12° Capítulo: Perdido

No puedo hacerlo…

El joven cerró la cortina después de ver al público que esperaba con ansias su interpretación para el concurso de violines de la escuela. Se sentó pesadamente en el escenario, y talló sus ojos debajo de sus lentes. Llevaba rato así, y no importaba cuantos ánimos le dijera, su padre no podía sacarle adelante.

Odiaba ver así a su muchacho, pero tenía que buscar la manera de que saliera del embrollo en el que el solo se había metido. Fue el y nadie más quien quiso meterse al taller de violín y fue el quien pidió estar en ese concurso, ¿Por qué el pánico ahora?

Supuso que el muchacho no sabía a lo que realmente se estaba metiendo, pero el siempre iba a apoyarlo, no importa cuantas veces metiera la pata. Se sentó a su lado y suspiró pesadamente.

Isaac, ya es muy tarde para arrepentirse…

No obtuvo respuesta del muchacho, y no le forzó a que le diera una.

¿Podemos irnos a casa padre?...

Le sorprendió esa oración. Lo que menos quería últimamente era dejar la institución por practicar con el instrumento. Realmente estaba asustado…lo veía en su mirar…

Sí Isaac…–el muchacho le miró esperanzado, no creerá que le sirvió, ¿o sí?–…nos iremos en cuanto hayas interpretado esa maravillosa canción que tanto practicaste…

El muchacho le miró horrorizado, Gabriel odiaba verle ese sentimiento en sus hermosos ojos azules, pero era algo que no podía evitar.

Hijo, el miedo es algo natural en el hombre…–tomo su mejilla y la acaricio para transmitirle ese confort y seguridad que de seguro el necesitaba en esos momentos–…todos le tenemos miedo a algo, pero eso no nos hace cobardes….–el chico le miró con curiosidad y el mayor sonrió–…lo que nos hace cobardes, es el no enfrentarlo…

El peli negro pareció reflexionarlo unos momentos, después le sonrió decidido al mayor. Tomó su violín y se dirigió al escenario, justo a tiempo para que la función empezara.

Discretamente volvió a su asiento para poder contemplar mejor el acto de su hijo adoptivo. La melodía era suave, pero no aburrida, tocaba ese instrumento de tal manera que pareciera que tuviera voz y arrullaba de una manera pacífica a todo aquel que oía su cantar.

En cuanto la última nota dejó de resonar numerosas ovaciones de pie se hicieron presentes para el muchacho, las cuales no fueron vistas de nuevo en toda la velada. Era fácil deducir quién sería el campeón…y no se equivocó…

La cara de Isaac era única al recibir el trofeo, su padre se sintió más orgulloso de lo que nunca había sentido…sabía que había hecho bien al adoptarle…


8:17 am

Habían pasado más de 12 horas desde la desaparición de Isaac. A pesar de que su preocupación no había desaparecido por completo, le alegraba saber que esos extraños pandilleros-linces no le habían asesinado…por lo menos aun tenía la esperanza de que su muchacho vivía.

Se encontraba en su casa, auto-torturándose viendo fotografías del pelinegro. Una en especial le llamó la atención: el de ojos zafiros sosteniendo un trofeo de primer lugar en una mano mientras la otra sostenía orgullosamente un violín.

¿Por qué lo hacía? Tal vez porque extrañaba el sonido del instrumento a esas horas de la mañana, o más bien, a la persona quién lo tocaba.

Escuchó algunos bostezos y pasos. Eran mas pesados para ser los de Tobby y mas livianos para ser los de Isaac. Entonces recordó quién más estaba en su casa ahora…

–Hola Marina…Le habló alegremente a la joven de 14 años de hermosos cabellos castaños y cuya aun inocente y joven cara era adornada por dos enormes ojos azul celeste, estos reflejando la misma inocencia que el rostro de la chica, acompañados con esa expresión que se tiene al despertar en las mañanas.

–Hola papá…le respondió la castaña después de un bostezo, dirigiéndose a la cocina para servirse un vaso de leche¿Porqué tan temprano?...

El adulto se formuló esa misma pregunta, y, a pesar de que la respuesta le entristeció, le contestó

–Estoy esperando a su regreso…

Marina entonces entendió a su padre, a pesar de que no tenía memorias de cuando su hermano mayor falleció, siempre había visto a su padre sufrir. Pero este nuevo Isaac algo tenía que calmó un poco el dolor de su padre y lleno un vacío en su interior, claro que no completamente, pero le animó a salir adelante.

No imaginaba ahora su nuevo dolor al sentir que uno de sus motivos por los cuales seguir vivo no estuviera más con ellos…¿Quién le podría hacer esto a alguien tan bueno como su padre?

Su pregunta fue contestada al recordar como su padre había capturado exitosamente a unos asesinos seriales que amenazaban la tranquilidad y seguridad del pueblo…aquellos mismos que creían responsables de la muerte de Rebeca Young y Robert "Robbie" Volkera

FLASHBACK:

No hay manera de convencerte de que te quedes…¿verdad padre?

La pequeña de ojos celeste veía a su padre con la ligera esperanza de que no se dirigiera a tan peligrosa misión. El mayor se acercó a la niña y se arrodilló para llegar a su altura, tomó con dulzura de su barbilla y le sonrió un poco.

