6° Capítulo: Desaparecido

El número que usted marcó, no está disponible o se encuentra fuera del…

Colgó él celular, suspirando pesadamente. Era la sexta vez que oía ese molesto mensaje y empezaba a preocuparle. Eran ya casi las 9:30 de la noche e Isaac no llegaba. Lo más tarde que llegó alguna vez fue a las 7 y eso porque se le complicó mucho llegar a casa por una infección estomacal.

FLASHBACK:

Eran casi las 7 de la noche e Isaac todavía no volvía al apartamento. Al capitán eso le empezaba a preocupar, pues el peli negro salía a las 6 de su taller y normalmente llegaba a las 6:30, 6:50 si le había encargado algo…pero esa no era esa ocasión…

Cierto era que el muchacho avisó con este simple mensaje de texto:

"Llegaré un poco más tarde, no te angusties por favor"

¿Cómo no angustiarse cuando en la mañana notó al muchacho algo pálido y decaído?, ¿Qué padre no se preocuparía por un chico que dice no tener apetito y que se duerme en el carro a pesar de que nunca lo hace?...Era obvio que algo malo le ocurría…

De repente escuchó como alguien se quejaba débilmente mientras intentaba abrir la puerta. Se apresuró en abrir primero, revelando a un pálido Isaac con la vista perdida y con un tono verdoso en los mejillas.

Ho-ho-ho…–apenas podía hablar al igual que sostenerse.

¡Isaac!... –El padre tomó al muchacho que había adoptado antes de este dijera o hiciera algo más. El enfermo no se negó y dejó que su padre lo guiara a su habitación y le recostara en su cama. Una vez estando ahí, rodeó con sus brazos su abdomen, volviéndose a quejar en voz baja.

¡Tobby!... –el hombre llamó desesperado a su hijo menor al sentir que el peli negro tenía fiebre–…¡Tobby!...

El infante apareció y se mostró preocupado al ver a su hermano mayor –¿Qué pasó papá?...

¡Llama al doctor y dile que venga a revisar a Isaac!... –hizo notar su preocupación–…¡Dile que tiene fiebre, está pálido, respira con dificultad y no puede sostenerse!... –el rubio veía como su hermano se volvía a quejar–...¡Rápido!...

El pequeño salió corriendo hacia el teléfono para llamar al doctor, quién no tardó mucho en llegar a revisar el muchacho. Cuando acabo con su labor, tomó una aguja y un frasco de medicina.

Es una infección viral estomacal algo fuerte…–Descubrió el delgado brazo del muchacho para aplicarle la medicina. El enfermo gimió al sentir la delgada aguja atravesarle la piel, sin embargo, volvió a dormirse una vez que le fue retirada. Se le colocó un pequeño pedazo de algodón en el lugar donde fue perforado y dejó su brazo sobre su estómago. Escribió en un papel blanco y se lo dio al capitán–…no es nada grave, solo déjelo dormir todo lo que necesite, aplíquele esta medicina cada 3 horas y cada 2 si el dolor aumenta y en dos días veré como sigue.

El doctor se retiró de la habitación del muchacho después de cobrarle al padre, Tobby le siguió porque sabía que el capitán iba a quedarse cuidando a Isaac.

Como siempre que nos enfermamos…–pensaba el infante abriéndole la puerta al doctor.

FLASHBACK

–…pero…aquella vez me avisó…– se angustió más–…¿le habrá pasado algo?...

El preocupado padre alejaba todas las imágenes de un Isaac enfermo, herido, mutilado o hasta…

–…No…–El capitán se negaba a aceptar que a su muchacho le hubiese pasado algo de nuevo–…de seguro que alguien le felicitó por su cumpleaños…–esa idea lo calmó–…debe ser por eso…

No se calmó del todo, pero por lo menos se sentió mejor. No tardó en escuchar pasos afuera de su casa. Su corazón dio un vuelco de alegría con pensar un solo instante que era su muchacho, que no le quiso hacer esperar y le abrió…

–Buenas noches capitán McGordon…

…pero se encontró con el mejor amigo de su hijo, este había cambiado su uniforme de la escuela por una camisa de cuadros naranja, unos pantalones de mezclilla y unos tenis Nike azul marino. Traía también su gorro inglés y la mochila de la escuela.

