Kaito
Ha pasado una semana desde que Luka y yo nos dimos nuestro primer beso. No imaginé que después de provocarla a jugar el pocky game las cosas terminarían así pero… pero… ¡estoy tan feliz de que así fuera! Y bueno, tal vez no fue un beso de película, ¡pero eso no le quita lo valioso! Sé que nunca lo olvidaremos. Ah, de solo recordarlo siento mis mejillas cálidas y mis manos tiemblan de emoción. Sí, nos hemos besado más veces desde entonces pero todos los blogs y revistas que he leído tienen razón: el primero no se olvida. En cuanto nuestras amigas, cada una ha reaccionado de manera diferente: Gumi nos pidió cada detalle y no sabíamos cómo describirlo ni para que quería tanta información, es raro que lo pida cuando ella ha tenido varios novios desde la escuela; Meiko nos gritó ñoñas y cursis, aunque no dejaba de mostrarse feliz y Rin… bueno, ella parecía algo celosa. Creo saber por qué. Con esto, ella es la única del grupo que no ha conseguido pareja ni una sola vez. Seguramente se siente en desventaja con nosotras.
Quizá lo único malo es que debemos mantenerlo en secreto. Nadie más debe saberlo aunque… queremos contárselo a nuestros amigos. Entendemos que es arriesgado y entre menos personas lo sepan podemos evitar que los jefes se enteren, pero tampoco podemos ocultarles algo como esto. Todos nos tenemos una gran confianza y mantener algo como esto en secreto sería traicionarnos. Además, también creo justo contárselo a Master, es nuestro representante y también le tenemos mucho cariño y confianza como para ocultarle algo tan importante. Pero como es muy riesgoso decírselo a todos juntos, lo haremos de uno por uno, pidiéndoles guardar el secreto. Después de pensarlo mucho, acordamos que empezaremos con Kaito; es algo distraído pero en cosas importantes sabe ser discreto y sin duda comprenderá lo nuestro. Luego se lo diremos a Len, Master y Thelma lo sabrán al mismo tiempo y al final lo más difícil: Gakupo. Pero ahora lo importante es llamar la atención de…
—¡Kaito! —lo llamo ahora que por fin le encuentro.
—Oh, Miku-chan —me dice con una sonrisa. Usa su bufanda… ¿Qué no le da calor aunque estemos en pleno verano?—. ¿Qué ocurre?
—Verás… Luka y yo necesitamos que nos ayudes a bajar una caja de la oficina de Master —contrólate Miku, actúa normal—. Creo que son unos libros que pidió por internet.
—Está bien, vamos —me responde aun sonriendo. Es tan amable y a veces hasta ingenuo… Espero que Meiko no se aproveche de él.
Subimos cinco pisos mientras hablábamos de cualquier cosa y vaya que es difícil ocultar esta ansiedad. Estoy segura que Kaito lo comprenderá sin ningún problema, lo sé. Desde que era mi senpai en la escuela se mostró muy comprensivo y siempre estuvo dispuesto a apoyarme en todo, así fuera estudiando o como mi porrista en los festivales deportivos. Abro la puerta de la oficina de Master y vemos a Luka sentada en uno de los sillones con un libro en mano.
—Disculpa que te moleste con esto, pero no alcanzamos a bajar esa caja —señala Luka una caja de cartón que pusimos en lo más alto del librero de Master. ¡Menos mal que Kaito es distraído!
—Descuida, ya la bajo. Pero… ¿qué hace ahí?
—Así es como Master esconde nuestras compras de Kirihara-san —le explico. No estoy mintiendo del todo; a veces pedimos que nuestras compras por internet nos lleguen a la disquera en vez del departamento para evitar que alguien husmee en nuestras cosas, pero esto no le agrada al dueño de la disquera—. Las esconde en cajas de archivo para que no las vea.
—Ya veo.
Nos ha creído cada palabra. En cuanto nos da la espalda, Luka toma mi mano y esperamos a que note nuestra pequeña treta, un juego para reducir el impacto de nuestra revelación. Es inevitable sentirme ansiosa por esto y sé que Luka lo ha notado, pues aprieta mi mano con firmeza o tal vez ella también se siente así. Me pregunto… sí así estamos con Kaito, ¿cómo será con nuestros padres? Oh, parece que ya encontró la nota que le escribí. La caja en verdad solo tenía un trozo de papel con un mensaje escrito: "Tenemos algo que decirte".
—Chicas, no entiendo que pretenden con esto.
Nuestro amigo de cabello azul se queda callado al vernos tomadas de la mano. Parece no comprender nuestro sencillo gesto, solo nos mira confundido. Yo quiero hablar pero no puedo, intento decir algo pero mi lengua se hace nudo apenas intento pronunciar una palabra.
—Kaito —dice Luka. Levanta nuestras manos lentamente y siento como su agarre se hace más fuerte—. Esto es un secreto que queremos confiarte. Ya lo saben las demás chicas y por nuestra amistad debemos decírtelo también. Miku y yo…
—¿Miku y tú?
Hace una pausa. Creo que Kaito ya sabe que estamos por decirle, aunque a veces actúe un poco tonto, es mucho más listo de lo que parece. Ahora soy yo quien aprieta la mano de Luka. Nos miramos y con una sonrisita de cómplices lo decimos al fin.
—Somos novias.
Y todo se queda callado. Kaito no dice nada, solo deja caer la caja junto con sus brazos, baja la mirada y permanece callado. ¡¿Qué significa esto?! ¡No entiendo que pasa con él! Luka tampoco esperaba esta reacción tan rara. Asustadas, nos acercamos a él y… ¿está llorando? Se arroja hacia nosotras y nos da un fuerte abrazo. Logro verle la cara, sí, está llorando pero mantiene una sonrisa.
—Luka-chan, Miku-chan, me alegro tanto por ustedes —ahora que recuerdo… Meiko nos dijo que Kaito también lloró cuando aceptó salir con él—. Admiro que tengan la valentía de seguir a sus corazones a pesar del difícil mundo laboral en el que están involucradas. ¡Pero el amor es lo más importante que podemos tener! —y de nuevo nos abraza con fuerza. Esto es mejor de lo que esperaba—. Y también agradezco que me lo dijeran, no saben los feliz que me siento por ustedes.
—Kaito… ¿no estas sorprendido? —pregunta Luka.
—Para nada —responde limpiándose los ojos—. Mei-chan ya me lo había dicho, pero fue muy lindo que ustedes mismas me lo confesaran.
Sin duda, Kaito es un chico muy lindo pero Meiko… es una mujer terrible.
