Colguijes
¡Por fin llegó el descanso! ¿Lo mejor? Es que gracias a los conciertos de las semanas pasadas, tendremos tres días de asueto. Cero preocupaciones de ensayar canciones o coreografías, nada de visitar el estudio a las siete de la mañana y salir hasta media noche. Seremos solo nosotros y nuestra pereza: despertarnos tarde, jornadas largas de videojuegos, ver películas hasta media noche, comer con toda la comodidad que no tenemos a diario. Estos días de descanso son lo mejor. Y, bueno, Luka y yo podemos tener un momentito para nosotras solas; no hemos tenido privacidad desde hace unos meses con aquella serie de comerciales.
Otro detalle de estas escasas oportunidades es que Master pasa dormido la mayoría del tiempo, si nosotros dormimos diez horas seguidas, él puede llegar a las trece sin ningún problema y conciliar el sueño esa misma noche. Por lo mismo no convive mucho con nosotros, pero cuando lo hace, se une a nuestros pequeños torneos de videojuegos y no lo hace nada mal. También son días en los que rompemos un poco la dieta y comemos cuanta chuchería se nos antoja: frituras, panes, refrescos, dulces, ramen instantáneo y demás cosas parecidas inundan nuestra sala en estos días. Pero como nadie quiere salir a comprar las provisiones, lo decidimos mediante el juego del esclavo. Básicamente es una versión inversa al juego del rey, quien saca el palo marcado tiene la obligación de ir a la tienda. Y en esta ocasión, yo perdí.
Y aquí estoy, disfrazada con todo lo que pude encontrar para ocultar mi cara, mi cabello y hasta mis ojos. Me dio pereza usar una peluca, así que solo me puse una gorra y oculté la mayor parte de mi cabello bajo una chaqueta, me puse una mascarilla médica para despistar y para rematar, unos lentes de contacto cafés. Siempre tenemos varios modelos a nuestra disposición, no sabemos cuándo los necesitaremos.
Bien, por ahora creo que tengo todo lo de la lista: los dulces de banana y naranja para los Kagamine, el pastel de helado para Kaito, la caja de cerveza para Meiko, los mochi que pidió Gakupo, un pastel de fresas para Gumi, el helado de menta y chocolate para Kaito, el pudín de Luka, las diez bolsas de frituras que pidió Thelma, ramen para un mes, una caja de paletas heladas para Kaito y… bueno, Master no pidió nada porque sigue dormido, así que le compré un helado de chocolate y otro igual para Kaito. Sí, no quiero saber que diría nuestra nutrióloga al ver esta cantidad de chatarra, incluso el cajero mira con ojos acusadores mis compras. Oh vamos, de vez en cuando no hace daño, ¿verdad?
Un momento. ¿Qué es eso? Parecen figuras de nosotros pero son muy pequeñas. Tomo una por mera curiosidad, no recuerdo haberlas visto antes, o son nuevas o carecen de nuestro permiso. Igual son lindas y hay de cada VOCALOID. A ver aquí dice que son adornos… para celular. ¡Ya sé! Son unos colguijes para celular, de esos que se conectan a la entrada de los audífonos. Y no son caros…
—Disculpe, también llevare estos dos.
Realmente no pude evitarlo, eran tan lindos que fue necesario comprar estos adornos. Solo espero que a Luka le gusten, estoy casi segura que así será; no lo acepta pero también es débil ante este tipo de detalles. Compré uno de ella y uno mío, así tendré una pequeña Luka siempre conmigo y ella podrá llevar a una mini yo a todas partes. No es que estemos separadas mucho tiempo pero, me parece un lindo detalle llevar unos colguijes a juego. Además lo vi en un manga, ahora que somos pareja debemos usar cosas como estas, ¿no?
Sencillo pero bonito. Miku es una cursi...
La proxima vez que nos leamos... será la semana negitoro.
