5° Capítulo: ¡ATAQUEN!

... ¿Mi…?... ¿¡mi padre!?...

Aún no terminaba de digerir los últimos hechos: casi lo matan en un callejón, fue salvado por hombres-gato, una chica en motocicleta que le ayudó a huir, además de abrir un portal a un universo completamente diferente, su apariencia era demasiado distinta a lo que el recordaba haber sido por 12 años…¡Su nombre también había cambiado por amor a Ashera…!...

–…¡Ahora hasta pienso diferente!... estaba muy frustrado, no entendía nada–…¿Quién es esa Ashera en primer lugar?...

Después recordó lo último y lo más importante: eran perseguidos por soldados montados en unos tipos de dragones y por hombres que se volvían halcones y cuervos de tamaños colosales, quienes no paraban de atacarle.

–…Deben de ser los otros motociclistas…–llegó a ese razonamiento al recordar que los características de quienes les perseguían en las calles de Sholua.

–…Quiero ir a casa…–Se aferró más fuerte de la cintura de la jinete. Pensó en su padre adoptivo y en el pequeño Tobby, ¿Estarían muy preocupados por él?, ¿Cómo se la estarían pasando al descubrir que el desapareció de un momento a otro?, ¿alguien le habría visto?...

Los jinetes enemigos se volvían a acercar e Ike tenía que interrumpir sus pensamientos para defenderse con su pequeña arma.

Durante un forcejeo se rompió su único medio de defensa, lo cual le aterró enormemente, ahí supo que los cuchillos no eran buenas armas contra hachas y lanzas. Vio cómo su enemigo levantaba una enorme hacha roja, riendo malvadamente.

El peli azul daba su vida por terminada, sin embargo, el movimiento que hizo la jinete lo sorprendió: Volteó al pegaso hacia el enemigo tomando una lanza roja con la punta en forma de cuchilla y bloqueó el ataque. Forcejearon unos momentos, en los que la chica logró alejarse de su contrincante y antes de que este volviera a tacarla, tomó un libro de cubierta verde de su alforja, lo abrió, musitó unas palabras en una lengua extraña y cuando el enemigo estuvo a punto de darle un golpe, esta chica, quien de su libro salía una luz verde que tiñó sus ojos, fijó su mirada al enemigo y levantando su mano derecha proclamó a los cuatro vientos:

–¡Arcwind!... – de la mano de la muchacha salió un torbellino que al golpear al jinete le hizo caer, al igual que su montura.

–…¡¿Ma-ma-ma-ma-ma…MAGIA?!... Ike quedó incrédulo al ver eso. La chica volvió a su ruta original, forzando a su pegaso a seguir adelante, sin embargo, tenía preparadas sus armas en caso de cualquier otro ataque.

El de ojos azules veía atónito como la chica volvía a derribar a otros de esa clase de guerreros y por unos instantes se sintió seguro. Hasta qué…

–¡Aaaaah!... – el grito proveniente de la pelirroja le aterró, este fue gracias a que estuvo a casi nada de ser derribada por una flecha.

–…¡Arqueros!... –su voz se oía molesta–…¡Lo que faltaba!...¡Ten!... –le dio a Ike el libro verde, quien se sorprendió–…¡Sontén esto!.. – La pelirroja tomó las riendas del pegaso, sosteniendo firmemente con su otra mano la lanza–…¡Sujétate!...

El rescatado solo tuvo tiempo de volver a sujetarse, esta vez del asiento del pegaso, antes de que ella obligase al animal a ir más rápido, intentando acercarse al fuerte y hería a cualquier enemigo a su paso, aunque no lo matase.

–¡¿NO DEBERÍAS MATARLOS?!... –El muchacho estaba desesperado, pues solo veía como la chica de ojos naranjas solo los esquivaba y hería para abrirse paso.

–¡No hay tiempo para matarles, debemos llegar cuanto antes al fuerte!... – dijo la jinete mientras con su lanza hería a otros enemigos.

El de ojos azules miró detrás de él solo para ver cómo eran perseguidos por los enemigos que la de ojos naranjas había herido, pero estos lucían más aterradores por el simple hecho de estar furiosos.

–…¿Qué hago?, ¿Qué hago?... Ike no podía dejar de fijar la vista en sus enemigos, después recordó que esa chica había hecho magia y derrumbó a varios enemigos que volaban de un solo golpe.

