Capítulo 53: "Susto"

La despedida fue emotiva. Después de tales confesiones y anuncios de futura boda, la relación entre ellos cuatro se fortaleció aún más. Esos cuantos días en Chongqing habían provocado un giro tremendo a sus vidas. Una nueva etapa comenzaba y lo único que les faltaba por hacer para sentirse una pareja formal, era hablar con el padre de Wang Yibo, pero incluso éste tenía pavor de hacerlo.

Durante el vuelo a casa los dos se sintieron afortunados al poder pasar a sus asientos de primera clase sin ser reconocidos o molestados por alguien, de haber sido así, no sabrían qué hacer al no traer ningún tipo de protección con ellos, ni sus agentes y tampoco guardaespaldas. A veces Mao se enojaba con ellos por ser tan irresponsables en ese aspecto. Pero al menos habían aceptado que él fuera por ellos al aeropuerto.

Yibo no perdió la oportunidad para reclamarle a su amado que no hubiese tocado el violín para él a pesar de que se lo pidió, tampoco lo hizo tocar el piano.

—Déjame practicar un poco antes de hacerlo, por eso me traje el violín.

—¿No lo vas a dejar ahí arrumbado?

—Claro que no —rio.

—Bien —bajó la mirada a la unión de sus manos, miró la mano izquierda de Xiao Zhan con esa pulsera. Su corazón dio un vuelco enorme de felicidad, sentía lo mismo cada vez que miraba esos brazaletes.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó de pronto, en voz baja y mirando a su alrededor. Habían comprado los asientos de atrás y delante de ellos para tener un poco más de privacidad. Para su fortuna, ese vuelo estaba muy poco concurrido en primera clase.

—Bien, ¿por qué preguntas?

—Te ves algo pálido —se angustió.

—Siempre me veo así —rio. Tenía sólo un poco de razón, pues en realidad sí estaba pálido.

Xiao Zhan no dijo más, sólo acarició su mejilla mientras lo miraba con cierta preocupación. Esa mañana no lo dejó en paz hasta que vio que se tomó su medicamento.

Ahora que regresaban a casa, Xiao Zhan no podía evitar sentirse un tanto inquieto por su amado, pues él regresaría a su apretada agenda de trabajo, mientras que Yibo… bueno, a él le habían cancelado un par de proyectos y el único pendiente que tenía era llegar a grabar Day Day Up. A pesar de todo ello, lo veía muy tranquilo, y era precisamente por esa razón que estaba preocupado.

—Hey, ¿cómo les fue en su viaje? —Mao los recibió con mucho cariño, sosteniendo un letrero pequeño e improvisado que decía: "Par de tontos".

—¿Por qué el letrero? —inquirió Yibo con el ceño fruncido mientras Xiao Zhan sólo reía y saludaba a su querido guardaespaldas con un choque de puños.

—Porque nos vemos tan poco que pensé que ya no me reconocerían.

De nuevo, ahí estaba el reclamo por no ser tan solicitado como antes. No era que no estuviese recibiendo su sueldo completo, eso no era problema, sino su preocupación por esos dos tontos.

—Saben que estoy enterado de su relación, y saben bien que puedo cuidarlos a ambos al mismo tiempo cuando salen.

—Oh… ya sé lo que pasa —dijo Yibo con una sonrisa traviesa, de esas que pronosticaban un comentario que haría enojar al otro involucrado. Pasó un brazo por los hombros de Mao lo miró de cerca—. Nos extrañas mucho —sentenció.

Xiao Zhan se echó a reír al ver la reacción de su guardaespaldas. Éste no se había esperado tal comentario, su expresión de asombro lo demostró, pero enseguida frunció el entrecejo y se quitó de encima a Yibo, ligeramente sonrojado. Su ex protegido había dado en el clavo.

—No. Sucede que ustedes son un par de tontos irresponsables que se han olvidado del peligro al que se exponen cada vez que se escapan de viaje a solas —estaba molesto.

—Ya, admite que sí nos extrañas.

—Yibo, ya, deja de molestarlo —le pidió Xiao Zhan con una sonrisa divertida.

—Vamos, los llevaré a casa —Mao se dio media vuelta y comenzó a caminar en silencio hacia el estacionamiento.

—Lo hiciste enojar —murmuró Xiao Zhan cerca del oído de su amado. Ambos caminaban detrás de su amigo guardaespaldas.

—¿Tú crees? —se preocupó—. Pues que sensible —rodó los ojos, recibiendo de inmediato un codazo nada sutil—. ¿Por qué me pegas? —masculló entre dientes.

Al llegar a casa, invitaron a su amigo a pasar y tomar unos tragos con ellos luego del largo viaje.

Dejaron sus cosas en el recibidor y Yibo fue a la cocina por unas cervezas que dejó en la mesita de centro en la sala. Xiao Zhan las miró con algo de recelo, incluso con asco al recordar lo horrible que fue su resaca.

—Yo paso —dijo, al ver que sólo traía cervezas.

—No, Zhan Ge, las cervezas son para nosotros, y esto… —le mostró el jugo que traía en otra mano—…es para ti. Sin vodka —aseguró.

—Oh, gracias —sonrió complacido por ese lindo detalle.

Mao miraba todo eso sin entender. ¿Qué tanto había sucedido en Chongqing?

Los aludidos se miraron entre sí y soltaron risas traviesas. Había sucedido de todo en ese viaje.

Fue entonces que comenzaron a platicarle la odisea que había sido aquella visita. Desde los nervios de Yibo por pasar unos días en casa de sus suegros, hasta las caídas que sufrieron al patinar. Pero cuando llegaron a la parte de la fiesta, de la ex de Xiao Zhan y de la borrachera; Mao ya se estaba carcajeando como pocas veces.

—¡¿En serio les ofreció un trío?!

—Lo hizo. Lo increíble es que era en verdad muy linda —alzó ambas cejas.

—¿Lo consideraste? —se asombró, luego miró a Xiao Zhan, quién se reía y negaba con la cabeza.

—Se puso loco cuando se lo dije —dijo el mayor.

—Fue Xiao Zhan quien lo consideró —rodó los ojos—. Pero jamás aceptaría algo así. Nunca —le Dio un gran tragó a su cerveza.

Mao se sorprendió un poco. Esos dos estaban algo locos a veces.

Entonces Xiao Zhan recordó nítidamente lo que Mei Mei le había dicho al oído esa noche:

—Si no tengo una oportunidad a solas contigo, ¿qué te parece si lo hacemos acompañados? Dile a Yibo, los tres podríamos pasarla muy bien.

En ese momento Xiao Zhan se había escandalizado terriblemente, pero se abstuvo de hacer cualquier exclamación. Sólo se había separado de ella y le dijo:

—Nunca.

—Díselo a Yibo, piénsenlo y luego búsquenme.

—Ya dije que no —fue muy tajante.

Mei Mei se sorprendió al ver tal determinación en sus ojos y en su voz. Xiao Zhan no estaba jugando y tampoco le quedaba mucha paciencia sobre ese tema.

—Dijiste que tu amigo es virgen, podríamos enseñarle entre los dos, ¿Qué opinas?

El corazón de Xiao Zhan pegó un brinco de sólo imaginar aquello. No sabía cómo sentirse al respecto. Lo único de lo que estaba consciente era del suave mareo que repentinamente comenzó a asediarlo.

—Él no es virgen. No necesita eso.

—Si cambias de opinión, llámame.

—No —giró su rostro hacia un lado y siguió bebiendo de su jugo, pensando en mil cosas a la vez y preguntándose por qué demonios su novio se tardaba tanto en el baño.

