Lencería

No es extraño encontrarme ante una marea de destellos provenientes de cámaras fotográficas. Podría decir que lo inusual es pasar un día sin ver algún flash. Estar ante la lente de un fotógrafo profesional y realizar varias poses en una sesión es una de las actividades más habituales para una idol como yo. Solo hay algo diferente en esta ocasión.

—Muy bien chicas, ahora pasemos a la cama —indica el fotógrafo a cargo—. Primero tú Megurine.

¿Cuántas fotografías de estas saldrán en el catálogo y cuántas en anuncios? No puedo saberlo y espero que no sean muchas. En verdad no quería realizar esta sesión pero tuve que hacerlo para evitar algo peor. Por otro lado, Meiko parece disfrutar esto. Incluso ha pedido llevarse la mercancía. Por otro lado y mirándolo bien, esta lencería es linda.

Más destellos. Lo único que quiero es terminar con esto pero cada vez que me siento harta, recuerdo el motivo por el cual acepté hacerlo. En primer lugar, no me lo habían pedido a mí, sino a Miku.

Todo comenzó hace una semana después de una reunión de negocios a la que fue citada junto a Master y Meiko. Normalmente, Master se hace cargo solo de esas juntas, pero por alguna razón también las necesitaban ahí. Cuando volvieron, noté algo muy extraño e incómodo. Cuando Miku vuelve al departamento, abre la puerta de un potente empujón acompañado de tarareos o algún canto para anunciar su llegada y, desde que somos novias, se lanza directo a mis brazos con una sonrisa enorme en cuanto me ve. Pero esta ocasión fue muy diferente. Quien abrió la puerta fue Master que se notaba claramente molesto, luego entró Miku en silencio, arrastrando los pies, y Meiko la seguía mientras le daba palmadas en la espalda. Algo malo había pasado.

Lo primero que hizo Master fue tomar su teléfono y se encerró en su habitación. Mala señal. Si hace eso, significa que el negocio no salió como lo había contemplado y necesitaba apoyo de los jefes. Cuando me di cuenta, Meiko ya estaba jugando con su celular y Miku me tenía abrazada por la espalda. No lloraba, pero quizá solo se esforzaba por no hacerlo.

—¿Qué ocurrió? —pregunté.

—Ellos me rechazaron —murmuró. No estaba ni cerca de llorar pero la frustración se notaba en su voz.

—¿Te rechazaron? ¿Quiénes?

—Los tipos con quienes nos reunimos —respondió Meiko—. Al parecer Miku no tiene la figura adecuada para anunciar sus productos.

—Dijeron que soy muy… muy… plana —logró decir. De ahí venia toda la frustración con la que cargaba.

—¿Cómo pudieron decir eso de ti?

—Pero es la verdad.

—¡Meiko!

—También dijeron que está la opción de una operación pero… ¡no puedo aceptar algo así! ¡Soy muy joven para eso! —gritó sumamente molesta.

—¿No podían editar la fotografía? En estos días las modelos son muy diferentes en la realidad y los anuncios.

—Sí, pero Miku es una figura muy popular. Habría un problema cuando comparen sus medidas reales con las del anuncio —admito que Meiko tenía razón.

—Master se enojó con ellos y terminó la junta —Miku me abrazó más fuerte. No sé por qué, pero que hiciera eso me dio esta idea.

—Y por tratarse de una marca importante, es un contrato que no podemos perder —Meiko seguía inmersa en su celular.

—Entonces, ellos quieren pechos grandes… —estaba molesta con personas que no conocí, pero también comprendo que el desaprovechar un contrato significa pérdidas monetarias para todos y, más grave aún, podría afectar nuestra reputación y el trabajo de Master. Además, no iba a permitir que Miku cediera a la presión de aquella empresa—. Pues los van a tener —me solté del abrazo y caminé directo a la habitación de Master.

El resto, es obvio. Me dieron el visto bueno y, aunque no soy la VOCALOID más popular, mi físico pudo más que eso. A fin de cuentas es lo que querían. El único problema es soportar esto, realmente no quería hacerlo pero no es la primera vez ni la última que por trabajo debo realizar algo que no me agrade. De la nada siento un codazo. Volteo y Meiko señala con su mirada a quienes están detrás de las cámaras. A esta sesión nos acompañaron Master, Kaito y, por supuesto, Miku. Ella finge estar interesada en las cámaras y las luces, pero es obvio que sus ojos solo se han concentrado en mí. Lo sé porque desde que comenzamos no ha perdido el color en sus mejillas.

Supongo que más tarde podré concederle una sesión fotográfica.

Solo nosotras dos.


Efectivamente, la tuvieron.
Efectivamente, no sabremos que pasó esa noche.
Y con este capitulo damos inicio a la semana Negitoro! Desde el 24 hasta el 30 de junio, un capitulo por día. Tenía planeado esto desde antes, pero al inicar el mes pensé en esperar hasta esta semana para coincidir con el 28 de junio,
Día Internacional del Orgullo LGBT.

Y sin mas... nos leemos luego!