11° Capítulo: ¿Los mejores amigos?
El pasto era completamente verde y se movía con el suave acariciar del viento. El sol acariciaba de suave manera las paredes del normalmente frío palacio, haciendo que sus residentes se sintieran más cómodos en ese día de verano.
Odiaba tener que estudiar en un hermoso día en Altea. No entendía porque debía aprender el antiguo idioma, si ya nadie lo habla.
–Esto no me servirá denada…–apoyó su cansada y confundida cabeza en sus manos, tratando de entender el texto–…además es aburrido…
Entonces, escuchó como unas piedrecillas golpeaban los cristales de su ventana.
–¿Pero que?...–el pequeño príncipe de 6 años se asustó un poco al oír ese ruido. Oyó de nuevo ese ruido y se asomó por la ventana. Entonces vio a tres peli azules que le saludaban desde abajo. Había dos niños y una niña. Uno de los niños se veía más grandes que los otros dos, pareciendo este de 11 o 12 años mientras que el otro niño y la niña parecían tener su edad.
Parecía que le estaban diciendo algo, por lo que abrió la ventana.
–¡Marth! …–le llamó el mayor de ellos–…¡Ven!...
Quería ir…realmente quería ir…pero…
–¡Lo siento Chrom!... –contestó–…¡pero mi padre me casi me descubre la otra vez!...
–¿Pero te divertiste no?... –esta vez habló el niño de seis años–…¡Ven!...¡Que Chrom se va esta noche y yo mañana en la mañana!...
–¡Por favor!... – esta última súplica provino de la pequeña. Marth no podía negarse a los argumentos de sus amigos, por lo que tomó su cortina para poder salir de la habitación por la ventana, como lo había estado haciendo todo este tiempo, al fin y al cabo, a veces el viento la sacaba así, por lo que no había menor sospecha de que el heredero al trono había escapado de su habitación.
Al bajar lo primero que sintió fue la mano de Chrom en su hombro.
–¡Las traes!... –Acto seguido los tres peli azules corrieron lejos del recién llegado. Este último solo rió y los empezó a perseguir, alcanzando al otro niño de su edad.
–¡Ike las trae!... –Entonces corrió todo lo que pudo para alejarse del pequeño.
No quería que la tarde terminara…
–¡Marth!... –una voz menos amigable llamó a su habitación–…¡Despierta!...
El príncipe de Altea abrió los ojos, deseando que su padre no fuera tan brusco cuando le llamaba para desayunar.
–¡Marth Lowell!...
Bufó en voz muy baja deseando que cada mañana no fuera así, al mismo tiempo que se sentaba en el borde de la cama, tratando de hacer creer a su progenitor que estaba levantándose–¡Ya desperté padre!
–¡Será mejor que no tardes en ir al comedor!...¡Todos ya desayunaron menos tu!...
Escuchó como se alejaba cada vez más, cuando estuvo seguro que estaba lejos de su alcance se dejó caer pesadamente en la cama. Repasó ese sueño una vez más, analizando con mayor detenimiento el rostro de Chrom, o como su padre y Lord Klagg lo llamaban "el traidor".
Analizaba su joven rostro, el cual empezaba a ser borroso, hace años que no lo había visto. En cierta manera envidiaba a Ghya, quién vivió diez años con él. También envidiaba a quién había cuidado de Ike todos estos años, pues a ambos los extrañó mucho.
–Lo bueno es…–una sonrisa se dibujo en su rostro al recordar como anoche su amigo había vuelto–…que Ike ya volvió con nosotros…
Dirigió su vista hacia su ventana, notando que ya había amanecido bien. Ahora entendía porque su padre le había reñido. No solía dormir mucho, pero la batalla de la noche anterior fue muy agotadora. Sobre todo cuando tuvo que hablar con su padre cuando el último soldado enemigo había caído.
