Capítulo 68 "Cumpleaños de Yibo"
Pensaron que después de la separación definitiva todo sería un poco más sencillo en el medio público, que las masas se tranquilizarían y que el gobierno los dejaría vivir en paz, cada uno por su lado, a salvo.
Vaya equivocación. Las cosas distaban de ser sencillas para ambos.
Aprovechándose de la situación, un programa familiar decidió tener varios invitados secretos en una de sus emisiones en vivo. Ni Xiao Zhan ni Wang Yibo imaginaron que se encontrarían ahí a días de su despedida.
No fue fácil enfrentar la situación, y sus managers se dieron cuenta de ello al ver sus expresiones desoladas cuando cruzaron miradas. Pero ese sentimiento en sus rostros se desvaneció al instante. Hicieron uso de su habilidad en la actuación para ocultar el enojo y la tristeza al saberse manipulados de esa forma por los productores del show, quienes solo buscaban incrementar la audiencia al invitarlos a los dos al mismo tiempo.
Afortunadamente no estaban solos, Liu Haikuan y Zhu Zanjin también formaban parte de los invitados. Estos los observaban discretamente, dándoles su apoyo con una sola mirada de comprensión.
En el show hubo juegos, dinámicas y presentaciones entretenidas. Habría sido un momento divertido si no estuvieran pasando por tal situación.
Durante el programa entero sintieron las miradas sobre ellos, tanto de parte del staff como del público, incluso de los otros invitados. Todos los miraban debido a su reciente escándalo, preguntándose si aquella información filtrada era cierta. A pesar de que se había desmentido, muchas personas decidieron creer que era verídica.
No podían sentirse más incómodos, en especial porque ponían exclusiva atención a ellos, expectantes ante cualquier interacción que pudiesen tener. Pero gran decepción se llevaron al no obtener lo deseado, pues ni si quiera se dirigieron la mirada en todo el show, no importó que los sentaran uno al lado del otro.
El momento más incomodo llegó cuando les hicieron entrevistas personales en frente de todos. Los invitados estaban sentados en una gran mesa redonda en donde compartían una sobria merienda con los anfitriones del programa, quienes comenzaron haciendo preguntas a cada uno de los ahí presentes, pero cuando llegó el turno de Xiao Zhan para recibir una pregunta, rogó al cielo porque fuera igual de trivial y aburrida que las que recibieron sus compañeros.
Pero no fue así. Los anfitriones fueron directo al grano, haciendo más de una pregunta incómoda a la vez.
Xiao Zhan lo miró con desaprobación y pensó seriamente en su respuesta, no podía decir lo primero que se le vino a la mente: "Jódanse".
—Eso… —carraspeó. Intentó sonar seguro, pero ese tema aún dolía en él como herida difícil de sanar—…lo que pasó fue… —volvió a carraspear. La voz se le cortaba un poco, incluso él estaba sorprendido—. Lo siento —alejó el micrófono de su boca y tosió un poco. Sentía su garganta áspera.
Al notar que esta vez le estaba costando trabajo hallar una respuesta no ofensiva, Wang Yibo intervino.
—Es agotador, ¿saben? —espetó con una sonrisa llena de ironía, mirándolos con un tremendo odio—. Fue un suceso inesperado e incómodo para todos. Deberíamos dejarlo de lado y no hablar más sobre ello.
El resto de los invitados asintió fervientemente.
—Sabemos lo agotador que debió ser para ambos. ¿Cómo lo están sobrellevando? ¿Qué ha sido lo más difícil? —inquirió otro de los entrevistadores.
Xiao Zhan hizo una mueca bastante graciosa de incredulidad mientras que Yibo quería matar con la mirada a ese hombre.
—Que insistan en vernos como pareja es agotador —masculló entre dientes, clavando sus ojos fieros sobre él—. Se les olvida que solo somos humanos, no piensan en cómo repercutirán sus palabras o actos en nuestras vidas. Es exasperante —hablaba cada vez con más rencor. Wen Pei estaba cerca de los camarógrafos, haciéndole una sutil señal con la mano para que le bajara dos rayitas a su tono insolente, pero el otro ni siquiera se dio por aludido—. Nuestra amistad se arruinó gracias a esos rumores —continuó, sintiendo el pesado silencio que se formó en el set. Se moría por corregirse a sí mismo y decir: "Nuestro compromiso se canceló por su culpa", pero no podía decirlo y salir ileso en el intento—. Gracias por ello —finalizó, dejando el micrófono sobre la mesa con algo de brusquedad.
—Eh… —no sabía qué decir.
Todos estaban en silencio al verlo tan molesto. Xiao Zhan se mantenía en silencio, mordiéndose la cara interna de sus mejillas, aguantando el enojo que crecía potencial y peligrosamente en su pecho. Él era una persona bastante temperamental, no por nada era del sur, caracterizado por personas con carácter fuerte, explosivas y viscerales. Estaba haciendo acopio de todo su autocontrol para no despotricar a diestra y siniestra. Yibo había notado eso en él y lo conocía lo suficiente como para haber intervenido en el momento oportuno, sin embargo… estaba más molesto ahora.
—¿Ya no son amigos? —preguntó el entrevistador al salir de su shock. Todos los presentes lo miraron con claro enojo. En algún momento el ambiente se había vuelto tenso y sumamente incómodo.
—Somos compañeros —respondió de nuevo Yibo con más tranquilidad—. Solo eso —le dedicó una rápida mirada a Xiao Zhan.
Un segundo después deseó no haberlo hecho. Su instinto le pedía a gritos que corriera a su lado y lo abrazara con fuerza para protegerlo del mundo y sus atrocidades. Ver cómo se tragaba el coraje que crecía en su pecho, y con sus ojos rojos por el cúmulo de emociones solo lograba incrementar su impotencia y odio.
—Eso es muy triste. Parecían ser muy buenos amigos.
—Dadas las circunstancias… —al fin habló Xiao Zhan, su voz temblaba por el coraje—…es lo mejor. Es poco conveniente tener una amistad así, ¿no lo creen? —miró a Wang Yibo a los ojos durante unos segundos—. Perdóname —pensó.
—Te perdono —dijo en su mente al entender esa mirada—. Tiene toda la razón —lo apoyó.
Ambos gritaban en su interior: "¡¿ESTÁN FELICES CON ESTAS RESPUESTAS?!"
—Y sobre los excelentes fotomontajes que hicieron sobre ustedes… —hizo un gesto de complicidad—. ¿No creen que son muy buenos? ¡Parecen reales! Y ni qué decir del video en donde… —fue interrumpido.
—Creo que hablo por todos cuando digo que este tema es por demás incómodo e inapropiado —intervino Liu Haikuan con un tono serio, sin dar lugar a réplicas.
Inmediatamente todos los de la mesa secundaron su comentario.
