Capítulo 65: "La raíz de los problemas"

Podrían decir que ya se lo esperaban, pero no era así. Nadie imaginó que ellos serían la causa principal de todos los problemas que Xiao Zhan había atravesado desde el principio, mucho menos que serían los responsables de lo que ahora les ocurría a los dos.

Todo comenzó con la protesta que hicieron las fans de Wang Yibo y Xiao Zhan. La protesta en la que hicieron pancartas y se plantaron afuera de los hogares de los padres de ellos para exigirles que les permitieran se pareja. La agencia de Yibo actuó de inmediato e hizo lo posible al respecto, pero la de Xiao Zhan simplemente ignoró lo ocurrido.

En ese entonces no había más que una fuerte amistad entre ellos, pero ésta estuvo en riesgo debido a esos acontecimientos que, en vez de ayudar, perjudicaron terriblemente su relación, pues ya no podían aparecer juntos en público o la gente comenzaba a especular. Ahí inició todo, a partir de ese momento el gobierno chino comenzó a observarlos de cerca, en especial al notar el revuelo que causaban y la influencia que tenían en la población joven del país.

Sin embargo, dejaron de ser vigilados al comprobar que no eran más que sólo amigos. Hicieron el caso a un lado y no les dieron más importancia.

Pero fue entonces que la agencia a la que pertenecía Xiao Zhan comenzó a explotarlo laboralmente, exigiéndole mucho a cambio de nada. Las cosas estaban tranquilas para la agencia, hasta que su mina de oro se les rebeló, respaldado por la mejor abogada que tenía YUEHUA, la agencia a la que pertenecía su gran amigo Wang Yibo.

Logró anular su contrato, y por si fuera poco, su abogada consiguió que la agencia se encargara de indemnizar los daños que le habían causado, obligándolos a hacerse responsables de sus actos.

Todo eso no trajo más que rencor por parte de ellos.

Pero la gota que derramó el vaso fue ver que Xiao Zhan era reclutado por esa misma agencia, quienes ahora se llevaban todas las ganancias por tener a las dos figuras públicas con mayor influencia del momento.

A raíz de eso decidieron no quedarse con los brazos cruzados, tomaron cartas en el asunto y desde las sombras comenzaron a mover los hilos, lenta y disimuladamente. Lo mantuvieron bajo estricta observación durante mucho tiempo. Trataban de encontrar algún error en él, o verlo teniendo algún desliz; lo que fuera que les sirviera como material para desprestigiarlo y arruinar su carrera.

Para su mala fortuna, no encontraron nada que pudiera ayudarles a sabotearlo, hasta que notaron cierta irregularidad: Wang Yibo no se le separaba en ningún momento, incluso notaron que compartían auto y de pronto parecía que vivían en el mismo vecindario. Tan sospechoso fue, que los siguieron innumerables veces, pero no pudieron ir más allá de la caseta de seguridad que estaba en la entrada del vecindario.

Intentaron recopilar más información, o encontrarlos a solas para poder confirmar las sospechas que tenían de que esos dos eran algo más que amigos, pero les fue imposible. Wang Yibo y Xiao Zhan siempre estaban rodeados de sus amigos y seres cercanos, y frente a ellos parecían dos simples amigos más.

Al no encontrar material por ese medio, desistieron y comenzaron a atacar de otra forma: arruinando sus proyectos y atentando contra su salud. Pero a final de cuentas no funcionó del todo, además, Wang Yibo estaba pegado a él como sombra, cuidándolo en todo momento. Eso sólo logró que a la antigua agencia de Xiao Zhan no le importara afectarlo a él también.

Pero fue entonces que tuvieron la idea de acceder a sus teléfonos. Jamás imaginaron que se encontrarían con tal contenido. Fue tanto su asombro que tardaron un poco en asimilarlo y formular un plan para hacer uso de esa valiosa información. Habían accedido a sus fotos, mensajes, cuentas de redes sociales, incluso sus cuentas bancarias. Pero poco les importaba robarles su dinero, además que contaban con mucha seguridad para ello, así que sólo se enfocaron en utilizar esa información de la mejor forma posible. Fue así como decidieron torturar a Xiao Zhan vendiendo la información a internautas que se encargaron de soltar el material poco a poco, de forma lenta para que la tortura se prolongara todo lo posible. Lo hicieron desde miles de cuentas a la vez para lograr tendencias en tiempo récord.