–Pero bueno…–suspiró pesadamente–…no se le puede dar gusto a todo el mundo…
Se levantó de la cama con el propósito de cambiarse su pijama por sus ropajes de príncipe. Salió de su habitación teniendo de destino el comedor…
–¡Marth!... –antes de que pudiera reaccionar ante la voz femenina, sintió como era abrazado por la espalda. Al ver las manos de la muchacha rodearle el cuello, se le fue el alma. No creía verla tan pronto…no quería verla…pero no podía…
–No sabes cuanto te extrañé amor…–la chica le habló con dulzura. El simplemente quería gritarle que se alejara, que lo dejara tranquilo, pero no podía…
…no podía hablarle así a su prometida…
No lo entendía….simplemente no lo entendía.
El recordaba que a su muchacho le gustaba mucho la carne, anoche lo comprobó. Se veía tan animado comiendo ese filete que le habían preparado, que creyó que el se repondría pronto.
Pero hoy…
FLASHBACK:
Volvió a llamar a su puerta. Su hijo no respondía y eso empezaba a inquietarle.
–¿Ike?... –volvió a tocar–…hijo ya es hora…
Escuchó como un cuerpo caía pesadamente. Se aterró al escuchar gemidos de dolor, por lo que abrió la puerta con desesperación, revelando a su peli azul tirado en el piso.
–¡Ike!... –le ayudó a ponerse de pie–…¿estas bien?, No sabes cuánto lo siento…
El muchacho solo negó con la cabeza–…estoy bien…no te preocupes…–se talló los ojos y se sentó en la cama.
Greil respiró tranquilo al ver que no había sido nada grave, solo fue otro susto.
–Bueno…–puso su mano en su hombro–…vamos, es hora de desayunar hijo…
Sin embargo no obtuvo respuesta de su parte.
–¿Ike?...¿estas bien?...
–No tengo apetito…
Nunca creyó escuchar esas palabras de parte de su primogénito. El siempre comía, siempre, nunca faltó a ninguna comida, inclusive estando enfermo comía bien, inclusive aquella vez que descubrieron de mala manera que era alérgico a las abejas, comió si su vida dependiera de ello poco después de haber despertado.
Algo le pasaba, estaba muy seguro…
–Ike, ¿te sientes bien?... –colocó su mano en su frente para verificar que no tuviera fiebre.
El muchacho retiró de manera delicada la mano de su progenitor, manteniendo la mirada en el suelo–…sí…–su contestación fue más un susurro–…solo no quiero comer ahora…
Su rostro estaba lleno de unas muy leves ojeras y sus ojos estaban hinchados. Esto no le sorprendió nada, recordó la reacción del muchacho cuando supo quién era en verdad.
–Ike…–tomó su rostro con delicadeza e hizo que le viera a los ojos. El muchacho le vio por unos segundos después volvió a apartar su vista y retiró su mano con delicadeza nuevamente.
–Quiero estar solo…prometo que comeré algo después…
Greil entonces entendió que aun no se había recuperado del impacto, por lo que decidió no forzarle.
–Entiendo…te veré después…
Salió de la habitación, viendo como su hijo se dejaba caer pesadamente en la cama. Resistió el llanto, odiaba verle sufrir así…
FLASHBACK
–¿Está ocupado?...
Reconoció su voz, cosa que le alegró, levantó la mirada y le sonrió cálidamente.
–No Ike, siéntate…
El joven solo obedeció sin decir una sílaba.
–¿Que deseas de desayunar? –Greil quería que se sintiera lo más cómodo posible.
El de ojos azules suspiró pesadamente.
–¿Podrían servirme…–sus palabras parecían susurros de nuevo–…lo mismo de anoche?
El castaño sonrió ante el pedido del joven.
–Seguro…no tardo…
El joven solo viió al mayor alejarse. Jamás le diría que nunca sintió hambre, si no ganas de no hacer que se preocupe más por el.
Se tallaba el rostro con frustración. Estaba más que harta de la actitud de sus hermanos. Ya ni los niños de cinco años se portaban así de inmaduros.
–¡Eres un debilucho Toghiño!...
–¡Ya te he dicho que no me digas así!...
–¡Te dejaré de decir así cuando crezcas!...
Este era el pan de cada día de Ghya, todos los días, desde que habían vuelto a su hogar tras diez largos años de estar separados por lo menos una vez al día se peleaban.