–¡Si tu no lo haces yo lo haré!...

–¡JA!, ¡suerte con eso sin tu cuchillito!...

–¡No necesito mi cuchillo!... –abrió el libro–…¡Tengo tu libro, haré magia!... –empezó a musitar como pudo las viejas runas y extraños haces de luz verde aparecieron–…Se ven algo diferentes a como ella las hizo…¿Será normal?...Bah, mientras funcione no hay problema…

–Ah claro tienes mi…–entonces la pelirroja reaccionó de la gravedad del asunto–…¡Espera!, ¡NO!, ¡ALTO!...

Pero ya era muy tarde, el peli azul había exclamado la última palabra del hechizo. Sin embargo, en lugar de dirigirse a los blancos, la magia le golpeó en el pecho, haciendo que cayera de la montura hacia las copas de los árboles. La buena noticia es que no cayó en el piso, la mala era que su capa se había atorado en las ramas, al igual que su pierna derecha, quedando suspendido como una clase de columpio. También le estaba asfixiando esa posición.

–…¡¿Acaso podría empeorar?!

Lo que él no sabía era que un arquero enemigo le vigilaba desde el piso, quién no dudo en lanzarle una flecha…

–¡Aaahhh!...

…si este no hubiese sido atravesado por una espada en el momento justo que liberó la flecha, la cual se dirigió a la parte de la capa de Ike que estaba atorada, ocasionando que esta se perforara y se rompiera la capa.

–¡Gaah!... – antes de que el de los ojos zafiro pudiera decir otra cosa, la rama que sostenía su pie se rompió, haciéndole caer de nuevo. Sin embargo, antes de caer fue rescatado por la jinete pegaso, cayendo de espaldas a ella.

– ¿Siempre eres tan imbécil?…–la chica estaba molesta.

–¿Siempre tratas así a tus pasajeros?... – Ike no estaba del mejor humor. A pesar de que estaba agradecido con la de ojos naranja por salvarle la vida, le molestaba que le dijeran imbécil.

A la distancia el peli azul notó que los enemigos que habían dejado atrás les volvían a pisar los talones y tuvo que dejar de lado la discusión con la chica.

–No sé si te diste cuenta que nos vuelven a seguir…

–Cálmate…–le dijo muy segura de sí misma–…confía en nosotros…

–…¿Nosotros?... el de ojos azules recordó a los hombres-gato que lo salvaron–….Pero…¿Ellos no se quedaron en Sholua?...

–…Falta poco…–la jinete ignoraba los pensamientos de Ike y estaba sumida en los suyos–…espero que estén listos, pues ya empezará la verdadera batalla…


Solo esperaba la señal de su ahijada para desplegar a las tropas y lograr que el hijo del comandante Greil, Ike Gawain llegara vivo al fuerte. Hace mucho que no veía al niño…

–…Pero…de seguro ya no es un niño, ¿oh si?... Pensaba melancólicamente una mujer pelirroja de trenza larga, ojos verdes y piel blanca cuando por su mente pasaron imágenes de un pequeño peli azul de cinco años. –…no…claro que no…–sonrió cerrando los ojos–…apuesto que ya es un joven apuesto y noble como su padre…

Vestía una armadura blanca con adornos dorados, pantalones cafés, botas que iban a juego con su armadura y montaba sobre un hermoso caballo que era completamente blanco. Ella y sus tropas se mantenían ocultas entre los árboles, esperando divisar a la jinete pegaso o a las tropas enemigas.

Alguien detrás de ella se aclaró la garganta, asustando ligeramente a la dama de ojos verdes, quien volteó solo para encontrarse con la seria mirada bicolor de Makao.

–¿Está todo bien señorita Titania?...

Titania le dedicó una ligera sonrisa al joven–Estoy ansiosa por que empiece la batalla…

El joven le regresó la sonrisa–Es bueno oír que la madrina de mi hermana está lista en todo momento…

–Alguien tiene que estarlo, ¿no?...

Un silencio incómodo reinó entre ellos, el cual aprovecharon para ver el hueco que había entre los árboles para ver si lograban divisar al pegaso y/o la señal de su jinete.