Desafortunadamente Wang Yibo salió perdiendo, no querían afectarlo a él también, pero al ver que era una persona muy importante para Xiao Zhan, no dudaron en atacarlo.

Y no sólo hicieron uso de su información, sino del fandom de ellos, tanto como pareja como individualmente. Sabían que al soltar tremenda bomba harían que comenzaran las riñas entre fandoms, echando más leña al fuego hasta hacer arder Troya.

En pocas palabras: la agencia tenía la chispa, y los fandoms la pólvora.

Cuando les dieron toda esta información a Xiao Zhan, Wang Yibo a Mao y a los agentes, ninguno podía hablar debido a la impresión. Los abogados y los investigadores los habían convocado a esa reunión de emergencia al descubrir la verdad, sin importar que fueran ya altas horas de la noche, pues tenían que contraatacar lo antes posible.

Pero los dos involucrados seguían en shock. Wang Yibo tenía mucho coraje, mientras que Xiao Zhan comenzaba a hundirse en un abismo de desesperación, odio y culpa, mucha culpa.

—Con las pruebas que tenemos será suficiente para inculparlos y llevarlos directamente a prisión sin necesidad de un juicio —explicó uno de los abogados.

—Sin embargo… —añadió la abogada que Xiao Zhan conocía tan bien—…ellos ya iniciaron un fuego que será muy difícil de apagar. Desde el momento en que hicieron pública esa información dejó de estar en sus manos el control, ni siquiera nosotros podríamos hacer mucho al respecto más que dedicarnos a levantar amenazas en internet con cargos hacia todo aquel que se una a compartir dicho contenido.

—Así que… no queda más que negar todo y esperar a que pase el tiempo y se olviden de esto —inquirió Yibo.

Xiao Zhan lo miró en silencio, con la cabeza gacha y los hombros caídos. Estaba seguro de que su Bo Di sabía lo que todo eso significaba, pues tenía más experiencia en estos asuntos, pero sabía también que no quería ver la realidad.

—No basta sólo con eso, lamentablemente —respondió el abogado—. Sí, ellos irán a la cárcel por diferentes cargos, pero el daño ya está hecho y no se puede borrar.

—Es un hecho que el gobierno ha puesto un ojo sobre ustedes luego de tal escándalo. Las cosas no estarán fáciles por un tiempo. Esto… esto es un asunto muy serio y si quieren salir ilesos… tendrán que hacer ciertos sacrificios —añadió la abogada, mirándolos con tristeza a ambos.

—¿Qué significa eso? —preguntó Yibo, mordaz.

—Antes que nada, dejen de vivir juntos —dijo Wen Pei, tomando la palabra por primera vez. Había entendido todo, y sabía que sería difícil para sus amigos, todo lo que había advertido Mao estaba pasando.

Los abogados y la CEO asintieron en mudo acuerdo. Wang Yibo frunció el ceño mientras que Xiao Zhan sólo bajaba más la mirada, apretando los puños sobre sus rodillas.

—Será sólo por un tiempo, hasta que dejen de tenerlos vigilados. No sería bueno que el gobierno supiera más, o que tuviera más hechos con los cuales constatar las imágenes y videos filtrados.

—Chicos —comenzó a hablar la CEO, con un tono sumamente serio—. Nosotros no podemos decidir sobre sus vidas privadas, no podemos obligarlos a nada y quiero que sepan que tienen su trabajo seguro en esta agencia sin importar lo que ocurra.

Los ojos de los aludidos se iluminaron un poco al escuchar aquello.

—Pero deben saber que eso que les dice Wen Pei es lo mejor que pueden hacer por ahora. Será un sacrificio, pero es necesario si no quieren correr riesgos.