Xiao Zhan salió de sus pensamientos y regresó al presente al escuchar que Mao se burlaba de él.

—Lo que no puedo creer —miró a Xiao Zhan—. Es que te hayas embriagado pensando que lo que bebías era jugo. Debí de haberte enseñado a beber.

—¡Yo le digo lo mismo!

—Y tomando jugo no vas a aprender.

Xiao Zhan rio con incredulidad.

—¿Me quieren dejar en paz? —seguía riendo, bebiendo de su delicioso jugo sin molestarse por los comentarios de los otro dos.

—Desearía que Wen Pei estuviera aquí para escuchar todo esto —Mao seguía riendo.

—Luego se lo podrás platicar —se rio Yibo.

Así fue como, después de varias cervezas más, llegó el momento de darle una importante noticia.

—Le dijimos a mis padres que somos pareja.

—Demonios —dejó de beber—. Y… ¿Cómo lo tomaron? —supuso que bien, pues ambos se veían bastante tranquilos.

Entre los dos le explicaron que no fue fácil, que incluso Yibo llegó a sentirse mal de salud. Pero al final todo salió muy bien, ya tenían la aprobación de sus padres.

Mao estaba sorprendido por su valentía, pero entonces miró sus muñecas y la pulsera roja que traían a juego.

—¿Eso significa algo? —inquirió, más por curiosidad que por otra cosa. Pero sus ganas de saber aumentaron cuando notó cómo se miraron mutuamente después de esa pregunta.

—Serás el primero en saberlo después de mis padres —explicó Xiao Zhan.

—Brazaletes de compromiso —dijo Wang Yibo.

El guardaespaldas se quedó en blanco. Los miró con completa incredulidad.

—¿Y qué significa eso?

—Que nos vamos a casar —dijeron al unísono.

El pobre casi soltó su cerveza por la impresión.

—¿Qué? —palideció—. No, no pueden hacer eso.

Los otros dos se miraron sin entender, no pensaron que pudiera reaccionar así.

—No es como si no hubieses estado enterado de nuestra relación —murmuró Yibo, desconcertado.

—No es eso.

Sí, estaba feliz por ellos, pero de pronto se sintió muy angustiado. Él sabía lo complicado que era llevar una relación así en un país como en el que vivían, mil veces más complicado si se trataba de dos figuras públicas de tal magnitud.

—Chicos, ¿ya lo pensaron bien?

—Sí.

—No hay nada qué pensar.

Respondieron Xiao Zhan y Wang Yibo respectivamente. Pensaron que se alegraría, pero más que eso se veía consternado.

—No me mal entiendan, estoy muy feliz por ustedes, pero… ¿Ya pensaron en los riesgos?

—Todos los días pensamos en eso, créeme —aseguró Yibo.

—Y piensan seguir adelante de todas formas —dejó su cerveza sobre la mesita de la sala y suspiró profundamente—. ¿Dónde piensan casarse? Ya saben que aquí no sé puede.

—Aún no lo decidimos.

—¿Cuándo se casarán?

—No tenemos una fecha establecida, pero tampoco será muy pronto —aseguró Xiao Zhan. Yibo asintió junto a él.

Mao se pasó ambas manos por el cabello, en verdad estaba preocupado.

—Hey, ¿qué sucede? No creí que reaccionarías así —le dijo Yibo con cierta tristeza.

—Sólo no quiero que les pase algo malo a ninguno de los dos. Por favor, sean muy discretos. Esto… esto es muy peligroso. ¿Y si se van a vivir a otro país? —sugirió.

—¿Hablas en serio? —inquirió Xiao Zhan. Estaban por completo desconcertados. No entendían por qué era tan grande su angustia.

—No, eso no podríamos hacerlo.

—Nuestras familias y carreras están aquí. Afuera no tenemos nada.

Mao tragó en seco, ya ni siquiera había vuelto a beber de su cerveza. Sabía que una cosa era tener una relación homosexual en China, en unión libre estaba bien. Pero hablar de boda significaba desafiar al gobierno, y si se trataba de una boda de gente así de famosa, era un insulto a la nación.

Era imposible que el gobierno no tomara cartas en el asunto.

—¿Qué sucede? —preguntó Xiao Zhan con tacto.

Mao los miró con una mezcla de cariño y preocupación casi paternal, pues era como el hermano mayor para ambos.

—Solo cuídense mucho, no sean imprudentes, por favor. Y llévenme a dónde quieran, no es bueno que anden sin seguridad. Les daré la privacidad que necesiten. No me molesta que se demuestren afecto frente a mí —suspiró—. Sólo quiero que estén a salvo.

—¿Por qué estás tan preocupado? —Yibo fue directo al grano.

Mao lo pensó unos momentos, pero terminó negando con la cabeza.

—No quiero que les pase algo malo. Eso es todo.

—No nos va a pasar nada —Xiao Zhan puso una mano sobre su espalda, agradeciéndole que se preocupara tanto por ellos. Yibo hizo lo mismo y le ofreció otra cerveza luego de palmearle bruscamente el hombro.

—¿Quieres ver fotos de Xiao Zhan cuando era joven? —le propuso de pronto, con la intención de subir los ánimos y de paso molestar a su prometido.

—¿Disculpa? —Xiao Zhan casi se ahogó con su jugo, alzó ambas cejas hacia su novio, viendo cómo sacaba algo de una maleta.

—A ver… —tomo las fotos que Yibo le extendió y soltó una exclamación de sorpresa. ¡Era Xiao Zhan vestido de conejito! A esa le siguieron unas cuantas más de cuando era niño.

—¡¿Por qué las tienes?!

—Tu madre me las dio. Se dio cuenta de que me gustaron mucho. Dijo que la próxima vez que vayamos va a sacar todos los VHS que tienen de ti.

—Oh Dios, no.

—Mira esta, no hay ninguna foto en internet de Xiao Zhan cuando tenía esta edad —le mostró a Mao como si fuese un fanboy.

—¡Oh! ¿Qué edad tiene aquí? —inquirió.

—¿¡Qué foto es!? —intentó arrebatárselas pero no lo dejaron.

—Quince.

Oh no, era la foto que Xiao Zhan más odiaba. A los quince tenía sobrepeso y sus mejillas eran inmensas y sus ojos muy pequeños. Fue una etapa terrible.

—¡Wang Yibo! —tacleó a su novio, pero Mao tomó la foto y la siguió mirando.

Xiao Zhan y Yibo ya estaban tumbados en la alfombra, riendo como dos niños tontos.

—No puedo creerlo. Zhan Zhan, te ves muy diferente.

—Estaba muy gordo —soltó a Yibo y se dio por vencido.

—Adorable —fue lo único que dijo Mao después de una risa corta. Dejó las fotos en la mesita y bebió de su cerveza. Miró a esos dos tontos tirados en el suelo, aún peleando un poco.

Suspiró.

Sí, los había extrañado.

Jamás imaginó que regresarían con una noticia de tal calibre. Boda, habría boda.

—¿Me van a invitar a la boda?

Eso bastó para que los otros dos dejaran de pelear y se sentaran civilizadamente para charlar sobre ello con una sonrisa.

Tenía que haber boda, al menos una pequeña reunión en otro país con sus personas más cercanas e importantes.

—Por supuesto que sí.

Esa noche Mao dejó el departamento de sus dos amigos y se fue a casa con una preocupación latente, no se podía sacudir ese mal presentimiento por más que lo intentaba. Y es que esos dos realmente se habían convertido en personas muy importantes en su vida, eran sus amigos.

Al volver a su rutina, Wang Yibo se dedicó por completo a los proyectos que seguían en pie, cuidando siempre de su salud y recibiendo todos los cuidados de su prometido.

