Capítulo 64: "Rueda de prensa"

Estaba acostado bocabajo sobre una cama aparentemente muy acogedora, sólo la mitad de su rostro era visible, pues la otra mitad descansaba contra la mullida almohada sobre la que tenía su cabeza. Su espalda desnuda se apreciaba con claridad, tentando a cualquiera de extender una mano para comprobar la suavidad que presumía tener esa aperlada piel.

La calidad de esa fotografía a blanco y negro era tal, que se podían apreciar con claridad los pequeños lunares y una que otra peca sobre esa sexy espalda. Pero lo que más resaltaba, a pesar de los colores de la foto, eran marcas oscuras a lo largo de su nuca y su cuello, dando a entender que el encuentro de esa noche había sido bastante satisfactorio, eso y su cabello sumamente revuelto lo delataban.

Otro factor que atraía la atención de cualquiera que mirara la foto, era la sábana blanca que sólo comenzaba a cubrir por debajo del inicio del trasero de Xiao Zhan. Y en su cintura se apreciaba un par de marcas de grandes manos, era apenas notable, pero ahí estaba.

Sin embargo, lo que hizo estallar a las redes fue ver que, en la esquina inferior de la foto, junto al cuerpo de Xiao Zhan salía un pie muy conocido por el fandom. Era el pie de Wang Yibo, quien se había parado en el colchón para tomar esa foto desde su altura.

Esta vez habían obtenido una fotografía del celular de Yibo, dándoles entender que tenían el poder sobre ellos, y que no importaba qué hicieran, ya tenían todos sus datos.

Los dos se habían despertado esa mañana recibiendo como primera noticia la filtración de nuevas fotografías, porque eso sí, no había sido sólo una.

Al entrar a internet vieron que ya eran tendencia a nivel mundial, pues no sólo en Weibo habían encabezado la lista de tendencias.

—Dame eso —Yibo le quitó el celular a su novio, pues no podía dejar de leer los comentarios que todo el mundo hacía respecto a sus fotografías. Había un gran porcentaje de comentarios hermosos, pero no importaba que fueran mayoría. Los negativos e insultantes lograban aplastar la dignidad de cualquiera—. Ya no entres a internet.

—Tenemos que ver qué otra información se filtrará.

—No. Nada lograremos con eso.

—Yibo… ¿Borraste las nudes que te mandé?

El aludido palideció.

—¡Wang Yibo! —se enojó—. ¡Te lo repetí una y otra vez! —estaba muy enojado, pues ni siquiera sabía de la existencia de esa foto a blanco y negro, y aunque era preciosa… no podía sentirse bien al respecto.

—No sale tu cara —recordó de inmediato.

—Pero sí mis manos.

—Oh…

Sabía que eso bastaba para que dedujeran que se trataba de Xiao Zhan. Y más aún si se trataba de sus manos sobre su miembro.

Hasta el momento sólo había dos fotos nuevas: la que estaba a blanco y negro, y otra en la que Xiao Zhan estaba en la cocina, dándole la espalda mientras hacía el desayuno. Pero lo alarmante de esta última era el hecho de que sólo portaba una camisa blanca de vestir que le llegaba por debajo del trasero, estaba muy despeinado y Nut estaba junto a él, esperando que algo cayera del sartén para comerlo.

Ocurrió lo mismo de la última filtración de fotos: sus managers los llamaron, pero ahora les pidieron que no dijeran nada al respecto en sus cuentas. La situación se estaba saliendo de control y sabían que se pondría peor, así que el área jurídica comenzó a actuar.

Les cancelaron sus actividades de ese día y les pidieron que se quedaran en casa, era lo mejor para todos.

Pero lo que nunca imaginaron fue que a partir de ese momento se liberarían fotos nuevas cada hora.

Wang Yibo y Xiao Zhan se estaban volviendo locos, no podían estar tranquilos al ver que estaban exponiendo sus vidas privadas de esa forma. Y a pesar de que sabía que no lograría nada con aquello, Yibo dedicó todo el día a estar tumbando las cuentas que los difamaban, le enseñó a su novio a hacerlo y entre los dos pusieron manos a la obra. Pero no importaba qué hicieran, las fotos se esparcían como plaga por todo internet.