Entonces Xiao Zhan y Wang Yibo entendieron a qué se refería con esos riesgos. Recordaron las palabras del señor Wang y no pudieron más que sentirse unos irresponsables muy estúpidos.

—Esperamos que esto pase y quede sólo como un mal recuerdo, pero para ello es necesario que pongan de su parte.

Ambos asintieron con la cabeza.

—Bien. Entonces vayan a casa y descansen. Tomen esto como una victoria y piensen que muy pronto obtendrán otra al lograr que todo esto quede en el olvido.

Fue así como ambos regresaron a casa con sentimientos muy agridulces. Para empezar, estaban llenos de vergüenza por haber visto expuestas muchas de sus más secretas intimidades, y para rematar, estaban sufriendo al pensar en los sacrificios que tenían que hacer, tanto así que el hecho de que habían descubierto a los culpables no les alegraba como se supone que debería.

A partir de ese momento sus vidas darían un giro drástico e inesperado. Fue cuestión de un par de días para que su relación se viese afectada de tal forma.

Al llegar a casa, ninguno se detuvo en la cocina para llenar sus estómagos vacíos, no tenían ánimos de ello.

—Tomaré un baño —dijo simplemente Xiao Zhan, subiendo las escaleras sin mirar atrás. Necesitaba refugiarse en la calidez del agua, despejando su mente de todo el caos que atravesaba.

Yibo lo miró subir en silencio, preocupado. Los dos se encontraban igual.

Xiao Zhan se tomó su tiempo en la ducha, estuvo bajo el chorro de agua hasta que ésta salió fría en vez de caliente. Su plan inicial había sido tomar un baño en la tina, pero su mente dispersa no dio para más, apenas había abierto la llave, se quedó con la frente pegada al frío mármol, con la cascada de agua caliente cayendo a su cabeza y deslizándose por todo su cuerpo.

Se sentía miserablemente culpable, no podía dejar de pensar en el hecho de que Wang Yibo había salido perjudicado sólo por él, de no ser por eso, no estaría pasando por tales circunstancias.

Se odiaba por ello.

Entonces recordó todas las advertencias que habían recibido. Él pensaba que había sido cuidadoso, pero ahora se daba cuenta de que les faltó ser mucho más prevenidos.

—Que idiota, que idiota —se repetía una y otra vez mientras golpeaba muy suavemente su frente contra la pared.

Sabía que no había marcha atrás, y eso sólo lo hacía sentirse más miserable.

Salió de sus pensamientos cuando escuchó la suave voz de su novio al otro lado de la puerta.

—Zhan Zhan, ¿estás bien? ¿Puedo pasar?

—Sí, sí. Puedes pasar —cerró la llave del agua—. ¿Te vas a duchar? Lo siento, creo que me terminé el agua caliente.

—No, sólo me preguntaba por qué tardabas tanto —tomó la toalla que colgaba en la pared y abrió el cancel de la regadera.

Xiao Zhan extendió la mano para tomarla, pero Yibo no se la dio, sino que lo rodeó cariñosamente con ella desde los hombros y le dio suaves palmaditas en el cuerpo sobre la toalla, muy parecido al gesto que tiene una madre hacia su hijo pequeño.

—Estás helado —lo rodeó con sus brazos y lo cubrió todo lo posible con su cuerpo—. ¿Desde hace cuánto se acabó el agua caliente?

El mayor sólo soltó una risa seca entre dientes y se dejó abrazar, recargando su cabeza contra la de Yibo. De pronto sus problemas perdieron importancia al estar en su lugar favorito.

—¿Quieres que te vista? —preguntó Yibo en tono de broma.

Xiao Zhan se separó del abrazo y lo miró con cariño.

—Gracias —dijo simplemente antes de quitarse la toalla de los hombros para ponerla sólo alrededor de sus caderas.

—¿Eso es un sí?

Xiao Zhan rio.

—No.

—Entonces, ¿puedo desvestirte?