Na Ying Jie y Wen Pei se apresuraron a hablar con los productores del programa, reclamándoles por esa mala jugada. No fue necesario que hicieran mucho, intimidaron a dichos productores y estos mismo fueron los que dieron la orden de que se dejara de lado la insistencia hacia esos dos.
Wang Yibo y Xiao Zhan suspiraron internamente, aliviados al ver que al fin daban vuelta a la página.
Lo sucedido en ese programa les partió el corazón a ellos, a sus fieles seguidores y también a sus queridos amigos ahí presentes, en especial a estos dos últimos, pues sabían sobre su compromiso y cómo todo se había ido al carajo.
Al finalizar el show, cada uno se fue de ahí sin decir nada, sin saludar a sus fans y sin dejar autógrafos para ellos y los empleados del set. Solo querían correr lejos y refugiarse en la seguridad de su hogar, pero al llegar cada uno a su casa se sintieron aún peor al darse cuenta de la triste realidad: estaban solos.
Faltaban solo un par de días para el cumpleaños de Wang Yibo, y éste no podía estar más decaído. Sus amigos cercanos lo buscaron para planear algo en ese día especial, pero él se negó rotundamente, no tenía ganas de recibir visitas y mucho menos de salir a festejar un cumpleaños que se suponía pasaría con el amor de su vida.
Estaba amargado.
O así fue hasta que recibió una llamada.
Su mundo se tornó un poco menos gris al escuchar esa cantarina y dulce voz.
—¡Fei Fei!
—Hola, Bobo. ¿Estás ocupado? —se apresuró a preguntar.
El aludido miró a su alrededor, estaba solo, aburrido y sin nada qué hacer.
—No.
—Bien… ¿Qué crees?
—¿Qué? ¿Estás bien?
—Estoy en el aeropuerto internacional de Beijing.
—¿¡Ya llegaste!? Pensé que vendrías hasta la otra semana.
—Yo también, pero quise darte una sorpresa —rio—. Di Di, pásame tu dirección.
—No, iré por ti ahora mismo.
—Estás loco. Tomaré un taxi. Iré primero a mi hotel y luego pasaré a visitarte.
—Tú estás loca. No voy a permitir que llegues a un hotel, quédate en mi casa.
Hubo un largo silencio.
—¿Estás seguro? ¿No incomodaré a tu novia?
—Fei Fei, no tengo novia —suspiró—. Vivo solo —aclaró, antes de que ella le preguntara si tenía novio.
—Bien, entonces mándame tu dirección. Ya estoy tomando un taxi.
—¡Qué necia!
—¡Por supuesto! Yo fui tu maestra en esto —rio abiertamente—. Te quiero, hermanito, nos vemos en unos minutos.
Terminaron la llamada y Yibo se quedó sentado, suspirando tranquilamente y con un brillo lindo en sus ojos. Al fin vería a su hermana, luego de tantos años.
Entonces miró a su alrededor y se espantó. Su casa era un desorden total en esos momentos. ¡Tenía que apurarse a limpiar un poco antes de que llegara!
Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que alguien tocara a su puerta, y cuando la abrió, una linda mujer se echó a sus brazos, atrapándolo en un abrazo bastante asfixiante.
—¡Di Di!
—Fei Fei —correspondió el abrazo, suspirando al sentir el cálido cariño—. Que bueno que estás aquí.
Esas últimas palabras salieron de lo más profundo de su alma.
—Te hice mucha falta, ¿verdad? —se separó del abrazo y se miraron mutuamente de cuerpo completo.
Yibo se sorprendió, se veía igual de joven que siempre a pesar de sus 29 años. Se había convertido en una mujer elegante, sofisticada y con estilo. Por su parte, ella no había dejado de seguirlo en todos sus proyectos, pero jamás se imaginó ver un cambio en su primo que no había notado a través de la TV.
—¡Yibo! ¡Creciste demasiado! —lo tomó de los hombros, agitándolo.
—¿Tú crees?
—Tengo tacones y aún así estás más alto que yo.
Tenía razón.
—Ya puedo hacer esto —pasó un brazo por los hombros de su hermana y la arrastró al interior de la casa.
—¡Wang Yibo! ¿Así es como tratas a tu hermana luego de años de no verla?
—Sí —respondió simplemente antes de dejarla en la sala e ir por su equipaje al taxi que esperaba afuera. Él siempre había sido todo un caballero con ella, incluso cuando era solo un niño y ella adolescente. Sus tíos decías que Yibo era un "pequeño caballero", pues a pesar de ser más pequeño siempre cuidó y protegió a su amada prima hermana.
No obstante, los dos se la pasaban peleando. Así como Yibo podía protegerla y cuidarla, también se peleaba y jugaba con ella como si fuera su hermano. Sí, muchas veces jugaron a las "luchas", y obviamente Wang Yibo no salía campeón.
Una vez instalada en su propia habitación, y después del debido tour por toda la casa, Fei Fei se detuvo en el pasillo principal de la planta inferior al ver dos pares de huellas en el piso. Eran las marcas de unas manos, las más grandes parecían ser de su primo, pero las pequeñas…
—Necesito contarte algunas cosas —declaró al ver cómo ella observaba esas huellas.
—¿Es sobre la sorpresa que dijo la tía? —despegó la mirada del piso y lo miró sonriente—. Es sobre esa novia que dices no tener —alzó una ceja, pícara.
Yibo suspiró.
—Sí, es sobre eso.
—Ven —lo tomó de la mano y con confianza se lo llevó a la cocina—. Esto amerita una taza de té.
—Yo diría que un par de cervezas.
—Oh —lo miró con interés y con una sonrisa bastante sugestiva, a ella también le interesaba más eso—. Es verdad, ya no eres un bebé menor de edad —caminó hacia el refrigerador—. ¿Tienes cervezas?
—Al fondo.
Fei Fei soltó una exclamación de victoria, sacó un six pack y lo puso sobre la isla de la cocina.
Ambos primos abrieron su cerveza y le dieron un sorbo antes de comenzar con la charla.
—Fei Fei. Yo no tengo novia, tengo novio. O al menos lo tenía —hizo una expresión amarga.
Ella lo miró en silencio durante largos minutos, sin reaccionar. Yibo le dio su tiempo para procesar la información.
—¿Xiao Zhan?
Yibo asintió antes de que ambos se perdieran en otro largo silencio, cada uno bebiendo de su botella.
—Bueno… hermano, nunca imaginé que te gustaran los hombres. Sin embargo, respeto tu decisión.
—Gracias —no lo parecía, pero estaba muy nervioso. Necesitaba la aceptación de Fei Fei.
—De hecho… pensé que todo el escándalo con Xiao Zhan era falso —una expresión de tristeza cruzó su rostro, esta aumentó al ver la desolación en su hermano—. No era falso, ¿verdad?