Para Makao era frustrante ver tanta calma y tranquilidad cuando sabía que su hermana era perseguida por maleantes…pero no cualquier clase de maleantes…

–…esos maleantes…

Derrepente un enorme trueno los sobrepasó …

–La señal…–Makao y Titania dijeron al unísono. No fueron los únicos en darse cuenta, su estratega de roja mirada al ver pasar a la chica y a quienes le perseguían ordenó:

–¡ATAQUEN!...

Todo el ejército escondido en los árboles recibió al ejército enemigo con toda clase de armas, este último le cayó muy mal la sorpresa, pues se les había dicho que ellos solo se encargarían de la chica pelirroja y del joven peli azul si es que ellos lograban regresar a Altea.

A pesar de la ingrata sorpresa, tanto ejército terrestre como aéreo se aferraba a no caer en el campo de batalla, siendo que cuerpos de ambos equipos no tardaron en caer.

La victoria se veía cercana para el ejército de Titania, pues cada vez había menos enemigos. Sin embargo, al caer el último arquero…

–¡Comandante Titania!... –La voz de un lord wyvern de cabellos castaños, con el ojo derecho cubierto por un parche, el cual era completamente negro, así como el wyvern sobre la que iba montado y la armadura que le protegía. Su otro ojo parecía un destello plateado en su blanca, pero poco broceada cara–…¡Los refuerzos enemigos nos están evitando y van directo hacia el fuerte, siguiendo a Lady Ghya y a su acompañante!...

La dama de rojos cabellos miró a los cielos, a la distancia lograba ver como los enemigos se alejaban de ahí, yendo directo por su presa. A pesar de tenerlo previsto le molestó el hecho de que sus enemigos eran unos cobardes que no querían pelear con honor y solo huir cual a lo que iban.

Sin embargo, ella tampoco se detendría por personas con poco honor.

–¡Bien señores!... – se dirigió a su pelotón–…¡Ya saben que hacer!, ¡Los que van conmigo síganme!...

Un enorme grupo siguió a la pelirroja. Estos eran en su mayoría Espadachines, lanceros y magos. La mayoría de las unidades montadas siguieron la ruta que la jinete.

–¡Makao!... – El ojos diferentes dirigió la mirada hacia el joven que le llamaba, este era el joven de ojos morados, ofreciéndole una mano para subirse a su negro corcel y una cálida sonrisa–…¿Listo para proteger a nuestra hermanita?

Miró a su hermano menor y le sonrió de lado tomando su ayuda para montar al caballo.

–¿Alguien tiene que estarlo, no?...

Solo se vio como el caballo de los hermanos se adelantaba a la cabeza de la caballería y las unidades aéreas.

–¡Vamos mis hermanos!... –Gritó Makao–…¡Protejamos al descendiente de Taius!...


–…Están tardando demasiado…–Dijo en voz baja el joven príncipe Alteano un tanto preocupado hacia Lord Klagg.

–…Paciencia mi señor…–el comandante se mantenía serio.

Marth se mordió los labios, frustrado. No quería ni imaginarse lo que pasaría si su plan fallaba.

De repente un soldado corrió acelerado hacia el príncipe y se inclinó bajando la cabeza.

–¡Alteza!...¡Divisamos tropas enemigas dirigiéndose acá!...

El peli azul ahogó su gritillo de sorpresa mientras que el comandante se mantenía sereno.

–¿Cuántos?... –la preocupación tomó control del de ojos de zafiro.

–Creemos que los que vienen hacia acá son el pelotón principal…¡Los mismos que fueron tras Lady Ghya!...

Marth palideció terriblemente…¿Cómo era que esto estaba pasando?...

–P-pero…–de la sorpresa apenas podía hablar, no quería ni pensar de que le hubiese pasado a Ghya y a Ike si fue el pelotón principal tras ellos. El joven dirigió sus zafiros ojos hacia la nada, no podía creer esto, a estas alturas, los laguz alieados debieron de haber terminado con ellos en Sholua...

–…¿Tendrían más refuerzos de los esperados?...

–¿Cuáles son sus órdenes señor?... –La serena voz del comandante interrumpió sus pensamientos. Si de algo estaba seguro era de que iba a seguir adelante, tenía la esperanza de que tanto el descendiente de Taius como la jinete se encontraban a salvo.

