de los videos en los que salían juntos, y en uno de ellos incluso habían logrado aislar la risa de Xiao Zhan que se escuchaba muy en el fondo. Eso los había dejado impresionados, pero nada como el análisis del lenguaje corporal.
Estos últimos análisis eran de videos del año pasado, de eventos y reuniones para fans, de premiaciones y todo lo relacionado con la serie.
Miraron esos videos por largo rato, sorprendiéndose por lo que estaban descubriendo.
—Yo estaba bien loco por ti desde entonces —admitió Yibo, con su lengua ya bastante floja.
—Yo también.
—Pero lo disimulabas muy bien —rodó los ojos—. ¡Oh por Dios! Se dieron cuenta de la seña de corazón que te hice con los dedos —exclamó al ver las teorías sobre ello, teorías que eran totalmente ciertas.
—Te dije que fueras más discreto con eso, fuiste bastante obvio.
—Pensé que no lo sería.
—Mira, ahí fue cuando una fan gritó mi nombre —rio al ver la reacción de Yibo, quien alzó la mirada, buscando a la responsable con un gesto ceñudo.
—Me sentí celoso ¿Qué podía hacer?
—Todo esto es real —dijo Xiao Zhan, refiriéndose al análisis de lenguaje corporal.
—Estoy de acuerdo.
Pronto se encontraron con el video análisis de Happy Camp.
—Zhan Ge, me intimidaste mucho ese día.
—¡Estaba celoso! Sólo mira cómo te tocó él, siempre iba detrás de ti, sólo de ti.
—Porque es conocido mío.
—Aun así —frunció el ceño y los labios—. Me enojé mucho.
Yibo rio y ahora fue él quien recargó su cabeza sobre el hombro de Xiao Zhan.
—Me gustas celoso. Pero insisto, das un poco de miedo.
El aludido simplemente ignoró eso y continuó mirando.
—Oye… ellas creen que nos mandamos mensajes ocultos a través de nuestros post.
—Que ridículo, no hay necesidad, te tengo junto a mí todo el tiempo —rodeó a su Ge Ge con los brazos y le mordió cariñosamente el hombro.
—Lo sé.
—Sería divertido comenzar a mandarnos verdaderos mensajes ocultos, para ver si son capaces de descubrirlos.
—¿Qué sugieres?
—No sé, algo como… —lo pensó más de lo usual, su mente no procesaba tan rápido ya—… postear algo a las cuatro de la mañana con dieciocho minutos.
—¿Qué significaría eso?
—No lo sé, tendré que buscar cómo codificar "Xiao Xiao es mi favorito", "Xiao Xiao, el mejor para el placer".
Xiao Zhan lo miró en silencio unos segundos antes de estallar en carcajadas demasiado ruidosas. Su novio estaba loco, y amaba trollear a la gente.
—Podemos investigar ese sistema, y enviarnos mensajes en verdad estúpidos.
—¡Hay que hacerlo!
—Pero no hoy —Xiao Zhan tomó el control de la laptop y llegó a un post donde comparaban la ropa y el calzado que usaban ambos, supuestamente descubriendo que se prestan hasta los calzones.
—Todo mundo tiene esa ropa interior —se mofó Yibo—. Que teoría tan tonta.
—Lo dice el que se robó mis calzones.
—¡Oye! —se quejó, sonrojado y totalmente ofendido—. Tú me los regalaste.
—Después de que los tomaste sin permiso de mi armario.
—Cierto.
—Pervertido.
Yibo rio, no podía debatirle eso. Quizás había sido virgen hasta que hizo el amor con Xiao Zhan, pero su mente no era tan pura como todos creían.
—Puras mentiras —balbuceó Yibo al ver esas teorías de que compartían ropa—. Todo eso es falso.
—No lo es del todo —señaló Xiao Zhan—. Mira, estas fotos sí son de ropa que nos prestamos.
Yibo miró mejor y se sorprendió.
—¡Es verdad! Oye, no te he regresado tus zapatos italianos.
—Son mis favoritos.
—Lo siento, te conseguiré unos nuevos.
—¿Por qué?
—Los rasgué mientras patinaba.
—¡¿Por qué demonios patinaste con zapatos italianos?!
—Porque estaba en el receso de un evento y quería practicar.
Xiao Zhan rodó los ojos.
—Hey, tú no me has devuelto esa chamarra de cuadros —murmuró Yibo.
Xiao Zhan le respondió con una sonrisa adorablemente traviesa.
—No lo voy a hacer.
—¿Y por qué no?
—Porque me gusta.
—Bueno, préstamela de vez en cuando.
—No —le sacó la lengua.
Yibo iba a replicar algo, pero la impresión de Xiao Zhan viendo la pantalla hizo que se le olvidara.
—¿Qué? ¿Qué viste?
—Hay fanfics nuevos sobre nosotros.
—¡A ver! —lo empujó un poco para ver, cuando leyó, descubrió por qué su novio se asombró tanto. Eran fanfics MPreg—. Oh no ¿Pero qué demonios? —arrugó todo su rostro en desagrado al ver la portada. Miró a su novio y luego de unos segundos de mirarse fijamente y prácticamente leer la mente del otro, asintieron en mutuo acuerdo antes de abrir la historia y comenzar a leer.
—Tiene buena trama.
—Pero pésima ortografía —bufó.
—Oh no… yo soy el que se embaraza —Xiao Zhan se cubrió el rostro con ambas manos—. ¿Por qué siempre soy yo? —se hizo bolita sobre el sillón, abrazando sus piernas.
—Porque eres adorable —besó su cabeza antes de seguir leyendo, la historia se veía buena, aunque sería mejor si estuviese bien escrita. Pero eso pasó a segundo plano cuando el morbo fue mayor que su exigencia en ortografía y gramática.
No era la primera vez que se topaban con ese tipo de historias en el fandom, incluso había algunas que eran bastante famosas. Pero esas en donde embarazaban a uno de los personajes siempre les causaba algo de repelús.
—Que bueno que no podemos embarazarnos —murmuró Yibo en tono muy serio.
En cualquier otro momento de sobriedad, Xiao Zhan se habría reído bastante, pero ahora por alguna razón se lo tomó en serio y estuvo de acuerdo con él, asintiendo en silencio. Hasta que de pronto susurró:
—De lo contrario ya estaríamos embarazados los dos.
Yibo hizo una exclamación exagerada de asombro, llevándose ambas manos a la boca.
—Tienes razón, Zhan Zhan.
—Aunque…
—¿Qué?
—Sería lindo.
—¡¿Embarazarse?!
—¡No! —le dio un manotazo muy fuerte en la pierna—. Poder tener hijos de ambos. ¿Cómo sería un hijo tuyo y mío?
Yibo abrió su boca, sorprendido, y comenzó a divagar. Esa simple pregunta realmente lo puso a pensar.
—Sería una niña.
—¿Quieres una hija?
Yibo asintió fervientemente.
—Que tenga tus ojos y tu sonrisa.
—Oh no, no le deseo mis dientes, pobre —rio.
—Yo sí, son lindos —no dio pie a réplicas—. Quiero que sea idéntica a ti.
—No, mejor igual a ti.
—¿Niño o niña?
Xiao Zhan sonrió al pensar en ello.
—Ambos, y que se parezcan a los dos —apoyó el codo sobre la rodilla y el mentón sobre su puño, mirando perdidamente a su novio. No podía borrar su sonrisa estúpida del rostro.
—¿Qué tanto me ves?
—Una niña con algunos de tus rasgos sería realmente hermosa.
Yibo se sonrojó un poco más.
—¿Sí? ¿Por qué lo dices?
—Deberá tener… —extendió una mano y le acarició el labio inferior con su pulgar—…tus labios, tu pequeño rostro, y tu cabello tan suave.
El corazón de Yibo se aceleró al imaginar eso, al imaginar a una hija de ambos. No pudo evitar terminar suspirando como idiota.
—Tristemente nunca podremos tener a un hijo con rasgos de los dos —entristeció.
Xiao Zhan de inmediato lo abrazó.
—Pero no quiere decir que no podamos tenerlos —frotó su mejilla contra la de su novio.
—Zhan Zhan… todavía faltan muchos años para eso ¿Verdad?
—Sí.
—Qué bueno, no estoy listo para ser padre —se pasó una mano por los cabellos, realmente aliviado por no tener que lidiar con hijos por el momento—. No puedo creer que mis padres me tuvieron tan jóvenes —hizo cálculos, en unos años él tendría ya la edad en la que su padre era todo un hombre de familia. Le costaba imaginarse así.
