Magnet
(Parte II)
Abro mis ojos muy despacio. La poca luz del sol que entra por mi ventana es suficiente para deslumbrarme e impedirme seguir durmiendo. Me duele un poco la espalda y el cuello. Estiro mis brazos y piernas, tiemblan un poco por el esfuerzo pero se siente bien. Me giro lentamente y de entre las sabanas saco una mano para apagar la lámpara que descansa sobre la mesa, a un lado de mi cama. Me acomodo de nuevo sobre la almohada; admiro el techo color melón de mi habitación, pintado de manera uniforme. Miku y yo hicimos un buen trabajo decorando este cuarto hace ya unos años cuando apenas nos mudamos al departamento. Fue la primera vez que pintamos por completo una pieza sin ayuda de nuestros padres, en verdad fue divertido. Primera vez, ¿eh?
Un miedo helado recorre mi cuerpo. ¿Y si todo fue un sueño? ¿Qué tal si cada segundo que viví anoche no fue más que una fantasía? Una hermosa pero cruel fantasía. Cierro mis ojos, temerosa de encontrarme con un espacio vacío a mi lado, completamente sola y víctima de mis propios deseos. Me giro muy despacio, quiero prolongar esto hasta el último instante. La noche anterior fue perfecta, apenas puedo creer que todo lo que ocurrió fue real. Mis temores se disipan en cuanto siento en mis manos ese cabello sedoso, esa piel suave y cálida. Levanto un poco la sabana, apenas lo suficiente para ver el rostro de aquella con quien comparto mi cama. Miku sigue dormida.
Respira tan despacio y tranquila. Sus suaves y rosados labios están un poco abiertos, sin rastro alguno del brillo que les cubría anoche; supongo que en algún momento debió desaparecer entre los besos. No sé el motivo, pero no puedo apartar mi vista de ella aunque no es la primera vez que la miro dormir; ya desde el colegio habíamos compartido habitación, incluso en la giras era habitual pasar la noche juntas; sin embargo, hay algo especial en esta mañana, una sensación diferente a cualquier otra de las anteriores. Anoche, después de varios meses de relación, de escondernos en los pasillos de la disquera e incluso en nuestro propio hogar, hicimos el amor por primera vez.
Acaricio la cabeza despeinada de Miku, se mira tan linda con el cabello suelto. Responde a mi cariño, se mueve un poco entre las sabanas hasta quedar cerca de mis brazos. Sin dudarlo la envuelvo con un solo brazo, acurrucándonos de nuevo. Su piel aún se siente cálida a mi tacto y no puedo evitar darle un beso en la frente. Quisiera que esto durara para toda la vida, permanecer a su lado por siempre en un mundo apártate de todo el bullicio que nos rodea día a día. Lástima que eso no sea posible. Aunque tampoco es malo, gracias a este estilo de vida tan agotador podemos atesorar estos momentos, apreciar lo afortunadas que somos por tenernos la una a la otra, por ese apoyo incondicional y el amor que nos hemos profesado. Será duro despertar de este sueño tan encantador. Solo tengo dos preocupaciones en este momento: primero, no saber cuándo podremos tener otra ocasión como esta; segundo, el interrogatorio que nuestras amigas harán cuando nos veamos... espero que Kaito no pregunte nada. Aún recuerdo el último mensaje de Meiko:
Tienen la casa sola y no llegaremos pronto.
¡Aprovecha Megurine! ;)
Maldita, creo que le debo una. Meiko ha sido de gran ayuda en todo esto. De no ser por sus palabras de ánimo y esa peculiar forma de brindarme auxilio, creo que nunca me hubiese armado del valor suficiente para reconocer mis verdaderos sentimientos por la VOCALOID más popular, mucho menos me hubiese confesado. Y ahora, hasta el último momento, Meiko ha estado ayudándonos. Debo conseguirle algunas cervezas caras como agradecimiento. Si hago eso, quizá me salve del interrogatorio.
Es extraño, no quiero darle detalles a nadie sobre lo ocurrido durante la noche, es algo que debe quedar entre Miku y yo; pero a la vez quiero volverlo memorable, especial, gritarle al mundo sobre esta alegría que siento. Claro, no fue perfecto, es apenas la primera vez que hacemos algo así y no me importa, que esto ocurriera entre nosotras dos me vuelve sumamente feliz. Sin embargo, tengo una opción. Y sí… ¿vuelvo esto una canción? De esa forma podría contarle al mundo sobre esto… no, ellos no tienen por qué saberlo. Prefiero dejarlo solo entre nosotras dos. Eso es, escribiré una canción solo para nosotras dos. Solo necesito una libreta… y ahora no me puedo mover. Miku acaba de abrazarme. Supongo que puedo acompañarla un poco más.