–¡Despliega las tropas, no permitiremos que entren en la fortaleza!,¡Tiren a matar!, ¡Busquen a Lady Ghya y al descendiente de Taius, y protéjanlos a toda costa!…

El soldado se retiró para informar a sus compañeros, mientras el comandante se retiraba para pelear.

–Comandante…–la seria voz del príncipe detuvo al señor de cabellos plateados–…déjeme pelear…

Un silencio incómodo reinó entre los presentes, el cual fue interrumpido por el sonido de las tropas preparando la formación en el futuro campo de batalla.

–Lo siento majestad…pero al ser usted descendiente de Anri es un blanco muy atractivo para el enemigo…¡Mire los problemas que tenemos por el descendiente de Taius!.. –Se colocó el casco que traía en la mano y recibió una lanza de plata que le traía un sirviente respetuosamente –...¡Vaya al fuerte y refúgiese!...

Dicho eso, Lord Klagg dejó solo al joven de cabellera azul para dirigirse al frente del pelotón. El noble empezó a dirigirse al fuerte, sin embargo al ver que el comandante ya no estaba a la vista se dirigió corriendo hacia los bosques, sabía que si ellos estaban de camino, sería por estos.

Sin embargo, a mitad de camino una chica le detuvo abalanzándose sobre su espalda.

–¿A dónde crees que vas?... –Una vez atrapado, se sentó sobre el. El príncipe reconoció esa femenina voz…

–¡Chris!... –Marth exclamó intentando que la chica se quitara de encima–…¿Podrías quitarte?... Debo de recibir a Ghya…

Esta chica tenía el mismo tono de azul que tenía Marth en su cabello y ojos, el primero era corto y estaba recogido en una cola de caballo, vestía con un tipo de gabardina naranja, y una pequeña capa rosa calentaba su cuello y parte de su espalda. Llevaba un short blanco, sus guantes eran del mismo color, y sus pálidas piernas eran cubiertas hasta la rodilla por botas cafés.

Sus finas cejas se fruncieron ante la frase del príncipe–¡Claro que no irás!... –después esbozó una sonria–…No sin mí…

Marth se sorprendió al oír como la nieta de uno de los más grandes caballeros de Altea decidía acompañarle en lo que le habían prohibido. La peli azul se levantó dejando que el noble también se levantara.

–Vamos antes de que Lord Klagg, tu padre o mi abuelo se enteren…–incitó Chris tomando su espada una vez que el de ojos azules se levantó. El noble solo asintió con la cabeza y ambos corrieron hacia los bosques en busca de sus amigos.


–¡Como que tiraste mi libro!... –la jinete le gritó furiosa a su pasajero cuando se enteró que este perdió su libro en el momento que la magia le golpeó, y es que el nuevo problema es que volvían a ser perseguidos por caballeros en wyverns, quienes no eran tan fáciles de asesinar con una lanza, agregándole que también iban detrás de ellos varios arqueros y sabios de viento–¿Sabes lo difícil que es matar a los wyvern si no usas magia?...

–¡Yo te dije que los mataras!... – Ike estaba más tenso que antes e intentaba esquivar los golpes de los enemigos.

–¿En serio me vas a pelear en estos momentos?...

–¿Cuándo sugieres que sea?...

–Mmm…no sé…–fingió estar pensando–…¡¿Te parece bien cuando salgamos de esto?!... –dijo sarcásticamente mientras evitaba otros cuantos ataques enemigos. Se vieron rodeados por varios wyverns, los cuales rieron maléficamente. Sin embargo…

–¡Ya me hartaron malditos hijos de Medeus!...– Giró su lanza con mucha velocidad en su mano y la encajó en el costado del enemigo que tenía a la izquierda, asesinándole inmediatamente.

–¿Era tan difícil?...

–No empieces…

El pegaso empezaba a agotarse, cosa que Ghya notó, pues empezó a acariciar su cuello y a hablarle amorosamente. Busco unas hierbas en su bolsa para dárselas al animal, quien en cuanto las comió se sintió como nuevo.

–¡Aaaah!...

Un grito enemigo alteró a ambos, un lord wyvern fue derribado por magia de viento.

–…¿Pero…que?... Ike se sorprendió pues sabía que no había sido la pelirroja.

–¡Ghya!...

