10° Capítulo: Búsqueda

Ya había repasado ambos testigos de los amigos de su hijo, y por más que quisiera no lograba salir de ahí. Ahora mismo pasaban por la ruta donde estos le guiaban, preguntando a los al rededores si alguien había presenciado algo extraño.

–Aquí no ha habido nada muchacho…

–¿Isaac?...no capitán no le he visto…

–No Cam, aquí nada raro ha pasado…

Sin embargo, a todos los departamentos que visitaban, nada raro pasaba…parecía otra tranquila e irrelevante noche de viernes. Sin embargo tanto él como Cam y Max sabían que algo más estaba pasando, algo que no podían explicar.

Siguieron buscando y preguntando a todos aquellos edificios que eran pobremente iluminados. El capitán volvió a llamarle a Tobby, quién se había quedado con una joven mujer que su equipo había rescatado junto con Isaac.

FLASHBACK:

Se subió a su auto, exhausto. Solo quería llegar a su casa, a pesar de que se había vuelto más fría y solitaria desde que su pequeño Isaac se fue, solo quería ir allí y rezar como todas las noches por el alma de su hijo, que haya encontrado ese descanso eterno que tanto se merecía.

Un año…– recordó tristemente como fue que su pequeño dejó este mundo. Si él hubiese llegado antes, Isaac ahora mismo estaría en casa con su madre y hermanita menor esperándole con una grata sonrisa y un cálido abrazo. Los extrañaba…a todos…Isaac era demasiado joven como para que se lo arrebatasen tan pronto…y luego Erina…enloqueció tanto de dolor y lo culpó solo a él, de lo cual no culpaban, se llevó a su pequeña Marina y se divorció, ya no quería saber nada de él, si le dejaba pasar tiempo con Marina, era porque la corte le dio los fines de semana a él.

Dejó caer un par de lágrimas, no le gustaba llorar, menos que le vieran llorar. Era el capitán de la policía de Sholua…debía ser fuerte…

Arrancó el auto y justo cuando iba a empezar a tomar camino para su casa, le hablaron por radio.

McGordon…–contestó cansado.

Capitán, soy yo, Tania…

Le fastidió oír la voz de su segunda al mando, solo significaba que su día no había terminado. Se quejó, tomó el radio y contestó, muy enfadado.

Si Tania, ¿Qué ocurre?...

Señor, el guardabosques Raúl reportó gritos de dolor y agonía en el área cerca del lago, dijo que escuchó como si cayeran de los árboles, cree que se cayeron intentando escalarlos, pero no está seguro, además, se le hizo raro que a estas horas de la noche hubiese gente en un área protegida…

Se talló la cara, no le gustaba el bosque, menos de noche, pero eso no se oía bien, menos cuando mencionó los gritos de dolor.

¿Cuántos son?...

No sabe, escuchó solo a uno y era una mujer…

Lo analizó unos momentos, podía tratarse de un intento de homicidio.

¿Escuchó pasos o algo así?...

No lo mencionó…

Pregúntale….

Esperó unos momentos, después escuchó que le contestó

No recuerda escucharlos…

Analizó otros momentos…se oía muy serio…

Llama al médico Ryan, que vaya con nosotros, no vaya a ser que haya heridos…

Entendido…

Arrancó su auto y llamó refuerzos que fuesen al bosque. No tardó tanto en llegar, no había mucho tráfico a las once de la noche. Sus refuerzos llegaron un poco después que él y se adentraron al bosque hacia el guardabosque y su segunda al mando. El primero tenía cabello rubio castaño, y tenía ojos de dos colores, uno azul y otro verde, era bastante fuerte alto y ágil. Tania tenía el cabello largo y tranzado, de un hermoso rojo obscuro y ojos cafés, era bastante alta y delgada. Ambos estaban en la cabaña del guardabosque.

Guardabosque Raúl…–le saludó en cuanto los alcanzó.

Capitán McGordon…–le saludó–…lamento molestarlo a estas horas…

No es problema, es mi deber…–ocultó el fastidio de su voz–…¿Dónde escuchó los gritos?...