Creo que me dormí otros veinte minutos. El departamento sigue silencioso para mi sorpresa. El reloj sobre mi escritorio dice que son las diez de la mañana. Existen dos posibilidades: los demás llegaron muy tarde y siguen dormidos, o bien, despertaron temprano y salieron a desayunar. La primera opción es la más creíble. Aprovecho este instante al verme libre del agarre de mi novia para levantarme con sumo cuidado, no quiero hacer ningún ruido que pueda molestarla. Fuera de la cama se siente un poco de frio, pero nada insoportable. Recojo la ropa que dejamos en el suelo y la dejo sobre mi silla, ya la acomodaremos después; tomo una libreta, un bolígrafo y regreso a la cama. Miku se mueve un poco cuando me acomodo de nuevo a su lado. Por todos los cielos, en verdad es linda cuando duerme. No puedo apartarle la mirada de encima o soportar las ganas de acariciarla, es como si en su cuerpo hubiese un imán que atrae a mis ojos, a mis manos, mis labios. Imán… en inglés es magnet… lo tengo, nuestra canción se llamará: Magnet.
Escribo el título de inmediato. Me gusta ese nombre; describe como ha sido nuestra relación desde aquellos días en el colegio, siempre juntas, unidas por una fuerza invisible que nos obligaba a permanecer cerca. Justo como ahora, pude vestirme y sentarme frente al escritorio, pero preferí volver a la cama para estar más tiempo a su lado. La veo de nuevo. Desde que nos conocimos me pareció una chica linda y su entusiasmo me llamó mucho la atención, tan contraria a mí. No sé en qué momento pasé de la amistad al amor, un día era mi mejor amiga y de pronto estaba en la habitación de Meiko admitiendo que estaba enamorada. Ni se diga lo que pasó anoche. Ahora está a mi lado, descansando aun de la increíble velada que pasamos juntas; no puedo apartar mis ojos de su hermoso rostro y su cuerpo desnudo, tan solo mirarla así ya me acelera el corazón. ¿No es asombroso como una persona puede provocar eso con solo verla?
Basta con mirarte para que empiece a arder mi corazón,
para que tu fuego me llene el cuerpo de pura pasión.
Sin notarlo un día cual mariposa me posé en tu flor,
pobre e ingenua niña caí rendida a tu favor.
Creo que ninguna de las dos creíamos posible terminar la noche de esa manera, aunque ambas teníamos las ganas y solo nos conteníamos. Ni siquiera estoy segura de cómo llegamos a eso, cuando lo noté ya estábamos besándonos a mitad del pasillo. Eso fue una mala idea, casi nos caímos en una ocasión. Pero una vez que comenzamos, ya no pudimos parar; cada caricia, cada beso solo nos encendía más, el escuchar su respiración entrecortada y los gemidos apenados, me provocaba a seguir. Simplemente fuimos víctimas de la pasión.
Escucho una puerta abrirse y guardo silencio, debemos evitar ser descubiertas sea por quien sea. Trato de no moverme para escuchar el entorno, mantengo la calma aunque no puedo dejar de pensar en todas las posibilidades: quizá alguien se levantó al baño, puede ser que Thelma vaya a la cocina y comience a preparar el desayuno, también podría tratarse de Master con algún trabajo pendiente, incluso alguna de nuestras amigas que quiera saber cómo fue nuestra noche. El tiempo pasa y con ello aumenta el temor de ser descubiertas. Por supuesto que queremos decirles a todos en el grupo, pero no tienen que enterarse de esta manera. ¿Qué es eso? Es… el agua del baño, alguien jaló la cadena. Espero un poco más hasta que la puerta de nuevo se cierra; menos mal que era la primera idea que vino a mi mente. Sin pensarlo, volví a acariciar a Miku. Acabo de pasar un momento de tensión y ella sigue plácidamente dormida. Ya quiero ver su cara cuando descubra la canción que estoy escribiendo. Si todo sale bien, podría terminarla hoy mismo.
Se me escapa de las manos tanta miel,
roba de mis labios la tentación.