—Yo tampoco estoy listo —dijo de pronto Xiao Zhan. Yibo se rio.
—¡Claro que sí! Sólo basta mirar cómo eres con Nut.
—Es un gato.
—Y eres tan hogareño, cuidadoso, cariñoso ¡Y sabes tejer! —rio con asombro, todavía no dejaba de sorprenderse con cada cosa que iba descubriendo de su novio—. Nuestros hijos se sentirían muy seguros contigo, así como yo me siento —admitió de pronto, bastante sincero.
Xiao Zhan se conmovió y sus ojos se llenaron de lágrimas que no dejó salir.
—Wang Yibo —se le quebró la voz.
—Oh… no llores —lo apretó entre sus brazos y comenzó a consolarlo torpemente—. Sigamos viendo esto —señaló la laptop y de nuevo comenzó a descender, viendo más publicaciones y fanfics. Desafortunadamente, Xiao Zhan se sintió muy incómodo al ver que en todos y cada uno de ellos lo ponían a él como el "pasivo" en la relación.
—¿Por qué siempre es así? ¿Dudan de mi masculinidad? —se alarmó.
Yibo sonrió suavemente y negó con la cabeza, él sabía por qué la gente hacía eso.
—Es porque eres una persona cálida, amable, todos te quieren y buscan cuidarte al pensar que eres frágil. Pero ninguno de ellos tiene idea de la fortaleza que posees, y del enorme poder que tienes.
—¿Poder?
—Logras hacer sentir seguro y a salvo a cualquiera que esté cerca de ti. Conviertes cualquier lugar en un verdadero hogar. No sé cómo lo haces, pero… eres increíble. ¡No llores! —lo golpeó, no entendía por qué estaba tan sensible. Tal parecía que el alcohol tenía muchos efectos distintos en él.
—Gracias —dijo simplemente, sorbiéndose la nariz y aguantando su llanto.
Yibo frunció los labios, se puso la laptop sobre el regazo y comenzó a escribir algo en su Weibo.
—¿Qué haces? —inquirió Xiao Zhan.
—Voy a hacer que todo el mundo se entere de lo que eres en realidad.
—¿Qué? —se asomó a ver qué escribía y palideció—. ¡Wang Yibo! ¡No!
—Sólo digo la verdad.
Él había escrito: "Zhan Zhan no debe ser siempre el pasivo en la relación de los fanfics, su potencial como semental es envidiable, además… ¡XIAO XIAO ES LO MÁXIMO!"
Y en ese post adjuntó una imagen de Larry, la langosta de Bob Esponja.
Xiao Zhan se rio bastante al leer sus locuras, estaba por decirle que era hora de borrarlo, pero… Yibo presionó el botón de "Publicar", y el post se hizo público.
—Oh no… —se le fue la sangre hasta los pies, por un momento sintió como si su embriaguez se esfumara—. ¡Dame eso! —le quitó la laptop y comenzó a mirar toda la pantalla hasta asegurarse de que lo había compartido desde su cuenta falsa y no la oficial—. Yibo… —tragó en seco—…no vuelvas a hacer esto —se recargó sobre el respaldo, aliviado al ver que lo había hecho en su cuenta falsa.
—Sólo digo la verdad. Y mira, la gente está de acuerdo conmigo —le mostró los comentarios que poco a poco se fueron apilando debajo de ese post, pues no tardó en hacerse famoso en segundos, todos los seguidores de esa cuenta repostearon la publicación y más gente comenzó a seguirlo, diciéndole:
"¡Eso es, hermana! Xiao Zhan es un semental excepcional, están desperdiciando su potencial".
Xiao Zhan leyó eso junto con Yibo, riéndose con incredulidad y algo de vergüenza.
Entonces Yibo comenzó a escribir otro post.
—Yibo, no —le advirtió Zhan Zhan.
—Yibo, sí —siguió escribiendo sin parar. El post ahora decía algo así:
"Zhan Zhan es mi novio, perras, nadie se atreva a tocarlo"
—¡Wang Yibo! ¡Ese lenguaje!
—Tú también dices groserías —lo miró feo—. Así que no me regañes —compartió el mensaje y a raíz de eso le llegó una lluvia de comentarios de chicas enojadas diciendo que eran las novias de Xiao Zhan. Algunas otras lo atacaron diciéndole un glorioso: "¡Xiao Zhan es de Wang Yibo!", a esos comentarios él les respondía:
"Yo soy Wang Yibo, idiota"
"Chica lista"
"Tienes razón"
"Sólo es de él" edit: "Sólo es mío, de Wang Yibo"
Muchos pensaban que esa cuenta era de una chica haciéndose pasar por él como juego de rol. Nadie tenía idea de que el verdadero Wang Yibo estaba detrás de todo eso.
Xiao Zhan lo miraba desde su posición, abrazando sus piernas y bastante sorprendido (pero no menos divertido) por lo que hacía.
Luego de un rato haciendo lo mismo, Yibo le puso la laptop a Xiao Zhan sobre el regazo.
—Responde tú, diles lo que quieras. Necesito ir al baño —se levantó con algo de dificultad y fue a hacer sus necesidades.
Xiao Zhan aceptó esa importante tarea y se entretuvo un buen tiempo en ello, hasta que se dio cuenta de que su amado ya se había tardado bastante en regresar del baño. ¿Se habría dormido?
—¡Yibo! —lo llamó desde la sala—. ¿Estás bien? Ya te tardaste mucho.
—¡Ya voy! —regresó a la sala, besó los labios de su novio y se sentó a su lado, bastante feliz—. ¿Qué lees?
—Encontré algo —señaló el fanfic que estaba abierto en la pantalla.
—Oh, vaya —giró su cabeza hacia un lado, tratando de adivinar el ángulo correcto de la imagen que estaba adjunta en la historia, usada como referencia a…
—Es una historia erótica —aclaró Zhan Zhan.
—Pornográfica, diría yo.
Xiao Zhan estuvo a punto de quitarla, pero Yibo lo detuvo.
—¡No! Espera, quiero leerla.
Y así, los dos comenzaron a leer esa corta historia en donde ambos tenían sexo alocado y salvaje por todas partes: en el auto, la cocina, el baño, ¡en un set de grabación!
—Tiene de todo —murmuró Yibo, pasándose la lengua por los labios, estaba bastante concentrado.
—Es como Disneyland para los degenerados.
Yibo rio, con su característica y chistosa risa.
—Vaya que lo es ¡Mira esto!
—Wow…
—Estamos usando juguetes, vienen los nombres, pero no tengo idea de cuáles sean —admitió.
Xiao Zhan se acaloró, Wang Yibo lo notó y lo miró extraño.
—Espera… tú sí sabes cuáles son ¿Verdad?
—Sí.
—¡¿Has usado juguetes en la cama?!
El mayor se escandalizó un poco.
—¡No! Nunca los he usado —estaba muy acalorado—. Pero los conozco, eso es todo.
—Eres un pervertido.
Ahora era Xiao Zhan quien no podía refutarlo.
Cuando llegaron al final de la historia, descubrieron que la autora añadió imágenes de cada uno de los juguetes mencionados y de las posiciones sexuales.
Entonces Yibo le dio "Guardar" al fanfic.
—¡Hey! ¿Por qué lo guardas? —le dio un manotazo.
—Lo hago con propósitos académicos —lo dijo tan en serio que Xiao Zhan se echó a reír como loco. Cuando su risa se calmó, miró fijamente a su novio y dijo:
—Yibo, hay que intentarlo.
El aludido lo miró de inmediato a los ojos, los dos ya estaban muy, pero muy ebrios, y se veían bastante torpes y adorables en ese estado.
—¿Cuál quieres intentar? —preguntó, directo y conciso.
Xiao Zhan le quitó el mando de la laptop y buscó lo que quería.
—Esto —señaló una posición llamada "La leña".
—¿Quieres hacérmelo?
—No, quiero que me lo hagas —corrigió—. ¿Cuál quieres que yo te haga?
Apresurado, Yibo buscó la imagen y la señaló.
—¡Wow! —Xiao Zhan se emocionó—. Se ve difícil —frunció el ceño, incluso el nombre era peligroso: "La hélice".
—¿Crees poder hacerlo?
—No lo sabré hasta que lo intente.
—Zhan Zhan.
—¿Qué?
—Cuando volvamos a casa hay que comprar algunos juguetes.