La pelirroja dirigió su mirada hacia abajo y vio como una pequeña caballería derribaba poco a poco a aquellos que los perseguían y al frente iban un par de chicos de cabellos plateados que ella reconoció:

–¡Makao!...¡Togho!... –la chica estaba feliz de ver que sus hermanos estaban bien y les saludó con la mano, el cual ellos regresaron.

El peli azul vio como poco a poco los wyverns enemigos iban callendo gracias a otras dos unidades voladoras: una era un hombre de castaños y cortos cabellos, y la otra era una chica de largos y hermosos cabellos rojos como el fuego y con dos rubíes como ojos, montada sobre una bestia verde alada. También notó a una pelirroja de trenza a caballo enfrentándose a un mago enemigo y un extraño dolor de cabeza le llegó, junto con un nombre algo familiar…

–…¿Titania?... se frotó la sien, dejando escapar unos cuantos quejidos de dolor y empezó a sentirse un poco mareado al escuchar los otros nombres–…¿Makao?...¿Togho?...¿Ghya?...¿porque son tan familiares?...

–…¿Ike?... – la voz de Ghya se oía distante a pesar de espaldas con ella. Sintió como iba descendiendo el pegaso y vio como los chicos de cabellos plateados lo bajaban del animal y lo recostaban en el frío pero suave pasto. También vio como la jinete pegaso le daba a oler las mismas hierbas que le dio al pegaso. Estas le hicieron recuperar la salud. Se sentó con mucho cuidado para evitar que el mareo volviera.

Sintió como alguien le ponía la mano en el hombro–¿Estas bien amigo?... –el de ojos zafiro volteó a quién le llamaba y vio al jinete de cabellos plateados y ojos cuan amatistas le veía preocupado.

–S-sí…– se talló los ojos intentando comprobar que eso era un sueño, quería despertar en su cama con su padre adoptivo a un lado tranquilizándolo por otra pesadilla, sin embargo, todo era real al parecer.

El de ojos amatistas sonrió aliviado–Bendita sea Naga…–la misma mano que le puso en el hombro se la ofreció para ayudarle a levantarse. Una vez que Ike se levantó vio como Togho traía un libro verde como el de Ghya, sin embargo, antes de poder decir cualquier cosa, los reunidos escucharon como el enemigo se les volvía a acercar.

El chico de ojos bicolor que estaba con ellos tomó a Ike de los hombros–Escúchame detenidamente, tienes que correr todo lo que puedas hacia esa entrada…–señaló la entrada de un enorme fuerte, la cual estaba bastante alejada de su posición. Makao desató una espada curveada y de mango rojo para entregársela al peli azul–…Ghya me dijo que eres espadachín…¿Es correcto eso?...

–S-sí, pero…

–Entonces, ¡tómala!... –Ike decidió obedecer–…se supone que el camino estará libre de enemigos, pero serás muy vulnerable en cuanto te alejes del bosque…–los enemigos se oían cada vez más cerca, Makao desenvainó su espada que era muy parecida a la que le había dado a Ike, Togho y Ghya montaron en sus respectivos animales. El de ojos bicolor montó en el caballo de su hermano con la ayuda del mismo–…Nosotros haremos hasta lo imposible por detenerlos, no dejes de corres y no dudes en matarlos, pues ellos no lo harán…

Se esuchó como los jinetes hecharon a andar a sus animales para alejarse de ellos. Ike se encontraba solo y estaba más asustado que nunca, pero se armó con algo de valor para seguir el camino que ese chico de extraños ojos le había indicado, teniendo la mano en el mango de la espada, lista para cualquier cosa.

–…¡Tengo que despertar!... trataba de mantener viva la esperanza de que eso solo era otro mal sueño y que pronto estaría de regreso en Sholua–…¡Debo de!...


Su despiadada lanza volvió a atravesar el corazón de su enemigo, el cual no le hizo ni un rasguño. Sus contrincantes hacían muy mal en subestimar a Lord Klagg Yuken, uno de los nobles a los que se les asignó la tarea de proteger a los descendientes de los grandes héroes del pasado: Taius, Anri y Blotch. Era de esperarse que nadie pudiese contra el en una batalla, y hasta los más experimentados guerreros y maleantes temblaban al escuchar su nombre.

