Café

Desde que nuestra relación inició, Miku y yo decidimos que nuestros amigos debían ser las primeras personas en saberlo. Aunque claro, Meiko, Rin y Gumi fueron las primeras en enterarse sin que nos propusiéramos eso; incluso fueron testigos del momento en el que Miku se me declaró. Esto nos dejaba la tarea de informar a los chicos del grupo, a Master y a Thelma sobre nuestra relación. No es que fuera algo urgente, pensamos que sería mejor decirlo a uno por uno con ciertos meses de distancia, aunque no esperábamos que Kaito y Len ya lo supieran.

¿Y por qué no mantenerlo en secreto? Simplemente no queremos esconderles algo tan importante a las personas con las cuales pasamos todo el tiempo. Somos mucho más que compañeros de trabajo y creo que llamarles amistades se queda muy corto. De ser necesario describir nuestra relación como grupo, me atrevo a llamarnos hermanos. Ya teníamos un apego muy grande antes de volvernos idols, pero emprender esta aventura juntos solo ha fortalecido nuestros lazos. Creemos que ocultar esto sería una traición a la confianza que hay en el grupo y eso incluye a Thelma y Master quienes, desde un principio, pudieron acoplarse a nosotros. Simplemente, ellos ya forman parte de la familia VOCALOID.

Es por eso mismo que estoy en la cocina a estas horas de la madrugada, tomando una taza de café junto a Thelma y lista para decirle toda la verdad. Fue algo que decidimos hace tiempo, yo le diría la verdad a ella y Miku se encargaría de Master. Afortunadamente, las cosas se pusieron a mi favor. Solo me acerqué a ella y le pedí un momento a solas para decirle algo importante. Tuvimos que esperar un poco para que los demás se fueran a dormir, siendo Master el primero en abandonar la sala.

—Bien, ¿qué quieres decirme? —me preguntó apenas Meiko y Kaito se retiraron. Puso una taza de café frente a mí y se sentó a la mesa con otra taza en sus manos.

Yo sé que Thelma es la persona que tomará este asunto con la mayor calma. Es una aficionada al yuri y una firme defensora de los derechos de la comunidad LGBT, así que tal vez ella pueda ayudarme con un asunto más delicado, algo que es más difícil de tratar y que a la larga podría afectarnos. Doy un sorbo al café antes de hablar.

—No daré vueltas al asunto —le digo. Ella me mira fijamente a través de sus lentes, ligeramente empañados por el café caliente—. Desde hace unos meses, Miku y yo les hemos ocultado un secreto a todos. Pero no queremos dejarlo así. Verás —bajo la taza. El café tiene un buen sabor, aunque por el momento olvidé agregarle azúcar—. Miku y yo somos novias.

Su reacción no distó mucho a las del resto, excepto a Kaito que lloró de gusto. No parece sorprendida y eso me hace pensar que ella también esperaba. En parte, el que todos los demás esperaran que en algún momento mi amistad con Miku se volvería una relación romántica, ha hecho más sencillo el decirles la verdad. Aunque Master no lo ha notado, de eso estoy segura. Thelma me sonríe con gusto y sin darme cuenta, aquel momento de seriedad se volvió algo ameno. Las horas pasaron sin darnos cuenta mientras charlábamos de las experiencias que hemos tenido con nuestras respectivas parejas. Terminé por contarle como le confesé mi amor a Miku en Año Nuevo, del tiempo que pasamos evitándonos y de esa apuesta que las chicas hicieron sobre nuestro futuro amoroso. En cambio, supe que Master se enfermó del estómago durante las primeras citas que tuvieron. También confesó ser es una gran fan del llamado negitoro y no, no se trata del sushi, sino del nombre que los fanáticos le han dado a la pareja "ficticia" que formamos Miku y yo. Hasta los admiradores no han emparejado. Me pregunto qué pasará si ellos se llegan a enterar de esto.

—Entonces, ¿quiénes faltan de saberlo? —son casi las tres de la mañana. Las tazas ya están en el lavadero y ambas caminamos hacia el pasillo.

—Solo Gakupo y Master —respondo—. Miku debe decirle a Master sobre esto, creo que ya lo ha intentado pero ha encontrado el momento justo. Y Gakupo —suspiro. De todos, el será quien peor lo tome—. El será el último en enterarse.

—Te puedo asegurar que Master no tiene ni idea. Y bien, si necesitan ayuda para decirle a cualquiera de ellos, pueden decirme.

—Gracias pero —siento que mi voz a temblado. Más que confesarlo ante Master o Gakupo, hay algo más que me preocupa, mucho más que la disquera y nuestro contrato—, podemos lidiar con eso. En verdad me preocupa otra cosa.

—¿Qué? Si es por Kirihara, solo tenemos que mantener el secreto…

—No es por él —la interrumpo. Solo estoy pensando en ello y ya me siento nerviosa—. Se trata de mi padre.


¡Que suenen los violines dramaticos!
Semana Negitoro y ya se viene el drama. ¿Por qué? Pues faltaba un poquito. No todo en la vida se trata de estar felices y ante toda relación surgen obstaculos. Con el tiempo veremos como se desarrolla esto!

Nos leemos luego!