—¿En serio? —le había dado algo de vergüenza sugerirlo, pero ahora que era Yibo quien lo hacía… no se iba a negar, incluso se mostró entusiasta ante la sugerencia.
—Sí.
—¿Hay algún otro deseo que quieras que te cumpla?
—Sí.
—¿Cuál?
Yibo lo miró fijamente unos momentos.
—Yo… —tragó en seco—…tengo una fantasía.
—Dímela —no podía apartar sus ojos oscuros de los de Yibo. Éste se inclinó hacia él y se la dijo al oído. Los colores se subieron al rostro de Xiao Zhan. Ni siquiera se atrevió a soltar comentario alguno, estaba demasiado asombrado y sonrojado.
Cuando Yibo se separó de él, quedó a centímetros de su rostro, escaneando las expresiones que Xiao Zhan haría después de enterarse de esa fantasía tan… se pasó la lengua por los labios, nervioso ante la reacción que podría tener.
—¿Qué dices?
—No sé si podré soportarlo —admitió.
—Podemos practicar hasta lograrlo.
—Necesitamos juguetes, lo haremos cuando volvamos a casa.
—¿Eso es un sí?
—Es un "Ya veremos".
Yibo hizo un puchero.
—Di que sí —su puchero incrementó, eso le recordó un poco al Yibo dopado—. ¡Di que sí!
—Ni siquiera tenemos el material necesario.
—Yo sí.
Xiao Zhan se espantó.
—Alguna vez te confesé que me robé cosas del set ¿No lo recuerdas?
—No recuerdo… ¿Te robaste los vestuarios?
—No, pero podemos improvisar eso.
—Te llevaste a… ¿Bichen?
Yibo sonrió de lado, bastante sexy.
—Sí.
—¿Qué más?
—Te lo mostraré en casa —suspiró, ya estaba algo agitado de sólo imaginarlo—. Zhan Zhan, podemos ir practicando.
—Sí, ven, vamos a la cama —lo jaló de la camiseta y lo arrastró a la habitación. Milagrosamente llegaron intactos a la cama, sin haberse caído por las escaleras o golpeado con las paredes. Bueno, sólo Xiao Zhan tropezó un poco, pero Yibo lo ayudó.
Llegando a la habitación, Wang Yibo se sentó en un taburete cómodo que tenían cerca de la cama, o al menos eso intentó, pues estaba tan mareado que terminó en el piso.
—¡¿Qué te pasa?! —preguntó Xiao Zhan, arrastrando un poco las palabras y tambaleándose en su intento de ir y ayudarlo a levantarse.
Wang Yibo alzó un dedo al aire y explicó:
—Un pequeñito error de culo…
—¿Error de culo?
—Sí.
—Creo que te estás equivocando.
—No.
—No existen los errores de culos.
—¡Error de cálculo! Dije error de cálculo.
—No es cierto —lo apuntó con un dedo y comenzó a reírse escandalosamente—. ¡Error de culo!
Yibo gruñó y extendió una mano.
—¿Me ayudas? —todo le daba vueltas, y Xiao Zhan no estaba muy diferente. Extendió también su mano para ayudarlo a levantarse y lo jaló con fuerza del piso para que se sentara en el lugar correcto.
—¿Por qué te quieres sentar ahí? Vamos a la cama.
—No.
—Va a ser incómodo hacerlo ahí —se quejó y se desabrochó varios botones de la camisa de franela a cuadros que traía puesta—. Hace calor.
—Ya estás sudando.
—Ugh, sí, lo siento —se abanicó aire con la mano, el vino le había dado bastante calor.
—Es sexy —lo miró profundamente, había mucha seriedad en su rostro.
Xiao Zhan volvió a reír.
—Ay… te amo tanto —suspiró—. Ven —intentó jalarlo hacia la cama, pero Yibo no se dejó.
—No.
—¿Qué quieres?
—Quiero que me bailes. Zhan Ge, báilame.
El mayor le iba a decir que no, que estaba loco, pero entonces miró esa preciosa y adorable expresión que tenía.
—¿Por favor?
—No me mires con cara de perro muerto.
La expresión tierna desapareció y dio paso a una de enojo.
—¡No es de perro muerto! Es "ojos de cachorro".
Xiao Zhan lo miró unos segundos, como no entendiendo. Y es que su mente no daba para más en esos momentos.
—Lo que sea. ¿Vamos a tener sexo o no? —se exasperó.
—Después de que me bailes.
Xiao Zhan no dijo nada más, se alejó de él y…
—Está bien —dijo, exasperado. Se quedó parado ahí en medio de la habitación, pensando en algo que pudiera bailar.
—Zhan Ge ¿Por qué no bailas? —se quejó.
—No me has puesto música —le lanzó su celular—. Elige tú.
—Ah… —tomó el celular de Xiao Zhan en el aire y comenzó a buscar. Sonrió como estúpido cuando encontró la canción perfecta.
"Earned it" de The Weeknd comenzó a sonar en toda la habitación.
Xiao Zhan le dedicó una mirada lasciva que combinaba muy bien con su sonrisa y los movimientos sexys que comenzó a hacer, movimientos que Wang Yibo jamás en la vida le había visto. No lo pensó dos veces antes de sacar su propio celular y comenzar a grabarlo.
—¡Dijiste que no sabías bailar así! —se quejó.
—No sé —respondió, concentrándose en esos movimientos sensuales de su cuerpo.
—¿Dónde aprendiste eso? —dijo en voz baja y algo perdida, no le podía apartar la mirada.
—No aprendí.
Y tenía toda la razón, no lo había aprendido, no había practicado. Xiao Zhan se movía al ritmo de la música y los pasos que hacía salían con bastante naturalidad. Más que pasos de baile, eran movimientos muy sensuales, lentos, fluidos y bastante insinuantes.
—Oh Dios… —suspiró pesadamente y apretó una mano sobre su rodilla, mientras filmaba con la otra, conteniéndose de ir y arrastrarlo a la cama de una vez por todas. Miró su propia entrepierna y notó que ya un bulto se alzaba entre sus piernas.
Xiao Zhan comenzó a desabotonarse más la camisa. Su expresión sensual, con sus ojos fijos en Wang Yibo mientras se acariciaba a sí mismo el pecho sin quitarse por completo la prenda… sin duda alguna estaba encendiendo a Yibo.
Las manos de Zhan Zhan bajaron a sus caderas, haciendo movimientos bastante sexys con ellas.
Yibo estiró sus manos y lo alcanzó para desabrocharle el pantalón y bajárselo hasta el piso. Xiao Zhan tiró a un lado la prenda, dando divertidas patadas, se alejó de su novio y siguió bailando, muy concentrado en ello.
El menor estaba totalmente enajenado, mirándolo, apreciando esas bonitas piernas y ese trasero a través de su bóxer negro. El hecho de que sólo tuviera esa prenda y la camisa de cuadros encima, entreabierta… lo volvía loco, era muy sensual a la vista.
Hasta que decidió quitarse la camisa y lanzársela al rostro. Yibo soltó una risita traviesa y se la quitó de inmediato para no perder ni un segundo de ese espectáculo tan esperado. Pero cuando lo hizo, descubrió que su novio ya estaba sobre él, sentándose en su regazo y empezando a acariciarlo por debajo de la ropa.
Sin darse cuenta, Yibo soltó su teléfono y éste terminó en el suelo sobre el tapete, con la cámara apuntando hacia el techo. A partir de ese momento se olvidó de su existencia, no pudo pensar en nada más cuando las caderas de Xiao Zhan no dejaban de moverse, estimulando así al miembro de su novio sin siquiera tocarlo con sus manos.
Su encuentro comenzó muy ardiente y bastante apresurado, prepararon sus cuerpos con algo de torpeza, pero no les importaba, tenían demasiada urgencia, el alcohol había logrado ponerlos más calientes de lo normal.
—Inténtalo tú primero —le pidió Yibo mientras besaba su cuello.
—¿Y si nos lastimamos?
—No pasará.
La poca racionalidad que quedaba en Xiao Zhan le decía que no debían intentar "La Hélice", que era una pésima idea, y que esa posición sólo debería ser permitida para los actores porno más experimentados, no para ellos. Pero su estado de embriaguez le ayudó a mandar toda racionalidad al carajo sin pensarlo más de dos veces.
Empujó a Yibo hasta que cayó de la cama.
—Auch —se quejó.