–…Ineptos…–fue lo única palabra que la chica creyó conveniente para describir a sus hermanos en esos momentos. ¿Desde cuándo habían cambiado tanto?, si ella recordaba que los tres se llevaban muy bien…
FLASHBACK:
Era la quinta vez que el chico de cabello plateado brincaba para alcanzar esa manzana. Ella ya había intentado hablar con él para decirle que le ayudaba, pero su hermano mayor no quería arriesgarla a una fractura.
No estaba tan pequeña…bueno, un poco, pero quería en serio ayudar a su hermano…
Entonces se le ocurrió algo, su hermano Makao era más grande que Togho, estaba segura que el podría ayudarle. Sin embargo, antes de que la pequeña se pusiera de pie, el susodicho había llegado y hablaba con su otro hermano. Acto seguido el niño más grande dio un brinco y arrancó la fruta de un golpe, la limpió en su ropa y se la dio a su hermano pequeño.
–¡Gracias hermano!, eres el mejor…
El chico de ojos bicolor revolvió cariñosamente los cabellos plateados de su hermano.
–No hay de que Toghiño…
FLASHBACK
–¡Yo ya crecí, lo que pasa es que tu eres un mástil!...
Claro que ese apodo no le molestaba a los seis años…
–¡Me ves así por tu diminuto tamaño!...
Si mal no recordaba lo que seguía era…
–¡Estoy harto!... –el chico de ojos morados sacó un libro dorado, Ghya ya sabía que ocurriría ahora–…¡Te reto a un duelo!...
El mayor solo sonrió y desenfundó su espada–sabes que no puedes ganarme…
–Sabes que no me doy por vencido tan fácilmente…–abrió su libro y musitó unas palabras en ese antiguo lenguaje que todos los que manejaban la magia debían saber–...¡Thoron!...
Y con esa última palabra el duelo empezó. El mayor esquivaba los rayos que el de ojos amatista lanzaba con desesperación, riéndose por debajo.
Togho se desesperaba con cada hechizo fallido. No lo entendía, era el mejor caballero obscuro que Archanea podía tener, inclusive llego a ser general del ejército, había ganado varias batallas y encarcelado a varios criminales, ¿Por qué no podía contra su hermano mayor?...
Maldecía por debajo cada hechizo fallido y cada vez estaba menos cerca de dar a su objetivo…empezaba a cansarse…
Entonces escuchó un grito proveniente de los árboles.
–¡Felicidades idiota!... –su hermana menor le habló–…¡ya heriste a alguien!...
Lo que le faltaba…si volvía a herir a un empleado, su padre jamás se lo perdonaría.
–¿Quién está ahí? – el mayor de todos habló–¡muéstrate!
Entonces una chica casi tan alta como Makao apareció. Tenía un largo y sedoso cabello rosado el cual combinaba perfectamente con su blanca piel. Unos brillantes y hermosos ojos dorados adornaban su rostro. No venía armada, al menos que debajo de su kimono rosa llevara alguna clase de arma.
–¿Quién eres y que haces aquí?... –Makao sostenía con firmeza su espada, si algo le habían enseñado en Regna Ferox, era a jamás bajar la guardia.
La chica frunció el ceño y cruzó sus brazos–Eso no es algo que te incumba…
–Estas en las tierras de mi padre, SI me incumbe…
La peli rosa le vio con odio–Me llamo Alice y vengo de paseo…
–¿Y de donde exactamente?...
La chica le miro con odio, ¿Cómo osaba desafiarle? Le había ofendido, no iba a contestarle.
–Dije…–los ojos bicolor de Makao fijaron la mirada en los de Alice, no tenía tiempo de analizarlos, debía cumplir con su deber, por lo que colocó la punta de su espada en la barbilla de Alice–…¿de donde exactamente?...
Sus ojos dorados veían los de Makao…jamás había visto una combinación igual, pero se mantenía firme en no responderle.
–¿No hablarás?...muy bien…–retiró su espada y llamó a los guardias, estos llegaron de inmediato.
Alice solo rió.
–¿Es en serio?... –seguía riendo un poco–…¿así quieres jugar?...
Makao solo sonrió de lado.
La chica asintió con la cabeza, aun divertida–Muy bien…
–Makao, ¿Qué haces imbécil?... –Ghya le habló–…ni si quiera esta armada, no es una amenaza tarado…
–Concuerdo con Ghya, Makao, esto es estúpido…
Pero solo ignoro a sus hermanos.