Ahora tenía más tiempo libre que Xiao Zhan, así que solía pasar unas cuantas horas bailando en el estudio de la agencia, aprovechando que estaba solo para crear buenas coreografías que grababa y guardaba por si las llegaba a necesitar más adelante. Ese ejercicio le bastó para perder esos pocos kilos de más que había ganado en Aspen y en casa de sus suegros, porque eso sí, los dos habían regresado a Beijing con más kilos de los que tenían cuando llegaron a Chongqing.

El trabajo de Xiao Zhan no había disminuido, así que Yibo pasaba ese tiempo practicando en el estudio de baile hasta que su prometido terminaba de trabajar y pasaba por él para irse juntos a casa, y cuando era posible, Yibo era quien pasaba por su novio para ir a casa en motocicleta.

Una de esas noches, Xiao Zhan se desocupó más temprano pero no le dijo nada a su novio, en cambio, se escabulló en el estudio y lo observó desde un sitio en el que no podía ser visto. Quedó maravillado al ver a su amado en acción, recordando que era uno de los mejores bailarines de todo el país.

Yibo de pronto dejó de ensayar su complicada coreografía y fue por su teléfono.

—Ten, ayúdame con esto —le pidió.

—¿Me pediste que viniera aquí a grabar tu baile? —se quejó Wen Pei.

—Por favor —comenzó a buscar la canción correcta en el computador para reproducirla en las bocinas del estudio.

—¿Es el regalo que me dijiste que le darías a Zhan Zhan? —sonrió, pícaro.

—Sí —seguía concentrado en su búsqueda.

—¿Y qué tipo de baile será? Si empiezas a desnudarte me largaré de aquí.

—Claro que no —chasqueó la lengua.

—¿Por qué le darás esto?

—Porque sé que le gusta verme bailar.

—Qué humildad —se burló, pero Yibo no le dio importancia. No lo había dicho por vanidad y Xiao Zhan estaba muy seguro de ello, conocía a su novio y sabía que lo dijo porque era una completa verdad. Adoraba verlo bailar, y el hecho de saber que estaba creando una coreografía para él… se sentía muy emocionado.

Yibo encontró la canción e inmediatamente se posicionó en el lugar indicado. La coreografía dio inicio y Xiao Zhan no pudo más que maravillarse con lo que veía. Esos pasos… ¡Esos no eran sólo pasos de baile! ¡Eso era…!

Oh Dios —pensó, mordiéndose los labios y deseando estar ya en casa, en la privacidad de su recámara con Yibo para poder hacerle todo lo que le venía a la mente en ese momento.

Así que eso era lo que venía haciendo desde hace días.

Era una coreografía bastante sensual, cada uno de sus pasos derrochaba un erotismo difícil de describir con palabras. Yibo se veía tan apetecible a pesar de que sólo traía unos jeans claros desgastados de las rodillas, una camisa blanca a medio abotonar y sus tenis de siempre. Pero esta vez no traía camiseta interior… y el sudor hacía que la tela blanca se pegara a su piel y dejara muy poco a la imaginación.

Xiao Zhan sintió pena por Wen Pei, quien siempre terminaba siendo partícipe de ese tipo de cosas, pero ahí estaba, apoyándolo en todo, incluso en eso. La coreografía fue corta, pero con eso bastó para que el pulso de Xiao Zhan estuviera ya bastante acelerado.

Así que era un obsequio para él… lo guardaría como un gran tesoro y le pediría una presentación en vivo dentro de su recámara… en su cama.

Al ser consciente de los pensamientos sucios que atravesaban su mente, se llevó una mano a la boca y contuvo su risa de incredulidad. ¿Desde cuándo se había vuelto tan pervertido y tan caliente? Antes de Yibo, cuando tenía sexo era para saciar sus necesidades básicas, de vez en cuando. Pero ahora… ahora quería coger con él todos los días y en todo momento posible.

Se sintió un completo pervertido, si no fuera porque Wen Pei estaba ahí, ya lo habría interceptado para arrastrarlo a un cuarto privado y hacerlo suyo.

Le costó mucho trabajo contenerse y regresar al auto donde se suponía esperaba a que saliera.

Pero no soportó mucho, sólo de camino a casa pudo contenerse de detener el auto y hacerlo ahí mismo. Yibo lo notó extraño durante todo el camino, preguntándole si todo estaba en orden, pero Xiao Zhan le aseguraba que todo estaba bien y ponía su mano en el muslo de su novio, tranquilizando su preocupación.

Cuando llegaron a casa, Yibo fue directo al baño para ducharse y quitarse todo el sudor de encima. No se esperó que de pronto Xiao Zhan se metiera con él a la regadera, abrazándolo desde atrás y restregándole su desnudez.

Yibo sintió como si sus rodillas fueran de mantequilla al percibir los besos en su cuello y las caricias descendiendo por su vientre hasta llegar a su miembro. Sumándole a eso el hecho de sentir su el miembro erecto de su amado restregándose contra su trasero de forma bastante lasciva.

—Zhan Ge —suspiró, haciendo la cabeza hacia un lado para que la boca experta de su amado siguiera haciendo ese excelente trabajo.

—¿Te gusta ahí? —jadeó suavemente contra su oreja, acariciando la punta de su miembro con una mano.

—Sabes que sí —cerró los ojos con fuerza al sentir las lentas caricias, éstas lo hacían temblar ligeramente.

—¿Y ahí?

Yibo respondió con un gemido contenido. Eso hizo sonreír al mayor, motivado a continuar con sus caricias, ahora dedicándole un poco de atención a las caderas de su amado, preguntándose cómo demonios hacía para moverlas tan condenadamente bien cada vez que bailaba o hacían el amor.

—Pastelito.

A pesar de la pasión del momento, el aludido soltó una pequeña risa muy graciosa.

—Quiero que me lo hagas tú —mordió el lóbulo de su oreja, motivándolo. ¡Pero claro que quería que se lo hiciera él! Después de ver tal coreografía no quería otra cosa.

No fue necesario que dijeran más, el menor acorraló a su prometido contra la pared y asaltó sus labios de forma arrebatadora. Ese encuentro terminó con los dos en la cama, empapados, agitados y muy satisfechos. Lo que amaban de estar en casa, solos, era poder hacer aquello cuando les diera la gana.

Pero luego de la primera ronda, Xiao Zhan volvió a buscarlo bajo las mantas, acariciando lugares muy sensibles en Yibo hasta hacer que su miembro despertara de nuevo, no le costó mucho trabajo hacer aquello, sólo tuvo que besar su cuello, mordisquear su oreja y acariciar su entrepierna delicadamente con la punta de sus dedos. Haciendo eso era como oprimir un interruptor, al instante ya tenía una erección.

En esa nueva ronda fue Xiao Zhan quien pidió ir arriba a pesar de que sus caderas dolían un poco, pues su novio había sido bastante enérgico al momento de hacerle el amor.

Yibo no entendía por qué su novio estaba tan horny, pero no se lo cuestionó, al contrario, lo incitó a seguir.

Entre caricias ardientes, apretones, besos y mordidas, hicieron el amor una vez más hasta caer rendidos sobre el colchón, con sus cuerpos revueltos entre las sábanas no se sabía dónde comenzaba uno y dónde terminaba el otro. Sus pechos subían y bajaban con fuerza debido a su respiración pesada.

El tiempo se les había pasado tan rápido que, para cuando se dieron cuenta, ya casi era media noche y aún no habían cenado. A pesar de que era tarde, fueron a la cocina y cenaron juntos en la barra, charlando sobre su día.

—¿Qué pasa? —inquirió Xiao Zhan al ver la mueca de dolor de su novio.