Sus amigos más cercanos no tardaron en buscarlos para ver cómo estaban, pues se desconcertaron mucho al ver todo lo que estaba ocurriendo.

Pero las cosas terminaron por salirse de control cuando de pronto salió un video a la luz.

—Xiao Zhan… tú… ¿Tú publicaste esto? —giró la pantalla de su laptop para que mirara eso que le hizo sentir que el alma se le iba del cuerpo.

El mayor dejó caer sus brazos a los lados.

—No…

Habían hackeado su cuenta de Weibo, subiendo un fragmento de un video que jamás debió ver la luz del día.

Entonces sintió que el corazón se le aceleraba peligrosamente, el aire le faltaba, sus ojos ardían y su mandíbula estaba fuertemente apretada. Yibo no estaba en mejores condiciones.

—Basta, ¡basta de esto! —Yibo cerró ambas laptops y abrazó con fuerza a su amado, no sólo para reconfortarlo, sino para buscar consuelo en él también.

Se abrazaron y lloraron. Lloraron por la impotencia, el coraje y el miedo que los invadía abrumadoramente.

Y es que… había salido a la luz, el video de Xiao Zhan quitándose la ropa en la cabaña de Aspen, bailándole a Yibo. Ambos estaban en un severo estado de ebriedad. Eso jamás debió salir del celular de Wang Yibo.

A partir de ese momento todo ocurrió de manera tremendamente rápida.

Su agencia los llamó con urgencia, les pidieron que cerraran temporalmente sus cuentas en Weibo y que se alejaran de los medios. Ahí mismo organizaron una rueda de prensa de emergencia e hicieron que ambos dieran la cara, desmintiendo todo lo que estaba ocurriendo, explicando que alguien estaba tras ellos, difamándolos y hackeando todas sus cuentas.

—¿El señor Wang Yibo y usted tienen una relación amorosa? —preguntó uno de los reporteros ahí presentes.

Xiao Zhan y Wang Yibo estaban sentados detrás de una mesa, cada uno con su micrófono, acompañados por sus representantes junto a ellos.

A Xiao Zhan le costó trabajo responder esa pregunta, pero nadie se dio cuenta de ello. De hecho, mantenía una expresión serena y calmada a pesar del caos que cargaba en su interior.

—Eso es mentira —respondió tajantemente.

—Señor Wang Yibo. El material que se ha hecho público durante estos últimos días, ¿de dónde proviene?

—No tenemos idea de eso, pero quien sea que lo esté haciendo, deténgase ahora mismo —espetó con una seguridad abrumadora, con esos ojos pesados y su ceño ligeramente fruncido. Cualquiera pensaría que estaba enojado porque lo estaban difamando con el rumor de que era homosexual.

—Sólo les pedimos que no crean todo lo que ven en internet —continuó Xiao Zhan—. Decidimos hacer esta rueda de prensa antes de que el asunto se saliera más de control. Nuestras cuentas fueron hackeadas y ahora alguien está publicando mentiras bajo nuestros nombres —miró a Yibo y luego a los reporteros—. Ninguno de los dos nos sentimos cómodos con esto. Este nivel de difamación ha llegado demasiado lejos.

—Especialistas han revisado las fotos, incluso el video, y han reportado que no hay indicios de alteración digital en ellos, que son completamente reales —inquirió otro reportero.

Los aludidos apretaron los puños sobre sus rodillas, afortunadamente nadie podía verlo gracias al mantel de la mesa. Tampoco pudieron ver el momento en que Na Ying Jie tomaba uno de los puños de Xiao Zhan y lo apretaba con suavidad, dándole su apoyo.

—Como dijo mi compañero —respondió Wang Yibo con la tenacidad que lo caracterizaba —. No crean todo lo que ven o escuchan en internet. La gente hace lo que sea por dinero, incluso crear este tipo de escándalos. Además, ese video del que hablan muestra a una sola persona, está oscuro, hay mucho ruido y está muy mal grabado.

