7° Capítulo: Recuerdos
El pasto era amplio y verde, era una hermosa y soleada tarde veraniega. Veía como sus hermanos corrían por el lugar, jugando a ver quién de los dos era el más rápido. Ella también quería jugar, estaba harta de estar enferma y tener que estar en cama todo el día viendo por la ventana como Makao y Togho se divertían.
–Solo será por un tiempo nena… –volteó a ver a quién le llamaba. Esta era una mujer de larga trenza roja y verdes ojos. Ella le sonrió–…ya estás mejor que ayer, ¿sabes?...
–¿Entonces porque no salgo?... –dijo haciendo un puchero la pequeña Ghya, no mayor a 4 años.
A la mayor solo le dio risa la actitud de la pequeña–Porque tu mamá nos pidió que te quedaras en cama para que te mejores pronto y puedas volver a salir a jugar.
Le revolvió los cabellos cariñosamente. No tardaron en escucharse varios pasos y voces por el pasillo afuera de la habitación de la pequeña, la cual estaba bien arreglada y parecían los recintos de una pequeña princesa.
Aparecieron en la puerta dos hombres y un niño. Uno portaba una armadura negra y muy pesada, sus cabellos eran plateados y sus ojos anaranjados. El segundo hombre era castaño, con dos aguamarinas como ojos y su armadura era mucho más ligera que la del general. El pequeño, quién no pasaba de los seis años, tomaba la mano del castaño y tenía un cabello azul, el cual estaba desaliñado, sus ojos iban a la par de su cabello y escondía algo en la espalda. Su tierna e inocente cara revelaba nerviosismo, al mismo tiempo que intentaba esconderse detrás del castaño.
–Hola Titania…–hablo el de plateados cabellos–… ¿cómo sigue mi hija?
La mujer le sonrió–la fiebre desapareció casi por completo y ya no ha tenido tos.
Lord Klagg hizo una muy ligera sonrisa–Me alegra oír eso.
Después se dirigió hacia su hija–Ghya, quiero presentarte a mi amigo Greil Gawain…–el nombrado hizo una ligera reverencia–…El y su familia se quedarán una temporada con nosotros.
La niña miró curiosa unos instantes a quien le presentaban y después contestó: –mucho gusto señor.
Greil le sonrió ligeramente–El gusto es mío señorita…–Volteó a ver al niño que le tomaba de la mano–…saluda Ike…
Pero el pequeño no saludó. El mayor se inclinó en una pierna para quedar a la altura del muchacho, frunció el ceño ligeramente e hizo que el infante le mirara a los ojos–Ike, ¿Qué te he dicho de ser amable y saludar?
El pequeño bajó la mirada, para decir en voz baja–Lo siento, padre…
–Entonces saluda como se debe a la señorita Yuken.
Ike asintió con su cabeza y se dirigió a la niña, algo temeroso–Ho-hola señorita…m-me lla-llamo I-Ike G-Ga-Gawain y…–un rojo invadió sus mejillas–…y…y es u-un pla-placer conocerla…–hizo una reverencia como la de su padre.
La pequeña pelirroja le miró con curiosidad, ¿Por qué se ponía tan nervioso?
–…Ni que me lo fuese a comer…–pensó.
–¿Cómo se dice Ghya?... –la voz de su padre interrumpió sus pensamientos.
Dirigió la mirada al peli azul y le respondió con una ligera reverencia–El honor es mío Ike.
Los adultos sonrieron y Greil se puso de pie, no sin antes haberle revuelto los cabellos a su primogénito.
–Titania…–la potente voz del Lord resonó después de unos momentos de silencio–…Gawain y yo estamos por…–pensó unos momentos la palabra–…discutir negocios de vital importancia y necesitaremos que tanto tú, como Elena y Annika estén presentes, ¿nos harías el honor?
La mujer asintió con la cabeza–Seguro Lord Klagg…Me imagino que Annika ya llegó
–No, pero la esperaremos en la sala de reunión, porque primero quiere ver a Ghya…
Los infantes vieron extrañados al de ojos naranjas, ¿Qué negocios de vital importancia eran?...