—Me duele el trasero.

El mayor soltó una risa bastante graciosa, fue como un ruido extraño, eso a Yibo le causaba mucha gracia.

—Lo siento, ¿fui muy brusco?

—No, estuviste muy bien —lo miró con deseo. Jamás tendría suficiente de él.

—A mí también me duele un poco —admitió, aunque lo que más le dolía eran sus nalgas. Yibo se emocionaba mucho al amasarlas a su gusto, y al pobre le quedaban bastante adoloridas.

—Lo siento, me cuesta contenerme.

—Lo sé, no pasa nada, a mí me ocurre lo mismo.

Y es que de los dos, Xiao Zhan era el que tenía el trasero más redondeado, respingado y bastante blando. Era demasiada tentación para Yibo, quien en más de una ocasión estuvo a punto de nalguearlo en lugares públicos.

—Zhan Zhan —murmuró después de un rato de cómodo silencio mientras cenaban. Se veía dudoso de decirle aquello. Su novio lo notó al ver cómo meneaba su comida de un lado a otro del plato.

—¿Qué pasa? —lo animó a continuar.

Yibo se mordió ligeramente el labio antes de alzar la mirada y decírselo de frente y sin rodeos.

—Quiero dedicarme más a las motocicletas —dijo de pronto, tomándolo por sorpresa.

Fue ahí cuando entendió por qué no se veía tan decaído ante sus proyectos cancelados. Pues claro, tenía ya un muy buen plan de respaldo.

—¿Estás seguro?

—Sí —la sonrisa que apareció a continuación en Yibo fue lo que terminó convenciendo a Xiao Zhan, éste sabía que las motocicletas eran una de sus más grandes pasiones. Se sintió feliz por él, por verlo tan emocionado y seguro de su decisión. Sin embargo, no tenía un buen presentimiento.

—¿El baile y la actuación…?

—Seguiré con eso, también modelaré, pero me interesan más las motocicletas en este momento. Además, no implican tanto esfuerzo físico como el baile o la actuación.

Tenía razón, pero Xiao Zhan quería decirle que corría demasiado riesgo en eso y que temía por su bienestar. Sin embargo, no le iba a negar una de sus más grandes pasiones. Lo apoyaría.

—¿Qué opinas?

—Me parece buena idea, si te sientes cómodo y feliz, adelante.

Una linda sonrisa adornó el rostro del menor mientras seguía cenando.

—Gracias —aún con comida en la boca, besó la mejilla de su novio y se levantó de la barra para ir a dejar su plato vacío al fregadero.

—Vamos a dormir —lo siguió Xiao Zhan—. ¡Oye! —se quejó al sentir un apretón en el trasero—. ¿Al menos puedes dejar que me recupere un poco?

—Lo siento —hizo un tierno puchero, pero terminó riendo y empujándolo como el buen niño tosco y juguetón que era siempre que se sentía en confianza.

Dándose empujones infantiles y una que otra maldición entre risas, llegaron a la cama y cayeron rendidos al sueño casi de inmediato.

Xiao Zhan estaba cansado. Había firmado el contrato para una nueva serie que sería corta, pero interpretaría a un personaje muy importante y con bastantes diálogos complicados. A veces se arrepentía de elegir a ese tipo de personajes, pero sabía que valdría la pena, además, su novio adoraba verlo actuar.

Ese film lo dejaba muy agotado todas las noches, y como no era el único compromiso que tenía, se la pasaba todo el día ocupado y usaba los pocos momentos libres para repasar sus líneas y practicar.

Sin duda alguna era bastante difícil mantener su carrera, cumplir sus compromisos y además estar en una relación amorosa de tal calibre. A veces temía no poder cumplir al cien por ciento con todo, lo que menos quería era fallarle a su prometido, pero también quería que estuviera profesionalmente orgulloso de él.

Pero cuando más agobiado se sentía por el trabajo, llegaba a casa con su persona más amada y todo cobraba sentido, hacía que cada esfuerzo valiera la pena.

Sólo bastaba ser rodeado por los brazos de Yibo para sentir cómo sus energías se recargaban al instante. A veces sólo lo necesitaba a él para seguir. Le asustaba la dependencia que estaba creando hacia Yibo, pero no se arrepentía, lo hacía tan feliz que no podía evitarlo. Lo mejor de todo era que estaba muy seguro de que era recíproco.

Un día, Xiao Zhan se desocupó tan temprano que se fue directo a casa luego de avisarle a su novio por medio de un mensaje.

—Entonces no pases por mí en la noche —le escribió Yibo—. Aprovecha la tarde y descansa. Le pediré a mi chofer que me lleve más tarde.

—De acuerdo, nos vemos en la noche. Pórtate bien.

—¡Ja! Yo siempre me porto bien.

—Sí, ajá.

Yibo se apresuró a terminar sus compromisos lo más temprano posible, deseaba estar con su novio aunque éste se encontrara dormido. Era algo que no podía explicar, quería estar siempre con él, no se aburría de ello. Jamás imaginó que experimentaría tal nivel de enamoramiento por alguien.

Cuando llegó a casa se encontró a su prometido durmiendo profundamente en el sillón más amplio de la sala. Sobre su pecho descansaba su mano, sosteniendo el libreto que intentaba memorizar. Su brazo y pierna derecha colgaban adorablemente del sillón. Se veía muy cansado, incluso roncaba un poco. Nut estaba acostada en uno de sus sitios preferidos: el vientre cálido y blando de Xiao Zhan.

Yibo fue a su lado y le acarició el rostro con las puntas de sus dedos para no despertarlo, aunque sabía que de todas formas tendría que hacerlo, pues no podía quedarse ahí dormido.

Lo dejó descansar un poco más y fue a la cocina para ver qué preparar para cenar, pero para su sorpresa la cena ya estaba lista en la estufa, toda la cocina estaba limpia y no había ni un solo plato por lavar. Descubrió también que toda la ropa estaba limpia y guardada en su lugar, la casa estaba aseada y la caja de arena de Nut recién vaciada.

Xiao Zhan se la había pasado aseando su hogar toda la tarde en vez de descansar. Yibo se sintió muy culpable y comenzó a considerar la opción de contratar un poco de ayuda doméstica, ya que los dos pasaban mucho tiempo fuera de casa.

—Zhan Zhan —se agachó junto al sillón y despejó la frente de su novio de cualquier cabello.

—¿Mnh? —murmuró entre sueños, sin abrir los ojos.

—Vamos a cenar, ¿tienes hambre? —preguntó en un tono bastante dulce.

Xiao Zhan asintió.

—Pero tengo sueño… —se quejó.

—Cenemos rápido y vayamos a la cama —acarició sus labios con los dedos. Xiao Zhan sonrió, adormilado antes de sentir unos labios sobre los propios. Amaba despertar así.

—De acuerdo —finalmente abrió los ojos, pero se llevó una inmensa sorpresa—. ¡Yibo! ¡Tu cabello! —se incorporó tan rápido que el libreto terminó en el suelo y Nut también, molesta por ello.

—¿Se ve extraño? —se pasó una mano por sus cortos cabellos. Era un cambio muy drástico.

—Es raro verte así, pero… —extendió una mano para acariciarlo—…te ves tan guapo —los ojos le brillaron.

Ya sabía que pronto se tendría que cortar el cabello debido a uno de sus proyectos, pero no sabía que lo haría ese día.

No podía dejar de pasar su mano por su cabeza. Se veía bastante guapo. El cabello de los costados era muy corto, pero el de la parte superior no lo era tanto. Se sentía tan suave y agradable al tacto que Xiao Zhan no dejaba de acariciarlo.