Yibo solo negó suavemente con la cabeza.
—Oh… —inmediatamente lo abrazó—… Di Di.
—Estoy bien —se separó del abrazo e intentó sonreír—. Es decir, estamos bien.
—Pero se separaron ¡Incluso dijeron en ese programa que ya no son amigos! Dime por favor que le mintieron al público.
Yibo se mordió el labio y entonces procedió a explicarle todo lo ocurrido, sin omitir detalle. Si ya no tenía a Xiao Zhan para que fuera su persona, su confidente, Fei Fei cumpliría muy bien con ese papel temporal.
La joven escuchó atenta y sin interrumpir. Jamás había visto tal mezcla de emociones en el rostro de su hermanito. ¿En qué momento había crecido tanto? ¿En qué momento se había enamorado tan profundamente?
—Todavía podrían estar juntos. No te desanimes. Quizás tome un tiempo, pero volverán a ser novios, o… prometidos ¡Dios! Ya tenías planes de casarte y no me dijiste nada. Bueno, no importa —se calmó—. Dejen que pase el tiempo, háganle creer al gobierno que en realidad terminaron y… luego vuelvan.
—No es tan fácil.
—Pero tampoco imposible.
—No quiero que le hagan daño.
—No se lo harán si se portan bien. Además, la idea de irse a Corea es muy buena ¡Yo los apoyo! Y si necesitan dónde quedarse al llegar, cuenten conmigo. Mi departamento no es muy grande y quizás uno tenga que dormir en la sala, pero… ¿Qué? —se desconcertó al ver esa expresión extrañamente dulce en su hermanito.
Yibo no dijo nada, solo la abrazó con fuerza. La verdad era que por mucho tiempo había evadido a su prima por temor a que reaccionara como su padre, pero ahora sabía que se había tardado en decírselo.
—Gracias —fue lo único que le dijo durante el abrazo. Y cuándo se separaron, ella le acarició el rostro con cariño hasta que dijo algo que desconcertó a Yibo.
—Maldito.
—¿Eh?
—Enamoraste a mi Idol preferido. Yo quería casarme con él.
Wang Yibo estalló en carcajadas.
—Te envidio —se cruzó de brazos, haciendo un tierno puchero. Yibo solo extendió la mano y le revolvió sus cortos cabellos.
—Tonta —suspiró—. ¿Quieres que te ayude a desempacar?
—Ya estás un poco borracho —le presionó la nariz con la punta de su dedo índice, haciéndolo reír.
—Shijie, no he bebido nada.
—Casi te acabas el six-pack tú solo —señaló los envases vacíos.
—Eso no es nada —se terminó la última cerveza y se puso de pie con simpleza—. ¿Vamos a desempacar o no?
Ella rodó los ojos y aceptó.
—Falta que me hables sobre ti, ¿ya tienes novio? —preguntó mientras subían las escaleras.
—¿Qué te importa?
—Tomaré eso como un no. Sigues solterona.
Ella apretó puños y dientes antes de darle una fuerte nalgada.
—¡Hey! —se quejó, sorprendido.
—¡Controla tu lengua, Wang Yibo! Podrás ser más alto que yo, pero eso no impide que te ponga en tu lugar cuando lo merezcas.
—Que gruñona —murmuró, sobándose la nalga.
—Oye, ya es tarde y estás un poco borracho, pero…
—Que no estoy borracho —reclamó, ayudándola a desempacar.
—…¿podríamos salir a pasear mañana? ¿Tienes tiempo?
El aludido solo rodó los ojos, ganándose un codazo en las costillas.
—Claro que sí —rio antes de quejarse por el golpe—. ¿Tienes que ser tan agresiva? Por eso no consigues novio —se movió con agilidad antes de recibir otro golpe.
—Vaya, que reflejos —comprobó que no estaba borracho, pero horas más tarde logró conocer a un Yibo verdaderamente ebrio. Había tomado de más y ella no le reprochó nada, sabía el dolor que estaba atravesando, y si ella podía estar haciéndole compañía en ese momento no lo iba a llenar de reclamos y sermones, merecía desahogarse.
Se la pasaron charlando sobre trivialidades, tirados en la sala, con las luces bajas, bebiendo y escuchando música. Ella hablaba cosas tan buenas de Corea, que Yibo solo se llenaba de más nostalgia y ganas de regresar a vivir allá.
Todo iba bien, hasta que Yibo prestó atención a la letra de una canción. Su prima era quien tenía el control de la música, eran sus canciones las que se reproducían. Y si bien ya conocía esa canción del año 2010, jamás le había prestado la atención necesaria.
Demonios, la letra le dolía.
—¿Quieres que la cambie? —preguntó al verlo tan absorto en ella, habían detenido la charla solo por escucharla.
—No.
Ella suspiró.
—"In another life…"—murmuró Yibo, luego bebió hasta el fondo y miró a su prima—. Quizás en otra vida, ¿verdad?
—Yibo… —el corazón se le estrujó al verlo con esa sonrisa quebrada tan dolorosa. Sus ojos se tornaron vidriosos.
—Nuestro único error fue… es que ambos somos hombres. Si alguno de los dos fuese mujer… ¿tendríamos derecho a amarnos? —se le quebró la voz en la última palabra, de inmediato limpió las lágrimas que se acumulaban en sus párpados, resbalando por sus mejillas ya húmedas.
Ella en verdad no sabía qué decirle, temía no encontrar las palabras adecuadas para sanar su corazón, y es que en realidad no había ninguna palabra que ayudara en ese momento. Decidió no decir nada, en su lugar, se levantó y fue a sentarse junto a su hermano, lo rodeó con sus brazos protectores y dejó que se refugiara ahí.
Yibo lloró en silencio. Dejó escapar pequeños sollozos de vez en cuando hasta que se quedó profundamente dormido. Fei Fei le quitó la cerveza de la mano y veló su sueño por largo rato hasta que ella también se quedó dormida en ese sillón, con Yibo abrazándole el regazo.
Los hermanos Wang pasaron juntos todo el tiempo que les fue posible. Yibo logró despejar su agenda un par de días sin importar que los compromisos se le acumularan terriblemente para después de su cumpleaños, lo valía.
Salió a comer y a pasear con Fei Fei, sin mucha seguridad mas que un par de guardaespaldas que se mantenían a la distancia. No se molestó en ocultar su identidad, estaba cansado de ello, pero tampoco se detuvo a saludar a la gente que lo apuntaba y sonreía. Estaba enojado con todos.
Obviamente los medios no tardaron en hacer revuelo al verlo por las calles de Beijing tomado de la mano de una mujer bastante hermosa y elegante. Sacaron fotos y videos que en cuestión de segundos se hicieron virales, llegando a ojos de Xiao Zhan. Este se encontraba en medio de una sesión de fotos, Na Ying Jie y Mao estaban con él y se habían topado con la noticia al mismo tiempo.