–P-pero…padre... –empezó Ghya.
El lord frunció el ceño–¿Qué dijimos de los "peros" Ghya?
La niña no dijo nada más, sabía que no era buena idea hacer enojar a su padre.
Entonces Greil se dirigió a su hijo–Ike, ¿Por qué no le haces compañía a la señorita?
El rostro del pequeño se tornó rojo, nunca había estado en la habitación de otra niña aparte de la de su hermana de dos años, ¿Por qué su padre le hacía esto?
–P-pero…padre...
El comandante le miró serio frunciéndole también el ceño–Ike… ¿crees que es buen idea faltarle al respeto a tu padre en casa de tus huéspedes?
El niño negó con la cabeza, sabía que no debía quedar mal ante los amigos de su padre. Entró en la habitación, aun escondiendo algo detrás de su espalda. La de trenza larga acarició los cabellos del niño antes de salir de la recámara de la pequeña junto con los adultos, quienes cerraron la puerta.
Ambos pequeños se miraban en silencio, no sabían que hacer.
Entonces Ike mostró lo que tenía detrás de su espalda: una pequeña flor blanca. Sus mejillas se tornaron aún más rojas–M-me d-dijeron q-que t-te d-diera u-un re-regalo para hacerte sentir mejor y…–bajó su mirada–…Ti-Titania me dijo que…a l-las niñas les g-gustan l-las flores…
La pequeña también sonrojó, era la primera vez que otro niño aparte de sus hermanos le traía un regalo.
Le sonrió dulcemente–P-por lo menos a mí me fascinan…
El peli azul volteó a verla aliviado, no creía que una simple florecilla la hiciera feliz.
–¿P-porque no…te sientas?... – Ghya le dijo recordando sus modales.
El niño sonrojó aún más, sintiendo un escalofrío en su cuerpo, sin embargo, después de unos minutos se dirigió a la silla anteriormente ocupada por Titania y se sentó, estirando su brazo para darle la flor. La de cabello cobrizo la tomó con cuidado y se la puso en el cabello, aunque a Ike le extraño esto, no dijo nada.
–Cosas de niñas…–pensó.
De repente unos fuertes aleteos se escucharon afuera y ambos niños voltearon a ver por la ventana, divisando como Makao y Togho habían dejado de jugar para recibir al pegaso negro junto a una hermosa mujer de ondulados cabellos rojos cobrizos recogidos en una coleta que le llegaba a la cintura, su dulce y blanca cara era adornada por un par de relucientes ojos amatistas, así como un flequillo que no le cubría su cara. Ella bajó del pegaso para recibir a los dos pequeños. Después dirigió la mirada hacia la ventana de la pequeña y le sonrió.
Ghya la reconoció inmediatamente.
–Mamá…– pensó mientras sonreía
–¡Listo señorita!... –un hombre con túnica azul, piel blanca y una brillante calva le dijo a Ghya cuando terminó de curarle sus heridas con su bastón–…¿Cómo se siente?...
La chica salió de sus recuerdos al escuchar la voz del curandero. La enfermería estaba en silencio, los únicos que estaban ahí eran algunos heridos gravemente, ella, el curandero y sus hermanos, quienes esperaban pacientemente a que su hermana estuviera lista para llevarla ante su padre, pues quería hablar con los tres.
–Mucho mejor…–le sonrió dulcemente–…Muchas gracias Wrys.
Este le devolvió la sonrisa–Al contrario mi lady, gracias a usted por protegerme de esos bandidos.
La chica sonrojó–Vamos, no es para tanto…
–¡Claro que sí lo es!, si no hubiese sido por usted, sabrá Naga que hubiera sido de mí.
La chica solo sonrió mientras sus mejillas se sonrojaban más. Wrys se retiró respetuosamente y se dirigió hacia los demás enfermos.