—Lo siento —respondió Xiao Zhan, pero enseguida tomó las piernas de su novio y las jaló para que sus pies quedaran sobre la cama y su espalda contra el borde lateral del colchón. La posición de su cuello se veía bastante incómoda, pero el calor del momento no les permitió pensar en ello.
A como los dioses le dieron a entender, Xiao Zhan se acomodó de tal forma que logró penetrarlo, ni siquiera pensó en ponerse condón, logrando que sintiera esa experiencia aún más diferente, pues era la primera vez que lo hacía sin protección con él.
Yibo soltó un largo y rasposo gemido al sentirlo dentro de él tan de repente, completo, sin piedad. Le había dolido. Su Zhan Zhan nunca era así, pero… a pesar del dolor, le estaba gustando. O así fue, hasta que las penetraciones comenzaron y sintió verdadera molestia en su cuello. Decidió ignorarlo y mejor se enfocó en el placer que su amado le daba.
—Abre tus piernas —le pidió Xiao Zhan, agitado y aún transpirando un poco, Yibo estaba en las mismas circunstancias.
—Ya están abiertas.
—Ábrelas más —le ayudó a hacerlo, pero Yibo se veía incómodo.
—Zhan Zhan ¡Ah! No, espera ¡No! —lo empujó lejos, rodó hacia un lado y terminó lastimándose más el cuello al dar esa media pirueta sobre el piso.
—¿Qué pasa? —se asustó de verdad inmediatamente fue a su lado al ver que se hacía bolita, abrazando sus piernas. Lágrimas se asomaban por sus ojos.
—Calambre —soltó en apenas un hilo de voz.
—Oh… —se tranquilizó un poco, había temido que se lesionara el cuello—. ¿Dónde?
—Mi pierna derecha.
Entonces Xiao Zhan se asustó aún más al recordar que esa pierna era la que se había lesionado.
—Oh Dios, oh Dios, oh Dios —se llevó ambas manos a la cabeza. Intentaba reaccionar. Estaba en esa etapa de embriaguez en la que uno ya sabe que está borracho, y quiere sacudirse la sensación, pero no se puede por más que se intente.
Así estaba Xiao Zhan, tenía a su novio sufriendo enfrente, pero la pesadez en su cuerpo no le ayudaba mucho, no estaba en sus cinco sentidos.
A pesar de ello, logró tomar la pierna de su novio para identificar el calambre. Tocó sus músculos y se tranquilizó al ver que era un calambre común y corriente en la pantorrilla. Sabiendo eso, estiró la pierna de su amado lo suficiente para que se fuera pasando el malestar poco a poco. Yibo sufría con el estiramiento, incluso lo pateaba con su pierna libre para que lo soltara, pero Xiao Zhan se mantuvo firme a pesar de todo y logró acabar con ese calambre. Masajeó su pierna por un rato hasta que Yibo se tranquilizó.
Se quedaron en el piso unos momentos, Yibo ahí tirado y Xiao Zhan sentado a su lado.
—No fue buena idea —murmuró el menor.
—No lo fue. Lo siento, no soy experto en esas posiciones.
—No es tu culpa, es culpa de esa maldita posición extraña. Tengamos sexo normal…—balbuceó un poco al final, ni su dolor le había borrado la borrachera—… amor, házmelo como tú quieras, y luego yo te lo haré como acordamos ¿Si?
No tuvo que decirle más, Xiao Zhan le ayudó a levantarse y lo arrastró a la cama.
Ambos deseaban no olvidar eso en la mañana, pues estaban teniendo un encuentro intenso y bastante… salvaje. Xiao Zhan estaba siendo muy salvaje, embistiéndolo desde los ángulos que más adoraba, esos que les causaban explosiones de placer a ambos.
Esa noche Yibo se unió al club de los ruidosos, y es que su novio lo estaba haciendo gritar. No supo si era el alcohol, o las ganas que ambos se traían desde hace meses, lo único que sabía era que el sexo con Xiao Zhan era lo máximo.
Se habían contenido de hacerlo por tanto tiempo, que cuando empezaron no se detuvieron a pensar en un límite, se rindieron a la pasión y al deseo de sus corazones.
—Zhan… Zhan Zhan —jadeó murmullos incomprensibles. Aún estaba con sus piernas abiertas y con Xiao Zhan entre ellas, tumbado sobre su pecho y tratando de recuperar la respiración después de haberlo hecho tocar el cielo con ese orgasmo alucinante. Los dos habían terminado casi al mismo tiempo, cosa que no les había ocurrido antes—. Zhan Zhan —susurró, le dolía la garganta ¿Había gritado tanto?
—¿Mh? —no levantó su rostro del pecho de Yibo, tampoco había salido aún de él.
—Me… me dejaste exhausto.
Xiao Zhan se separó un poco y salió de su cuerpo.
—Ya no está duro —señaló Yibo a su propio miembro. Se suponía que era su turno de hacérselo a Xiao Zhan, pero no sabía cómo hacerlo ahora.
—¿No me lo vas a hacer? —se decepcionó.
—¡Me has dejado inválido!
—Mentiroso —comenzó a molestarse como un niño caprichoso.
—¿Qué… qué haces? —jadeó, sorprendido al sentir los besos y caricias en su cuerpo, esas atenciones muy pronto bajaron a su miembro completamente flácido.
—Quiero que me lo hagas.
—Pero… ah —echó su cabeza haca atrás al sentir la boca de su novio sobre su pene.
Xiao Zhan quería más acción, así que se encargaría de levantar ese miembro una vez más.
Sorprendentemente no tardó mucho en hacerlo, incluso Yibo no lo podía creer.
—¡Listo! —sonrió con victoria al ver ese miembro duro, grueso y bastante incrementado en tamaño—. Ahora… házmelo ¿Si? —besó sus labios.
Yibo lo miraba como si fuese un ser divino ¿Podría amar más a ese hombre? Era igual de pervertido que él, igual se insaciable (¿O quizás más?) e igual de travieso en la cama.
Sin dejar pasar un minuto más, Yibo lo empujó sobre la cama hasta dejarlo bocabajo. Le haría el amor en la postura que su Zhan Zhan deseaba. Él también se colocó bocabajo, pero con su cabeza en el sentido contrario a la de Xiao Zhan. De esta forma lo penetró y pudo sentir que la posición que había elegido su novio… era en verdad placentera, para ambos.
No se contuvo, se permitió ser todo lo salvaje que Xiao Zhan había sido con él. Pero cuando estuvo a punto de correrse, deshizo la posición y se acomodó entre las piernas de su novio, quería tenerlo cerca para abrazarlo y morderlo, quería ver cómo su expresión se deshacía en placer.
Sus besos sabían a vino, sus caricias se sentían más calientes, y todas sus acciones eran más violentas que antes.
Cuando Xiao Zhan llegó al clímax, Wang Yibo aumentó la velocidad de sus embestidas hasta alcanzar el propio. Se sentía exhausto, su cuerpo le pesaba, le dolía. Quería saber si su Zhan Zhan se sentía igual, pero cuando lo miró mejor se dio cuenta de que ya se había dormido, ni siquiera se despertó cuando salió de él.
Quiso reclamarle, pero no pudo, pues él también cayó rendido apenas puso la cabeza sobre una almohada.
Horas más tarde, la luz del día entró de lleno en le habitación, habían olvidado cerrar las cortinas un día antes.
Yibo amaneció acostado bocabajo, con su pierna y un brazo colgando de la cama. Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fue su celular en el piso. Por mera costumbre lo tomó e intentó ver la hora, pero estaba completamente descargado.
Refunfuñó con fastidio e intentó moverse en la cama, pues estaba muy en la orilla. Pero no pudo hacerlo, algo se lo impedía. Cuando miró detrás de él, descubrió a su novio completamente enredado entre las sábanas, durmiendo bocabajo y con brazos y piernas abiertos, ocupando toda la cama, por eso él estaba en el borde, sin sábana para cubrirse y a punto de caerse.
En otro momento se habría reído bastante, pero el dolor en su cabeza lo estaba matando.
Sin borrar su expresión de fastidio, se estiró desde su lugar para buscar algo en el cajón de su mesita de noche, debía poner a cargar su celular. Lo logró con éxito, pero sus quejidos despertaron a Xiao Zhan.
—Buenos días —saludó el mayor, acomodándose mejor en la cama luego de darse cuenta de cómo estaba acostado—. ¿Yibo? —preguntó al ver que estaba demasiado entretenido mirando su celular. Y es que al encenderlo descubrió que su teléfono tenía la memoria casi llena, buscó la causa de ello y no pudo más que espantarse.
