Pocky

Este silencio es inusual en el departamento. No se escuchan gritos, ni siquiera murmullos en las habitaciones. Thelma no cocina, nadie mira la televisión o juega con las consolas. Total y absoluta calma en nuestro hogar, como pocas veces he podido experimentar. Todos están dormidos después de nuestra maratónica sesión de filmación: dos días completos de grabar un video musical en la madrugada solo porque el director se negó a usar la pantalla verde. Él quería una autentica noche en Tokio. Miro el reloj, apenas las cuatro de la tarde. Es extraño tener el departamento prácticamente para mi sola, pero es el beneficio que obtengo por ser la única cuyas escenas transcurren durante el día. Y la mejor forma de aprovechar esto es leer un libro, sentada en el sillón más cómodo que tenemos y alumbrarme con la luz natural que entra por la ventana. Es tan agradable, aunque no todos aquí comparten este tipo de placeres; no saben lo que siento al encontrar un momento como este para por fin leer el libro que pasé buscando durante semanas por Internet.

Ha pasado quizá una hora cuando algo me distrae. Hasta este momento noto que de las 300 páginas he leído poco más de cien. Vaya, voy más rápido de lo acostumbrado. Supongo que es gracias al ambiente ideal y sin interrupciones que se presenta. Me tomó un momento para reacomodarme en el sillón y, otra vez, un sonido me distrae. ¿Un crujido? Creo que fue un empaque de algo. Eso significa que alguien ya se despertó.

—Luka-chan —dice Miku acercándose a la sala. A pesar de que son las cinco de la tarde, lleva puesto su pijama estampado con conejos. Las coletas no existen en este momento y su mirada aún se nota cansada—. Pensé que estarías dormida.

—No. Yo no me desvelé tanto como ustedes —le digo.

Entonces descubro el origen del sonido que me distrajo: Miku carga con un paquete de Pocky, toma uno y se lo lleva a la boca con total desinterés. Con un andar pesado se acerca a mí y se deja caer a mi lado, usando mis muslos como almohada. Toma otro palito de pan y también lo pone en su boca sin decirme nada, luego saca su celular y al parecer se toma una fotografía que compartirá en su blog.

—Claro que puedes usarme de almohada —le reclamo en tono de broma. Ella así lo entiende y me sonríe, a cambio de servirle de almohada me ofrece un pocky, el cual tomo con gusto. Es extraño pero también hermoso saber que soy la causa de esa sonrisa. Sé que ella siempre se muestra alegre, pero últimamente la noto más radiante. Pero ¿qué cosas digo? Solo estoy repitiendo las palabras que ella me dirige desde que comenzamos a salir. Miku se concentra en su teléfono y yo vuelvo a mi lectura. No hacen falta palabras para acompañarnos, esto es tan significativo como cualquier charla que pudiésemos tener.

Terminé otro capítulo. Creo que por hoy lo dejaré aquí, con todos dormidos tendré que hacerme cargo de la cocina y quizá limpiar un poco. Supongo que Miku podría ayudarme, se ve tan despierta usando el celular y asumo que está jugando algo. Parece leerme el pensamiento y en el acto se sienta a mi lado. Toma de nuevo el paquete de dulces, saca el último y se lo lleva a los labios; pensé que se lo comería pero no, solo lo mantiene n su boca. Se gira hacia mí y lo señala con un dedo.

—¿No quieres jugar? —alcanza a decirme con una sonrisa aunque sé que por dentro se muere de la pena, puedo verlo por el ligero rubor en sus mejillas.

¿Sorprendida? Claro que lo estoy. No esperaba que Miku hiciera tal propuesta aunque debí adivinarlo por la calma con que se comía el paquete de pocky, cuando ella es adicta a esas cosas y nuestro nutriólogo la suele regañar por comerse paquetes enteros ella sola. Le regreso la sonrisa. No hay nadie más aquí cerca, nuestro secreto está a salvo y ninguna de nuestras amigas podrá avergonzarnos en este momento. Miku permanece frente a mí, sosteniendo el delgado palito de pan con sus rosados labios. Pero pensándolo un segundo… a pesar del tiempo que tenemos como novias… aun no nos hemos dado ni un beso. Esta… esta podría ser nuestra oportunidad para hacerlo… pero… pero… ¿y si ella no quiere? No creo que este pocky game sea un plan para besarnos aunque… Meiko me diría que aprovechara… ¡Ya sé! Le seguiré el juego y veremos cómo reacciona.

Entonces muerdo la punta que queda libre. Nuestras miradas quedan frente a frente y nos paralizamos. Claro, no esperábamos que esto pasara, ¿verdad? Pero no queda más que seguir y seguir. Comenzamos a comer el pocky lentamente, con cierto temor de avanzar pero decididas a hacerlo, ya estábamos en esa situación y no podíamos parar. Se siente una eternidad, ¿cuánto mide esta cosa que parece no terminar? Y sin embargo, cada vez puedo sentir a Miku más cerca de mí, sus ojos no se desvían de los míos y nuestros labios están por… crunch… el pocky se partió antes de que lo acabáramos y ella terminó con la mayor parte. Masticamos la golosina en silencio y mucha pena pero no podemos retirarnos la mirada. Sus mejillas están aún más coloradas y por el calor que siento en las mías, supongo que no me quedo atrás. Sin pensarlo la tomo de los hombros, acercándola a mí lentamente. Ella se deja hacer y cierra los ojos quizá anticipando mi pensamiento. Puedo sentir su aliento y los latidos de su corazón, tan fuertes como los míos. Yo… al punto de rozar sus labios también cierro los ojos. Primero un rose ligero, solo un leve contacto entre nuestros labios. Nuestra respiración parece sincronizarse y nuestro contacto es cada vez más fuerte, una presión delicada y nerviosa. Sus labios se sienten aún más suaves de lo que pensé, cálidos y tienen un sabor dulce... a chocolate. Nos separamos, tan apenadas como alegres o así me siento. Miku abre los ojos lentamente, como si despertara de un sueño. El silencio impera de nuevo, pero no es incómodo, al contrario, no puede ser más reconfortante. Se pasa una mano por el cabello y de la nada se arroja a mis brazos. Me envuelve en un abrazo muy fuerte y, después de contemplarnos un instante, volvemos a darnos un pequeño y rápido beso. Nada podría arruinar nuestro momento, pero sobre todo, nunca olvidaré que nuestro primer beso supo a pocky de chocolate.