—Yibo… —estaba parcialmente seguro de que era broma, pero de todas formas quería asegurarse y hacerle notar que en verdad no tenía ganas de eso.

—Lo sé, lo sé. Sólo bromeó —suspiró y sonrió de lado—. Aunque suene extraño… yo tampoco tengo ganas.

Él también estaba muy angustiado, pero ponía todo de sí para tratar de estar bien, por él mismo y por su novio.

—¿Quieres ir a dormir? —inquirió Yibo, acariciando el cabello revuelto y mojado de Xiao Zhan.

—Sí —le dio un corto beso en los labios.

Yibo trataba de animarlo y consolarlo, pero sabía que no funcionaba del todo, pues seguía disperso. Muy a duras penas había logrado sacarle una mínima sonrisa.

Y cuando vio que tomaba el celular, se apresuró a decirle:

—Déjalo, no han subido nada más sobre nosotros.

—¿En serio? —lo miró, con un atisbo de alivio en su expresión.

Yibo asintió, mordiéndose la lengua por la mentira que le decía. Aunque era una mentiras medias, pues ni si quiera él sabía si era verdad o no, no se había animado a echar un vistazo desde que volvieron a casa.

—Olvídate de eso y ven —le quitó el teléfono y lo arrastró a la cama luego de que se pusiera la ropa interior.

Terminó abrazando a Xiao Zhan muy fuerte contra su cuerpo. Fue ahí cuando de pronto el mayor se echó a llorar con ganas, sacando todo ese llanto lleno de frustración e impotencia que no había logrado sacar.

Wang Yibo no tardó en verse contagiado, llorando de igual forma. Los dos sollozaban, abrazados hasta que se quedaron profundamente dormidos, como dos niños luego de llorar al ser castigados injustamente.

A la mañana siguiente se despertaron con los ojos sumamente hinchados, tanto que apenas podían abrirlos. Llamaron a sus agentes y les pidieron que cancelaran todos sus compromisos de ese día, necesitaban estar en casa. Ellos lo entendieron de inmediato y cancelaron sus agendas.

—¿Me compartes un poco? —llegó por detrás y lo abrazó por la cintura como tenía por costumbre, apoyando el mentón sobre su hombro y mirando cómo preparaba el café.

—¿Lo quieres con leche y azúcar?

—Negro.

Sirvió una taza para Yibo y otra para él. Se sentaron en la sala a beberlo, cada uno en un sillón, con Nut sobre el regazo de Yibo.

Estaban en completo silencio, el departamento no había estado tan tranquilo en mucho tiempo, pues siempre había ruido. Ya sea por Xiao Zhan cantando, Yibo bailando y tumbando algún adorno o jarrón, o incluso Nut haciendo escándalo con sus juguetes. Pero no ahora. Los tres estaban en completa quietud. Ni siquiera miraban ya sus teléfonos. No querían ver lo que la gente decía y tampoco los mensajes de apoyo que sus amigos y familia les mandaban. Los amaban, sí, pero no soportaban la vergüenza, así que ni siquiera abrían sus mensajes.

De pronto Yibo bajó a Nut de su regazo, dejó la taza de café sobre la mesita de centro y caminó hasta el sillón en donde estaba su prometido para tumbarse ahí, con su cabeza restregándose contra sus piernas hasta encontrar una posición cómoda.

Xiao Zhan sonrió de lado y lo dejó acostarse sobre su regazo. Le pareció sumamente tierno, como cuando Nut buscaba su calor.

Sin que Yibo se lo pidiera, comenzó a acariciar su cuero cabelludo con la punta de sus dedos hasta hacerlo suspirar.

—No quiero dejar de vivir contigo —murmuró Yibo de pronto, tocando al fin el tema que habían estado evadiendo desde que salieron de la agencia una noche atrás.

—Yo tampoco —le dolía el simple hecho de pensarlo. Se habían acostumbrado tanto el uno al otro que ahora se les hacía casi imposible la idea de una separación.

