Escape

No es mucho el tiempo que tenemos disponible para nosotras dos, por eso, esos minutos entre ensayos y descansos, hasta las tardes en el departamento, tratamos de aprovecharlos lo mejor posible. Entiendo que para cualquier pareja lo más normal sería compartir un helado, es un gesto sumamente habitual ir juntos a la heladería y comprarlo; sin embargo, para nosotras es algo más complicado y por eso lo atesoramos como algo valioso. No exagero al decir que algo tan cotidiano como ir a la tienda por una bolsa de arroz es toda una proeza para nosotros, y el que pueda ir junto a Luka es vuelve un momento especial para nosotras. Así es, cada vez que se presenta una oportunidad de escapar a la tienda de conveniencia, lo hacemos. ¡Y hoy tuvimos la suerte de poder hacerlo!

Por una gran casualidad, faltaban algunos ingredientes para la cena. Cómo Master estaba al teléfono con Otoya-san y Thelma no podía abandonar la cocina o terminaríamos cenando hasta media noche, alguien del grupo debía ir a la tienda. Sin pensarlo mucho, Luka y yo nos ofrecimos. Nos pusimos nuestras pelucas, Luka tomó una máscara para cubrir su rostro y yo me puse unos lentes oscuros de gran tamaño; subimos al auto de Master y nos fuimos. No hace mucho que Luka aprendió a conducir y, según me ha dicho, solo lo hizo para aprovechar estos repentinos momentos que se nos presentan.

En la tienda no tardamos ni media hora. Entramos directas a los pasillos que necesitamos y tomamos las cosas que hacían falta para la cena. El tiempo en esas cosas es muy importante, no queremos arriesgarnos a ser descubiertas por nada del mundo. Pagamos y nos fuimos directo al automóvil de Master, caminando con la prisa suficiente para no dejar que nadie nos alcanzara pero a la vez sin levantar ninguna clase de sospecha. ¡Es muy difícil hacer eso!

Luka arrancó el auto y regresamos al departamento. Y no lo sé pero, aunque sean solo unos cuantos minutos, en verdad los aprecio. Son esos instantes que tenemos para nosotras solas. Por eso aprovechamos cada oportunidad, aunque me gustaría que duraran mucho más. De pronto me concentro en Luka. Ella siempre tiene ese aire de seriedad que la hace ver distante a todos y, además, da la impresión de estar sumamente concentrada en lo que hace, aunque se trate de algo muy simple. No lo sé, eso siempre me ha encantado de ella, aunque para muchos otros ha sido un motivo para evitarla. ¿Por qué? En el colegio alguna de nuestras compañeras dijo que esa personalidad le daba miedo. En cambio, a mí me hace sentir segura siempre que estoy a su lado. No puedo quitarle la mirada de encima mientras ella habla sobre el último libro que leyó, algo de una tal Banana Yoshimoto que suena un tanto depresivo; siempre hace eso, me habla sobre los libros que lee con la esperanza de que yo haga lo mismo, aunque de toda su biblioteca solo he leído uno o dos. En lo personal, siempre he preferido el manga. El auto se detiene en el estacionamiento y con eso nuestro momento a solas llegó a su fin. Estaba por bajar pero el sonido de las bolsas me distrajo; miré a Luka y la encontré con un Kit Kat de melón en las manos. ¡No me di cuenta de cuando lo compró!

—¿Quieres uno? —me pregunta como si nada.

—Esto… ¡sí!

—Bueno, acércate —y tomó una de las barritas del Kit Kat.

Le hago caso. Bien pudo dármelo en la mano, pero que me lo de directo a la boca lo hace más lindo y romantico. Me inclino sobre el asiento para acercarme a Luka y abro un poco los labios para recibir el chocolate… ¡Ah! ¡Lu-luka! Puso su mano en mi mejilla, me jaló hacia ella ¡y me dio un beso! Nos separamos y ella, con una sonrisa, me pone el chocolate en los labios. ¡No esperaba esto!


Segundo día de la semana Negitoro!
Y Luka nos demuestra como ser una tachi dominante.
Nos leemos luego!