Confesión

Sin duda alguna, el mejor lugar para descansar y alejarse de toda la locura que conlleva ser una idol popular es la desocupada oficina de Master. Aunque nuestro representante esté en el edificio, es muy extraño encontrarlo aquí; siempre está en la sala de grabación o en alguna junta con los jefes. Por eso mismo opte por utilizarla como una sala de descanso. Aquí puedo leer sin interrupciones, repasar las letras de las canciones y los guiones para los videos y comerciales, navegar en internet y hasta dormir cuando me siento cansada. Por supuesto, le pedí permiso a Master y no solo me entregó una copia de la llave, sino que compramos un sillón alargado, un pequeño refrigerador y un par de bocinas. Además, como la persiana siempre está cerrada, nadie fuera de VOCALOID sospecha el verdadero uso de esta oficina. Puede parecer algo egoísta, pero todos mis amigos saben de esto, incluso les he invitado a entrar y prefieren darme mi espacio.

Hoy es uno de esos extraños días en los que no me apetece hacer nada. Supongo que mis desvelos influyen en este desgano. Solo deseo permanecer aquí recostada, sin pensar en nada mientras escucho música. Siempre me gustaron las composiciones clásicas, tanto europeas como japonesas, y aunque ahora soy una idol, nunca pensé que llegaría a dedicarme a esto. Siempre me vi como una simple maestra de inglés o una aburrida bibliotecaria, nunca como una popular cantante. Vaya giros que da la vida. ¿Alguien llamó a la puerta?

—Lu-luka-chan… ¿puedo pasar? —escucho la voz de Miku. ¿Miku? ¡Hace semanas que no me buscaba!

—Claro. Adelante —creo que logro sonar normal. En verdad estoy muy sorprendida.

Entra en silencio. Intento verle la cara, pues mira al suelo, y logro distinguir dos cosas: primero, sus mejillas parecen estar sonrojadas; segundo… el maquillaje luce algo corrido, como si hubiera ¿llorado? Respira hondo y deja salir el aire de manera entrecortada. No sé qué esperar de esto… pudo recibir malas noticias o estar conmovida por la letra de una canción. Incluso puede ser que recordara el final de alguna película o un anime.

—¿Estas bien, Miku?

—Luka-chan yo… tranquila, estoy bien —tartamudeó. No puedo creerle del todo, claramente algo está mal—. Es sólo que yo… he estado pensando. So-sobre lo que me dijiste hace un tiempo…

—Oh —¿Oh? ¡¿Es lo único que puedo decir?! Siento una sacudida violenta en el corazón, mis manos se ponen frías desde las puntas de los dedos, incluso mi boca se vuelve un desierto—. Eso… Supongo que teníamos que hablar en algún momento.

—Sí —murmura. Juguetea con sus manos y se balancea en las puntas de los pies. Está nerviosa, parece que tanto como yo—. Luka… yo…

—Perdón. Sé que con mi confesión te he causado molestias —será mejor adelantarme. Me dolerá, pero sin duda es mejor así—. Fui muy apresurada y en verdad no quería incomodarte.

—Fue muy sorpresiva, sí —ríe nerviosa. Ni en este momento puedo dejar de verla como la chica más adorable—. No esperaba nada así, y todo este tiempo le he dado vueltas al asunto. A veces puedo ser muy lenta para entender algunas cosas y bueno…

—Entiendo —suspiro. Ya, será mejor acabar con esto. Además, por mi contrato no puedo tener pareja—. No tienes que decirlo. Sé que es imposible que tú y yo seamos algo más.

—¿Eh? ¡No, no, no, no, no! Eso no es lo que vine a decirte. ¡Al contario!

—… ¿Miku… tú?

—Yo… —toma aire. Siento que todo mi cuerpo tiembla—. No he sido justa ni sincera contigo. De hecho… tampoco lo he ido conmigo. Luka, tú siempre me has acompañado en todo, desde las clases que se me complicaban en la escuela, cuando mi abuelo, incluso en el momento que perdí la esperanza de ser idol. Creo que nunca había notado cuán importante eres para mí —aprieta los puños. Sus mejillas hasta brillan por el sonrojo y estoy segura que las mías también—. Eres la persona más importante de mi vida y por eso… aunque lo tengamos prohibido… ¡quiero hacerte feliz! Después de todo… también me gustas.

Quiero gritar, quiero saltar, quiero… quiero… ¡no sé qué quiero en verdad! Un nudo se forma en mi garganta y como una piedra que busca bajar la colina, se desliza dolorosamente a mi pecho mientras comienzo a lagrimear. He esperado tanto por esto, ya me parecía algo lejano y de la nada entra para aceptarme. Vaya, estoy tan feliz que solo puedo llorar aunque mantengo una sonrisa. Miku, tal vez preocupada se acerca más.

—¡Luka-chan! ¿Estas… bien?

—Sí —me limpio una lágrima—. Estoy muy feliz.