—Ya veo que sí te gustó —rio, cerrando los ojos ante el placer de esas agradables caricias. Comenzaba a sentirse relajado y somnoliento.

—Me encanta —besó su frente y finalmente se puso de pie, estirando su todo cuerpo entumecido por haberse quedado dormido ahí.

La verdad era que a Yibo no le había gustado, pero al ver cómo Xiao Zhan lo miraba maravillado, ese disgusto se esfumó.

Xiao Zhan comenzó a caminar hacia la cocina, pero regresó sobre sus pasos y revolvió el cabello de su novio.

—No puedo evitarlo —rio—. Es tan suave y tan oscuro.

Sí, todo rastro del tinte que traía desapareció. Su cabello era intensamente negro, natural. Eso sólo lograba hacer que su tez pareciera más pálida todavía.

—Me gusta bastante —suspiró y se fue a la cocina con una linda sonrisa.

Yibo se quedó de pie en la sala, viéndolo caminar. Con una sonrisa ladina miró a su hija gatuna y le dijo:

—¿Escuchaste a tu padre? Le gusto mucho —le guiñó un ojo.

Nut se le quedó mirando en silencio, acurrucada sobre la parte tibia del sillón que dejó Xiao Zhan.

Con el autoestima por los cielos, Wang Yibo ayudó a poner la mesa y se sentaron a cenar en familia.

—Zhan Ge, creo que necesitamos contratar algo de ayuda doméstica.

El aludido inmediatamente frunció el ceño.

—¿Estás diciendo que el departamento está sucio? —se sintió muy ofendido.

—No. Precisamente porque me di cuenta de que pasaste todo el día limpiando es que quisiera buscar algo de ayuda. Los dos tenemos trabajo y casi no estamos en casa. Podríamos contratar a alguien que venga un par de veces por semana. ¿Qué dices?

No le pareció mala idea. Sin embargo, era casi imposible encontrar a alguien de confianza en sus circunstancias. Cualquiera que entrara a ese hogar se daría cuenta de que los dos viven juntos, prácticamente como un matrimonio. Eso era un gran peligro para ambos, así que terminaron descartando la idea casi inmediatamente.

—Zhan Zhan, no pasa nada si el departamento está desorganizado —le preocupaba que se esforzara así por él.

—¿Lo dices en serio?

—Claro que sí. Además, podremos dedicar un día a la semana a asear todo, juntos. No te esfuerces de más haciendo esto, en especial ahora que tienes tanto trabajo. Déjame ayudar más.

Algo conmovido y satisfecho, Xiao Zhan asintió. La verdad era que a él no le molestaba un poco de desorden en su hogar, pero conocía bien el lado "loco por la limpieza" que su novio poseía.

Sin embargo, no había nada que no se pudiera solucionar hablándolo.

—Amor —dijo de pronto Yibo, tomando por sorpresa a Xiao Zhan, pues no siempre lo llamaba así.

—¿Si? —lo miró con un brillo especial en sus ojos.

—Te tengo un regalo.

El mayor miró de inmediato la fecha en su reloj. No, no era su aniversario. Entonces recordó aquella coreografía que Yibo había hecho.

Su corazón se aceleró.

—Pero te lo daré mañana —esbozó una sonrisa burlona, con sus mejillas regordetas y llenas de comida.

Xiao Zhan le apretó esas mejillas y se quedó con las ganas de verlo bailar una vez más.

—Te lo enviaré hasta mañana para que no me extrañes.

—¿Por qué te voy a extrañar? —alzó una ceja.

—Trabajaré hasta tarde, la práctica en la pista de carreras se recorrió porque hoy hubo un accidente con un par de corredores y tienen que hacer algunos arreglos.

Xiao Zhan se angustió.

—¿Ellos están bien?

—Un poco lastimados, pero nada de qué preocuparse —le restó importancia.

—Entonces mañana practicarás en esa pista… —comenzó a menear su comida de un lado a otro del plato con el tenedor, estaba bastante pensativo.

—Sí —notó su preocupación.

—Tranquilo, sabes que soy muy cuidadoso.

Tenía toda la razón. Nunca había sufrido un accidente en moto por la misma razón. Sin embargo, un amargo presentimiento se quedó en Xiao Zhan.

—¿Puedo acompañarte?

Yibo se sintió mal al negarle algo, pero esta vez tenía que hacerlo.

—Zhan Zhan, es una práctica a puertas cerradas. Si vas, todos se darán cuenta y empezarán a sospechar aún más de lo que ya lo hacen.

—¿Ya lo hacen?

—Bueno… —desvió la mirada—…digamos que tienen la ligera impresión de que me gustas —esbozó una sonrisa amplia llena de culpabilidad. La escena era por demás graciosa.

—¿Por qué?

Yibo no dijo nada, sólo le mostró su fondo de pantalla. Era una foto de Xiao Zhan vistiendo un traje elegante.

—¿¡De dónde sacaste eso!?

Era una foto de Xiao Zhan modelando uno de los trajes más elegantes de la nueva línea, de los que había modelado para la sesión en la compañía de su padre.

—Se la pedí a tu papá y me la mandó antes de regresar de Chongqing.

¡Vaya! ¿Ahora su padre era cómplice de Wang Yibo?

—Sabes el riesgo que hay al hacer eso. Es decir, me encanta que ese sea tu fondo de pantalla —se aguantó un poco la risa, pues él también lo tenía a él de fondo de pantalla, pero no dejaba que nadie tocara su teléfono—, pero es muy peligroso.

—No te preocupes, les dije que había perdido una apuesta contigo y por eso traía de fondo al feo Xiao Zhan.

El aludido se ofendió, y entre risas lo golpeó en el brazo.

—Bueno, el punto es que sí sería riesgoso que te vean en la práctica.

—Entiendo —suspiró—. Supongo que esperaré a que llegues.

—No me extrañarás tanto —aseguró.

—¿Por el regalo que me harás?

—Exactamente.

Xiao Zhan sólo podía pensar en que lo extrañaría mucho más después de volver a ver esa coreografía.

Al día siguiente, Xiao Zhan comenzó a indagar sobre la pista de carreras en la que ocurrió el accidente. No tardó en encontrar la noticia en internet. El accidente no había sido tan grave, pero los conductores seguían en el hospital.

Su preocupación aumentó un nivel más, pero logró mantener la calma al recordar lo cuidadoso que era su amado.

Esa noche Xiao Zhan se relajó un rato haciendo la cena y después tomando un largo baño en la tina. Yibo llegaría hasta tarde y él trataba de estar lo más tranquilo posible, alejando las preocupaciones de su mente. Pero cuando creyó que había alcanzado su estado de relajación óptima, su teléfono sonó y él se salió de la bañera prácticamente de un salto para ver quién era.

Sus nervios se calmaron al ver que era un mensaje de su prometido diciéndole que todo estaba en orden, que la práctica iba muy bien pero se iba a retrasar aún más. Como compensación le mandó un corto video diciéndole: "Espero que te guste, lo estuve practicando para ti".

El pulso de Xiao Zhan se aceleró peligrosamente al abrir el archivo y ver a Yibo parado junto a un reflector que daba a la cámara. Su figura se apreciaba levemente entre la penumbra, pero lo suficiente para reconocerlo con su camisa blanca y jeans rasgados. En ese video aún tenía el cabello largo, viéndose tremendamente sexy al bailar al ritmo de "Without You" de Miguel Jontel.

Una cosa era verlo desde lejos, oculto en un pasillo, y otra muy diferente verlo en una pantalla, de frente y en alta calidad.

Xiao Zhan pudo sentir cómo su pulso se elevaba al ver aquello.