—Zhan Zhan —murmuró Na Ying Jie.
—¿Estás bien? —inquirió el otro al verlo apretar tanto la mandíbula como el teléfono en su mano, incluso esta le temblaba.
—Sí —respondió simplemente antes de acatar el llamado que le hacía el director de esa sesión fotográfica.
—No está bien —aseguró Mao—. ¿Viste esa cara? Está muy celoso.
—¡Y como no! —señaló ella su propio celular. Acababa de encontrar un video de Yibo caminando de la mano de esa chica, ambos iban muy cariñosos. Él incluso había tenido la confianza de apoyar su cabeza contra el hombro de ella mientras esta lo rodeaba con un brazo por la cintura.
—Llamaré a Wen Pei, seguramente esto no es más que una treta para que el último escándalo se olvide rápido.
—No lo creo. Wang Yibo jamás se prestaría a algo así.
—Tienes razón —aceptó luego de pensarlo un poco, miró a su protegido a lo lejos y suspiró.
—¿Quién será ella? —Na Ying Jie en verdad tenía curiosidad.
—No tengo idea, pero es bastante linda —observó, ganándose un manotazo por parte de ella—. ¿Qué? Solo digo la verdad.
Tenía toda la razón.
Xiao Zhan no quiso hablar al respecto, cuando alguno de sus seres queridos tocaba el tema, él lo cambiaba drástica y descaradamente. La verdad era que no le gustaba el sabor amargo que invadía su ser cuando veía a Yibo tan cariñoso con ella.
Lo que más alteraba sus nervios era el hecho de que Yibo no era así de cariñoso con nadie, mucho menos con las chicas. No tenía idea de qué estaba pasando, lo único de lo que estaba seguro era de lo mucho que lo carcomían esos terribles celos.
—Zhan Zhan, mañana pasaré más temprano por ti.
—Bien.
—Oye, sobre lo de Yibo… —fue interrumpido.
—¿Qué tanto es "más temprano"? para ajustar mi despertador.
Mao suspiró, ya lo había intentado varias veces, pero siempre le cambiaba el tema de esa forma tan descarada.
—Media hora.
—Bien.
—Xiao Zhan, escúchame. Sé que lo has visto en las redes y solo voy a decirte que no tienes motivos para estar celoso, él te ama y debe de haber una muy buena explicación para esto, ¿entendido?
—Ajá —mantuvo su expresión de póker.
Mao suspiró.
—Si necesitas algo solo llámame, ¿si? Lo que sea, no importa la hora.
Ahora Xiao Zhan esbozó una tenue sonrisa ladina mientras asentía.
—¿Todavía quieres que te ayude con la sorpresa para Yibo? Su cumpleaños es mañana.
El otro asintió con seguridad, pero no se animó a soltar palabra alguna, su garganta estaba cerrada.
Esa noche se fue a la cama con el mismo sentimiento amargo que había tenido desde la separación. Miró los boletos de avión que tenía en el cajón de su buró y solo pudo sentirse peor.
Había planeado todo un viaje para los dos, para festejar su cumpleaños. No le había dicho nada porque era una sorpresa. Se suponía que le diría esa noche, justo a las doce de la madrugada. Le iba a decir: "Amor, nos vamos a la playa".
Pero todo se había ido al carajo.
—¡Feliz Cumpleaños! —se subió a su cama y empezó a brincar antes de darle suaves patadas con sus pies descalzos—. ¡Feliz Cumpleaños! ¡Feliz Cumpleaños! —repetía una y otra vez hasta que Yibo se tapó la cabeza con una mullida almohada.
—Ya lo sé —murmuró con voz pastosa y amortiguada.
—Feliz cumpleaños, Di Di —se arrodilló a su lado y trató de verle el rostro, pero él no se lo permitió—. ¿Qué haces? ¿Intentas perder el conocimiento para no escucharme más?
—Esta almohada no funciona para asfixiarme —gruñó.
Ella solo tomó una gran bocanada de aire y…
—¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
—¡FEI FEI! ¡Ya sé que es mi cumpleaños! —bramó, molesto en serio. Al quitarse la almohada de la cabeza, ella pudo ver sus ojeras y sus ojos enrojecidos, no había dormido nada bien—. Lo siento —se disculpó de inmediato al ver lo grosero que fue, más todavía al ver que le había llevado el desayuno a la cama, unos lindos pancakes como los que Xiao Zhan solía prepararle. Sus ojos se aguaron más.
—Está bien, puedo ser un fastidio a veces —rio un poco.
—No —se levantó y la abrazó con arrepentimiento—, perdóname.
No tenía derecho a tratarla así, pero es que su impotencia y mal humor le ganaban.
El día de su cumpleaños empezó sin su Xiao Zhan, y eso era suficiente motivo para estar con ese humor de los mil demonios.
Pero ese humor fue mejorando en el transcurso del día, solo un poco.
Después del mediodía comenzaron a llegar las sorpresas a casa, puesto que no había querido trabajar ese día. La primera gran sorpresa fue abrir su puerta principal y recibir a todos los chicos de UNIQ, se habían organizado para pasar ese día juntos y festejar al bebé de la familia. La casa se llenó de un agradable escándalo. Entre todos, incluida Fei Fei, adornaron la sala de estar con globos, serpentinas, adornos y muchas cosas más que lograron animar a Yibo. Su segunda familia estaba ahí con él.
Un poco más tarde llegó su familia de Day Day Up junto con Mao y Wen Pei, todos ellos estaban al tanto de su relación con Xiao Zhan, así que estaban seguros de que no estaría pasándola muy bien, por eso también se organizaron y fueron a visitarlo con lindos presentes y mucha comida, porque sabían lo bien que comía el más pequeño de la familia.
Yibo tuvo que ir a cambiarse de ropa y a lavase la cara, pues seguía en fachas y con esa expresión de sueño que no se le iba con nada.
Luego de unas horas de amena compañía logró sentirse mucho mejor, comenzó a disfrutar de sus amigos, de su familia.
Lo mejor fue cuando alguien más tocó a su puerta y fue a abrir solo para encontrarse con el primer amor de su vida.
—¡Mamá! —sus ojos se agrandaron y ni siquiera lo pensó dos veces antes de lanzarse a sus brazos.
Definitivamente ella no podía haber faltado a ese gran día.
—¿Papá…?
Ella negó de inmediato.
—Entiendo.
—Pero te mandó esto —le entregó un regalo envuelto. Yibo lo tomó y lo miró con un extraño sentimiento—. Él quería venir —aseguró—. En verdad quería hacerlo.
—Pero tenía trabajo.
Ella asintió.
