Cama
Son las cuatro de la mañana y acaba de pasarme algo muy, muy, muy raro. Estaba dormida y de pronto Luka me despertó. Por un momento creí que iba a… a… a-atacarme… ¡Pero no! Solo me despertó para que viera a Kaito bailar en mi habitación. Es muy extraño despertar para ver a nuestro amigo sonámbulo bailar. En un principio no entendí que estaba pasando, lo primero que pensé fue estar soñando. No fue hasta hace que vi a Kaito desplomarse en mi cama cuando obtuve un poco de conciencia. ¿Qué demonios acababa de pasar? Luka solo mencionó algo sobre el sonambulismo de Kaito y me ofreció su cama para dormir porque ella sufre de insomnio. A pesar de nuestro distanciamiento, aun se muestra atenta. ¿O será por sus sentimientos hacia mí? Yo no quería abusar de su amabilidad, pero ella insistió y aquí estoy, acostada en su cama, cubierta con sus sabanas moradas hasta el cuello y los ojos abiertos clavados en el techo. No estoy segura de recuperar el sueño.
Todo está tranquilo. Debo intentar dormir un poco más antes de la sesión de ensayo, pero me siento algo… algo rara. No es la primera vez que comparto cama con Luka, pero desde aquel día en que se confesó… ¿por qué ahora es diferente? Antes todo esto era más sencillo, podíamos dormir juntas sin ningún problema y ahora siento algo raro al estar aquí… aunque no es incómodo. Las sabanas huelen a Luka y la almohada también. El aroma de ese suave perfume que usa y el shampoo de jazmín permanecen en su cama. Ese es su olor, delicado, elegante, fresco. Siempre me ha gustado como huele.
Me doy la vuelta varias veces, me siento algo inquieta pero no entiendo por qué. Solo estoy segura que no soy justa con Luka. Es mi mejor amiga, es la persona que más me quiere en el mundo y yo no tengo el valor para responder a sus sentimientos. ¿Pero que se supone que debo decirle? No se lo he dicho a nadie, aunque pienso que debo hacerlo, al menos así tendré una opinión más. ¿Y a quien le digo? Tal vez a Rin, desde que hablé con ella no he dejado de pensar en el asunto… o con Gumi, de aquí es la única que ha tenido siete novios. Solo necesito que me escuchen para aclarar mis ideas.
Respiro hondo. Otra vez el aroma de Luka. Hay una mesita junto a la cama y sobre esta tiene una lámpara y un par de fotografías. En la primera estamos todos los VOCALOID mucho antes de ser famosos, creo que la tomamos en un festival escolar. En la otra solo estamos nosotras dos, ¡ah! Es de nuestro primer concierto, la tomé después de terminar mi primera canción. Esa noche Luka me ayudó mucho a superar el pánico que le tuve al público y yo corregí el feo maquillaje que le pusieron. Estar a su lado siempre me ha inspirado seguridad. Incluso ahora, me aferro a sus sabanas porque siento que de alguna manera me abraza. Su aroma, siento que me arrulla como aquella primera noche que pasamos en este departamento. Es curioso, nuestra fotografía está mirándome, a diferencia de la grupal que mira hacia delante. Me pregunto si… Luka… ella ¿pensará en mí antes de dormir? ¡¿Tendrá pensamientos pervertidos conmigo?! ¡No, no, no! ¡Eso es algo que diría Meiko! A-además… Lu-luka no… e-ella no haría a-algo así… ¿Verdad?
Alguien golpea la puerta. Abro lo ojos y veo que ya amaneció. Después de todo si pude dormir un poco. Salto de la cama y miro la hora: las seis y media. Tengo el tiempo suficiente para alistarme, aunque deba almorzar en el camión, igual no es la primera vez que lo hago. Me estiro para despertar, ahora debo ir a mi habitación. Estoy segura que Luka ya les explicó lo que ocurrió en la noche. Los golpes dejaron de escucharse, así que abro la puerta.
—¡Buenos días Luka! ¿Eh? ¿Miku?
—¿Gu-gumi? ¡¿Qué haces aquí?!
—Hoy grabo con Luka, quería preguntarle unas cosas… ¿Y tú qué haces en su habitación? Acaso… ¿durmieron juntas? —dice con un tono pícaro, mientras yo me siento morir de la pena… ¡¿por qué me siento así?!