Tenía toda la razón.

—En dicho video se escuchan las voces de ambos llamándose por sus nombres. ¿Qué pueden decir al respecto?

—Cualquiera pudo haber grabado eso y decir nuestros nombres —respondió Xiao Zhan de inmediato, casi mordiéndose la lengua al saber que lo que decía era una vil mentira.

—Hay gente enferma en todas partes, quizás era la fantasía sexual de alguna pareja —se encogió de hombros—. ¿No han dado un vistazo a los grupos "Yizhan" que hay en Weibo? —inquirió Yibo con un tono sarcástico. Eso hizo reír a todos los reporteros, quienes asintieron dándole la razón.

Xiao Zhan y el resto del equipo estaban sorprendidos por su forma de manejar el asunto. En cuestión de segundos había logrado inclinar la báscula a su favor.

—¿Ustedes pertenecen a alguno de esos grupos? —cuestionó una reportera.

Los aludidos se miraron mutuamente antes de asentir.

—Por eso podemos decir con seguridad que sólo se trata de otra creación de los fans —continuó Xiao Zhan con astucia—. La tecnología ha llegado a tanto que pueden incluso usar nuestras voces.

Sonó bastante convincente.

Otro reportero iba a hacer una pregunta más, pero fue interrumpido por murmullos y expresiones de asombro. Muchas voces murmurando comenzaron a hacer eco en la sala, todos parecían estar viendo algo en sus teléfonos, algo que los hacía soltar exclamaciones de sorpresa.

Xiao Zhan, Wang Yibo, sus representantes y su respectivo equipo miraban a todos sin entender, hasta que de pronto escucharon gemidos y gritos viniendo de un celular.

"¡No pares! ¡Más rápido! ¡Ahí! Ah… no, no seas tan violento. Ten piedad".

Ninguno reconoció la voz, pero Wang Yibo casi se desmayó ahí mismo al reconocer sus propios gritos. Xiao Zhan tenía sus ojos muy abiertos, el color había escapado de su piel. Sus reacciones fueron inevitables, y muchos reporteros lograron notar ese ligero cambio en sus rostros.

—¿Pueden apagar eso? —pidió Wen Pei con enojo—. Más respeto, por favor. Estamos en medio de una rueda de prensa.

Entonces en ese momento los reporteros ignoraron el orden de los turnos para hacer preguntas y todos comenzaron a cuestionarlos sin cesar, abalanzándose cada vez más hacia la mesa en la que estaban. En cuestión de segundo se formó un gran caos en la sala. Seguridad tuvo que intervenir y así la rueda de prensa llegó a su fin.

Mao no tardó en llegar hacia ellos para escoltarlos hacia un lugar seguro, dejando atrás ese tumulto de gente exaltada que buscaba respuestas.

Lo que sucedió fue que habían subido otra parte del video pornográfico, estando en plena conferencia. Los reporteros no tuvieron piedad al reproducirlo ahí mismo.

La situación se estaba yendo al caño, justo cuando parecía que estaban recuperando el control y la credibilidad de la gente.

Los cinco se encerraron en una sala aislada del resto, lejos del escándalo. Los involucrados seguían en shock, lo demostraban sus expresiones pálidas.

—Chicos… —comenzó Na Ying Jie, pero ninguno de los dos reaccionó.

—Tenemos que… —Wen Pei fue interrumpido por Xiao Zhan.

—¿Pueden dejarnos a solas un momento? —preguntó, sin atreverse a mirarlos a los ojos, Yibo estaba igual, con sus ojos clavados en el piso.

Ambos representantes y el guardaespaldas salieron de ahí, dándoles la privacidad que necesitaban, asumiendo que aquel video era completamente verídico.

Al quedarse a solas, ninguno habló, ni siquiera se miraron. Se quedaron en ese estado de shock por largos minutos, hasta que al fin se animaron a hablar.

—¿Qué vamos a hacer? —susurró Wang Yibo, ahora ni siquiera él tenía idea de qué hacer.