Un laguz tigre se abrió paso entre los enemigos para intentar herirle, sin embargo, el comandante aprovechó el salto que este dio para perforarle el pecho, matándole de un golpe. Sus anaranjados ojos veían satisfactoriamente como sus enemigos iban cayendo ya sea por su ejército vestido de blanco o por su lanza de plata la cual parecía estar hecha de rubíes por la sangre de sus enemigos derrotados. Sonrió satisfactoriamente, nada podía salir mal, excepto…

–¡Mi señor!... –un lancero se arrodilló respetuosamente–…¡Malas noticias mi señor!...

El comandante atravesó a otro enemigo que apenas se acercaba a él sin si quiera verle–¿Qué ocurre ahora?...

–¡Una pandilla de asesinos se está filtrando por el bosque y van directo a por Gawain!...

Lord Klagg volvió a atravesar a otro enemigo como anteriormente lo había hecho–Tranquilo soldado, tenemos arqueros en los muros del castillo, se encargarán de ellos…

–Ese no es el problema señor…¡Vimos al príncipe Marth corriendo hacia la entrada del bosque junto con la señorita Limmberich!...

A pesar de estar completamente furioso el de ojos naranja solo frunció el ceño ligeramente. Tomó su lanza, le dio varias vueltas rápidamente en su mano y volvió a atravesar a otro enemigo que se le acercaba, viéndole con rabia. Ese chico siempre se metía en problemas y desobedecía no importa cuántas veces se le repitiera que era descendiente de Anri y que debía de estar bajo protección. Y luego Chris, ella tampoco era muy obediente, ni siquiera escuchaba a su abuelo. Ellos dos hacían una pareja perfecta.

–Toma unos cuantos soldados y oblígales a volver, duérmelos si es necesario…

–¡Si señor!...

El soldado le habló a algunos compañeros para ejecutar las órdenes del comandante, el cual dirigió su atención al campo de batalla de nuevo.

–…Espero que entiendas pronto muchacho…–bloqueó el ataque de un enemigo sin mucho esfuerzo para después asesinarle–…que si no, esto será un problema mayor…


No recordaba haber corrido tanto en su vida y menos en los bosques, los pulmones le quemaban y las piernas le ardían, además que el irregular terreno no era su mejor amigo. No tardó mucho en divisar el campo abierto y no tardó en llegar a él…

–¡Gaaah!...

…eso si un asesino enemigo no le hubiese caído encima…

Este mantuvo a Ike contra el piso, justo como los maleantes de Sholua, el peli azul solo respiraba agitadamente, no podía creer que esto le pasaba. Sin embargo, este no sacó una daga, sino que con sus propias manos empezó a ahorcarlo. Ike por reflejo llevó sus manos a su cuello intentando liberarse del asesino.

–…No otra vez…

Sus labios empezaron a tornarse azules y su piel se hacía de un blanco enfermizo. Sintió mucho dolor y cerró los ojos, listo para irse de esta vida. Sin embargo sintió como el aire le fue regresando poco a poco al igual que sus fuerzas, al mismo tiempo que sentía un cálido liquido derramarse sobre sus prendas…

…Alguien lo asesinó…

Temeroso volteó a ver en todas direcciones, sin embargo, no vio a nadie…

–…¿Qué fue eso?...

–¡Marth, es el!... – una voz femenina resonó por el lugar. Ike volteó a ver hacia donde se escucharon las voces y vio a dos peli azules, uno vestido muy elegantemente y la chica no tanto. Le hizo pensar en sus amigos Max y Cam en casa…

–…¿Pero qué…?...

Ambas figuras se acercaron con él alertados al ver toda esa sangre. El príncipe buscó rápidamente entre sus ropajes mientras que la chica iba a revisarlo.

–¿Te encuentras bien?, ¿no estás herido?...

Ike negó con la cabeza, y ambos peli azules suspiraron aliviados.

–¿Q-q-quiénes son?...

–¡No hay tiempo para explicar!…–el noble le dijo alterado

– …¡Debemos volver cuanto antes al fuerte!... –La chica completó la frase de Marth, tomó de la mano a Ike y se hechó a correr. El peli azul se dejó llevar y el noble se fue con ellos.

El trío salió de los bosques solo para apreciar la batalla a campo abierto que en esos momentos se estaba llevando: Fuego y trueno cayendo en ambos bandos, cuerpos decorando el piso mientras su sangre cambiaba el pasto a un color rubí, ruidos de animales sufriendo gracias a grandes heridas.

