3° Capítulo: Amigos y enemigos

A pesar de que su cumpleaños no había sido tan malo, algo le preocupaba al peli negro. Este hecho llevaba perturbándole todo el día, así como los días anteriores. En estos momentos se encontraba en una mesa del patio con sus amigos, quedando el enfrente de ellos. Este era su segundo receso que la institución les otorgaba.

-¿Isaac?- le habló el rubio a su amigo preocupado, pues este no ponía atención a lo que le decía.

El nombrado volteó, distraído y nervioso–D-dime…

–¿Estas bien?, ¿ocurre algo?...

–N-no…–mintió para no preocuparle–M-me hablabas de hacer lo de Young esta noche, ¿no?... –intentó cambiar el tema–…S-si puedo…

Max le miró molesto–Amigo, eres un terrible mentiroso y no intentes cambiarnos el tema…

–Somos tus amigos Isaac…–Cam le habló dulcemente–…puedes contarnos lo que sea…

El cumpleañero dudó unos momentos, después decidió comentarles– ¿Recuerdan lo que les conté de que alguien en una motocicleta me seguía por las noches camino a casa?...

Sus amigos voltearon a verse, un poco asustados, pero después volvieron sus miradas hacia su amigo–Si…–tomó la palabra el rubio–… ¿Qué ocurre con eso?...

Isaac suspiró pesadamente antes de contestar–…es una chica…

Ambos chicos se sorprendieron al oír eso, pues su teoría era que quién seguía al pelinegro era un chico.

– ¿Estás seguro? –comentó el otro chico, bajando la voz un poco, pues era un tema delicado.

–Tengo dos buenas razones para estar seguro…–le contestó de igual tono.

–¿Cuáles?... –respondió tontamente, lo que hizo que Cam le diera un golpe en la cabeza e Isaac se le quedara viendo feo–…¡Ya pues!, ya entendí…

La castaña rodó los ojos molesta, así como Isaac, antes de preguntarle–¿Has hablado con tu padre de esto?...

El chico sonrojó apenado, desviando la mirada–B-bu-bueno…y-yo…

–¿No le has dicho nada, verdad?...

El de ojos azules negó con la cabeza.

La furia se veía en la chica de verdes ojos–¿Algo tan importante como esto no le mencionas?...

–Tu padre es el capitán de la policía de Sholua…–intervino el rubio–…de seguro él puede ayudarte…

Isaac talló sus ojos por debajo de sus lentes suspirando pesadamente antes de contestar–Lo sé, pero…

–Nada de peros Isaac…–la voz de Cam se oía molesta pero preocupada a la vez–…Todos en esta mesa estamos de acuerdo con que si alguien puede ayudarte aquí es tu padre…–el peli negro bajó la mirada.

–Todos sabemos que tu padre es capaz de hacer cualquier cosa por ti Isaac…–le contestó el rubio ya tranquilo sonriéndole–…te ama como solo amó a sus hijos…

El de ojos azules no contestó nada y entristeció con solo volver a recordar que ese grandioso hombre no era su padre, que era el padre de otros dos afortunados muchachos, de los cuales uno murió a los cinco años y la otra vivía con su madre desde que esta se divorció de su marido, y solo la veía los fines de semana. Muchos dicen que a pesar que el capitán McGordon nunca mostró tristeza ni delirios de locura, este las sufría pero nunca los demostraba.

Muchos creen que Isaac reemplazó al hijo del capitán cuando este lo adoptó felizmente, pero, él sabía que jamás se ganaría el lugar que ese pequeño rubio de ojos esmeralda que no estuvo mucho tiempo en ese mundo y que su padre lloraba todas las noches por él. A pesar de todo, el policía le demostraba el mismo amor hacia ambos chicos adoptivos como si fueran sus hijos biológicos, lo cual hacía sentir bastante bien.