Dulcemente rozaremos piel con piel.
No olvidarás, nuestro fogoso amor.
Puede que después de esta estrofa quede el coro, sin duda debemos cantarlo juntas. En cuanto las estrofas anteriores no estoy segura de que orden debemos tomar. Ya pensaré en eso después. Ahora me preguntó cuánto demoran nuestros compositores en escribir las canciones. Quizá demoren solo unas horas si tienen la debida práctica, aunque también podrían necesitar días, semanas o meses. Además también deben trabajar en la música, no solo en la letra. Nunca había pensado en el tiempo invertido para elaborar una de nuestras canciones, si bien tenemos bastantes y cada mes llegan nuevas, eso es gracias al gran número de compositores que trabajan para la disquera. Algunos producen más que otros o prefieren escribir para cierto integrante del grupo siendo Miku la más popular. A decir verdad, son pocas las canciones hechas para cantarlas a coro, lo regular es que nos tomemos la libertad de adaptar alguna de las composiciones individuales o los duetos.
Me sobresalto. Un brazo delgado, blanco y muy cálido me toma por la cintura y me hace unas ligeras cosquillas en el costado. No puedo evitar retorcerme ni reírme un poco. Solo hay una persona que sabe sobre mi debilidad en esa parte del cuerpo. Aun debajo de la sabana se arrastra a mi lado, desliza su otro brazo por mi espalda hasta capturarme en un tierno abrazo.
—Buenos días Luka-chan —dice con voz adormilada y sin descubrir su rostro.
—Buenos días. ¿No deberías descubrir tu cabeza antes de saludar? —le respondo. Retiro las sabanas de su cara. Miku solo cierra los ojos con fuerza, encandilada por la luz de la habitación. Estira sus brazos de la manera más perezosa que he visto, parece un gato. Deja escapar un bostezo que cubre con sus manos y luego frota sus ojos para desperezarse. A su manera luce muy tierna; acaricio su cabeza y revuelvo su cabello.
—La luz es muy molesta por la mañana —sigue hablando con los ojos cerrados. No recuerdo que antes fuera tan difícil despertarla—, y dormir a tu lado fue muy cómodo —dice mientras me abraza. Una vez más, igual que anoche, nuestros cuerpos desnudos se tocan. Sus pechos rozan con mi brazo. Ese simple contacto me hace sentir un cosquilleo por toda mi persona y basta para colorear mis mejillas. Parece que ella también ha sentido algo, porque me suelta de inmediato. Baja la mirada y hasta donde alcanzo a ver, su cara está completamente roja—. Lo siento, yo… olvidé que…
—Tranquila —intento calmarla, aunque también me siento un tanto avergonzada. No podemos dejar que esto nos derrote, si queremos seguir como pareja debemos acostumbrarnos a momentos así. Muy despacio paso mi mano por su hombro para abrazarla—. Puedo prestarte algo de ropa mientras…
—No… no hace falta —tartamudea. No tiene por qué forzarse a esto aunque, a pesar de sentir algo de pena, también prefiero quedarnos así por un tiempo más—. Con la sabana está bien.
—Como tú digas —contesto y le doy un beso en la frente. Pienso que en verdad deberíamos buscar una forma de no levantar sospechas. Creo que tengo a la mano una sudadera que Coca Cola nos regaló por participar en un evento. La ventaja es que todos tenemos una…
—¿Qué escribías? —me pregunta tras unos segundos de silencio.
—Es… solo unos versos que de pronto se me ocurrieron. Quería hacer una canción sobre nosotras…
—¡Déjame leerla!
—Espera un momento, apenas llevo unas estrofas.
—No importa, si las escribiste tú deben ser geniales.
Hazme de una vez sentir
que está pasión no tendrá fin
y que no fue un error, hacerte el amor;
por favor déjame besar tu ser
el mundo que otros no ven,
solo intoxícame, que feliz seré
ahogada en tu calidez.
Se ha quedado callada, todo su ánimo desapareció tan pronto como llegó. No sonríe, ni me mira, solo permanece con la libreta en sus manos. Es difícil adivinar si le gustó o no, solo puedo distinguir un poco de vergüenza por sus mejillas coloradas. ¿Será que la letra es muy atrevida? Aunque tampoco he puesto nada explícito, más que describir lo ocurrido prefiero hablar de nuestras emociones.
—Anoche… —dice por fin—. Anoche en verdad lo hicimos… no puedo creer que en verdad pasara.
