8° Capítulo: Padres
Miraba el plato que le ofrecían, curioso. En su vida había visto carnes más finas y verduras más frescas, cubiertas de una salsa agridulce color ámbar que nunca había visto. Su platillo sacaba olores exquisitos que jamás había olido. Cierto era que la comida que su padre adoptivo le preparaba era un asco cuando se le comparaba con el plato en frente él. Todavía no tocaba nada, ni el vino tinto que le servían ni la cena ofrecida.
–…¿Qué es esto?...¿Porque me tratan como rey?...
–Será mejor que lo comas antes de que se enfríe…
Dirigió su vista hacia el hombre castaño que le hacía compañía. Estaba sentado a su lado, disfrutando del mismo platillo. Hecho otro vistazo al comedor. Este era enorme, alumbrado por varios candelabros de bellos y relucientes cristales, sus ventanas revelaban el amplio y bello cielo nocturno que había en esos momentos. Tanto la mesa como sillas en donde se sentaban era hechas de maderas que nunca había escuchado hablar, y sus manteles que los cubrían parecían hechos de oro y plata.
A pesar de seguir asustado dirigió de nuevo la vista hacia su cena, tomó un tenedor de plata y comenzó a comer, despacio. La debilidad que le quedaba desapareció en cuanto probó el alimento. Las fuerzas le regresaron por completo, y sintió como si nada de eso hubiese pasado.
Empezando a sentir seca la boca, tomó la copa de vino enfrente de él. Dudó en tomar, no solo porque la copa parecía demasiado débil para soportar la bebida, sino por el contenido. Hace tiempo que no probaba ninguna bebida alcohólica.
–…Padre…–cerró los ojos tristemente, dejando soltar una lágrima, recordando al capitán y como le prometió nunca más volver a beber
FLASHBACK:
No supo cómo lo hizo, pero despertó en la cama de un hospital. Lo último que recordaba era como hizo enfurecer a un tipo en el bar. Si no hubiese sido por el capitán dudaba que siguiera vivo.
Iba a levantarse pero la espalda se lo impidió. Gimió en voz baja, sentía como pedazos de vidrio por todo su cuerpo.
–Despertaste…
Esa voz la reconoció, aquel hombre que dijo ser su padre por 9 años, y que hace unos días le confesó la verdad: Era adoptado. Esa noticia no la había tomado muy bien. A pesar de que el cuarto estaba muy obscuro por ser de noche y no tener la luz encendida, Isaac logró ver como una silueta se dirigía hacia él.
–¿Qué haces aquí?... – le habló molesto.
El capitán suspiró pesadamente, resistiendo el llanto–Quería verte…– quiso acariciarle su mejilla, pero el pelinegro la apartó furioso.
–¿Para que?...¿Para torturarme recordándome que no soy tu hijo?... –evitaba el contacto visual con el de ojos verdes.
–Para saber si estabas bien…–no pudo evitar soltar un par de lágrimas.
–No entiendo por qué te interesas si no soy tu verdadero hijo Gabriel…
–¡No uses…ese tono…conmigo jovencito…!–le habló severamente, a pesar de resistir el llanto–…tal vez no sea tu padre biológico, pero ante la ley, eres mi hijo…
El de ojos azules suspiró pesadamente. Reinó un incómodo silencio por unos minutos.
–¿Porqué?... –Isaac resistía el llanto, no quería verse vulnerable ante ese hombre.
–¿Porqué que?...
–¡¿Por qué me adoptaste?!... –no resistió más, soltó el llanto–…¡No soy especial, no tengo nada, ni siquiera aparecieron mis padres y mi ADN no concuerda con ningún registro!...
Gabriel tomó suavemente la cara de Isaac, quién lloraba desconsoladamente e hizo que le volteara a ver. Este seguía evitando el contacto visual, pero ahora por vergüenza.
–Porque…–limpio las lágrimas del muchacho–…un año antes de encontrarte yo perdí a mi muchacho…a mi primer hijo…no quería que ningún otro padre sufriera lo que yo sufrí perdiéndolo…
Isaac se sintió horrible al escuchar eso, sintió que era una pésima persona.
–…Adoptándote…creía que sanaría mi herida…y…aunque no fue así…–hizo que el muchacho le viera a los ojos sin dejar de limpiarle las lágrimas–…me evitaste un terrible dolor…
El joven pelinegro agudizó su llanto. Se sentía tan avergonzado de su actitud los días pasados cuando supo la verdad. Se sintió la persona más afortunada del mundo sin merecerlo.
Abrazó a aquel maravilloso señor, aun llorando.
–P-p-pe…perdóneme…–decía entre sollozos–…perdóneme Señor McGordon…
El adulto lo abrazó con mayor fuerza al muchacho –…está bien…tranquilo hijo…
–¡No me digas así!...¡No me lo merezco!...