No lo pensó dos veces antes de mandarle una respuesta a su novio.

—Dijiste que me ayudaría a no extrañarte…

—¿Funcionó?

—¡Te necesito en la cama ahora mismo!

Yibo se echó a reír y le respondió con varios stickers muy graciosos.

—No bromeo… Wang Yibo, apresúrate y regresa a casa lo antes posible.

El menor tragó en seco al ver ese mensaje.

—Te necesito.

Yibo sintió su rostro enrojecer, no por vergüenza, sino por los pensamientos impuros que atravesaban su mente en ese preciso momento.

Después de la llamada, ninguno pudo concentrarse. Por alguna extraña razón Xiao Zhan se quedó bastante agitado, no podía esperar a que su novio llegara, lo necesitaba con urgencia. Nunca antes le había sucedido algo así.

Nut sólo veía cómo su padre caminaba de un lado a otro, demasiado inquieto. Había salido de su baño y muy apenas se molestó en ponerse una bata. Su cuerpo hormigueaba en necesidad de su pareja.

—Demonios, ¿Qué me pasa? —se preguntó a sí mismo al darse cuenta de cómo se encontraba. Se frotó los brazos tratando de calmarse, pero no podía.

¡¿Por qué demonios Yibo tardaba tanto?!

El menor llegó poco antes de las diez de la noche, tranquilo y listo para tomar una ducha que lo refrescará después del calor que sufrió durante toda la tarde, además, tenía mucha hambre.

Pensaba en qué era lo que se prepararía de cenar mientras caminaba a la entrada de su hogar y buscaba las llaves en su mochila. Grande fue su asombro cuando la puerta principal se abrió y una mano lo jaló al interior sin darle oportunidad de replicar.

—Zhan… —fue interrumpido por unos labios hambrientos y calientes.

Se había desconectado, pero no le molestaba en lo absoluto ser recibido así. Xiao Zhan se aferraba a él, usando más que sólo sus labios en el beso.

Suspirando por la satisfacción de esa atrevida caricia, Wang Yibo se separó sólo unos segundos del beso y miró a su prometido a los ojos. Éste tenía un brillo muy peligroso en ellos, conocía esa mirada. Esos ojos lograban excitarlo con esa sexy y profunda mirada porque sabía muy bien lo que significaba.

—Te dije que volvieras lo antes posible.

—Lo hice.

—¿Y por qué tardaste tanto en llegar a la puerta? Incluso venías silbando con tanta tranquilidad —se quejó, malhumorado y al mismo tiempo muy excitado.

Yibo rio al pensar que bromeaba, pero se asombró mucho al ver que no era así. Sabía que su amado se puso horny al ver el video, pero realmente no imaginó qué tanto.

—Lo siento, no pensé que… —fue interrumpido de nuevo por esos labios expertos que le robaban el aliento y le hacían temblar las piernas.

Posó sus grandes manos sobre la cintura de Xiao Zhan, sintiendo la tela afelpada de su bata favorita de baño. ¿Traería algo puesto debajo de ella?

Estaba a punto de comprobarlo.

—Esos no sólo eran pasos de baile —se detuvo unos momentos para decirle eso, confirmando la razón por la que estaba tan caliente.

Yibo arrastró una sonrisa de lado tan sexy que debería considerarse no apta para menores.

—Por eso sólo para ti.

Y es que esos sexys movimientos de cadera parecían estar inspirados en todo lo que hacían en la intimidad, debajo de las sábanas de su cama.

—Quizás no lo recuerdes, pero algunos de los pasos los robé de ti.

—¿De mí? —sólo por ese momento su curiosidad fue mayor que sus ganas de arrastrarlo a la cama—. Nunca he hecho esos pasos, ninguno de ellos en realidad.

—Los hiciste en Aspen, cuando nos embriagamos y bailaste para mí.

—Oh… —se quedó absorto en sus pensamientos unos momentos, recordando.

Tenía razón.

¡Pero demonios! Una cosa era hacerlos él y otra muy diferente que Wang Yibo los interpretara de tal forma. Si ya eran provocativos, ahora lo eran mucho más.

No quería que nadie más lo viera hacer aquello, NADIE.

—Zhan Zhan —jadeó entre beso y beso.

—¿Hmn?

—No traes nada debajo de la bata —metió sus manos bajo la prenda y apretó todo a su entero gusto.

—No —respondió con un adorable toque de picardía antes de llevar sus labios al largo cuello de Yibo.

—Amor —lo detuvo un momento después de que sintió los besos en su cuello. Xiao Zhan lo miró fijamente, esperando que su interrupción valiese la pena—. Estoy completamente sudado, quería tomar un baño para que tú… —fue interrumpido por esos labios voraces.

—No importa, en verdad no me importa —jadeó luego del beso, sacándole la camiseta con bastante prisa y desabrochándole el pantalón.

Yibo sonrió, complacido. No tenía idea de qué habría hecho en su vida anterior para merecerse un Xiao Zhan ahora.

Le quitó la bata, dejándolo desnudo en pleno recibidor. Y como en muchas otras ocasiones, deseó poder tener la fuerza de echárselo al hombro y llevarlo a la cama. Pero tuvo que conformarse con empujarlo rumbo a su cuarto para echarse encima de él en el colchón.

Su excitación llegó a niveles peligrosos cuando Xiao Zhan se acercó a su oído y susurró:

—Fóllame.

Fue un detonante que sorprendió incluso al culpable de ello. Xiao Zhan soltó un grito ahogado al sentir cómo lo tomaba por las muñecas y lo estampaba contra el colchón, tomando el poder al sentarse a horcajadas sobre su regazo. La mirada que tenía en ese momento era de lujuria pura, el cuerpo entero de Zhan Zhan se estremeció con el simple hecho de mirarlo, de sentir la fuerza con la que lo sujetaba y la pasión con la que se apoderó de su boca, mordiendo y besando a su entero antojo.

Sin necesidad de muchos juegos previos, Wang Yibo preparó a su novio con bastante prisa, usando todo el lubricante que le era posible.

—Ven… ya —jadeó cuando su novio se alejó para ponerse un preservativo. Estaba demasiado ansioso por sentirlo dentro de él.

Yibo sonrió de lado con bastante malicia, tomó las caderas de Xiao Zhan y lo giró en la cama hasta ponerlo en cuatro. ¿Le gustaba cómo movía sus caderas? Bien, le daría una demostración especial esa noche.

Entró casi de lleno en él, robándole el aliento y haciéndolo temblar de pies a cabeza. Se esperó sólo unos momentos antes de comenzar a bombear de manera ondulante, sensual y profunda. Xiao Zhan ceñía sus puños en una almohada, misma que mordía para no gritar.

—Deja eso —le arrebató la almohada antes de continuar con su arduo y placentero trabajo.

—¡Demonios!

—¿No te gusta?

—Me encanta —jadeó. Arqueó su espalda, creando una curva cóncava y perfecta desde su dorso hasta su trasero. Yibo acarició esa curva y sintió cómo entraba aún más profundo en él cuando hacía aquello.

Desde esa posición, Yibo se dio cuenta de algo a lo que no le había prestado suficiente atención con anterioridad. Xiao Zhan tenía unos adorables hoyuelos en su espalda baja. No pudo evitar acariciarlos, sorprendido aún por no haberlos notado. Desde ese ángulo podía ver también cómo las caderas de su novio eran ligeramente redondeadas, perfectas para que sus manos las apretaran sin piedad. Su cintura, tan angosta como de costumbre, lo volvía loco.

De pronto se inclinó sobre él, lo rodeó con sus brazos y se acostó sobre la cama con Xiao Zhan encima de él, aún dándole la espalda.