—Cuando desperté, tampoco podía creerlo. Tuve que verte a mi lado para convencerme de que no fue un sueño —admito con una sonrisa. Se cubre la cara con la sabana por unos segundos, la baja, me entrega la libreta y se acerca a mí para abrazarme.
—Me gusta. Y esa parte, "el mundo que otros no ven" es… es tan cierta.
—Eso creo. No estamos en condiciones para mostrarle a toda la gente lo que hay entre nosotras, al menos no aun. Aunque me refería a que solo nosotras conocemos como somos en realidad.
—¡A eso me refiero! —salta de pronto. Sus ojos se clavan en los míos; está tan cerca que puedo sentir su respiración sin problema—. Para todos eres callada y seria, hasta fría. Pero cuando estamos solas y sonríes lo haces de una manera tan especial que… me siento afortunada de ser la única que puede ver esa sonrisa.
No cabe duda, enamorarme de Miku fue lo mejor que pude haber hecho. Y aunque en verdad mi intención era hablar de otra cosa en la canción, creo que mejor no le diré el verdadero sentido, al menos no por ahora.
Sigo escribiendo la canción, no sé si resulta buena o no, tampoco es necesario que lo sea. Miku me pide el control remoto de la televisión y se lo entrego; ella la enciende con el volumen bajo, apenas el suficiente para entender las palabras de los presentadores en un susurro. Me pregunto cómo reaccionará cuando lea la siguiente estrofa. Esta debo cantarla yo.
Supongo que a esto se llama inspiración. Nunca antes me había detenido a escribir algo, ya fuera un cuento o un intento de poesía, nada. Pero hay algo en este momento que me obliga a seguir sin descanso alguno, debe ser la misma emoción del momento. Demonios… escribir esto es un poco difícil, recuerdo todo lo que hicimos anoche, sus manos recorriéndome lentamente, nerviosas y temerosas pero luego llenas de confianza. Siento un cosquilleo por dentro y me pongo algo ansiosa. Miku… ¡¿Por qué te acurrucas conmigo justo ahora?! Es difícil concentrarme, está demasiado cerca y solo puedo garabatear en la libreta. Solo déjame terminar el último verso...
—Mi-Miku —logro decirle—. ¿Dime que piensas de esto?
Sin temor deséame más y más que te complaceré.
Si en verdad me amas toca mi cuerpo y obsesiónate.
Sueño con locura tenerte entre mis blancas sábanas
y que jures serme fiel, mi almendra virginal.
—¡Lu-luka-chan! ¡¿Por qué pusiste eso?! —me reclama al leer la última estrofa. Parece que aún tiene problemas para admitir su… obsesión.
—¿No te gusta? Creo que suena muy bien y representa parte de nuestra noche —le respondo con un calor en las mejillas. Sí, estoy sonrojada y algo apenada pero Miku parece una manzana en este momento.
—Eso… ¿pero tenías que poner mi, mi, mi obsesión?
—Creo que fue… parte importante de la noche —le digo sin mirarla. Es muy vergonzoso decirlo pero ¡así fue! Centró casi toda su atención en mis pechos… y me duelen un poco. Estoy segura que me dejó alguna marca—. Al fin fuiste sincera con eso… aunque tuve que ayudarte —y de nuevo se siente avergonzada, tanto que cubre su cara con la sabana.
—Pero… ¡pero no fui la única que recibió ayuda! —me dice después de serenarse. Oh no, recuerda eso—. Cuando… empezamos —tartamudea un poco y, para mi vergüenza, también aparece una sonrisilla burlona en su rostro—, justo al tocarme te pregunté si sabias lo que estabas haciendo y tu respondiste…
—He leído sobre esto… —la interrumpo. Ahora yo me cubro la cara con la sabana—, en manga y doujinshis —no puedo creerlo, en verdad lo dije en su momento. Sí, yo sabía muy bien que no son la mejor opción para aprender pero era lo único a lo que podía acceder. La cara se me puso caliente por la vergüenza de solo recordar esas palabras, puedo sentir hasta mis orejas coloradas. Y de pronto la risa de Miku me distrae, no es una burla, para nada; es una risa liviana, dulce, enternecida. Su cabeza se acerca a la mía y me besa en la mejilla—. Gracias por decirme si te gustaba.