Pocas veces se lograba una adaptación tan rápida y cómoda entre parejas al vivir juntos, y a ellos les había sucedido eso. Sí, tuvieron sus diferencias al principio, pero nada que no se pudiera solucionar. Wang Yibo ya estaba acostumbrado al pequeño desorden que su amado tenía siempre en la habitación, a su falta de interés por doblar la ropa correctamente, a sentir cómo le ponía siempre una pierna encima cuando dormían juntos, ¡Incluso a sus ronquidos! Todo ese conjunto de cosas que podrían parecer molestas para muchos, para él eran su día a día con el amor de su vida.

No quería irse de su hogar.

—Vámonos a Corea.

Xiao Zhan se quedó en silencio.

—Hablo en serio, Zhan Zhan —extendió la mano desde su altura hasta alcanzar la barbilla de su novio, acariciándola con cariño.

—Y yo lo estoy pensando en serio —respondió, tomando la mano que lo acariciaba y besándola.

Los ojos de Yibo brillaron.

—Huir no debería ser una opción —suspiró—. Pero… —se rascó la nuca con desesperación—…te voy a ser muy sincero: tengo miedo.

—Yo también, tengo mucho miedo —admitió con sinceridad—. Pero como siempre me dices: "Todo va a estar bien".

—Todo va a estar bien —suspiró y se inclinó para besar fugazmente sus labios. Pero al separarse se quedaron mirándose muy de cerca solo para volver a unir sus bocas ahora en un beso bastante dulce y largo.

Los labios de Xiao Zhan acariciaban los de Yibo con lentitud, degustando cada rincón de esa tersa piel. Un poco más animado, fue algo juguetón y usó la punta de su lengua para acariciar sus labios.

Yibo sonrió. Eso lo motivó a colgar sus brazos del cuello de Xiao Zhan, atrayéndolo más a él.

Se perdieron en esa sesión de besos tan cálida y agradable por largo rato, degustando sus bocas, compartiendo el aliento y dándose caricias inocentes.

Se separaron al sentir que Nut se subía al estómago de Yibo.

—Ella también quiere amor —rio Xiao Zhan, acariciándola.

—Está celosa —ignoró a su hija unos momentos para besar de nuevo a su prometido, usando su lengua para encontrar la de él.

Xiao Zhan disfrutó de la caricia. Amaba sentir el aroma natural de Yibo junto a él, tener así de cerca su cuerpo, su calidez. Todo él embriagaba sus sentidos.

—Te amo —le dijo de pronto, separándose de su boca para besar lentamente el ángulo de su mandíbula, bajando por esta hasta llegar a su prominente manzana de Adán. Yibo tragó en seco al sentir esos besos húmedos.

—Yo también te amo —respondió luego de unos momentos de silencio, pues estaba más concentrado en lo que esos labios provocaban sobre su piel.

De pronto Zhan Zhan se incorporó luego de mover a Yibo de su regazo, solo para acostarlo sobre el sillón y tumbarse sobre él, dejándole todo su peso encima.

Yibo sonrió.

—Eres tan sensible aquí —murmuró Xiao Zhan al deslizar dos dedos por la manzana de Adán, descendiendo hasta posarlos en el espacio entre sus dos clavículas.

La piel de la zona ya estaba erizada por el contacto.

Entonces miró el rostro de su adorado Di Di y su corazón se contrajo. Tenía sus ojos aún rojos e hinchados. Seguramente él estaba en la misma situación.

Se inclinó sobre él y besó cada párpado con cariño, acarició sus largas pestañas con la yema de sus dedos y sonrió de lado.

—¿Por qué eres tan bonito?

Yibo soltó una risa seca, desconcertado por el repentino comentario.

—No soy bonito.

—Sí, ajá.

—No soy bonito —repitió, riendo.

—Cuando la gente llora y se le hinchan los ojos, se ve fea. La gente normal y mortal como yo.

—No te ves horrible —siguió riendo con suavidad. Alzó una mano y acunó ese precioso rostro. Miró sus suaves pómulos, sus preciosos párpados, su mentón ligeramente cuadrado y esos labios tan tentadores. En realidad se veía muy lindo. La mejor descripción para él en ese momento era: "Adorablemente triste", pues sus ojos aún reflejaban un dejo de angustia y desolación.

