Diente

Comenzó como una revisión médica de rutina. A fin de mantenernos en óptimas condiciones (y no perder ni un solo centavo), la disquera nos ordena asistir a revisiones periódicas cada seis meses. Solo Meiko las realiza cada tres por temor a algún padecimiento hepático y Kaito tiene que ver a su nutriólogo cada cuatro meses. Sorprendentemente, ambos gozan de una salud ejemplar. En cuanto al resto, no hay mucho que decir. Todos los resultados fueron aceptables y nadie presentó el menor problema de salud. Excepto yo.

Durante la revisión dental me fue detectada una carie. Me llevé una sorpresa, no había demostrado síntoma alguno, ni la mínima molestia o algo que revelara alguna dolencia; bien, en algún momento sentí algo de dolor al beber agua helada, pero pensé que era simple sensibilidad dental. En su momento no podía creer el diagnostico, incluso pedí que me revisaran de nuevo. El resultado fue el mismo y no me quedó más opción que aceptarlo. Tal vez la desarrollé a causa de comer más dulces desde que soy novia de Miku, aunque a ella no se le detectó nada. Al final recibí un par de medicamentos para controlar la infección y se programó la cita para cubrir la carie dentro de una semana. Sí, lo que inició como una revisión rutinaria, terminó en una visita al dentista para recibir tratamiento.

Afortunadamente la infección no era tan avanzada, por eso los nulos síntomas. Lo único que hicieron fue tapar el agujero con un empaste y recetarme un tratamiento de flúor para evitar futuras infecciones. Suena sencillo y, de hecho, fue un procedimiento rápido, pero no por ello me salvé de las molestias que conlleva la visita al dentista. Para empezar, el peor momento de una intervención dental es la aplicación de la anestesia. La jeringa es metálica y su aguja alargada; la punzada producida es aguda y dolorosa, no insoportable pero si lo suficiente para causar un sobresalto que debe soportarse para no provocar un accidente. Después de eso, viene un dolor que se extiende a lo largo de la boca conforme la anestesia es inyectada; pude sentir mis nervios, o eso creo que son, ser invadidos por aquel compuesto. Es otra punzada aguda que se interna en la boca y desaparece casi de inmediato, seguida por el adormecimiento de la boca comparable con una inflamación hormigueante. Es como tener un globo en la mejilla. Y, si se tiene mala suerte como yo, el dentista toca la lengua con la aguja y provoca una desagradable sensación metálica. Ya bajo los efectos de la anestesia, solo se sienten algunos roces de los instrumentos. Por suerte, no ha durado mucho.

—Bien señoritas, llegamos por fin —dice Meiko abriendo la puerta. Miku y yo entramos al departamento. Sin pensármelo más, voy directo al sillón y me recuesto. La anestesia aun me tiene algo aturdida y siento la cara inflamada.

—¿Necesitas algo, Luka-chan? —pregunta Miku. Se ve algo preocupada, ¿tan mal me veo? Con la cabeza le digo que no y solo me acomodo. No fue un procedimiento tan extenuante, pero me siento cansada y la anestesia aun no pasa. Cierro mis ojos y las voces de Meiko y Miku se oyen cada vez más lejanas.

Despierto. Mi boca ya no se siente adormilada ni me duele, la sensación de tener un globo en la mejilla ha desaparecido. Es un alivio pero ahora siento un pequeño hormigueo en mi brazo. Miro a mi costado y me encuentro con una maraña de cabellos verdosos sobre mi hombro. Así que Miku se quedó conmigo y al final ella también se durmió.

Tan delicada como puedo ser, muevo mi brazo a una posición más cómoda. Por ahora no quiero despertarla, solo deseo permanecer a su lado de esta manera tan tranquila. Tal vez dormir otro poco, hasta la hora de la cena, no me vendría mal.


Y... llegamos al final de la semana especial Negitoro. Fue un reto personal el hacer 7 baladas seguidas. Y es el primero que logro cumplir de esta especie en tiempo haha.
Quizá más adelante haga otra semana especial, pues quiero acercarme lo más que se pueda al numero 100 este año.
En fin, espero que estas 7 baladas fueran de su agrado!

Nos leemos luego!