—¡Oh por Dios! —se llevó una mano al rostro, primero sorprendido y luego riendo bastante.
—¿Qué es eso? —se asomó sobre su hombro y vio el celular junto con él—. ¡¿Qué es eso?! —repitió, bastante exaltado al ver ese video muy mal grabado en donde salía él ¿Bailando?
—No grites —se llevó una mano a la sien, su cabeza le iba a explotar.
—¿Por qué… por qué estoy haciendo eso? —se sentía muy acalorado. No recordaba haber hecho algo así. Al grabar el video, la cámara se movía demasiado de un lado a otro, no enfocaba bien, se veía el techo solamente o Xiao Zhan fuera de cuadro.
No había duda de que Wang Yibo estaba muy ebrio mientras grababa eso. Lo único que se percibía muy claramente eran los sonidos.
—Demonios —se cubrió la cara con ambas manos—. Sí soy muy ruidoso ¿Verdad?
Wang Yibo sólo asintió sin emitir ruido alguno, estaba más ocupado escuchando los sonidos de ese video que ya sólo apuntaba hacia el techo.
—Espera, ese no soy yo —dijo Xiao Zhan, desconociendo esos gritos que decían: "¡No pares! ¡Más rápido! ¡Ahí! Ah… no, no seas tan violento. Ten piedad".
Yibo palideció. Él no era así de ruidoso, pero a juzgar por lo que se escuchaba, el sexo había sido demasiado bueno. Junto con los gritos, había muchos otros sonidos, tales como el ruido de sus caderas estampándose con violencia, ruido de fluidos y nalgadas de vez en cuando.
Lo peor del caso era que… no recordaban nada de eso.
Yibo tenía un puño cerrado, apretado contra su boca. Estaba en shock al escucharse gritar así. Miró a su novio y estaba en las mismas.
—¿Qué me hiciste, Xiao Zhan?
El aludido tragó en seco. Ya habían escuchado todo el desastre que hubo con el primer intento de la dichosa posición "La Hélice", la cual no recordaban en lo absoluto. Escucharon las quejas y el dolor de Yibo, y posteriormente sus risas tontas y los balbuceos. Se quedaron escuchando todo, adelantando algunas partes en las que sólo el sonido de besos era presente y, deteniéndose cuando escuchaban gritos, tratando de identificar de quién eran.
Después escucharon cómo Yibo hizo sufrir a Xiao Zhan por largo rato, arrancándole también severos gemidos, prolongados y bastante… masculinos. Desafortunadamente sólo contaban con el audio.
—Zhan Ge, deberíamos grabarnos un día mientras tenemos sexo.
—¡Claro que no! —se escandalizó—. ¿Y si por alguna razón alguien lo ve?
—Tendríamos cuidado para que eso no pase.
Xiao Zhan se avergonzó bastante de sólo imaginarlo. Tendría que estar muy ebrio para aceptar algo así.
—Que vergüenza, quita eso, por favor —le dijo al ver que seguía reproduciendo el video.
—No —lo alejó de su alcance—. Dura ocho horas —rio. Sí, ocho horas, de las cuales cinco y media eran de él acostado en el borde del colchón. En la cámara se alcanzaba a ver parte de su rostro, su mejilla aplastada y su brazo colgante. A eso se le podía sumar el ruido de dos ronquidos diferentes.
—Estás roncando, Yibo, ¡Tú también roncas!
—¡Que no grites… —suspiró—… demonios! —su cabeza le iba a explotar, hacía mucho tiempo que no se embriagaba así—. Suelo roncar cuando duermo luego de emborracharme.
—Y te burlas de mis ronquidos.
—Tú roncas siempre.
—¡No es verdad!
—¡Deja de gritar!
—¡Tú tampoco grites!
—Zhan Ge, cállate.
—Tú primero.
—Idiota, me va a explotar la cabeza.
—Bien, si eso pasa quizás dejes de gritar.
Comenzaron a pelear, cualquiera que los viera se reiría bastante, no difería mucho a las peleas que tenían en el set de grabación, pelea de las fuertes en las que sí se veían enojados, y en las que los demás ya no sabían si era broma o muy en serio.
Pero el pleito no duró mucho, pues entre tanto grito los dos quedaron aturdidos.
—Demonios… —exclamó Xiao Zhan en voz baja cuando intentó moverse. Sus caderas lo estaban matando ¿Qué demonios habían hecho anoche? O más bien… ¿Cómo lo habían hecho?
Miró hacia el lado de la cama de su novio y todo enojo hacia él se esfumó al ver su espalda desnuda.
—Pobre —pensó—. ¿Así se habrán visto los latigazos de Lan Wangji? —se preguntó a sí mismo al ver las marcas en su piel pálida. Pero su lástima por esa piel se esfumó al pensar en que, si así se la había dejado, era por algo. Entonces volvió a sentir el agudo dolor en sus caderas y en su trasero.
—Zhan Zhan, me duele el culo.
El aludido se echó a reír.
—No estoy mejor que tú.
—Me duelen las caderas —se quejó.
—Te aseguro que me duelen más —recordó ciertos momentos de la noche y tragó en seco. Habían sido un poco salvajes, demasiado… eufóricos.
Paulatinamente, los recuerdos de la noche llegaron a la mente de los dos.
Yibo se volvió a recostar, le dolía mucho la cabeza. Xiao Zhan tuvo piedad de él.
—Perdón por gritarte —dijo con voz suave y conciliadora.
—Está bien, perdóname a mí también —se llevó una mano al estómago y frunció el ceño.
—¿Te duele el estómago?
—Necesito un antiácido.
Xiao Zhan rio por ello.
—Ya estás envejeciendo, Wang Yibo.
—Ni digas nada, tú te emborrachas tan rápido… —suspiró—. A mí me costó un par de botellas.
Tenía razón.
—Iré a buscar algo en el botiquín —se levantó de la cama, no sin soltar un quejido en verdad adolorido—. ¡Demonios, Yibo! ¿Qué me hiciste anoche?
—Lo mismo que tú a mí, cariño —había bastante sarcasmo en su voz. Estaban algo irritables. Definitivamente no eran cariñosos y amables en medio de una resaca.
A pesar de ello, Yibo tuvo la valentía de levantarse (hasta que Xiao Zhan salió del cuarto para que no lo viera quejarse como niña por el dolor), pero sintió algo extraño en su trasero, algo que no había sentido antes.
—Demonios —corrió al baño. Ahí se dio cuenta de que no habían usado condón.
Luego de asearse un poco, fue directamente a la cocina para intentar preparar algo para los dos, pues a pesar de su malestar, tenía mucha hambre.
—Bo Di —llegó junto a él y le extendió una botella—. Encontré este antiácido. Te ayudará.
Su mirada se iluminó.
—Gracias, Zhan Ge.
—Déjame ayudarte con esto —lo tomó con suavidad de las caderas y lo movió lejos de la estufa—. ¿Qué quieres desayunar?
Hablaban en tonos suaves, cansados. Todo el cuerpo les dolía.
—Lo que tú quieras.
—¿Huevos revueltos y fruta?
—Bien —tomó del antiácido directamente de la botella—. Te ayudaré con la fruta.
—Pero…
—Estuve practicando en casa, además, me enseñaste bien. Yo me encargo.
Xiao Zhan sonrió y asintió.
—No le añadiré condimentos a los huevos.
—¿Por qué? —hizo puchero, le encantaba cómo los preparaba su amado.
—Por tu estómago.
—Oh —no había pensado en ello—. Gracias —le dio un fugaz beso en la mejilla y se fue a cortar la fruta—. ¿Melón? —preguntó desde la barra. Xiao Zhan sólo le dedicó una mirada de pocos amigos que lo hizo reír bastante—. Sólo estoy bromeando, sé que lo odias. Cortaré un poco de piña, ¿quieres fresas?, añadiré también uvas —su apetito se había incrementado bastante—. ¡Oh sí! ¡Hay mango!
Xiao Zhan sonrió y negó suavemente con la cabeza mientras preparaba el desayuno.
Horas más tarde, los dos se encontraban bastante perezosos, estaban tumbados cada uno en un sillón diferente. La resaca aún hacía efecto en ambos.
De pronto, Yibo se levantó y tomó su laptop, de veía preocupado.
—¿Qué ocurre? —inquirió Xiao Zhan al notarlo.