—Huir a otro país y no volver a dar la cara en público.

Yibo asintió, se sentía igual.

La vergüenza que atravesaban era tal que ni siquiera entre ellos podían verse a los ojos. Una cosa era que expusieran su relación con fotografías comprometedoras, pero otra muy diferente era que exhibieran ese video tan íntimo de uno de sus encuentros más ridículos e intensos. Habían estado tan ebrios que ni a estas alturas recordaban todo lo que había ocurrido, y lo que sabían era sólo gracias a ese video que más bien parecía sólo un audio debido a las malas condiciones en que se grabó.

Querían creer que sólo era una pesadilla de la cual despertarían pronto, pero no fue así. Estaban en medio de esa sala, cada uno en una silla sin interactuar entre ellos, sumidos en sus pensamientos y en su vergüenza.

Xiao Zhan intentaba mantenerse fuerte, pero cada vez le costaba más trabajo. Apoyó los codos sobre las rodillas y apoyó la cabeza contra sus manos, mirando perdidamente hacia el piso. Una incipiente migraña comenzaba a palpitar en su cráneo.

¿En verdad estaba sucediendo todo eso?

Yibo estaba en la misma situación, pero su palidez era cada vez más preocupante.

—Yibo —murmuró Xiao Zhan, alzando la mirada y viendo a su amado sudar frío—. Hey —inmediatamente fue hacia él y puso una mano en su rostro, estaba helado.

Se asustó.

—Estoy bien —murmuró Yibo cuando sintió que Xiao Zhan lo levantaba de la silla y prácticamente lo arrastraba a uno de los sofás que había en esa sala privada. Ahí lo recostó y se aseguró de subir sus pies sobre el descansabrazos para que sus piernas quedaran a un nivel más alto que su pecho. Muy pronto el color volvió al rostro de Yibo, y su estado mejoró.

—Gracias —suspiró, ni si quiera él sabía que necesitaba recostarse. Aún estaba dentro del shock que le causó escuchar sus gemidos en una sala llena de reporteros. Y no sólo eso, el hecho de saber que miles de millones de personas estaban ahora mismo reproduciendo ese video… le ponía la piel de gallina y su corazón comenzaba a latir con un ritmo anormal.

Xiao Zhan dejó caer su trasero sobre el suelo junto al sofá, así tuvo el rostro de Yibo cerca de él.

Ninguno dijo nada. Yibo rodeó el cuello de su novio con un brazo y lo atrajo a él. Xiao Zhan recargó su frente contra el costado del pecho de Yibo y suspiró.

Querían llorar, pero estaban tan sorprendidos que ni siquiera el llanto les salía.

¿Qué sucedería de ahora en adelante?

Tenían miedo.

Sus celulares comenzaron a sonar con insistencia. Eran docenas de mensajes en WeChat. Todos sus amigos y conocidos los estaban buscando porque ya habían visto el video.

Los padres de Zhan Zhan estaban entre esos mensajes. Ya habían llamado a su hijo desde que vieron la filtración de las primeras fotos, y ambos habían sido muy sinceros con ellos, diciéndoles lo que estaba pasando, así que ahora que salieron esos videos… no tenían forma de decirles que eran falsos, no les creerían.

Ambos se morían de vergüenza, pero en especial Yibo. No le importaba que sus amigos o todo el mundo escuchara sus gemidos, no. Le importaba que sus suegros o incluso sus padres lo hicieran. Quería que la tierra se lo tragara, no podía con su vergüenza.

Entonces recordó: ¡SUS PADRES! Tenía llamadas perdidas de su papá, y mensajes de su mamá sin leer.

—Mis papás me están llamando —dijo Xiao Zhan de pronto, mirando su teléfono.

Yibo se tensó considerablemente.

—No podré verlos de nuevo a la cara.

Xiao Zhan lo entendió, él se sentía igual. No sabía siquiera si contestar o no. Terminó haciéndolo al pensar en lo muy preocupados que estarían.

—¡Xiao Zhan!