Por aquí…–tomó una lámpara y la encendió–…síganme…

El capitán habló a sus hombres y todos tomaron unas linternas. Se empezaron a adentrar al bosque, era cada vez más difícil caminar, pues los arboles eran cada vez más frondosos y estaban cada vez más juntos. Gabriel sentía que iba terminar rendido hasta que…

¡CAPITÁN!... –gritó uno de sus hombres. El equipo volteó y vio como uno de sus compañeros estaba al lado de una mujer de castaños cabellos, muy delgada y pálida, su cuerpo se veía frágil y usaba un vestido negro sencillo–…¡LA ENCONTRÉ!...

Como pudieron se dirigieron a la mujer, la voltearon con mucho cuidado y vieron que estaba realmente pálida, y respiraba con dificultad. El capitán se dirigió a uno de sus hombres.

¡Trae aquí a Ryan, ya debió llegar!...

El policía obedeció inmediatamente. Gabriel ordenó darle espacio a la joven, para que respirara mejor. Esto le empezó a recordar el día en como su pequeño es sofocaba demasiado por toda la gente que se le acercó, no iba a permitir que volviera a pasar.

De repente, unos débiles gemidos fueron escuchados. Eran casi imperceptibles, pero gracias al silencio del bosque llegaron más fácilmente a los oídos del castaño. En cuanto los escuchó se dirigió corriendo hacia su origen. Llegó a una pequeña pradera, y gracias a la luz de la luna logró ver a un pequeño niño de unos seis años, con un pálido enfermizo en su piel, su cabello era negro azulado, pero era completamente opaco y vestía completamente de negro.

¿Qué hace un niño aquí?... – se empezó a acercar despacio hacia la criatura. Este le volteó a ver con ojos tristes y asustados. Estos eran un azul zafiro, pero perdían su brillo. Sus labios se tornaban tan azules como sus ojos, respiraba con mucha más dificultad que la mujer y sus débiles brazos apenas lo podían sostener. Recordó tristemente que así se veía su hijo en sus últimos momentos, la diferencia era que él tenía quemaduras y los labios secos.

El capitán se empezó a acercar más, con cuidado de no asustar más al infante. De un instante al otro, en niño no pudo sostenerse más y sus brazos le hicieron caer. El de ojos claros se acercó más rápido a él y cayó en sus brazos. Le revisó que su corazón aún latiera y que sus pulmones aun respondieran. Dio gracias infinitamente cuando sintió sus débiles latidos y su suave respiración. Puso su mano en su mejilla, estaba muy helada, tanto que le quemaba la piel.

Hipotermia…

El infante se calmó un poco al sentir ese roce, cosa que hizo pensar al capitán que el pequeño se sentía seguro. Lo llevó con algo de prisa en sus brazos hacia donde estaban los demás, viendo que los médicos habían llegado y se estaban llevando a la mujer.

¡Esperen!... –les ordenó. Estos le voltearon a ver, curiosos. Vieron al niño en sus brazos y quedaron impactados, era obvio que eso no se lo esperaban. Acomodó al niño en sus brazos–…¡Atiéndanle también por favor!...

El capitán no tuvo que decir más. Los paramédicos trajeron otra camilla y le recostaron, poniéndole también una mascarilla para el oxígeno.

Tania…–le habló a la pelirroja, quien reaccionó inmediatamente–…investiga a las personas desaparecidas en este tiempo, quiero exámenes de ADN de ambos, y quiero ver quiénes son y de donde vienen, sobre todo del niño…–resistió el llanto–…no quiero ni imaginarme el dolor de sus padres en este momento…

La de ojos cafés le miró unos instantes. Conocía a ese hombre y toda su historia, supo lo mucho que sufrió cuando perdió a su pequeño. Dedujo que debía ser un dolor enorme, y que no quería que alguien más lo sufriera, por lo que le sonrió al capitán y acompañó a los heridos.