—Tengo un mal presentimiento —dijo, entró a su Weibo oficial y suspiró aliviado al no encontrar nada extraño.
Xiao Zhan se puso de pie y fue a sentarse junto a su novio. Entonces muchas cosas vinieron a su mente.
Yibo ingresó a su cuenta falsa y ahí encontró todo.
—Santo cielo —murmuró el menor, estaba sorprendido y algo divertido por las locuras que publicó anoche.
—¡Yibo! —rio—. Eres… estás loco.
—Por algo eres mi novio.
Xiao Zhan lo golpeó en el brazo.
—Voy a eliminar esto.
—No, espera. Quiero leer los comentarios —pidió Xiao Zhan, divertido. Lo hicieron juntos y luego de reír bastante por la sarta de locuras, eliminaron las publicaciones.
Luego de eso se fueron a ver las tendencias top de Weibo. Jamás creyeron que uno de ellos estaría ocupando el primer lugar.
Yibo leyó de lo que se trataba y frunció el ceño.
Xiao Zhan estaba en el puesto número uno gracias a las fotografías de él en el aeropuerto antes de volar a Aspen. En él se le veía bastante guapo, y a pesar de que iba muy bien cubierto, los fans lo habían reconocido.
—"El actor y cantante Xiao Zhan fue visto en el aeropuerto la ropa que usualmente utiliza, pero notamos algo diferente en él ¿Hizo ejercicio?" —leyó Yibo una de las tantas notas.
—No le hagas caso a eso —se sonrojó un poco, ya había leído todo lo que escribieron de él.
—Zhan Zhan, enamoraste más a tus fans. Todos notaron que la ropa no te queda tan holgada como antes —alzó una ceja mientras lo miraba, inconscientemente se pasó la lengua por los labios. Era un hábito que no podía dejar, y menos cuando miraba a su novio.
—¡Olvídalo! —le pegó con el cojín, comenzando a avergonzarse en serio.
—¿Por qué te avergüenzas? Ellos tienen toda la razón, hiciste ejercicio y te ves aún más sexy.
—¡Ya cállate! —lo volvió a golear, pero el menor no se detuvo, incluso comenzó a escribir para responder a esos post.
"Está más sexy, guapo y más delicioso que nunca. Wang Yibo es tan afortunado".
—¡ERES INSUFRIBLE! —le pegó con el puño en un muslo.
Yibo se quejó.
—Ese sí dolió, idiota —a pesar de sus palabras, no dejaba de reír, o así fue hasta que dio con otro tema que se estaba volviendo tendencia en Weibo, eso sí lo hizo enojar un poco.
—Oh… eso —notó Xiao Zhan, poniéndose serio—. Sólo ignóralos.
Yibo apretó la mandíbula.
Estaban comparando fotos de Xiao Zhan, ponían el antes y el después del Photoshop que aplicaban a todas sus fotografías.
—Están diciendo estupideces muy grandes —murmuro Yibo mientras leía todos esos comentarios malintencionados hacia su novio.
—Por eso odio que retoquen tanto mis fotografías —se rascó detrás de una oreja, algo incómodo por la situación, pues el contraste en las fotos sí era muy notable—. No entiendo por qué se esmeran tanto en hacerme ver tan pálido. Es decir… ahí parezco Elsa.
Yibo lo miró con incredulidad ¿En serio se estaba burlando de sus propias fotos? Al ver que lo hacía en serio, no pudo evitar reírse con ganas.
—¿Frozen ? —rio con su característica risa de "pato".
—¡Sí! Sólo mira eso —le señaló otra foto en donde su piel se veía más oscura y sus ojeras estaban muy marcadas—. Lo peor del caso es que la gente en realidad me veo como en las fotos editadas. Después, cuando me ven en persona se llevan una gran decepción.
—Es porque son idiotas.
—Deberían dejar de editar tanto mis fotos, mi piel no es así.
—Yo amo tu piel —le dijo muy en serio, mirándolo fijamente y sin dejarle espacio para réplicas.
Xiao Zhan lo miró sin parpadear unos segundos, analizando su expresión hasta que terminó dedicándole una linda sonrisa.
—Me gusta mucho tu piel cálida, es… antojable.
—¿Antojable? —se echó a reír, sólo su novio decía esas tonterías. Terminó suspirando—. Me evitaría muchos problemas si mi piel fuese como la tuya —e dio un pequeño pellizco en el brazo.
—No, estás perfecto así. Además, yo tampoco tengo piel de porcelana.
—Casi.
—Claro que no —rio—. También retocan muchísimo mis fotos.
Siguieron leyendo un poco esos comentarios negativos y Yibo cada vez estaba más molesto, iba a responderles cosas horribles, pero entonces notó que su amado se veía bastante tranquilo. A Xiao Zhan no le estaba afectando lo que leía.
Vio cómo tomaba esos ataques, se dio cuenta de que ¡A él realmente no le importaban! No le importaban en lo absoluto.
No pudo evitar admirarlo sobremanera por ello. Pues si bien él intentaba mostrarse insensible ante los ataques y las críticas, muy dentro de él no podía evitar sentirse irritado, al grado de terminar externando esa molestia en sus redes sociales oficiales.
Le terminaban molestando tanto los ataques hacia su novio o hacia él, que no lo había pensado dos veces antes de hacerse una cuenta falsa desde la cual podía responderle a esa horda de gente estúpida. Así se desquitaba un poco con esas personas groseras.
Pero por el contrario, Xiao Zhan tenía el suficiente autocontrol y madurez para tomarlo con más calma.
—¿Cómo lo haces? —preguntó Yibo, hirviendo en coraje por dentro.
Xiao Zhan entendió a qué se refería sin necesidad de que fuera más claro.
—No voy a tomar en cuenta la opinión de personas que no me conocen y que sólo quieren dañarme. Sólo tomaré las críticas constructivas e intentaré mejorar.
Yibo suspiró pesadamente.
—Enséñame a ser así sin que se me forme una úlcera en el estómago.
Xiao Zhan rio. Sinceramente le había tomado mucho tiempo llegar a eso, sin mencionar que sus padres habían trabajado muy duro enseñándole esos principios.
—Sólo ignóralos y enfócate en lo que más amas, no dejes que esa negatividad te contamine.
Yibo suspiró y asintió, pero luego de unos momentos de serenidad, dijo:
—Voy a tumbar todas las cuentas de gente estúpida que te ataque —se acomodó mejor la laptop sobre su regazo y comenzó su trabajo.
—¿Qué? —no lo podía creer—. ¿Y todo lo que te acabo de decir no sirvió para nada?
—Claro que sí —se preocupó—. Zhan Ge, claro que sí. Pero no voy a permitir que te molesten —no detuvo su labor.
—¿Puedes tumbarles las cuentas? —se asomó, curioso.
—Sí.
Yibo sonrió de lado y dijo:
—Es un secreto —le guiñó un ojo, haciendo reír a su novio.
—Bien, iré por algo de chatarra para comer ¿Quieres algo?
—¡Sí! Y aprovecha todo lo que puedas esa comida, porque volveremos a la alimentación sana regresando a casa.
—¿Por qué? —hizo puchero.
—Debes comer bien.
—Si lo dices por mi anemia… ya estoy perfectamente —aseguró.
—¿En serio?
—En serio.
Yibo suspiró con alivio.
—Comeremos sanamente, y después agregaremos chatarra.
—Estoy de acuerdo con eso —sonrió y se fue a la cocina en busca de alguna bolsa de papitas o cualquier chatarra para pasar el rato entretenido.
Pero mientras buscaba en el almacén, Xiao Zhan recibió un mensaje en su celular. Era Xuan Lu.
—Zhan Zhan, ya sé quién es tu novio — a ese mensaje le adjuntó un emoji con cara traviesa.
Xiao Zhan tuvo que leer una, y otra, y otra vez ese mensaje, palideciendo cada vez más. Con manos temblorosas, respondió:
—Creo que te equivocaste.
—No lo hice. Yibo es tu novio.
—¿Cómo lo supiste? —preguntó luego de un rato, estaba en shock. Tuvo miedo de que se hubiese filtrado información de ellos, o quizás podrían ser fotografías de ahí mismo, en Aspen.
La espera por una respuesta fue eterna. Si Yibo estuviera ahí, ya se habría preocupado al verlo tan alterado.
—Él mismo me lo dijo —respondió luego de tres largos y tortuosos minutos de espera.
—¿Qué? ¿Cómo? No estoy entendiendo.