—Hola, papá…

Yibo sólo veía la cara de seriedad que su novio tenía.

—Los videos que salieron hoy desde la cuenta de Weibo de Yibo, esos… ¿Son reales? ¿O son un invento de alguien?

—Son reales —le había costado mucho trabajo aceptar la verdad ante su padre.

—Dios… y la rueda de prensa que estaban dando hasta hace unos momentos… ¿Qué sucedió?

—Todo se salió de control. No sabemos qué ocurrirá, pero estaremos bien. No se preocupen por favor.

El señor soltó un pesado suspiro. Sabía que su hijo no estaba bien, lo notaba en su voz.

—¿Cómo están tú y Yibo?

A Xiao Zhan se le hizo un nudo en la garganta, pero supo disimularlo muy bien.

—Sobrellevándolo.

—¿Volverán a hablar con la prensa?

—No estoy seguro.

—De ser así, recuerda, hijo: mantén tu mente serena, lo que necesitas es templanza. Ten paciencia hacia los demás aunque estén levantando falsos hacia ustedes. Si te enojas… —fue interrumpido.

—Si me enojo, pierdo —sonrió de lado. Era una frase que siempre le decía a él debido a que desde pequeño solía enojarse con facilidad, al igual que su madre.

—Sé que no han de estar muy bien después de todo esto, pero dile a Yibo que también le mandamos nuestro apoyo. Estamos aquí para ustedes. Y si necesitan un lugar al cual "huir", vengan a casa, los dos.

—Gracias, papá —suspiró—. No me importa mucho lo que piensen los demás sobre lo que escucharon, pero mamá y tú…

Su padre soltó un largo y pesado suspiro.

—Si eso es una preocupación para ustedes, olvídenlo.

No le iba a decir lo mucho que les sorprendió e incomodó escuchar eso, más ahora que sabían que era real.

—Pero ustedes no lo olvidarán —Xiao Zhan tenía razón.

—Olvidémoslo.

—Estoy de acuerdo. Papá, tengo que colgar —dijo al ver que sus managers, Mao y la CEO entraban a la sala. Éstos se preocuparon al ver a Yibo recostado en el sillón y con esa mala pinta.

—¿Qué sucedió? —se acercó Wen Pei de inmediato—. ¿Tomaste tus medicamentos esta mañana?

—Lo hice. Estoy bien —aseguró, tomando asiento de forma correcta sobre el mueble.

—La impresión del momento no le hizo bien —añadió Xiao Zhan—. ¿Ocurrió algo más? —preguntó al verlos a todos ahí.

—Venía a preguntarles si podían salir de nuevo —respondió la CEO.

Los rostros de los dos involucrados se tornaron taciturnos.

—Pero ya me han dado su respuesta con esas caras —prosiguió.

—No, yo iré. Aclararé este asunto, desmentiré todo.

—Zhan Zhan… yo también iré.

—No. Tú te quedas aquí.

—¿Estás seguro de ir? —inquirió directora de la agencia.

—Sí. No podemos dejar las cosas así.

—Bien —suspiró—. Hicimos que se calmaran, podrás hablar con tranquilidad.

Xiao Zhan asintió con tranquilidad a pesar de que su pulso estaba por los cielos, sin embargo, su rostro mostraba una templanza de envidia.

—No —Yibo se aferró a la muñeca de su novio antes de que se alejara. Intentó levantarse, pero se mareó un poco.

—No, tú no irás a ningún lado —Xiao Zhan lo regresó al sillón.

—¡No puedes ir tú solo allá!

—Yo estaré con él —dijo la CEO—. No dejaré que las cosas se vuelvan a salir de control —aseguró y luego se le quedó mirando—. Necesitas que te lleven al médico —no era una pregunta.

—No, estoy bien. Sólo… sólo es la impresión del momento —aseguró.

La CEO miró a Xiao Zhan en busca de apoyo, pero éste miró a su novio y asintió.

—Él está bien —aseguró, sabía que se encontraba bien, había tomado sus medicamentos en la mañana y esto sólo era resultado del estrés del momento, lo reconocía al ver el rostro de su amado.