–Tienes razón…–el cumpleañero esbozó una sonrisa, volteando a ver a sus amigos–…debo de sentirme afortunado por tener un hombre que a pesar de no ser su hijo cuida de mí como si lo fuera…voy a decirle esta noche, regresando a casa de la práctica.

Sus amigos sonrieron al ver que lo habían hecho entrar en razón.

–Y pase lo que pase…–Cam tomó la mano del peli negro y la apretó no muy fuerte mientras le sonreía–…aquí estaremos para ti…

El rubio imitó a la castaña. Isaac se sentía afortunado de tener tan buenos amigos.

Se soltaron de las manos cuando sonó el timbre, entrando de nuevo en el edificio, listos para tomar sus últimas clases.


Observaba a través de sus lentes negros como su objetivo se despedía del pequeño rubio que siempre veía con él, así como de sus (al parecer) amigos, quienes se llevaron al infante con ellos, quienes se dirigían hacia su posición. Sacó su celular y se hizo pasar por alguien que estaba mandando un mensaje, para pasar desapercibido y escuchar su alegre plática.

–Entonces Tobby…–dijo la castaña–…¿Qué planeas darle a Isaac?...

–Pues como le gustan mucho las espadas y su sueño es ser un gran esgrimista, pienso darle…–le indicó que se acercara para susurrarle algo.

La de ojos verdes solo sonrió–Eso es muy bello de tu parte…

El rubio solo parecía desconcertado–¿Qué le va a dar?...

–¿Para que vayas a decirle a Isaac?... –contestó la chica molesta–…no gracias…

Pero a él no le importaba su estúpida plática y sonrió malévolamente al pensar que ellos no volverían a ver a su amigo nunca más…por lo menos no vivo…


El ruido de dos metales encontrándose resonó por todo el gimnasio. Tanto Isaac como su oponente daban lo mejor de sí. Sin embargo fue Isaac quién logró lanzar a su oponente con poco esfuerzo. Su rival no se rindió y se volvió a levantar solo para lanzarle estocadas, las cuales Isaac bloqueó con facilidad. Su oponente se desesperó a tal grado de querer darle una tajada en el estómago, la cual el peli negro esquivo con una vuelta de carro sin perder el equilibrio. El rival de Isaac fue carcomido por la desesperación que intentó otra estocada, la cual el de ojos azules paró, al mismo tiempo que le regresó el golpe, dejándole débil y sin poder continuar.

Un silbato chilló indicando que el encuentro había terminado. Un hombre no mayor de 20 años de cabello rubio platino con ojos cafés detuvo a los muchachos, los cuales hicieron una reverencia.

–Buena pelea Isaac –le dijo su compañero ofreciéndole amigablemente su mano–Y feliz cumpleaños…

–Gracias…–El peli negro respirando fuertemente por el encuentro.

–¡Bien chicos…!–el entrenador les indicó–…¡Es todo por hoy!, ¡Nos vemos el Lunes!...

Los alumnos recogieron sus mochilas y se dispusieron a salir. Al final solo Isaac y su entrenador quedaron a solas, el primero recogía sus cosas y el segundo aplaudía, lo que hizo que el alumno le volteara a ver extrañado.

–Brillante como siempre Isaac…

–Gracias entrenador…–un ligero rojo invadió las mejillas del alumno.

–Creo que tienes un futuro muy brillante si decides ser esgrimista…

–¿En serio lo cree?

El entrenador asintió con la cabeza–En mi vida había visto a alguien blandir una espada como tu Isaac…y creo que lo único que necesitas es una oportunidad para demostrar tu talento.

El muchacho miró a su profesor dudoso, ese último sonrió sacando un panfleto junto con una solicitud de inscripción.

–Dime, ¿te gustaría representar a la preparatoria Sholua Harmsville en el torneo nacional de esgrima?...

El muchacho se sorprendió al escuchar eso de su profesor, ese torneo era su sueño, un salto seguro a ser reconocido como el mejor esgrimista del planeta.