–No digas eso Isaac…todos merecen amor paternal…
Isaac se acomodó en el pecho de su padre adoptivo.
–Solo prométeme algo Isaac…
–Lo que quiera señor McGordon…
–Bueno, en primera ya no me digas así, dime papá o padre…segundo…que jamás volverás a beber…por lo menos no mucho…
Isaac asintió la cabeza, quedándose muy cómodo después de arreglar las cosas con su capitán y padre.
FLASHBACK
–¡IKE!... – abrió los ojos reaccionando que había roto la copa de cristal, derramando tanto la bebida alcohólica como sangre propia.
Rápidamente tomó una servilleta de la mesa para envolverse la mano herida. Greil levantó a su hijo para llevarlo rápidamente a la enfermería, donde le atendieron inmediatamente.
–¿Estas bien? – por poco se le olvidaba al hombre al que le debía la vida.
Dirigió su vista al suelo, apenado antes de contestar: –S-sí…no se apure por mí…
Aún no sabía quién era ni cómo debía contestarle, por lo que decidió dirigirse a él de la manera más respetuosa posible.
El adulto le sonrió–Bien, entonces, volvamos al comedor, necesitas recuperar bien tus energías.
El castaño tomó camino de vuelta al comedor, sin embargo, Ike se quedó quieto, ya no soportaba más la incógnita de quién era ese hombre.
–Disculpe…¿Quién es usted?...
El hombre paró en seco, sorprendido. Volteó a ver al muchacho con suma preocupación mientras se acercaba a tomarlo dulcemente de la cara. Ike volvió a sentir tranquilidad cuando lo tomó, seguridad y amor cuando lo abrazó, tristeza al ver como de sus ojos brotaban lágrimas. Se le heló la sangre con las siguientes palabras que el hombre dijo entre sollozos:
–Ike…yo soy…tu padre…
No reunía el valor suficiente para tocar la puerta de su recamara. Le dolió mucho ver llorar así a su única nieta. Supo que actuó de una manera muy fría y cortante con ella, ya que ella solo quería lo mismo que él: Que todos estuviesen reunidos a salvo en el fuerte.
–…Christina…–cerró los ojos tristemente, con la mano cerrada y lista para tocar la puerta. Se mantuvo así un buen rato, siendo invadido por las imágenes de una sonriente joven de cabellos verdes tan obscuros que parecían negros, recogidos en una coleta que le llegaba por debajo de los hombros, con ojos del mismo color, los cuales brillaban de una manera única en su blanca cara. Su sus facciones eran las mismas que las de su nieta. Ella llevaba a su bebé en sus brazos.
El hombre junto a ella también irradiaba alegría. Este tenía el cabello de un precioso azul zafiro peinado hacia atrás elegantemente. Sus ojos eran como dos zafiros que destacaban en su poco bronceada cara, era un poco más alto que la mujer y veía con amor a la niña que llevaba en brazos.
–…Miranda…–algunas lágrimas brotaron–…cuanto te extraño hija…y a ti también Urseus…
–¿General Erughon?... –una voz masculina le habló. El general se limpió las lágrimas y se dio media vuelta para ver como el monarca de Altea se dirigía hacia él, su hijo siguiéndole.
–A-Altezas…–hizo una reverencia hacia los nobles, quienes le indicaron que se levantara–¿ocurre algo señores?...
–Parece ser que el hijo de Greil despertó pero no recuerda nada, así que iremos a explicarle que ocurre…
Okasahan no pudo evitar sorprenderse.
–¿Saben la causa?
–La verdad la desconozco…–contestó Cornelius –…dudo que sea algo grave…
El general imaginó las mil y un razones por las cuales el chico peli azul no recordaba nada. Entonces pensó en el peor de los escenarios…
–¿No será que el haya viajado a un universo donde…?
–Es muy poco probable que eso suceda…–le interrumpió, sabiendo a que se refería–…escuché que se había golpeado la cabeza muy fuerte…
Esa última frase lo calmó un poco, aunque aun así dudaba que fuera la única razón por la cual el descendiente de Taius no tuviese recuerdos, por lo que decidió acompañarlos a verle, dejando descansar a su pequeña.
–Tienes que entender que te amo Chris…–pensaba tristemente por los pasillos–…y que no me permitiré perderte…
El trío seguía a su padre en silencio. Era la primera vez que creían que él les iba a felicitar por su trabajo, pero…
–…Creí que esta vez se enorgullecería…–pensaba Makao.
–…no esperaba que notara eso…–Togho se sentía avergonzado.
–…¿no puede simplemente admitir que lo hicimos bien?... –Ghya se mordía y apretaba sus manos furiosa.
…de nuevo les recalcó sus errores en la misión, sin importarle lo bien que lo habían hecho.