Xiao Zhan dejó el tema de lado. Apoyó todo su peso en un costado para no aplastar más a su novio y suspiró.

—Cariño, tenemos que hablar.

Sí, ya habían pospuesto bastante esa charla.

—Lo sé —tomó la mano de Xiao Zhan que descansaba sobre su pecho y entrelazó sus dedos, preparándose mentalmente para lo que se venía.

—Siendo razonables, no podemos irnos a otro país así como así.

Yibo asintió.

—Tenemos que enfrentar esto —bajó la mirada—. Lamento mucho haberte involucrado en…

—No te atrevas a decirlo —espetó con firmeza, afianzando más el agarre en su mano—. Estamos en esto juntos. Lo comenzamos juntos y así lo terminaremos.

Lo dijo con tal seguridad que Xiao Zhan no pudo argumentar contra eso.

—Tengo que irme de aquí —continuó Yibo sin titubear, sin embargo, estaba muriéndose de tristeza por dentro.

—No quiero que lo hagas.

—Yo tampoco, pero es lo mejor.

—Solo por un tiempo.

—No será tan malo. De todas formas viviré a un par de calles de aquí.

Tenía razón. Las cosas podrían ser peores, pero no. A pesar de todo estarían muy cerca uno del otro, además, trabajaban para la misma agencia todavía, así que era imposible que no se encontraran en el trabajo también.

—¿Podrás cuidar de ti durante ese tiempo?

—Ge Ge… he sido independiente desde muy chico.

—Tienes razón —suspiró y recostó la mitad de su rostro sobre el pecho de Yibo, justo sobre su corazón.

—¿Tú estarás bien durante ese tiempo? —su grave voz rebotó en su caja torácica, retumbando contra el agudo oído de su prometido.

Yibo sabía que Xiao Zhan era independiente y autosuficiente, pero le preocupaba su estado de ánimo.

—Estaré bien. Ambos lo estaremos, ¿verdad?

Sí, no había por qué preocuparse de más. Sin duda sería algo que lograrían superar. En algún tiempo recordarían lo sucedido y se echarían a reír.

De pronto sus teléfonos celulares comenzaron a sonar al mismo tiempo. Eso llamó su atención.

—Recibí un correo —dijo Xiao Zhan.

—Yo también.

Los leyeron con premura. Confirme avanzaban en la lectura, sus ojos se fueron agrandando más y más.

—No entiendo. Esto… esto es… —tartamudeó.

Xiao Zhan solo frunció el ceño, ligeramente pálido.

—No puede ser —no sabía si reír o llorar.

Habían recibido un e-mail por parte del gobierno chino, solicitándoles de la manera más atenta que desistieran en su intento de tener una relación amorosa más allá del amor fraternal. En dicho correo anexaron las pruebas que tenían de que ambos estaban en una relación de pareja.

Ellos hacían muy bien su trabajo. Una vez que ponían el ojo sobre alguien, no descansaban hasta sacar toda la información que necesitaban.

No había amenaza explícita en la redacción, pero tratándose del gobierno… el correo en sí ya era una amenaza cordial.

Pero algo que los alarmó fue ver ciertas palabras:

"…terminar rotundamente con esos lazos…"

Y para rematar, finalizaron el comunicado con un honorable mensaje:

"Mantengamos en alto el nombre de nuestra nación. Demos un buen ejemplo a las nuevas generaciones. Evitemos actos deshonrosos y concentrémonos en el bien ser".

En pocas palabras, les pedían que dejaran de lado su orientación sexual actual.

Aún asustados por el peso de esas palabras y el significado que conllevaba, buscaron con premura a sus agentes. Se enlazaron en videollamada con ellos y con su Jefa. Llegaron a la conclusión de que Yibo tenía que irse del departamento de Xiao Zhan lo antes posible. Ese mismo día.