—Me llamó hace poco, estaba muy ebrio.
La sangre se le fue hasta los pies a Xiao Zhan y de inmediato la llamó por teléfono.
—Me sorprendí tanto con la noticia, que casi dejo sordo a Yibo. ¡Xiao Zhan! ¡¿Por qué no me lo habías dicho?! —estaba realmente feliz.
El pobre tragó en seco.
—Porque es muy peligroso que alguien más lo sepa —respondió con un tono serio y preocupado—, por eso.
—Te juro que no diré nada, Zhan Zhan. Estoy muy feliz por ustedes. Siempre pensé que hacían una hermosa pareja, incluso pensé que se gustaban porque… bueno, porque todos en el set notábamos esa chispa especial entre ambos. Pero luego pasó lo que pasó entre nosotros y descarté esa idea —suspiró—. Zhan Zhan ¿Es él la persona que te hace tan feliz? ¿Es de quien me has estado hablando todos estos meses?
—Es él —soltó un suspiro tan pesado que casi sintió que su alma se iba en él.
—Puedes estar tranquilo, en verdad no diré nada.
—Lo sé, te creo. Pero no puedo creer que él hiciera eso.
Ella rio.
—Es bastante celoso.
—Ya me estoy dando cuenta. ¿Qué fue lo que te dijo?
—Digamos que… marcó su territorio. Zhan Zhan ¿Le contaste lo que hubo entre tú y yo?
—No podía no hacerlo.
—Eres adorable, pero creo que ahora me odia.
—No te odia, sólo está… celoso.
—No creo ni siquiera que logre recordar lo que hizo. ¿Por qué estaba tan ebrio?
Xiao Zhan soltó una risa seca.
—Nos embriagamos anoche y perdimos un poco el control, no supe en qué momento te llamó.
—No sólo eso, me mandó fotos también.
—¿Fotos?
—En un momento te las mando —ahora fue ella la que suspiró, pero llena de felicidad—. Zhan Zhan, te felicito, y en verdad espero que sean muy felices. Y por favor, dile a Yibo que no tiene de qué preocuparse, yo soy de las que apoyan al "Yizhan" desde cuentas falsas, soy administradora de uno de los grupos de fans más grandes.
—¿Qué?
—Nunca te diré de cual, pero te aseguro que es de los justos y buenos —rio—. Bueno, ya me voy. Me hace muy feliz que sean tan felices. Dile a Yibo que no sea tan celoso. ¡Ciao!
Después de colgar, Lulu le mandó la captura de pantalla de la conversación corta con Yibo, incluyendo la fotografía. Xiao Zhan la vio y sus ojos se agrandaron demasiado.
—¡WANG YIBO! —exclamó a todo pulmón, corriendo hacia donde estaba su amado, en la sala con su laptop.
El aludido lo miró con los ojos muy abiertos.
—¿Qué pasa? ¿Ya no hay papas fritas?
—¿¡Por qué llamaste a Lulu anoche?
—¿Eh? —dejó la laptop de lado y caminó hacia él—. No sé de qué rayos hablas.
—De esto —le mostró la captura de pantalla que ella le mandó. Yibo recordó todo al momento de verla.
—Oh… eso.
—Sí, eso —se veía molesto, avergonzado y muy sorprendido.
—¿Te fue con el chisme?
—Me llamó para felicitarnos por nuestra relación, pero ese no es el punto aquí, el punto es que… —fue interrumpido.
—Estaba tan borracho que hice estupideces —se pasó una mano por la cara, bastante avergonzado—. Lo siento.
—No te preocupes, entiendo, pero…. Me preocupa. ¿Y si hubieras publicado esa foto en tu cuenta oficial? ¡Imaginate lo que sucedería! Sería el fin.
Wang Yibo se estremeció de sólo imaginarlo.
—Oh Dios, lo siento, tienes razón. Pero… creo que ni estando tan ebrio lograría hacer algo así. Si lo hice con ella era porque en verdad deseaba que ya supiera lo nuestro, pues seguía creyendo que salías con una chica.
Xiao Zhan suspiró.
—Yibo, estás loco —no podía culparlo, pue se habían embriagado mucho—. ¿Vas a decir algo en tu defensa?
El aludido sólo pudo forzar una sonrisa inocente de oreja a oreja.
—Me declaro totalmente culpable.
Xiao Zhan suspiró pesadamente y fue en busca de la comida, murmurando un débil: "Yo también buscaré a tu ex y haré lo mismo". A lo que Yibo le gritó desde la sala:
—¿¡Te paso su número!?
Usó todos sus conocimientos en informática para tumbar las cuentas de Weibo de todos aquellos que osaran ofender a su amado. Sinceramente nunca iba a terminar. Se le fue el resto de la tarde y parte de la noche en ello, incluso Xiao Zhan se había ido a dormir, pidiéndole que no se entretuviera mucho con eso, pero Yibo no pudo parar.
En plena madrugada Xiao Zhan se despertó al no sentir el cuerpo de Yibo junto al suyo. Bajó a la sala y se lo encontró dormido en el sillón, con la laptop sobre su regazo.
Se acercó a él, le quitó la computadora de encima, lo cubrió con una cobija y besó su frente.
—Lo siento, no quería despertarte —le dijo con voz suave.
Yibo se talló los ojos con ambas manos y miró a su novio, sonrió cuando lo vio a los ojos.
—No es necesario que sigas haciendo esto, amor, los haters siempre van a ser haters. Nunca terminaremos con ellos. Mejor vamos a ignorarlos ¿Si? —vio la pantalla de la laptop y casi se va de espaldas.
¡Yibo había eliminado 575 cuentas hasta el momento!
—¿Debería preocuparme por cuidar mis cuentas bancarias de ti? Quizás un día de estos las vacíes con un solo clic.
—Mejor cuida otras cosas —lo miró de pies a cabeza, con una expresión por completo lasciva y una sonrisa pícara al final, amenazándolo con atacar su cuerpo si no salía corriendo en ese mismo instante. Pero no fue necesario que lo persiguiera por la cabaña, pues el mismo Xiao Zhan se sentó a horcajadas sobre su regazo.
—¿En verdad tengo que cuidarme? Prefiero no hacerlo —rodeó su cuello con ambos brazos—. ¿Qué me vas a hacer?
Yibo sólo sonrió de lado y le dio un dulce beso, tranquilo, profundo y largo.
—Ven a la cama conmigo —le dijo suavemente luego del beso, acariciando su cabello con una mano y despejando por completo su frente, amaba verlo así.
—¿Qué hora es?
—Son las cuatro de la mañana.
—Zhan Zhan.
—Dime.
—¿Puedo hacerte el amor? —besó su cuello muy suavemente.
El mayor sintió sus caricias suaves, sus atenciones delicadas y la pesadez de su respiración. Yibo no estaba encendido como otras veces.
Xiao Zhan ya lograba identificar cuando quería empotrarlo contra el respaldo de la cama para tener sexo durante horas, con una lujuria insaciable; y también identificaba cuando quería hacer el amor lento y dulce, abrazándolo y llenándolo de mimos, justo como ahora.
Debía admitir que tenía muchas ganas de recibir esas atenciones que sólo Yibo sabía darle. Amaba sentir sus caricias, sentirse consentido por él, y ver lo mucho que se esforzaba sólo por hacerlo disfrutar. Nadie antes se habría preocupado por eso, siempre era él quien tenía que proporcionar el placer y recibir poco a cambio, pero ahora las cosas eran muy diferentes con Wang Yibo. Además, había aprendido tan rápido que ya lograba hacerlo suspirar con sólo una caricia.
—Hazme el amor —susurró contra sus labios, tomando su cabeza con ambas manos para acariciarlo durante el eso corto que le dio—. Vamos —se levantó y se lo llevó tomado de la mano hacia la cama.
Se tumbaron en ella y Wang Yibo deshizo a su novio en caricias, besos y atenciones que lo hicieron soltar pequeños gemidos suaves a cada paso.
Yibo había aprendido tan rápido, que ya lograba identificar qué le gustaba a su novio y qué no.
—¿Te gusta ahí? —le preguntó Yibo, con un tono íntimo y una leve sonrisa mientras pellizcaba una de sus pezones. Xiao Zhan se mordió el labio inferior y asintió—. ¿Y aquí? —con su otra mano acarició sus testículos, arrancándole un gemido un poco más prolongado.