–…sigue pareciendo niña…–pensó el capitán, quién después contestó tratando de ocultar su decepción– Hola Max, ¿Qué te trae por aquí?

–Pues quedé con Isaac de hacer la tarea después de la escuela, como a esta hora.

–…Entonces no ha de tardar…–suspiró aliviado–oh, de acuerdo, Isaac aún no llega, pero puedes pasar a esperarlo…

El rubio entró, aún sin captar del todo las palabras del mayor y se dirigió al sofá para dejar sus cosas–ah bueno, entonces supongo que tendré que…

Entonces terminó de comprender lo que el capitán había dicho: Isaac aún no regresaba a su casa. Esto no era nada normal para el rubio.

–¿C-como dijo, capitán?...

–S-si, Isaac aún no vuelve, pero dudo mucho que tarde, fue a traerme un par de cosas del supermercado…

Max palideció terriblemente y se dejó caer en el sofá. El peor temor de Cam y de él se había cumplido al parecer: Una chica se llevó a su amigo sin propósito alguno al parecer.

–…No…–Intentaba contener sus lágrimas–…eso no puede ser…

–¡Max!... –El capitán fue a auxiliar al joven–…¿Qué te ocurre?...¿Te sientes bien?...

Pero el rubio estaba demasiado sumido en sus pensamientos y preocupaciones.

–¿P-puede lla-llamarle…por favor?... –le dijo conteniendo el llanto, pero dejando escapar algunas lágrimas.

El mayor bajó la mirada, la preocupación y tristeza volvieron a él.

–Intenté llamarle hace rato, pero no responde…tengo que admitir que me apura un poco…–se rascó la cabeza, algo apenado–…tengo fe de que todo está bien…

Al de ojos chocolate le partía el alma escuchar al capitán tan tranquilo, pero, sabía que no era su culpa, él no sabía lo del motociclista y de que lo seguía todas las noches desde hace ya varias semanas.

–…Tiene que saber…–su llanto se agudizó y se aferró más al sillón–…como su padre, tiene derecho a saber qué pasaba con su hijo…

–Max, te vez muy pálido…–el nombrado volteó a ver al hombre que había adoptado a su mejor amigo, aun llorando–…¿prefieres que te lleve a casa y que hagan la tarea otro día?...

Pero no le contestó, lo cual preocupó más al de cabellos castaños.

–¿Max?...¿Está todo en orden?...

Le tomó un poco reunir las fuerzas suficientes para contestarle al capitán, aun con la voz llorosa–I…Isaac…I-Isaac…–sollozó un poco más.

El adulto puso su mano en el hombro del muchacho, con el fin de calmarlo. Solo lo había visto así de alterado una vez: Cuando su hijo Isaac murió salvando a su amigo.

FLASHBACK:

El edificio de la escuela se veía envuelto en llamas cada vez más rápido. Dos pequeños de cinco años intentaban buscar una salida. Uno era rubio ceniciento, con ojos color chocolate y a pesar del caos su cabello seguía bien arreglado. El otro tenía un cabello brillante que parecía hecho de oro puro que era cubierto por una boina inglesa gris y dos esmeraldas como ojos.

¡Max!... –el de los ojos esmeralda gritó apuntando a una puerta abierta, por la cual se veían varias personas alteradas, entre ellas padres, alumnos, bomberos, policía y gente de la pequeña ciudad en general–…¡Veo una salida!... –Tomó la mano de su amigo–…¡Ven!...

Su amigo se dejó llevar, ambos hacían sus últimos esfuerzos por continuar vivos. Max no tardó mucho en desmayarse por la falta de oxígeno del lugar. Su amigo reaccionó inmediatamente y fue a la enfermería por un respirador para su amigo y se dedicó a sacarlo ahí.

Al salir del ardiente edificio, Max se sentía mejor, pero Isaac perdió todas sus fuerzas. Su amigo se dirigió a él alegre porque habían logrado salvarse.

¡Isaac!... –lo sacudió fuerte–…¡Despierta Isaac, ya salimos!...

Pero no obtuvo respuesta.