Estaban asustados. El gobierno había actuado demasiado rápido y había sido determinante.

—Iré a juntar algunas de mis cosas —dijo Yibo con seriedad antes de dirigirse a la planta alta. Xiao Zhan iba a seguirlo, pero alguien tocó la puerta principal.

Era Mao.

—Supe lo del e-mail —fue lo primero que dijo.

Xiao Zhan lo miró con ojos tristes, estos comenzaron a llenarse de lágrimas que no se permitió derramar.

Dejó pasar a su amigo.

—¿Quieres algo de beber? —ofreció amablemente.

—No quiero molestar, solo venía a ver cómo estaban con este asunto. ¿Necesitan ayuda en algo? —no sabía qué más hacer por ellos.

Xiao Zhan iba a responder, pero un ruido como de algo rompiéndose contra la pared lo interrumpió.

—¿Qué fue eso? —se espantó el guardaespaldas, Xiao Zhan estaba igual.

Inmediatamente subieron al segundo piso, Zhan Zhan entró a su habitación seguido por Mao, quien se atrevió a hacerlo solo debido a la situación.

En la habitación estaba Yibo dándoles la espalda, parado frente a su lado de la cama, mirando su maleta medio vacía.

—Hey, ¿qué sucedió? ¿estás bien? —puso una mano en su hombro y tiró de él para verlo mejor. Ahí fue cuando notó los dos ríos de lágrimas corriendo por sus mejillas.

—Nada. Lo siento —miró hacia la pared junto a ellos—. Lo limpiaré más tarde —dijo, refiriéndose al jarrón de vidrio que yacía hecho añicos sobre el suelo, junto a esa pared—. Lamento haberlo estropeado.

—De todas formas nunca me gustó —acarició su espalda con cariño y le sonrió, tratando de calmar sus emociones con ello.

—Estaré abajo —murmuró Mao.

Al escucharlo a sus espaldas, Yibo se apresuró a limpiarse todo resto de lágrimas de su rostro y lo saludó sin mirarlo. Odiaba que lo vieran llorar.

Xiao Zhan no dijo nada, solo lo abrazó muy fuerte y besó su mejilla.

—Parezco un estúpido, llorando por todo.

—No digas eso —él también estaba conmocionado por la situación.

—¿Y si… —se le formó un nudo en la garganta—. ¿Y si me voy y ya no vuelvo? ¿y si ese tiempo de separación se convierte en algo permanente?

—Nos largamos del país —dijo lo primero que se le vino a la mente, impulsado por sus emociones.

—No podemos… nuestras familias correrían riesgo.

Tenía toda la razón.

Xiao Zhan comenzó a sentir un ligero temblor en su interior. Se estaba convirtiendo en presa del miedo.

—Es difícil, pero tratemos de pensar positivo.

Yibo soltó una risa seca e incrédula.

—Estás temblando —lo había notado desde hace unos momentos—. Te sientes igual que yo —lo tomó de la cintura con ambas manos, acariciándolo con gentileza.

Xiao Zhan tragó en seco al verse descubierto.

—Sí, lo estoy. Tengo miedo de lo que vaya a pasar. Pensé que ya teníamos algo de control sobre la situación, hasta que…

—Hasta que nos llegó ese maldito correo.

—Así es.

—Pero está bien. Haremos caso y seguiremos sus indicaciones hasta que esto se calme un poco, ¿bien? Además, estaremos muy cerca uno del otro y permaneceremos en comunicación.

—Bien —suspiró, tranquilizándose.

—Prepararé algo de té, ¿quieres que te lo traiga a la habitación?

—No, no… —se talló los ojos en un intento por ver mejor, su voz salía un poco ronca—… bajaré con ustedes en un momento. Iré a lavarme la cara.

Sus párpados aún no se desinflamaban, tampoco los de Zhan Zhan. Y cómo no, si lloraron durante horas.

—Bien —besó sus labios lentamente, acarició su rostro y se fue a la planta baja.

—¿Va a mudarse a su casa hoy mismo? —preguntó Mao al ver a Xiao Zhan bajando las escaleras.