–¿Te sientes mejor Ghyita? – La pelirroja volteó a ver que era el hermano de ojos amatistas el que le hablaba, ofreciéndole su mano, mientras que el de ojos bicolor estaba detrás de él, con los brazos cruzados, sonriendo de lado.
La chica le dio la mano a su hermano, quién después le dio el brazo–Sí, me siento mejor Toghiño…
El de cabellos plateados se sonrojó–¡No me llames así!...
La de ojos naranja se rio–¡Tu no me llames Ghyita!
El mayor de los hermanos también rio –Ya basta niñitos…mi padre quiere vernos…–le ofreció su brazo a su hermana menor.
Ella lo tomó con su brazo libre–Bien Makito…
Los menores se rieron empezando a andar fuera de la enfermería con dirección a la recámara de su padre.
–Jajaja…–Dijo Makao sarcásticamente–…chistositos…
Se quedaron un rato callados, admirando como los blancos reflejos de la luna iluminaban débilmente en conjunto con algunas antorchas los muros de piedra.
–Oye Ghya…–Le habló el caballero obscuro a la jinete–… ¿en qué pensabas en la enfermería?
Le miró sorprendida, ¿era acaso tan obvia?
–Pensaba en…mi madre…
El trío se detuvo en seco y en silencio. A Makao se le hacía natural que su hermana pensara tanto en su madre, inclusive tanto él como su padre que permanecían fríos pensaban en la joven, dulce, paciente y hermosa Lady Annika Yuken.
FLASHBACK:
Un Makao de unos ocho años lloraba en la sombra de un árbol, del cual se había caído.
–¡Makao!... –una joven y bella mujer buscaba al pequeño por los verdes prados que estaban detrás de su no muy grande castillo–…¡Corazón, es hora de comer!...¡La nana Titania preparó tu platillo favo…!
La mujer se interrumpió así misma cuando vio a Makao llorando en el piso tomando su brazo. Se inclinó para quedar a su altura.
–¿Qué te pasó mi amor?... –le dijo dulcemente.
–M-me…m-me m-me…–el niño apenas podía hablar por el llanto–…me caí mami…
La mujer tomó el brazo del niño delicadamente y le besó. Después le vio dulcemente y le acarició la mejilla, limpiando al mismo tiempo las lágrimas del pequeño.
–No llores mi príncipe…–le tomó la mano del brazo sano, levantándole con extremo cuidado, sus brillantes ojos viéndole con una inmensa ternura–…vamos con el tío Rhys, ¿te parece?...
El pequeño le dirigió una ligera sonrisa a su progenitora, quién se la devolvió empezando a guiarle a su hogar.
FLASHBACK
–¿Makao?... –las voces de sus hermanos interrumpieron sus recuerdos, dándose cuenta que había soltado un par de lágrimas, las cuales limpió rápidamente. Sintió la dulce mano de su hermana posarla en su hombro.
–¿Te sientes bien?... –le hablo con la misma dulzura con la que él recordaba a su madre. Aunque no lo admitiera, él quería mucho a su hermana menor, por el simple hecho de recordarle a su madre en todo momento.
–…Lo único que lo arruina son los ojos de mi padre…–pensaba cruelmente, pero aun así reconocía la dulce mirada de su madre reflejada en su hermana. Suspiró pesadamente–Sí, estoy bien…
–Pero tu…
–Mi padre nos espera…–interrumpió a la pelirroja, retirando su mano con delicadeza–…Andando…
Se adelantó un poco mientras sus hermanos menores le miraban confusos, entristecidos y le seguían en silencio.
–…Esos malditos hijos de Medeus…–Encajó sus uñas en sus manos, hasta sentir como la sangre empezaba a brotar de ahí–…me las pagarán caro…¡PAGARÁN CARO HABERME ARREBATADO A MI MADRE!...
Cayó al piso por la bofetada. No creyó que a su padre le molestara tanto su actitud de esa noche. Contenía las lágrimas, no quería otra bofetada, pues sabía que al gran rey Cornelius, digno descendiente de Anri, no le permitiría a su hijo mostrar debilidad.