¿Isaac?... –empezó a preocuparle el verlo como si estuviera muy enfermo: respiraba con dificultad y su piel no tenía color, a excepción de las zonas rojas ocasionadas por el fuego. Vio como la gente se acercaba a ellos y como el de ojos verdes respiraba cada vez con mayor dificultad. Max notó esto y molesto gritó: –¡Aléjense!, ¿Qué no ven que se pone peor?...

La gente solo se apartó unos pasos, asustada por el tono de voz del menor, quien se volteó a su amigo. Este se veía más cada vez más enfermo y sus jadeos eran cada vez más fuertes. El infante colocó su mano con mucho cuidado en su espalda–¿Qué tienes Isaac?...

Este solo se dedicó a intentar tomar aire fresco, entonces Max tomó el respirador que le había dado y se lo colocó a Isaac. Este abrió los ojos con mucho esfuerzo. Sus ojos perdían el brillo y se veían decaídos, los volvió a cerrar, perdía muchas fuerzas a cada instante.

¡ISAAC!... –La voz del capitán resonó por el lugar, este corrió hacia su primogénito y lo tomó en brazos, manteniendo el respirador mientras algunas lágrimas caían en su frágil y débil cuerpo. Le abrazó con cuidado al ver como su muchacho no respondía y solo se dedicaba a respirar el fresco aire que le ofrecían.

¡MAX!... –El nombrado volteó a ver hacia donde su padre le llamaba. Este tenía el cabello color ocre, ojos que parecían dos aguamarinas en una piel bronceada decorada por una barba y fino bigote que apenas empezaban a notarse.

¡Papi!... –El niño abrazó a su padre corriendo hacia él. El hombre solo correspondió el abrazo. Era la primera vez que el niño veía que su padre se preocupara tanto por algo. Tomó la mano de su padre y se dirigieron hacia el capitán y al pequeño moribundo.

Isaac…–el padre acariciaba la mejilla de su pequeño mientras veía como su respiración se debilitaba–…hijito…–recargó su frente con la de su muchacho. Este último volvió a abrir los ojos y se quitó el respirador, solo para poder decir:

P-papi…– recargó su cabecita en el hombro de su padre, hablándole débilmente a su progenitor.

Al terminar de decir su última palabra la vida del infante se terminó, acabando con el sufrimiento de este, pero iniciando con el terrible dolor que su padre y su amigo sufrirían, además del terrible sentimiento de culpa.

Las lágrimas se hicieron presentes en el otro infante al recibir la terrible noticia, junto con la boina de Isaac, quién pidió que se la dieran a Max para que este nunca lo olvidaran

Iba…a…ser…yo…–Abrazó la boina con fuerza, llorando más fuerte e ignorando los intentos de consuelo de su padre.

FLASHBACK

–…No voy a permitir que eso se repita…– el llanto del joven agudizó, pero estaba decidido a hacer hasta lo imposible por encontrar a su amigo, por lo que volteó a ver al capitán a los ojos.

–Capitán…–sus ojos se inundaron en lágrimas, pero mantenía su mirada–…Isaac…Isaac era perseguido por una chica…

El castaño sonrió un poco aliviado y con un ligero carmín en sus mejillas–B-bueno, no es para que te preocupes, es normal, Isaac es un joven apuesto y…

–¡No capitán!... –Estaba muy alterado–…¡No es en ese sentido!...

El hombre le miró extrañado–…No te entiendo…

Max sollozó un poco más antes de contestar–En las noches…d-de-después d-del ta-taller…u-una chi-chica en motocicleta lo seguía…c-como…espían-espiándole…

Sollozó un poco más, después continuó:

–…E-el me con-contaba q-que…a-al pri-principio creía q-que…e-era s-su imaginación…p-pero…c-con el p-pasar de los días…se dio c-cuenta q-que no era así…

Al capitán se le heló la sangre al escuchar eso, ¿Por qué nunca le contó nada?

–"…Su vestimenta era tan negra como la noche, su casco no dejaba ver ningún rastro de su cara, a duras penas pude notarle…" eso fue lo que me contó cuando logró ver rastros de ella…

–¿Cuándo supo que era mujer?... –el capitán trataba de mantenerse frío, pero las lágrimas empezaban a invadirle.

–E-esta mañana nos dijo…n-no s-se la ver-verdad cuando se enteró…

–¿H-hace cu-cuanto l-le sigue?...