Ahí estaban todos, personas de lugares muy distintos reunidas en un mismo lugar y con un mismo propósito. Yibo estaba feliz y todavía no podía creer que los tenía a todos ahí.
—¿Cómo lograron ponerse de acuerdo en esto? —inquirió con verdadera curiosidad.
—Créeme, si lo hubiéramos planeado nosotros, no habría salido tan bien —dijo Seungyoun de inmediato, recibiendo un codazo nada sutil de parte de Yixuan.
—Entonces… —miró a su familia de Day Day Up, pero ellos también negaron con la cabeza al igual que Wen Pei, Mao y su prima—…¿Mamá?
—Yo tampoco fui —suspiró—. Verás… hijo, esta reunión había sido planeada por Zhan Zhan, pero debido a los acontecimientos recientes…
—Entiendo —su mirada se perdió en algún punto incierto del piso, hubo silencio incómodo durante unos minutos hasta que el timbre de la casa sonó.
Yibo no supo la razón, pero su corazón dio un vuelco de emoción anticipada. No lo pensó dos veces antes de ir a abrir, seguido por las miradas de todos.
Lo primero que vio al abrir la puerta fue un gran y precioso arreglo de flores blancas, de peonias, para ser más exactos.
Admiró la sublime belleza de esas flores casi etéreas, pero pasó de largo cuando sintió más interés por la persona que las cargaba, ¿acaso era…?
—¿Wang Yibo? —inquirió el hombre.
—Sí —estiró el cuello para ver mejor a esa persona.
Vaya desilusión, no era su Zhan Zhan.
—Es para usted, ¿me puede firmar de entregado?
—Uhm… sí —lo hizo y luego tomó el precioso arreglo, no tenía tarjeta. Y si bien era hermoso, pensó que podría tratarse de un regalo de parte de sus fans.
—¡Qué arreglo tan hermoso! —exclamaron sobrina y tía al mismo tiempo. Todos los presentes lo miraron y estuvieron de acuerdo con ellas.
—Bobo, ¿quién te lo mandó? —inquirió Wen Han.
—No tiene tarjeta.
A pesar de no saber de quién venía, no podía dejar de admirar la belleza de las flores.
—Peonias blancas —murmuró Mao, mirando el arreglo, parado junto a Yibo—. ¿Ya viste los jazmines? —le preguntó, sólo Yibo lo escuchó.
Inmediatamente buscó dichas flores y… era verdad, había jazmines ocultos entre las flores. ¡Eso explicaba por qué pensó en Xiao Zhan al acercarse al arreglo! ¡Olía a él!
—¿Ya te imaginas quién pudo haberlo enviado? —inquirió de nuevo Mao.
Los ojos de Yibo brillaron tanto que Mao juró que por un segundo pensó que el joven atolondrado junto a él abrazaría esas flores como si fueran la persona que las envió.
—¡Hora de partir el pastel! —exclamó Wen Pei, llamando la atención de todos los presentes. Mao esbozó una sonrisa misteriosa que hizo que Yibo alzara una ceja, no entendía, hasta que llegó al comedor y vio que Wen Pei abría la linda caja que contenía aquel elaborado pastel de dos pisos, cubierto por varias capas de distintos chocolates. Y en la parte más superior tenía escrito: "Happy Birthday, Little Prince!" con una caligrafía inconfundible.
Pero lo que le confirmó que aquel pastel había sido hecho por Xiao Zhan, era la pequeña figura del Principito sobre él. Era la misma figura que le había puesto él al pastel de Xiao Zhan hace varios años.
—¡Pero que bello pastel! ¿Dónde lo conseguiste? —preguntó Feng Ge a Mao, pues había visto que él llegó con la caja de dicho postre.
—Lo hizo un amigo —respondió.
Algunos entendieron, otros no. Lo importante era que Yibo tenía una sonrisa de oreja a oreja, y al probarlo no pudo más que incrementar esa felicidad. Sabía exactamente igual a las tortugas de chocolate que le regaló en San Valentín. Su corazoncito estaba feliz, pues, a pesar de que Xiao Zhan no estaba ahí, su esencia sí lo estaba.
La tarde transcurrió amena y agradable en compañía de sus seres queridos. Yibo sintió cierta calma, esos regalos de Xiao Zhan le decían: "Estoy bien, espero que tu también lo estés". Eso le bastaba.
Cuando anocheció, los invitados comenzaron a retirarse poco a poco. Antes de irse, los cuatro integrantes de UNIQ acorralaron a Yibo en la cocina, a solas.
—Bien, ahora vas a decirnos la verdad.
—¿La verdad? —miró a Wen Han sin entender.
—Vimos el conflicto. De hecho, todo el mundo lo hizo. Nosotros ya estábamos enterados de su relación, pero los que no… bueno, ellos sí se creyeron lo que dijeron.
—Eso espero —murmuró, pues de lo contrario de nada habría servido el sacrificio.
—Pero nosotros no nos creemos ese cuento, Yibo, Xiao Zhan elaboró esta fiesta para ti, tenía muchos planes que tuvieron que cancelarse, pero nos buscó para pedirnos que no faltáramos —aclaró Yixuan—. Sin embargo… necesitamos saber si ocurrió algo grave, algo por lo que tengamos que golpearlo. Le hicimos prometer que no te haría daño, le dijimos que lo golpearíamos si te hacía sufrir. ¿Él… —fue interrumpido.
—Gracias, chicos, en verdad. Pero no es necesario —sonrió con sinceridad. No tenía hermanos de sangre, pero vaya que ellos eran más que eso, eran sus hermanos del alma.
—¿Entonces no hay que golpear a nadie? —cuestionó Sungjoo.
—No —rio Yibo. No quiso explicar más, no pudo. Si les contaba cómo Xiao Zhan intentó terminar con él, sí lo golpearían, y no quería eso.
—Si cambias de opinión solo llámanos. Su pastel estaba delicioso, pero si se porta mal contigo le daremos su merecido de todas formas —Seungyoun se había dado cuenta, al igual que los otros tres, de que ese pastel había sido hecho por Xiao Zhan.
Wang Yibo soltó una risa que tenía tiempo de no sacar y les agradeció de todo corazón.
—Oye —Mao se acercó a Yibo—. Tengo una gran duda. Esa chica…
—Es mi prima —lo interrumpió, aclarando de inmediato el asunto—. Te habías tardado en preguntar —rio—. Dile a él que es Fei Fei, mi "hermana". Va a entender a qué me refiero.
—Vaya —suspiró con un gran alivio, había querido preguntárselo desde que llegó—. ¿En serio es tu hermana?
—Es mi prima hermana, pero nos criaron como hermanos.
—Ahora entiendo el parecido, eres tú en mujer.
Yibo rio de nuevo, todo mundo decía eso de ellos desde siempre.