Estamos recostadas, mirando la televisión. La libreta descansa entre nosotras y en la pantalla hay un tipo de traje gris gastándole bromas a una pareja de universitarios. La canción puede esperar un poco, tampoco tengo prisa por terminarla. Sin embargo, el sueño debía llegar a su fin en algún momento. Mi celular ha sonado y al ver el mensaje resulta ser de Meiko. Me avisa que saldremos a comer pues nadie quiere cocinar y, como sabe que estamos juntas, ella se encargará de distraer al resto del grupo para que Miku pueda ir a su habitación. Así fue como terminó este sueño que vivimos despiertas, algo que parecía imposible y lejano, digno de nuestras imaginaciones. Todo fue real.
La canción me llevó cerca de una semana. Pasada la emoción del momento, los versos se volvieron más complicados aunque tenía clara la idea que quería transmitir. Me bastaba con mirar a mí alrededor, ya fuera en el departamento o en los estudios; nadie sospecha que nosotras somos pareja. Voltean a mirarnos, ya sea juntas o separadas, no hay diferencia en el trato que nos dan; los demás solo pueden ver a dos idols que se llevan bien, las mejores amigas desde hace años y que comparten un sueño. Si tan solo superan la verdad. Pero no, aun no es momento de eso. Conocemos los riesgos de ser atrapadas, sería un escándalo terrible para el grupo y sin duda lo llevaría a su final, seria nuestra ruina en el ambiente de la música y la carrera de Master como representante se hundiría. En algún momento tendremos que contarlo todo, podrían atraparnos algún día durante un descuido o podríamos revelarlo cuando llegue nuestro retiro de los escenarios; pero mientras eso sucede, nos dedicaremos al mundo de la música tanto como nos sea posible.
Si perdemos nuestras almas al final
unidas, un día se encontrarán.
Nuestro hechizo sin dudar perdurará,
somos tú y yo, que importa lo demás.
Cuando ese día llegue… no sé cómo reaccionará el mundo que nos rodea. El futuro es muy impreciso y ambas nos hemos jurado no preocuparnos por eso. No sabemos si esto durará para siempre o solo un poco más; en verdad deseo que dure para toda la vida sin importar los obstáculos que nos encontremos. A fin de cuentas, no debe importarnos lo que digan las personas, las únicas voces que debemos escuchar son las nuestras. Sin embargo hay algo que me inquieta aún más. Sé que Len, Thelma y Master lo tomaran bien, de Gakupo no sé qué esperar y, a estas alturas, tanto Big C como el señor Kamui ya deben saberlo, por algo nos ayudaron tanto durante aquella cena en el restaurante. Con ellos no hay problema, son personas de confianza para todo el grupo. Quienes en verdad me preocupan son los dueños de la disquera, no perdonarán una violación al contrato y menos si es con una relación homosexual. En cuanto se enteren nos dejarán sin contrato, sin la posibilidad de firmar con otra compañía, todo acabará ese día. De ninguna forma lo aceptarían, ni ellos ni mi padre…
Por tanto tiempo te soñé
y ahora que al fin te encontré
no te abandonaré, no lo quiero hacer.
Sabes que ya no hay vuelta hacia atrás,
esto no fue casualidad,
eres mi realidad, mi única verdad
no renuncies a nuestro amor.
Como si las opiniones de ellos nos fueran a detener. Esperamos bastante, luchamos contra nosotras mismas mucho tiempo como para permitir que un contrato nos impida ser felices mientras esto dure. No pienso renunciar a ella y sé que Miku tampoco lo hará.
Ahora que la canción está terminada Miku pidió leerla completa. En toda la semana no la dejé ver mis pequeños avances, quería darle una sorpresa (y mi inspiración avanzaba a paso de tortuga). Está sentada en mi cama, con la libreta en su mano derecha y revolviendo una de sus coletas con la otra. Me siento bien, estoy conforme con el resultado, aunque no es un proyecto ambicioso. Y no importa cuanto lo pienso, creo que esta canción queda perfecta para iniciarla con teclado. Es gracioso el contraste, hace una semana estábamos rumbo al Les Créations de Narisawa vueltas unos manojos de nervios y hoy es un día de lo más normal, encerradas en mi habitación esperando la cena.
Me sentí nerviosa aquél amanecer
y lloré, porque no te vi volver.
Me dijiste que todo marchaba bien
para ocultar, que sufrías también.
—Luka-chan… ¿qué pensaste al escribir esta parte? —me habla mientras señala una estrofa.