El mayor se quería mover para cambiar de posición, pero Yibo no se lo permitió y comenzó a embestirlo desde abajo, tal como en su coreografía. Se sintió mucho mejor de lo que ambos imaginaron. El peso entero de Xiao Zhan estaba sobre Yibo, éste sentía aquello bastante placentero, le bastaba con golpear sus caderas contra las de él para embestirlo profundamente.

Perdieron la noción del tiempo en esa posición que parecían disfrutar demasiado. Yibo podría abrazarlo con fuerza, acariciar todo su torso e incluso masturbarlo. Por su parte, Xiao Zhan sólo se dejaba hacer e intentaba no perder el equilibro y caer hacia un lado, pero Yibo tuvo la fuerza y coordinación suficiente como para impedir que eso sucediera.

Sin previo aviso, Xiao Zhan se corrió con fuerza, tomando por sorpresa a su novio, quien desde ese ángulo alcanzaba a frotar un punto muy placentero dentro de Xiao Zhan, causante de ese repentino orgasmo.

—¡No te detengas! —jadeó el mayor.

Yibo obedeció y continuó, pero decidió volver a la primera posición, lo puso de nuevo a cuatro frente a él y comenzó a penetrarlo con fuerza y rapidez. Estaba prácticamente sobre él, abrazándolo y moviendo sólo sus caderas en un rítmico e incansable vaivén que provocó un segundo orgasmo en Xiao Zhan, seguido casi de inmediato por el de Yibo.

Durante su clímax, Wang Yibo jadeó profundamente mientras enroscaba con fuerza sus brazos alrededor de Xiao Zhan. Éste no pudo sostener más el peso de ambos y se dejó caer sobre el mullido edredón, agitado y bastante satisfecho.

Yibo estaba aplastando a su amado, pero no le importó moverse, sabía que podía soportar muy bien su peso.

Cuando se recuperó lo suficiente, salió del cuerpo de su prometido, causándole escalofríos antes de darse media vuelta y recibirlo en sus brazos.

Había sido intenso, lograron descubrir una posición más para añadir al repertorio de sus favoritas. Yibo adoraba que su novio lo dejara experimentar así en la cama, amaba que lo dejara hacer y le permitiera hacerlo llegar al clímax de esa forma tan intensa.

—Te amo —murmuró Xiao Zhan, completamente extasiado y agitado.

—Te amo —respondió con una amplia sonrisa que más bien se parecía a las de Xiao Zhan, lo tomó de una mejilla y lo besó profundamente—. Te corriste dos veces —dijo de pronto. Estaba sorprendido.

—Es lo que pasa cuando bailas para mí.

—Lo haré más seguido —rio y beso su mejilla.

A pesar de que habían estado deseando un encuentro así desde hace días, ninguno de los dos soportó mucho tiempo despierto, cayeron rendidos al sueño, pero… durante la madrugada, Xiao Zhan despertó a su novio con besos y caricias, demostrándole lo duro que estaba entre sus piernas.

Al principio Yibo estaba desconcertado, su sueño profundo no ayudaba mucho, pero luego de sentir cómo lo masturbaba su novio se dio cuenta de que no era un sueño pervertido, sino su amado sorprendiéndolo con eso.

Gustoso, volvió a hacerle el amor, unas horas antes de levantarse y comenzar con sus rutinas diarias.

Horas más tarde, Xiao Zhan resintió por completo la actividad física de la noche. Sus caderas dolían, su trasero también, y el resto del cuerpo le molestaba como cuando iba al gimnasio.

¡Vaya ejercicio el que había hecho!

—Eso te ganas por andar de caliente —se burló Wang Yibo al verlo cojear un poco.

—¿Disculpa? —jadeó con completo asombro—. Espero que pienses lo mismo cuando sea yo el que te lo haga.

—Ya veremos —besó su cuello—. Vas muy elegante hoy al trabajo —lo elogió.

—Quise cancelar este compromiso —suspiró, cansado—. Pero llegaré a casa hasta después del mediodía, necesito dormir.

—Ten —le extendió un termo con el café que recién le había preparado—. Espero que te guste, tu madre me enseñó a hacerlo como te gusta.

—Oh… —no se había esperado aquello. Se conmovió mucho—. Gracias —le dio un fuerte abrazo y se despidió antes de irse a trabajar.

Yibo tenía la mañana libre e iría a practicar a la pista de carreras hasta más tarde. Desafortunadamente ese día no se verían de nuevo sino hasta la noche. Toda la mañana se la pasó preguntándose si a Xiao Zhan le seguiría doliendo el trasero. Quizás se había excedido un poco.

Fue un día un poco aburrido para ambos, y bastante ocupado. Desafortunadamente no coincidieron en ningún momento. Cuando Yibo estaba ocupado, Xiao Zhan ya estaba libre en casa.

Fue hasta la noche, cuando Yibo llegó, que se pudieron ver de nuevo. El mayor recibió a su prometido con un beso en los labios bastante cálido y con una sonrisa, hasta que vio su brazo y se espantó.

—¿¡Qué te sucedió!? —fue increíble cómo su rostro cambió de expresión tan drásticamente.

Yibo miró la abrasión en su brazo derecho y le restó importancia.

—Sólo me raspé con el asfalto.

—¿No tenías puesto tu traje? —lo jaló del brazo hacia la barra de la cocina, donde había más luz, quería revisar bien esa herida.

—No. Sólo estábamos haciendo unas pruebas. En realidad fue una caída muy tonta, no tiene importancia.

Para Xiao Zhan sí que la tenía, pues eso era sólo una probadita del verdadero riesgo que corre en realidad.

En silencio y con completa paciencia, Xiao Zhan desinfectó la herida de la misma forma que Yibo le había sanado los raspones en sus rodillas días atrás.

—¿Qué sucede? —inquirió Yibo, pues su novio estaba demasiado callado, lo conocía lo suficiente para saber que algo le molestaba.

El mayor sólo negó con la cabeza.

—Suéltalo ya.

—Está bien —suspiró—. Me preocupas, esto fue sólo un raspón, pero…

—No me va a pasar nada.

Xiao Zhan frunció el ceño y señaló la herida con un dedo.

—Tú lo has dicho, fue sólo un raspón.

—¿Y si pasa algo peor?

—No será así.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Confía en mí.

—Esto no es cuestión de confianza —comenzó a molestarse—. Sé que las carreras te están ayudando a sobrellevar todo esto, pero es un riesgo muy grande.

Yibo se quedó callado.

—¿Qué es "todo esto"? —preguntó con una seriedad de escalofrío—. Ya es un riesgo que baile, que actúe en dramas de acción. ¿Qué más se me va a prohibir? —se levantó del banquillo en el que estaba y se fue de ahí, dejando a solas a su novio.

Estaba lo suficientemente molesto como para irse a dormir a la habitación sin esperar ni decirle nada más a su novio. Si algo odiaba, era que comenzaran a decirle qué hacer y qué no hacer en función a su enfermedad. Y ahora que encontraba algo que podía practicar sin temor de sufrir un daño al corazón… llega Xiao Zhan y le dice que es peligroso.

¡No era justo!

De acuerdo, quizás estaba siendo algo infantil en ese momento. Su prometido sólo se preocupaba por su bienestar. Se dio cuenta de ello luego de haberse metido a la cama. Quería ir y disculparse con él por ser tan cabeza dura, pero algo se lo impidió, ¿orgullo? Quizás.

A pesar del enojo, su cansancio fue mayor y terminó quedándose dormido antes de que Xiao Zhan se metiera a la cama junto a él.