—¿Cómo está él? —preguntó Yibo al fin, ambos hablaban en voz baja, apartados de Fei Fei, la señora Wang, Wen Pei y Han Ge, quienes platicaban amenamente en la sala. Eran los últimos invitados que quedaban.
Mao solo suspiró con pesadez.
—Bien.
—Dime la verdad.
—Es verdad. Él está poniendo todo de su parte para estar bien. Sabe que si algo le llegase a pasar tú te preocuparías, así que se encarga de estar sano.
Yibo se sintió bastante triste de repente. Así era su Zhan Zhan, siempre procurando estar perfectamente para no preocupar a los que lo aman.
—Dile que está bien no estar bien. No es bueno que se aguante todo —murmuró con completa seriedad.
—Lo sé. Y él diría lo mismo —alzó una ceja, mirándolo casi con reproche—. Lo sabes, ¿verdad?
Yibo sonrió de lado y asintió. Trataba de no aguantarse los sentimientos, cuando podía, se desahogaba un poco.
—¿Puedes cuidar de él mientras estemos separados?
—¿Acaso no lo hago siempre? —sonrió de lado, revolviéndole el cabello—. Y no solo de él, ¿no es así?
Yibo rio y asintió, tenía razón.
—Por cierto… ven, traje algo más para ti —fue al recibidor y le entregó un paquete envuelto—. Es de ya sabes quién.
—¿De Voldemort?
Ahora fue Mao quien se rio y asintió.
—Ábrelo cuando estés a solas.
—¿Es algo pornográfico?
—¡Yibo! —casi se ahogó con su propia saliva, no se esperaba aquella respuesta, al menos no del Yibo "post-Xiao Zhan".
Estaba recuperando su ánimo, eso era una buena señal que haría feliz a Xiao Zhan cuando se lo dijera.
—¿Lo es? —insistió, en serio.
—No lo sé, no me dejó verlo. Quizás sí lo sea.
—Bien, lo llevaré a mi cuarto —lo tomó entre sus brazos y subió a su habitación con mucha prisa.
Cuando volvió a bajar ya no halló rastro de Mao en el recibidor, ahora estaba nuevamente charlando con Fei Fei. Lo había descubierto platicando con ella varias veces durante la tarde. Lo curioso era que ella parecía muy cómoda al charlar con él, pues a cualquier otro ya lo habría mandado a volar.
Cuando solo quedaron los Wang en casa, Yibo preparó una habitación para su madre mientras esta y Fei Fei charlaban cómodamente en la cocina, lavando los últimos trastes sucios que quedaban.
—Que bueno que lograste venir justo en estos días —murmuró la mamá de Yibo, secándose las manos luego de lavar el último plato.
—Iba a venir hasta la otra semana, pero después de tu llamada no pude quedarme tranquila.
—Lo siento. No quise darte detalles porque no me concernía hacerlo, pero sabía que él se sentiría mejor al tenerte aquí, y así fue.
—No te disculpes, tía. Ya supe todo lo que sucedió. Bobo me contó todo —suspiró y se cruzó de brazos—. Es tan injusto.
—Lo es. En especial porque… —dejó de hablar.
—¿Qué? —inquirió la menor al ver que su tía silenciaba.
—No te tocó verlos juntos, así que no creo que entiendas por completo lo que estoy por decirte, pero… —buscó las palabras correctas, sin embargo, no encontró otras más apropiadas que estas—. Ellos se pertenecen uno al otro. Suena cursi, lo sé. Pero digo la verdad. Jamás había visto a Yibo tan enamorado, y nunca había conocido a alguien que enfrentara a mi esposo como lo hizo Xiao Zhan.
—¿¡Lo enfrentó!?
—Creo que Yibo no te contó todo.
—Nos faltó tiempo —suspiró.
—Cuando Yibo le confesó a su padre sobre su relación con él, las cosas no salieron bien. Al enterarse, Xiao Zhan voló desde aquí hasta nuestra casa solo para enfrentarlo. Hubieras visto la valentía con la que lo hizo —seguía maravillada—. No sé lo he dicho a Yibo, pero su padre también sintió admiración por eso.
—Después de todo, el tío Wang es bastante intimidante. Yo no me atrevería a contradecirlo, nunca —sintió escalofríos.
—Pues Xiao Zhan lo hizo. Además, ha cuidado bastante bien a nuestro pequeño —suspiró—. Ambos se cuidan mutuamente.
Ninguna de las dos se dio cuenta de que Wang Yibo las escuchaba desde el pasillo junto a la cocina.
Así que su padre le admiraba algo a Xiao Zhan. Vaya… se sintió orgulloso, ya era hora de que su progenitor lo admitiera.
—Ma, ya está lista tu habitación —entró a la cocina como si no hubiese estado parado afuera escuchando todo—. Deja los platos ahí, yo los lavaré luego —la sacó de la cocina casi a empujones, haciéndola reír—. No, mejor aún. Fei Fei los lavará.
—¡Hey! —se quejó la aludida, siguiéndolos a la planta alta.
—Hijo, tienes una casa muy bonita. Pero jamás imaginé que un lugar tan hogareño fuera de tu gusto.
—No es estrictamente de mi gusto. Wen Pei la consiguió para mí al ver que estaba a solo un par de calles del departamento de Xiao Zhan. Jamás imaginé que terminaría viviendo aquí de esta forma —suspiró.
—¿Quieres regresar a tu viejo departamento en Shanghái?
—¡No! —se alarmó. La verdad es que podría vivir debajo de un puente si ese puente estaba cerca de Xiao Zhan. No le importaba.
Los tres ya estaban listos para irse a la cama, pero el sonido del timbre los distrajo.
Yibo fue inmediatamente a abrir y no pudo más que sorprenderse.
—¿Qué hacen aquí? —sonrió, viendo a cada uno vestido con su pijama y una almohada bajo el brazo. Sin mencionar la mochila que traían repleta de golosinas y comida chatarra.
—Estábamos en el hotel, aburridos, pensando que sería mil veces mejor dormir aquí contigo que allá solos —comenzó a explicar Sungjoo.
—Sabemos que quizás sea de mala educación llegar así —continuó Yixuan.
—Y respetamos tu decisión si lo que quieres es estar solo… —dijo Wen Han.
—¡…Pero reafirmo mi autoridad como mejor amigo para invadir tu casa de todos modos! —Seungyoun lo tacleó sin recato, usando su almohada para abrirse paso a la casa seguido por sus amigos.
—¡Pijamada! —gritaron al unísono, haciendo mucho escándalo y empujando a Yibo de un lado a otro. Éste se reía y dejaba que hicieran lo que les diera la gana.
La verdad era que no tenía ganas de estar solo, así que le vendría muy bien la compañía durante esa noche.