Estaré bien hija…–le limpió unas lagrimas que empezaban a brotar de su pequeña. Ella tomó su mano con fuerza, tenía un gran padre, no importaba lo mal que su madre hablaba de él. Jamás creyó que ese grandioso hombre que le había regalado la vida fuera el culpable de la muerte de su hermano mayor, como su madre le decía.

Ella más que nadie sabía cuánto había estado sufriendo todos estos años por él, al mismo tiempo que se culpaba. Le gustaría poder verlo más a diario, para que no sufriera con perderse como su pequeña crecía…

Sintió unas manos colocarse en sus hombros, quienes le apretaron un poco, con el fin de relajarla un poco. Lo reconoció de inmediato, así como su progenitor, quién sonrió al verle.

Volveré para cenar chicos…– Se puso de pie poniéndose su gorra, dirigiéndose de inmediato a la salida. Antes de irse dirigió su mirada a ese par de jóvenes preocupados por él y les ofreció una cálida sonrisa.

Cuídalos Isaac…

La joven de ojos celestes giró su cabeza para ver a quién su padre le hablaba. Logró divisar al pelinegro, quién llevaba el mismo nombre que su difunto hermano. No le molestaba, todo lo contrario…

Es más, le dolía el que él se enterara de que en realidad no eran hermanos, pues ella sentía un vínculo especial que los unía…

Su madre decía que era que se estaba enamorando del muchacho, pero su corazón decía que había algo más que no lograba comprender…

El de ojos zafiros le sonrió a su padre–Ve tranquilo y cumple con tu deber…–llevó su mano a su frente, haciendo un saludo militar –…capitán…

El hombre le sonrió y contestó su saludo, cerrando la puerta con seguro. Marina escuchó como su padre bajaba las escaleras, no pudo evitar soltar un par de lágrimas.

Marina…

La nombrada volvió a verlo, esta vez directamente a sus ojos, el también los tenía al borde del llanto, sin embargo, le sonrió con la misma calidez con la que se la había dirigido anteriormente y limpió sus lágrimas. Ella solo lo abrazó sin pensarlo. Sintió como el pelinegro correspondió al abrazo de una manera fraternal.

Tu papá estará bien…–escuchó con tristeza esa frase.

P-Pero…–le replicó sin soltarle–…el también es tu papá…

Sintió como le negó con la cabeza–…no pequeña, no tienes que seguir fingiendo….

Marina sintió como si le oprimieran el pecho…No fingía…bueno, al principio sí para que el joven no se enterara fácilmente de que era adoptado…pero al final…ya no sentía como si mintiera…

Sintió como el joven se separaba de ese abrazo y la veía a los ojos.

Había algo familiar en él…

Vamos…–le dijo dulcemente–…Tobby quería que viéramos una película con el…

Ella siguió al joven, pero se detuvo en seco.

Isaac…

El nombrado volteó a verla, un poco extrañado.

¿Ocurre algo?...

Después de la película…¿podrías tocar en el piano "para Elisa"?...

Ella siempre le pedía que tocara esa hermosa pieza cada vez que estaba nerviosa o asustada por alguna razón. El joven solo sonrió ante su deseo.

Pero claro que si Marina…

FLASHBACK

En cierta manera entendía a su padre. Ella tampoco soportaría perder a Isaac. Lo amaba y a pesar de que la genética le dijera que no es su hermano…su corazón decía lo contrario…

Se sentó junto a su progenitor, quién seguía viendo las fotografías del peli negro. Le sonrió, tratando de transmitirle la esperanza que tanto necesitaba en esos momentos.

Su padre solo sonrió y la abrazó cariñosamente. Sonrió correspondiéndole, su objetivo se había logrado, pues ella estaba más que segura que su hermano estaba vivo, en donde sea que ahora estuviera.


Cerró de golpe la puerta de su automóvil y se alejó de él después de verificar que estaba puesto el seguro. La mañana era fría, claro, era lo normal cuando se estaba tan cerca del cerro, pero el no sentía esa clase de frío ya…no desde….ese incidente…

Siguió caminando, quería acabar rápido con eso, por lo que ignoró las imágenes de aquel fatídico evento, teniendo cuidado de no tropezar con las otras tumbas ni que las orquídeas se maltrataran.

Paró en seco al llegar a su destino. A pesar de que su cerebro enviaba órdenes al cuerpo para que continuara, no respondía. No lo había superado todavía, habían pasado cuatro años desde su muerte y aún tenía pocas esperanzas de que su amada esposa lo acompañara a cenar a pesar de estar frente a su tumba.

Se dejó caer pesadamente de rodillas, sollozando. Era débil y lo sabía…débil por no proteger a quién amaba, débil por no sospechar que algo estaba mal cuando su esposa no volvía, débil al no poder responder ante la llamada de teléfono y débil al llorar en su funeral…

Mi pobre esposa…–pensó tristemente mientras cambiaba las flores más viejas por las nuevas. Se quedó otros momentos así, estático, sollozando, como si estuviera rezándole a la muerta para que salga.

Cuando logró calmarse, se puso de pie, dirigiéndole por una última vez una triste mirada a la tumba y se dirigió a su automóvil, queriendo dejar descansar a su difunta esposa: Rebeca Young.


Ahsshhdhfjhdf yo se que está corto -n-, pero como les dije antes: los capítulos en Sholua lo serán uwu para que vean lo que está pasando en ambos universos al mismo tiempo uwu

Espero les haya gustado uwu

Nos leemos :D