¿Hola?... la voz de la joven mujer contestó.

–Adriana, soy yo el capitán McGordon…

–…ah, hola capitán…–le habló alegre–…¿en qué puedo servirle?...

–¿Cómo esta Tobby?...

Escuchó como la joven rio un poco–…él está bien capitán, estamos viendo una película…

El castaño sonrió al saber que el otro pequeño estaba bien, no quería perderlo también en esa noche, su corazón no lo soportaría–…¿Puedo hablar con él?...

La mujer volvió a reír un poco–…Seguro capitán, espere un momento…

Escuchó unos momentos un completo silencio, el cual fue interrumpido por la voz de Tobby–…¿Papi?...

–Hola campeón…–le consoló oír al niño–…¿Cómo estás?, ¿Cómo la estás pasando con la tía Adriana?...

–…Bien, estamos viendo la película de un panda que aprende Kung Fu…

–Y, ¿te está gustando?...

–…Sí, mucho…–hubo un ligero silencio–…papi, ¿ya encontraste a Isaac?, es que le quiero dar mi regalo…

El mayor resistió las ganas de llorar. Sabía que Tobby amaba a Isaac, no tenía el corazón para decirle que su hermano aun no aparecía, pero, tampoco tenía el descaro para mentirle.

–N-no pequeño…–le dijo un poco triste–…p-pero, Isaac es muy fuerte, seguro está bien…

–…Esta bien…–le dolió oír que el pequeño también entristecía–…avísame cuando lo encuentres por favor…

–Está bien hijo…cuídate y no te duermas tan tarde…Adiós…

Colgó después de esa plática, solo para ver como Cam se acercaba a él

–Nada capitán…–dijo la joven muy triste–…como si él no hubiese pasado por aquí…

–¡CAPITÁN!...

Ambos reconocieron la voz del rubio que les llamaba y fueron corriendo hacia él. Estaba en el supermercado que había en esa solitaria calle y les esperaba anciosos.

–¡Vengan!...

Entraron con velocidad al local. Adentro estaba un señor algo mayor, con barba y cabellos blancos, piel tostada y bellos ojos verdes. Era fornido y muy alto, a pesar de la edad, no se veía acabado.

–Dice que vio a Isaac…

–Así es…–su voz era muy profunda y llena de seriedad.

Al capitán se le alegró el saber que no estaban tan lejos de encontrar al peli negro y que estaban haciendo un progreso.

–¿Dónde le vio?... –empezó a interrogatorio, intentando conservar la calma.

–Vino a la tienda, hace unas cuantas horas…

–¿Tiene un registro de lo que compró?...

El señor asintió con la cabeza y empezó a buscar en el ordenador. El rubio vio bien el lugar, y se dio cuenta que había cámaras de seguridad por toda la tienda y afuera…entonces tuvo una idea…

–¡Señor!… – el viejo le volteó a ver, algo molesto–…¿p-podría mostrarnos las cintas, por favor?...

Lo pensó unos minutos, después los llevo a un pequeño cuarto con varios monitores. Se sentó y empezó a retroceder la cinta, hasta ver como Isaac entraba en la tienda, de ahí reprodujo el video. Todo se veía normal. Hasta el momento que salió de la tienda y solo vieron como fue rodeado por unos tipos extraños que le amenazaron con un cuchillo y se lo llevaron.

El capitán al ver eso, salió corriendo de la tienda y revisó todos los callejones. Se le heló la sangre cuando vio algo rojo esparcirse por uno de ellos. Apresurado sacó su linterna. Casi se desmaya al ver la carnicería que había ahí. Unos enormes cadáveres de gatos estaban ahí, atravesados por flechas y con múltiples heridas. Entonces, pensó en lo peor…

–¡ISAAAAC!...

Adfdfsas soy tan mala que lo dejaré hasta aquí… (?)

No, la verdad me gustó asi uwu, perdonen lo corto, pero así serán varios capítulos en Sholua, al menos por ahora :v

En fin, ojala lo hayan disfrutado

Nos leemos :D