Sí, estaba molesto con Yibo por reaccionar de esa forma, pero hasta cierto punto lo entendía. También se había enojado, pero no podía permanecer mucho tiempo sintiendo eso. Así que lo buscó bajo las sábanas y lo abrazó desde atrás. Sonrió al sentir que a pesar de estar dormido, Yibo buscaba su tacto al moverse hacia su cuerpo. Con una leve sonrisa, besó la nuca de su novio y se acurrucó intentando conciliar el sueño, cosa que logró hasta dentro de varias horas más tarde.

Al día siguiente tampoco se vieron mucho, ahora fue Yibo quien salió temprano de casa y dejó a su novio durmiendo en la cama, con el desayuno listo en la cocina. Durante todo el día se sintió culpable por cómo le había hablado la noche anterior, en especial porque se fue a la cama con ese enojo a flor de piel.

No podía negar que al despertar sintió un gran alivio al sentir los brazos de su novio ceñidos a su cuerpo, pero tenía dudas, ¿y si estaba enojado con él?

Ese pensamiento lo mantuvo alerta durante todo el día, se la pasó revisando su teléfono a la espera de algún mensaje de Xiao Zhan, pero nada llegaba. Lo que no sabía, era que el pobre de su novio no se levantó sino hasta que casi llegó el medio día, y casualmente lo primero que vio al desbloquear su teléfono fueron noticias actualizadas sobre carreras de motos y sus accidentes más comunes.

Decidió ignorar aquello por el momento, no quería sentirse más angustiado todavía.

Entonces un mensaje llegó a su teléfono. Era su novio mandándole una foto de él montado sobre su moto, portando su traje completo y todas las seguridades necesarias. Xiao Zhan se sintió un poco más tranquilo y le respondió con un simple pulgar hacia arriba, aún estaba algo adormilado.

Yibo sólo se sintió más inquieto ante esa simple respuesta, ya quería llegar a casa y asegurarse de que su novio no estaba molesto con él. Nunca se habían peleado en serio, y no quería que esta fuera una pelea así.

Sin embargo, Xiao Zhan tampoco sabía en qué estado de ánimo se encontraba su novio, se había ido antes de que él despertara. También tenía sus dudas, así que cuando se volvieron a ver en la tarde, ninguno de los dos fue tan efusivo como de costumbre.

—Hey, volví —saludó Yibo al entrar al departamento y encontrarse a su novio sentado en el sillón individual de la sala, bebiendo té y leyendo su libreto.

—Hey —saludó con una sonrisa titubeante.

La tensión se sentía flotando en la sala.

No sabían cómo actuar en casos así.

Yibo se sentó en otro sillón y se quedó mirando su celular un rato hasta que lo único que hacía en realidad era mirar de reojo a su novio, ¿por qué no le decía nada? La incertidumbre lo estaba matando.

Entonces tuvo una buena idea.

Entró a una página en internet y comenzó a buscar algo con insistencia, sus mejillas se sonrojaron un poco ante el contenido que se encontró, pero así fue como puso en marcha su plan.

Se levantó del sillón, caminó hacia su amado y sin previo aviso se sentó sobre su regazo, de lado por la falta de espacio.

—¿Qué sucede? —alzó una ceja, haciendo a un lado su libreto.

—Lo siento.

—Oh… no, yo lo siento —se sorprendió.

—No debí molestarme así.

—Yo no debí de decirte las cosas de esa forma —suspiró—. Sólo me preocupo por ti —con sus brazos rodeó la cintura de Yibo desde un costado, pues estaba sentado como si estuviera pidiéndole su lista de regalos a Santa Claus.

—Lo sé —sonrió de lado y entonces le mostró la pantalla de su celular. Sabía que con eso lograría la paz de inmediato.

Xiao Zhan miró el celular y...

—¿Qué vas a comprar? —inquirió en apenas un murmuro.

—No tengo idea. No sé para qué sirven la mayoría de estas cosas.

—¿Quieres que lo averigüemos? —preguntó con una sonrisa traviesa.

—Por favor.

Aún sentado sobre su novio, le prestó su teléfono y ambos comenzaron a ver las especificaciones y las fotos de cada juguete sexual que vendían en esa página de internet.

Entre risas traviesas y comentarios sucios, eligieron varios juguetes que querían probar en el otro. Había algunos tan extraños que no tenían idea de su función, pero ya lo averiguarían juntos.

Eso animó su día por completo, dejando de lado la pequeña discusión.

Una vez hecho el pedido, Xiao Zhan se dispuso a ir y sacar la ropa de la secadora, sí, había pasado parte de la tarde haciendo el aseo del hogar.

Mientras lo hacía, sintió de pronto cómo su novio lo abrazaba por la cintura.

—Yo lo hago —le quitó la canasta, listo para encararse de doblar y guardar la ropa, tarea del hogar que Xiao Zhan odiaba.

Agradecido, Zhan Zhan lo sigió a la sala y descansó un rato con su laptop sobre el regazo, navegando en internet y distrayéndose un poco. De pronto se puso muy concentrado respondiendo un test que sus amigos de XNINE le mandaron, pero al finalizar se rio por el resultado y dejó de lado la laptop para ayudar a su amado a doblar la ropa.

—¿Qué era eso? —inquirió con curiosidad al haberlo visto tan divertido respondiendo ese test.

—Un juego tonto —le restó importancia.

—Zhan Zhan, estás doblando mal la ropa —se quejó—. Déjamelo a mí, yo lo hago —lo empujó hacia un lado con su cadera.

Xiao Zhan se frustró e hizo bola los calzones de su novio antes de lanzarlos al sillón, ciertamente le gustaba más esa prenda cuando se la arrancaba del cuerpo, no para doblarla y guardarla.

—Ge Ge, no seas infantil.

El aludido le sacó la lengua, tomó las pilas de ropa pulcramente doblada y se la llevó a la habitación para guardarla en los cajones.

Yibo terminó lo que hacía y con curiosidad se acercó a la laptop de su novio. Cuando vio que ese juego era un interesante test, no lo pensó dos veces antes de comenzar a contestarlo, se puso los audífonos que su amado había dejado conectados a la laptop y el juego inició. Pasaron sólo unos minutos antes de que diera clic al botón de "Finalizar test", pero justo en ese momento un screamer horrible apareció en la pantalla completa, acompañado de un grito espeluznante a todo volumen.

—¡AHHH! —pegó un brinco terrible en el sillón. Terminó hecho bolita, cubriéndose la cara con ambas manos mientras su pecho subía y bajaba escandalosamente.

Xiao Zhan corrió en su búsqueda al escucharlo, pues no había sido un grito como cuando veía insectos, no, fue uno reamente de espanto. Pero al llegar a la sala y verlo…

—Oh, lo contestaste —rio y se acercó a él, viendo que aún estaba la pantalla completa con el rostro de un demonio.

Xiao Zhan se había echado a reír, pensando que sobreactuaba, pero pronto se dio cuenta de que no era sí. Lo supo cuando con voz temblorosa, y sin quitarse las manos del rostro, le pidió:

—¿Puedes quitar eso? Por favor —esa voz trémula y quebradiza lo preocupó.

—Oh… te asustaste en serio —quitó de inmediato al demonio de la pantalla y se acercó a observarlo de cerca, puso las manos sobre sus hombros para intentar calmarlo—. Yibo —insistió al ver que no se quitaba las manos de la cara.

—¿Ya lo quitaste? —casi sollozó.

Continuará…

¡Pobrecito! ¿Quién no odia esos feos juegos? Si le llega a pasar algo malo por eso, Xiao Zhan no se lo perdonará nunca en la vida.

03/07/2020

11:00 p.m.