–¡Debería darte vergüenza Marth!...¿Cómo es que se te ocurrió desobedecer a tu protector?...
El príncipe miró a su padre a los ojos. Este tenía los ojos pequeños y azul claro, cabellos castaños, finos bigotes al igual que la barba, ligeramente bronceado. Su cara mostraba no solo enojo, si no que también furia…mucha furia…
–¿Y bien?...¡Respóndeme!...
El joven reunió algunas fuerzas para contestarle al monarca–Solo…quería…ayudar…
El rey bufó divertido, como si de un chiste se tratase–¿En serio crees que alguien tan débil como tu sería de ayuda en el campo de batalla?
Marth no contestó nada y miró al piso.
–¿Realmente llegaste a pensar…–continuó el padre–…que podrías derrotar a aquellos que te quitaron a tu madre y casi te quitan a tu hermana mayor?...–se inclinó para quedar a su altura y obligarle a verlo a sus furiosos ojos–…Se sincero Marth, ¿Te crees digno de llamarte "El descendiente de Anri" y portar su divina espada?...
El joven volvió a mirar al piso. No era nada nuevo que su padre le tratase así, todo lo contrario, era su pan de cada día que le dijera que era una vergüenza para la descendencia de Anri.
Su padre se levantó al ver que no respondía nada–Sal ahora y dirígete a tu recámara…no quiero volver a verte en toda la noche…
Marth no dijo nada y salió como se le ordenó. Sabía que era muy mala idea tratar de explicarle algo a su padre. Se llevó la mano a la mejilla que le punzaba por la bofetada.
–…Le enseñaré…–pensaba molesto y dejando soltar algunas lágrimas–…le enseñaré que soy digno descendiente de Anri y digno de su espada…
No había nada peor tortura para Chris que ser llamada a la habitación de su abuelo. Este tenía largos cabellos blancos recogidos en una media cola de caballo, pequeños y azulados ojos que resaltaban en su pálida y seria cara, la cual ya empezaba a ser decorada por arrugas. Su armadura era plateada con bordes blancos,
A pesar de estar muy molesto con su nieta su cara permanecía quieta y sin emociones. Esa era una tortura para su nieta y él lo sabía y lo aprovechaba. Estaban sentados uno frente al otro en medio de un incómodo silencio.
–Muy bien Chris…–empezó rompiendo el silencio–…¿Qué pasó exactamente?...
Chris estaba muy nerviosa, sin embargo respondió: – El príncipe Marth y yo nos salimos del fuerte para buscar al descendiente de Taius…
–Ah…me imagino que Lord Klagg lo sabía…
–N-no…–contestó nerviosa y mirando a sus pies.
–¿No?...Bueno, entonces su majestad el rey Cornelius debió de estar enterado…
–Ta-tampoco…
–¿Tampoco?...por lo menos el padre del muchacho estaba al tanto, ¿no?...
–N-no…
–¿No?... –el abuelo de la chica hizo un sonidito desaprobatorio con sus dientes y después continuó–…¿Crees que estuvo bien Christina?...
La chica sintió como si le encajaran una daga en el pecho. Su abuelo, el gran general Okasahan Erughon solo le llamaba así cuando estaba muy molesto con su actitud.
–N-n-no…–las lágrimas le empezaban a invadir.
–¿Crees que a tus padres les hubiese agradado tu actitud?...
Esa frase hizo que la peli azul soltara el llanto. Odiaba cuando su abuelo ponía a sus padres en ese asunto y le atormentaba el recordar sus rostros, sobre todo porque sabía que jamás los volvería a ver.