–P-pero…–el alumno estaba sorprendido y honorado–…p-profesor, ahí solo van los mejores…

Este último esbozó una sonrisa–Estoy seguro que perteneces a ellos…Además, si resultas ganador, te darán una beca al 100% en cualquier universidad que escojas…

A Isaac casi le da un paro cardiaco al escuchar eso, pues sería una gran ayuda para su padre el no tener que gastar en sus estudios.

–¿Y?...¿que dices?, ¿nos harás el honor de representarnos?...

El esgrimista veía a su entrenador, después de un breve silencio sonrió y afirmó con la cabeza. El docente le devolvió la sonrisa, le dio los papeles y una pluma–Entonces, ¿Qué esperas para hacerlo?...

El peli negro llenó el formato de inscripción, cuando acabó se lo entregó a su maestro, quien le dio el folleto de dicho evento.

–Bien Isaac, toda la semana estaremos entrenando, ¿vas a poder no?

–Bueno, tengo otros talleres, pero puedo hablar con ellos…

–Esta bien, yo también hablaré con ellos para respaldarte…

El joven solo sonrió e hizo una reverencia–Gracias maestro…–Tomó sus cosas dispuesto a salir corriendo a los vestidores y de ahí a su casa para contarles a su padre y hermano lo que había ocurrido.


Le seguía con cautela, aprovechando el hecho de que ya había obscurecido, preparada para encontrar el mejor momento para realizar su plan, sin embargo, él también actuaba de una mejor manera, ya no funcionaba el esconderse.

–…Creo que me ha descubierto…–se decía así misma, viendo como el volvía a mirar detrás de él, tratando de verificar que no pasara nada malo–…tengo que esperar el momento perfecto para poder llevármelo, antes de que sea muy tarde…


Ellos también le vigilaban, pero desde distintos techo. Eran quince hombres que también habían aprovechado las sombras de la noche para espiar a su víctima: Isaac. Monitoreaban cada paso que hacía, no estaban muy seguros del porqué, pero veían que volteaba con frecuencia a sus espaldas, como buscando algo

–¿Crees que nos haya visto?... –preguntó uno de ellos a su compañero de al lado.

–Si hubiera sido así, vería a los techos y no a la calle…

Se volvieron a quedar en silencio para reanudar su tarea. Observaron cómo se detuvo unos momentos para ver algo en su celular para después guardarlo y seguir adelante. También vieron como mucha gente le felicitaba al reconocerle y como desapareció al entrar en un mini super.

Su líder sonrió malévolamente dirigiéndose a todos–En cuanto salga, ya saben que hacer…

A pesar de estar lejos de su jefe, entendieron a la perfección que la hora de la acción había llegado: En cuanto el joven de azules ojos pusiera un pie fuera de la tienda, sería hombre muerto.


–…Leche, leche, leche…– El joven cumpleañero buscaba dicho ingrediente, pues era lo último que le faltaba de la lista que su padre le había mandado por mensaje hace unos momentos. Tenía una sonrisa en el rostro, y no podía quejarse, pues este día estaba a punto de cerrar con broche de oro, pues en su mochila llevaba un obsequio de la chica que traía loco: Georgia.

Es que como no enloquecer con aquellos ojos del color de la miel, que era ocultos por unos lentes no tan gruesos, tan dulce e inocente, su cabello color ocre recogido en una larga trenza hasta su cintura, con su blanca piel, su delicada silueta y sus pequeños pies y manos al igual que su estatura. Para Isaac, Georgia era como una bella muñequita de porcelana, y guardaba con recelo aquel dulce obsequio de su amor secreto.

FLASHBACK:

Isaac salía de los vestidores de hombres, dispuesto a llegar a su casa lo antes posible, pues ya era obscuro. Al llegar a la entrada de la institución vio una silueta femenina sentada en los escalones, al parecer esperando a alguien. Decidió averiguar quién era y al acercarse…

¡Ah!

Asustó a la joven sentada ahí, que no era nada más y nada menos que…

¡G-georgia! – el peli negro no esperaba encontrarse a la chica del cabello ocre en la entrada sola.