FLASHBACK:
Veían a su padre, ansiosos por saber para que los había llamado, internamente sabían que era sobre la misión y esperaban enorgullecerlo esta vez.
Lord Klagg limpiaba su casco que había sido bañado con sangre de sus enemigos en silencio, como si estuviese solo.
–Muy bien…–empezó–…¿Por qué creen que les mandé llamar?...
Los tres se quedaron unos momentos en silencio, ¿no era sobre la misión?...
–¿Es sobre la misión padre? –preguntó Ghya.
–Correcto…–dejo el casco en su escritorio para por fin ponerle atención a sus descendientes–…¿saben que es lo que les tengo que decir?...
El trio afirmó con la cabeza.
Su padre sonrió astutamente–¿Están seguros? –alzó la ceja.
El trio negó con la cabeza.
–Bien…–suspiró pesadamente–…empecemos…
Se acomodó en su silla y les miró severamente.
–¡Makao!, ¡Fuiste muy lento en tu último ataque!...
El de ojos bicolor palideció, no esperaba eso.
–¡Togho!, ¿Cuántas veces debo decirte que no te distraigas a mirar a las curanderas?
Los ojos púrpuras de Togho resaltaron más con la palidez y sonrojo en su cara provocados por el comentario de su padre.
–¡Ghya!, ¡Jamás debes dejar que alguien más use tu magia!, ¡Pudo haber golpeado a tu pegaso!
A Ghya le molestó oír eso, ¿acaso lo único que su padre quería de ellos era que fueran guerreros?, ¿no le importaba que lo demás hubiese salido bien?
–P-pero…–la pelirroja quería reclamar, sin embargo, al escuchar eso su padre volteó a verla con ojos furiosos.
–¡Ya hemos hablado de los "peros" Ghya!, ¡No me faltes al respeto señorita!
La de ojos naranja apretó sus manos, furiosa, no entendía como alguien solo le importaba la batalla, y no le interesaba nada más.
El incomodo silencio fue interrumpido por alguien quién tocó la puerta.
–¡Ve quién es Makao!...
El más grande obedeció, al abrir la puerta encontró a un sirviente haciendo una reverencia.
–Mi lord Makao…–empezó, aun sin levantar la cabeza, como si fuese una grave ofensa–…el amigo de su padre, Greil Gawain ha citado a mi señor de manera urgente…
–¿Conoces el motivo?... – el hijo del Lord habló seriamente.
Aun con el cuerpo doblado el sirviente contestó–Al parecer el hijo de su amigo ha recobrado la conciencia, pero no parece haber rastros de recuerdos de este mundo, y quiere que le ayuden a explicarle que está pasando…
Se quedaron en silencio unos momentos, en los cuales el de ojos bicolor analizaba la situación.
–¿Qué tan grave?...
–No recuerda ni a su propio padre…
Makao despidió al sirviente, cerró la puerta y regresó con su progenitor.
–¿Qué quería? –La voz de Lord Klagg seguía siendo demasiado seria.
–Era un mensaje de Gawain, su hijo despertó…
–Me alegro…
–…pero, no recuerda nada, ni a su propio padre…
Las facciones de su padre no cambiaron. Su hija seguía sin creer que su padre yaciera de emociones a la situación que se le presentaba. Sin decir nada, el de cabellos de plata se levantó y ordenó a sus hijos que le acompañaran, pues ellos tal vez podrían decirle cosas más detalladas al amnésico…
FLASHBACK
–Ghya…– ella volteó a ver a su hermano de ojos morados, quién se veía preocupado–…¿Estas bien?...
La chica volteó al frente, solo para admirar como su progenitor caminaba tranquilamente y sin emoción alguna hacia la sala donde Gawain les había citado. Recordaba todas las veces que le había visto así: Sereno y sin emoción alguna.
Suspiró pesadamente–sí…estoy bien…–mintió
Su hermano mayor no estaba muy convencido, pero decidió no insistirle, sabía que a su hermana no debía de intentar sacarle todo, pues luego, terminaba en desastre.
–…Pienso como tú Ghya…–pensaba tristemente–…pareciera que a mi padre nada le importa, ni siquiera en alejarnos de él cuando nos quitaron a nuestra madre…
El sonido del tic tac rompía el silencio de aquella enorme habitación, la cual tenía varios sillones cómodos, una cálida chimenea y algunos estantes de libros. Era el lugar perfecto para relatar el pasado.
Ike veía curioso al hombre que proclamaba ser su padre, quien estaba apoyándose en un librero, también le miraba, pero con tristeza y preocupación. No podía, o más bien dicho, no quería creer que este fuera su universo de origen. Aunque, debía admitir que algunas cosas se le hacían extrañamente familiares: sentía que ya había volado en un pegaso negro, que una mujer pelirroja peleara contra jinetes montados en esos "wyverns", los nombres de quienes vio esa noche, inclusive la cara de ese hombre, con la que alguna vez llegó a soñar.