Su madre y su hermana vieron el escándalo y mejor se fueron a sus habitaciones. Yibo le avisó a su madre sobre la presencia de esos "mastodontes idiotas", ganándose reclamos y golpes por parte de sus amigos escandalosos.
—Si necesitan algo pueden buscarme, ¿quieren que les prepare bocadillos para la noche? —preguntó con su linda amabilidad.
—Muchas gracias, señora, pero no es necesario. Trajimos bastante comida —Sungjoo señaló la mochila repleta de chatarra.
La señora suspiró y sonrió, mirándolos como si no tuvieran remedio antes de ir a dormirse.
—Tu madre es tan buena —dijo Seungyoun.
—Solo con las visitas —murmuró en voz baja.
—¡Te escuché, Wang Yibo! —exclamó desde su habitación.
—Se los dije —rio y los empujó al interior de su cuarto.
Yibo sacó su consola de videojuegos favorita y así pasaron las primeras horas de la madrugada jugando, comiendo chatarra y peleándose como en los viejos tiempos. Por un momento sintió que el tiempo no había pasado y que seguía siendo ese chico de dieciséis años rodeado por Huyngs que eran más inmaduros que él.
Había sacado también un colchón inflable que tenía en el armario. Si bien su cama era amplia, no tanto como para que pudieran dormir los cinco con comodidad.
Sin embargo, poco a poco fueron cayendo rendidos al sueño. Uno por uno. El primero fue Wen Han, seguido por Seungyoun, después fue Yibo quien se vio vencido por el cansancio. Ellos tres terminaron acostados en la cama, mientras que Yixuan y Sungjoo seguían despiertos. Pocas horas antes del amanecer apagaron todo, intentaron acomodar las posiciones extrañas de los tres pequeños en la cama y los arroparon.
—¿Crees que hicimos bien? —susurró Yixuan, refiriéndose a haber invadido la casa de su amigo de esa forma.
Sungjoo se aguantó la risa y señaló el rostro de Yibo. De su boca escurría un pequeño hilo de saliva, sus comisuras estaban manchadas de azúcar y colorante de los dulces, en su barbilla tenía aún restos de Doritos, y su expresión era de completa tranquilidad.
Esa vista ante ellos era la respuesta a la pregunta de Yixuan.
—Oye —susurró Sungjoo de pronto.
—¿Qué?
—¿Recuerdas lo que hacíamos hace años cuando…?
—Oh…
—¿Como en los viejos tiempos?
—¡Como en los viejos tiempos! —exclamó en voz baja antes de ir en busca de algo que le ayudara a rayar.
Luego de hacer sus travesuras, los dos mayores se fueron a dormir en el colchón inflable, recordando también los viejos tiempos con ello, pues hace años también les tocaba a ambos compartir la cama en muchas ocasiones, ya no era algo extraño entre ellos. Así se acostaron uno junto al otro con una naturalidad tremenda. Ni siquiera les importó terminar medio abrazados durante la noche.
A la mañana siguiente fueron despertados por el olor a tocino y hot cakes recién hechos.
No tardaron en levantarse y verse las caras. Los tres que estaban en la cama se espantaron y acusaron inmediatamente a los dos del colchón inflable.
¡Les habían pintado las caras y se veían ridículamente chistosos!
—¡Es tradición! —se justificaron los acusados.
—El que se duerme primero, pierde, y se atiene a las consecuencias.
No podían rebatir aquello, tenían toda la razón.
Después de discutir por eso, comenzaron a pelear como de costumbre por el uso del baño. Afortunadamente la casa tenía dos, así que unos corrieron al de la planta baja mientras otros se peleaban por el uso del de arriba.
Muy pronto ya estaban todos sentados a la mesa, comiendo el delicioso desayuno que la señora Wang les había preparado.
—Xiao Zhan te ha hecho bien, cariño —se animó a decir la señora.
Yibo solo alzó una ceja.
—Por primera vez tienes comida decente en tu alacena. No tuve que ir a comprar nada —señaló el gran desayuno sobre la mesa. Tenía razón, Xiao Zhan le había enseñado mucho, había madurado.
Durante el desayuno, madre y sobrina estuvieron atentas a la interacción entre esos cinco chicos. Y mientras los observaban solo podían imaginar que ese era el trato entre ellos durante los tantos años que vivieron juntos en Corea, todos en un mismo pequeño departamento.
Era agradable verlos, podían notar que aunque hubiese pasado el tiempo, seguían tratándose como hermanos.
La señora Wang les tenía un gran aprecio, si bien era poco lo que habían interactuado, ella sentía que los conocía muy bien gracias a que los vio por internet todo el tiempo.
Estaba agradecida con ellos por cuidar de su bebé. Sabía que Sungjoo era quien se encargaba de cocinarles, y Yixuan era quien los cuidaba como un hermano mayor para todos. En cuanto a Wen Han y Seungyoun… eran como los hermanitos de Yibo.
Les tenía sincero cariño y agradecimiento porque prácticamente fueron ellos quienes terminaron de criarlo, quienes lo acompañaron en una de las estampas más complicadas y confusas de la vida: la adolescencia.
No lo pensó dos veces antes de aprovechar la ocasión para decirles todo eso y agradecerles. Los cuatro chicos se conmovieron hasta la médula.
Pero el bullying hacia Yixuan y Sungjoo no tardó en llegar.
—Yixuan era la mamá, y Sungjoo el papá —explicó Seungyoun con naturalidad. Wen Han y Yibo estuvieron por completo de acuerdo con eso.
No podían evitar ese bullying amistoso. Siempre habían sido catalogados como el papá y la mamá de UNIQ, pues eran los mayores y además los líderes del grupo.
El encuentro con sus hermanos le hizo tanto bien, que aún después de que se fueron permaneció con una linda sonrisa plasmada en su rostro.
Yibo tenía un gran respaldo en su vida. No estaba solo. Y todos ellos se habían encargado de hacérselo saber en esa fecha importante. Pero lo que más aceleraba su corazón, era saber que el causante de eso había sido Xiao Zhan, a pesar de que no hubiese estado ahí presente. Él tuvo la culpa de todo, y estaba feliz por eso.
Cuando al fin estuvo a solas en su recámara, tomó el regalo que le había mandado Xiao Zhan y que aún no abría. Era una gran caja rectangular, delgada y amplia. Cuando la abrió se encontró con dos paquetes, sacó el más grande que estaba envuelto en un lindo papel de regalo, bastante elegante. Bajo ese papel pudo sentir un marco. ¿Acaso era una pintura?
Rasgó la envoltura con prisa y entonces lo vio.
Emociones diferentes lo invadieron, agolpándose una tras otra en su garganta hasta que no pudo más.
—¿Qué sucede? ¡Yibo! —intentó abrir la puerta de su habitación, pero tenía llave.
Fei Fei no tardó en llegar a su lado, angustiada al haber escuchado el llanto de su primo.