–"…Llevo varias noches sintiéndome espiado por alguien de camino a casa…eso no me permite dormir…y me asusta el pensar que sea algo más que alguien que solo está obsesionado conmigo…" Eso me lo dijo hace un mes aproximadamente…

El alma del capitán moría con cada palabra pronunciada por el rubio sobre su muchacho. Sin embargo, tenía que saber todo referente al tema, pues era su hijo adoptivo.

–¿Cu-cuantos más…–su voz empezaba a quebrarse por el llanto–…s-saben de esto?...

–Q-que yo s-sepa, solo C-Cam y yo…

–¿P-por qu-que…–el llanto no le dejaba hablar–…porque no…?...

–N-no quería preo-cuparle, capitán…–el muchacho le contestó sabiendo la siguiente pregunta del angustiado padre–…sin embargo, le convencimos para que hablara con usted

–¿Y qu-que d-dijo él?...

– "…Le diré esta noche, después del entrenamiento…" eso nos dijo en el segundo receso.

Se quedaron unos momentos en silencio. El policía analizaba la situación a fondo. No podía creer que algo así pasara en ese pequeña ciudad que hace no mucho era solo otro pueblillo. Lo hubiese creído de las grandes ciudades de donde venía su ex-esposa: Erina. El caso más grande que le tocó presenciar fue uno de asesinos seriales a quienes les hizo justicia y envió a la cárcel.

–…Lo más probable es que hayan sido ellos…–Analizaba el castaño fríamente, después se dirigió al joven rubio, tratando de calmarse–Necesito que me enseñes la ruta que usa Isaac para llegar a casa, también necesitaré que tú y Cam me digan con lujo de detalle todo lo que mi hijo les contaba sobre el asunto, si ustedes notaban algo más, etcétera, ¿quedó claro?...

Max se quedó callado unos momentos. Le sorprendió la serenidad con la que le habló el capitán, sin embargo, después de analizar un poco, lo entendió: No podía perder los estribos tan fácilmente para poder llevar a cabo el caso son problemas.

El rubio afirmó con la cabeza, calmando el llanto e intentando sonreír.

El mayor empezó a tomar algunas cosas y llamó al niño menor para que tomara un abrigo, una almohada y cosas para que no se aburriera.

–Llámale a Cam…– el mayor le indicó al adolescente, quién se levantó de su asiento tomando sus cosas y marcándole a su amiga–…empezaremos esta noche…

Una vez que la chica le contestó, todos se dirigieron hacia el auto del policía, listos para empezar la investigación.

–…No me permitiré perderte…Hijo…


Jamás había estado tan satisfecho en toda su vida. Había cumplido la misión que aquel justo hombre le había mandado para limpiar su nombre: Asesinar a aquellos que quisieran quitarle la vida a cualquiera de los otros dos descendientes de los grandes héroes.

Miraba con placer el campo de batalla en el cual se había infiltrado discretamente para recordar como salvó al muchacho recién llegado de otro mundo. Miró al fuerte sonriendo al saber que al joven lo había reunido con su padre.

Sin embargo, su misión aún no se había cumplido.

–…Inicia fase dos…–se dibujó una astuta sonrisa en su rostro–…esto será interesante…


No recordaba tanto dolor en su vida, tampoco recordaba lo que era el no respirar ni que la cabeza y párpados le pesaran o como sentía que su cuerpo estaba hecho de plomo o que sus oídos zumbaran tan fuerte que le mareaba.

Jadeaba muy fuerte tratando de apartar el dolor, pero este no cedía y aunque logró abrir los ojos, estos le ardieron con ver el suave reflejo de la luna y los cerró fuertemente. Sus pulmones se quemaban con cada bocanada de aire y se sentía a desfallecer de nuevo.

De pronto, algo lo calmó: Una caricia en la mejilla. Por más extraño que sonase, ese ligero roce le calmó lo suficiente como para poder relajarse para dormir. El zumbido disminuyó, permitiéndole escuchar unas palabras que le hicieron sentir seguridad para volver a descansar:

–…Tranquilo y no temas más…papá está aquí…


Asadasdadsadsadssadsad lamento se quedó muy corto, misterioso o confuso (?) Les prometo que pronto sus dudas se aclararán :3

Makao: Yo que ustedes no confio en ella

Makao: Bien, ya me callo

Nos leemos :D