–…¿Será posible?...¿soy originario de aquí?...
El sonido de la puerta de madera al rechinar interrumpió sus reflexiones. En ella vio a dos hombres, uno castaño y otro de cabellos blancos acompañados por el chico de cabello azul que llegó en su rescate.
–Greil…–dijo en forma de saludo el de cabellos castaños.
El peli azul sintió como otro ligero mareo le llegaba al escuchar ese nombre.
–…¿G-Greil?...
El hombre volteó a ver a los recién llegados, quienes entraron en la habitación.
–General Erughon…–la seriedad estaba presente en su voz, como si no estuviese realmente preocupado–…Altezas…–hizo una reverencia, a la cual los nobles le dijeron que se levantaran.
El hijo de Greil tenía ahora la mirada en noble peli azul. Creía haber visto algo familiar también en él. Entonces recordó a los otros dos niños del recuerdo.
–…¿será uno de esos niños?...
No pudo seguir reflexionando, ya que otra puerta se abrió detrás de ella. Vio a un hombre de cabellos plateados y ojos morados respaldado por Makao, Togho y Ghya. Estos saludaron a todos los presentes respetuosamente.
–Bien muchacho…– el de cabellos blancos empezó–…¿Cómo te sientes?...
El chico se bloqueó al escuchar a aquel hombre, sin embargo le contestó–B-bien…g-gracias…
Okasahan sonrió y se dirigió a Greil–tu muchacho no ha cambiado mucho…hay esperanzas de hacerle recordar…
–…¿R-recordar?...
–A lo que entendí, te has olvidado de mí…–La seria e imponente voz de Lord Klagg asustó al joven–…bien…me presento…soy Lord Klagg Yuken, amo y señor de estas tierras, así como del pequeño ejército dispuesto a protegerte…
–…¿Q-que?...
El lord ignoró los pensamientos de Ike, y prosiguió volteando a ver a sus hijos–Ellos, son mis hijos: Makao Rhodos Yuken, Togho Akioko Yuken y Ghya Rimmela Yuken…
Conforme los fueron nombrando, los hijos del lord hicieron reverencias. El miedo de Ike seguía, de alguna extraña manera, los recordaba a todos. La mano de Greil posó en el tenso hombro del joven, quién se volvió a calmar…
–Ellos…–se refirió a los últimos que faltaban de presentación–…son sus altezas el rey Cornelius y el príncipe Marth Lowell de Altea, acompañados por uno de los mejores generales del mismo país, el general Okasahan Erughon.
Estos también hicieron una ligera reverencia al ser nombrados. Ike les observaba con detenimiento, sintiendo nuevamente esa inquietud de tener un deja vú.
Un incómodo silencio reinó en el lugar, donde el confundido peli azul hacia esfuerzos para no mostrarse confundido o mareado.
–¿No piensa hablar?... – dijo Lord Klagg de manera brusca hacia el padre del muchacho.
El de ojos zafiros se mordió el labio inferior, frustrado, las palabras simplemente no le llegaban, no sabía que decir ni cómo actuar.
–…No me educaron para esto…
Sintió como el que proclamaba ser su padre apretó ligeramente su mano en el hombro, relajándole un poco.
–Entiende que no es fácil para el sin recuerdos todo esto…–le defendió frunciendo ligeramente el ceño–…es un golpe muy duro para él…
El de ojos naranjas sonrió de lado, sin decir nada. A veces solo hacía eso para conocer el límite de algunas personas por diversión.
–Bien…– el de cabellos tan blancos como la nieve juntó sus manos, después de otro silencio muy incómodo–…tu dinos Ike…–el nombrado volteo a verle, aun mordiéndose el labio–…¿por dónde quieres que empecemos a explicarte?...
El peli azul cerró los ojos, era una pregunta difícil, pues se le ocurrían muchas cosas y no sabía por dónde empezar. Después recordó su incógnita principal y abrió sus azules ojos lanzando su pregunta.
–¿Quién es Taius y porque quieren asesinarme por "Ser su descendencia"?... –dijo molesto y haciendo comillas.
Los presentes le vieron impactados. Era obvio que esperaban cualquier pregunta menos esa. Cornelius sonrió satisfactoriamente al ver que el joven ya no estaba asustado y se veía decidido a saber qué ocurría.
–Muy bien Ike…yo te explicaré
Gagfagfags soy tan mala que así le dejaré (?) Perdón si quedó corto n.n' ya no supe ni como alargarle :B
Ojalá les haya gustado y espero no tardar en actualizar :)
Nos leemos :D