—¿Eso? —giro el bolígrafo entre mis dedos. Sabía que esa estrofa le llamaría la atención—. En muchas cosas pero sobre todo… en aquel Año Nuevo cuando me confesé y todo el tiempo que pasó hasta que aceptaste ser mi novia. Estuve muy triste todo ese tiempo pero… no sabía que tú también lo tuviste difícil.
—Perdóname por hacerte esperar tanto —me dice con la mirada fija en la libreta.
—Oye, no tienes que disculparte por eso —me levanto de la silla para poder abrazarla—, yo también estaba asustada y tardé en aceptarlo. Además, todo salió bien al final, ¿no?
Pensé en sonreírle, en seguir abrazándola, pero ella ganó y me ha besado sin que me lo esperara.
Hazme de una vez sentir
que está pasión no tendrá fin
y que no fue un error, hacerte el amor;
por favor déjame besar tu ser
el mundo que otros no ven,
solo intoxícame, que feliz seré…
—¿Y si mandas la canción?
—¿Hablas en serio? —vaya, eso me ha tomado por sorpresa—. No estoy segura…
—¡Sí! Es una canción genial. Solo la envías con un seudónimo para que nadie sospeche. Esa es la ventaja de nuestra temática como idols, cantantes virtuales capaces de cantar las obras de los fans —parece una niña emocionada en una juguetería. Sus ojos brillantes me deslumbran, su color azul me parece más intenso de lo acostumbrado. Tiene razón en eso; utilizo un correo nuevo, un seudónimo y nadie sabrá que soy yo—. Anda, anda. Lo peor que podría pasar es recibir un rechazo pero si pasa el filtro… entonces nosotras podríamos cantarle al mundo entero sobre nuestro amor. ¡Y nadie lo sabría! ¿Qué dices? —que insistente puede ser. Tengo mis dudas sobre esto, dudo mucho que siquiera puedan considerarla para un demo pero Miku tiene razón, no perdemos nada con intentarlo.
Tal como un imán atráeme
que muero por verte otra vez
perderme en tu querer, y en tu calidez.
No me dejes, entiende de una vez
esto no fue casualidad,
eres mi realidad, mi única verdad,
no renuncies a nuestro amor.
Mandamos la canción. Bajo el seudónimo de "minato" (nombre propio para un hombre) enviamos Magnet, una canción pensada para Megurine Luka y Hatsune Miku. No sabía que el proceso para colaborar con VOCALOID como compositor amateur era tan exigente: tuvimos que anexar la letra de la canción, también las partituras para la música y cualquier anotación necesaria para agregar los efectos. En ese aspecto nos ayudó Big C. Y sí, Meiko le dijo sobre mi relación con Miku. El formato incluía un apartado para la propuesta de vestuario y, aunque era opcional, también lo llenamos con unos diseños que hizo Gumi exclusivamente para nosotras. Lo que más me gustó de su idea fueron los audífonos con forma de mariposa. También nos pidieron una explicación del motivo por el cual debían considerar la canción y los datos necesarios para contactar al compositor en caso de resultar elegido. De nuevo, Big C nos brindó su apoyo y ofreció sus datos.
En cuanto a los motivos que dimos para que Magnet fuese considerada para VOCALOID no los recuerdo del todo. Algo escribí sobre los nuevos tiempos que vive el mundo actual y el cambio en las ideas de muchas personas, la apertura a otras formas de sentir el amor y la necesidad que ciertos sectores sociales tienen por sentirse identificados y representados. Además de golpear en el punto débil de Kirihara-san: lo económico. Dentro y fuera del país los géneros yaoi y yuri están cobrando fuerza, a más productos más dinero así que sugerimos una apertura a un nuevo mercado.
¿El resultado? Solo puedo decir que después de unas cinco o seis semanas de espera recibimos una noticia de parte del Big C. Magnet fue aprobada y tras muchos gritos, abrazos y una semana de arduos ensayos, en este momento estamos esperando la señal para entrar a la sala de grabaciones juntas.
Y... y... ¡y! ¡Llegamos a la balada numero 50! Continuación del capitulo anterior. Claro, no iba a escribir sobre lo que hicieron estas chicas durante la noche, eso ya les toca a ustedes imaginarlo. Aquí me centré en una cosa: el origen de Magnet. Por cierto, la adaptación que incluí en este capítulo fue hecha ya hace algunos años por Emmanuel C. G.
Nos leemos luego!