Sin dejar de acariciar toda la piel que tenía al alcance, Yibo se acomodó entre las piernas de su amado después de haberlo preparado y estimulado lo suficiente, ya se había preparado con el preservativo y bastante lubricante, lo que menos quería era hacerle daño, sabía que aún le dolía el trasero y las caderas, lo notaba al ver cómo se sentaba con cuidado.
—Seré cuidadoso ¿Si? —besó su mejilla. Xiao Zhan sentía su pecho lleno de dicha y de confianza. Tomó la nuca de Yibo y lo atrajo a un dulce beso en los labios mientras éste se abría paso a su interior poco a poco, de forma lenta y segura.
Sus gemidos murieron ahogados en la boca de Yibo, y éste se tomó el tiempo incluso para relajarlo acariciando su piel. Sus embestidas eran suaves, pero profundas, buscaba no golpear las caderas de su amado.
—Ah… Yibo, ahí se siente muy bien —suspiró, arqueando un poco su espalda.
El menor embistió un poco más en ese mismo ángulo, haciéndolo retorcerse debajo de sus brazos.
—Oye —dijo de pronto—. A-Zhan, te amo —llenó su rostro de pequeños besos, haciéndole cosquillas y provocando una sonrisa inmensa en su novio. Nunca lo había llamado así, pero al hacerlo, había logrado causar algo hermoso en su interior. Se sintió verdaderamente amado, consentido y muy protegido estando entre sus brazos. Era una sensación que no había logrado obtener de nadie más.
—Oh Yibo… —suspiró y acarició su rostro entre sus manos—…yo también te amo —le dijo, con un sentimiento especial en sus ojos—. Te amo, A-Bo.
El menor soltó una risa chistosa ante el nombre, no dejó que su novio siguiera hablando, pues lo penetró un poco más profundo, deshaciendo su expresión de amor y convirtiéndola en una de placer puro.
Al haber encontrado el punto más sensible dentro de él, se concentró en darle placer ahí, una y otra vez hasta que se dejó venir entre suaves y adorables gemidos. Wang Yibo no tardó mucho en hacer lo mismo, pues el interior de su novio se contraía durante el orgasmo, orillándolo al propio.
—A-Zhan —murmuró, suspirando mientras salía de su amado y se tumbaba a su lado, aún se recuperándose de sus orgasmos.
—¿A-Bo?
—Te quiero mucho —tomó su brazo y lo apretó entre los suyos, apoyando la frente en él. Había terminado cansado. Xiao Zhan le respondió con un dulce beso en la frente, de esos que sólo le das a la persona más amada.
—Durmamos un poco —lo rodeó con sus brazo y besó ahora su cabeza. Bajó una mano entre sus cuerpos y le retiró el condón sólo para desecharlo en un cesto que tenían bajo uno de los burós, precisamente para esos momentos de pereza en el que no querían levantarse hasta el baño para desecharlo.
Yibo ni se dio cuenta, ya se había quedado profundamente dormido. Era turno de Xiao Zhan para cuidarlo.
Durmieron un par de horas, pero para cuando Yibo abrió los ojos de nuevo, se dio cuenta de que su novio había abandonado la cama. No tuvo que pensar mucho para adivinar su paradero, bastó con mirar la hora que era.
Se asomó desde la ventana del cuarto y vio que, en efecto, su pareja estaba en la terraza de la cabaña, viendo el amanecer con una taza de té caliente en las manos.
Yibo se vistió, tomó su celular, audífonos y corrió a la terraza luego de haber visto el sublime paisaje que había en el horizonte.
Xiao Zhan estaba muy enfrascado con lo que lo rodeaba, con el aire gélido acariciando su rostro, el olor a pino y los colores cálidos ante sus ojos. Ese era el último amanecer de Aspen que vería en un tiempo, y lo estaba disfrutando al máximo.
Pero cuando pensó que no podía ser mejor, de pronto sintió algo en su oído externo, seguido de una hermosa canción imposible de no reconocer: "Saturn". Miró de reojo y se topó a su novio con el otro audífono puesto, le dedicó una linda sonrisa y ambos miraron juntos el amanecer. Yibo lo rodeó entre sus brazos desde atrás, apoyando el mentón sobre su hombro y abrazándolo por la cintura.
Y ahí estaba, su paraíso completo.
Cuando la canción terminó, Yibo le quitó el audífono y le susurró al oído: Te amo.
Xiao Zhan esbozó una de sus sonrisas más grandes y preciosas, se giró dentro del abrazo y lo besó en los labios, fue un beso cálido a pesar de que sus labios estaban congelados.
—Te amo —le respondió con un lindo susurro.
Xiao Zhan soltó un largo suspiro al pensar en todo lo que les esperaba para ese día. Debían comenzar a empacar y recoger, pues esa noche regresarían a China.
Continuará:
¿Cuál fue tu parte favorita?
¡Gracias por tu paciencia y tu cariño!
17/05/2020
5:00 p.m.
Y porque las quiero mucho, aquí les va este pequeño obsequio:
EXTRA.
—Zhan Ge, Necesito ir al baño —se levantó con algo de dificultad y comenzó a caminar (O más bien tambalearse) rumbo al baño. Durante el camino pensaba en muchas cosas, entre ellas estaba Xuan Lu. Sentía mucho coraje al recordar los revolcones que se dio con su Zhan Zhan, y el alcohol solo incrementaba ese resentimiento injustificado. ¿Por qué había comenzado a pensar en ella? No tenía ni puta idea.
Hizo sus necesidades con cuidado de no orinar fuera del retrete y trató de volver a donde su amado, pero a medio camino tuvo una idea muy, pero muy estúpida. Aunque para él fue bastante astuta e inteligente. Tomó su teléfono celular y con torpeza buscó cierto número entre sus contactos. Tuvo que entrar a un grupo antiguo de WeChat para dar con él, pero cuando lo obtuvo, sonrió con demasiada malicia.
Ni si quiera lo pensó antes de llamar por teléfono.
La llamada timbró un par de veces hasta ser respondida por la voz de una mujer al otro lado de la línea.
—¿Hola?
—Él es… mío.
—¿Quién habla?
—Es sólo mío, ¡Xiao Zhan es mío!
—¿Wang Yibo? —se preocupó—. ¿Qué sucede? ¿Estás bien, algo le pasó a Zhan Zhan?
—¡No lo llames así!
La pobre de Lulu no entendía qué demonios ocurría, y no conocía lo suficiente a Yibo como para tener una idea de lo que sucedía.
—Él es mi novio, y aunque ustedes se hayan acostado antes, eso no significa nada. Ahora es mío.
—Xiao Zhan y tú… ¿Son novios?
—Obvio.
Yibo tuvo que alejar el teléfono al escuchar un grito emocionado al otro lado de la línea.
—Wang Yibo —rio—. ¿Estás ebrio?
—No.
Incluso ella podía notarlo, estaba bastante borracho ya, y se oía muy enojado.
—No me digas que estás en Aspen.
—Sí, con Xiao Zhan. Él no está contigo y nunca lo estará.
—Está bien, Yibo, tú ganas —decidió ser condescendiente con él, aguantándose sus ganas de reír—. Él es todo tuyo.
Yibo sonrió por su victoria.
—Te lo dije. Y te lo voy a demostrar también —le colgó antes de poder decirle algo. Inmediatamente fue a WeChat y le mandó una fotografía a Xuan Lu diciéndole: "¿Ves eso? Yo se lo hice"
La pobre quedó en un shock tan fuerte y en una emoción tan grande que no pudo responderle. Esperaría pacientemente para hablar eso con Xiao Zhan.
Y esa fotografía que le mandó Yibo… la guardaría hasta el fin de sus días.
En ella aparecía Xiao Zhan acostado bocabajo en la cama, las sábanas cubrían sólo a partir de la terminación de su cintura. Su espalda preciosa estaba cubierta de besos y marcas de dientes, ni qué decir de su nuca y hombros. Su rostro descansaba plácidamente sobre la almohada, y sus brazos estaban debajo de ésta.
Había sido tomada desde un ángulo alto, Yibo tuvo que pararse en la cama, con sus pies a los costados del cuerpo de su novio para obtener una buena toma. Desde ese ángulo se apreciaba su precioso perfil y esas cortas y hermosas pestañas tan abundantes. Su rostro expresaba que dormía en completa paz, algo que Wang Yibo adoraba mirar.
Si estuviera en venta, sería una de las fotos mejor pagadas del mundo.
Xiao Zhan se volvería loco cuando la viera.