Okasahan suspiró pesadamente–Ya puedes retirarte…–la de ojos azules le miró llorando a mares–…mañana hablaremos de tu castigo…
La chica obedeció sin dirigirle la palabra a su abuelo. Siguió llorando hasta llegar a su habitación, donde se dejó caer pesadamente en la cama, su mente siendo invadida de sus padres, de los cuales ya le quedaban pocos recuerdos. Se calmó al recordar como su madre le cantaba cuando estaba triste y como su padre se quedaba con ella cuando tenía pesadillas. Odia recordar aquella tragedia y bandidos que le quitaron su mayor felicidad.
–Algún día los vengaré…–pensó antes de quedarse dormida abrazando su almohada.
Todo lo veía borroso, pero alcanzaba a divisar unas hermosas praderas verdes donde corría sin cesar persiguiendo a dos niños peli azules, uno mayor que él y otro de su edad. A pesar de que ambos niños le volteaban a ver y le llamaban no entendía que decían ni reconocía sus rostros…
La cabeza todavía le pesaba, pero era menos. Su respiración ya había vuelto a la normalidad, además ya era otro avance que empezara a sentir sus extremidades y sus ojos no tan pesados, sin embargo, se sentía bañado en un frío y enfermizo sudor. Por lo menos ahora podía ver bien hacia la ventana. Aún estaba mareado y algo confundido, por lo que siguió recostado. Entonces volvió a sentir esa mano que le tranquilizaba, esta vez en su cabello.
–¿P-pa-padre…?...–le habló débilmente–…¿E-eres t-tú?...
–Si hijo…–le contestó–…soy yo…
Eso lo reconfortó, aunque sintió que la voz del capitán había cambiado. El creía que por fin despertaba de una pesadilla. Volvió a cerrar los ojos respirando fuertemente por la boca y reacomodándose entre las sabanas que lo mantenían caliente.
–T-tuve u-una pe-pesadilla…–volvió a tomar bocanadas de aire, estas eran más frescas y le hacían recuperar las fuerzas.
–¿Ah sí?...¿De que fue?...
Tomó otros cuantos respiros antes de contestar con voz confusa–M-me secuestraban y lle-llevaban a otro universo…y…que-querían matarme…–gimió de dolor, aun se sentía ligeramente mareado.
La mano seguía reconfortándolo cuando pasaba por su cabello–No tienes que preocuparte…–le contestó un poco después–…estas sano y salvo en este fuerte en Altea, Ike…
Abrió los ojos de golpe–…¿¡Qué!?...
El hombre colocó una vela en una mesa de noche al lado de la cama donde se hallaba Ike. Como la visión de este mejoró, pudo notar mejor las facciones de este y le reconoció: era el hombre que lo salvó antes de perder la conciencia. Este se sentó en el borde de la cama del asustado muchacho.
–¿Cómo te sientes?... –colocó su mano en su frente–…te diste un buen golpe contra el muro del fuerte…
Ike no contestó, estaba muy ocupado tratando de reconocerle, le veía algo familiar.
Este hombre puso su mano ahora en su hombro, calmándole un poco más.
–¿Puedes caminar?... –El peli azul notó que sus ojos se veían tristes, pero al mismo tiempo alegres, y el no entendía. Sin embargo, asintió con la cabeza, no había recuperado las fuerzas por completo, pero sentía que podía resistir caminar un poco. El hombre le sonrió ayudándole a ponerse en pie y haciendo que lo usara de bastón, para poder salir de la habitación.
–¿A don-donde vamos?... –preguntó un poco temeroso al salir a los pasillos.
El hombre le volvió a dirigir la mirada–A que comas algo…de seguro haz de tener hambre, un viaje interdimencional es muy cansado…
Ike solo siguió al hombre, que le dirigía con cuidado por los pasillos, tratando de digerir todo.
–…Entonces…–pensó aterrado–…no lo soñé…¿Qué está pasando aquí?...
Asdadasdasdasdsadsadsa ok, creo que estoy abusando de mi mente (?)
En fin, el nombre del abuelo de Chris si lo mencionan en New Mystery of the Emblem, pero la verdad no me acuerdo y decidí nombrarlo yo (?)
En fin, ojalá les haya gustado :3
Nos leemos :D
