Plushie

—Master… —pregunto con desconcierto. Desde que somos idols hemos anunciado todo tipo de mercancías y negocios; algunas veces son cosas tan sencillas como un ramen instantáneo o un tipo de helado, en otras ocasiones hemos funcionado como promotores de festivales, campañas de educación sexual… o acompañantes de luchadores profesionales. Pero en esta ocasión me siento sumamente extraña. ¿Lo peor? Es un producto inocente—. ¿En serio piensan vender esto?

—A mí me parecen adorables, Luka-chan —comenta Kaito sumamente sonriente.

—Él tiene razón, ¡son adorables! —grita Rin entusiasmada.

—Admito que al principio la idea me pareció algo rara, pero ahora que los veo… ¡me gustan! —responde al fin nuestro representante. Se acerca a mí y me entrega una muñeca de felpa.

El nuevo producto de VOCALOID son plushies, muñecos hechos de felpa que representan una versión caricaturesca nuestra. O chibi para resumirlo. Cuerpos pequeños, cabezas grandes, ojos enormes, sin dedos. Parecemos personajes de The Powerpuff Girls con ropas más detalladas. Y no es que esto me desagrade, este estilo lo he visto en tantos personajes de anime y videojuegos que estoy acostumbrada, incluso tengo un llavero de Sugiura Ayano en ese estilo de dibujo. Pero verme a mí misma y a mis amigos como chibi es algo extraño y hasta… vergonzoso. Es algo que ni siquiera Gumi ha dibujado en el tiempo que llevamos de conocernos.

—¿Es verdad que Gumi los diseñó? —pregunta Rin jugando con el muñeco de Len.

—Sí, ella misma trabajó en los diseños —dice Master sin apartar la mirada de una pila de papel. Hablé muy pronto, esa chica sí tuvo que ver con estos plushies—. Claro, estos son solo de muestra. Los trajeron para que les dieran el visto bueno.

—¡Por mi están perfectos! —ruge la rubia restregando su plushie y el de su hermano en su pecho.

—A mí también me gustaron mucho —sonríe Kaito con su respuesta. Tiene en sus manos su muñeco y el de Meiko, mientras finge que se toman de las manos redondas—. Y estoy seguro que a Mei-chan le agradarán.

—Yo… no estoy segura…

—No te preocupes, tomate tu tiempo para pensarlo… mientras no pase de hoy. Cualquier cosa que no te agrade, solo dila —deja los papeles a un lado y camina directo a la puerta—. Voy por el resto del grupo.

—Te acompaño, Master. Tengo que ir a grabar en cinco minutos —comenta Kaito dejando ambos juguetes en el escritorio.

—¡Yo también! Quiero ver la cara de Len cuando conozca estas ternuras —exclama la Kagamine y juntos abandonan la oficina.

Yo, en silencio, miro mi plushie. Cabello largo, una ligera sonrisa, una expresión relajada. El nivel de detalle para tratarse de un chibi es muy bueno, digno de la mano de Gumi. Aun así, no deja de ser extraño mirarme de esta manera. El resto de los muñecos están en el escritorio, mirándome. Al centro está una pequeña Miku que me sonríe. La tomo y analizo cada detalle. Sus largas coletas, los ojos, el uniforme de marinera, el diseño en mangas. Me asombra el trabajo tan minucioso. Susurro su nombre y hago girar su cabeza hacia el plushie que tiene mi figura. Qué vergüenza que alguien me vea en este momento.

"¿Lu-luka-chan?" imito su voz, agudizando la mía.

"Miku, te ves algo nerviosa. ¿Algo te molesta?"

"No es… es solo que he pensado mucho en lo que me dijiste y… y-yo".

"Sé que fue muy repentino pero tenía que decírtelo. Dime, ¿ya tienes una respuesta?".

"Sí. Sé que me tarde pero yo… yo también… te amo Luka".

"Miku… y yo siempre te he amado".

Acerco ambas muñecas y simulo un beso entre ambas. No puedo creer que hago algo así, tan infantil. Aunque admito que esas son las palabras que quiero escuchar de sus labios. Miro sobre mi hombro con sutileza, sería muy vergonzoso que alguien me mirara en este momento. Por suerte, estoy sola. "Chu". Finjo otro beso entre nosotras y puedo sentir como mis mejillas se calientan. Pase lo que pase, tengo que comprar ambos plushies en cuanto salgan al mercado.