—Sí, es lo mejor.

—¿Quieres que los acompañe? Sé que es a solo un par de calles de aquí, pero…

—Por favor —suspiró. Ahora más que nunca necesitaba apoyo moral y emocional.

Mao lo observó en todo momento. Lo conocía bastante bien como para saber qué tanto le estaba afectando la situación. Sabía que intentaba hacerse el fuerte, pero notaba que incluso sus movimientos eran algo torpes y distraídos.

—Todo estará bien. Si siguen las indicaciones del gobierno, pronto se olvidarán de su caso y podrán vivir juntos de nuevo —intentaba creer en sus propias palabras, pero no lo conseguía del todo.

—Eso esperamos —suspiró y sirvió el té.

La despedida fue algo emotiva. Wang Yibo no quería soltar a Nut, como si temiera no volver a verla.

—Amor… —lo llamó así sin importar que Mao estuviera presente—…Nut te va a extrañar mucho, tú… ¿Quieres llevarla contigo?

Wang Yibo abrió mucho los ojos, aún abrazándola contra su pecho. Lo pensó unos segundos.

—No.

—¿Estás seguro?

—Quiero que se quede contigo. Ella te cuidará, ¿Verdad, pequeña? —le habló con cariño antes de entregársela a Xiao Zhan—. Además, ya está acostumbrada a este departamento.

Mao observaba todo en silencio, siendo testigo de las emociones del momento.

Más tarde, Mao los llevó a ambos en su auto a la casa de Yibo, este bajó su única maleta de la cajuela y fue acompañado por Xiao Zhan hasta la puerta.

Molesto, Yibo buscaba la llave correcta entre todas sus llaves.

—Dame eso —se las quitó con calma y abrió la puerta.

—¿Puedes pasar un momento? —le preguntó el menor.

Xiao Zhan asintió de inmediato, echando un último vistazo a Mao esperando en el auto encendido. No podía decirle que no a su amado, sabía por qué le había pedido aquello y él también lo necesitaba.

Continuará…

¡Hola, personitas! Ahora sabemos la raíz de todos los problemas. Es un asunto que viene desde mucho más atrás. Al principio no involucraba a Yibo, pero al hacerse pareja de Xiao Zhan inevitablemente fue arrastrado al lío.

Debo aclarar que todo esto es ficción, desconozco si algo de lo antes dicho ha pasado en la vida real. Recuerden: no crean todo lo que ven internet.

Todo se desencadenó por las protestas que hicieron algunas fans afuera de la casa de los padres de ambos (se mencionó en los primeros capítulos del fic), gracias a ello el gobierno les puso un ojo encima, pero no pasó a más porque en ese entonces no eran más que amigos. El asunto se habría quedado ahí de no ser por el rencor de la ex-agencia de Zhan Zhan, por haberle causado tantos problemas hasta llegar a esto. Así, una vez más el gobierno los tuvo en la mira, con la gran diferencia de que ahora sí había material verídico sobre una relación sólida.

¿Se imaginan eso en un país tan homofóbico como China? Dios, no.

Sé que, como en todo el mundo, en China hay mucha diversidad en las parejas, y la comunidad LGBTQ+ está presente. Y aunque el gobierno es poco tolerante, no puede hacerles daño directamente, lo único que hacen es no darles derechos que los defiendan. Pero cuando se trata de figuras públicas… ahí sí ponen manos a la obra para acabar con ello, o al menos buscan una manera de silenciarlos.

Todo censuran.

Yo solo sé que me siento como Xiao Zhan y Wang Yibo: en shock jajaja los pobres no saben ni cómo reaccionar a todo esto. Sin mencionar que el virus está haciendo acto de aparición poco a poco.

En fin, ya las dejo. Espero que les haya gustado el capítulo. Les mando mucho amor y abrazos psicológicos.

¡Las quiero! Y mil gracias por compartir y hacerle publicidad a mi historia, me alegran la existencia.

25/09/2020

11:15 p.m.