—Bien —la CEO asintió—. Pero si te vuelves a sentir mal, te llevaremos a urgencias.

—¿Para hacer este escándalo más grande? No —se incorporó—. Voy con ustedes.

—Eres necio —espetó Xiao Zhan—. Entiendo que estés bien, pero no te voy arriesgar. Devuelve tu trasero a ese sillón ahora mismo —apuntó dicho mueble.

Todos se quedaron asombrados al ver que Yibo obedeció al instante, y cómo no, Xiao Zhan ni siquiera tenía que alzar la voz para volverse tan convincente (o intimidante).

Enseguida la CEO se llevó a Xiao Zhan con ella y se encerraron en una sala durante unos minutos para ponerse de acuerdo sobre qué decir y cómo.

Así, cuando se presentaron de nuevo ante las cámaras, excusaron a Yibo diciendo que tenía un compromiso y por eso se fue. A la prensa le costó creer aquello, pero dejaron de lado el asunto y volvieron a hacer preguntas incómodas a Xiao Zhan.

—¿El video que acaban de subir es de ustedes dos?

—No lo es.

—¿No son esas sus voces?

—Algún genio en programas de edición debió lograr que esas voces se escucharan como las nuestras.

—Desde comienzos del año se les ha visto cada vez más unidos, ¿Yibo y tú son muy cercanos?

—Esto parece un juicio —interrumpió la CEO—. Hagan preguntas serias o daremos por terminada la reunión.

Xiao Zhan agradeció aquello.

—¿Por qué hay nuevo material sobre ustedes tan de repente? Internet está lleno de eso desde ayer.

Xiao Zhan soltó una risa sarcástica.

—Yo también quisiera saberlo. Yibo y yo sabemos lo mismo que ustedes, y si realizamos esta rueda de prensa es para dar la cara ante ustedes y avisarles de antemano que no somos nosotros los de esas fotos y videos, nuestras cuentas en las redes sociales fueron hackeadas por alguien y ya no tenemos control sobre ellas. Así que, por favor, les pido que no crean todo lo que ven en internet, enfóquense en seguir con sus vidas, y en ser mejores personas no compartiendo contenido que pueda difamar o afectar a los demás. —pidió con serenidad.

Todos parecieron estar de acuerdo, en especial al verlo tan tranquilo. Se quedaron en silencio unos segundos antes de que alguien se animara a hacer una pregunta más.

—¿Quién crees que esté haciendo esto y por qué?

—Repito: yo también quisiera saberlo. Y aprovecho este momento para mandarle un mensaje a esa o esas personas detrás de todo —miró fijamente a una de las cámaras y sonrió con fría diplomacia—. A partir de hoy habrá consecuencias jurídicas para aquellos que compartan y divulguen ese material. Y para las personas encargadas de hacer el material y esparcirlo de primera mano —sonrió más—. Obtendrán un castigo conforme el peso de la ley. Se están respaldando detrás de la pantalla de su computador, refugiados, pensando que no obtendrán consecuencias porque no sabemos quiénes son, pero pronto lo sabremos, sólo es cuestión de tiempo. Todos dejamos un rastro en internet, no importa el servidor que usen o si navegan en modo incógnito, lo sabremos todo.

El silencio reinó en la sala.

La CEO junto a él sonrió con satisfacción. Amaba ese lado de Xiao Zhan, sabía que podía ser tierno, adorable y profesional también; pero con todo este asunto se había dado cuenta de que era capaz de lo que fuera con tal de proteger lo que más amaba.

—Todo lo que él acaba de decir —ella lo apuntó—. Es completamente cierto, esta misma tarde nos reuniremos con los abogados para levantar una demanda en contra de los culpables de comenzar con este escándalo. Ya encontramos las cuentas y el número de usuario de los responsables, sólo es cuestión de encontrar sus direcciones IP.

Eso último era mentira, pero no estaba de más decirlo y asustar a aquellos culpables que seguramente los veían en vivo ahora mismo.

