Princesa
—Muy bien… no es la primera vez que interpretas una canción tan diferente a tu personalidad, es cosa de todos los días —me digo frente al espejo. A veces es difícil sentir las canciones y debo animarme de alguna manera—. ¡Tú puedes!
Respiro hondo, aclaro mi garganta y hago un pequeño estiramiento. La canción me gustó mucho y el vestido que usaré es muy lindo, pero aun no encuentro el sentimiento para interpretarla bien. Es ahora, el instrumental inicia junto con mi voz, así que debo ser cuidadosa en extremo para sincronizar bien. Aquí vamos, tres… dos… uno…
Princesa soy,
la número del mundo
(primera en mi mundo)
y así me debes tratar
para ganar mi…
¡Amor!
Hoy debo prepararme para una canción llamada World is mine. Es divertida y tiene un buen ritmo, aunque la personalidad que debo transmitir no se parece en nada a la mía… o eso espero. ¿No seré así de caprichosa con Luka? Aunque nunca le he pedido que me llame princesa o que me compre postres, eso último ya lo hace sin ningún motivo especial. ¿Y si se siente presionada a hacerlo? No, no creo ser tan insegura como la chica de esta canción.
Primero.
He cambiado mi peinado,
dime por qué aun no me has alabado.
Segundo.
Debes admirarme
de pies a cabeza, ¿oíste?
Tercero.
A mis palabras no hace falta
agregar nada más, solo dime que sí.
¿Entendiste bien? Soy esa linda chica a la que no podrás ignorar.
Cuando termino con esta estrofa, la puerta de mi habitación se abre de un solo golpe. Volteo de inmediato, el susto me hizo saltar y dejé de cantar. Para mi alegría, es Luka quien entra caminando al ritmo de la pista y utilizando una botella de agua como micrófono improvisa su propia versión de la canción. ¿Cuánto lleva escuchándome?
Yo entiendo,
te haces la difícil conmigo, pero está bien.
¿Qué importa? Si cada día que te veo
creo que me enamoro aún más de ti.
Princesa es,
la número del mundo.
(Soy tu princesa)
Te entiendo bien, hey, hey,
hacerte esperar no es una opción.
¿Acaso crees que te trato como a las demás?
Para mi eres muy especial,
y si la dieta te hice romper,
es que te quiero consentir.
—Luka-chan —le digo entre risas—. ¿Qué haces?
—Te vi muy estresada por esta canción y quise ayudarte un poco —dice al abrazarme—. Y también te traje esto.
Me guiña el ojo antes de entregarme un vasito con… pudín. Esto debe ser una broma de su parte, porque en la canción se menciona el postre. Ok, sí lleva mucho tiempo escuchando mis ensayos. Pienso en decirle algo pero no puedo, su sonrisa me detiene. Ella también tiene un vaso y dos cucharas en sus manos. Se sienta frente a mí, abre su pudín y tomando un bocado me lo ofrece.
—¡Oh, princesa número uno del mundo! Abra la boca y diga a.
—O-oye… esto es… es… está bien.
No sé para qué intento resistirme, al final siempre me dejo hacer estas cosas. Pero ser consentida por Luka se siente muy bien, me da la impresión de que en verdad le importo y ella luce tan feliz al hacerlo. ¡Oh, ya entiendo! Ese es el sentido de la canción, no es la actitud de una chica egoísta la que debo reflejar, sino la de una que solo quiere este tipo de atención. Entonces, así es como se siente ser una princesa.
—Me pregunto… ¿debería comenzar a llamarte princesa? —pregunta de pronto. Mis mejillas se encendieron.
—No hace falta —le digo mirando a un lado. Esto sí me da pena—. Al menos no siempre.
—Como usted diga, mi princesa —responde tomando mi mano con delicadeza, tal como lo pido en la canción.
—Luka-chan… a veces puedes ser muy mala.
Hola! Otra vez con mis experimentos raros. En principio quería incluir toda la canción de World is mine, pero ya sobre la marcha no me gustó la idea. Igual puedo terminar de adaptar la letra para crear una World is mine yuri vs ver. Que raro suena eso...
Nos leemos luego!