—Perdona que tardara tanto —murmura bajando la mirada.

—Está bien —tomo su barbilla con delicadeza y la obligo a mirarme. Casi no puedo creer que esto esté pasando—. Eso solo hizo que este momento sea más valioso. Significa que…

—¿Qué?

Vaya momento para titubear, Megurine. Respiro profundo, tengo las palabras en mi boca pero apenas puedo pronunciarlas aunque ya sé la respuesta.

—¿Serías mi novia?

Lo primero que veo es incredulidad en su rostro, debe ser porque es imposible colorearlo más. Pestañea un par de veces y me sonríe como nunca lo ha hecho, con un brillo especial en los ojos. Sin decir nada toma mis manos y las aprieta con fuerza.

—Tenías que decirlo —ríe divertida—. Sí, Luka-chan.

Su sonrisa resplandece y siento que desde ahora mi deber es conservarla para toda la vida. Nos miramos en silencio, aun tiemblo de las manos pero puedo contrólame lo suficiente para abrazarla. No quiero separarme de Miku otra vez, podríamos quedarnos así siempre y no me molestaría. Pero nos separamos. Ambas nos sentimos tímidas, puedo verlo en ella. Lentamente cierra sus ojos y se prepara, abre un poco lo labios y los acerca a mí. Lucen tan suaves, rosados y brillantes. Me acerco lentamente, lo he visto en animes y películas pero nunca lo he hecho antes… Nuestros labios están por rosarse…

—Oigan, si siguen así deberían ir a un hotel —esa voz…

—¡¿Meiko?!

—Puedo recomendarles uno cerca del departamento. Ahí suelo escaparme con Kaito cuando queremos, ya saben, privacidad —dice con total descaro.

Frente a nosotras, posadas en el marco de la puerta están Meiko, Rin y Gumi, admirando nuestro momento. ¡¿Cuánto llevan ahí?! Miku dejó escapar un gritito y se escondió detrás de mí.

—Perdón que las espiáramos —Gumi se disculpa con una sonrisa—. Pero no podíamos dejar que nadie las encontrara así.

—La puerta estaba cerrada, ¡no tenían que hacerlo! —les reclamo. Arruinaron el momento por completo.

—Chicas estoy orgullosa de ustedes —Rin se acerca a nosotras. No parece sorprendida por lo que acaba de ver. Yo misma le dije a Meiko… ¿acaso Miku habló de esto con ellas dos? La rubia toma nuestras manos, la aprieta con fuerza como si nos agradeciera por algo y al final hace que nosotras dos terminamos tomadas de la mano—. Hasta que se atrevieron a ser sinceras. Siempre supe que había algo más entre ustedes dos, ya las hacía como pareja desde que no conocimos.

—Rin —balbucea Miku.

—Pero lo más importante es que estas dos perdedoras ¡me deben una cena lujosa! —proclama como si hubiese ganado la lotería. Esperen…

—¿Como que ganaste? —pregunto.

—Digamos que después de tu incidente con el vodka —comenta Meiko. Sakine, no sabes cómo voy a desquitarme por esto—, tuve que contarles todo porque en tu borrachera comenzaste a platicar ciertos detalles. Y yo aposté a que te cansabas de esperar.

—¿Apostaron? —pregunté sorprendida.

—Yo pensé que Miku te rechazaría —confiesa Gumi con vergüenza—. Y al final terminé ayudándola a que reconociera sus verdaderos sentimientos.

—Mujeres de poca fe en sus amigas. ¡Solo yo confié en ustedes desde un principio! —nos abraza por un segundo y de inmediato se vuelve con las otras dos—. Felicidades chicas.

—Espero que sean felices —agrega Gumi con cierta pena. Nos usaron para apuesta… ¿Qué clase de amigas tenemos?

—Saben que tienen todo nuestro apoyo. Y tengo la dirección del hotel cuando gusten —remata Meiko con un susurro y guiñando un ojo.

—Aunque digan eso… ustedes son terribles… —murmuró Miku.

Y pienso lo mismo. No puedo creer que nos usaran como puntos para apostar, aunque hicimos lo mismo cuando Kaito y Meiko. Ellas continúan su plática sobre la apuesta mezclándola con algunos comentarios sobre como esconder nuestra relación. Yo dejé de escucharlas en cuanto Miku apretó mi mano. Volteo a verla. Sus ojos relumbran sobre unas mejillas encendidas y una sonrisa tan tímida como feliz. Supongo que luzco igual que ella. Le devuelvo la sonrisa. ¡Qué nos importan estas tres! Que sigan hablando mientras nosotras nos abrazamos. Ni su maldita interrupción puede arruinar este momento.


Y lo subo hoy para que no piensen que es broma de April fools.

Bueno, al fin pasó lo que esperabamos, incluso Rin lo esperaba. Ahora solo queda preguntarnos... ¿como reaccionaran el resto del grupo?