Entonces, una luz dorada la envolvió y se convirtió en un enorme dragón rosa.
–¡Un dragón de Goldoa!... –pensaron sorprendidos los hermanos Yuken. Los soldados huyeron al verla, pues no estaban armados con lo necesario.
–¡Cobardes!, ¡¿A dónde van?!... –ni siquiera se detuvieron ante los gritos de Togho. La laguz reía a los cuatro vientos al ver la reacción de los soldados.
El hermano de en medio tomó su tomo de magia, la chica lo iba a atacar antes de que este lanzara su conjuro. Sin embargo, el mayor cerró el libro de Makao y le hizo señas a la chica de que se detuviera.
– ¡¿Qué te pasa inepto?! – le habló furioso su hermano menor.
–¡¿Te llamas Alice no?! –ignoró a su hermano pequeño–¡¿y eres de Goldoa verdad?!
La chica rió y contestó con su voz distorcionada–Vaya, si veo que no eres tan inepto como dice tu hermano…
–¡Baja por favor, tengo que decirte algo!...
La chica le miró confusa–¡No voy a salir contigo!...
Makao enrojeció un poco–¡No se trata de eso mujer!...
Alice sonrió al saber que esas no eran las intenciones del muchacho y volvió a su forma humana–Bien, ¿entonces qué es?
–El descendiente de Taius vive…
La chica le miró perpleja…no podía ser…ella recordaba que anunciaron la muerte del pequeño príncipe Ike hace doce años y ella no tenía mala memoria.
–¡No juegues con algo tan serio!, el príncipe está muerto…
–Eso lo creímos todos…pero hace unos dos años, en un rescate a otra persona, vimos a alguien muy similar al príncipe, seguimos por mucho tiempo e investigamos su historia, confirmando entonces que era él…
No podía creerlo…esa era una gran noticia para Tellius. Pero dudó que fuera todo lo que el muchacho le iba a decir.
–¿Algo más o me puedo retirar?...
El chico de ojos bicolor le sonrió–Quiero que nos ayudes a protegerlo…ese es el propósito de este fuerte…Tendrás comida, techo y una buena paga…
Era una oferta muy tentadora la que este chico le ofrecía: paga, comida, techo…además, como ciudadana de Tellius sentía deber de proteger a su monarca.
–Entonces….–Makao le extendió la mano–…¿es un trato?
La peli rosa le sonrio y cerró el trato con él.
Si sus cálculos no le fallaban, y no lo hacían, si seguía corriendo llegaría al atardecer al pueblo de Scara, lugar que lord Yuken usaba en secreto para ocultar al príncipe de Tellius y al príncipe de Altea. Era increíble que después de tantos años, siguiera creyendo que ese lugar no fuera sospechoso por albergar a los descendientes.
Claro que Klagg no pensaba como el enemigo, el enemigo sabía mejor que nadie su localización, por algo fueron a atacar directamente al castillo y no perseguir solo al descendiente y a la chica.
Se detuvo unos momentos, estaba cansada, no por los tacones, sino por la simple falta de hidratación que su cuerpo le exigía desde hace horas. Pero no podía detenerse por mucho, debía llegar al pueblo lo antes posible para prepararse para esa noche.
Se limpio el sudor de su frente y volvió a correr por las llanuras, pensando en los posibles obstáculos con los que se encontraría. Pensó en el que sería una mayor molestia: El padre del muchacho.
–…Lord Greil…–pensaba al correr–…más bien Greil…si logro deshacerme de el sin matarlo, seguro me van a recompensar…
Ideaba la estrategia al correr.
No sabían lo mala que Andra podía ser…
Lamento la espera uwu pero mi lap se había vuelto loca D: espero les haya gustado.
La chica que vieron, Alice, no me pertenece, es de mi amiga PINKIDIAMOND4000
Para el honesto: te agradesco tu review, pero tengo una duda, ¿si casi no se ha visto a Ghya, de donde concluyes que es una Mary Sue? La historia no va tan avanzada como para que saltes a esa conclusión, ¿porque no me dejas avanzar y cuando veas mas, lo concluyes?
Hasta luego uwu