–…Esto si es una pesadilla…– el trío pensaba al ver tan horrorosa carnicería, sin embargo, siguieron corriendo…

–¡Aaaaah!... –El grito de Chris espantó a los chicos: una flecha le había llegado al hombro.

-¡Chris!... – el noble fue a auxiliar a su amiga. Ike sintió una mala presencia por detrás, al voltear vio como otro asesino corría hacia su dirección. Sin dudarlo desenvainó su espada y bloqueó el golpe que iba a recibir. Forcejearon un rato y el peli azul logró liberarse de su enemigo. Este le dirigió una estocada al abdomen, la cual evitó saltando sobre él y no dudó en hacerle una herida en su espalda, haciendo que este cayera al piso, completamente muerto.

El terror le invadió, había cometido su primer asesinato…Ahora era como todos esos criminales que su padre buscaba para ponerlos tras las rejas…

–¡Atrás!... –el príncipe quitó a su compañero peli azul de un golpe seguro que el terminó bloqueando con su espada. Forcejearon y el príncipe no dudó en atravesar el pecho de su enemigo haciéndole caer como su otro compañero. Ike no podía creer que el noble no hubiese dudado en asesinarlo sin arrepentirse.

–La primera vez que asesinas a alguien es así…–La voz de la chica interrumpió sus pensamientos, ella se encontraba de pie, deteniendo la hemorragia ocasionada por la flecha con su mano.

El de ojos azules decidió no decir nada y mejor concentrarse pues venían más asesinos.

–¡Están atacando al príncipe y al descendiente de Taius!...

Escucharon como unos soldados venían en su ayuda, los cuales hacían todo lo posible por resistir.

Otro asesino tomó a Ike, aprovechando que este estaba ya muy cansado y que estaba perdiendo poco a poco todas sus fuerzas. Bloqueó cuanto pudo, sin embargo, recibió muchas heridas en brazos y piernas. En un forcejeo, el asesino lo aventó contra la pared. Esto ocasionó que el muchacho perdiera por completo sus fuerzas. Su cuerpo no respondía, su visión se nublaba y le zumbaban los oídos.

Con mucho esfuerzo reconoció que el asesino levantaba la espada para asesinarlo, esta brillaba de una manera espectacular a la luz de las estrellas. Sin poder hacer nada, Ike esperó el golpe final.

De repente, alcanzó a divisar como alguien se interponía entre él y el bandido. Su visión empeoraba, pero logró ver que tenía una capa anaranjada, cabello café y que con una enorme hacha plateada y con el centro del mismo color de su cabello bloqueó el ataque. También vio como esta figura se liberaba y le cortaba la cabeza despiadadamente.

Se aterró más al ver que esta figura lo vio, pero sintió alivio al alcanzar a ver que soltaba el hacha y que corría hacia él. Sintió un extraño alivio y calma cuando este extraño posó una mano con cariño en su hombro y otra en su mejilla, al mismo tiempo sintió dolor al sentir como unas lágrimas caían en su cara. Quería entender lo que decía, pero las fuerzas le abandonaban. Quería hablarle pero se sentía mudo. Quería poder ver bien hacía sus claros ojos azules y agradecerle completamente.

Sus párpados se sentían cada vez más pesados, al igual que sintió más lágrimas de ese hombre que estaba con él caer en su cara. Pudo sentir como su cuerpo era más liviano y sus fuerzas de seguir despierto pocas.

–…Despiértame por favor…–le rogaba internamente mientras cerraba sus ojos– yo sé que esto es solo otra pesadilla…


Creo que andaba un poco inspirada (?)

Pero bueno, ahí está otro capítulo :3, ojalá les haya gustado, y solo por si aún quedasen dudas, estas son las clases de los OC:

Ghya: Dark Flier (Volador obscuro, soy yo o suena a un pokemón (?) )

Makao: Swordmaster

Togho: Dark Knight (Caballero obscuro...BATMAN! ok no .-.)

Lord Klagg: General (no me digas (?) )

Bueno, eso es todo, oajalá les haya gustado, cualquier comentario, duda, crítica ya saben, lo esperaré gustosa :3

Nos leemos :D