—En conclusión —prosiguió Xiao Zhan—. Piensen dos veces las cosas antes de compartir algo en sus redes, pregúntense: ¿Esto dañará la imagen de alguien? ¿Heriré los sentimientos de alguna persona? Y si la respuesta es sí, no lo compartan. Nosotros también somos seres humanos, tenemos vidas propias y no es grato tener este tipo de problemas.

—¿Te causó problemas con tu novia? —inquirió de inmediato una reportera.

Xiao Zhan abrió mucho los ojos, lo habían tomado con la guardia baja.

—¿Wang Yibo y tú en realidad se llevan mal? ¿Su amistad fue una farsa para elevar ventas?

—La rueda de prensa terminó —comunicó la CEO, apartando los micrófonos y poniéndose de pie, haciéndole una señal a Xiao Zhan para que hiciera lo mismo. El pobre estaba sorprendido aún por las tontas preguntas que recién le hicieron. Eran tan estúpidas que se les quedó mirando feo hasta que se levantó y se fue.

Lo lamento, papá, terminé perdiendo —pensó, pues se sentía muy molesto.

Yibo vio todo desde su celular. Estaba molesto, indignado, se sentía por completo impotente.

—Lo hizo muy bien —le dijo Wen Pei, pues él miraba todo junto con Yibo—. Fue lo mejor que pudo decir.

—Aunque al final se notó claramente su molestia —agregó Na Ying Jie.

—Es comprensible, yo estaría peor —el pobre de Mao estaba igual de afectado que sus dos protegidos.

Sin embargo, las cosas parecían haberse calmado un poco. Los medios se dieron por bien servidos con esa rueda de prensa y tuvieron de qué hablar por largo rato.

Wang Yibo y Xiao Zhan fueron llevados a su hogar, donde se quedaron encerrados por el resto del día, no querían siquiera salir.

A pesar de que los medios se habían calmado un poco, las fans se encargaron de analizar cada foto expuesta, también los videos, llegando a la conclusión de que eran nada más y nada menos que totalmente verídicos. No se tardaron en compartir sus conclusiones con el mundo; echando, sin querer, más leña al fuego.

En el transcurso del día fueron viendo cómo sus cuentas eran utilizadas para compartir más fotos de ambos. A pesar de que querían dejar de estar al pendiente de todo eso, no podían, pasaron la tarde entera pegados a sus teléfonos, leyendo los comentarios en internet respecto a sus fotos, viendo cómo habían perdido el control incluso de sus cuentas, pues no importaba cuántas veces las cerraran, las volvían a abrir.

Mientras tanto, los abogados de la agencia ya habían entrado en acción, cumpliendo lo que Xiao Zhan dijo en la rueda de prensa. Las investigaciones habían dado inicio, sólo era cuestión de esperar.

Las fotografías que fueron expuestas durante ese día ya no eran comprometedoras, sino de su día a día como pareja. Nada delicado, pero sí era suficiente material para mantenerlos en el puesto número uno en la lista de tendencias.

Sus corazones se llenaban de tristeza al ver que las fotos hermosas que se habían tomado mutuamente eran usadas con el terrible fin de difamarlos.

Lo que más los inquietaba era que sus seres cercanos sabían que todo eso era verdad.

Con el peso de la situación sobre sus hombros, Xiao Zhan y Wang Yibo estaban en su departamento, tumbados cada uno en un sillón, mirando sus celulares sin parar. El silencio reinaba su hogar. Necesitaban que alguien llegara y les arrebatara esos teléfonos, nada ganaban al estar mirando cómo la gente reaccionaba a sus fotos privadas.

Pero en esta ocasión fue Xiao Zhan el primero en dejar su teléfono de lado, miró el techo por largo rato hasta que observó a su prometido, estaba igual de angustiado que él, incluso se mordía las uñas.

Se puso de pie y fue hacia él.

—Amor, basta —le quitó el celular—. No podemos seguir así, esto se está apoderando de nosotros.