—¡Nada! No pasa nada —se le quebró la voz al final.
—Di Di, abre la puerta.
—Estoy bien —se calmó—. Necesito estar a solas un momento —pidió.
No muy convencidas, ambas mujeres aceptaron y se fueron de ahí.
Yibo siguió admirando el precioso cuadro que Xiao Zhan había pintado para él.
El marco traía una nota que decía: "Aún no hemos ido a la playa, pero lo haremos cuando todo esto pase, y esta pintura se convertirá en fotografía".
Yibo lloró más.
La imagen plasmada sobre el lienzo era la silueta dos personas de espaldas, tomados de la mano mientras caminaban por la playa frente a un precioso y colorido atardecer.
Yibo casi pudo transportarse a la imagen y sentir el momento. El arte de su amado era magnífico.
Entonces prestó su atención al otro paquete que venía junto a la pintura. Era mucho más pequeño y también traía una nota que decía:
"Tu fragancia sigue en mi almohada, espero que con esto consigas un poco de consuelo. Te amo.
Tuyo por siempre. Xiao Zhan."
Al abrirlo descubrió el perfume de Xiao Zhan que mas amaba. Aquel que usaba solo porque sabía cuánto le gustaba a él. Era el mismo que traía puesto en el evento donde todo esto comenzó, cuando se hicieron más cercanos y terminaron durmiendo en la misma cama del hotel luego de comer hamburguesas y papas fritas.
Era el mismo perfume, y Xiao Zhan se lo había comprado solo para él.
No lo pensó dos veces antes de abrirlo y ponerse un poco de la fragancia para oler a su Ge Ge.
Cuando su nariz percibió el aroma masculino y fresco, aspiró con tal fuerza que casi se ahogó.
Sus sentidos se llenaron de esa fragancia, trayéndole hermosos recuerdos que justo ahora dolían mucho.
No lo pensó dos veces antes de llenar su almohada con el perfume, se acostó y la abrazó hasta quedarse dormido.
Luego de pasar un par de días cuidando a su retoño, la señora Wang volvió a casa a cuidar de su otro retoño crecido. Se quedó tranquila al saber que Yibo estaría acompañado por su hermana por unos días más. Nunca imaginó que ella de repente se le plantaría en frente y le diría:
—Iré a ver a Xiao Zhan.
—¿Qué? —en verdad necesitaba que lo dijera de nuevo, pensó que había entendido mal.
—Iré a ver a Xiao Zhan —repitió—. Así que aprovecha y dime lo que sea que quieras que le diga, o quizás prefieras mandarle una carta de amor o… —silenció cuando Yibo le puso algo en las manos.
—Llévale esto, él sabrá el significado.
—¡Uh la la! Bleu by Chanel, un perfume muy sensual, ¿con este lo sedujiste? Porque según me contó tía Wang, acosaste a Xiao Zhan por un tiempo hasta que decidió aceptarte.
—Cállate.
—¡Te sonrojaste! Quiere decir que todo lo que dijo mi tía es verdad.
—No lo acosé —desvió la mirada, enfurruñado—. Bueno, no tanto.
No lo había acosado, solo estaba al pendiente de todo lo que hacía, decía y casi de lo que pensaba. Se mantenía al tanto de lo que le gustaba comer y lo que no, sus pasatiempos, su mascota, su gusto en ropa, libros, películas, todo. Incluso sabía qué perfume usaba y qué fragancias adoraba. No por nada había elegido ese perfume de Chanel para atraerlo más a él. Había funcionado perfectamente.
—Él piensa que tú y yo salimos en citas, ¿verdad? —inquirió ella con una sonrisa bastante traviesa.
—Ni se te ocurra, Fei Fei —la apuntó con un dedo acusador, imaginando lo que tenía en mente—. Y aunque lo intentes, no te va a creer. Mao ya debió decirle que eres mi prima.
—Que aburrido —resopló—. ¿No te gustaría causarle algo de celos? ¿Y si fingimos un compromiso entre primos?
—¡Fei Fei! —se escandalizó—. Eso ya no se usa, además, no tengo necesidad de darle celos. Yo los he experimentado y debo decir que no es agradable, no quiero que él pase por lo mismo.
Ella no pudo más que enternecerse. Le apretó la mejilla con fuerza hasta hacerlo rabiar.
—Extrañaba hacerte enojar así, pequeño Bo —le revolvió el cabello, él casi la muerde—. Ya no es una "fierecilla", ahora es todo un león —pensó al ver la mirada pesada y amenazante que le dirigía—. Me voy, ¿algo más que quieras que le diga a tu amorcito?
Yibo frunció el ceño y los labios, le estaba colmando la paciencia.
Al fin se había tranquilizado. Mao le explicó con lujo de detalles la fiesta que tuvo Yibo, y le dijo también que esa hermosa chica era nada más y nada menos que su shijie. Xiao Zhan entendió todo y sintió un inmenso alivio. Agradeció al cielo y a las estrellas por esa fortuna.
Se había puesto tan celoso que su estómago le reclamaba ahora con periodos de acidez. Se había tragado esos sentimientos y ahora una repentina gastritis lo atacaba. Y todo por eso. ¿Qué pasaría si un día Yibo termina haciendo su vida al lado de una buena mujer? Es decir, estaba consciente de que se merecía lo mejor, y si estar con una mujer lo era, él lo aceptaría. Pero si con solo verlo así con su prima le causó tal gastritis… se moriría el día que se casara con alguien más. Definitivamente no estaba preparado para eso, el simple pensamiento hacía que le ardiera el estómago y que su boca se llenara de un sabor a bilis bastante desagradable.
Pensaba en eso y más cuando de pronto alguien tocó a su puerta. Pensó que se trataría de Mao, o quizás Na Ying Jie, pero no. Nadie jamás lo habría preparado para ver a esa persona ante él.
—¡Hola! —saludó con una efusividad refrescante.
Continuará…
¡Hola, pastelitos!
Como podrán ver, los dos se encuentran en una montaña rusa de emociones. Intentan estar bien para no darle motivos al otro de preocuparse, pero de repente tienen bajones emocionales. Intentan estar bien, en verdad lo intentan. Pero a veces es muy difícil conseguirlo.
Y bueno, en otras noticias: Wattpad eliminó el fic por enésima vez de mi cuenta, y no tarda en eliminar esta última. Seguiré actualizando por AO3, y Facebook. El grupo de Facebook se llama: "Fanfics by Tea Drop" y ahí mismo pueden encontrar una publicación anclada al inicio en donde están los links de cada plataforma.
Gracias por su apoyo y por seguir aquí. Gracias infinitas a todas aquellas que, además de tomarse el tiempo de leer, dedican unos minutos a platicarme qué les pareció cada capítulo. ¡Las quiero!
20/10/2020
6:40 p.m.