La chica respiró aliviada–M-me a-asustaste Isaac…

El chico la miró apenado–P-perdona…no era la intención…

Georgia le sonrió nerviosamente – Es-está bien…

A él le encantaba su timidez y dulzura.

Y dime…–intentó sacarle plática–…¿Qué haces aquí tan noche?...

B-bueno…mi padre salió de la ciudad y mi hermano se quedó trabajando hasta tarde en la pastelería…

oh…y…¿vendrán por ti?...

La chica afirmó con la cabeza–S-sí…no debe tardar…

Reinó un silencio incómodo entre ellos, en el que discretamente Isaac admiraba su belleza.

Por Dios…–pensaba mientras el rojo invadía sus mejillas–…es todo un amor…

P-por cierto Isaac…–le llamó de nuevo tímidamente

El nombrado dejó sus pensamientos de un lado para poder atenderla–Dime…

E-es tu cumpleaños…¿no?...

El cumpleañero volvió a sonrojar mientras le sonreía–S-sí Georgia…

Ella le devolvió una cálida sonrisa–¡Lo sabía! –sacó algo de su mochila y se lo entregó, sus manos temblaban, eso enloqueció más a Isaac–U-un p-pequeño d-de-deta…

El pelinegro la abrazó antes de que ella completara la oración, no había podido resistirse a tal acción, llevaba tiempo queriendo tenerla entre sus brazos. Se separó de ella y la miró dulcemente. La chica correspondió esa mirada añadiendo un rojo a toda su cara y entregándole el presente al muchacho, quién lo tomó con delicadeza.

E-espero y t-te guste…e-es t-tu s-sabor f-favo-favorito…

El pelinegro se volvió a sorprender mientras el rojo volvió a invadir su cara.

Georgia…¿tu…?...

Su pregunta fue interrumpida cuando una camioneta plateada se estacionó enfrente de la entrada de la institución y sonaba el claxon.

M-me tengo que ir… a Merlon no le gusta esperar…–tomó sus cosas con prisa y se dirigió al vehículo.

El de ojos azules la veía alejarse, no pudo evitar llamarla–¡Georgia!...

Esta volteó a verle antes de subir a la camioneta. Isaac notó como sus blancas mejillas fueron invadidas por el sonrojo que había provocado su abrazo. Ella le volvió a sonreír–¡Feliz cumple años!...¡O-ojala te guste!...

Cerró la puerta del vehículo y este se alejó a toda prisa. El cumpleañero lo siguió con la vista hasta que desapareció de su alcance. Volteó su mirada al presente que ella le había dado y notó una tarjeta adherida en él. Por la escasa luz que había decidió leerla llegando a casa, metiendo con cuidado el obsequio en su mochila.

FLASHBACK

–…Georgia… –ahora se dirigía a la caja para pagar lo que su padre le había encargado–…está decidido…– pagó la cantidad correspondiente y tomó el mandado al igual que el cambio–…no importa cuánto me tome…se dirigió a la salida–…yo estaré contigo…

Al salir notó que en los callejones había varios tipos que en su vida había visto. Su sentido común le decía que algo no andaba bien y decidió ir más a prisa. De repente y de la nada, otro grupo de chicos raros apareció delante de él, obstruyéndole el paso. Todos eran iguales, blancos, cuerpo musculoso, con lentes obscuros a pesar que era de noche y con gorros extraños. Decidió dar unos pasos atrás y se detuvo al sentir un objeto punzo cortante amenazando con cortar su cuello, ocasionando que este jadeara muy asustado y con su corazón latiendo a velocidades inimaginables.

–Por fin te tenemos…–Le susurró una malévola voz masculina muy grave. Isaac solo se dedicaba a seguir respirando–…decediente de Taius…


Asdasadssad soy tan mala que lo dejaré en la parte más interesante (?) ok no.

Espero les haya gustado este capítulo : )

Nos leemos :D