El menor lo miró con angustia, sus nervio estaban de punta. Los ojos se le llenaron de lágrimas de repente. Había intentado ser fuerte, pero la situación lo estaba venciendo, y es que su mayor miedo era lo que podía pasar a raíz de esto.

Xiao Zhan de inmediato se sentó junto a él, Yibo se incorporó hasta quedar sentado y lo abrazó, buscando su consuelo.

—Todo va a estar bien —lo apretó contra su pecho—. Esto va a pasar pronto —dijo, sin creer del todo en sus propias palabras, aunque así lo deseaba fervientemente.

—Zhan Zhan, tengo miedo —admitió por primera vez.

El mayor lo abrazó más fuerte y besó su cabeza.

—Yo también, pero sé que podemos enfrentarlo. Estamos juntos en esto.

Wang Yibo suspiró pesadamente.

—Ya sé, te cocinaré algo rico para cenar —se separó de Yibo y le revolvió el cabello.

Sorpresivamente el menor soltó una pequeña risa.

—Tú siempre quieres cocinar.

—Y tú siempre te comes lo que preparo —le pellizcó la nariz—. Ven, ayúdame a hacer algo rico de cenar —lo jaló del brazo.

Yibo se dejó arrastrar hasta la cocina y vio que su amado ponía algo de música alegre para mejorar esa atmósfera tan lúgubre. En verdad se estaba esforzando.

Comenzaron a cocinar, olvidándose de sus problemas por unos minutos, entre caricias espontáneas, empujones y risas traviesas.

Estaban terminando de cocinar cuando Xiao Zhan recibió una llamada.

Era de parte de la CEO.

—Descubrimos al culpable —dijo ella después de que Xiao Zhan la pusiera en altavoz.

—¿Quién es? —preguntó Yibo, ansioso.

—Sé que es tarde, pero ¿podrían reunirse con nosotros en la agencia? Será mejor que hablemos esto en persona.

—Sí, sí. Iremos ahora mismo —Xiao Zhan se quitó el delantal inmediatamente y miró a Yibo, quien asintió a su muda pregunta.

—No vengan solos, Mao ya va por ustedes. Esperen por él.

Siguieron las indicaciones. Dejaron la cena enfriándose en la estufa, el hambre se les había escapado y la ansiedad se volvió a apoderar de ellos.

En menos de diez minutos, Mao ya estaba esperándolos afuera del departamento, venía con Wen Pei.

—¿Saben de quién se trata? —preguntó Yibo de inmediato.

—No tenemos idea, no nos han querido decir.

Preocupados, se apresuraron a llegar a la agencia.

Durante el camino, Wen Pei y Mao iban hablando de las posibilidades, mientras tanto, los dos involucrados iban en el asiento trasero en completo silencio.

Se sentían agradecidos por tener un respaldo tan grande y confiable como el de sus agentes y el de Mao, quien, más que un guardaespaldas, era un verdadero amigo, casi hermano para ambos.

—Debe tratarse de una agencia de entretenimiento que quiere sabotearlos. Ya saben, competencia.

—No lo creo, Mao, tengo la sospecha de que puede ser un grupo de antifans.

—¿Crees que se atrevan a llegar tan lejos? Yo no.

Iban enfrascados en su debate, mientras Wang Yibo y Xiao Zhan iban en silencio, mirando por las ventanas de sus respectivos asientos, hasta que Zhan Zhan miró a su novio y sin decir nada deslizó su mano por el asiento hasta tomar la de él, quien lo miró y sintió alivio al toparse con su expresión tranquila.

"Te amo" le dijo Xiao Zhan sólo moviendo sus labios. Una inesperada y preciosa sonrisa apareció en los labios de su prometido, quien le respondió "Yo también te amo" de la misma forma.

Y entonces ahí ambos estuvieron seguros de una cosa: todo estaría bien, pasara lo que pasara, todo estaría bien mientras permanecieran juntos.

Continuará…

¡Hola, personitas!

Más problemas se acercan, decisiones importantes se tomarán y éstas producirán un cambio drástico en sus vidas.

Próximo episodio: Se revelará al culpable.

21/09/2020

6:30 p.m.